UN COMENTARIO A “LOS DIARIOS DE EMILIO RENZI – AÑOS DE FORMACIÓN” DE RICARDO PIGLIA (por Pablo R. Bedrossian)

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En una visita a Buenos Aires compré esta obra por sugerencia de un librero. Alguna vez leí que al morir Jorge Luis Borges, Ricardo Piglia pasaba a ser su heredero literario. Las expectativas eran altas.

– En realidad -me dijo el librero– es el diario de Piglia”; lo había imaginado pues, más allá de ser un personaje que aparece en sus obras, el nombre completo del escritor es Ricardo Emilio Piglia Renzi. La elección no es casual, ni fruto de un juego literario: en referencia a su primer libro de cuentos dice “a veces pienso que tendría que publicar el libro con otro nombre, cortar así del todo lazos con mi padre contra el cual, de hecho, he escrito este libro y escribiré los que siguen. Dejar de lado su apellido sería la prueba más elocuente de mi distancia y rencor”[1]. El padre, médico, había sido un militante peronista que había padecido la cárcel tras la Revolución Libertadora. “Rompí con mi padre, que me amenazó de un modo absurdo cuando supo que no pensaba estudiar medicina como él”[2].

UN DIARIO, NO UNA AUTOBIOGRAFÍA

Hay una diferencia muy significativa entre un diario y una autobiografía. Mientras la autobiografía se escribe luego de haber vivido, los diarios se van escribiendo mientras las cosas suceden. La autobiografía permite disimular los errores y fracasos; suele ser una versión pulida, mejorada y corregida de los recuerdos de una vida mientras un diario escrito sinceramente -tal como parece ser este caso- expone a las personas tal como son. Podríamos decir que un diario se escribe ex ante y un diario ex post.  Pero la publicación de ambos incluye una dosis (grande o pequeña, no lo sabemos) de narcisismo. Piglia mismo lo reconoce: “en una autobiografía el Yo es todo el espectáculo… alguien se cuenta su propia vida, objeto y sujeto de la narración, único narrador y único protagonista, el Yo parece ser también el único testigo”[3].

LA OBRA

El libro puede dividirse en dos grandes partes. La primera abarca de 1957 a 1961 aproximadamente y la segunda de 1962 hasta 1967. El autor promete otros dos largos tomos, titulados “Los años felices” y “Un día en la vida”, pero nos centramos en “Los años de formación” que es el que presentamos.

Desde el punto de vista narrativo -nos parece- los diarios carecen de méritos, a excepción de un par de inserciones literarias y quizás algunos párrafos en las últimas 70 páginas. Pero seguramente las cuatro ediciones que ha tenido el libro nos desmienten. De todos modos, preferimos observar el tapiz que se despliega ante nosotros, lo que inferimos de los textos intentando ver las zonas ciegas descritas en la ventana de Johari.

En la primera parte aparece un joven que decide romper con su padre, pero se mantiene inextricablemente unido a un abuelo que había peleado en la Primera Guerra Mundial y vive obsesionado con ella. Además, Renzi / Piglia parece creer que sabe el rumbo, pero navega sin timón. Tanto su militancia política como su vocación literaria parecen ser los ejes que lo mantienen enfocado, pero se revela como una persona carente de valores, que incluso necesita salir con mujeres ajenas para sentirse alguien. La segunda parte lo muestra definitivamente decidido a comprometerse con su destino literario, lo único no negociable en su vida, pasando diversas penurias (incluido el hambre) que no logran desviarlo ni un ápice de su propósito. Su amistad con un delincuente, las vanidosas conversaciones con sus colegas o las controversias con el Tata Cedrón sugieren una existencia sin brújula, un transcurrir del cual solo puede liberarse a través de la escritura.

El libro nos resultó aburrido, y no lo hubiéramos comprado de saber su contenido; definitivamente nos parece más interesante su literatura que su persona; sin embargo, sirve para conocer cuál es la historia de Emilio Renzi / Ricardo Piglia, el escritor que se oculta detrás de sus cuentos, ensayos y novelas.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Piglia, Ricardo, “Los diarios de Emilio Renzi – Años de formación”, Anagrama, 2015, 4ª Ed. (2017), p.328

[2] Piglia, Ricardo, Op. cit., p.52

[3] Piglia, Ricardo, Op. cit., p.336

“LA MUERTE DEL COMENDADOR” DE HARUKI MURAKAMI – LIBROS 1 Y 2 (por Pablo R. Bedrossian)

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Una de las curiosidades de esta obra lanzada en 2017 radica en su publicación en dos partes, denominadas Libros 1 y Libro 2; el primero está subtitulado en japonés “La idea hecha visible” y el segundo, “La metáfora cambiante”.

En nuestro comentario al Libro 1 presentamos un apretado resumen de la historia: “Un retratista de poca monta cuyo matrimonio acaba de terminar se traslada a una remota zona montañosa del Japón; vive allí en una casa prestada por un amigo cuyo padre, habitante original de la vivienda, era un pintor de renombre. Para subsistir el nuevo inquilino se dedica a dar clases de arte en un pueblo vecino, pero no siente deseos de volver a pintar. Repentinamente tres hechos casi simultáneos lo sacuden de ese sopor en el que vive: el pedido de un retrato personal hecho por un misterioso vecino millonario, el hallazgo de un cuadro desconocido del dueño de casa y el curioso sonido de una campana. Uno diría que son elementos de escaso de interés para componer una novela, sin embargo, el autor nos cautiva con su pluma desde el principio hasta el final[1].  

En aquella ocasión habíamos dicho “podría decirse también que ‘La Muerte del Comendador- Libro 1’ es un relato realista con alguna pincelada fantástica que lejos de alterar la historia le otorga un fuerte simbolismo”[2]. Es precisamente ese aspecto fantástico, presentado en el Libro 1 en forma embrionaria, el que prima en el Libro 2. El vecino millonario pide la ayuda del pintor para retratar a Marie, una joven de doce años que reside en las cercanías, que intuye que es hija suya a causa del romance mantenido con la madre, ya fallecida. El artista entiende que va a ser utilizado como puente y, aunque se resiste a ser manipulado, accede al pedido. A partir de allí cobran vida algunos personajes de aquel cuadro creado por el famoso artista dueño de la casa que el pintor había descubierto. Lo de cobrar vida lo decimos de un modo eufemístico, porque lo que realmente aparece -y es lo que esos personajes representan- son una idea y una metáfora.

De inmediato, surge un sorpresivo viaje que el artista realiza por regiones muy oscuras que lo reconcilian consigo mismo y con su pasado. Para él se trata de una experiencia concreta, pero para los lectores es una descripción simbólica del proceso interior que debe atravesar el personaje -y quizás cada ser humano- para encontrar algo de sentido a su intrascendencia. Luego descubrirá que no es el único que se ha confrontado con los personajes de la pintura.

La obra fue censurada en Hong Kong como indecente[3] y solo accesible a personas mayores de 18 años a causa de lo que hemos descrito en nuestro comentario al Libro 1 como “la narración explícita pero en tono neutro de los encuentros sexuales entre el pintor y una amante, como si para el protagonista el sexo se limitara a una cuestión mecánica de fluidos y engranajes”.

Haruki Murakami está considerado como el escritor japonés más destacado de la actualidad. Amante del jazz (incluso regenteó un antro jazzero), en la “La Muerte del Comendador” nos cuenta una historia que puede parecer banal o irrelevante, sin embargo, su narrativa, incluso en las traducciones, eleva al lector muy por encima de las fronteras trazadas por su relato.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bedrossian, Pablo, “’La Muerte del Comendador – Libro 1’ de Haruki Murakami”, 2019, https://pablobedrossian.com/2019/10/01/la-muerte-del-comendador-de-haruki-murakami-libro-1-por-pablo-r-bedrossian/). Todas las citas entre comillas pertenecen a la misma nota.

[3] Flood, Alison, “Haruki Murakami’s new novel declared ‘indecent’ by Hong Kong censors”, The Guardian, 25/7/2018

¿ES EL COACHING UNA PANACEA? – UN COMENTARIO A “COACHING” DE JOHN WITHMORE (por Pablo R. Bedrossian)

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A partir de las experiencias Tim Gallwey en el tenis, donde descubrió que el peor enemigo del jugador no es el que está del otro lado de la red, el coaching se extendió inicialmente a otros deportes como el esquí y el golf. Su éxito fue tan notorio que llegó sin dificultad al mundo empresarial donde hoy forma parte inseparable de la gestión de personas. Sin embargo, ¿vale su uso para todos los casos? ¿Se trata de una herramienta, un sistema o una panacea?

“Coaching”, el libro de John Withmore, presenta una visión altamente optimista. La primera parte de este texto, ya clásico, nos parece la más rica por sus definiciones. Afirma: “El coaching consiste en liberar el potencial de una persona para incrementar al máximo su desempeño. Consiste en ayudarle a aprender en lugar de enseñarle”. Presenta al coaching como “una intervención que tiene como objetivo subyacente y omnipresente el fortalecimiento de la autoestima en los demás”.

Enseguida da su respuesta a una de nuestras preguntas: ‘El coaching no es una mera técnica; es una forma de gestión, un modo de tratar a la gente, una forma de pensar y un modo de ser”. Para ello basa el proceso en dos principios: la toma de conciencia y responsabilidad.

Luego de diferenciar el coaching del mentoring, presenta los tipos de coaching y las herramientas que el modelo ofrece. Contrapone la “cultura de la censura” a la “cultura del coaching” y plantea con acierto la dificultad que los gerentes de la vieja escuela tienen para adaptarse a este nuevo modelo donde no mandan sino orientan y mueven a los colaboradores mediante preguntas a actuar por sí mismos.

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En un párrafo iluminador sostiene: “Un maestro, un instructor o un gerente se sentirán tentados a mostrar y decir a los otros que hagan algo como él les ha enseñado a hacerlo, o como dice ‘el libro’ que se debería hacer. En otras palabras, le enseña. SI bien el aprendizaje y el empleo de la manera ‘correcta’ o normal de hacer algo mostrarán las ventajas del desempeño inicial, se suprimen las preferencias y atributos personales del subordinado, facilitando el proceso para el gerente. Pero esto también hace al subordinado más dependiente del experto, lo cual fomenta el ego del gerente y su ilusión de poder”.

Finalmente, el libro dedica amplias secciones a la técnica de hacer preguntas, a las características del coach, a cómo lograr el darse cuenta y la asunción de la responsabilidad, al coaching de equipos, a las barreras al coaching y a los beneficios del sistema.


UN BREVE ANÁLISIS

Aunque personalmente hemos recibido enormes beneficios al ser coacheados y también hemos alcanzado excelentes resultados al brindarlo a nivel directivo, nos proponemos presentar objetivamente algunas reflexiones que surgen frente a la lectura de un libro tan importante.

¿OPTIMISMO O INGENUIDAD?

Withmore sostiene que “para utilizar satisfactoriamente el coaching hay que adoptar una perspectiva mucho más optimista que la habitual de la capacidad latente de la gente, de toda la gente”. ¿Se trata de una visión optimista o ingenua?

Otra escuela parte de una premisa radicalmente diferente: “toda persona en su horario de trabajo trata de conseguir sus objetivos personales”; basada en numerosos ejemplos, propone que la respuesta apropiada es alinear esos objetivos personales a los objetivos de la empresa mediante sistemas de incentivos (monetarios y emocionales) que alienten el comportamiento deseado. Mientras en “Coaching” la visión del hombre es altamente positiva, bajo esta perspectiva es claramente negativa. Probablemente ambos enfoques tengan su parte de verdad. Sin embargo, algo pueda inclinar la balanza en favor de la visión de Withmore: si encontramos gente con agendas propias dentro de las organizaciones es probable que no hayan pasado por procesos robustos de selección. Contrataciones basadas exclusivamente en competencia duras o en costos traen malas consecuencias. La búsqueda de habilidades blandas y, en particular, de los valores -tan mencionados en las organizaciones, pero muy poco explorados en las entrevistas y pedidos de referencias- junto a la realización de detección de perfiles de puesto permiten reclutar personas confiables, íntegras y proactivas.

¿PARA TODOS O PARA AQUELLOS QUE YA CONOCEN LAS TAREAS?

Respondiendo también la pregunta si vale su uso para todos los casos, está la cuestión situacional. Si tengo una persona debe aprender a manejar una máquina, ¿debo hacerlo a través de preguntas o tengo que enseñarle? En ese sentido, el recorrido que Ken Blanchard nos propone en su famosa matriz nos indica que el coaching solo es oportuno en la medida que la persona esté preparada y haya adquirido cierta práctica. El coaching trabaja más en el comportamiento de apoyo que en el comportamiento directivo.

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¿UNA HERRAMIENTA, UN SISTEMA O UNA PANACEA?

Llamamos panacea a un remedio que cura todos los males. Nos parece una ingenuidad pensar que el coaching como cualquier otro abordaje de la gestión humana pueda con todo. El mismo Withmore reconoce que hay casos que necesitan ayuda psicológica. Creemos que sin una adecuada formación clínica, un gerente que actúe como coach o incluso un coach profesional externo puede equivocarse si espera inducir, por ejemplo, cambios de comportamiento en personas con trastornos bipolares; del mismo modo, corren un alto riesgo de ser manipulados por psicópatas, que suelen ser personas muy seductoras e inteligentes. Sin embargo, y pese a su propia advertencia, el libro tiende a presentar el coaching como un sistema de valor universal.

Una herramienta o técnica es una acción o recurso que utilizamos cuando lo necesitamos; un sistema o modelo es nuestra forma habitual de trabajar. John Withmore plantea que es un sistema.  coincidimos con él que el coaching puede y debe adoptarse para impulsar el crecimiento de las personas. Sin embargo, como hemos visto al citar a Blanchard, el comportamiento de apoyo funciona cuando se ha adquirido el manejo de las tareas; pero, mientras tanto, en tanto uno enseña conducir una grúa, a hacer un reporte en el sistema o a presentar un producto al cliente puede ser utilizado también como herramienta.

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“HISTORIA DEL TAHUANTINSUYU”, UNA OBRA ESENCIAL PARA ENTENDER EL MUNDO INCA (por Pablo R. Bedrossian)

María Rostworowski de Diez Canseco (1915-1916) es considerada la máxima experta en culturas prehispánicas del ámbito inca. Nacida en Perú de padre polaco y madre puneña prefirió identificarse con sus raíces americanas, dedicando su vida a develar la historia de las etnias nativas y a entender su dinámica social.

Entre sus múltiples publicaciones se destaca “Historia del Tahuantinsuyu”; prefiere utilizar este último término para denominar a la reunión de las cuatro regiones andinas bajo el poder inca que hablar de imperio, un concepto europeo, que, como muchos otros -tal como ella misma indica-, actúa como un paradigma que impide la correcta interpretación de los hechos.

Hemos leído la tercera edición del libro. La primera es de 1988, la segunda de 1999 y la nuestra de 2014. La obra se divide en dos grandes secciones: la primera, titulada “El surgimiento y apogeo del estado inca”, es un repaso de la historia antes de la llegada de los españoles, y la segunda, denominada “Los aspectos organizativos”, incluye el análisis de las clases sociales, la economía y la administración.

Los temas de la obra presentan serios problemas investigativos: A diferencia de los mayas, cuya información quedó grabada en glifos, los incas y el resto de los pueblos andinos fueron ágrafos, que significa sin escritura. Además, una economía sin dinero, basada en intercambios de bienes y servicios registrados mediante un complejo sistemas de nudos en quipus, piezas de cordones de lana o algodón, complica el entendimiento del comercio. Sin embargo, María Rostworowski formula hipótesis creíbles que brindan solidez a sus afirmaciones.

Desde luego se apoya en escritos del siglo XVI; sin embargo, ve en el Inca Garcilaso de la Vega sesgos y distorsiones que juzga intencionales, no por prejuicios europeizantes sino por su pertenencia a un determinado bando indígena[1]. La autora considera que el triunfo contra los chancas provee una creciente hegemonía al Cusco y desarrolla la línea inca que nace en Viracocha (del cual poco se sabe), pasa por Pachacutec (apodo de Cuti Yupanqui), Tupac Yupanqui, Huayna Cápac, y termina con el famoso enfrentamiento entre Huáscar y Atahualpa.

La historia cuenta trata del sometimiento forzoso que otros pueblos indígenas padecieron por parte de los incas. Describe la estrategia inicial del vasallaje “por las buenas”, basado en el principio de la reciprocidad: fiestas y regalos a cambio de bienes y servicios; sin embargo, ante la menor resistencia, sigue el dominio “por las malas”, con exterminio, desplazamiento de los sobrevivientes y gobernantes incas impuestos a los pueblos extranjeros. En ese sentido destruye aquella reivindicación de los pueblos originarios cuando declaran que la tierra pertenece a sus primitivos habitantes. Por el contrario, la ambición de poder, la extensión territorial y el uso de la fuerza militar parecen ser el común denominador de los incas que, en ese sentido, imitaron el expansionismo europeo. Las deportaciones se conocen como mitmaq y los esclavos (aunque la autora se abstiene de asignarle ese nombre) como yanas. Como parte de su agenda de dominación cultural impusieron una misma lengua en todo el territorio.

Por todo ello, podemos decir que las investigaciones de María Rostworowski de Diez Canseco desmitologizan la visión popular del pueblo inca, algo que en nada justifica la sanguinaria crueldad de los conquistadores españoles que sí se sirvieron del resentimiento de los pueblos sojuzgados para destruir el imperio y sustituirlo por una autoridad absoluta que declamaba la cruz pero usaba la espada.

Hay algunos puntos muy interesantes entre los aspectos administrativos. Quizás el más importante sean los excedentes de producción en poder de los incas y la enorme cantidad de provisiones, vestimentas y ornamentos encontrados en sus almacenes. Aunque la historiadora no menciona la cifra de los habitantes de la región andina durante el siglo anterior de la llegada de los conquistadores[2] – aunque sí menciona la existencia de 30,000 pescadores en un solo pueblo-, suponemos la enorme dificultad que representaría establecer una cadena de suministros considerando la geografía hostil de la cordillera. Sin embargo, los incas fueron sumamente exitosos en la acumulación de bienes que entregaban a cambio de servicios (trabajo físico).

Entre los múltiples aportes de “Historia del Tahuantinsuyu” se encuentra también una descripción detallada de las estructuras sociales y sus liderazgos, cuyos intereses muchas veces eran contrapuestos. En el excelente resumen final, si la Historia es la historia del poder político, la de los incas -según la autora- revela una ambición excesiva pero ingenua. Pese a su rápido crecimiento no estaban preparados para manejar el cambio psicológico y tecnológico resultante de enfrentar a hombres blancos con armaduras y a caballo. La aparición de este nuevo enemigo no solo expuso sus debilidades sino también demostró que bastaba un puñado de aventureros y forajidos inescrupulosos para desmoronar el estado inca en un periodo muy corto de tiempo.

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REFERENCIAS

[1] Rostworowski de Diez Canseco, María, “Historia del Tahuantinsuyu”, IEP (Instituto de Estudios Peruanos), 3ª Ed., 2014, p.59

[2] Se estima que a la llegada de los españoles el Tahuantisuyu (que otros escriben Tahuantinsuyo) contaba con unos 12 millones de habitantes.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la portada del libro.

“LA ENCANTADORA DE FLORENCIA” Y EL REALISMO MÁGICO DE SALMAN RUSHDIE (por Pablo R. Bedrossian)

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A Jorge Molina

Un joven europeo con asombrosas dotes histriónicas visita la corte de un gran rey mogol que está enamorado de una mujer imaginaria. Precedido por dudosos antecedentes el recién llegado logra ganar un espacio en el reino, lo que enciende la ira de sus detractores. A pesar de esa enconada oposición, sus pretensiones ocultas pronto se harán públicas y cambiarán la historia del pueblo.

En forma paralela pero no simultánea, la historia de tres jóvenes toscanos, Nico, Il Machia y Argalia, fluye y confluye hasta que uno de ellos decide romper filas y lanzarse a la aventura de recorrer nuevos caminos emprendiendo una carrera militar. Cada uno debe forjar su propio destino en una Florencia que se ha liberado del tutelaje religioso de Girolamo Savonarola y vive una suerte de destape renacentista bajo el mecenazgo de los Medicis.

Además, sirviendo como puente y centro del relato, aparece una princesa oriental errante, Qara Köz, con alma de hechicera, junto a su inseparable Espejo.

No podemos contar más de esta novela ambientada en el siglo XVI pues esperamos que sus misterios los devele la lectura. Sin embargo, manteniendo esa reserva, resaltamos el peculiar realismo mágico de Salman Rushdie que nos sumerge en el tiempo y en la historia haciendo que lo asombroso parezca natural. En “La Encantadora de Florencia” el autor, un indio radicado en Inglaterra, presenta la confluencia de dos culturas: la oriental y la occidental, cada una con su propia atmósfera: una poblada de imágenes, la otra poblada de ideas. En la intersección de estos conjuntos aparecen los símbolos y también las paradojas, creencias eternas y, a la vez, cambiantes como los sentimientos de los cuales se alimentan: la credulidad y el escepticismo, la apoteosis y el linchamiento, y, desde luego, el amor y el desprecio. Si le gustan los relatos de época y las fantasías, este libro es para Ud.

Quizá el joven protagonista europeo, que se hacía llamar Mogor dell’ Amore, represente al propio escritor: deja una cultura para instalarse en otra contando historias, historias que el público debe decidir si creer o no creer en ellas.

 ACERCA DEL AUTOR

Salman Rushdie, nacido en 1947, se hizo famoso por su novela “Los Versos Satánicos” de 1988, considerada blasfema por algunos grupos musulmanes cuyas autoridades promovieron el asesinato del escritor llegando a poner precio a su cabeza. Debido a la gravedad de las amenazas Rushdie ha pasado largos años en la clandestinidad protegido por el gobierno británico. Pese a ello, en lugar de acomodarse a lo “políticamente correcto” ha sido fiel a sus convicciones expresándose libremente a través de la escritura. En 2007 fue la Reina Isabel II le otorgó el título de caballero a pesar de la indignación del mundo islámico.

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“SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES”, LA PROVOCADORA OBRA DE YUVAL NOAH HARARI (por Pablo R. Bedrossian)

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A Fernando Obregón

Para esta obra, el historiador Yuval Noah Harari se propuso una tarea sumamente ambiciosa: analizar desde el presente la prehistoria, recorrer la historia hasta nuestros días y predecir el futuro. A mitad de camino entre “Estudio de la Historia” de Arnold Toynbee y “La Tercera Ola” de Alvin Toffler, este erudito israelí entretiene con una pluma aguda que se desprende de la narración histórica tradicional: la historia que estudiamos suele ser la historia del poder político; Harari, en cambio, pretende abordar la historia de las culturas. Para ello se sirve de ciencias sociales como la antropología y la microeconomía y ciencias duras como la física y la biología y, dentro de ella, especialmente la genética.

El libro presenta estadísticas y anécdotas que ilustran los postulados del autor. La lectura es muy entretenida, a excepción, quizás, de las últimas páginas que parecen un tratado de futurología. Su relato comienza con los Homo sapiens cazadores recolectores de hace 70,000 años, luego pasa por la revolución agrícola ocurrida hace unos 12,000 años para desembocar en la historia, enfocándose en la revolución científica, iniciada hace unos 500 años.

Aborda temas como dinero, religiones, imperialismos, capitalismo, industria y tecnología proporcionando su visión macro de los hechos y de las creencias dominantes de cada época. Son particularmente interesantes su preocupación sobre el sufrimiento de las aves en cautiverio, su postura sobre sexo y género y una extraña afirmación sobre la felicidad como propósito de la existencia, dedicando unas páginas a diversas formas de medirla.  

Comparto algunas frases que pintan de algún modo el texto:

 “¿Cómo podemos distinguir lo que está determinado biológicamente de lo que la gente de lo que la gente intenta simplemente justificar mediante mitos biológicos? Una buena regla empírica es: ‘La biología lo permite; la cultura lo prohíbe… La cultura tiende a decir que solo prohíbe lo que es antinatural. Pero desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Todo lo que es posible es, por definición, también natural”[1].

“Los mercados y estados promueven ‘comunidades imaginadas’ que contienen millones de extraños y que se ajustan a las necesidades nacionales y comerciales. Una comunidad imaginada es una comunidad de gente que, en realidad, no se conoce mutuamente pero imagina que sí”[2].

“El proyecto principal de la revolución científica es dar a la humanidad vida eterna”[3].

Finalmente plantea una suerte de profecía sobre los próximos tiempos que transcurre entre la utopía y la distopía, signada por el imparable desarrollo tecnológico sin reglas éticas claras.

La primera y la última parte nos parecen las más creativas y a la vez las más débiles debido a la carencia de evidencias en el primer caso y la incapacidad de evaluar riesgos y contingencias en la segunda. La historia no es una autopista allanada sino una carrera con obstáculos donde lo improbable suele suceder. Nuestra sección preferida tiene que ver con la revolución científica, donde señala como punto de partida la admisión de la ignorancia. Según el autor, cuando uno cree que posee una verdad absoluta, deja de plantearse alternativas porque considera que la realidad es inmutable o bien que los cambios que pueda producir son irrelevantes. El riesgo, advierte, no es solo el dogmatismo religioso sino el científico.

Los comentarios elegidos para la contratapa no provienen de hombres de ciencia o grandes pensadores sino de celebridades, como Barack Obama y Bill Gates, pues, según nos parece, la obra no cuenta con la rigurosidad metodológica que demanda su propósito ni hay un dominio suficiente del autor -por más que al final ofrezca la bibliografía en la cual se apoyó- de las ciencias en las que se auxilia. Definitivamente es un libro que vale la pena leer, pero sin perder la capacidad analítica.

UNA BREVE CRÍTICA A “SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES

El autor comienza con una visión romántica de la prehistoria. A partir de escasísimos indicios parece conocer hasta el detalle la vida de los primitivos cazadores que poblaban el planeta hace 70,000 años. Habla de una supuesta “mutación del árbol del saber”, un cambio genético accidental a nivel neuronal, que produjo -según él- una revolución cognitiva[4], lo que equivale decir a que el hombre se volvió repentinamente inteligente.

Habla de una teoría del chismorreo como esencial para el desarrollo humano (sí, chismorreo, esos diálogos informales que establecemos unos con otros). Llega a afirmar “la característica única de nuestro lenguaje… es la capacidad de transmitir información de cosas que no existen”[5]. A partir de ese axioma declara mito a todas las creencias colectivas (desde la marca Peugeot [6]a las sociedades de responsabilidad limitada, pasando por la fe religiosa). “Todo giraba alrededor de contar historias y de convencer a la gente para que las creyera…”[7].

Leyendo con un poco de atención, en estas primeras páginas se advierte una posición claramente materialista que se mantendrá a lo largo de todo el texto. Para él no existe la verdad: piensa que son solo creencias en la imaginación colectiva y que lo único que cuenta es el conocimiento: aquello que se percibe a través de los sentidos, objetivable, medible y reproducible.

Además, según el autor, sus afirmaciones se basan en el conocimiento científico actual. Considerando que la diferencia central entre la verdad y el conocimiento es que el conocimiento es precario, cambiante y sujeto a discusión, es contradictorio que sostenga en términos absolutos conocimientos parciales y limitados como los prehistóricos, sobre todo cuando los toma prestados de ciencias blandas como las ciencias sociales[8]. Más allá que hoy el materialismo está considerado obsoleto, ningún edificio se sostiene sobre cimientos de papel.

También se observa un divorcio entre los hechos descritos (incluso en el caso que fueran apoyados por evidencias sólidas) y la interpretación de los hechos, netamente subjetiva. Por ejemplo, cuando habla de la llegada de los primeros sapiens desde Siberia a Alaska escribe: “¿Por qué desterrarse a Siberia voluntariamente?… También había razones positivas para ir: una de ellas era la proteína animal”[9]. Las proteínas se descubrieron en la primera mitad del siglo XIX y pueden definirse como una cadena de aminoácidos cuyo peso molecular es mayor a 5,000. ¿Sobre qué base se puede afirmar que el hombre hace 70,000 tenía conocimientos de nutrición? ¿Cómo puede Harari, por ejemplo, establecer el interés alimenticio como factor clave en la migración continental? Su interpretación es obviamente subjetiva y, si somos literales, también anacrónica.

Esto nos lleva a un cuarto aspecto: la existencia de fuertes paradigmas. Los paradigmas son explicaciones científicas “universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”[10]. Esta definición, que hoy se ha extendido a todos los campos, habla de nuestros prejuicios cuando observamos la realidad. T. S. Kühn reveló en “La Estructura de las Revoluciones Científicas” como a lo largo de la historia los investigadores demostraban lo que querían demostrar, prescindiendo involuntariamente de aquellos datos que contradijeran sus hipótesis. Harari, por ejemplo, considera que “la revolución agrícola dejó a los agricultores con una vida generalmente más difícil y menos satisfactoria que la de los cazadores-recolectores”. Las valoraciones de dificultad y satisfacción -cuya relevancia para los humanos prehistóricos desconocemos- las formula sin evidencia y basado exclusivamente en sus paradigmas.

Vale la pena señalar un quinto aspecto: si, como Harari sostiene, todas las creencias son mitos, sus afirmaciones también lo son. Expone lo que imagina que sucedió sin la omnisciencia que demanda el propósito de su obra. Esto nos recuerda la famosa Paradoja de Epiménides, un cretense que afirmó “Todos los cretenses mienten…”. No nos sorprenda que el resto de la humanidad no sea la que está equivocada…

Finalmente cae en un oxímoron o paradoja, al adjudicarle capacidades intelectuales y operativas a una abstracción (en realidad, bajo su pensamiento, a un mito[11]). Como muchos, incurre ingenuamente en el absurdo de atribuir habilidades divinas, tales como la inteligencia, a la evolución. Por ejemplo: “Con el fin de aprender las habilidades necesarias, la evolución implantó en los terneros, como en las crías de todos los demás animales sociales, un fuerte deseo de jugar (el juego es la manera que tienen los mamíferos de aprender el comportamiento social). E implantó en ellos un deseo más fuerte de establecer lazos con la madre, cuya leche y cuidado eras esenciales para la supervivencia”[12]. El párrafo parece extraído de un libro religioso. Si cree que exagero, por favor, haga la prueba de reemplazar la palabra evolución por Dios o dioses y podrá comprobarlo. Si la evolución es inteligente, hay una mente detrás; si no, los cambios serían producto del azar, pero un azar con capacidad de elegir y programar, lo cual sería aún más disparatado.

Podríamos continuar la lista de problemas metodológicos que invalidan o ponen en serias dudas las afirmaciones de Harari, pero creemos que hemos señalado las más relevantes. Recordamos las palabras de T. N. Wrigth cuando diferencia la historia de las ciencias físicas: “Con la historia casi nada queda descartado de forma absoluta; después de todo, la historia es en su mayor parte el estudio de lo inusitado y lo irrepetible…”.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Harari, Yuval Noah, “Sapiens – de animales a dioses”, Debate, 2013, p.168

[2] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.398

[3] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.297

[4] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.35

[5] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.37

[6] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.42 y sig.

[7] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.46

[8] Este comentario cabe también para su presentación de conocimientos históricos

[9] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.87

[10] Kühn, Thomas S., “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, Breviarios, Fondo de Cultura Económica, México, 1962, 1º Edición en español 1971, 8º Reimpresión (FCA Argentina), 2004, p.13

[11] Nótese que la palabra evolución lleva implícita la idea (como toda idea, humana) de progreso.

[12] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.378

COMENTARIO A “BUENOS AIRES INSÓLITA Y SECRETA” (por Pablo R. Bedrossian)

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Buenos Aires siempre ha despertado la pasión por explorarla. Su magnífica arquitectura, sus pintorescos barrios y sus recónditos rincones han sido, son y serán campo de estudio de expertos y también de amateurs ávidos por develar misterios y descubrir detalles.

Entre las muchas obras que se han escrito hay algunas que no podemos dejar de mencionar, como “Buenos Aires, un Museo al Aire libre” de León Tenenbaum, “Buenos Aires, Ciudad secreta” de Germinal Nogués y más recientemente “Las Mil y una Curiosidades de Buenos Aires” de Diego Zigiotto, todas ellas enriqueciendo a vecinos y turistas a la caza de maravillas urbanas.

“Buenos Aires Insólita y Secreta” de Valeria Sampedro y Hernán Firpo es un nuevo aporte para un mejor conocimiento de la ciudad. Por ejemplo, indica donde observar una rayuela en el puente de la Avenida San Martín, hoy llamado “Julio Cortázar”, cómo seguir las huellas de Gustave Eiffel en Argentina o dónde hallar la firma de Frédéric A. Bartholdi en la réplica a pequeña escala de la Estatua de Libertad neoyorquina en las Barrancas de Belgrano. No solo he leído el libro: lo he utilizado en mi última visita a Buenos Aires y no tiene desperdicio.

Se trata de una edición pequeña organizada por secciones. La mayoría de los sitios de interés recomendados no ocupan más de una página y están acompañados por fotografías. La obra muestra lo que cuenta y lo hace de un modo entretenido y preciso. Además, ilustra las descripciones con historias que hacen muy fácil la lectura.

Si ama Buenos Aires le recomiendo leerlo. No se va a arrepentir.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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“LEONARDO DA VINCI LA BIOGRAFÍA”, DE WALTER ISAACSON (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Siempre tuve especial interés por el Renacimiento; fue un cambio de paradigma que rompió con la oscuridad medieval para abrirse a la aventura del pensamiento. Mis artistas plásticos más admirados son precisamente Leonardo y Miguel Ángel.

Por eso, cuando vi la biografía de Da Vinci por Walter Isaacson no dudé un solo momento en adquirirla. Confluían una vida extraordinaria con un autor de quien había leído “Steve Jobs”[1], un relato extraordinario de la vida del creador de Apple.

 “Leonardo da Vinci La Biografía” no resultó ser lo que imaginaba, quizás porque cuando pienso en biografía, imagino una narración cronológica sobre la vida y obra de una persona, y el libro de Isaacson se aparta de ese modelo.

Más bien la exposición de la vida de Leonardo es interrumpida por extensas secciones para describir su pensamiento. Estas interpolaciones probablemente toman la mitad de la obra. Pareciera que para el biógrafo las ideas de Leonardo, aunque ocupen largos periodos de tiempo, son Leonardo. Quizás se apoye en Emerson: “un hombre es lo que piensa a lo largo del día”; es probable que el día de da Vinci sea toda su vida[2].

El punto de partida para el libro no fueron las grandes pinturas del gran artista sino sus cuadernos; en total se conservan unas 7,200 páginas con notas, esquemas, dibujos y garabatos que revelan su curiosidad insaciable, su capacidad de observación, su deseo de validar sus observaciones mediante experimentos -en ese sentido es un precursor del método inductivo- y su increíble imaginación.

Además de su pensamiento, el texto relata la historia personal de Leonardo. Muestra las distintas facetas de un creador fuera de todo límite: artista, físico, productor de teatro, anatomista, ingeniero hidráulico y militar, por mencionar algunos de los campos que abordó con enorme entusiasmo. El texto no está exento de sabrosos detalles, como su incapacidad de cumplir lo pactado (dejó la mayoría de sus obras inacabadas), la disección anatómica de un hombre centenario o su interés en la lengua del pájaro carpintero, pero son anécdotas. Lo que nos queda es la búsqueda inclaudicable del conocimiento y la innovación como estilo de vida que hicieron de da Vinci el hombre del Renacimiento.

Para una mejor comprensión del texto, “Leonardo da Vinci La Biografía” cuenta con más de 100 ilustraciones muy útiles a pesar de su pequeño tamaño. Además, termina con una desconcertante moraleja. El autor escribe “aunque nunca consigamos igualar su talento, sí podemos aprender de él e intentarnos parecernos más”. Más que de Leonardo parece estar hablando de Jesucristo. No conozco a nadie que quiera ser como da Vinci, pero sé de millones que a pesar del paso del tiempo jamás dejan de admirar su obra.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] La crítica que realicé de esa obra puede leerse en https://pablobedrossian.com/2017/03/11/steve-jobs-su-biografia-segun-walter-isaacson-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Como lector, espero que una biografía me cuente una historia y solo se dedique a exponer el pensamiento del protagonista en la medida que sirva para entender sus decisiones y conductas. Quizás una analogía de mi preferencia pueda proveerla el gran historiador cubano-norteamericano Justo L. González, quien por un lado escribió su magnífica “Historia del Cristianismo” y, por el otro, una extensa “Historia del Pensamiento Cristiano”.

¿DEBEN LAS EMOCIONES CREAR LA CULTURA ORGANIZACIONAL? “LAS PERSONAS PRIMERO”, DE EDUARDO P. BRAUN (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Eduardo P. Braun, ex director del Grupo HSM, nos presenta cómo gestionar la cultura organizacional y las emociones de nuestros colaboradores para obtener resultados extraordinarios. Para ello se sirve de conceptos propios y de sus entrevistas con grandes líderes mundiales, como Bill Clinton, Tony Blair, Colin Powell, Peter Drucker y Jack Welch, cuyos testimonios constituyen el aporte más importante de la obra.

El autor propone un liderazgo a través del manejo de las emociones, entendiendo que es el modo natural de potenciar la actitud positiva y el compromiso de las personas en una empresa. Por favor, no se malinterprete: no plantea una manipulación sentimental sino un camino para obtener lo mejor de cada uno de los colaboradores.

A lo largo de los ocho capítulos describe los roles de el nuevo CEO, como él mismo lo llama: inspirar una visión, tener consideración por los miembros del equipo, lograr una comunicación abierta con ellos, hallar un sistema sólido de toma de decisiones y comprender, crear y gestionar la cultura. Podría decirse que estos aspectos “blandos” complementan y sirven para encauzar los aspectos “duros” de la estrategia.

Quizás el énfasis de los primeros capítulos por el management de las emociones colectivas puede parecer exagerado. Sin embargo, a medida que se avanza en la lectura queda claro que no es ingenuidad sino la presentación de una herramienta que no debe ser vista como una panacea.

Como muchos otros libros de management “Las Personas Primero” dice en más de 300 páginas lo que pudo decir en menos de 100; sin embargo, tal como ha sido mi caso, uno encuentra muchas frases y párrafos sumamente aleccionadores.

La mayor novedad se encuentra el final cuando, en una muestra de una gran admiración personal, presenta al papa Francisco como modelo del nuevo CEO, algo que seguramente se prestará a debate.

Comparto una de las muchas citas recogidas en el libro, a la que adhiero firmemente, tomada de Ed Catmull, cofundador y presidente de Pixar y Walt Disney Animation Studios, “es mucho más importante tener un grupo de personas abiertas al dialogo y dispuestas a trabajar como un equipo que tener unos pocos genios en diferentes áreas que sean incapaces de trabajar juntos”

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

“AMNESIA”, LA NUEVA NOVELA DE FEDERICO AXAT (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Un hombre despierta junto al cadáver de una joven, una pistola en el piso y una botella de vodka. No logra recordar nada de sus últimas horas. Padece un enorme dolor físico y, sobre él, la sensación de haber perdido el control. Intenta inútilmente reanimar a la joven. Se interna en un bosque vecino y arroja el arma al lago. Regresa y el cadáver ha desaparecido, lo mismo que todo rastro de sangre. Así comienza “Amnesia”, la nueva novela de Federico Axat, escrita con el ritmo vertiginoso y cinematográfico que lo caracteriza.

En esos tramos iniciales se encuentran embrionariamente las mayores virtudes literarias de este joven autor: su cautivante manera de contar historias y su elevada capacidad para crear suspenso. La historia, mucho más que los personajes, es la que atrae y crea el misterio. No genera emociones sino sensaciones, sembrando interrogantes sobre quién es quién.

Tal como en su obra anterior, “La Última Salida”, el relato está ambientado en los Estados Unidos y parece una novela norteamericana escrita por un argentino[1]. Quizás porque lo comparo con aquel extraordinario texto, en mi opinión “Amnesia” no logra seducir al lector con la misma fuerza. Padece dos debilidades: en primer lugar, los cabos sueltos que deja el novelista son demasiado obvios para ser considerados simples elementos circunstanciales; el lector intuye inmediatamente que intervendrán en la resolución de la trama. En segundo lugar, algunas situaciones llegan a rozar el absurdo, quitándole credibilidad al momento y, en consecuencia, a la historia.

De todos modos, nos parece interesante el acertijo matemático que el escritor propone al final; además, las últimas dos notas, muy personales y fuera de los relatos, son realmente emotivas. Vamos a seguir a leyendo a Federico Axat, un joven autor cuya mayor muestra de talento creemos que aún está por llegar.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Nuestro comentario a “La Última Salida” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2018/10/09/la-ultima-salida-una-fantastica-novela-de-intriga-por-federico-axat-por-pablo-r-bedrossian/ Consideramos esta obra la mejor novela de intriga escrita por un argentino hasta la fecha.