COPÉRNICO, UNA CALLE CON ESCALERAS OCULTA EN “LA ISLA” PORTEÑA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

En ciertos barrios de Buenos Aires los nombres de la calles conforman una serie temática. Por ejemplo, en los límites de Villa Devoto y Villa Real se encuentran sucesivamente calles de escritores: Calderón de la Barca, Lope de Vega, Virgilio, Moliere y Víctor Hugo, solo interrumpidas por algunas cortadas. En Parque Chacabuco tenemos una serie de las actividades humanas; las calles se llaman sucesivamente De la Industria, De las Garantías, Del Comercio, Del Progreso, De las Artes, Del Buen Orden y De las Ciencias; la secuencia solo está interrumpida por la calle Cachimayo. En la Recoleta, tenemos la serie de los astrónomos y físicos: Newton, Galileo y Copérnico.

La calle Copérnico nace de la Avenida General Gelly y Obes, eje principal de un sector exclusivo dentro de Recoleta conocido como La Isla. Su única cuadra tiene un remate especial: como las vecinas calles Guido[1] y Arjonilla[2], termina en una escalera.

Esta breve calle está bordeada por altos edificios, como si fueran dos enormes paredes de cemento y granito. La calzada es lo suficientemente ancha para que los autos estacionen en 45º.

El pavimento termina en una amplia acera donde se encuentra un doble mirador con balaustradas y una escalera en el centro que desemboca en la calle Galileo, poco antes que esta muera en la calle Las Heras.

Al inicio de las balaustradas hay faroles de bronce que se apoyan sobre sendos pilares.

Tienen grabado el nombre Vasena que corresponde a fundición, y el año, 1925.

Desde los miradores se observa la escalera que, tras un descanso, se ensancha ofreciendo un magnífico tramo final.

En el centro de la escalera hay una elegante baranda de bronce.

Sobre los ángulos de los miradores, se encuentran dos enormes jarrones-canteros con altorrelieves alegóricos de niños cargando cestas.

ACERCA DE LA ISLA Y EL DISEÑO DE LAS ESCALERAS

La Isla, con sus aproximadamente 82,000 metros cuadrados, era la quinta de la familia Hale-Pearson. En 1906, la Municipalidad de Buenos Aires decidió comprar los terrenos con el propósito de construir un barrio parque con un belvedere que diera al Río de la Plata. Para ello se contrató Joseph Bouvard, un arquitecto y urbanista francés quien fuera Director de Arquitectura, Paseos y Forestación de París, para el diseño de la “Plaza Mitre”, que es el otro nombre que recibe el sector. Bouvard visitó varias veces la Argentina entre 1907 y 1910 y realizó diseños para modernizar Buenos Aires e incluso Rosario[3]. En principio, se atribuye a Bouvard la creación de las cuatro calles con escaleras de La Isla: las dos de la calle Guido, la de la calle Copérnico y la de la breve calle Arjonilla.

En La Isla se encuentran la Embajada de Inglaterra y la sede del Ministerio de Seguridad. También, al este se encuentra el complejo monumental dedicado al presidente Bartolomé Mitre, inaugurado en 1927, creación de los artistas italianos Davide Calandra (1856-1915), quien ganó el concurso para la obra pero murió antes de finalizarla, y Eduardo Rubino (1871-1954) quien la completó[4]. En 1943 se ampliaron los jardines adyacentes[5]. Desde ese elevado punto de la barranca, se puede observar una loma verde a continuación la Avenida del Libertador. He leído que en el sitio donde está emplazado el Monumento a Bartolomé Mitre anteriormente había una terraza con escalinatas imperiales y un nicho con una estatua, pero no pude corroborar la fidelidad de la fuente.

ACERCA DEL NOMBRE

Obviamente el nombre de la calle recuerda al polaco Nicolás Copérnico (1473-1543), médico y astrónomo quien formuló la teoría heliocéntrica[6]. Le fue impuesto por una ordenanza municipal del 30/10/1914[7], la misma que asignó los nombres de Newton y Galileo a las calles vecinas.

La avenida General Gelly y Obes recibió ese nombre por la ordenanza municipal del 18/5/1915[8]. Ninguna de estas calles tenía nombres anteriores lo que indica que fueron abiertas cuando dentro del plan de urbanización de La Isla.

ALGO SUCEDIDO EN LA CALLE COPÉRNICO

Siendo una calle tan corta y escondida fue muy difícil encontrar una buena historia. Sin duda, la siguiente no es de las mejores, pero contiene un hecho curioso que parece más propio de una fantasía que de la realidad. Nosotros transcribimos lo que nos contó la protagonista.

Como las escaleras de la calle Copérnico son anchas, hace unos años en tiempo de primavera algunos jóvenes se sentaban en los escalones a leer; era común verlos con su termo y su mate. Preferían el sol a encerrarse en la vecina Biblioteca Nacional. En una ocasión alguien dejó olvidado lo que parecía un libro. La joven que lo recogió notó que era un cuaderno cosido a mano con tapas de cuero y gruesas hojas lisas. La primera página incluía un título llamativo: “Cuánto amamos los que no hemos sido amados”.

Cada hoja tenía impresa una frase o una cuarteta. Curiosamente no contenía ningún dato ni del dueño ni del autor. Quizás era un ejemplar único; el que lo extravió podría ser el propio escritor o alguien a quien se lo prestó u obsequió. Por curiosidad la joven empezó a leer el libro y resaltó algunas frases:

“Quizás hayas sido amado, pero no lo sepas”.

“Si no has sido amado, sabes verdaderamente qué es el amor”.

“Aunque no hayas sido amado, puedes amar con todo el corazón”.

Ella había crecido en un hogar feliz, donde el amor de sus padres fluía con naturalidad. El libro la llevó a preguntarse por aquellos que habían sido abandonados y habían crecido sin nadie que los abrazara, ni les dijera que los amaba o les expresara cuánto valían. Pensó en aquellos que habían tenido primogenitores, pero no padres; en aquellos que habían sido maltratados, abusados e ignorados. Impactada por aquel mensaje, tomó una decisión: colocó una hoja delante de la portada que decía: “si te gusta este libro, después de leerlo, dejalo donde lo encontraste”.

Regresó a la escalinata de calle Copérnico donde había hallado el libro y lo depositó allí. Se quedó observando. Minutos después un joven tomó el libro y se lo llevó. Al día siguiente mientras ella leía sentada en la escalinata, lo vio regresar silenciosamente, dejar el ejemplar y partir. Enseguida una chica lo tomó. Aunque el libro desapareció definitivamente dos semanas después, la joven que escribió aquella nota sobre la portada nos comentó que ha encontrado en ese lugar otras copias del mismo libro que aparecen y desaparecen. “Además -nos aseguró- espero alguna vez conocer al autor para decirle que lo amo desde el primer día que lo leí”.

© Pablo R. Bedrossian, 2021. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEO DE LA CALLE COPÉRNICO

REFERENCIAS

[1] Para más Información puede leer nuestro artículo “La calle Guido: sus escaleras y otras curiosidades” en https://pablobedrossian.com/2017/05/01/las-escaleras-y-otras-curiosidades-de-la-calle-guido-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Para más Información puede leer nuestro artículo “La calle Arjonilla” en https://pablobedrossian.com/2015/12/19/la-calle-arjonilla-por-pablo-r-bedrossian/

[3] Liemur, Jorge Francisco y Aliata, Fernando, “Diccionario de Arquitectura en la Argentina”, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, 2004, Tomo a/b, p.180.

[4] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, Esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015, p.593 y 594

[5] Castagno, Lucía E; Feijóo de Llamas; Marta; Portas, Beatriz S.; Mesquida, M. Susana; Speranza, Fernando M.; Suárez, Ariel, “Guía de la Arquitectura de Buenos Aires, Itinerarios Barrio Norte – Recoleta”, Ediciones Arte Gaglianone, 1992, p.160

[6] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.47

[7]  Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.337

[8] Piñeiro, Alberto Gabriel, Op. cit., p.372


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.



Categorías:Pasajes y Calles Curiosas de Buenos Aires

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9 respuestas

  1. Muy buen artículo Pablo!

  2. Excelente historia y narracion, llega al corazon… sohre todo a los que algun momento hemos transitado el lugar. Y sobre todo sufrido el desamor!

  3. Me encanto, no sabia que existia una calle llamada Copernico y menos las escaleras, en estos voy a ir a conocerlas, gracias Pablo!!!!!.

  4. Una de las familias mas tradicionales de Buenos Aires vivían en la calle Copernico – Flia. Soldati- en su niñez

  5. Y dando una vuelta en la esquina, aparece la callecita Francisco de Vittoria. Recuerdos de una infancia feliz.

  6. Hermosa historia , gracias !

  7. Qué lindo artículo Pablito!
    No conozco la calle Copérnico. Tengo que ir uno de estos días. Un gran abrazo!

  8. Me gusto la lectura

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