EL OCULUS DE NUEVA YORK Y OTRAS OBRAS DE SANTIAGO CALATRAVA (por Pablo R. Bedrossian)

El genio creador del arquitecto valenciano Santiago Calatrava encuentra una de sus obras cumbre en el Oculus, ubicado en el World Trade Center de Nueva York, muy cerca del emplazamiento original de las Torres Gemelas.

Se encuentra a pasos del enorme One, el imponente edificio de 104 pisos erigido tras el ataque a las Torres, y del Memorial dedicado a las víctimas del fatídico 11 de septiembre de 2001, más conocido como el 9/11.

Es un complejo conformado por tres componentes: El Oculus propiamente dicho, el World Trade Center Transportation Hub y el Westfield World Trade Center.

Al Oculus se accede desde la calle. Su diseño exterior se parece a las alas de un pájaro en vuelo. Sin embargo, el transeúnte no puede intuir el extraordinario mundo subterráneo que alberga.

Al ingresar la experiencia es única: desde un balcón se observa una enorme cavidad bañada de blanco: un patio gigante con dos pisos de tiendas a sus lados, cubierto de estructuras que se elevan magníficamente asemejando el esqueleto de una ballena.

Uno puede descender y recorrer esa extensa superficie que parece una pista de hielo y degustar chocolates, probarse ropa de marca o simplemente caminar asombrado bajo esa mágica atmósfera de luz.  

Los pasillos que conducen al Transportation Hub, la megaestación de metro, ofrecen una experiencia multimedia que nos recuerda que el futuro ya está presente.

El hub es un punto de confluencia de varias líneas de transporte urbano subterráneo y el PATH, el tren de Nueva Jersey.

Si visita Nueva York, camine por el Oculus tomándose tiempo para observar los detalles. Dicen que las catedrales se construían con techos altos para hacer sentir pequeño al hombre ante la presencia de Dios; de alguna manera el Oculus es una catedral desacralizada, donde la inmensidad puede llegar a resultar conmovedora.

ACERCA DE SANTIAGO CALATRAVA

Nacido en 1951 en un pequeño pueblo de Valencia, España, este arquitecto, ingeniero civil y artista español ha ganado, entre otros, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999, el Premio Nacional de Arquitectura de España 2005 y la Medalla de Oro del American Institute of Architects de Estados Unidos en 2005​ y el Premio Europeo de Arquitectura de 2015.

Quizás el germen de su aquilatada carrera se encuentre en la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Burjasot, donde se formó tempranamente como dibujante y pintor. Luego de graduarse como arquitecto en la Universidad Politécnica de Valencia, se especializó en urbanismo. En 1975, se trasladó a Zürich, Suiza, donde estudió ingeniería civil en el Instituto Federal de Tecnología y posteriormente realizó un doctorado.

La lista de sus obras es demasiado extensa. Por eso mencionamos solo algunas, como la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia, el Auditorio de Tenerife, el Aeropuerto de Bilbao, la Torre de Comunicaciones de Montjuic -todas ellas en España-, la terminal de trenes Gare do Oriente en Lisboa, Portugal, el edificio Turning Torso en Malmö, Suecia, el Edificio BCE en Toronto, Canadá y, por supuesto, el Oculus de Nueva York, en Estados Unidos. No es exagerado decir que el nombre de Santiago Calatrava se asocia a megaestructuras. También son famosos sus puentes. Hemos podido admirar dos de ellos: el Puente de la Mujer en Buenos Aires, Argentina y el Puente Samuel Beckett en Dublin, Irlanda.

EL PUENTE DE LA MUJER, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Este puente giratorio se encuentra en Puerto Madero, una exclusiva zona de Buenos Aires en la Costanera Sur, recuperada a partir de 1992.

Puente de la Mujer en Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina

Mide 170 metros de largo y tiene 6.20 metros de ancho. Fue levantado entre 1998 y 2001.

Vista de la senda peatonal del Puente de la Mujer en Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina

Diseñado por Calatrava y construido en acero sobre un pilón cónico de hormigón blanco, sintetiza en forma geométrica la imagen de una pareja bailando tango.

Como puede observarse, el Puente de la Mujer en Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina tiene similitud con el Puente Samuel Beckett de Dublin, Irlanda. El diseño es típico de Calatrava.

EL PUENTE SAMUEL BECKETT, DUBLIN, IRLANDA

Este puente vehicular y peatonal de 123 metros de largo fue levantado entre 2007 y 2009.

Puente Samuel Beckett, Dublin, Irlanda

Su diseño remeda un arpa recostada; el arpa céltica -que uno observa en las monedas irlandesas- es el símbolo nacional del país.

Vista parcial del puente Samuel Beckett, Dublin, Irlanda

La estructura se sostiene mediante 31 tensores de cable de doble vuelta sujetos a un mástil de acero tubular.

SU FILOSOFÍA ARQUITECTÓNICA

Hay al menos cuatro aspectos de la obra de Calatrava que deseamos mencionar.

En primer lugar, su visión de la arquitectura como arte. Escuchemos su propia percepción: “Entiendo la arquitectura como los antiguos, como la summa artis, como el arte supremo, en el que convergen todas las artes. Si miras la arquitectura del Renacimiento y ves a Rafael o Miguel Ángel, te das cuenta de que la arquitectura es un soporte para la pintura; si piensas en los zócalos cerámicos de muchas iglesias de Valencia, ves que la arquitectura es un soporte para la cerámica”[1].

En segundo lugar, su capacidad de síntesis creativa. Explicando su tesis doctoral “Acerca de la plegabilidad de las estructuras” dice Santiago Calatrava: “Estudié la capacidad de los cuerpos platónicos de transformarse en un plano, y de un plano en una línea”[2]. Sus obras prácticamente carecen de ornamentos. Expresan belleza por sí mismas y no por aditamentos, resultado de su capacidad de crear volúmenes sorprendentes con pocas líneas.

En tercer lugar, la impronta de la naturaleza en sus obras. Así como el famoso edificio Turning Torso en Malmö, Suecia, está basada en una escultura humana, muchas de sus obras se inspiran en seres vivientes. Los animales, y en particular su osamenta, forman parte de su fuente de inspiración.

Finalmente, su búsqueda de perennidad. No diseña simplemente para el aquí y ahora, sino que lo mueve el deseo -narcisista o no, no lo sabemos- de dejar un legado, una obra que trascienda su propia época. Dice: “en el fondo, nuestra visión está muy influenciada por el esquema bíblico en el que hay algo de divino en cada persona. Es decir, el entender que dentro de cada persona hay algo especial, algo sagrado y divino, es algo que ilumina también nuestro modo de entender la arquitectura y significa también que, en el fondo, la arquitectura no sólo es un atributo o algo para uno mismo sino que entendemos el sentido hereditario de la arquitectura y la arquitectura como portante de la memoria de un tiempo”[3].

EL DIBUJO COMO MADRE DE TODO SUS SUEÑOS

Aunque siempre se lo define como escultor, su punto de partida en el dibujo: “Nunca he dejado de dibujar. Desde que era un niño me sentí feliz tomando un lápiz y echando líneas en cualquier soporte. Fue, en ese sentido, un dolor de cabeza para mis padres, pues solía pintar hasta en las puertas de los vecinos. Recuerdo aquella frase de Picasso que decía: “Cuando yo tenía 15 años dicen que pintaba como Rafael, pero me ha hecho falta toda la vida para pintar como un niño”. Sí, el dibujo es mi mayor pasión, en la intimidad”[4].

Otra vista del Puente de la Mujer

A pesar de sus inmensos aportes al patrimonio de la humanidad, Calatrava es el centro de ardientes polémicas. Nosotros, sin embargo, no nos detenemos en algunos cuestionamientos técnicos a sus obras, sino en su carácter innovador. Cuando tenga la oportunidad, visite los espacios únicos y diferentes que llevan su sello, orgullo de grandes ciudades en varios continentes.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] “Entrevista a Santiago Calatrava, arquitecto”, e-Valencia.org, http://e-valencia.org/index.php?name=News&file=article&sid=7797, 9/10/2005

[2] Abril, Guillermo, “Polémico Calatrava – Encuentro con uno de los arquitectos más controvertidos del mundo en su cuartel general de Zúrich”, Diario El País, Edición Digital, 14/10/2015

[3] “Entrevista a Santiago Calatrava”,  arqpress, http://www.arqpress.net/index.php/paginas/ver/705,

[4] “Entrevista a Santiago Calatrava, arquitecto”, citada más arriba


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LA PINTURA DE ANTONIO VINCIGUERRA: ARTE QUE ABRE CAMINOS E INVITA A RECORRERLOS (por Pablo R. Bedrossian)

El arte sucede: nos sorprende al escuchar una sinfonía, al contemplar una escena en el teatro o al admirar una pintura. Es algo que no se piensa: se siente. Por eso, un verdadero artista nos conduce desde donde estábamos a un lugar que no conocíamos. Un cabal ejemplo es el pintor hondureño Antonio Vinciguerra; es difícil observar una obra suya sin conmoverse. Sus pinturas son como un viaje donde se revelan riquísimos elementos, de los que deseo destacar tres.

Sección parcial del mural en el Supermercado La Colonia de El Pedregal, San Pedro Sula

Comienzo por la identidad nacional. En sus obras aparecen representados los aspectos más sobresalientes de la cultura hondureña, pero también detalles poco conocidos. Tal es el caso de una representación de K’inich Yax K’uk’ Mo’, fundador de la dinastía real de Copán. Pocos saben que en el museo de arqueología maya que se encuentra frente al parque central de Copán Ruinas hay una bella pieza de alfarería donde este personaje es representado con aros alrededor de los ojos, como si fueran nuestros modernos anteojos. Esa peculiaridad no pasó inadvertida a los ojos del artista quien fielmente reprodujo la imagen en el mural del nuevo edificio de UNITEC. Ese minucioso interés que lo caracteriza demuestra la importancia que le otorga a la historia de su pueblo.

Sección parcial del mural en UNITEC. Abajo a la izquierda, la representación del Gobernante 1 de Copán, K’inich Yax K’uk’ Mo’

Un segundo aspecto es su preocupación social. No solo ha trabajado para poner las artes plásticas al alcance de todos, sino que también ha plasmado ese mismo propósito en sus pinturas. Los murales con los cuales embellece la Universidad de San Pedro Sula (USAP) o el Supermercado La Colonia de El Pedregal son en sí mismos un mensaje para todas las personas. Sus imponentes dimensiones potencian su contenido, comprensible para un analfabeto como para el hombre más ilustrado. Creo que la elección del muralismo -que desde los mexicanos Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros es entendido como una suerte de tribuna gráfica de alcance popular- no es casual. El arte de Antonio Vinciguerra no es para las élites: es para cada persona sin distinción económica, educativa o religiosa.

Vista del mural en el Supermercado La Colonia de El Pedregal

Aún sabiendo que dejo fuera importantísimos aspectos de su obra, deseo mencionar uno más: el mensaje positivo. Son imágenes que nos transportan en el tiempo y nos hacen creer que una Honduras mejor es posible. No se centra en la crítica o en la denuncia, lo cual sería caer en el oportunismo o el facilismo, sino en los valores que pueden devolver la grandeza a su amada nación. 

Vista parcial del mural en la Universidad de San Pedro Sula (USAP)

No es por casualidad que las obras de Antonio Vinciguerra han traspasado las fronteras y han sido expuestas en países del Primer Mundo, como Italia o los Estados Unidos. Sus creaciones no tienen la impronta light de la posmodernidad, ni sus pinturas pueden verse en un instante: hay que recorrerlas para ir descubriendo lo que hay en ellas. Esto se debe a que el suyo es un arte que abre caminos y a la vez invita a recorrerlos.

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“MEMORIA DEL JARDÍN EN ETTEN”, ¿LA PINTURA MÁS BELLA DE VAN GOGH? (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES OBRAS DE ARTE

Vincent van Gogh (1853-1890) ha suscitado pasiones encontradas. Sin embargo, la mayoría no conoce su historia personal y acepta sin cuestionar el personaje -o mejor dicho la caricatura– que los medios presentan: un artista atormentado que en su locura se cortó una oreja.

Autorretrato de Vincent Van Gogh (1890)

Pocos saben, por ejemplo, que fue pastor protestante y que dedicó casi dos años de su vida a predicar el evangelio a mineros en Bélgica en situación de extrema pobreza. Poseedor de un fuerte temperamento, su vida estuvo signada por frustraciones amorosas y conflictos familiares; no obstante, gracias a la desinteresada generosidad de su hermano Theo logró sobrevivir y desarrollar su vocación artística, por la que lo reconocemos.

Museo Van Gogh de Amsterdam, Países Bajos

Su obra más tardía fue influida por el arte japonés y sus contemporáneos, los impresionistas franceses. La amistad que forjó con algunos de ellos durante su estadía en París fue muy provechosa para su personal estilo. Posteriormente padeció graves trastornos mentales, debiendo ser hospitalizado.

“Almendro en Flor” (1890) por Vincent Van Gogh

Vincent Van Gogh falleció a los 37 años. Aunque se dice que fue un suicidio hay quienes creen que su muerte se debió a un disparo accidental. Cualquiera sea la causa, el mundo perdió un talento único cuyo arte no fue debidamente valorado por su propia generación, pero ha emocionado e inspirado a las que vinieron luego.

MI OBRA FAVORITA

De los cientos de pinturas de Van Gogh hay dos motivos que se repiten y se han hecho muy conocidos: sus girasoles (de los cuales ha pintado siete telas) y los autorretratos (más de 40). Además sus paisajes se reconocen al verlos. Sin embargo, mi obra favorita suya es ignorada por muchos. No se encuentra ni en la extensa colección del Museé d’Orsay de París, ni en el Museo Van Gogh de Amsterdam. Se llama “Memoria del Jardín en Etten (Damas de Arlés)” y se encuentra en el Hermitage de San Petersburgo, exhibida junto a otra colorida obra suya titulada “Arena en Arlés” o “Espectadores en la arena de Arlés”.

Edificio del Estado Mayor; allí se encuentran las obras de Van Gogh en el Hermitage, frente al Palacio de Invierno que alberga la colección de arte clásico

Pintada en 1888, dos años antes de su muerte, “Memoria del Jardín en Etten (Damas de Arlés)” presenta figuras en varios niveles.

“Memoria del Jardín en Etten” (1888) por Vincent Van Gogh

A la izquierda aparecen dos mujeres en primer plano. La primera lleva un chal escocés con pintas verdes y naranjas que parece un kimono y sostiene una sombrilla blanca y roja con su mano derecha. La segunda, una anciana, está cubierta por una manta color azul violáceo con manchas rojizas. Sostiene con su brazo izquierdo un ramo de dalias blancas y amarillas y hojas verdes que haciendo juego con el rostro contrasta con la oscuridad de su atuendo.

En un segundo plano, abajo a la derecha, aparece una campesina anónima cultivando flores de colores rosa, blanco, amarillas y bermellón. La mujer trabaja cerca de un sinuoso camino anaranjado a cuya izquierda aparece el cielo y debajo de él, unos cipreses en curiosa perspectiva.

HISTORIA Y SIGNIFICADO

El reverendo Theodorus Van Gogh, padre del pintor, desarrolló su ministerio pastoral[1] entre 1875 y 1882 en Etten (hoy Etten-Leur), un municipio rural de la provincia de Brabante Septentrional en los Países Bajos. La obra representa el jardín de la casa parroquial del lugar, que habitaba la familia. Vincent se alojó allí en algunas ocasiones, especialmente entre la Pascua y la Navidad de 1881.

La mujer de la izquierda es su hermana Willemien. Lo suponemos por una carta que el pintor le dirigió explicando la pintura[2]. La anciana es su madre, Anna Van Gogh Carbentus. La campesina era una mujer que servía a la familia. En aquella misiva Van Gogh dice que la figura de la hermana recuerda vagamente a personajes de las novelas de Charles Dickens.

Hay quienes afirman también que en ella proyecta la imagen de su prima Cornelia Adriana Vos-Stricker, a quien llamaban Kee, de la cual se enamoró perdidamente. La mujer había enviudado hacía poco y rechazó la propuesta matrimonial del artista. “No, jamás, jamás” es la dolorosa frase que recibió de ella. Además el artista escribió que planeaba colocar el cuadro en su propio cuarto, algo que no se sabe si finalmente concretó.

INFLUENCIAS

Hay sin duda una estrecha relación entre esta pintura y Arlésiennes (“Las damas de Arlés”) del pintor francés Paul Gauguin, que puede admirarse en el Art Institute of Chicago. Los pintores eran amigos. Para dimensionar su estrecha relación basta mencionar que Van Gogh pintó su silla y la de su amigo, y que es el propio Gauguin quien da la versión de la automutilación de la oreja de Van Gogh tras una discusión, supuestamente por una mujer.

“Arlésiennes”, en español “Las damas de Arlés” (1888) por Paul Gauguin

Ambas obras son de 1888, año en el cual Gauguin y Van Gogh vivieron en la Casa Amarilla, el famoso taller del artista holandés en Arlés. El francés tuvo una gran influencia sobre Van Gogh, que se evidencia en la “Memoria del Jardín en Etten”.

SENTIMIENTO

Hallamos algo poético en la pintura que la asemeja más a un sueño que a la realidad. Note el abigarrado bloque de flores que crean las que lleva la anciana con las que cultiva la campesina.

Observe el plano del sendero y el de los árboles… crean una magnífica imagen onírica que combina un intenso colorido con cierta bucólica melancolía.

¿Ve Ud. al jardín como lo más importante del cuadro? Pese al título, lo que parece central en la obra son las dos mujeres situadas adelante. Trasuntan dignidad y resignación mientras abandonan el escenario, ajenas al trabajo de la jardinera que pareciera seguir creyendo que aún hay mucho por hacer.

ETTEN O CUALQUIER LUGAR

Van Gogh en una carta posterior[3] dice que había estropeado esta pintura. Allí habla de ella como del jardín de Nuenen, sitio de su último hogar familiar, y no de Etten. Esto ha hecho pensar a algunos críticos que, en realidad, la pintura no hacía referencia a un lugar en particular.

“Congregación dejando la Iglesia de Nuenen” (1984) por Vincent Van Gogh

Sin embargo, nos parece que la obra captura un momento y una experiencia que tuvieron un significado relevante para el pintor, quien plasmó con una vivacidad sorprendente una escena cargada de lentitud y nostalgia.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


DATOS ADICIONALES

“Memoria del jardín en Etten” está realizada en pintura al óleo sobre tela y mide 73.5 cm x 92.5 cm.


REFERENCIAS

[1] Era ministro ordenado de la Iglesia Reformada Holandesa

[2] Carta de Vincent Van Gogh a su hermana Willemien Van Gogh. Arles, lunes 12 de noviembre de 1888. Le dice allí “imagina que las mujeres que caminan son tú y nuestra madre”. El texto de la carta puede leerse completo en inglés en http://www.vangoghletters.org/vg/letters/let720/letter.html.

[3] Carta de Vincent Van Gogh a su hermano Theo Van Gogh. Arles, sábado 1º de diciembre de 1888. El texto de la carta puede leerse completo en inglés en http://vangoghletters.org/vg/letters/let723/letter.html.


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Todas las imágenes de las pinturas son de dominio público. Las imágenes de los museos fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

NOTRE-DAME TRES DÍAS ANTES DEL INCENDIO (por Pablo R. Bedrossian)

El viernes 12 de abril visitamos con mi esposa la Catedral de Notre-Dame. Tres días después, el lunes 15, mientras caminábamos por la avenida de Champs-Élysées divisamos una enorme nube de humo que venía del sudeste de la ciudad. En ese momento no imaginamos que la histórica iglesia estaba siendo consumida por el fuego.

La catedral de Notre-Dame comenzó a construirse en 1163, cuando el papa Alejandro III colocó su piedra fundamental. Ubicada en el corazón de l’île de la Cité, la isla más importante de París sobre el río Sena, tiene una notable arquitectura gótica. Se la reconoce fácilmente por sus torres simétricas de 69 metros de altura, erigidas a mediados del siglo XIII. El edificio fue terminado hacia 1330, con unos 130 metros de largo con altas paredes sostenidas por arbotantes a fin de reflejar la pequeñez del hombre frente a la majestuosidad divina.

Durante la visita aproveché para subir a las torres. Era mi tercera vez en Notre-Dame y la segunda en sus terrazas que, además de, ofrecer fantásticas panorámicas de la ciudad, permite observar de cerca las famosas gárgolas o más correctamente quimeras (del francés chimères), pues no son las típicas figuras utilizadas para disfrazar desagües. Se trata de verdaderas esculturas de aspecto monstruoso cuyo propósito primigenio era mantener alejados a los malos espíritus[1].

Subí más de 400 peldaños de una estrecha escalera en espiral. Desde lo alto se veía perfectamente una amplia zona en restauración, cubierta de estructuras metálicas, incluyendo la famosa aguja, una torrecilla en forma de flecha de 90 metros de altura, erigida por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX que colapsó durante el incendio.

Al llegar al nivel donde se encuentran las campanas, el guía, un tico llamado Juan Carlos, nos dijo:

“Aquí no hay conexiones eléctricas pues hay materiales altamente combustibles”.

“Pero mire allí -le dijo un turista señalando un tomacorrientes –; hay un enchufe colocado allí”.

Sin que ninguno de los dos se lo haya propuesto, había algo premonitorio en esa conversación.

Tras bajar, admiramos las imágenes labradas en la fachada e ingresamos al interior de la iglesia.

Los techos elevados, las anchas columnas interiores y la delicada luminosidad que se filtra por los vitrales crean una atmósfera de hondo recogimiento. Fiel al estilo medieval, cuenta con tres naves: la central está ocupada por los bancos para la feligresía, el altar y, detrás, el coro de madera, mientras que en las laterales, que se unen al fondo permitiendo rodear toda la iglesia, se abren numerosas capillas.

Hubo dos capillas que atrajeron mi atención. La primera es la dedicada al mártir chino del siglo XIX san Paul Chen. Toda una curiosidad ver en una catedral gótica imágenes con ideogramas.

La otra, la Capilla del Sagrado Sacramento, por sus extraordinarios vitrales.

No sabemos cuán grande ha sido la magnitud de los daños. Pero, más allá de las religiones y las teologías -quien escribe esta nota no es católico-, Notre-Dame es un símbolo de la cristiandad de Occidente, además de un ícono de la nación francesa y parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Por eso presentamos algunos testimonios de lo que quizás se haya perdido para siempre.

LOS BAJORRELIEVES ALREDEDOR DEL CORO

El coro ubicado detrás del altar cuenta con una hermosa sillería. Sin embargo, en su pared exterior, llamada jubé, que mira al amplio pasillo que conforma junto a las capillas, se encuentran unos bajorrelieves de madera tallada que cuentan la historia de Jesús.

Fueron realizados a mitad del siglo XIV y están pintados a mano[2]. Definitivamente son mis favoritos.

LOS VITRALES

Según pudimos constatar al día siguiente, desde el lugar donde la policía nos permitió llegar (estaba acordonada toda la zona), en el incendio se dañaron algunos vitrales e incluso se perdió al menos un rosetón lateral.

Afortunadamente han sobrevivido los tres principales de 13 metros de diámetro. La extraordinaria vidriería es del siglo XIII pero fueron renovada en numerosas ocasiones[3].

LAS QUIMERAS O “GÁRGOLAS”

Como hemos dicho estas figuras que -aunque se atribuyen a
Eugène Viollet-le-Duc, el mismo autor de la aguja que cayó-, parecen surgidas de la imaginería medieval.

Se encuentran en las terrazas exteriores, muy cerca del lugar donde aparentemente se inició el incendio y parecen surgidas de alguna extraña mitología.

Notre-Dame ha sufrido un devastador incendio, pero esperamos que pueda recuperar la belleza perdida, no solo por lo que es sino por lo que representa no solo para el pueblo francés sino para el mundo entero, símbolo de arte, historia y fe.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS 1

Fotos del 16 de abril, día después del incendio. Como se observa el fuego se extendió en la zona donde se estaba trabajando.


BONUS 2

Fotos del 4 de mayo mostrando las obras en la Iglesia de Notre-Dame.


REFERENCIAS

[1] Según hemos leído las quimeras de Notre Dame no provienen del medioevo, sino que fueron agregadas por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX.

[2] Si desea más Información, puede leerse un interesante artículo con amplia documentación histórica y fotográfica en https://aquicoral.blogspot.com/2017/03/notre-dame-de-paris-escultura-talla.html

[3] Del Ser, Guimar y Romero, Alejandro, Diario El País, Madrid, España, edición del 18/04/2019. Escriben“aunque los tres rosetones principales, de 13 metros de diámetro, no han sido destruidos, el fuego sí ha afectado a los de menor tamaño situados en el nivel de la cubierta calcinada”. La nota completa puede leerse en:
https://elpais.com/cultura/2019/04/16/actualidad/1555432161_255893.html


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LA IGLESIA PRESBITERIANA SAN ANDRÉS DE LA AVENIDA BELGRANO 579 (por Pablo R. Bedrossian y William D. Grant)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

IGLESIA PRESBITERIANA SAN ANDRÉS, Av. Belgrano 579, Barrio
de Monserrat, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

LOS PIONEROS

La Iglesia Presbiteriana surge en Escocia durante el siglo XVI como heredera de una notable tradición religiosa que comienza con los albores de la fe cristiana. Liderada inicialmente por el reformador John Knox, es una iglesia protestante que luchó contra la monarquía inglesa en reiteradas ocasiones.

La firma en Buenos Aires del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Su Majestad Británica el 2 de febrero de 1825 permitió la inmigración de súbditos británicos, reconociéndoles derechos religiosos que incluían la construcción de sus propios templos.

Bajo este marco y como parte del acuerdo entre el Ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia y los hermanos John y William Parish Robertson, en agosto de ese año arribó a tierras argentinas un contingente de escoceses para formar la Colonia Agrícola Ganadera de Monte Grande en la Provincia de Buenos Aires. La travesía en la goleta “Symmetry”,que duró tres meses, fue documentada por William Grierson, abuelo de Cecilia Grierson, primera médica mujer egresada de la Universidad de Buenos Aires, que hoy es recordada por una calle de Puerto Madero[1].

Estos primitivos colonos establecidos en la zona sur de lo que hoy llamamos el Gran Buenos Aires al año siguiente de su llegada pidieron a la Iglesia de Escocia el envío de un ministro religioso, por lo que fue enviado el reverendo William Brown, quien arribó a la Argentina a fines de 1826.

Sin embargo, tras un inicio prometedor, hacia 1828 la colonia cayó en el fracaso económico. Algunos colonos se radicaron en la zona de lo que hoy es Florencio Varela, San Vicente y zonas cercanas, y otros en la zona de Chascomús. El Rev. William Brown y otros colonos prefirieron, en cambio, establecerse en la ciudad de Buenos Aires.

El 22 de diciembre de ese año un grupo de escoceses presbiterianos autoconvocados decidieron formar una iglesia en Buenos Aires, bajo “la doctrina y disciplina de la Iglesia Establecida de Escocia”. Para ello acordaron compartir los buenos oficios del Rev. William Brown con los colonos de Monte Grande, dando origen a la Iglesia Presbiteriana San Andrés en la Argentina, que fue constituida formalmente el 15 de marzo del año siguiente.

Parte del memorial de los miembros de la Iglesia caídos en la Primera Guerra Mundial

Ese esa ocasión el culto inaugural se llevó a cabo en lo que se llamó “Capilla Presbiteriana Escocesa” (“Scotch Presbyterian Chapel”) en la calle México al 300, según su antigua numeración, que probablemente correspondiera al cruce actual entre la calle mencionada y la Avenida 9 de Julio o a sus cercanías.

Su ministro fue el mismo Rev. William Brown y los primeros presbíteros “elders” o “ancianos”, que constituían el cuerpo formado por laicos al que la autoridad pastoral estaba sujeta, fueron John McClymont, Hugh Robson y James Brown.

EL TEMPLO DE LA CALLE PIEDRAS Y SU ARQUITECTO

Con la anuencia del Gobierno de Buenos Aires encabezado por Juan Manuel de Rosas, el 25 de febrero de 1833 se colocó la piedra fundamental del nuevo templo en un predio adquirido por la comunidad. Se encontraba ubicado en la calle Piedras 55, entre las actuales calles Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, que en aquel entonces se llamaba Victoria. El edificio fue inaugurado el 25 de abril de 1835, con el nombre de “Iglesia Presbiteriana Escocesa San Andrés” (“St. Andrew’s Scotch Presbyterian Church”)

Templo de calle Piedras 55 diseñado por Richard Adams.

El templo era de diseño neoclásico, con un atrio al que se llegaba ascendiendo tres escalones; tenía al frente seis columnas con capiteles jónicos sobre las que se levantaba un frontón triangular. El interior era más modesto, aunque lucía dos pares de columnas con capiteles corintios entre los cuales se alineaban los bancos de madera para los feligreses. Décadas después, en 1884, detrás del altar se ubicaron los majestuosos tubos del órgano, el mismo que con sus sucesivos arreglos, modificaciones y ampliaciones aún perdura en el actual templo sobre la Avenida Belgrano.

Interior del templo de la calle Piedras 55

El edificio fue diseñado por Richard Adams, un escocés que había arribado a la Argentina como parte del contingente de la goleta “Symmetry” y había trabajado en la colonia escocesa de la zona sur de Buenos Aires. Allí este arquitecto y pintor había levantado en 1828 más de 30 edificios de mampostería con 145 habitaciones, 47 ranchos, la casa principal, y un detalle que no es menor: una capilla presbiteriana, de la cual, sin embargo, nada se conoce[2]. Ese pequeño templo desaparecido fue la primera iglesia protestante erigida en Argentina.

Casa de los hermanos Parish Robertson en la Estancia Santa Catalina. En ese predio se instalaron los colonos escoceses y Adams construyó el primer templo protestante de la Argentina.

En 1829 Adams se estableció en Buenos Aires donde le encargaron la construcción de la actual Catedral Anglicana de San Juan Bautista, inaugurada en 1831, cuya fachada sirvió de referencia para la Iglesia Presbiteriana San Andrés. Además, estuvo a cargo del proyecto y dirección del Segundo Cementerio de Disidentes de Buenos Aires, sobre la actual plaza 1º de Mayo, limitada por las calles Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y edificios para vivienda que dan a la calle Pichincha. En el centro del camposanto ubicó la capilla, “diseñada según el lineamiento neogótico correspondiente al tipo de iglesia rural inglesa del siglo XVIII, con ábside central y naves laterales”[3]. Este importante arquitecto escocés murió en 1835 a los 43 años en Buenos Aires. 

Vista aérea del centro de Buenos Aires en la década de 1890. Encerrada en un círculo se observa el templo de la calle Piedras 55.

A fines de 1841 se colocó la piedra fundamental de la Escuela San Andrés en el terreno detrás de la Iglesia, bajo diseño de Edward Taylor, un ingeniero y arquitecto inglés y que había llegado a la Argentina en 1824. Décadas después tuvo a su cargo la creación de la Aduana Nueva[4].

LA DEMOLICIÓN DEL TEMPLO

La congregación presbiteriana fue creciendo con el paso del tiempo. En la década de 1880, luego de un encendido debate en Buenos Aires, se decidió la apertura de una gran arteria en el centro de la ciudad, la Avenida de Mayo, que comunicaría la Casa Rosada y la Plaza de Mayo con el Congreso de la Nación. El proyecto inicialmente fue muy resistido pues implicaba la expropiación y demolición de importantes edificios de ubicación privilegiada, entre ellos el de la Iglesia Presbiteriana San Andrés y su escuela. Tras su aprobación, las obras se iniciaron en 1888. Fueron lentas debido a la magnitud del proyecto. Finalmente, le llegó el turno a la iglesia de la calle Piedras 55, que fue expropiada y demolida cinco años después. El último servicio religioso allí se realizó el 8 de octubre de 1893.

EL NUEVO EDIFICIO Y SUS ARQUITECTOS

En 1894 la Iglesia Presbiteriana Escocesa, que había adquirido el terreno actual con accesos por la avenida Belgrano y la calle Perú, convocó a varios arquitectos para el diseño y construcción de su nuevo templo, adjudicando el proyecto al estudio de los arquitectos Edwin Arthur Merry y Charles T. Raynes[5]. E.A. Merry fue un importante proyectista de la comunidad británica en Buenos Aires[6], que en 1872, asociado con Carlos Ryder, había levantado la Iglesia Anglicana de la Santísima Trinidad en Lomas de Zamora y en 1874 la Primera Iglesia Metodista en la avenida Corrientes 718, que aún subsisten.

Colocación de la piedra fundamental del templo de la calle Belgrano 579

En 1895 se inauguraron las oficinas de la Iglesia en la calle Perú 352; allí el lote ofrecía un pequeño acceso, que en la actualidad se considera el segundo frente más estrecho de la ciudad.

Actual frente sobre la calle Perú

Finalmente el 10 de abril de 1896 se consagró la nueva Iglesia Presbiteriana San Andrés (“St. Andrew’s Scotch Church”) en Belgrano 579, que en ese momento era una calle angosta.

La iglesia de la calle Belgrano 579 con su espléndida torre. Detrás, el bellísimo edificio Otto Wulff con su doble cúpula

La construcción original era dominada por una espléndida torre de 35 metros de alto, con base cuadrada, que lucía en su techo agujas y almenas.

Ensanche calle Belgrano, Antiguo Bar Colonial y Torre de la Iglesia Presbiteriana

Lamentablemente esta joya arquitectónica porteña también se perdió: fue demolida en 1950 durante la ampliación de la calle Belgrano que pasó a ser avenida. Por segunda vez la congregación presbiteriana veía truncado su derecho a conservar intacta la espléndida arquitectura de sus edificios.

Demolición de la torre de la Iglesia Presbiteriana Escocesa por ampliación de la calle Belgrano que pasaba a ser avenida

Tanto la demolición de la torre y los vestíbulos contiguos como la construcción del nuevo frente inaugurado en 1962, estuvo a cargo del arquitecto inglés Sydney Follett, quien había arribado a la Argentina en 1911 y años atrás había estado a cargo de los trabajos de ebanistería en el interior de la Catedral Anglicana[7] entre otros edificios importantes de la comunidad británica. Follet falleció en 1968[8].

Vista de la Iglesia Presbiteriana San Andrés del centro de Buenos Aires desde la demolición de su torre en 1950 hasta su nueva fachada en 1962

El resto del templo se mantuvo sin mayores cambios, conservando la mayor parte de su extraordinario interior hasta el día de hoy.

Nueva fachada en construcción

Cuenta con una gran nave central de 16 metros de largo por 13 metros de ancho, flanqueada por dos pasillos laterales. Por delante tiene un transepto, -suerte de nave transversal- que junto a la nave central conforman una planta en cruz latina.

En el interior tiene numerosos arcos neogóticos; los de los costados sirven como separadores entre la enorme nave central y los pasillos laterales. Por encima de ellos se encuentran bellos vitrales con temas bíblicos. El techo es de madera.

El hermoso ábside de piedra gris labrada cuya forma también corresponde al del arco neogótico, cuenta con cinco placas de bronce y con el hermoso rosetón que permite el ingreso de luz natural desde lo alto.

El púlpito de madera, al cual se accede por una pequeña escalera, se encuentra a la izquierda mientras que la pila bautismal a la derecha, lo mismo que el órgano y sus tubos.

Tanto el órgano como la pila bautismal habían sido inaugurados en la Iglesia de la calle Piedras.

Toda la capilla tiene detalles e inscripciones que habla de su fe y de su historia.

Atrio occidental, con el busto del Rev. Dr. James Smith, segundo pastor de la Iglesia. El busto es obra del escultor Arturo Dresco. Tanto este busto como la Iglesia de Belgrano, que lleva el nombre del Dr. Smith, fueron parte de los memoriales después de su fallecimiento.

LOS VITRALES

Se conservan cuatro bellos vitrales del templo de la calle Piedras que fueron reubicados dos en cada uno de los dos vestíbulos del nuevo templo de la entonces calle Belgrano. Cuando estos vestíbulos se demolieron junto con la torre para dar lugar a la Avenida Belgrano, estos cuatro vitrales fueron reubicados nuevamente uno en cada vestíbulo nuevo y en cada transepto. El más antiguo de los vitrales está en el transepto occidental frente al púlpito. Estos vitrales llevan los nombres de sus donantes o las personas a cuya memoria están dedicados.

El vitral Wilson, “Jesús y María Magdalena en la tumba”, dedicado en 1874 por William Wilson en memoria de su esposa Ann Margaret, fallecida a los 24 años a causa de una diabetes.

El vitral Black, “Las tres Marías junto a la tumba vacía”, dedicado en 1876 por G. C. Black en memoria de sus padres.

El vitral Bell, “Jacob bendiciendo a sus hijos”, dedicado por la viuda e hijos de George Bell en 1879.

El vitral McClymont, “La agonía de Jesús en el jardín de Getsemaní” en memoria de William McClymont, fallecido en 1883.

El Rosetón es el único vitral dentro del templo que perdura de la inauguración del segundo templo, en 1896; fue donado por los niños de la iglesia que hicieron una colecta especial. Se lo conoce como Rose Window o Children’s Window.

Al año siguiente se inauguró el segundo vitral que se encuentra al fondo del templo, en memoria de Thomas Drysdale, un importante miembro de la congregación.

En los siguientes años fueron colocados otros vitrales en memoria de otros miembros, donados por parientes y amigos, todos ellos realizados por la firma John and William Güthrie de Glasgow, Escocia.

LA IGLESIA ACTUAL

Como sucede en casi todas las iglesias étnicas, por cuestiones de idioma y asimilación cultural, ya son pocos los escoceses y sus descendientes que asisten a los cultos; sin embargo, se ha conformado una interesante comunidad de fe, integrada por personas de diferentes orígenes que adhieren a los principios presbiterianos. Además, hay un trabajo mancomunado con la Iglesia Presbiteriana de Olivos, que integra la comunidad San Andrés, de la cual forman parte también el colegio y la universidad del mismo nombre.

Detrás del templo hay oficinas, otras dependencias, un pequeño museo y un amplio salón, al que se accede más fácilmente desde la entrada de la calle Perú que ha sido utilizado por el Coro Gospel Argentina como sala de ensayos.

Pasillo de entrada al edificio por la calle Perú. En este pasillo se ha instalado el MuPSA. (Museo Presbiteriano San Andrés).

© Pablo R. Bedrossian y William D. Grant, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS: A MANERA DE COLOFÓN, NOTAS DE LOS AUTORES

Los autores de esta nota: William D. Grant a la izquierda; Pablo R. Bedrossian a la derecha

La Iglesia Presbiteriana San Andrés de la Ciudad de Buenos Aires, actualmente conocida como Iglesia Presbiteriana San Andrés del Centro, ubicada en la Avenida Belgrano entre las calles Perú y Bolívar, es especial para mí: cursé el Secundario en el vecino Colegio Nacional de Buenos Aires por lo que pasaba diariamente frente a ella. Luego en 1979 y 1980 participamos allí junto a mi hermano Alejandro en unos festivales de rock con nuestra banda “Propuesta”. Finalmente, en 1993 contraje enlace con mi amada esposa Graciela en su maravillosa capilla. A propósito, suelo llamar a esta iglesia “el cementerio de los elefantes” porque allí sucumbimos al matrimonio varios amigos “duros de casar”. Pero detrás de esos recuerdos, este imponente edificio tiene una rica historia digna de contar.

Pablo R. Bedrossian

Mis contactos con la Iglesia Presbiteriana San Andrés de la Argentina, en esa época Iglesia Escocesa San Andrés, se iniciaron en el Salón de Actos de la Escuela Escocesa San Andrés en Nogoyá 550, Olivos. Yo había sido alumno de dicha escuela, y empecé a asistir a los Cultos Religiosos que se hacían allí cuando tenía 16 años. Poco tiempo después me confirmaron como miembro de la Iglesia y empecé a asistir a los cultos en la Iglesia de Belgrano R, Dr. Smith Memorial, que estaba cerca de casa. Al año siguiente se reinaguró la Iglesia de la Avenida Belgrano con su nueva fachada. Y se iniciaron unos cultos mensuales corales a la tarde noche a los que asistía siempre. En 1977 fui ordenado Presbítero Gobernante (Elder) de la Iglesia Dr. Smith Memorial. Pero el cargo era para toda la Iglesia. Y en 1989 me trasladé a la Iglesia del Centro debido a que en esa época vivía en San Telmo. No enumero la cantidad de actividades desempeñadas en ambas congregaciones ya que sería muy largo hacerlo. Pero debo decir que, si bien las otras Iglesias Presbiterianas fundadas originalmente por los escoceses y sus descendientes me maravillan, siento algo muy especial por la Iglesia de la Avenida Belgrano…

William D. Grant


REFERENCIAS:

[1] El diario fue publicado por primera vez en la Revista de la Iglesia Presbiteriana Escocesa “San Andrés” en 1958.

[2] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo a/b, 2004, p.20

[3] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., p.20

[4] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., Tomo s/z, p.97

[5] Petrina, Alberto , Alberto Nicolini y Julio Cacciatore, “Patrimonio Arquitectónico Argentino – Memoria del Bicentenario (1810-2010)”, Tomo II (1880-1920), Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación, Argentina, 2010, p.92.93

[6]  Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., Tomo i/n, p.134

[7] Para más detalles, ver nuestro artículo “La Catedral Anglicana de Buenos Aires” en https://pablobedrossian.com/2018/01/19/la-catedral-anglicana-de-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

[8] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., Tomo e/h, p.88


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías a color fueron tomadas por Pablo Bedrossian, uno de los autores de esta nota y es el dueño de todos sus derechos. Las fotos en blanco y negro fueron cedidas por William D. Grant, el otro coautor de esta nota, de su archivo personal, cuya fuente principal es de la revista de la Iglesia Presbiteriana San Andrés.


AGRADECIMIENTO ESPECIAL

Quiero agradecer muy especialmente a William D. Grant por su admirable trabajo de recopilación histórica sobre la Iglesia Presbiteriana Escocesa San Andrés. Espero que alguna vez su investigación pueda verse reflejada en un libro. Buscando información sobre el templo de la avenida Belgrano, todos los consultados me refirieron a Willie, como lo llaman sus amigos, a quien definen como el historiador de la iglesia. ¡Gracias, Willie, por tu generosidad, entusiasmo y aportes! Pablo Bedrossian.

LOS “FIERROS” HIPERREALISTAS DE CLAUDIA RIZZOLI (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS 

En un mundo donde el arte obedece más a una moda que al talento, muchas creaciones extraordinarias pasan inadvertidas porque simplemente no cuentan con una agencia de marketing. Sin embargo, la revolución producida por las redes sociales ha permitido que algunas de aquellas obras lleguen hasta nosotros y nos sorprendan. Tal es el caso de los dibujos de Claudia Rizzoli.

maserati monofaro (lápiz sobre papel)
Maserati monofaro

Nacida en Buenos Aires, Argentina, se ha dedicado a recrear en lápiz vehículos deportivos con un altísimo grado de detalle. Es difícil determinar cuánto de su hiperrealismo es producto de su capacidad innata y cuánto de su obsesión por la perfección.

Motocicleta Famel Foguete
Motocicleta Famel Foguete

A diferencia de la enorme mayoría de los artistas plásticos, Claudia Rizzoli comenzó a dibujar tardíamente y sin formación académica. A pesar de ello, decidió asumir riesgos aún mayores: ingresar con su arte al mundo del automovilismo y el motociclismo, un ámbito altamente masculino, y a puro talento, sin sponsors ni mecenas. Prescindió de los prejuicios y los agoreros para dejar que sus obras hablaran por ella.

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Lotus Seven 1986

Hoy sus dibujos aparecen en exposiciones, son adquiridos por coleccionistas e ilustran tapas de libros. Sin embargo, no la encandilan las luces del éxito. Trabaja como el primer día sabiendo que los “fierros”, como se llama cariñosamente a los vehículos deportivos en la Argentina, no son tema preferido de museos y galerías de arte. Para ella lo que cuenta es trasmitir sentimientos: darle vida a cada auto, moto o piloto que retrata en sus dibujos.

coupé chevrolet 1933, voiture (lápiz)
Coupé Chevrolet 1933

Claudia Rizzoli ha expuesto en lugares tan diversos como la tradicional Confitería La Biela, de Recoleta, Autoclásica en San Isidro, la Estación Retiro, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y el Museo Fangio de Balcarce. Además, ha sido entrevistada en el Suplemento Autos del Diario Clarín de Argentina.

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Torino 380W

LA ENTREVISTA

Para conocer más de su arte, la entrevistamos en una de nuestras visitas a Buenos Aires. Compartimos aquí sus respuestas:

¿Cómo y cuándo comenzaste a dibujar? ¿En qué momento lo viste como tu vocación o pasión?

En 1976 quise estudiar Bellas Artes, pero mi papá me lo impidió. Era una época muy complicada en el país, por lo que me propuso dejarlo para más adelante. En el 2000 nos fuimos a vivir a una isla en la costa entrerriana, sobre el rio Paraná Guazú, y, como no tenía otra que hacer, un día me puse a dibujar. Mi papá me preguntó “¿No te animás a dibujar autos? No hay mujeres que dibujen autos”. Le dije que no tenía problema para dibujar lo que fuera, así que me compró un libro de autos clásicos. Me proveyó de todo lo que necesitaba y comencé a dibujar. Paralelamente alguien me sugirió que creara mi propia página web. Así nació “Autos y Arte”. Tomaba fotos de mis dibujos y los subía al sitio web. Una periodista que trabajaba en el suplemento de Autos del Diario Clarín los vio, me contactó y me hicieron un reportaje a doble página; así comenzó a darse a conocer lo que hacía.

claudia rizzoli
Claudia Rizzoli

¿Cuáles fueron las primeras reacciones de los que veían tus trabajos?

Los trabajos generalmente sorprendían. La gente me decía “¡Uy! ¡Mirá lo que dibujaste!”. Recordemos que el auto es un elemento muy masculino. Siempre dibujo con lápiz, en negro sobre blanco, y luego solo le doy un toque de color. Entonces, esa característica mía llama mucho la atención porque, en general, todos pintan. Y también creo que llama la atención el tema: los autos.

maserati mc12 (lápiz sobre papel)
Maserati MC12

¿Cómo diste a conocer tus creaciones?

Cada que vez que mostraba o exponía un cuadro, la devolución de la gente era muy buena; las obras eran muy aceptadas y el trabajo reconocido.  Los autos son algo que no les interesa ni a los marchands ni a las galerías de arte, que prefieren paisajes o retratos, sin embargo, a través de la página web muchas personas comenzaron a contactarse. En 2014 una persona de Entre Ríos que había conocido por esa vía y también dibujaba autos, me comentó que un amigo suyo estaba montando una muestra en AutoClásica, una exposición que se hace todos los años en el hipódromo de San Isidro, y quería llevar artistas que pintaran autos, por lo que preguntó si estaba interesada en participar, y allí expuse. Por otro lado, un ex compañero del colegio me puso en contacto con un escritor que estaba terminando un libro titulado “La última hazaña de Fangio” sobre los Torino en la carrera de Nürburgring, y dibujé la tapa del libro. Fui a la presentación en el Automóvil Club Argentino, allí conocí al Ing. Heriberto Pronello, que se convirtió en uno de mis grandes impulsores. Lo adoro porque él me dijo “¡Hacelo!”; como siempre digo, la vida me fue llevando y yo me dejé llevar. Hoy doy a conocer mis obras por Facebook e Instagram y me conecté con gente del ambiente, como el gran artista plástico del automovilismo Jorge Ferreyra Basso, un genio cuyas obras son una explosión de color; trabajaba como diseñador de General Motors y estuvo 30 años en Opel en Alemania. Él es también en uno de mis grandes impulsores. Hicimos incluso un cuadro entre ambos: dibujé a Fangio sentado en el auto y él pintó alrededor la Maserati.

claudia rizzoli trabajando
Claudia Rizzoli trabajando

¿Cómo definís tu arte? En tus propias palabras, ¿qué es lo que hacés?

Dicen que lo mío es hiperrealismo. Yo digo que casi hiperrealista pues no tengo formación artística formal. Descubrí que podía ser fiel a mí misma, con mis gustos y mis convicciones, y volcar en lo que hago todo lo que siento. Muchas veces me dicen que mis dibujos tienen vida; yo siempre pensé que los autos tienen vida. Incluso le hablo a mi auto, que heredé de mi papá. Una vez por Internet presenté unos dibujos y el nombre que le di a la expo fue “El Espíritu de los Fierros”, porque para mí tienen sentimiento y trato de volcarlo en mis dibujos. Intento poner ese sentimiento que me transmite un auto, que para mí no es un pedazo de metal.  Hay un ida y vuelta entre lo que estoy dibujando y lo que siento.

ducati scrambler (lápiz)
Ducati Scrambler

¿Qué deseás comunicar en tus dibujos? ¿Cómo esperás que el observador se sienta al contemplarlos?

Quisiera que perciba el espíritu que hay detrás del dibujo: que no es simplemente una moto o un auto. Además, también hago retratos. Dicen que tengo la capacidad de transmitir lo que siente el personaje a través de la mirada. Eso vino conmigo. A mí me encanta que el observador perciba lo que la persona sentía en ese momento, como en los retratos de Fangio. A mi me subyuga dibujar ojos: en realidad, no dibujo ojos: dibujo miradas.

fangio y stirling moss
Juan Manuel Fangio con Stirling Moss

¿Cuáles son tus mayores anhelos como artista?

Hace unos días alguien me preguntaba si me asombrara lo que me estaba pasando. Acababa de exponer en el Museo Fangio y la gente me llama cada vez más para encargarme dibujos. Mi respuesta fue que no me asombraba pues no es algo que yo busqué, sino que se generó espontáneamente. Por supuesto, si dibujé, si trabajé, pero no esperaba que tuviera esta devolución, pero se produjo espontáneamente, con naturalidad. Y me atengo a lo que venga. Mi papá siempre decía: “ni muy eufórico ni muy deprimido”; era una de sus frases de cabecera. Las propuestas que surjan las tomo con tranquilidad; no me voy a enloquecer ni pongo demasiada expectativa. Yo voy caminando.

Lancia Ferrari (óleo sobre tela)
Lancia Ferrari (óleo sobre tela)

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


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Todos los derechos de las imágenes corresponden a Claudia Rizzoli y fueron utilizadas con su permiso.

LA DESAPARICIÓN DE “EL MITO DE LA INFANCIA” (por Pablo R. Bedrossian)

EL PREMIO

El 19 de octubre de 1995 la artista plástica Celsa Flores recibió un reconocimiento muy especial: su obra “El Mito de la Infancia” obtuvo el primer lugar en el concurso de pintura conmemorativo del 50º Aniversario de las Naciones Unidas organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Honduras, más conocido como PNUD. El jurado estuvo conformado por representantes de organismos internacionales, diplomáticos y pintores hondureños.

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Nota del Diario La Tribuna del 16 de octubre de 1995 que la artista debió presentar como evidencia de haber sido galardonada

El certamen tenía como propósito reconocer y conservar el patrimonio artístico de Honduras; las pinturas ganadoras pasaron a ser propiedad del PNUD. A pesar del alto valor afectivo que la obra tenía para ella, Celsa Flores se sintió honrada al saber que la pintura sería exhibida en la casa de las Naciones Unidas en su país.

LA OBRA

La obra era un retrato de Mariel Helena, la hija de la pintora, rodeada de pájaros junto a dos personajes de fondo. Mostraba un cuadro cargado de símbolos que refieren a las experiencias de la niñez y, a la vez, representan un diálogo íntimo entre tres generaciones de mujeres de su familia. En el lenguaje artístico de Celsa Flores, los pájaros representan la libertad y son una muestra de su amor por la naturaleza.

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La pintura “El Mito de la Infancia” escaneada de una fotografía

LA DESAPARICIÓN

El 5 de septiembre de 2018, el PNUD y la Secretaría de Relaciones Internacionales y Cooperación Internacional de Honduras invitaron a un evento denominado evento “Donación de Pinturas de la Colección PNUD a la Galería Nacional de Arte”. Sin embargo, ni “El Mito de la Infancia” ni el nombre de la artista aparecían en la lista.

Según nos relató Celsa Flores, sorprendida por la omisión decidió averiguar por qué su obra no estaba incluida, poniéndose en contacto con la Gerente de Operaciones del PNUD. La respuesta fue aún más desconcertante: no poseían registro de la obra, no conocían su paradero y no se hacían responsables por la pérdida de la pintura; aparentemente tampoco llevaban un inventario de las obras en su poder. Además, sin ruborizarse le pidieron que demostrara que su pintura había sido la ganadora del concurso. Afortunadamente, conservaba el diploma, el catálogo y los recortes de diarios que atestiguaban en su favor.

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Otra vista de “El Mito de la Infancia”, escaneado de una fotografía

PATRIMONIO CULTURAL

La custodia del patrimonio cultural requiere dedicación, responsabilidad y profesionalismo. En el caso de las pinturas, existe la figura del curador. Un curador de arte es un experto a cargo de la exposición, valuación, manejo, preservación y administración de bienes artísticos. Pareciera que las autoridades del PNUD no lo saben.

De hecho, los cuadros no estaban ubicados en una sala especial sino en varias oficinas de autoridades; para la donación a la Galería Nacional de Arte de Honduras sita en Tegucigalpa se basaron en inscripciones que aparecían junto a las obras.

Ante la falta de respuesta, el diario La Tribuna publicó una nota exponiendo el caso. Tras la noticia las autoridades del PNUD se pusieron en contacto con la pintora y le informaron que iba a estudiar lo ocurrido.

En busca del huevo azul
“Reflejo”, obra de Celsa Flores hecha en 2001

EL VALOR DEL ARTE PARA UNA NACIÓN.

El arte inspira a personas, pueblos y naciones. Si no, no existirían las exposiciones, las galerías y los museos de pintura y escultura. La desaparición de una obra premiada no solo es injusta con sus méritos sino con el público, privado de admirarla, y con el artista que trabajó con ahínco sobre ella. No seríamos tan enfáticos si hubiera habido un robo o un accidente debidamente documentados, porque son riesgos a las que cualquier bien patrimonial está sujeto, pero no podemos aceptar pasivamente el descuido negligente que invierte la carga, obligando a la artista a demostrar la existencia de la obra y el galardón recibido de la propia organización.

Esperamos que el PNUD, una institución respetada en Honduras, realice una investigación exhaustiva sobre este lamentable suceso. A la fecha, Celsa Flores no ha recibido una disculpa formal de las autoridades responsables; tampoco le han informado cómo la institución de las Naciones Unidas en Honduras le restituirá a ella y a su obra el merecido reconocimiento. Una obra que desaparece jamás será sinónimo de una obra que no existe.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


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Todas las imágenes fueron provistas por la artista plástica hondureña Celsa Flores y se publican son su autorización.

EL ARTE DE GUILLERMO MAHCHI: EL DÍA QUE “LAS MALINAS” SE CONVIRTIERON EN “LAS DESCARADAS” (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS

El 16 de Julio de 2015 se inauguró en el MIN (Museo de la Identidad Nacional) de Tegucigalpa una de las exposiciones de pintura más innovadoras de Centroamérica: “Co-Inspiraciones”, del hondureño Guillermo Mahchi. Para generar una mayor expectativa, el evento fue precedido por la presentación en la vía pública de banners con reproducciones de famosas obras del Museo del Prado de Madrid.Crossover Guernica - El Entierro del Duque de Orgaz

La propuesta consistía en presentar en una misma tela dos o más adaptaciones de grandes obras de arte. El público podía reconocer con facilidad las pinturas clásicas que co-inspiraron cada obra y a la vez reconocer el genio creativo del pintor que las había reunido.

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Sin embargo, una de las obras despertó la furia de personalidades políticas del momento. Se trataba de la única pieza que colgaba en una de las paredes del MIN, titulada “Las Malinas”, obviamente inspirada en “Las Meninas” de Diego de Velázquez. La pintura del genial pintor español, muestra en primer plano tres mujeres: La Infanta Margarita en el centro, rodeada de las meninas, sus acompañantes.

Las Meninas 04 (horizontal)El Dr. Guillermo Mahchi decidió tomar la idea e incluso ubicar una cuarta dama en el lugar donde en la pintura original se encuentra autorretratado el propio Velázquez. Desde luego, eso no hubiera causado ningún escándalo si no fuera porque, no sin ironía, a las figuras femeninas les asignó los rostros de conocidas diputadas de su país.  

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Las caras fueron incorporadas a las figuras en Las Malinas como en un collage, mientras un ángel también de rostro femenino las sobrevolaba, portando una bandera de Honduras en su mano izquierda. En la esquina inferior derecha un perro macilento reemplazaba al mastín de Velázquez; debajo del cuadro colgaba un calendario que decía “Honduras está cambiando”.

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Dejemos que el propio creador describa el contenido de la obra: “Se ve a Beatriz Valle de Libre, Waldina Paz de Partido Liberal, Welsy Vasquez del Partido Nacional y a la controversial vicepresidenta del Congreso, Lena Gutierrez, mostrando a la comparsa cuál cartoon… el perro hondureño, flaco como el pueblo; por encima de la escena vuela cuál Cupido la decana de las diputadas nacionales, Dorys Gutiérrez, con su banderita de Honduras, como un recordatorio que Honduras debe de ser primero”.

LA REACCIÓN Y LA CAÍDA

La diputada Valle no demoró en morder el anzuelo. Doce horas después de la inauguración, a las 8 am del 17 de julio, envió un mensaje a la directora del MIN, amenazando con una demanda si su rostro continuaba expuesto. Sin ningún reparo, las caretas hechas con recortes de periódicos que Guillermo Mahchi había utilizado para representar a cada diputada fueron removidas. Entonces, los personajes quedaron expuestos sin rostros, y su autor las renombró “Las Descaradas”.

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© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


BONUS: OTRAS IMÁGENES DE LA EXPOSICIÓN “CO-INSPIRACIONES” DEL DR. GUILLERMO MAHCHI EN EL MIN, TEGUCIGALPA, HONDURAS

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Todas las fotografías fueron utilizadas con permiso del Dr. Guillermo Mahchi.

“EL GALLO” DE KATHARINA FRISTCH (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

“Hahn” en alemán, “Coq” en francés, “Rooster” en inglés o “Gallo” en español, es una obra de la artista alemana Katharina Fristch. Fue presentada al público por primera vez en 2013, en Trafalgar Square, la famosa plaza ubicada en el corazón de Londres.

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Dos hechos nos sorprenden: sus gigantescas dimensiones y su impetuoso color azul. “Las personas se ven a ellas mismas en los animales; este gallo representa fuerza y personalidad en medio de esta plaza, ahí está con la cabeza bien alta” dijo su creadora durante la primera exhibición. “el gallo debía de ser azul porque es el color de las muchas interpretaciones: los frescos del arte italiano, el azul que aquí (Reino Unido) llaman real porque lo lleva el estandarte de la monarquía, el color intenso del mar y del cielo que a tantos artistas ha inspirado a lo largo de la historia”[1].

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Más allá de los simbolismos y las alusiones, la artista creó una figura esbelta y vigilante que comunica dignidad; además, el color añil no solo lo vuelve intenso sino absolutamente original. Con sus más de cuatro metros de altura, el gallo de Katharina Fristch impone autoridad.

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“Hahn” fue realizado en resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio y fijada sobre una estructura de de acero inoxidable. Tuve la suerte de admirarla en la terraza del Edificio Este, de la National Gallery de Washington DC, Estados Unidos, dedicado al Arte Moderno, en octubre de 2016. Una inscripción indicaba que pertenecía al Glenstone Museum, Potomac, Maryland.

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ACERCA DE KATHARINA FRISTCH Y SU ARTE

Esta artista alemana nacida en 1956 realizó inicialmente estudios superiores en Historia e Historia del Arte en la Universidad de Münster (WWU), pero en 1977 pasó a la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, también de su país. Luego se desempeñó como Profesora de Escultura en esa misma academia. La creación de figuras de gran tamaño y el uso de una intensa monocromía caracterizan sus obras.

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Originalmente trabajaba a mano, pero desde hace unos años envía a fábricas detalladísimas instrucciones para la construcción de moldes para sus creaciones. Por lo tanto, puede haber varias obras idénticas basadas en un modelo diseñado por ello y fundidas en el mismo molde.

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Katharina Fristch es de aquellas artistas que prefiere que las obras hablen por sí mismas.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Rodríguez, Conxa, “Gallo, que no gallina”, Diario “El Mundo”, Madrid, España, edición digital del 26/03/2013


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de las dos últimas, tomadas del sitio http://art-sheep.com/art-sheep-features-katharina-fritsch-2/ y del sitio https://curiator.com/art/katharina-fritsch/oktopus respectivamente.

LAS MENINAS SALEN A LA CALLE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

Madrid se ha vestido de fiesta gracias a una extraordinaria iniciativa: poner Las Meninas en la calle. No se trata de colocar afiches o carteles con imágenes de la famosa obra de Velázquez, sino de ubicar en las principales calles de la ciudad 80 esculturas diseñadas por el artista venezolano Antonio Azzato que reinterpretan a la Infanta Isabel y a sus acompañantes.

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Estas renovadas meninas de fibra de vidrio miden de 180 centímetros de alto, 160 de fondo y pesan unos 30 kilos. Se reconocen inmediatamente por las anchas faldas, los ajustados sayos y los peinados acampanados. Han sido intervenidas por diversos creadores (músicos, pintores, toreros, actores, diseñadores), que las han transformado en una explosión de vida y color, respondiendo a la premisa “¿qué significa Madrid para ti?”. Las personas pueden interactuar con ellas, tomarse fotografías, selfies y videos.

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Gracias a la famosa pintura, las meninas se han convertido en íconos nacionales que han trascendido su propia época. Se exponen del 13 de abril a la primera semana de julio de 2018. El proyecto cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid y Acotex[1] en el marco del programa Madrid Capital de Moda.

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Algunas de las intervenciones son muy divertidas. Las meninas callejeras pueden parecerse a un personaje de Star Wars, a Mafalda o mostrar su esqueleto.

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ENTREVISTA A ANTONIO AZZATO, DISEÑADOR DE LAS MENINAS

Gracias a Consuelo Durán Irazuzta, Directora de Durán Arte y Subastas, a Rocío Núñez, responsable del gabinete de prensa de Meninas Madrid Gallery, y a las nuevas tecnologías, pudimos entrevistar al diseñador de estas Meninas urbanas, Antonio Azzato.

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¿Qué es lo que más le ha atraído de Las Meninas, la maravillosa obra Velázquez? ¿Qué ha encontrado en ella que le ha cautivado o sorprendido?

Es una obra con un contenido de información impresionante. Pararse en frente de la obra y ver como Velázquez clava su mirada en la tuya hace que te sientas como en una cuarta dimensión; es imposible no sentirse cautivado y sorprendido por esta obra. Es una obra maestra que habla de la reivindicación, no solo de la profesión de pintor sino de un concepto fundamental en mi vida que es la familia. En aquel momento la definición de familia era “todo aquel que vive en la casa del señor” y Velázquez en ese cuadro incluye a todos los personajes que pertenecían al entorno de la familia real.

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 ¿Por qué razón decidió reinterpretarla? ¿Cuáles su intención al hacerla en su propio estilo?

Velázquez fue un especialista en pintar sobre todo aquello que no vemos, como el alma, el aire, y justamente en el aire nos dejó una incógnita: nunca sabremos lo que hay detrás de ese lienzo que pintaba. Es por eso, que después de analizar las múltiples interpretaciones del cuadro, he llegado a la conclusión de que se trata de un sistema de ecuaciones matemáticas con una variable por despejar, a la que he llamado, el mensaje infinito de Velázquez. Creo que Velázquez necesita seguir transmitiendo algo a través de su obra, por eso creo que el arte contemporáneo y la cultura de las ciudades donde realizaremos las exhibiciones deben ser las encargadas de transmitir ese mensaje.

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Las Meninas es una obra dominada por las mujeres. La infanta Margarita y sus pequeñas asistentes utilizan como vestimenta el sayo y la falda sobre guardainfante, mientras que lucen tocados acampanados en sus cabellos ¿por qué decidió tomar esos elementos como patrones para sus esculturas?

Hay algo en la sección áurea de las meninas, en sus proporciones que las hacen protagonistas. No es casual que 200 años después que se pinta el cuadro, cuyo título inicial era “la familia del Rey Felipe IV”, cuando llega al Museo del Prado y se inventaría, se le cambie el nombre y pase a llamarse “Las Meninas”, que eran las sirvientas. Es por eso que decidí crear un lienzo en blanco con la silueta de la menina para que artistas contemporáneos encarnasen a Velázquez y respondieran a la pregunta ¿qué es Madrid para ti? Esto, al finalizar la muestra, nos ayudará a desvelar el mensaje que Velázquez tiene para Madrid.

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 Dos de los rasgos más llamativos de sus Meninas son los estampados y los colores, mucho más vivos que los utilizados por Velázquez.  ¿Por qué los prefirió?

Las meninas son espectaculares y especiales de la manera que sea, las puedes dejar en blanco y lucen igual de bellas. Los colores y estampados son productos de la contemporaneidad y del mensaje que se quiere transmitir con cada una de ellas. Más allá de colores, modas y técnicas de intervención, creo que lo realmente importante es el mensaje que cada una de ellas quiere transmitir, el resultado ha sido maravilloso.

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Generalmente las personas van a los museos a admirar obras de arte. ¿Cuál fue la razón de proceder en sentido inverso, llevando las obras de arte hasta donde se encuentran las personas?

Duchamp y su corriente vanguardista decían que si sacas un objeto de su entorno habitual puede llegar a convertirse en una obra de arte, y logró llevar un urinario a un museo. Yo he ido más allá: creo que si sacas una obra de arte de un museo, puedes convertirse en una obra de arte nueva capaz de transmitir un mensaje diferente. Pienso que en la actualidad los niños y jóvenes han perdido mucho interés por el arte, es por eso que llevar el arte a las calles es muy importante para hacerlo más cercano y al alcance de todos. Mi objetivo con esta exhibición es que todo aquel que no haya ido a ver al Museo del Prado el cuadro de “Las Meninas” vaya, y aquel que ya lo haya visto, regrese y saque sus propias conclusiones del porqué.  Las meninas han decidido salir a pasear por las calles de la ciudad.

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 ¿Qué retroalimentación ha recibido del público? ¿Qué le comentan cuándo toman conocimiento que es el creador?

Me siento conmovido por la reacción de la gente, se forman colas para hacerse fotos con las meninas. Cuando me reconocen me piden fotos y me felicitan, esa es mi mayor satisfacción. Creo que Velázquez, a quien considero el creador del selfie, debe sentirse orgulloso desde donde esté al ver a millones de personas hacerse selfies con su obra y darle la vuelta al mundo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Acotex es la Asociación Nacional del Comercio Textil, Complementos y Piel, la entidad más representativa  del sector Moda y Retail de España.


AGRADECIMIENTOS

A Consuelo Durán Irazuzta, Directora de Duran Arte y Subastas por haber respondido rápidamente mi consulta y haberme contactado con Meninas Madrid Gallery.

A Rocío Núñez, responsable del gabinete de prensa de Meninas Madrid Gallery, por haberme enviado toda la información y fotografías y gestionar la entrevista.

A Antonio Azzato por su creatividad y por su generosidad, pues accedió a responder todas mis preguntas sin conocerme personalmente.

Al Dr. Guillermo Mahchi, distinguido artista plástico hondureño y querido amigo, quien me contó de este proyecto y me impulsó a conocerlo más.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron cedidas por Meninas Madrid Gallery, y forman parte del dossier de prensa, que gentilmente me ha enviado.