SABIDURÍA PURA: SIN EL 1 DELANTE NO VALE NADA (por Pablo R. Bedrossian)

“Si una persona tiene valores entonces póngale un 1. Si además es inteligente, agréguele un cero y valdrá 10. Si también es rico, añádale otro cero y su valor será 100. Si además tiene bello aspecto, súmele otro cero y su valor será 1000. Pero si pierde el 1 que está delante, esa persona no vale nada”.

Este extraordinario pensamiento se atribuye a un genial matemático llamado en castellano Al-Juarismi, Al-Kharismi o Al-Khwarizmi. Su nombre en árabe debe sonar parecido pues de él se derivan dos palabras en nuestro idioma: guarismo y logaritmo. Además, de su obra más importante nace la palabra álgebra, rama de la matemática de la cual es considerado el padre. No se sabe si este brevísimo relato es de su autoría o simplemente se le ha atribuido para darle una merecida autoridad.

El persa Al-Juarismi nació en 780 en algún lugar de Oriente que algunos ubican en Bagdag, en el actual Irak, y falleció en 850; sus obras se seguían estudiando en Occidente siete siglos después.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

DOS TEXTOS CONMOVEDORES SOBRE JESÚS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CUENTOS QUE NO SON PURO CUENTO

Hay relatos que enseñan o que cuentan, pero hay otros que conmueven.

Conocemos la historia de Jesús a través de los evangelios, un innovador género literario del siglo I, cercano a las biografías. La diferencia entre ambos la resumió el experto Martin Khäler al afirmar que los evangelios eran narraciones sobre la pasión de Cristo con extensas introducciones. De hecho, a lo largo de todo el Nuevo Testamento la muerte y la resurrección de Jesús son descritos como actos de amor de Dios en favor de los hombres.

Hoy presentamos dos textos construidos a partir de los evangelios, uno anónimo y otro cuya autoría está en discusión. Traducidos del inglés, ambos les han sumado a los relatos bíblicos la percepción de la Historia y la experiencia personal de sus autores.

EL CRISTO INCOMPARABLE

Se cree que “El Cristo incomparable” fue escrito en el siglo XIX, pues el primer texto conocido comenzaba diciendo “hace diecinueve siglos”. Se desconoce su autor y hay numerosas versiones con variantes, añadidos y omisiones, pero todas ellas conservan la misma esencia. Esta es una versión adaptada por el autor de esta nota:

Hace más de dos mil años existió un hombre que nació contrario a las leyes naturales de la vida. Este hombre vivió en la pobreza y fue criado en oscuridad.

No viajó extensamente. Solamente una vez cruzó las fronteras del país en que vivía; eso fue cuando, siendo niño, estuvo un tiempo exiliado.

No poseía ni influencia ni dinero. Sus familiares no eran prominentes y carecían de todo entrenamiento o de educación formal.

Durante su infancia atemorizó a un rey; durante su niñez impresionó a los doctores de la ley y, ya siendo hombre, dominó la naturaleza: caminó sobre las olas como si fuese el pavimento y silenció los vientos y la mar.

Sanó a las multitudes sin medicina y no cobró por sus servicios.

No escribió ningún libro, sin embargo no existe biblioteca tan grande como para contener todos los volúmenes que se han escrito sobre él.

No compuso ninguna canción, pero aun hoy sigue sirviendo de tema para más canciones que todas aquellas compuestas sobre cualquier otro tema por todos los compositores de la historia en su conjunto.

Nunca fundó una universidad, pero todas las escuelas reunidas no tienen más discípulos que este hombre único.

Jamás practicó la siquiatría, pero ha sanado más corazones atribulados que todos los doctores de todas las épocas.

Él nunca formó un ejército, seleccionó a un soldado o disparó un arma. Sin embargo, ningún líder tuvo más rebeldes que se rindieran a él sin un solo disparo.

Una vez cada semana las ruedas de la industria se detienen por todo el mundo y multitudes acuden a sus centros de culto para adorarlo.

Los nombres de los grandes estadistas florecieron pero han quedado relegados al olvido. Y, aunque el tiempo ha colocado más de dos mil años entre este hombre y nuestros días, él siempre vive: Herodes no lo pudo destruir y el sepulcro no lo pudo retener.

Él está sobre el mayor pináculo de la gloria celestial, exaltado por Dios, reconocido por los ángeles, adorado por santos y temido por los demonios, como el viviente y personal Cristo, nuestro Señor y Salvador”.

UNA VIDA SOLITARIA

El ensayo “Una vida solitaria”, escrito bajo la forma de un poema es atribuido a James Allan Francis (1864-1928). Originalmente formó parte de un sermón pronunciado el 11 de julio de 1926 a la Unión de Jóvenes Bautistas reunida en una convención en Los Ángeles, California, Estados Unidos. Ese mismo año aquel mensaje incluido en el libro “El verdadero Jesús y Otros Sermones”, del mismo predicador y la sección referida a “Una vida solitaria”, con cambios menores, se hizo popular y comenzó a circular en forma independiente. Adaptada y convertida ya en un texto independiente, fue publicada en 1930 por la American Baptist Publication Society bajo el título en inglés “Jesús – A Brief Life”.

Sin embargo, actualmente la autoría está en discusión pues algunos han atribuido el poema a Phillips Brooks (1835-1893), pastor y autor del famoso villancico navideño “O Little Town of Bethlehem”, conocido en español como “Oh, aldehuela de Belén” o “Pequeña aldea de Belén”.

Aquí presentamos “Una vida solitaria”:

Nació en una aldea desconocida, hijo de una campesina. Creció en otra aldea desconocida, donde trabajó en una carpintería hasta los treinta años. Luego, durante tres años fue un predicador itinerante.

Nunca escribió un libro. Él nunca tuvo una oficina. Nunca formó una familia ni fue dueño de una casa. Nunca vivió en una gran ciudad. Nunca viajó 200 millas desde el lugar en el que nació. No hizo ninguna de las cosas que suelen acompañar a la grandeza.

Mientras todavía era un hombre joven, la opinión pública se volvió contra él. Sus amigos lo abandonaron. Fue entregado a sus enemigos, y pasó a través de la parodia de un juicio. Él fue clavado a una cruz entre dos ladrones. Mientras él moría, sus verdugos sortearon la única propiedad que tenía en la tierra…sus vestiduras, Cuando él murió, fue sepultado en una tumba prestada.

Los siglos han pasado, y hoy en día la suya es la figura central de gran parte de la raza humana. Todos los ejércitos que han marchado, todas las armadas que han navegado, todos los parlamentos que alguna vez han legislado, todos los reyes que han reinado, puestos juntos, no han afectado tanto la vida del hombre sobre la tierra como esta vida solitaria.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

BONUS:

Basado en ambos ensayos en 1985 escribí una canción que hoy se conoce como “Historia Inconclusa”, que han grabado, entre otros, Andrea Francisco, Estrella De Angelis e Ivana Sanhueza. Invito a escucharla en la voz de Ivana Sanhueza.

“EL SENTIDO DEL PASADO” UNA HISTORIA DE HENRY JAMES CONTADA POR BORGES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CUENTOS QUE NO SON PURO CUENTO

Sense of the Past 01Jorge Luis Borges no solo fue un gran escritor. Él mismo prefirió verse como un incansable lector. En “El elogio de la sombra” (1969) incluye un poema llamado, sin duda autobiográfico, que declara en su inicio:

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído[1]”.

Pero además de ser un lector voraz, Borges era un extraordinario conversador, tal como lo testimonian las decenas de libros que recogen sus diálogos con diferentes interlocutores. En mi biblioteca tengo, entre otros, textos de sus conversaciones con Antonio Carrizo, Osvaldo Ferrari (varios), Enrique J. Montenegro, Modesto Montecchia y Jean de Mirellet.

Uno de ellos, titulado “Borges, sus días y su tiempo”, coloca al principio unos breves ensayos que su autora, María Esther Vázquez, denomina aproximaciones al personaje. Luego presenta una serie de diálogos, donde Borges se revela como un maestro del relato verbal. Cuenta de manera cautivante historias que no son suyas, poniendo perlas ocultas al alcance de muchos.

En uno de los diálogos, Borges reduce a cuento una novela inconclusa de Henry James titulada “El sentido del pasado” (título original en inglés “The Sense of the Past”). El escritor argentino ya había citado la obra y esbozado allí parte de su argumento en su ensayo “La Flor de Colerdige”[2], pero no se trata de una narración tan completa como la que presentamos.

Henry James 01Henry James (1843-1916) fue un escritor y crítico literario estadounidense que pasó la mayor parte de su vida adulta en Europa. Hacia el final de su vida adoptó la ciudadanía británica, debido a la negativa de su país a participar en la Primera Guerra Mundial. Era hermano menor del filósofo y psicólogo William James, padre del pragmatismo. Henry James escribió los tres primeros capítulos de la novela a principios del año 1900. Luego de muchos años de silencio, en 1914 dictó a su secretaria unas diez mil palabras que resumían su maravilloso argumento. En 1915 completó aquel tercer capítulo que había iniciado a principios del siglo, y comenzó el cuarto. No pudo continuar pues murió en 1916[3].

Escuchemos la historia contada por Borges:

El libro de James se llama “El sentido del pasado”. El protagonista es un muchacho norteamericano que vive en una vieja casa que ha pertenecido a sus antepasados en Londres. En la casa hay un cuadro al óleo que representa a un individuo del siglo XVIII exactamente igual a él y que ha quedado inconcluso.

Nuestro protagonista vive leyendo libros del siglo XVIII y les dice a sus amigos que se encuentra incómodo en el siglo actual y que desea vivir en aquella época. Nadie le cree. Entonces se encierra en su casa, solo, leyendo, y llega una noche en que, sin demasiada sorpresa, ve que en la pieza contigua hay una gran luz de candelabros, que hay mucha gente y que él mismo está vestido a la moda del siglo XVIII. No por un artificio científico, sino por la tenacidad y voluntad de su imaginación ha llegado al siglo XVIII.

Sense of the Past 02Sus antepasados lo reciben afectuosamente, creen que es un primo que ha venido de América y conoce a un famoso pintor que quiere retratarlo. Él le dice que no podrá concluir ese retrato. El artista le asegura que sí, pero a medida que la obra avanza el pintor tiene que desistir de su propósito, ya que hay algo en ese rostro del siglo XX que él, pintor del siglo XVIII, no puede entender.

Luego el protagonista conoce, previsiblemente, a una muchacha. Se enamora de ella, pero comprende que, como él ha sido un desterrado en el siglo XX, también lo es en el XVIII, es decir: es una persona híbrida, que no pertenece a ningún tiempo; en cada una de esas épocas sentirá nostalgia de la otra. Entonces se despide de su novia, porque tiene otro destino, que es el verdadero. Y es el destino de pensar en ella y de añorarla estando muy lejos. Pasa a la otra habitación y poco a poco se encuentra solo, frente al retrato inconcluso.

En la última página, va a buscar la lápida en el cementerio y ve que esta muchacha ha muerto soltera hacia mil setecientos y tantos[4].

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


[1] Borges, Jorge Luis, poema “El Lector”, “Elogio de la Sombra” (1969), “Borges Obra Poética (1923-1977)”, 1977, p.353

[2] Borges, Jorge Luis, ensayo “la Flor de Coleridge”, “Otras Inquisiciones (1952)”, “Obras Completas 1923-1972”, Emecé Editores, 1974, 13ª impresión (1983), p.640

[3] Para conocer mejor un poco más de cómo Henry James fue construyendo su novela, recomendamos leer el ensayo “Henry James. El sentido del pasado” de José Luis Alvarado, publicado en http://www.cicutadry.es/sentido-del-pasado-henry-james/

[4] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.149 y 150

“EL REGALO DE LOS REYES MAGOS”, UN CUENTO DE AMOR DE O. HENRY (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CUENTOS QUE NO SON PURO CUENTO

Los cuentos nos cautivan. Transportan nuestra imaginación más allá de toda frontera. Son historias que nos sorprenden y conmueven. Dilatan nuestras pupilas y ensanchan nuestro pensamiento.

Hoy presento “El regalo de los Reyes Magos”, un cuento de O. Henry (1862-1910), un escritor norteamericano cuyo verdadero nombre era William S. Porter, que siempre me emocionó. Trataré de condensar fielmente el relato, basado en una de sus muchas traducciones; todas las ilustraciones son de la artista australiana Lisbeth Zwerger.

Delia lloraba desconsolada en la intimidad de su paupérrimo apartamento. Al día siguiente era Navidad y tenía solamente un dólar y ochenta y siete centavos para comprarle un regalo a su esposo Jim. Había estado ahorrando cada centavo, mes a mes, y éste era el resultado. Había pasado muchas horas felices imaginando algo bonito para él. 

Jim y Delia eran dueños de dos cosas que les provocaban un inmenso orgullo. Una era el reloj de oro que había sido del padre de Jim y antes de su abuelo. La otra era la cabellera de Delia.

Lisbeth Zwerger 04Delia dejó caer su hermosa cabellera sobre los hombros. Llegó hasta más abajo de sus rodillas y la envolvió como una vestidura brillante. Se puso su vieja chaqueta; bajó las escaleras y salió a la calle. Donde se detuvo se leía un cartel: “Mme. Sofronie. Cabellos de todas clases”. Delia decidió vender allí su cabello por veinte dólares.

Dedicó las dos horas siguientes a buscar un regalo para Jim. Al fin lo encontró. Era una cadena de reloj, hecha de platino. Con esa cadena en su reloj, Jim iba a vivir ansioso de mirar la hora en compañía de cualquiera. Porque, aunque el reloj era estupendo, su esposo se veía obligado a mirar la hora a hurtadillas a causa de la gastada correa que usaba en vez de una cadena.

A las siete de la noche el café estaba ya preparado y la sartén lista en la hornalla para recibir la carne. Jim no se retrasaba nunca. La puerta se abrió, el esposo entró y la cerró. Se le veía delgado y serio. Miró a su esposa con una expresión extraña.

– Jim, querido -exclamó- no me mires así. Me corté el pelo y lo vendí porque no podía pasar la Navidad sin hacerte un regalo. Crecerá de nuevo ¿no te importa, verdad? ¡No te imaginas qué regalo tan lindo te tengo!

– ¿Te cortaste el pelo? -preguntó Jim haciendo un enorme esfuerzo mental.

– Me lo corté y lo vendí -dijo Delia-. De todos modos, te gusto lo mismo, ¿no es cierto?  

 – ¿Dices que tu pelo ha desaparecido? -dijo con aire casi idiota.

– Lo vendí, ya te lo dije. Es Nochebuena, muchacho. Lo hice por ti, perdóname. Quizás alguien podría haber contado mis pelos, uno por uno -continuó con una súbita y seria dulzura-, pero nadie podría haber medido mi amor por ti.  

Lisbeth Zwerger 02Jim pareció despertar rápidamente. Abrazó a Delia. Sacó un paquete del bolsillo de su abrigo y lo puso sobre la mesa.

– No te equivoques conmigo, Delia -dijo-. Ningún corte de pelo haría que yo quisiera menos a mi mujercita. Pero si abres ese paquete verás por qué me has provocado tal desconcierto.

Los blancos y ágiles dedos de Delia retiraron el papel y la cinta. Y entonces se escuchó un dramático raudal de lágrimas y de gemidos, que requirió el inmediato despliegue de todos los poderes de consuelo del señor del apartamento.

Allí estaban las peinetas -el juego completo de peinetas, una al lado de otra- que Delia había admirado durante mucho tiempo en una vitrina de Broadway. Eran unas peinetas muy caras. Ella lo sabía, y su corazón simplemente había suspirado por ellas y las había anhelado sin la menor esperanza de poseerlas. Pero las oprimió contra su pecho; finalmente, fue capaz de mirarlas con ojos húmedos y con una débil sonrisa, y dijo:

– ¡Mi pelo crecerá muy rápido, Jim!

Jim no había visto aún su hermoso regalo. Delia lo mostró con vehemencia en la abierta palma de su mano. El precioso metal pareció brillar con la luz del ardiente espíritu de Delia.

– ¿Verdad que es maravillosa, Jim? Recorrí la ciudad entera para encontrarla. Ahora podrás mirar la hora cien veces al día si se te antoja. Dame tu reloj. Quiero ver cómo se ve con ella puesta.

En vez de obedecer, Jim se dejó caer en el sofá, cruzó sus manos debajo de su nuca y sonrió.

-Delia -le dijo-, vendí mi reloj para comprarte las peinetas. Y ahora pon la carne al fuego.

El amor no es algo de un día, sino de todos los días.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados, a excepción de las mencionados en los créditos multimedia. El cuento de O. Henry es de dominio público.

 


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las ilustraciones corresponden a la multipremiada ilustradora de cuentos infantiles Lisbeth Zwerger, nacida en Australia en 1954. A ella y/o a sus editores pertenecen sus derechos y son utilizadas aquí sin finalidad comercial alguna.

DÍA DE SAN VALENTÍN: POR QUÉ CELEBRAMOS EL AMOR Y LA AMISTAD EL 14 DE FEBRERO (por Pablo R. Bedrossian)

El 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín, popularmente conocido como Día de los Enamorados o Día Internacional del Amor y la Amistad. Aunque algunos sostienen que es una fecha pagana que se cristianizó (de hecho, se empezó a celebrar en el año 494 d.C.), tiene una interesante historia detrás.

Se cuenta que durante el siglo III, el emperador romano Claudio II prohibió casarse a los jóvenes en edad militar porque creía que los solteros sin hijos eran los mejores soldados. Valentín, un médico que se había convertido al cristianismo y era dirigente de la iglesia, consideró injusto el decreto y decidió casar a parejas jóvenes. Fue denunciado, detenido y finalmente decapitado en el año 270.

Una leyenda embellece esta triste historia: durante su encarcelamiento Valentín se enteró que uno de los jueces de sentencia tenía una hija ciega. Siendo un hombre de profunda fe rogó a Dios por la joven, pidiendo que recuperara la vista. El día de su ejecución, durante el camino al cadalso, hizo llegar a la joven un pequeño papel. Cuando ella lo recibió se consumó el milagro pues la joven volvió a ver. Dicen que aquel papelito tenía la inscripción “Tu Valentín”, signo del amor que el cristiano sentía por la joven. Por eso el 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín como el Día de los Enamorados.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

¿HACIA ARRIBA O HACIA ABAJO? (por Pablo R. Bedrossian)

Hace muchos años escuché esta historia y quizás Ud. también. No por eso ha perdido su vigencia. Lo invito a recordarla y a inspirarse en ella para volver a remontar vuelo y seguir adelante.

DSC04574

Un experimentado piloto sobrevolaba el océano cuando percibió un ruido extraño dentro de su avioneta. No tardó en advertir que una rata enorme intentaba treparse a su pierna derecha. Dicen que fue el momento más patético de su carrera. Estaba desconcertado, porque sabía que las mordeduras de aquel infame roedor le impedirían conducir la pequeña nave hasta su destino.

Instintivamente decidió buscar algún lugar donde aterrizar de emergencia, pero recordó que no había islas en esa zona del Pacífico. Entonces, usó su imaginación. En lugar de preocuparse por hallar una pista, se preguntó cómo anular la amenaza. De inmediato se le ocurrió una idea original: Elevó su nave a una altura a la cual nunca se había atrevido a ascender. La rata no soportó la presión y murió en el acto.

Cuantas veces las “ratas” de la vida nos acosan. Los denominamos problemas y adversidades. Frente a ellos, la primera tentación es bajar. Resignarnos ante la fatalidad y admitir que nos supera es elegir el descenso. Pero no siempre hay pistas en el océano de la vida. Sin embargo, el relato nos trae una buena noticia: Siempre hay opciones cuando uno se atreve a subir. Alguien ha dicho que no elegimos las circunstancias pero sí elegimos cómo reaccionamos frente a ellas. En lugar de decirnos a nosotros mismos “no puedo hacerlo” debemos preguntarnos “¿cómo puedo hacerlo?”.

Necesitamos triunfar a pesar de todas las dificultades. Jamás lo haremos dándonos por vencidos. El modo es el mismo de aquel piloto: Elevarnos. Para ello debemos ser capaces de aprender y aplicar lo aprendido, de planificar y ejecutar con excelencia lo planificado, y, por sobre todo, usar los talentos que Dios nos ha dado, recordando que sólo la imaginación es más poderosa que el conocimiento.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


NOTA

Buscando el origen de esta historia la he encontrado contada por Dante Gebel en una editorial de 2009 de la revista Edición G, de la cual fui colaborador. Se puede leer en http://www.devocionaldiario.com/jovenes/dante-gebel-la-historia-del-piloto. Sin embargo, fue publicada mucho antes, por ejemplo en el libro “500 Ilustraciones” de Alfredo Lerín, publicada por la CBP, cuya primera edición es de 1965. Supongo que habrá un texto original en inglés que desconozco. La presente publicación no tiene fines de lucro.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

 

12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES (por Pablo R. Bedrossian e ilustrada por Luis Chávez)

Jorge Luis Borges por el artista hondureño Luis Chávez
Jorge Luis Borges por el artista hondureño Luis Chávez

Borges no sólo era un gran escritor sino también un gran conversador. He leído muchos libros de diálogos con él, donde sus diversos interlocutores, (Antonio Carrizo, Osvaldo Ferrari, María Esther Vázquez, Enrique J. Montenegro, Modesto Montecchia, Jean de Mirellet y Rosa Majian, por citar algunos), parecen compartir un único propósito: revelar el genio del escritor argentino. A priori, no diría que la intención de Borges -el personaje- era mostrarse ingenioso, sino que esa percepción unánime es el resultado de un pensamiento diferente, hecho bajo otros paradigmas. Hoy diríamos que Borges era un pensador lateral. Elegí doce anécdotas, en su mayoría poco conocidas, que lo muestran así. Acompaña la nota una magnífica ilustración realizada especialmente por Luis Chávez, uno de los más grandes caricaturistas de Honduras. 

MADRE

Doña Leonor Acevedo, madre del escritor, murió a los 99 años, Había estado postrada durante mucho tiempo, en muy malas condiciones de salud. Una conocida se lamentó que la pobre señora no hubiera llegado al siglo, a lo que Borges respondió: “Usted exagera los encantos del sistema decimal”

(Citado por Alicia Jurado[1]).

NOVELISTAS

– Y Ud., Borges, ¿en qué cree?

–  Bueno, yo soy ateo.

–  Déjeme preguntarle de otro modo. ¿Cree en una vida eterna?

–  No.

–  ¿Cree en la resurrección de Jesucristo?

–  Tampoco

–  ¿Y en Jesucristo como ser histórico?

–  Desde luego. Si no, tendría que pensar que los cuatro más grandes escritores de la antigüedad fueron cuatro novelistas.

(Del diálogo que personalmente mantuve con él[2])

PRECAUCIÓN

Esta anécdota es relatada por varios amigos de Borges con diversos matices, pero siempre conservando lo esencial de la historia. 

“Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase de literatura inglesa de la facultad. Un estudiante entra y lo interrumpe para anunciar la muerte del Che Guevara y la inmediata suspensión de las clases para rendirle un homenaje. Borges contesta que el homenaje seguramente puede esperar. Clima tenso. El estudiante insiste: “Tiene que ser ahora y usted se va”. Borges no se resigna y grita: “No me voy nada. Y si usted es tan guapo, venga a sacarme del escritorio”. El estudiante amenaza con cortar la luz. “He tomado la precaución –retruca Borges- de ser ciego esperando este momento”.

(Tomado de la Revista Viva del Diario Clarín[3])

PRÓLOGO

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, compartió una asombrosa historia en su blog, que luego fue reproducida por algunos diarios donde era columnista[4]. La he releído muchas veces y no puedo evitar sonreír cada vez que lo hago. Incluso se lo comenté cuando incidentalmente lo conocí en el aeropuerto de San Salvador, El Salvador, en 2014. Aquí va mi resumen:

Pablo Bedrossian con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez
Pablo Bedrossian con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez

El protagonista es Alvaro Menen Desleal, una suerte de seudónimo literario creado a partir de sus apellidos originales, Menéndez Leal. Lo aclaro para evitar malentendidos y atribuciones satíricas en Argentina. En 1963 ganó el segundo premio en el Certamen Nacional de Cultura de su país, El Salvador, con  “Cuentos breves y maravillosos”. La obra incluía a manera de prólogo una supuesta carta del propio Borges, que homenajea impúdicamente al autor. De inmediato se levantaron sospechas. Menen Desleal, que era un adelantado en cuestiones de marketing, escribió bajo otros seudónimos acusaciones contra su propio libro, de modo de extender la polémica y crear un boom publicitario. Sergio Ramírez explica lo sucedido: “Nadie reparó en la nota con que, al final del libro, completaba su ardid: ‘Querido maestro Borges: Mi vanidad y mi nostalgia -me digo con sus palabras- han armado una escena imposible. De pronto despierto de un sueño y tengo su carta en las manos, como la flor de Coleridge’[5]. La carta, los cuentos, la nota final, todo era parte de la misma ficción, todo era borgiano”. Menen Desleal murió en 2000, sin enterarse que Borges conoció el asunto, tal como se lee en “Borges”, el libro de Bioy Casares que transcribe las secciones de su diario íntimo donde mencionaba al gran escritor argentino. (de paso, disfruté cada una de sus 1663 páginas). En la entrada del 11 de septiembre de 1963[6], Borges le dice a su amigo: “tengo que consultarte sobre algo” y le trae “Cuentos breves y maravillosos” de Menen Desleal, enviado por un guatemalteco que así cree defender el honor salvadoreño ante tal plagio. Cuenta Bioy: “El título, obviamente, recuerda al de nuestra antología ‘Cuentos breves y extraordinarios’. A manera de introducción, el libro trae una carta de Borges, muy elogiosa de los cuentos incluidos. La carta es indudablemente apócrifa… Borges comenta ‘Con tal de que Madre no haya contestado por mí sin decirme nada’”. Una vez descartada la idea, Bioy agrega “El libro trae un posfacio en que al autor pide a Borges disculpas por la carta apócrifa… “. Borges no sabe qué hacer. Finalmente, Borges -prosigue Bioy- “contesta, por fin, sin dar mayor importancia al asunto: con elogios para el libro y aun para la carta apócrifa”[7]. No encontré en el libro detalles de la respuesta, pero Ramírez expone la respuesta de Borges al denunciante, que resultó ser el escritor Alfonso Orantes: “Ya que el volumen consta de una serie de juegos sobre la vigilia y los sueños, queda la posibilidad de que mi carta sea uno de tales juegos y travesuras?” y señala con su incisivo estilo “Borges dice ‘mi carta’. Y ha pasado a ser auténtica. Aparece incluida en El círculo secreto (prólogos y notas de Jorge Luis Borges, Emecé, Buenos Aires, 2003). Borges nunca la escribió, pero ahora la ha escrito. Es su carta”.

GRAN AMIGO

Interrogado sobre el escritor argentino Manuel Mujica Láinez, pese a que luego responde en forma elogiosa, dice “Es un gran amigo para mí, ya que casi nunca nos vemos”[8].

(Diálogo con Antonio Carrizo)

NOBEL

Un par de días después del otorgamiento de un Premio Nobel de Literatura a otro escritor, dejando por enésima vez a Borges afuera, un amigo me comentó “¿Oíste lo que dijo Borges cuándo se enteró a quién le dieron el Premio? ‘Es lógico que el Premio Nobel se lo entreguen a escritores noveles… ’”. Aún no lo he encontrado documentado.

AMISTAD

Antonio Carrizo, durante los encuentros radiales, le pregunta:

– Borges, es difícil elegir un gran amigo…

– No, es que lo amigos lo eligen a uno[9].

(Diálogo con Antonio Carrizo)

EL NOMBRE DE LA ROSA

Al referirse a Jorge de Burgos, protagonista de su novela “El nombre de la rosa”, Umberto Eco escribe “Todos me preguntan por qué mi Jorge evoca, por el nombre, a Borges, y por qué Borges es tan malvado. No lo sé. Quería un ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y biblioteca más ciego, sólo puede dar Borges”[10]. Su alusión es notable no sólo porque esa biblioteca es un laberinto, sino porque en la introducción, de típico corte borgeano, el autor (convertido en personaje narrador) encuentra el manuscrito que le sirve como fuente en Buenos Aires: “Pero en 1970,  curioseando las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del famoso Patio del Tango de esa gran arteria, tropecé con la versión castellana de un librito…”[11]

 CEGUERA

He recibido esta anécdota de muchas fuentes, y tiene el sello del gran escritor argentino.

Como todos sabemos, Borges era ciego y antiperonista. En cierta ocasión un joven se ofrece a ayudarlo a cruzar la Avenida 9 de Julio. Mientras lo ayuda, el joven le dice “disculpe maestro, pero tengo que decírselo… soy peronista”, a lo que Borges respondió con una leve sonrisa: “¡No se preocupe! Yo también soy ciego”.

ROSADA

“Además tuve la desgracia de escribir un cuento totalmente falso: ‘Hombre de la esquina rosada’. En el prólogo de ‘Historia universal de la infamia’ advertí  que era deliberadamente falso. Yo sabía que el cuento era imposible, más fantástico que cualquier cuento voluntariamente fantástico mío, y sin embargo, debo la poca fama que tengo a ese cuento… Lo curioso es que las personas que admiran ese cuento lo llaman ‘Hombre de la Casa Rosada’ y suponen que me refiero al Presidente de la República”[12].

(Diálogo con María Esther Vázquez)

PEHUAJÓ

“Había un personaje de Pehuajó  que me tenía harto. Entonces yo le pregunté si él conocía aquella famosa copla de Pehuajó y se la recité mientras la inventaba:

‘En el medio de la plaza

Del pueblo de Pehuajó

Hay un letrero que dice

La puta que te parió’.

¿Y sabés lo que me contestó el hombre en cuestión? –‘Si, Borges, ya la conocía…’”[13].

(Diálogo con María Esther Vázquez)

CHINA ZORRILLA

En un emotivo CD de Esteban Morgado, titulado “Las estrellas no sólo brillan en el cielo” volumen 2, en favor de la Casa del Teatro de Argentina y distribuido por Página 12, China Zorrilla -que no canta, sino simplemente cuenta-, refiere una maravillosa anécdota de Borges. Imaginemos la historia en la voz de la inolvidable actriz uruguaya con el suave fondo de las cuerdas de nylon de la guitarra de Esteban:

“A mí me gusta el Borges del humor…. Una vez le preguntaron a él si conocía a un muchacho joven que andaba por Buenos Aires contando sus proezas como escritor y como novelista, y que, por supuesto, no tenía ningún talento. Entonces, le preguntaron a Borges si lo conocía. Y Borges dijo ‘Sí, lo conozco muy bien. Para ese muchacho la mediocridad no tiene secretos’”.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

Puede seguir leyendo más sobre el tema en el artículo “OTRAS 12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES”, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2020/02/26/otras-12-anecdotas-imperdibles-de-jorge-luis-borges-por-pablo-r-bedrossian/

REFERENCIAS

[1] Jurado, Alicia, “Genio y figura de Jorge Luis Borges”, Eudeba, 1964, 3ª Ed. (1996), p.67

[2] Bedrossian, Pablo R. “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges”, https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges

[3] Revista Viva, Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina, edición del 9/5/1999, citado por Eduardo Mazo en http://www.eduardomazo.com/default.asp?s=219

[4] Ramírez, Sergio, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, edición del 11/7/2011.

[5] Ramírez, Sergio, Diario La Nación, Ed.cit.

[6] Bioy Casares, Adolfo, “Borges”, Ediciones Destino, Colección imago mundi Volumen 101,1ª Ed., 2006, p.949

[7] Bioy Casares, Adolfo, “Borges”, Op.cit.,p.950

[8] “Borges el memorioso”, Op.cit.,p.72

[9] “Borges el memorioso”, Op.cit.,p.79

[10] Eco, Umberto “Apostillas a El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 2ª Edición argentina, 1987, p.32

[11] Eco, Umberto “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Edición argentina, 1987, p.11

[12] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.51,52

[13] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.91

CHISMES SIN PLUMAS (por Pablo R. Bedrossian)

Chisme 01¿Qué tienen en común el chisme y la calumnia?

El chisme es una noticia o comentario con el cual generalmente se pretende predisponer a una persona con otra;  la calumnia es una acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño.

Aunque el chisme puede ser verdadero o falso, y la calumnia es por definición una mentira, tienen mucho en común. Muchas veces comparten la misma intención, y aún, cuando no la tengan,  siempre producen el mismo efecto: lastimar a una persona ausente e indefensa ante una afirmación en contra suya. Ambas son formas de desacreditar a alguien en público. Tristemente, la difamación suele ser un arma asesina de uso frecuente.

“El chisme y la calumnia producen el mismo efecto: lastimar a una persona ausente e indefensa ante una afirmación en contra suya.”

Vivimos en un mundo donde las palabras absuelven o condenan aun cuando no las respalde ninguna evidencia.  Hay gente malintencionada y “trepadora” que se sirve cualquier ocasión para descalificar al otro o, simplemente, sentirse protagonista. Cuando algunos advierten las consecuencias de sus dichos se arrepienten; sin embargo, el problema no radica en su conciencia ni tampoco en el perdón que el damnificado le otorgue, sino en el acto cometido, que, como un cuchillo hundido en el abdomen, produce heridas que no paran de sangrar.

CHISMES SIN PLUMAS

Naturaleza muerta 01Se cuenta que una joven hizo un comentario negativo contra una compañera que no estaba presente para defenderse. Tiempo después se dio cuenta que su opinión estaba equivocada; a pesar de ello el rumor que generó se había extendido. Sinceramente preocupada, fue a consultar a su maestro. Él la observó unos momentos y le dijo.

–              ¿Quieres arreglar tu error? Ve al mercado, compra una gallina, mátala y desplúmala. Luego arroja las plumas a lo largo del camino.

La alumna obedeció la indicación y regresó al día siguiente, preguntando:

–              ¿Qué debo hacer ahora?

–              Junta todas las plumas y tráemelas.

Sin discutir, la joven revisó el camino recorrido y luego de varias horas halló cuatro plumas. Frustrada, regresó y volvió a preguntarle:

–              ¿Qué debo hacer ahora?

–              ¿Trajiste sólo cuatro? Debías traer todas las plumas y ponerlas en su lugar.

–              Tú sabes que eso es imposible.

–              Ya ves; lo mismo sucede cuando nuestras palabras señalan a otros injustamente.

Aun cuando el propósito no haya sido perjudicar a alguien, el efecto de emitir un juicio negativo sobre otra persona ante otra puede ser devastador. Debe ser esa una de las razones por la cual se dice que el hombre es dueño de las palabras que calla y esclavo de las que pronuncia. Cuidemos nuestras palabras hablando tal como quisiéramos que los demás hablaran de nosotros.

“Cuidemos nuestras palabras hablando tal como quisiéramos que los demás hablaran de nosotros.”

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

 

NOTA: SOBRE EL RELATO DE LAS GALLINA

El relato de la gallina desplumada ha llegado hasta nosotros de boca en boca, y tiene muchas variantes. La nuestra es una adaptación que hoy pertenece al saber popular.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

 

Acerca del dibujo: Fue descargado de la web; ignoro su autor.

Acerca de la foto: Fue descargada de la web;  ignoro su autor. Corresponde a una escultura de Ron Mueck, titulada “Still Life” -en español “Naturaleza muerta”-, de 2009.

 

DETECTORES DE MENTIRAS: CUATRO EJEMPLOS INGENIOSOS (por Pablo R. Bedrossian)

No se sorprenda si no puede detectar quién dijo la verdad. Es muy difícil descubrir cómo realmente sucedieron los hechos; al intentarlo muchas veces nos internamos en un callejón sin salida. Ante escenarios de tanta incertidumbre, la herramienta más valiosa que tenemos es el pensamiento, porque la deducción y la imaginación trabajando unidas, han logrado en reiteradas ocasiones proveer los medios para explicar lo acontecido.  

Detectores de Mentiras 01Cuando no hay una confesión, un crimen sólo puede establecerse por las evidencias y los testigos. Las ciencias forenses vienen creciendo quizás por la desconfianza natural en muchos testimonios, influenciados por el miedo o el dinero. Por supuesto, la reconstrucción de los hechos es mucho más compleja que lo que muestran las series televisivas de CSI, y los resultados de las pruebas muchas veces son insuficientes. Además, aunque hoy cada vez disponemos de un mayor número de cámaras en lugares públicos, negocios y casas particulares, pareciera que no se utilizan para prevenir o documentar el delito sino para multar al conductor que comete una infracción o descubrir con quien anda el vecino.

Mientras la verdad permanece oculta entre mentiras, intereses y dudas, nos movemos por una cornisa de suposiciones y conjeturas. Pero, veamos cuatro ejemplos, que nos muestran cómo simplemente pensar nos ayuda a revelarla.

El caso de las dos madres que reclamaban el mismo hijo

Todos seguramente conocemos el caso presentado ante el Rey Salomón, considerado el máximo sabio entre los reyes de origen hebreo. Dejemos que el texto hable por sí mismo:

“En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él. Y dijo una de ellas: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa. Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto. Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey.  El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre. Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar”[1].

El rey Salomón puso a prueba a ambas mujeres. Observó la reacción de cada una. Entendió que aquella que renunciaba a su reclamo lo hacía a favor de un interés superior: prefería perder la maternidad del bebé que a su hijo. Hoy, que se pone tanto énfasis en el móvil de un crimen, la reacción moral de los involucrados ante planteos inesperados pueden señalar o descartar su autoría.

La bebida de la verdad

Detectores de Mentiras 03El “detector de mentiras” o polígrafo es un dispositivo que registra y mide cambios en el organismo -tales como frecuencia cardíaca o la conductancia de la piel por aumento de la sudoración- durante un interrogatorio. Cada pregunta opera como un estímulo que produce una reacción fisiológica automática e inconsciente. Dicho de otro modo, no hace falta que la persona conteste para que la máquina detecte su respuesta, que no es verbal, sino química. A pesar que no ha sido validado científicamente, su funcionamiento tiene cierto rigor lógico, y permite, sea por sugestión o por percepción, inferir datos acerca de la veracidad de ciertas afirmaciones.

El polígrafo es un invento relativamente moderno, nacido poco antes de 1940. ¿Existían detectores previamente? Cierta vez escuché que una tribu sudamericana  contaba con una prueba infalible para determinar si un acusado de homicidio era  el culpable. Para ello le daban a beber un jugo mortífero. Si era inocente, le persona sobrevivía sin problema alguno; si mentía, inexorablemente fallecía. Los indígenas creían en este procedimiento jurídico, pues intuitivamente correlacionaban los resultados de la prueba con los hechos. Como aparentemente el método funcionaba, alguien con conocimiento científico se ocupó de dilucidar lo que ocurría, que en apariencia era pura superstición. Descubrió que, tal como el detector de mentiras moderno, estaba vinculado a la fisiología. El líquido contenía un veneno, un tipo de curare. Cuando la persona era inocente lo bebía sin temor alguno; al llegar el brebaje al estómago, el jugo gástrico de inmediato lo destruía. Pero si la persona era culpable, conociendo las consecuencias, retenía en su boca la bebida, lo que hacía que fuera absorbida por las venas sublinguales (tal como sucede hoy con algunos medicamentos que se administran debajo de la lengua) pasando directamente al torrente sanguíneo. Desde allí el veneno producía su efecto letal al actuar como bloqueante en la unión neuromuscular, llevando al paro respiratorio y a la muerte.

Lenguaje corporal

Detectores de Mentiras 05Aun en silencio nos comunicamos. Si ante una pregunta nos cruzamos de brazos, expresamos incomodidad; si nos tocamos la zona de la boca o nos rascamos la nariz –dicen los especialistas- probablemente estemos afirmando que nuestra respuesta verbal es una mentira. Nuestro cuerpo habla y hay expertos en este tipo de metamensaje, como el Dr.Paul Ekman, cuyos trabajos, que leí hace más de una década, inspiraron el personaje del Dr. Cal Lightman (encarnado por Tim Roth) de la serie de TV “Lie to me”.  Desde luego, los abogados, sagaces en el arte de indagar, siempre observaron el comportamiento no verbal de los testigos para elegir en qué momento intimidarlos. Pero, aun careciendo de esa formación profesional, es posible “leer” un comportamiento, tal el caso que aparece en “El Psicoanálisis”[2], uno de los cuentos de Velmiro Ayala Gauna, que comienza de un modo provocativo y no está exento de buen humor:

“En el amplio rancho donde funcionaba la comisaría de Capibara-Cué, se encontraban, en la mañana de un cálido verano, los más distinguidos representantes de la autoridad policial lugareña, vale decir, don Frutos Gómez, el comisario; Luis Arzásola, el oficial sumariante, y el cabo Leiva, amén de un agente que cebaba mate para los tres primeros. La conversación, aburrida por falta de temas, se arrastraba de silencio en silencio, cuando Arzásola, de pronto, interrogó:

— ¿Conoce usted el psicoanálisis, don Frutos?

— No, m’hijo… Ese circo nunca vino por acá.”

Se enteran que don Casiano, el resero, había quedado malherido durante un asalto. Tras la pesquisa correspondiente detienen a dos sospechosos. Dejemos que el relato nos hable:

“Eran dos peones que habían conducido una tropa de hacienda para el carnicero y luego habían permanecido en el pueblo a la espera de otra ‘changa’. Los dos habían estado en el negocio jugando al monte la noche anterior y salido con intervalos de minutos, un rato antes que don Casiano, y sus explicaciones no eran muy satisfactorias. Uno decía que como había perdido todo lo que llevaba encima había ido hasta donde se alojaba a buscar más dinero y que, al volver, encontró el negocio cerrado por lo cual volvió a dormir. El otro dijo que después que perdió los veinte pesos que se había propuesto arriesgar esa noche y para no caer en la tentación salió a caminar y se estuvo un rato largo sentado sobre una piedra a orillas del río. Ninguno, sin embargo, pudo citar testigos o presentar pruebas en favor de su aserto.”

Finalmente, don Frutos le pregunta al oficial Arzásola, como funciona el psicoanálisis:

“— ¿Y cómo pa trabaja el sircoanálisi ése que decís vos?…

— En lo sustancial no es sino el estudio de las palabras o de los actos que dicen o realizan las personas en forma inconsciente, para relacionarlas con un hecho determinado.

— ¡…Cha que sos difísil. m’hijo! ¿Y qué pa e’inconsciente?…

— Lo que se hace sin pensar, en forma habitual y automática…, casi por costumbre, como usted, por ejemplo, cuando está preocupado, se tira de la barba…

— ¡Ajá!…

— Con esos actos el individuo, sin querer, se traiciona y suelta cosas ocultas.

Don Frutos pensó un rato y dijo:

— ¿Sabés que tenés razón, m’hijo? Mirá, no te preocupés má y dejame a mí que yo le voy a aplicar el sircoanálisi. A mí también me gusta el progreso.

Arzásola suspiró resignado y mansamente aceptó.

— Como usted quiera, don Frutos.

La siesta fue calurosa en extremo y los dos detenidos se desesperaban pidiendo agua al inmutable cabo o a los inconmovibles agentes.

Cuando después de su larga siesta apareció don Frutos en el local, ya lo estaba esperando Leiva.

— Mirá —dijo el viejo al cabo—. Andá a traerme unas naranjas, un plato y un cuchillo.

Cuando tuvo las cosas pedidas en su poder, el comisario acomodó sobre la mesa una naranja en un plato y a su lado colocó el cuchillo.

— Hacé pasar al más flaco —ordenó después.

El detenido vino y se quedó esperando, pensando en la clase de suplicio a que sería sometido.

— Sentate allí —invitó don Frutos— y tomate esa naranja. Dispués vamos a hablar.

Brillaron los ojos del sediento al oírlo y después de sentarse empezó a pelar la dorada esfera con todo cuidado, luego la succionó golosamente hasta la última gota, colocando las semillas en el plato.

— Ponete en el rincón y esperá —le dijo don Frutos enseguida.

Mandó al cabo que limpiase el plato y colocara sobre él una naranja y el cuchillo como antes.

Cuando el otro sospechoso oyó la invitación, se arrojó sobre la fruta, le arrancó un pedazo de cáscara de un mordisco y empezó a chuparla a los estrujones.

— Éste es… —sentenció don Frutos—. Metelo otra vez en el calabozo.

Después, dirigiéndose al del rincón, se disculpó:

— Perdoná, m’hijo, l’encerrona, pero tenía qu’encontrar al culpable y vos no tenías a naides que te hubiera visto junto al río, como dijiste. Andate nomás.

Arzásola, que no salía de su asombro, interrogó atónito:

— Pero, don Frutos, ¿cómo puede resolverlo con tanta seguridad? ¿Y si se equivoca?…

— ¡Qué me voy a enquivocar, m’hijo! El sircoanálisi no engaña…

— No entiendo, comisario.

— Sos lerdo, muchacho. ¿No les viste tomar naranjas a esos dos?

— Sí…

— Y güeno, el primero, a pesar de haber pasado desde ayer a la tarde sin probar agua, no se impacientó, peló la fruta con calma y puso las semillas en el plato; el otro, en cambio, anduvo a los empujones, se atropelló todo y tiró las cáscaras y semillas donde cayeran.

— ¿Y eso qué tiene que ver con don Casiano?…

— Que el que lo golpeó fue un atropellado que de puro nervioso le erró el garrotazo a la cabeza y le pegó solamente de refilón; dispués, de apurao, apenas si lo revisó por arribita y se jué… Perdé cuidado que si el culpable hubiera sido el primero no le fallaba ni un negro’e uña y luego le hubiera sacao hasta las medias pa ver si no tenía escondido algo. Estos tipos sin yel, tranquilos como agua’e tanque, son una cosa seria cuando les da por hacerse los malandras.

La torpeza hija del miedo

Detectores de Mentiras 06Nuestras actitudes muchas veces nos delatan. No me refiero ahora al lenguaje corporal sino a esas acciones conscientes y voluntarias por las que pretendemos mitigar las consecuencias de nuestros actos, y que por ingenuidad, premura o estupidez, revelan nuestra culpabilidad. Hace poco tiempo, mi hermano Alejandro rescató un magistral ejemplo que Domingo Faustino Sarmiento incluyó en “Facundo”, aquella obra cuyo personaje excluyente es el “Tigre de los Llanos”:

“Es inagotable el repertorio de anécdotas de que está llena la memoria de los pueblos con respecto a Quiroga; sus dichos, sus expedientes, tienen un sello de originalidad que le daban ciertos visos orientales, cierta tintura de sabiduría salomónica en el concepto de la plebe… Entre los individuos que formaban una compañía (de soldados), habíase robado un objeto, y todas las diligencias practicadas para descubrir el ladrón habían sido infructuosas. Quiroga forma la tropa, hace cortar tantas varitas de igual tamaño cuantos soldados había; hace enseguida que se distribuyan a cada uno; y luego, con voz segura, dice: ‘Aquél cuya varita amanezca mañana más grande que las demás, ése es el ladrón’. Al día siguiente fórmase de nuevo la tropa, y Quiroga procede a la verificación y comparación de las varitas. Un soldado hay, empero, cuya vara aparece más corta que las otras. ‘¡Miserable!’, le grita Facundo con voz aterrante, ‘¡tú eres!…’ y en efecto él era; su turbación lo dejaba conocer demasiado. El expediente es sencillo; el crédulo gaucho, temiendo que efectivamente creciese su varita, le había cortado un pedazo”[3].

Detectores de Mentiras 04Un viejo proverbio que dice ““Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león”[4].

Estas son historias que iluminan nuestro camino. El ingenio, maravillosa facultad del pensamiento, es una herramienta con frecuencia más poderosa que cualquier testimonio o hallazgo forense, si aprendemos a utilizarlo sin dejarnos llevar por las primeras impresiones.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


NOTA: ACERCA DE LOS TEXTOS

Tres relatos fueron copiados textualmente: el de Salomón, el Ayala Gauna y el de Sarmiento, conservando errores ortográficos o gramaticales, modismos populares y expresiones locales. La única cita que no encontré es el de “suero de la verdad”. Creo que es un hecho verdadero y debe estar documentado por algún investigador o viajero.


REFERENCIAS

1] 1º Libro de los Reyes 3:16-28, Santa Biblia, RVA (revisión 1960), Sociedades Bíblicas Unidas

[2] No tengo una edición impresa; tomé el texto del sitio web http://alejandriabibliotecadigital.blogspot.com/2009/08/el-psicoanalisis.html

[3] Sarmiento, Domingo F., “Facundo”, 1845, editado por ElAleph.com, ©1999, descargado de http://www.educ.ar

[4] Proverbios 28:1, Santa Biblia, RVA (revisión 1960), Sociedades Bíblicas Unidas

 


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Ninguna me pertenece y no he logrado ubicar a sus autores.

 

EL DILEMA DE NAPOLÉON (Autor desconocido, reescrito por Pablo R. Bedrossian)

“No hay justo ni aún uno”  (La Biblia)

Paris 01Se cuenta que un soldado del ejército imperial francés había desertado. Tras ser capturado, fue condenado a muerte. La desesperada madre pidió audiencia con Napoleón Bonaparte quien en vista de la gravedad del asunto se la concedió.

– Distinguido Napoleón, sé que mi hijo se ha equivocado y que su error se castiga con la muerte. ¡Él es lo único que tengo! Por favor, ¡te ruego que lo perdones!

– Mujer, tu hijo ha desertado huyendo del combate mientras que otros compañeros han dado la vida por su nación. Si concedo lo que me pides, la noticia correrá como reguero de pólvora. La moral del ejército caerá y otros empezarán a imitarlo. ¿O acaso piensas que todos van a la guerra por amor a la Patria?

– Excelentísimo Emperador, por favor, ¡te pido para él misericordia!

– Tu hijo no merece misericordia.

– Sí, es cierto –replicó la angustiada señora-, pero si la hubiera merecido no hubiera sido misericordia sino justicia, y yo he venido a pedirte misericordia.

Dice el relato que ante tan contundente argumento, el gran Napoleón se conmovió y perdonó al soldado.

Autor desconocido, reescrito por Pablo R. Bedrossian. © Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.