UN COMENTARIO A “LOS DIARIOS DE EMILIO RENZI – AÑOS DE FORMACIÓN” DE RICARDO PIGLIA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

En una visita a Buenos Aires compré esta obra por sugerencia de un librero. Alguna vez leí que al morir Jorge Luis Borges, Ricardo Piglia pasaba a ser su heredero literario. Las expectativas eran altas.

– En realidad -me dijo el librero– es el diario de Piglia”; lo había imaginado pues, más allá de ser un personaje que aparece en sus obras, el nombre completo del escritor es Ricardo Emilio Piglia Renzi. La elección no es casual, ni fruto de un juego literario: en referencia a su primer libro de cuentos dice “a veces pienso que tendría que publicar el libro con otro nombre, cortar así del todo lazos con mi padre contra el cual, de hecho, he escrito este libro y escribiré los que siguen. Dejar de lado su apellido sería la prueba más elocuente de mi distancia y rencor”[1]. El padre, médico, había sido un militante peronista que había padecido la cárcel tras la Revolución Libertadora. “Rompí con mi padre, que me amenazó de un modo absurdo cuando supo que no pensaba estudiar medicina como él”[2].

UN DIARIO, NO UNA AUTOBIOGRAFÍA

Hay una diferencia muy significativa entre un diario y una autobiografía. Mientras la autobiografía se escribe luego de haber vivido, los diarios se van escribiendo mientras las cosas suceden. La autobiografía permite disimular los errores y fracasos; suele ser una versión pulida, mejorada y corregida de los recuerdos de una vida mientras un diario escrito sinceramente -tal como parece ser este caso- expone a las personas tal como son. Podríamos decir que un diario se escribe ex ante y un diario ex post.  Pero la publicación de ambos incluye una dosis (grande o pequeña, no lo sabemos) de narcisismo. Piglia mismo lo reconoce: “en una autobiografía el Yo es todo el espectáculo… alguien se cuenta su propia vida, objeto y sujeto de la narración, único narrador y único protagonista, el Yo parece ser también el único testigo”[3].

LA OBRA

El libro puede dividirse en dos grandes partes. La primera abarca de 1957 a 1961 aproximadamente y la segunda de 1962 hasta 1967. El autor promete otros dos largos tomos, titulados “Los años felices” y “Un día en la vida”, pero nos centramos en “Los años de formación” que es el que presentamos.

Desde el punto de vista narrativo -nos parece- los diarios carecen de méritos, a excepción de un par de inserciones literarias y quizás algunos párrafos en las últimas 70 páginas. Pero seguramente las cuatro ediciones que ha tenido el libro nos desmienten. De todos modos, preferimos observar el tapiz que se despliega ante nosotros, lo que inferimos de los textos intentando ver las zonas ciegas descritas en la ventana de Johari.

En la primera parte aparece un joven que decide romper con su padre, pero se mantiene inextricablemente unido a un abuelo que había peleado en la Primera Guerra Mundial y vive obsesionado con ella. Además, Renzi / Piglia parece creer que sabe el rumbo, pero navega sin timón. Tanto su militancia política como su vocación literaria parecen ser los ejes que lo mantienen enfocado, pero se revela como una persona carente de valores, que incluso necesita salir con mujeres ajenas para sentirse alguien. La segunda parte lo muestra definitivamente decidido a comprometerse con su destino literario, lo único no negociable en su vida, pasando diversas penurias (incluido el hambre) que no logran desviarlo ni un ápice de su propósito. Su amistad con un delincuente, las vanidosas conversaciones con sus colegas o las controversias con el Tata Cedrón sugieren una existencia sin brújula, un transcurrir del cual solo puede liberarse a través de la escritura.

El libro nos resultó aburrido, y no lo hubiéramos comprado de saber su contenido; definitivamente nos parece más interesante su literatura que su persona; sin embargo, sirve para conocer cuál es la historia de Emilio Renzi / Ricardo Piglia, el escritor que se oculta detrás de sus cuentos, ensayos y novelas.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Piglia, Ricardo, “Los diarios de Emilio Renzi – Años de formación”, Anagrama, 2015, 4ª Ed. (2017), p.328

[2] Piglia, Ricardo, Op. cit., p.52

[3] Piglia, Ricardo, Op. cit., p.336

LA IGLESIA SUECA: UNA JOYA MUY CERCA DEL PUERTO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

IGLESIA SUECA (hoy más conocida como IGLESIA NÓRDICA), Azopardo 1422, Barrio de San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Uno de los edificios más originales y hermosos de Buenos Aires se encuentra en el Bajo, en una esquina de San Telmo, en la zona más cercana a La Boca. Libre de muros y con una bella torre recortada sobre el cielo, en la intersección de la Avenida Juan de Garay y la calle Azopardo se levanta la Iglesia Sueca, más conocida como Iglesia Nórdica, un conjunto de construcciones de aroma europeo, con fachadas de ladrillos oscuros que delatan el paso del tiempo.

Nació como la Iglesia Sueca, una congregación luterana, para servir a las necesidades espirituales tanto de los inmigrantes como de los marineros suecos que mayoritariamente adherían a los postulados de la Reforma.  

LOS PRIMEROS SUECOS EN ARGENTINA

Se sabe de la presencia de suecos en la Argentina desde el siglo XVIII. Incluso el único extranjero presente durante la Declaración de la Independencia en el Congreso de Tucumán fue el oficial sueco Johan Adam Graaner[1], autor de un informe que luego fue publicado como libro, titulado “Las Provincias del Río de la Plata en 1816”[2].

Quizás el primer misionero protestante sueco en Argentina fue el científico Enmanuel Endheldjertha, quien leyendo la Biblia en su país sintió la vocación llevar el evangelio a otras naciones. Llegó a Buenos Aires cerca de 1825, luego viajó a Mendoza y de allí a Chile. A lo largo del camino entregaba ejemplares del Nuevo Testamento y leía porciones bíblicas a quienes estuvieran dispuestos a oír[3].

Nuestro recordado amigo, el historiador Arnoldo Canclini, en su libro “400 años de Protestantismo Argentino” relata la historia de un marinero sueco, Emilio Olesson, quien dedicó su vida a Dios como misionero. Arribó a la Argentina en 1885. Trabajó en la Sjömansvärden, más conocidacomo la Misión Sueca a los Marineros, creada en 1886, con presencia en muchos países. Los marinos suecos llegaban al sur generalmente por la caza de ballenas y recibían en esa misión asistencia espiritual durante su estadía en Buenos Aires. Además, Olesson distribuía biblias. En su esfuerzo evangelizador llegó a Tierra del Fuego donde entregó ejemplares de las Sagradas Escrituras a presos de la famosa cárcel[4].

Contra lo que uno puede imaginar, a principios del siglo XX Suecia era uno de los países más pobres de Europa. Era una sociedad agrícola sobre la cual surgía la nueva clase obrera acompañando el naciente proceso de industrialización. Sin embargo, las condiciones laborales eran tan penosas que muchos decidieron emigrar. Algunos de ellos, provenientes de Brasil, se instalaron a principios del siglo XX en Misiones, en particular en Oberá, ciudad fundada mayoritariamente por suecos. Allí, en 1921 el reverendo Rudolf Münter celebró allí el primer culto para los luteranos suecos.

LOS ORÍGENES DE LA IGLESIA SUECA DE BUENOS AIRES

La Iglesia Sueca porteña tiene como principal antecedente la labor pastoral de un norteamericano enviado por el sínodo sueco-norteamericano de Augustana en 1917, llamado Efraim Ceder, quien celebraba servicios religiosos para la comunidad sueca en templos anglicanos. Por su iniciativa se solicitó a la iglesia nacional sueca la incorporación de la naciente congregación porteña como parte suya. La respuesta fue afirmativa a condición de ocuparse de la vivienda del pastor. Cuenta el Dr. Canclini: “la respuesta fue positiva, aunque con la aclaración de que debían ocuparse de los gastos de vivienda del pastor y atender a la numerosa tripulación de naves de su bandera. Sobre esa base llegó el primer pastor llamado Rudolf Münzher, quien dirigió la congregación entre 1919 y 1923 en una vieja casona en la calle Belgrano 426, que según se dice era la misma donde murió el prócer”[5].

En 1927, luego de una crisis, llegó de Suecia un joven pastor, Nils Bååthe, quien durante sus 20 años de ministerio pastoral sirvió a tres iglesias simultáneamente: la de los marineros, la de la colonia residente en Buenos Aires y la de los suecos en la provincia de Misiones[6]. Hizo una labor titánica ayudando a cuantos podía, no solo en los aspectos religiosos.

La periodista e investigadora urbana Karina Bazán Carpintero, quien generosamente ha aportado valiosa información a este artículo, nos cuenta que “entre 1934 y 1943, la congregación adquirió una casa de dos pisos ubicada en Defensa 1155, si bien la casa les era funcional, una enorme palmera ocupaba el centro del patio les incomodaba a la hora de realizar los bailes tradicionales de la fiesta del solsticio de verano”[7].

LA CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO

La construcción de un templo propio requería fondos que la iglesia no poseía. Los aportes para la compra del terreno llegaron de un modo inesperado: “En 1942, una semana antes del 24 de diciembre, el presidente de la Asociación Sueca y máximo jefe de la empresa SKF, Curt Schenströrn, llamó por teléfono y comunicó que su empresa había resuelto donar 25.000 pesos al fondo para la construcción del edificio de la iglesia. Un par de días después llegó un aporte de igual monto, esta vez enviado por la firma LM Ericsson. Veinticuatro horas antes de la Nochebuena el pastor Bååthe participó de un remate donde compró, en un precio muy razonable, el terreno en el que se erigiría la futura construcción, en la esquina de las calles Azopardo y Garay”[8] .

LA CONSTRUCCIÓN

El diseño del nuevo templo estuvo a cargo del arquitecto suizo-argentino Edmundo Klein, cuyos planos fueron aprobados en Suecia. La construcción fue dirigida por el ingeniero Kjell Henricksen. La piedra fundamental del templo se colocó el 28 de mayo de 1944 y se inauguró en agosto de 1945. En la ceremonia de colocación de la piedra fundamental participaron más de 300 personas, “muchas de ellas eran representantes de la flota mercante sueca. Las tripulaciones también habían aportado lo suyo: los buques habían competido entre sí para lograr la mayor colecta de fondos para el objetivo propuesto. La Dirección Nacional de Asistencia al Personal Marítimo contribuyo también con tan noble propósito”[9].

Buena parte de los gastos fueron sufragados por empresario naviero Axel Ax:son Johnson (1876-1958)[10]. Este destacado hombre de negocios heredó de su padre no solo la dirección de la poderosa compañía Nordstjernan sino también el título de Cónsul General de Siam (hoy Tailandia), por el que se lo reconoce[11]. Cabe agregar que en 1947 este filántropo, decidió donar el 80% del capital de su empresa a una fundación sin fines de lucro, para promover la ciencia, y otra parte más pequeña a una fundación familiar[12].  

Además, Ax:son Johnson donó el dinero para la construcción del Hogar de Marineros denominado Fundación Johnson, que daba a la calle Garay (del cual hoy sobrevive un barco grabado en piedra sobre la puerta de entrada), terminado a mediados de 1946 e inaugurado en enero de 1947 por el príncipe Bertil de Suecia, de visita por la Argentina[13].

EL EDIFICIO

La Iglesia Sueca es un conjunto de edificios, cuyo corazón lo constituyen su pequeña capilla y el salón principal lindante, que sirve como club y lugar de encuentro. Hemos estado allí en dos ocasiones: la primera, hace muchos años en un té con masas suecas organizado por una asociación profesional y la segunda, más recientemente, en una Noche de los Templos organizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El salón principal da al jardín que funciona como pulmón de manzana. En la segunda planta se encontraba la vivienda pastoral. El último en ocuparla fue el pastor Sven Vinstertom quien se retiró en 1993. Ante la ausencia de un ministro religioso permanente ese espacio fue alquilado durante muchos años a la Bodega Humberto Canale. Durante los últimos años, hasta la llegada del Covid19, funcionaba allí el ISA (Instituto Sueco Argentino). Dentro del complejo también se encuentran la cocina, un par de oficinas, un departamento para el casero y uno para el ama de llaves. Todas estas secciones tienen entrada por la calle Azopardo.

En L, compartiendo el jardín pero con entrada independiente por la avenida Garay 80, se encuentra lo que fue el Hogar de Marineros, que se cerró cuando se redujo el flujo naviero. Varios de estos espacios fueron ocupados por la empresa sueca Ericsson.

LA CAPILLA Y SUS EXTRAORDINARIOS DETALLES

El pequeño templo tiene techos altos que cubren una sola nave. Sus bancos son de cedro con lustrado mate. En la actualidad la pintura de las paredes es de un color rosa pálido con cielorraso blanco.

La pintura del frente

Durante el primer año en el frente hubo una cruz, luego reemplazada por la colorida pintura en tela con apariencia de mural que se observa en la actualidad.

Esta obra fue pintada en Estocolmo por Gunnar Torhamn. Muestra a Jesús con sus discípulos junto a una barca en el mar de Galilea. La elección de un tema marino no es casual, pues anuncia la presencia de Dios mismo junto a los marineros suecos[14].  La parte inferior de la obra fue completada por otro artista sueco, Kuno Haglund, en la década de 1980[15].

El púlpito

El púlpito está ubicado a la derecha de la capilla; se accede a él subiendo una escalerilla. Fue diseñado y fabricado artesanalmente en madera por el arquitecto sueco Erik Johan Lundberg y donado por su hermano Stan Lundberg, quien era miembro de la comunidad sueca de Buenos Aires. El trabajo de ebanistería fue realizado por el escultor Robert Nilsson, cuñado del arquitecto[16].

El órgano

Al fondo de la capilla, arriba de la entrada, hay un balcón donde se encuentra el órgano construido por el luthier genovés radicado en Argentina Santiago E. Poggi. Luce una espléndida tubería yl fue declarado, “Bien integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, por la ley N° 5.808, sancionada por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4 de mayo de 2017[17].

Los vitrales

Los vitraux en estilo gótico fueron creación del polifacético artista y espadachín argentino Jorge Berystayn. Se cuenta que al observar desde su auto la iglesia recién construida quedó tan impactado que inmediatamente sintió el deseo elaborarlos y donarlos.

La campana

En 1978 la dama sueca Daisy Melberg, buscando un regalo para su esposo en una tienda de artículos náuticos encontró una campana que había pertenecido a un navío que había sido capitaneado por su marido. Decidió donarla pues nada más oportuno para una iglesia de marineros que la campana de un barco.

LA IGLESIA HOY

La Iglesia Nórdica no existe como tal. Sigue siendo formalmente la Iglesia Sueca, cuyo nombre jurídico es Congregación Sueca en Buenos Aires. El nombre de Nórdico se le dio porque al haber perdido los noruegos su templo[18], lo mismo que los finlandeses[19], se utiliza la capilla para compartir las celebraciones religiosas de las tres comunidades.

La reducción del tránsito marítimo de Suecia a Buenos Aires como la natural integración de descendientes de suecos a iglesias argentinas menguó la asistencia a la Iglesia Sueca. Si bien no hay en la actualidad un ministro permanente, la capilla se utiliza durante las visitas de una pastora itinerante, y el salón como sede de eventos culturales y sociales.

ALGUNAS CURIOSIDADES

Durante el pastorado de Nils Bååthe pasaron por la Iglesia Sueca ilustres visitantes como Theodor Svedberg (Premio Nobel de Química en 1926) y Ulf von Euler (Premio Nobel de Medicina en 1970)[20].

La elección de azul y oro como representativos del Club Atlético Boca Juniors provino de una curiosa decisión: adoptar los colores de la bandera del primer barco que pasara por un puente del puerto que resultó ser de bandera sueca.

La mismísima Casa Rosada misma fue ideada por dos arquitectos suecos, Henrik Åberg y Carl August Kihlberg.

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AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

A la periodista e investigadora urbana Karina Bazán Carpintero por su generosidad, por la valiosa información brindada y su inagotable pasión por Buenos Aires. Recomendamos su blog “Habitantes de Buenos Aires”, http://www.habitantesdebsas.com.ar, con valiosos artículos originales.

A Eva Jeppsson, de la Iglesia Sueca, a quien contacté a través de Karina Bazán Carpintero, por los datos que me brindó, incluyendo artículos y fotografías. Ha tenido una extraordinaria disposición a colaborar con este artículo.

A Sabina Ruiz Díaz por la excelente tesis titulada “La Religión como Impulsora de Migración y Reafirmadora de Identidad en la Nueva Terra. El Caso de los Misioneros Protestantes Suecos en Argentina”.


REFERENCIAS

[1] Sin firma, “Un misterioso sueco en el Congreso del 9 de julio de 1816”, Instituto de Cultura Sueca, https://www.cultura-sueca.com.ar/un-misterioso-sueco-en-el-congreso-del-9-de-julio-de-1816/

[2] Graaner, Jean Adam, “Las Provincias del Río de la Plata en 1816 – Informe dirigido al príncipe Bernadotte”, Librería y Editorial “El Ateneo”, 1949. Nótese que aparece como Jean Graaner y no como Johan

[3] Canclini, Arnoldo, “400 años de Protestantismo Argentino. Historia de la Presencia Evangélica en la Argentina”, Ed. FIET, 2004, p.95

[4] Canclini, Arnoldo,” 400 años de Protestantismo Argentino. Historia de la Presencia Evangélica en la Argentina”, Ed. FIET, 2004, p.230, 231

[5] Canclini, Arnoldo, Op. cit., p.305

[6] Canclini, Arnoldo, Op. cit., p.368

[7] Bazán Carpintero, Karina, “Una perla cerca del puerto”, Habitantes de Buenos Aires, http://www.habitantesdebsas.com.ar/2012/12/una-perla-cerca-del-puerto.html

[8] Dahlstein, Anna, “Azul y Oro en Argentina” (“Blågult I Argentina”), Asociación Sueca (Svenska Föreningen), 1998, p.148,149

[9] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.149

[10] Sin firma, “La Iglesia Nórdica de Buenos Aires”, Iglesias de Buenos Aires, 13/08/2019, https://baiglesias.com/una-iglesia-nordica-en-buenos-aires/; también ver Dahlstein, Anna, Op. cit., p.148. El segundo nombre está bien escrito: Ax:son, con dos puntos luego de la x.

[11] Sin firma, Sitio Oficial de la empresa Nordstjernan, sección Historia: 1890-1930, https://www.nordstjernan.se/historia/1890-1930

[12] Sin firma, Sitio Oficial de la empresa Nordstjernan, sección Historia: 1940-1970, https://www.nordstjernan.se/historia/1940-1970

[13] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.158

[14] La escena reproduce el llamamiento registrado en el Evangelio de Marcos 1:16-20 que Jesús hizo a dos pares de hermanos, todos pescadores: Andrés y Pedro y Jacobo y Juan. Estos dos, apodados boanerges (“hijos del trueno”) aparecen representados junto a su padre Zebedeo. Un séptimo personaje anónimo lleva el rostro del pastor Nils Bååthe, como un homenaje del pintor a ese hombre que sirvió incondicionalmente a Dios sirviendo a los demás fuera de su terruño.

[15] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151

[16] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151

[17] Sin firma, “Órgano de la Iglesia Nórdica de Buenos Aires”, Patrimonio y Arte Urbano de la Ciudad de Buenos Aires, http://patrimonio.com.ar/organos/detalle/organo-de-la-iglesia-nordica-de-buenos-aires/12

[18] La Iglesia de los Marineros Noruegos de Buenos Aires había sido levantada en 1918, con diseño del arquitecto Alejandro Christophersen; fue demolida en 1978 debido a la construcción de la Autopista 25 de Mayo.

[19] La Iglesia Finlandesa se encontraba en la Avenida San Juan 234.

[20] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151


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LOS ARMENIOS DE ARTSAJ LUCHAN POR SU SUPERVIVENCIA (por Pablo R. Bedrossian)

Al valiente pueblo de Artsaj que ha dado un ejemplo extraordinario de fe, lucha y esperanza

Toda la antigüedad clásica describe a Armenia como un territorio altamente estratégico por su ubicación entre Persia al oriente y Grecia y Roma al occidente. Luego de conversiones, persecuciones y martirios, San Gregorio “El Iluminador” sanó en el nombre de Cristo al el rey Trdát (también llamado Tiridates III), por lo que el monarca decidió que la nación adoptara al cristianismo como religión oficial en el año 301.

“Tatik Papik” o “Somos nuestras montañas” en Stepanakert, capital de Artsaj, símbolo de la herencia Armenia de Nagorno Karabaj

Tras una gran persecución consumada por los persas, en el siglo V se restableció la libertad religiosa en el país. Posteriormente se instauró la dominación árabe que respetó la cultura nacional, pero la llegada de los turcos selyúcidas en el siglo XI cambió la situación pues tenían la intención de acabar con la armenidad y su fe cristiana[1].

EL GENOCIDIO

A lo largo de los siglos siguientes, con breves periodos de libertad e independencia, los armenios fueron sometidos por ejércitos extranjeros. Los invasores compartían la filiación turca y la religión musulmana. Entre 1884 y 1886, bajo el Imperio Turco Otomano se masacraron unos 300,000 armenios, muchos de ellos quemados dentro de los templos en los cuales buscaron refugio. Estos asesinatos masivos fueron denunciados por la prensa mundial, y las naciones más poderosas de la tierra expresaron su condena. En 1909 los turcos asesinaron 30,000 armenios en Adana y alrededores. Las muertes continuaron. La medianoche del sábado 24 de abril de 1915 inauguró el período más cruel para los armenios. En Estambul (antes llamada Constantinopla) fueron detenidos y en su mayoría asesinados cientos de líderes comunitarios. Fue, además, el comienzo de deportaciones masivas que llevaron a la muerte de los modos más crueles a la sufrida población armenia.

Catedral de Shusha o Ghazanchetsots (del Cristo Salvador), del siglo XIX, en el alto Karabaj; acaba de ser alcanzada por los bombardeos azeríes

Una parte de Armenia quedó definitivamente sometida a Turquía, mientras que el sector oriental tras declarar su independencia fue sometido por los rusos hacho que, paradójicamente, lo salvaron de su destrucción total. En 1991 con la caída de la Unión Soviética, Armenia, la pequeña Armenia que sobrevivió en el este, se volvió una nación soberana.

Vista de Stepanakert, capital de Artsaj

Lo acaecido el 24 de abril de 1915 no fue la acción improvisada de una turba sino la puesta en marcha de un programa minuciosamente diseñado. Los “Jóvenes Turcos”, un grupo de oficiales “progresistas” que pocos años antes habían terminado con el sultanato otomano, pergeñaron este plan cuyo propósito era la aniquilación de una minoría considerada potencialmente peligrosa. Hoy en Arstaj (antes conocida como Nagorno Karabaj) la historia se repite.

 EL CONFLICTO DE NAGORNO KARABAJ

Nagorno Karabaj es el nombre ruso de un enclave montañoso en la región del Cáucaso de aproximadamente 11,500 km2, cuya población ampliamente mayoritaria es armenia. Ya en 1918 los armenios de ese territorio habían proclamado su independencia y nombrado un Consejo Nacional para administrarla. Los azeríes reclamaban para sí la región; los soviéticos que en 1920 tomaron Azerbaiyán mantuvieron la misma pretensión sobre ese territorio poblado por armenios.

Catedral Santa Madre de Dios en Stepanakert; su cripta está siendo utilizada como refugio

El 4 de julio de 1921, el Comité Caucásico del Partido Comunista Ruso decidió que Nagorno Karabaj debía ser integrado a Armenia (algo que debía ser confirmado por un referéndum) pero el 5 de julio, por presión de Nariman Narimanov, presidente del gobierno soviético de Azarbaiyán, cambió su decisión y dejó a Nagorno Karabaj dentro de Azerbaiyán, pero con amplia autonomía. Nótese que en aquel momento que el 94% de la población de Nagorno Karabaj era armenia[2]. A partir de allí esta región autónoma anexada forzadamente a Azerbaiyán vivió bajo la férula soviética; sin embargo, sus habitantes siempre manifestaron su deseo de pertenecer a la vecina Armenia a la que la unían lazos étnicos, religiosos y culturales.

Bandera de la República de Artsaj (ex Nagorno Karabaj) con los colores de la bandera armenia

La disolución de la Unión Soviética rompió el equilibrio que mantenía en paz a las naciones que la integraban. Desde 1988 hubo combates entre los pobladores armenios que se organizaron en milicias contra fuerzas del ejército azerí. Se trató de una cuestión de supervivencia ante un Estado que pretendía eliminar la armenidad de la zona violando impiadosamente los derechos más elementales de la comunidad; se estaban abriendo las puertas a un nuevo genocidio. El 10 de diciembre de 1991 en un referéndum los habitantes de Nagorno Karabaj aprobaron separarse, creando un Estado independiente, lo que desató una guerra. Los armenios surgieron vencedores estableciéndose una precaria tregua a partir de 1994, a pesar de las masacres que los azeríes perpetraron contra armenios que residían en otras partes de su territorio.

Vista de Stepanakert

Los armenios de Nagorno Karabaj establecieron el corredor de Lachín, una vía terrestre que los unía a su Madre Patria. En 2017 esta pequeña república no reconocida internacionalmente cambió su nombre pasando a llamarse República de Artsaj. Prosperaba y su capital Stepanakert se había convertido en una pequeña ciudad bella y pujante.

LA GUERRA EN MARCHA

El 27 de septiembre de 2020, bajo la excusa de un supuesto ataque armenio, comenzó el bombardeo azerí. No era el primer antecedente reciente: en julio ya el mismo ejército había atacado la región armenia de Tavush. 

Monasterio armenio de Gandzasar, del siglo XIII, en el Alto Karabaj

Además, aliado a Azerbaiyán, Turquía, envió aviones caza F16 para apoyar el ataque que se realizó en forma indiscriminada produciéndose numerosas víctimas civiles.

Interior de la Catedral de Shusha o Ghazanchetsots (del Cristo Salvador) que, como dijimos, acaba de ser alcanzada por los bombardeos azeríes (foto de 2019)

Azerbaiyán es aliado de los Estados Unidos y Turquía miembro de la OTAN. Armenia cuenta con cierto apoyo ruso pero el gobierno de Vladímir Putin vende armas a ambos países; pedirle más ayuda sería volverse dependiente gobierno de Moscú. Se trata de una lucha desigual donde los armenios se encuentran solos, únicamente acompañados por las declaraciones de algunos países, pero no por sus armas. Resumiendo, si bien a principios del siglo XX Azerbaiyán se quedó administrativamente con el territorio de Nagorno Karabaj, los armenios han defendido su supervivencia apelando a uno de los derechos fundamentales: la autodeterminación de los pueblos. Su lucha no solo se trata de conservar un pequeño territorio sino de evitar un nuevo genocidio alentado también desde Turquía, ayer con los Jóvenes Turcos, hoy bajo el dictador Erdogan.

Otra vista de Stepanakert

Si las naciones grandes potencias no median, el futuro de los armenios de Artsaj será incierto, aunque cuenta a favor su decisión de luchar con todas sus fuerzas. Alguna vez escuchamos que una guerra no la gana el que tiene más armas sino aquel pueblo que está dispuesto a ofrendar sus vidas en ella. Quizás David vuelva a triunfar sobre Goliat.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bedrossian, Eduardo, “Síntesis de la Historia Armenia”, 1998, 5ª Ed. actualizada 2010, p.8

[2] Torres, Ricardo, “Historia del conflicto de Nagorno Karabaj”, revista Voces en el Fénix; el artículo completo se puede leer en https://www.vocesenelfenix.com/content/historia-del-conflicto-de-nagorno-karabaj#:~:text=En%20agosto%20de%201990%2C%20el,el%20conflicto%20comenz%C3%B3%20a%20militarizarse.


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“LA SOMBRA DE LA LEY”, UNA PELÍCULA ESPAÑOLA CON ACCIÓN, HISTORIA Y PENSAMIENTO (por Pablo R. Bedrossian)

Generalmente los thrillers son invenciones que, a diferencia de los documentales, se miran por puro entretenimiento. “La Sombra de la Ley” es la excepción pues va más allá de sus personajes ficticios para insertar los hechos en una situación histórica real y poner en evidencia la vergonzosa hipocresía, la manipulación inescrupulosa y el narcisismo criminal de quienes ostentan el poder pero también de quienes aspiran a poseerlo.

Los acontecimientos presentados en el film sirven como preámbulo al golpe de estado dado por el Capitán General de Cataluña Primo de Rivera en 1923 que posteriormente impuso una férrea dictadura sobre España con la anuencia del rey Alfonso XIII.

La película transcurre en la Barcelona de 1921 donde la oligarquía apoyada por los militares es desafiada por los anarquistas, a quienes se les atribuye un importante robo de armas. La policía aparece entre ambos. Algunos oficiales asesinan sin pudor, cobran sobornos e imponen su propia ley mientras que otros tratan de actuar con justicia y buscan la paz. Entre los obreros hay dos grupos enfrentados: los que realizan huelgas pacíficas y los que preconizan y adoptan la violencia como método de cambio.

La tensión es altísima: si la policía no recupera las armas sustraídas, la ciudad puede convertirse en un infierno. Mientras tanto aparece un misterioso policía enviado desde Madrid cuyas verdaderas intenciones no se revelan hasta el final. Muchas de las escenas transcurren en un lujoso cabaret, propiedad de un personaje siniestro, donde confluyen las distintas facciones, cada una por sus propios motivos; es el sitio donde se juega el futuro.

Más allá del desenlace, “La Sombra de la Ley” revela el notable parecido entre los enemigos: unos venden armas a sus adversarios porque quieren que haya guerra mientras que esos mismos rivales asesinan a sus propios compañeros para desatarla.

Para alcanzar sus fines, los políticos, los historiadores, los periodistas, con frecuencia presentan los hechos en forma maniquea; dicho en forma sencilla, dividen a los protagonistas en buenos y malos, en justos y pecadores. Para ello condenan en los ajenos lo que perdonan en los propios en un acto arbitrario y parcial, cuyo único propósito es justificar la postura a la cual adhieren. Primero está su intención y a ella subordinan los hechos. Alguien ha dicho “algunos cambian de bando para defender sus principios; otros cambian de principios para defender a su bando”.

El mérito de este excelente film dirigido por Dani de la Torre, ganadora de tres Premios Goya, reside en la capacidad de mostrar las similitudes existentes entre los enemigos y que no hay guerra justa, pues toda guerra es un crimen. 

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“LA MUERTE DEL COMENDADOR” DE HARUKI MURAKAMI – LIBROS 1 Y 2 (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Una de las curiosidades de esta obra lanzada en 2017 radica en su publicación en dos partes, denominadas Libros 1 y Libro 2; el primero está subtitulado en japonés “La idea hecha visible” y el segundo, “La metáfora cambiante”.

En nuestro comentario al Libro 1 presentamos un apretado resumen de la historia: “Un retratista de poca monta cuyo matrimonio acaba de terminar se traslada a una remota zona montañosa del Japón; vive allí en una casa prestada por un amigo cuyo padre, habitante original de la vivienda, era un pintor de renombre. Para subsistir el nuevo inquilino se dedica a dar clases de arte en un pueblo vecino, pero no siente deseos de volver a pintar. Repentinamente tres hechos casi simultáneos lo sacuden de ese sopor en el que vive: el pedido de un retrato personal hecho por un misterioso vecino millonario, el hallazgo de un cuadro desconocido del dueño de casa y el curioso sonido de una campana. Uno diría que son elementos de escaso de interés para componer una novela, sin embargo, el autor nos cautiva con su pluma desde el principio hasta el final[1].  

En aquella ocasión habíamos dicho “podría decirse también que ‘La Muerte del Comendador- Libro 1’ es un relato realista con alguna pincelada fantástica que lejos de alterar la historia le otorga un fuerte simbolismo”[2]. Es precisamente ese aspecto fantástico, presentado en el Libro 1 en forma embrionaria, el que prima en el Libro 2. El vecino millonario pide la ayuda del pintor para retratar a Marie, una joven de doce años que reside en las cercanías, que intuye que es hija suya a causa del romance mantenido con la madre, ya fallecida. El artista entiende que va a ser utilizado como puente y, aunque se resiste a ser manipulado, accede al pedido. A partir de allí cobran vida algunos personajes de aquel cuadro creado por el famoso artista dueño de la casa que el pintor había descubierto. Lo de cobrar vida lo decimos de un modo eufemístico, porque lo que realmente aparece -y es lo que esos personajes representan- son una idea y una metáfora.

De inmediato, surge un sorpresivo viaje que el artista realiza por regiones muy oscuras que lo reconcilian consigo mismo y con su pasado. Para él se trata de una experiencia concreta, pero para los lectores es una descripción simbólica del proceso interior que debe atravesar el personaje -y quizás cada ser humano- para encontrar algo de sentido a su intrascendencia. Luego descubrirá que no es el único que se ha confrontado con los personajes de la pintura.

La obra fue censurada en Hong Kong como indecente[3] y solo accesible a personas mayores de 18 años a causa de lo que hemos descrito en nuestro comentario al Libro 1 como “la narración explícita pero en tono neutro de los encuentros sexuales entre el pintor y una amante, como si para el protagonista el sexo se limitara a una cuestión mecánica de fluidos y engranajes”.

Haruki Murakami está considerado como el escritor japonés más destacado de la actualidad. Amante del jazz (incluso regenteó un antro jazzero), en la “La Muerte del Comendador” nos cuenta una historia que puede parecer banal o irrelevante, sin embargo, su narrativa, incluso en las traducciones, eleva al lector muy por encima de las fronteras trazadas por su relato.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bedrossian, Pablo, “’La Muerte del Comendador – Libro 1’ de Haruki Murakami”, 2019, https://pablobedrossian.com/2019/10/01/la-muerte-del-comendador-de-haruki-murakami-libro-1-por-pablo-r-bedrossian/). Todas las citas entre comillas pertenecen a la misma nota.

[3] Flood, Alison, “Haruki Murakami’s new novel declared ‘indecent’ by Hong Kong censors”, The Guardian, 25/7/2018

EL ANTIGUO PASAJE COSTA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

En Medrano 1352, entre las calles Honduras y El Salvador se abre un pasaje privado a cielo abierto entre dos cuerpos de construcciones. Es el pasaje Costa.

En su entrada, un portón de rejas de hierro negro aparece rodeado por un arco de medio punto con un frontón donde se lee “Pasage Costa”. Originalmente pensamos que el uso de g en la palabra pasage sería una adaptación del francés passage, pues el Pasaje Costa fue levantado en 1924, cuando la arquitectura porteña aún miraba a la parisina como un espejo donde reflejarse. Sin embargo, el Dr. Eduardo Balbachan, pionero y máxima autoridad en el estudio de los pasajes porteños, nos indicó la verdadera razón: “Contrariamente a lo que pudiera intuirse, el término ‘pasage’ no es un galicismo sino que es una herencia de la grafía medieval que se mantuvo con oscilaciones hasta finales del siglo XIX o principios del XX… la disyuntiva ge-jota fue muy compleja y recién se consolidó el apropiado uso de estas dos grafías ya transcurridas las primeras décadas del siglo veinte”.

A los lados, en Medrano 1334 al 1368, se levantan dos conjuntos simétricos, ambos de dos plantas, que delimitan el pasaje. Cada uno cuenta con 6 casas que dan al frente y, por dentro, 18 departamentos. Las casas que dan a la calle tienen las puertas agrupadas de a pares, una al lado de la otra. Se trata de viviendas unifamiliares. No hay acuerdo en cuanto al estilo: algunos creen que tiene detalles art nouveau y otros lo consideran italianizante.

El pasaje es rectangular y no tiene curvas. En su recorrido se observan algunos apliques con farolitos y unas cuantas macetas diseminadas a lo largo de su corto recorrido.

PROPIETARIO, EL TERRENO Y SU ESTATUS

El pasaje Costa se encuentra dentro de una APH (Área de Protección Histórica)[1], con rango de protección cautelar[2]. En el documento oficial que lo acredita, se dice que el propietario fue Ángel Miguel Costa[3]; sin embargo, no hemos podido obtener ninguna información sobre él. Además, en ese texto aparecen datos interesantes; por ejemplo, que la superficie del lote es de 2963 m2, que el área construida es de 5549 m2 y que la altura de las construcciones es de alrededor de 8 metros.

El mismo documento pondera su valor patrimonial: “El conjunto es testimonio del modo de habitar en los barrios porteños de principios de siglo XX. Tanto el tipo ‘Casa de Altos’ como el ‘Pasaje’ denotan la transformación y densificación que sufrió la Ciudad de Buenos Aires en el período 1920-1940, dando lugar a adaptaciones del tipo ‘Casa Chorizo’ para su conversión en residencias multifamiliares”[4].

LOS CONSTRUCTORES

Aunque quizás no haya mucho más para decir sobre el pasaje, ha sido una labor detectivesca averiguar quiénes fueron realmente sus creadores.

Se afirma que las construcciones a los lados del pasaje fueron diseñadas por “el arquitecto Vittori y construidas por Civelli Hnos”. Estos datos se encuentran en todas las notas sobre el pasaje, pero no pudimos encontrar ninguna evidencia de un arquitecto Vittori en aquel tiempo trabajando en Buenos Aires. Quizás la confusión provino de los nombres grabados a uno de los lados del acceso al pasaje “C. Vittori y Civelli Hnos. Constructores”. Como suele pasar en publicaciones en la web, alguien supone algo, lo publica y los demás lo copian. Durante la investigación notamos otro detalle: aunque la mayoría dice que es C. Vittori, para nosotros la inicial era una G, pues en la inscripción del pasaje se diferencia muy bien de la C de Civelli y Constructores.  

En un libro que inventaría el patrimonio urbano del barrio de San Telmo una referencia a “C. Vittori y Cía” como constructor de una vivienda colectiva levantada en 1914 en la Avenida Independencia 401, en la esquina con la calle Defensa[5]. También encontramos que Alejandro Machado, investigador y especialista en arquitectura argentina de autor, lo mencionaba como constructor para la casa de renta de Agüero 827-31 y para un hotel ubicado en la Avenida Montes de Oca 250, ambos diseñados por el arquitecto italiano Domingo Donati[6]. En el primer caso hablaba de C. Vittori y en el segundo de G. Vittori. Entonces, decidimos comunicarnos con él. Al comentarle nuestra lectura de una G. en lugar de la C. precediendo al apellido Vittori del pasaje Costa, nos comentó que no había reparado en ese detalle. Tras validar que en las dos obras que él mencionaba una era claramente G y la otra una letra más dudosa, Machado logró develar el misterio: el constructor fue Gerardo Vittori, cuyo atelier estaba en Juncal 2832. Encontró el dato nada menos que en la Guía Rural de 1912, siendo considerado un constructor de primera categoría.

En cuanto a Civelli Constructores es poco lo que pudimos averiguar. En el libro que mencionamos sobre San Telmo aparece mencionado un Pedro Civelli, constructor de una vivienda individual en Carlos Calvo 535 que aparenta ser de la misma época[7]. Hay un Carlos Civelli mencionado en una lista de constructores que trabajaron en Mar del Plata entre 1870 y 1945[8]. En un blog personal hay otra mención a los  constructores Civelli: “Del otro lado del camino a San Martín, más allá del imponente edificio del Seminario Conciliar y a pocos metros de la antigua pulpería “El Cimaro”, en el año 1910 los constructores Civelli y Jacopini edificaron la mansión existente en la Avenida América 3346, hoy Avenida Mosconi siendo su primer propietario el Señor Pedro Bignoli, un comerciante muy conocido, dueño de una cadena de bazares, que la destinó como lugar de veraneo[9]. Ese predio corresponde actualmente al Hospital Sirio Libanés.

EL PASAJE EN EL CINE

Muchos quizás encuentren familiar el pasaje, pues allí se filmaron escenas de la película “El Secreto de sus Ojos”, ganadora del premio Oscar a la Mejor Película Extranjera 2010, dirigida por Juan José Campanella, con las actuaciones de Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella y Pablo Rago, basada en la novela “La Pregunta de sus Ojos” de Eduardo Sacheri[10].

UNA HISTORIA CANINA

Conseguir historias de los vecinos no suele ser fácil. De vez en cuando encontramos una mano amiga, pero en general hay reticencia para hablar con desconocidos. Los hechos que vamos a presentar nos los refirió un comerciante que tiene su negocio muy cerca del pasaje Costa.  

Una bonita joven venida del Litoral buscaba forjar buenas relaciones con los demás vecinos. Como inquilina cumplía meticulosamente todas las reglas y durante la semana que llevaba en el edificio coincidió varias veces con otra muchacha de su misma edad a la hora de depositar las bolsas con residuos. Siempre se saludaban y ese jueves por la tarde se pusieron a conversar frente al portón de rejas.

– Me mudé a Buenos Aires hace una semana; conseguir un departamento en este pasaje me hace muy feliz.

– Yo vivo aquí desde hace tres años. ¿Qué te ha traído a la capital?

– Un muchacho que conocí por Facebook del cual estoy enamorada; vine a conocerlo. Me dijo que me ama.

– ¡Qué bien! Hay que ser muy valiente para dejar todo por amor.

– Aún no nos hemos visto. Esta noche lo pienso llamar. Quiero darle la sorpresa, pero tengo miedo porque aún no le conté que decidí venirme. ¡Estoy muy emocionada!

– Espero que todo salga muy bien.  ¿A qué se dedica?

– Es arquitecto

– ¡Igual que mi novio! ¿Cómo se llama?

– Ignacio

– ¡Igual que mi novio! ¡Qué coincidencia! ¿Y dónde vive?

– Acá cerca, en la esquina de Gascón y El Salvador

La otra joven se puso pálida. Su sonrisa se borró de inmediato.

– ¿Trabaja en un estudio que queda en la calle Gorriti?

– ¡Sí! ¿Cómo sabías?

Cruel momento al descubrir que hablaban del mismo hombre.

Esa noche la litoraleña llamó al joven; le dijo que estaba de visita y lo citó para la tarde del día siguiente en un café de Palermo. Al encontrarse transmutó sus penas en unos ojos ardientes y una voz seductora. El arquitecto disfrutó a pleno del encuentro y cuando ella lo invitó a ir a su departamento pensó que había ganado la lotería. Sin embargo, al llegar al pasaje, sorprendido y advirtiendo el riesgo de cruzarse con su novia, le dijo:

– ¿Vivís acá?

– Sí, ¿por qué? ¿Pasa algo?

– No, no pasa nada

Para sus adentros rogaba que nadie lo viera. Al entrar al departamento, ella le dijo:

– Ponete cómodo.

Veinte segundos después las dos muchachas aparecieron juntas.

A esta altura el comerciante que me describió los hechos hizo una pausa y me dijo:

– No puedo imaginar el susto que se habrá pegado el tipo. Se creía piola, pero el muy canchero cayó en su propia red. Por supuesto, la vecina cortó el noviazgo y la otra joven volvió a su provincia, pero esa tarde hicieron una cosa extraordinaria. Lo arrinconaron al muchacho que no emitía palabra y le impusieron un castigo que, por vergüenza o para evitar un escándalo, aceptó sin chistar. No creo que haya hecho falta amenazarlo con un arma. Le pusieron un collar para perros y lo obligaron a salir a la calle en cuatro patas llevando ellas la correa. Además del collar colgaba un cartelito que decía “por idiota”.

En ese instante hizo un alto en relato, lanzando una mirada inquisidora.

– ¿No me cree? Mire la foto.

Allí estaba: había un hombre convertido en una mascota conducida por dos mujeres. La imagen parecía una representación de lo que en inglés se llama justicia poética.

– Varios en la calle tomaron fotos con los celulares, lo subieron a redes sociales y la historia se volvió viral. ¿Ud. no se enteró? Le confieso algo… soy un tipo casado y tenía un asunto fuera de casa… al ver eso corté de inmediato, tuve miedo de terminar como un perro…

Nunca hallamos la foto en internet, ni prueba alguna de lo sucedido. Por un buen tiempo creímos que era un invento de aquel comerciante. Cierta tarde nos convocaron a una reunión en un estudio sobre la calle Gorriti. Nos presentaron un arquitecto que parecía muy tímido al que le decían Chihuahua. Desde luego, no nos animamos a preguntar.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Una APH (Área de Protección Histórica) es Las Áreas de Protección Histórica son zonas de la Ciudad con valor patrimonial que poseen gran calidad urbana y arquitectónica.

[2] La protección cautelar de una APH hace referencia a la protección de edificios cuyo valor reconocido es el de constituir la referencia formal y cultural del área, justificar y dar sentido al conjunto; se trata de la protección de la imagen característica del área previniendo actuaciones contradictorias.

[3] Base de Datos de Edificios de Valor Patrimonial Inventario 19-042-035, Separata del Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires, N° 4799, Anexo – Ley N° 5358 (continuación), Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Ministerio de Desarrollo Urbano, Subsecretaria de Planeamiento, Direccion General de Interpretación Urbanística – SPU, -13/1/2016, N° 9858, p.5

[4] Base de Datos de Edificios de Valor Patrimonial Inventario 19-042-035, p.6

[5] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.69

[6] Machado, Alejandro, “Arquitectos italianos en Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/2010/01/arquitecto-domingo-donati-aguero-827-31.html

[7] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; Op. cit., p.57

[8] Pegoraro, Víctor Nahuel, “La formación del empresariado de la construcción en mar del plata, una mirada desde la primera cámara empresarial: el centro de constructores y anexos entre 1935-1945”, Universidad Nacional de Mar del Plata, Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, 2014, p.92

[9] Bento Company, Carlos, “La Casa de mi Abuelo en Buenos Aires”, sin fecha, http://www.c-bentocompany.es/152239205 y Costa Susana, “Hospital Sirio Libanés”, Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto, sin fecha, http://www.c-bentocompany.es/152239205

[10] Nuestro comentario al libro puede leerse en “La Pregunta de sus Ojos”, Intriga para ganar un Oscar“, 2016, https://pablobedrossian.com/2016/12/10/la-pregunta-de-sus-ojos-intriga-para-ganar-un-oscar-por-pablo-r-bedrossian/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

“BAJO SOSPECHA” TEMPORADA 2, UN THRILLER DONDE TODOS PUEDEN SER CULPABLES (por Pablo R. Bedrossian)

La desaparición de una médica francesa, hija de un diputado, en un hospital de España donde trabajaba desata una búsqueda conjunta entre la policía de ambos países. Con dos oficiales infiltrados, uno como médico y otro como enfermero, trata de develar el misterio y hallarla con vida. Durante la investigación se suscitan asesinatos y otros ataques que ponen a personas al borde de la muerte mientras cada pista termina en un callejón sin salida.

La colección de errores que exhibe la policía y sus inevitables consecuencias agregan una vuelta de tuerca a la historia que, además, se nutre de la competencia y la desconfianza entre ambas fuerzas del orden.

Sin duda, “Bajo Sospecha” (en inglés “Under Suspicion”) es un policial atrapante, con más realismo y sin la rudeza exagerada de algunas producciones de Hollywood. Se basa más en las actuaciones que en las escenas de acción, y logra un excelente suspenso. Es un cine que recién al final revela quién es inocente y quién culpable.

Consta de 10 episodios. Llama la atención que se ha declarado que no habrá una Temporada 3 debido a la baja audiencia. Para nosotros, es una serie bien hecha, quizás con un final que deja algún interrogante, pero adictiva. Véala por Netflix y luego nos cuenta si coincide con nosotros.

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CÓMO SER UN EMPRENDEDOR Y NO MORIR EN EL INTENTO (por Pablo R. Bedrossian)

La mortalidad infantil es el número de muertes de niños menores de 1 año durante un año por cada 1000 niños nacidos vivos en el mismo año. Según el Banco Mundial la tasa de mortalidad infantil global en 2018 fue de 29‰, algo menos de 3 muertes de bebés en un año cada 100 nacimientos.

¿Cuál es la tasa de mortalidad infantil empresarial en el mundo? ¿Cuántas empresas cierran durante su primer año de vida? Alrededor del 50% de las empresas mueren antes de los 6 meses y el 80% antes de los 2 años.

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Sufrimos por la muerte de casi 3 niños cada 100 con un año de vida, pero no reaccionamos ante el cierre de 50 cada 100 empresas en sus primeros 6 meses, otra tragedia por el esfuerzo, tiempo y dinero perdido. Desde luego, es cierto que se aprende del fracaso, pero el costo es tan alto que disuade a muchos a volver a intentarlo.

POR QUÉ MUEREN RÁPIAMENTE LAS PYMES RECIÉN NACIDAS

No es lo mismo ser un emprendedor que un inversor o un gerente. Uno de nuestros maestros, para ilustrar la diferencia, decía que para cazar un león en el África, el emprendedor indica dónde está el león y cómo cazarlo, el inversor pone el dinero para la cacería y el gerente se ocupa de llegar al lugar y disparar. Aunque son roles muy diferentes, el emprendedor en la práctica suele asumir los tres al mismo tiempo: pone la idea, aporta el dinero y realiza las tareas. Eso puede llevarlo a tomar decisiones equivocadas.

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Un estudio sobre emprendimiento en América Latina afirma: “Los emprendedores de éxito prosperan cuando el entorno económico e institucional es favorable e impulsa los rendimientos de la innovación”[1]. Tristemente, lo corriente en nuestra región no es la estabilidad sino la crisis; sin embargo, hemos visto nacer emprendimientos exitosos aun en los momentos más difíciles. Como dice un dicho holandés “cuando hay tormentas algunos construyen refugios y otros construyen molinos”. Entonces, si bien existen causas externas, la mayoría de las veces las nuevas empresas fracasan por sus propias fallas. Presentamos las más más frecuentes.

  1. FALTA DE UN PLAN ESTRATÉGICO

Nadie emprende un camino para ver hasta dónde llega. Del mismo modo, las empresas necesitan saber a dónde quieren llegar, cómo van a lograrlo y cómo van a medir sus avances.

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Un plan estratégico es un proceso de pensamiento: es la construcción de una cadena de causas y efectos para alcanzar lo que nos hemos propuesto; materialmente, es un documento que pone por escrito lo planificado que sirve como guía. Consta de cinco grandes secciones:

  • Qué queremos lograr
  • En qué entorno nos encontramos
  • A quién nos dirigimos
  • Cómo vamos a lograr lo que nos propusimos
  • Cómo lo vamos a medir

Obviamente, cada una de estas secciones están conformadas por varios elementos, pero para comenzar, si Ud. es emprendedor y no tiene un plan, dedique tiempo a elaborar el suyo.

  • FALTA DE EXPERIENCIA

El famoso boxeador argentino Ringo Bonavena decía “La experiencia es un peine que te da la vida cuando te quedás sin pelo”. La falta de experiencia lleva a muchos emprendedores a ver una autopista allanada cuando, en realidad, enfrentan una carrera con obstáculos.

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Alrededor del 40% de los dueños y socios principales de PYME anteriormente trabajaron en un negocio similar al que poseen, algo muy útil pues acelera la curva de aprendizaje. Sin embargo, la carencia de experiencia directiva suele hundir excelentes iniciativas. Desde luego equivocarse es una forma de aprender; sin embargo, es mucho mejor y menos costoso prevenir que corregir. ¿Qué puede hacer un emprendedor?

  • Prepararse: investigar, estudiar, conocer y aprender
  • Entrenarse: trabajar como empleado en el sector donde quiere ser propietario
  • Asesorarse: contar con un consultor externo que lo guíe
  • Acompañarse: disponer de un mentor o coach
  • Apoyarse: utilizar servicios de desarrollo empresarial provistos por terceros
  • FALTA DE CAPITAL DE TRABAJO

El capital de trabajo son aquellos recursos económicos que requiere la empresa para poder operar; se los conoce como activos corrientes, tales como dinero en efectivo, inversiones a corto plazo, cuentas por cobrar e inventarios. Al iniciar operaciones las PYME enfrentan dificultades para acceder al crédito. Esto se debe a que en la mayoría de los países los bancos exigen demasiados requisitos, cobran altas tasas de interés y solicitan garantías excesivas.

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Compartimos aquí cinco claves para una sana administración:

  • Haga y controle su presupuesto
  • Como difícilmente obtenga un crédito, asegúrese sus fuentes de financiación
  • No incurra en costos fijos que sobrecargan su presupuesto; no gaste en lo que no necesita
  • Sepa cómo obtendrá fondos si debe pagar a sus proveedores antes de cobrar a sus clientes
  • Recuerde: inventario que no rota es dinero que no dispone.
  • FALTA DE MEDICIÓN Y ANÁLISIS

No se gestiona lo que no se mide. Toda empresa necesita un tablero de comando, un set de indicadores que permita la medición y control del negocio. Por tanto, defina qué actividades y resultados necesita medir para saber si avanza o retrocede.

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Elija las unidades de medida, fije metas y revise periódicamente si los resultados alcanzan las metas o se encuentran por debajo. Esa evaluación le permitirá identificar dónde radican sus fortalezas y dónde se encuentran sus debilidades y le permitirá definir acciones para corregirlas.

RESUMIENDO

Parafraseando a Charles Darwin, “sólo las empresas que mejor se adapten al medio ambiente sobrevivirán”. Para evitar la mortalidad infantil de su proyecto, enfóquese en cuatro aspectos: planificación, gestión, financiación y medición. ¿Tienes un sueño? ¡Despiértese y vaya por él!

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Lederman, Daniel; Messina, Julián; Pienknagura, Samuel; Rigolini, Jamele, “El Emprendimiento en América Latina – Muchas Empresas y Poca Innovación – Resumen”, Banco Mundial, 2014, p.1

“VOICE” (EN ESPAÑOL “VOZ”), UN POLICIAL AL MÁS PURO ESTILO COREANO (por Pablo R. Bedrossian)

Teníamos interés en conocer cómo son las series de televisión coreanas. Decidimos ver “Voice” (en español “Voz”), un policial protagonizado por una oficial que posee una extraordinaria capacidad auditiva y un experimentado detective rebelde y amante del alcohol. Ambos han pasado por una durísima prueba: una noche perdieron seres queridos en manos de un mismo asesino desconocido por causas que ignoran.

La oficial crea una división llamada “Hora de Oro” que atiende llamados de emergencia realizados al 112 que deben asistirse en menos de 10’, sabiendo que cuanto más tiempo transcurre menos posibilidades hay de resolver la situación. El detective se integra a ese grupo de trabajo con gran desconfianza, pero a medida que observa las evidencias cambia su percepción y toma conciencia que el problema radica en la corrupción existente a todo nivel.

Son 16 capítulos de una hora que, si bien siguen el hilo que busca aquel misteriosos asesino mencionado al inicio, presentan casos individuales que se resuelven recién en la mitad del capítulo siguiente.

Tal como nos imaginábamos, para nuestra cultura es un tipo de cine que resulta muy sobreactuado, tan artificial como cargado de gestos exagerados, y, a la vez, muy maniqueo, donde los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. Sin embargo, a pesar de este enfoque que para nuestr contexto puede parecer ingenuo y pueril, la trama atrapa por la acción y por algunas escenas muy bien concebidas. Demasiada ficción, pero entretenida.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

LA CASA DE SUIPACHA 936 – 940, OTRA JOYA ART NOUVEAU DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES

Riga, capital de Letonia, es considerada la ciudad con mayor número de construcciones art nouveau del mundo (unos 700 edificios). Sin embargo, Buenos Aires no se encuentra muy lejos si incluimos todas las variantes de ese amplio movimiento que a fines del siglo XIX sacudió Europa y más oportunamente llamamos modernismo.

El modernismo surgió a finales del siglo XIX; le dio preponderancia a la decoración, a la elegancia, a las ondulaciones, a la naturaleza, relegando la técnica y la simetría a un segundo plano. Recibió distintos nombres: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, modernismo en Cataluña, Liberty o Floreale en el norte de Italia. En Buenos Aires, construcciones como la Casa Calise, El Palacio de los Lirios o la Casa de los Azulejos testifican hasta el día de hoy de ese innovador ideal de belleza.

LA CASA DE SUIPACHA 936/40

La casa de Suipacha 936/40 es una verdadera joya modernista. Fue construida en 1913[1] por el arquitecto Bernardo Milli, cuyo nombre está grabado en la fachada.

Consta de cuatro plantas. Según Iuri Izrastzoff, su diseño sigue las lineamientos de la vertiente italiana, el Liberty milanés con algunos elementos típicamente franceses, “especialmente en el coronamiento de la cúpula, estilo Segundo Imperio, con una maravillosa aplicación o remate de hierro forjado”[2].

En nuestra opinión, los elementos decorativos, que incluyen guirnaldas, mascarones femeninos, angelitos regordetes, elementos florales y una magnífica balconería en hierro negro, convierten a la fachada en una auténtica una obra de arte, embellecida aún más por el granito rosa de su base.

Hemos leído que la casa tiene seis habitaciones y cinco baños. Como no hemos podido visitarla por dentro es hemos podido confirmarlo, pero, de ser así, entendemos que su diseño interior corresponde a un petit-hotel. En cuanto a su estatus, está catalogado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como singular, con nivel de protección cautelar[3].

ACERCA DEL ARQUTECTO

Alejandro Machado, incansable investigador y experto en arquitectura urbana, ya ha identificado 19 obras del arquitecto Bernardo Milli en Buenos Aires, incluyendo viviendas y casas de renta. Se destacan los edificios de Av. Rivadavia 4070/4, Av. Belgrano 2046 y Palos 312[4]. Anat Meidan agrega una vivienda ubicada en Quesada 2568 que, si la dirección es correcta, fue demolida[5]. De las que conocemos la que más se acerca al diseño de la casa de Suipacha 936/40 es la ubicada en la calle Santiago del Estero 137 pero ninguna se encuentra a su altura.

No hemos encontrado datos sobre la biografía del arquitecto. Solamente, una mención muy interesante. Al hablar de Virginio Colombo (creador de la Casa Calise y la Casa de los Pavos) se habla de los “arquitectos italianos no reconocidos por la Sociedad Central de Arquitectos (entre los más meritorios, Francisco Gianotti, Mario Palanti y Bernardo Milli)”[6]. Pensando que Gianotti erigió nada menos que la Galería Güemes y Palanti el Palacio Barolo, es obvio que esta omisión institucional no impidió que el talento se impusiera. En el caso de Bernardo Milli su obra habla por sí mismo.

CONSEGUIMOS UNA ÚNICA HISTORIA Y, A LA VEZ, UNA HISTORIA ÚNICA

Luego de buscar en el barrio anécdotas ocurridas en esta bella casa con aire de petit-hotel encontré una, acaso la única, digna de ser relatada.

Iuri Izrastzoff cuenta en “Fervor por Buenos Aires” que “hasta no hace mucho, en lo que fueron las dependencias domésticas de la residencia, funcionó un lugar nocturno”[7]. La historia tiene que ver con lo que podríamos llamar ese “lugar de citas”.

Cierta noche un incauto caballero que recién había llegado de una provincia del norte argentino – la persona que me refirió la historia no pudo darme más precisiones- vio a una dama muy vistosa junto a la puerta. Impactado por su porte, se acercó a ella y la saludó con el propósito de entablar un diálogo.

– ¡Buenas noches! ¡Qué hermosa es Ud.!

La mujer lo miró y no dijo nada.

– Su belleza me cautiva. No puedo resistirme.

La mujer continuó en silencio, aunque lo miró con desdén y esbozó una leve sonrisa.

– Nunca en la vida me ha sucedido algo así; solo verla y quedar enamorado.

– ¿Quiere pasar?

– ¡Por supuesto!

Parece ser que la mujer lo llevó a una habitación donde ejercía la profesión más vieja del mundo. El hombre, fascinado, tuvo con ella su momento de gloria. Luego la mujer le dijo:

– Son cinco mil pesos

Vaya a saber uno cuánto valía la moneda en aquel momento, pero no era poca cosa. El hombre quedó pasmado, no por el precio sino porque no había advertido que el lugar tenía un uso específico y que la mujer no había sucumbido a sus encantos sino a su dinero. Para complicarlo todo, solo tenía unos magros cientos de pesos en la billetera.

Cuando la mujer lo supo se puso roja porque se dio cuenta de su error: había violado uno de los principios sagrados del gremio: cobrar por adelantado. Sin embargo, al ver al hombre tan avergonzado e ingenuo, lo amenazó con denunciarlo en la comisaría. Sumiso e ignorante de las costumbres de las grandes urbes, atinó a preguntarle:

– ¿Cómo puedo pagarle?

Lo puso a limpiar el cuarto, el pasillo y la vereda. Recién lo dejó ir cerca de las cuatro de la mañana luego de hacerle encerar el piso y sacarle lustre a mano con una franela. El hombre prometió regresar para saldar la deuda y volver a limpiar la casa.

Quien me relató lo sucedido me aseguró ignorar si aquel caballero cumplió o no su palabra, pero agregó:

– De lo que estoy seguro es que antes de volver a dirigir la palabra a una mujer el tipo va a revisar su billetera

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savlov, Judith, “Frente a frente con el arte: cinco fachadas porteñas de exhibición”, Diario Clarín, 22/02/2018, https://www.clarin.com/ciudades/frente-frente-arte-fachadas-portenas-exhibicion_0_SkEFpvswM.html

[2] Izrastzoff, Iuri“Fervor por Buenos Aires”, 2019, Izrastzoff, https://www.fervorxbuenosaires.com/suipacha-936/

[3] Base de Datos de Áreas de Protección Histórica, http://ssplan.buenosaires.gov.ar/_aphweb/baseaph_list.php?a=search&value=1&SearchFor=SUIPACHA+936%2F40&SearchOption=Contains&SearchField=

[4] Machado, Alejandro Daniel, “Arquitectos italianos de Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/search/label/-MILLI%20BERNARDO%20-%20ARQUITECTO  

[5] Meidan, Anat, “Art Nouveau in Buenos Aires – A Love Story”, Ediciones Polígrafa, 2016, p.

[6] Chinellato, Mariela; Rebaque de Caboteau Julio; “El antiacademicismo italiano como lenguaje identitario para la burguesía migrante industrial y comercial”, “Buenos Aires italiana”, “Temas de Patrimonio Cultural 25”, Comisión para la Preservación del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2009, p.237

[7] Izrastzoff, Iuri, Op. cit.


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