QUÉ ES LA INNOVACIÓN SOCIAL – UN ENCUENTRO CON CARLOS GUAIPATÍN (por Pablo R. Bedrossian)

Carlos Guaipatin

Carlos Guaipatín

La innovación social puede definirse como el diseño y la implementación de nuevas soluciones a viejos problemas sociales. Estas nuevas soluciones son posibles gracias a la tecnología, que se ha vuelto un recurso indispensable para el desarrollo de los pueblos. Por ejemplo, hoy muchas personas de bajos ingresos o personas que viven en zonas alejadas de los centros urbanos poseen un dispositivo móvil. Las nuevas formas de comunicación facilitan la creación de puentes entre quienes tienen necesidades y quienes proveen las soluciones. 

Conocimos a Carlos Guaipatín durante XV REUNIÓN GRUPO BID – SOCIEDAD CIVIL, desarrollada el 4 y 5 de noviembre de 2015 en Tegucigalpa, Honduras. Este joven Especialista Senior en Ciencia y Tecnología en la División de Competitividad e Innovación del BID nacido en Ecuador inició su charla contando el caso de Casey, un niño nacido con hidrocefalia. Cuando el neurocirujano Eugene Spitz terminó de describir la situación, el padre del niño, el mecánico John Holter, sabía cómo solucionarla, pues abordó el problema desde una nueva perspectiva: no era una cuestión anatómica sino hidráulica.

Guaipatín explica: “Es fácil imaginar el furor con el que un padre se pone a trabajar para salvar la vida de un hijo con sus días de vida contados. El primer diseño de la válvula lo hizo la misma noche al regresar del hospital, y a las tres semanas el Dr. Spitz estaba instalando el primer prototipo en la cabeza de Casey. Lamentablemente el material usado no fue el adecuado y Casey murió. Tan sólo una semana después otro paciente sería el primer caso exitoso en recibir la válvula, esta vez hecha de silicona. Desde entonces, la utilización de la válvula Spitz-Holter es un procedimiento rutinario que ha salvado la vida de cientos de miles de personas”. Sobre esa base iniciamos el diálogo:

  • Se habla cada vez más de “innovación social”; ¿qué significa hoy este concepto?

El cambio es resultado de la tecnología. Hoy podemos hacer lo que antes no podíamos. La primavera árabe sin la tecnología no hubiera sido posible. La gente es más consciente de las oportunidades y presiona. Los políticos se ven obligados a acercarse más. El ciudadano común está más empoderado y la sociedad tiene un mayor escrutinio del Estado. Cuando ven a un ministro viajando en Primera Clase le toman una foto, se viraliza en una red social y se arma un escándalo. La gente tiene mayor participación y el sistema se vuelve más representativo y legitimador. El viejo enfoque era de arriba y abajo y ahora es de abajo a arriba. Ya no viene todo de un sabio sino de que incluye a la gente. Es un modelo de socios.

  • ¿Cómo puede contribuir la innovación social a la reducción de la pobreza?

La pobreza ha disminuido pero sigue siendo un problema; cada vez hay más desigualdad. La brecha se ha ensanchado a causa de las tecnologías, pues los más educados y ricos tienen mayor acceso a ellas. Pero la tecnología es neutral, depende de para qué se la usa. Ayuda cuando se la diseña para reducir la desigualdad. Por ejemplo, tenemos un proyecto con Fe y Alegría, una ONG de los jesuitas en Santo Domingo, Ecuador, que trabaja con chicos sordos. Estos niños, al tener limitado el acceso a las nuevas tecnologías a causa de su problema de audición, padecen una mayor desigualdad. Pero a la vez, el uso cooperativo de la tecnología puede reducir esa brecha: Dotamos a los chicos sordos del state-of-the-art de la tecnología y trabajamos con su comunidad. Ningún padre hablaba lengua de señas. Había una seria estigmatización que equiparaba la sordera al retraso mental. La mayor aspiración de uno de esos niños sordos era ser portero de una escuela. Hicimos uso de las tecnologías para que estos chicos puedan mejorar sus niveles educativos. Medimos la diferencia de este centro frente a niños sin esta discapacidad, y elevamos el rendimiento del 1000% sin contar con las externalidades positivas que eso genera, y ahora sus padres saben lengua de señas.

  • ¿Cuáles son los roles de los gobiernos, de la empresa privada y de la sociedad en cuanto a la innovación social? ¿Qué contribución se espera de cada uno de ellos?

La innovación social se encuentra en la intersección de los tres sectores. Dentro de la ciudadanía hay grupos excluidos. De muchos no teníamos información, pero ahora las tecnologías nos permiten conocerlos. La palabra “social” indica que el beneficio público es mayor que el individual, por lo que hay un interés en servir a estos grupos. Se requiere del sector público para financiar la inversión pues muchas veces la innovación propuesta no incentiva al sector privado, debido al bajo margen que deja. Pero muchas de estas innovaciones tienen características de negocios. Nosotros, por ejemplo, financiamos el desarrollo de la silla de rueda que hoy es considerada la mejor silla de rueda de bajo costo del mundo. Si se lo trata como un negocio, hay una gran oportunidad en hacerlo en escala.

  • ¿Cuáles han demostrado ser las maneras más efectivas de impulsar la innovación social? Por favor, ¿podrías contarnos alguna historia exitosa?

Es un campo relativamente nuevo. No hay ciencia, ni mejores prácticas, y existe muy poca literatura, cada una con su propia idea. Nosotros nunca trabajamos como si conociéramos el problema, sino que impulsamos a las personas a exponer sus necesidades, muchas veces haciendo uso de plataformas online. Nosotros hacemos de puente para que grupos excluidos expresen allí sus problemas y los que proveen soluciones puedan conocerles. Hay que darle un enfoque más holístico en cuanto a empatía y soluciones requeridas.

  • Otro mal que daña la democracia en Latinoamérica es la corrupción. ¿Qué innovaciones sociales, han ayudado a una mayor transparencia?

Hubo un grupo que se opuso a las reglas electorales de 2014 en Hong Kong y lograron cambiarlas mediante la presión por redes sociales. El ciudadano exige mayor rendición de cuentas. Hoy cualquiera ve un problema en la calle, toma la foto y la difunde en una red social.  Es un comienzo aunque en ese campo aún falta bastante.

  • ¿Qué puedes decirnos para cerrar este encuentro?

Fanny Quispe es de Villa Rica, un pueblo en plena selva peruana. Quedó paralizada a fines de los ’80, durante un atentado del grupo terrorista Sendero Luminoso. Fanny expuso el siguiente problema: las sillas de ruedas tradicionales no sirven en las zonas rurales donde apenas hay veredas y donde las inclemencias del tiempo convierten los pocos caminos que existen en lodazales infranqueables. A través de la nuestra plataforma online, personas de todo el mundo propusieron soluciones, entre ellos Amos Smith, profesor de robótica submarina del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), quien no tenía ninguna discapacidad pero sí el conocimiento para diseñar una silla de ruedas adecuada al entorno de Fanny. Esta es una historia de una innovación de gran impacto que una acción deliberada que hizo que la persona con el conocimiento para resolver un problema, lo conozca. Pero perfectamente podía haber ocurrido mucho antes: el conocimiento para diseñarla existía, pero quienes tenían el problema eran invisibles.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.

ENCUENTRO CON JOAN MANUEL SERRAT (por Pablo R. Bedrossian)

Pablo con Joan Manoel SerratNo recuerdo exactamente el año, probablemente 1991 o 92. Del momento sólo conservo el recuerdo, una descolorida foto y la nota publicada en Visión Joven que debe estar oculta entre una pila de ejemplares cubierta por el polvo. Era una conferencia de prensa y tuve la suerte de ser el primero en recibir el micrófono. Ingenuamente le pregunté al gran cantautor catalán:

– ¿Qué mensaje trae Ud. para los jóvenes?

– Se equivoca. No tengo ningún mensaje para los jóvenes. Vengo a cantar sobre los viejos.

La respuesta, que fue emitida más tarde por algún noticiero televisivo, me hizo sentir vergüenza de mi pregunta. Era joven y pensaba por y para los jóvenes. Jamás en nuestros mayores.

Comparto un video de la canción “Llegar a viejo”, con sus propias palabras introductorias.

(tomado del canal de Youtube de verdecerca)

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados (salvo del video de “Llegar a viejo”)

UN ENCUENTRO CON EL HOMBRE QUE LIBERÓ A MANDELA por Pablo R. Bedrossian

Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces él se vuelve tu compañero” (Nelson Mandela)

Un encuentro abierto a todas las expresiones

Nelson Mandela

Nelson Mandela

A principios de 1990 recibí un sobre con membrete de una universidad de Sudáfrica. Era una época donde el e-mail era una curiosidad y el mailing en Argentina no era una práctica extendida, por eso, lo abrí pensando que sería alguna publicidad. Para mi sorpresa, contenía una carta de invitación a un Seminario Internacional para Jóvenes. Pedí una entrevista con el cónsul en Buenos Aires, de apellido De Jöng, quien al revisar la carta me dijo “pensé que a ese evento sólo invitábamos nosotros, pero esta es una invitación directa para Ud.”.

Cuando supe que el programa incluía una reunión con el Presidente de la República, Mr.Frederik W. de Klerk, llamé al Director del periódico El Cronista Comercial, Raúl Horacio Burzaco, a quien conocía desde hacía varios años. “Por favor, haga la nota; nos interesa por el cambio que está sucediendo”.  El 11 de febrero de Klerk había ordenado la liberación de Nelson Mandela y había entablado conversaciones con él.

El Seminario reunió a ochenta jóvenes, en su mayoría periodistas, de distintas nacionalidades, razas y orígenes. En el magnífico campus de la Rand Afrikaans University[1] en Johannesburgo asistimos a conferencias dictadas por líderes de todos los partidos políticos. Las exposiciones  versaban sobre la situación del país y las negociaciones para la reforma constitucional que permitiría a las personas de raza negra votar y, con toda seguridad, daría acceso al poder a sus representantes.

Las divisiones intestinas

Es menester señalar las profundas divisiones imperantes entre diversas tribus de raza negra. Dos grupos se disputaban la hegemonía: el Congreso Nacional Africano liderado por Mandela pero integrado por un amplio arco ideológico que oscilaba entre la social democracia y el comunismo, y el Inkatha, de mayoría zulú, la etnia negra más grande del país, con ideas prooccidentales y capitalistas.

Vista de la entrevista publicada en El Cronista Comercial del 30/07/1990

Vista de la entrevista publicada en El Cronista Comercial del 30/07/1990

Durante el Seminario visitamos diferentes lugares, incluyendo Soweto, el South Western Township, el empobrecido y hacinado suburbio de tierra colorada, famoso por su férrea resistencia al apartheid. Soweto estaba manejado por el Congreso Nacional Africano y fue el escenario de los principales combates entre grupos negros a mi llegada. Visité la plaza donde se había producido la lucha más sangrienta y observé varias casas incendiadas. El 13 de septiembre, cincuenta mujeres de un grupo de oración cristiano pidió permiso para entrar a una hostería donde se hallaban atrincherados doscientos guerreros zulúes armados. Luego de negociar su entrada, las mujeres pudieron orar. Un líder del Inkatha, con lágrimas en los ojos, expresó: -“Ustedes nos tratan como seres humanos. En los suburbios, como Soweto, nos tratan como animales. Antes allí teníamos amigos con quienes solíamos jugar al fútbol. Ahora nos odian; no podemos siquiera acercarnos a ellos”.

Esa misma tarde el cielo se oscureció sobre Johannesburgo. En los trenes los trabajadores negros suelen celebrar cultos religiosos durante el regreso a sus hogares. Allí sólo se canta o se ora, sin distinción de tribus o ideologías. Justamente a uno de estos “vagones de Jesús”, como los denominó un periódico local, de un tren que había partido de Jappe Station hacia Soweto, ascendieron otros ocho negros fuertemente armados que, sin previo aviso, descargaron sus balas y cuchillos sobre los inocentes pasajeros. Murieron 26 personas y hubo más de 100 heridos. Los asesinos huyeron y no hubo explicación alguna.

El encuentro con Mr.Frederyk de Klerk, Presidente de Sudáfrica

Frederyk de Klerk, el Presidente de Sudáfrica que liberó a Nelson Mandela de su encarcelamiento

Frederyk de Klerk, el Presidente de Sudáfrica que liberó a Nelson Mandela de su encarcelamiento

Una mañana recorrimos en autobuses los 52 kilómetros que nos separaban de Pretoria, la ciudad sede de gobierno. Allí primero mantuvimos una reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores, “Pik” Botha, y a continuación el esperado encuentro con Mr.Frederyk de Klerk, el hombre que había abierto el camino hacia una nueva Sudáfrica. Aunque informé que la entrevista -que se desarrolló en inglés- fue grupal, El Cronista Comercial la publicó con mi firma en la página 6 de la edición dominical del 30 de septiembre de ese año. Aquí la comparto:

–          Desde que llegamos hemos sido testigos de una terrible violencia. ¿En qué medida estos hechos inciden en las negociaciones por la nueva Constitución que termina con la política del apartheid?

–          Este es un momento de cambios y reformas. Probablemente, un momento de reconciliación. La actual violencia parece desconcertante pero debe diferenciarse de otro tipo de violencia vista hace diez años atrás. No es el Estado el que la aplica. La violencia presente es de negros contra negros. Adaptarse a la nueva situación implica, sin embargo, permitir el acceso, a cualquier nivel de gobierno, a personas idóneas, sin distinciones de razas o de otro tipo. Y este tipo de violencia no lo va a impedir.

–          ¿Cuál es el estado de las negociaciones?

–          En este momento están representados los principales grupos negros. Pero, desde nuestro punto de vista, deberían involucrarse todos los líderes en la negociación. Tenemos que encontrar el modo de ir todos juntos hacia adelante, en medio de la diversidad. Queremos aceptar y defender las minorías, y es evidente que tenemos que reconocer las diferentes necesidades de cada grupo si queremos salir adelante. Entonces, creemos que las minorías tienen que tener representación. Queremos un país único, una sola nación. Estamos trabajando por el éxito de una nueva Constitución enfatizando que el triunfo de las mayorías no debe ir en detrimento de las minorías. Estamos haciendo grandes progresos en esa dirección.

–          La opinión pública mundial está tomando conocimiento de los cambios que ocurren aquí, pero las sanciones siguen vigentes.

Frederyk de Klerk y Nelson Mandela

Frederyk de Klerk y Nelson Mandela

–          Si hoy se levantaran las sanciones económicas sería de tremenda inspiración para nosotros. Queremos un lugar en la comunidad internacional. Su continuidad crea un efecto muy negativo. El desarrollo se frena. La violencia que hoy se ve, tiene una de sus causas a la desocupación. Necesitamos desarrollarnos. El desarrollo en el mundo es un simple estado de necesidad; necesitamos competir para vivir. Y necesitamos remover obstáculos, como las sanciones, para alcanzar ese nivel de competencia.

–          Sin embargo, grupos como el Congreso Nacional Africano sostienen que las sanciones deben ser mantenidas hasta la abolición definitiva del apartheid. ¿Acaso no es cierto que los negros no pueden acceder a los mismos puestos de trabajo que los blancos?

–          Hace ocho o diez años atrás teníamos ciertos trabajos para cierto tipo de gente. Pero eso es algo del pasado. Ahora no hay prebendas. Los lugares están disponibles. Por otro lado, los del Congreso Nacional Africano pedían nacionalización, centralización, socialismo, etc. Afortunadamente los asesores de Nelson Mandela son gente preparada que se ha sentado a negociar racionalmente. Ellos aceptan que en una negociación no se puede ser estricto. Personalmente coincido con aquellos que sostienen que es imposible analizar los cambios en Sudáfrica sin considerar los cambios en el mundo, sobre todo lo sucedido en Europa oriental. Hay modelos económicos que ya están agotados.

–          Nadie duda de la buena relación que lo une con Nelson Mandela, pero, ¿en qué medida encuentran eco en sus partidos políticos?

–          Mi partido respalda lo que yo hago, me acompaña. El comité ejecutivo del Congreso Nacional Africano sigue las directivas del señor Mandela. Ambas cúpulas no están totalmente de acuerdo. Hubo una suerte de lavado cerebral por largo tiempo, de ambos lados. Y dado que el Congreso Nacional Africano no es un partido sino un movimiento, personalmente creo que les falta ordenarse aún para constituir un partido político.

–          ¿Qué expectativas tiene para el futuro inmediato?

Frederyk de Klerk y Nelson Mandela, símbolos de la reconciliación del pueblo sudafricano

Frederyk de Klerk y Nelson Mandela, símbolos de la reconciliación del pueblo sudafricano

–          Lo que ahora está pasando le está abriendo los ojos a mucha gente. Nunca defendí el apartheid. Eso es algo del pasado. El problema ahora es la violencia potencial que encierra la diversidad. El progreso depende del entendimiento entre los líderes negros. Hablo del Inkatha y del Congreso Nacional Africano, y sus conversaciones. Quedan pocos grupos radicalizados o revolucionarios. Nosotros necesitamos desarrollo para eliminarlos.

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


 

REFERENCIAS

[1] Hoy forma parte de la Universidad de Johannesburgo.


DOCUMENTOS FUENTE

Bedrossian, Pablo R., “El Cronista Comercial”, 30/09/90, p.6

Bedrossian, Pablo R., “Visión Joven”, Año 2, No 12, Noviembre 1990, suplemento cultural, p.1 y 2