LA IGLESIA SUECA: UNA JOYA MUY CERCA DEL PUERTO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

IGLESIA SUECA (hoy más conocida como IGLESIA NÓRDICA), Azopardo 1422, Barrio de San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Uno de los edificios más originales y hermosos de Buenos Aires se encuentra en el Bajo, en una esquina de San Telmo, en la zona más cercana a La Boca. Libre de muros y con una bella torre recortada sobre el cielo, en la intersección de la Avenida Juan de Garay y la calle Azopardo se levanta la Iglesia Sueca, más conocida como Iglesia Nórdica, un conjunto de construcciones de aroma europeo, con fachadas de ladrillos oscuros que delatan el paso del tiempo.

Nació como la Iglesia Sueca, una congregación luterana, para servir a las necesidades espirituales tanto de los inmigrantes como de los marineros suecos que mayoritariamente adherían a los postulados de la Reforma.  

LOS PRIMEROS SUECOS EN ARGENTINA

Se sabe de la presencia de suecos en la Argentina desde el siglo XVIII. Incluso el único extranjero presente durante la Declaración de la Independencia en el Congreso de Tucumán fue el oficial sueco Johan Adam Graaner[1], autor de un informe que luego fue publicado como libro, titulado “Las Provincias del Río de la Plata en 1816”[2].

Quizás el primer misionero protestante sueco en Argentina fue el científico Enmanuel Endheldjertha, quien leyendo la Biblia en su país sintió la vocación llevar el evangelio a otras naciones. Llegó a Buenos Aires cerca de 1825, luego viajó a Mendoza y de allí a Chile. A lo largo del camino entregaba ejemplares del Nuevo Testamento y leía porciones bíblicas a quienes estuvieran dispuestos a oír[3].

Nuestro recordado amigo, el historiador Arnoldo Canclini, en su libro “400 años de Protestantismo Argentino” relata la historia de un marinero sueco, Emilio Olesson, quien dedicó su vida a Dios como misionero. Arribó a la Argentina en 1885. Trabajó en la Sjömansvärden, más conocidacomo la Misión Sueca a los Marineros, creada en 1886, con presencia en muchos países. Los marinos suecos llegaban al sur generalmente por la caza de ballenas y recibían en esa misión asistencia espiritual durante su estadía en Buenos Aires. Además, Olesson distribuía biblias. En su esfuerzo evangelizador llegó a Tierra del Fuego donde entregó ejemplares de las Sagradas Escrituras a presos de la famosa cárcel[4].

Contra lo que uno puede imaginar, a principios del siglo XX Suecia era uno de los países más pobres de Europa. Era una sociedad agrícola sobre la cual surgía la nueva clase obrera acompañando el naciente proceso de industrialización. Sin embargo, las condiciones laborales eran tan penosas que muchos decidieron emigrar. Algunos de ellos, provenientes de Brasil, se instalaron a principios del siglo XX en Misiones, en particular en Oberá, ciudad fundada mayoritariamente por suecos. Allí, en 1921 el reverendo Rudolf Münter celebró allí el primer culto para los luteranos suecos.

LOS ORÍGENES DE LA IGLESIA SUECA DE BUENOS AIRES

La Iglesia Sueca porteña tiene como principal antecedente la labor pastoral de un norteamericano enviado por el sínodo sueco-norteamericano de Augustana en 1917, llamado Efraim Ceder, quien celebraba servicios religiosos para la comunidad sueca en templos anglicanos. Por su iniciativa se solicitó a la iglesia nacional sueca la incorporación de la naciente congregación porteña como parte suya. La respuesta fue afirmativa a condición de ocuparse de la vivienda del pastor. Cuenta el Dr. Canclini: “la respuesta fue positiva, aunque con la aclaración de que debían ocuparse de los gastos de vivienda del pastor y atender a la numerosa tripulación de naves de su bandera. Sobre esa base llegó el primer pastor llamado Rudolf Münzher, quien dirigió la congregación entre 1919 y 1923 en una vieja casona en la calle Belgrano 426, que según se dice era la misma donde murió el prócer”[5].

En 1927, luego de una crisis, llegó de Suecia un joven pastor, Nils Bååthe, quien durante sus 20 años de ministerio pastoral sirvió a tres iglesias simultáneamente: la de los marineros, la de la colonia residente en Buenos Aires y la de los suecos en la provincia de Misiones[6]. Hizo una labor titánica ayudando a cuantos podía, no solo en los aspectos religiosos.

La periodista e investigadora urbana Karina Bazán Carpintero, quien generosamente ha aportado valiosa información a este artículo, nos cuenta que “entre 1934 y 1943, la congregación adquirió una casa de dos pisos ubicada en Defensa 1155, si bien la casa les era funcional, una enorme palmera ocupaba el centro del patio les incomodaba a la hora de realizar los bailes tradicionales de la fiesta del solsticio de verano”[7].

LA CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO

La construcción de un templo propio requería fondos que la iglesia no poseía. Los aportes para la compra del terreno llegaron de un modo inesperado: “En 1942, una semana antes del 24 de diciembre, el presidente de la Asociación Sueca y máximo jefe de la empresa SKF, Curt Schenströrn, llamó por teléfono y comunicó que su empresa había resuelto donar 25.000 pesos al fondo para la construcción del edificio de la iglesia. Un par de días después llegó un aporte de igual monto, esta vez enviado por la firma LM Ericsson. Veinticuatro horas antes de la Nochebuena el pastor Bååthe participó de un remate donde compró, en un precio muy razonable, el terreno en el que se erigiría la futura construcción, en la esquina de las calles Azopardo y Garay”[8] .

LA CONSTRUCCIÓN

El diseño del nuevo templo estuvo a cargo del arquitecto suizo-argentino Edmundo Klein, cuyos planos fueron aprobados en Suecia. La construcción fue dirigida por el ingeniero Kjell Henricksen. La piedra fundamental del templo se colocó el 28 de mayo de 1944 y se inauguró en agosto de 1945. En la ceremonia de colocación de la piedra fundamental participaron más de 300 personas, “muchas de ellas eran representantes de la flota mercante sueca. Las tripulaciones también habían aportado lo suyo: los buques habían competido entre sí para lograr la mayor colecta de fondos para el objetivo propuesto. La Dirección Nacional de Asistencia al Personal Marítimo contribuyo también con tan noble propósito”[9].

Buena parte de los gastos fueron sufragados por empresario naviero Axel Ax:son Johnson (1876-1958)[10]. Este destacado hombre de negocios heredó de su padre no solo la dirección de la poderosa compañía Nordstjernan sino también el título de Cónsul General de Siam (hoy Tailandia), por el que se lo reconoce[11]. Cabe agregar que en 1947 este filántropo, decidió donar el 80% del capital de su empresa a una fundación sin fines de lucro, para promover la ciencia, y otra parte más pequeña a una fundación familiar[12].  

Además, Ax:son Johnson donó el dinero para la construcción del Hogar de Marineros denominado Fundación Johnson, que daba a la calle Garay (del cual hoy sobrevive un barco grabado en piedra sobre la puerta de entrada), terminado a mediados de 1946 e inaugurado en enero de 1947 por el príncipe Bertil de Suecia, de visita por la Argentina[13].

EL EDIFICIO

La Iglesia Sueca es un conjunto de edificios, cuyo corazón lo constituyen su pequeña capilla y el salón principal lindante, que sirve como club y lugar de encuentro. Hemos estado allí en dos ocasiones: la primera, hace muchos años en un té con masas suecas organizado por una asociación profesional y la segunda, más recientemente, en una Noche de los Templos organizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El salón principal da al jardín que funciona como pulmón de manzana. En la segunda planta se encontraba la vivienda pastoral. El último en ocuparla fue el pastor Sven Vinstertom quien se retiró en 1993. Ante la ausencia de un ministro religioso permanente ese espacio fue alquilado durante muchos años a la Bodega Humberto Canale. Durante los últimos años, hasta la llegada del Covid19, funcionaba allí el ISA (Instituto Sueco Argentino). Dentro del complejo también se encuentran la cocina, un par de oficinas, un departamento para el casero y uno para el ama de llaves. Todas estas secciones tienen entrada por la calle Azopardo.

En L, compartiendo el jardín pero con entrada independiente por la avenida Garay 80, se encuentra lo que fue el Hogar de Marineros, que se cerró cuando se redujo el flujo naviero. Varios de estos espacios fueron ocupados por la empresa sueca Ericsson.

LA CAPILLA Y SUS EXTRAORDINARIOS DETALLES

El pequeño templo tiene techos altos que cubren una sola nave. Sus bancos son de cedro con lustrado mate. En la actualidad la pintura de las paredes es de un color rosa pálido con cielorraso blanco.

La pintura del frente

Durante el primer año en el frente hubo una cruz, luego reemplazada por la colorida pintura en tela con apariencia de mural que se observa en la actualidad.

Esta obra fue pintada en Estocolmo por Gunnar Torhamn. Muestra a Jesús con sus discípulos junto a una barca en el mar de Galilea. La elección de un tema marino no es casual, pues anuncia la presencia de Dios mismo junto a los marineros suecos[14].  La parte inferior de la obra fue completada por otro artista sueco, Kuno Haglund, en la década de 1980[15].

El púlpito

El púlpito está ubicado a la derecha de la capilla; se accede a él subiendo una escalerilla. Fue diseñado y fabricado artesanalmente en madera por el arquitecto sueco Erik Johan Lundberg y donado por su hermano Stan Lundberg, quien era miembro de la comunidad sueca de Buenos Aires. El trabajo de ebanistería fue realizado por el escultor Robert Nilsson, cuñado del arquitecto[16].

El órgano

Al fondo de la capilla, arriba de la entrada, hay un balcón donde se encuentra el órgano construido por el luthier genovés radicado en Argentina Santiago E. Poggi. Luce una espléndida tubería yl fue declarado, “Bien integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, por la ley N° 5.808, sancionada por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4 de mayo de 2017[17].

Los vitrales

Los vitraux en estilo gótico fueron creación del polifacético artista y espadachín argentino Jorge Berystayn. Se cuenta que al observar desde su auto la iglesia recién construida quedó tan impactado que inmediatamente sintió el deseo elaborarlos y donarlos.

La campana

En 1978 la dama sueca Daisy Melberg, buscando un regalo para su esposo en una tienda de artículos náuticos encontró una campana que había pertenecido a un navío que había sido capitaneado por su marido. Decidió donarla pues nada más oportuno para una iglesia de marineros que la campana de un barco.

LA IGLESIA HOY

La Iglesia Nórdica no existe como tal. Sigue siendo formalmente la Iglesia Sueca, cuyo nombre jurídico es Congregación Sueca en Buenos Aires. El nombre de Nórdico se le dio porque al haber perdido los noruegos su templo[18], lo mismo que los finlandeses[19], se utiliza la capilla para compartir las celebraciones religiosas de las tres comunidades.

La reducción del tránsito marítimo de Suecia a Buenos Aires como la natural integración de descendientes de suecos a iglesias argentinas menguó la asistencia a la Iglesia Sueca. Si bien no hay en la actualidad un ministro permanente, la capilla se utiliza durante las visitas de una pastora itinerante, y el salón como sede de eventos culturales y sociales.

ALGUNAS CURIOSIDADES

Durante el pastorado de Nils Bååthe pasaron por la Iglesia Sueca ilustres visitantes como Theodor Svedberg (Premio Nobel de Química en 1926) y Ulf von Euler (Premio Nobel de Medicina en 1970)[20].

La elección de azul y oro como representativos del Club Atlético Boca Juniors provino de una curiosa decisión: adoptar los colores de la bandera del primer barco que pasara por un puente del puerto que resultó ser de bandera sueca.

La mismísima Casa Rosada misma fue ideada por dos arquitectos suecos, Henrik Åberg y Carl August Kihlberg.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

A la periodista e investigadora urbana Karina Bazán Carpintero por su generosidad, por la valiosa información brindada y su inagotable pasión por Buenos Aires. Recomendamos su blog “Habitantes de Buenos Aires”, http://www.habitantesdebsas.com.ar, con valiosos artículos originales.

A Eva Jeppsson, de la Iglesia Sueca, a quien contacté a través de Karina Bazán Carpintero, por los datos que me brindó, incluyendo artículos y fotografías. Ha tenido una extraordinaria disposición a colaborar con este artículo.

A Sabina Ruiz Díaz por la excelente tesis titulada “La Religión como Impulsora de Migración y Reafirmadora de Identidad en la Nueva Terra. El Caso de los Misioneros Protestantes Suecos en Argentina”.


REFERENCIAS

[1] Sin firma, “Un misterioso sueco en el Congreso del 9 de julio de 1816”, Instituto de Cultura Sueca, https://www.cultura-sueca.com.ar/un-misterioso-sueco-en-el-congreso-del-9-de-julio-de-1816/

[2] Graaner, Jean Adam, “Las Provincias del Río de la Plata en 1816 – Informe dirigido al príncipe Bernadotte”, Librería y Editorial “El Ateneo”, 1949. Nótese que aparece como Jean Graaner y no como Johan

[3] Canclini, Arnoldo, “400 años de Protestantismo Argentino. Historia de la Presencia Evangélica en la Argentina”, Ed. FIET, 2004, p.95

[4] Canclini, Arnoldo,” 400 años de Protestantismo Argentino. Historia de la Presencia Evangélica en la Argentina”, Ed. FIET, 2004, p.230, 231

[5] Canclini, Arnoldo, Op. cit., p.305

[6] Canclini, Arnoldo, Op. cit., p.368

[7] Bazán Carpintero, Karina, “Una perla cerca del puerto”, Habitantes de Buenos Aires, http://www.habitantesdebsas.com.ar/2012/12/una-perla-cerca-del-puerto.html

[8] Dahlstein, Anna, “Azul y Oro en Argentina” (“Blågult I Argentina”), Asociación Sueca (Svenska Föreningen), 1998, p.148,149

[9] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.149

[10] Sin firma, “La Iglesia Nórdica de Buenos Aires”, Iglesias de Buenos Aires, 13/08/2019, https://baiglesias.com/una-iglesia-nordica-en-buenos-aires/; también ver Dahlstein, Anna, Op. cit., p.148. El segundo nombre está bien escrito: Ax:son, con dos puntos luego de la x.

[11] Sin firma, Sitio Oficial de la empresa Nordstjernan, sección Historia: 1890-1930, https://www.nordstjernan.se/historia/1890-1930

[12] Sin firma, Sitio Oficial de la empresa Nordstjernan, sección Historia: 1940-1970, https://www.nordstjernan.se/historia/1940-1970

[13] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.158

[14] La escena reproduce el llamamiento registrado en el Evangelio de Marcos 1:16-20 que Jesús hizo a dos pares de hermanos, todos pescadores: Andrés y Pedro y Jacobo y Juan. Estos dos, apodados boanerges (“hijos del trueno”) aparecen representados junto a su padre Zebedeo. Un séptimo personaje anónimo lleva el rostro del pastor Nils Bååthe, como un homenaje del pintor a ese hombre que sirvió incondicionalmente a Dios sirviendo a los demás fuera de su terruño.

[15] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151

[16] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151

[17] Sin firma, “Órgano de la Iglesia Nórdica de Buenos Aires”, Patrimonio y Arte Urbano de la Ciudad de Buenos Aires, http://patrimonio.com.ar/organos/detalle/organo-de-la-iglesia-nordica-de-buenos-aires/12

[18] La Iglesia de los Marineros Noruegos de Buenos Aires había sido levantada en 1918, con diseño del arquitecto Alejandro Christophersen; fue demolida en 1978 debido a la construcción de la Autopista 25 de Mayo.

[19] La Iglesia Finlandesa se encontraba en la Avenida San Juan 234.

[20] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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EL ANTIGUO PASAJE COSTA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

En Medrano 1352, entre las calles Honduras y El Salvador se abre un pasaje privado a cielo abierto entre dos cuerpos de construcciones. Es el pasaje Costa.

En su entrada, un portón de rejas de hierro negro aparece rodeado por un arco de medio punto con un frontón donde se lee “Pasage Costa”. Originalmente pensamos que el uso de g en la palabra pasage sería una adaptación del francés passage, pues el Pasaje Costa fue levantado en 1924, cuando la arquitectura porteña aún miraba a la parisina como un espejo donde reflejarse. Sin embargo, el Dr. Eduardo Balbachan, pionero y máxima autoridad en el estudio de los pasajes porteños, nos indicó la verdadera razón: “Contrariamente a lo que pudiera intuirse, el término ‘pasage’ no es un galicismo sino que es una herencia de la grafía medieval que se mantuvo con oscilaciones hasta finales del siglo XIX o principios del XX… la disyuntiva ge-jota fue muy compleja y recién se consolidó el apropiado uso de estas dos grafías ya transcurridas las primeras décadas del siglo veinte”.

A los lados, en Medrano 1334 al 1368, se levantan dos conjuntos simétricos, ambos de dos plantas, que delimitan el pasaje. Cada uno cuenta con 6 casas que dan al frente y, por dentro, 18 departamentos. Las casas que dan a la calle tienen las puertas agrupadas de a pares, una al lado de la otra. Se trata de viviendas unifamiliares. No hay acuerdo en cuanto al estilo: algunos creen que tiene detalles art nouveau y otros lo consideran italianizante.

El pasaje es rectangular y no tiene curvas. En su recorrido se observan algunos apliques con farolitos y unas cuantas macetas diseminadas a lo largo de su corto recorrido.

PROPIETARIO, EL TERRENO Y SU ESTATUS

El pasaje Costa se encuentra dentro de una APH (Área de Protección Histórica)[1], con rango de protección cautelar[2]. En el documento oficial que lo acredita, se dice que el propietario fue Ángel Miguel Costa[3]; sin embargo, no hemos podido obtener ninguna información sobre él. Además, en ese texto aparecen datos interesantes; por ejemplo, que la superficie del lote es de 2963 m2, que el área construida es de 5549 m2 y que la altura de las construcciones es de alrededor de 8 metros.

El mismo documento pondera su valor patrimonial: “El conjunto es testimonio del modo de habitar en los barrios porteños de principios de siglo XX. Tanto el tipo ‘Casa de Altos’ como el ‘Pasaje’ denotan la transformación y densificación que sufrió la Ciudad de Buenos Aires en el período 1920-1940, dando lugar a adaptaciones del tipo ‘Casa Chorizo’ para su conversión en residencias multifamiliares”[4].

LOS CONSTRUCTORES

Aunque quizás no haya mucho más para decir sobre el pasaje, ha sido una labor detectivesca averiguar quiénes fueron realmente sus creadores.

Se afirma que las construcciones a los lados del pasaje fueron diseñadas por “el arquitecto Vittori y construidas por Civelli Hnos”. Estos datos se encuentran en todas las notas sobre el pasaje, pero no pudimos encontrar ninguna evidencia de un arquitecto Vittori en aquel tiempo trabajando en Buenos Aires. Quizás la confusión provino de los nombres grabados a uno de los lados del acceso al pasaje “C. Vittori y Civelli Hnos. Constructores”. Como suele pasar en publicaciones en la web, alguien supone algo, lo publica y los demás lo copian. Durante la investigación notamos otro detalle: aunque la mayoría dice que es C. Vittori, para nosotros la inicial era una G, pues en la inscripción del pasaje se diferencia muy bien de la C de Civelli y Constructores.  

En un libro que inventaría el patrimonio urbano del barrio de San Telmo una referencia a “C. Vittori y Cía” como constructor de una vivienda colectiva levantada en 1914 en la Avenida Independencia 401, en la esquina con la calle Defensa[5]. También encontramos que Alejandro Machado, investigador y especialista en arquitectura argentina de autor, lo mencionaba como constructor para la casa de renta de Agüero 827-31 y para un hotel ubicado en la Avenida Montes de Oca 250, ambos diseñados por el arquitecto italiano Domingo Donati[6]. En el primer caso hablaba de C. Vittori y en el segundo de G. Vittori. Entonces, decidimos comunicarnos con él. Al comentarle nuestra lectura de una G. en lugar de la C. precediendo al apellido Vittori del pasaje Costa, nos comentó que no había reparado en ese detalle. Tras validar que en las dos obras que él mencionaba una era claramente G y la otra una letra más dudosa, Machado logró develar el misterio: el constructor fue Gerardo Vittori, cuyo atelier estaba en Juncal 2832. Encontró el dato nada menos que en la Guía Rural de 1912, siendo considerado un constructor de primera categoría.

En cuanto a Civelli Constructores es poco lo que pudimos averiguar. En el libro que mencionamos sobre San Telmo aparece mencionado un Pedro Civelli, constructor de una vivienda individual en Carlos Calvo 535 que aparenta ser de la misma época[7]. Hay un Carlos Civelli mencionado en una lista de constructores que trabajaron en Mar del Plata entre 1870 y 1945[8]. En un blog personal hay otra mención a los  constructores Civelli: “Del otro lado del camino a San Martín, más allá del imponente edificio del Seminario Conciliar y a pocos metros de la antigua pulpería “El Cimaro”, en el año 1910 los constructores Civelli y Jacopini edificaron la mansión existente en la Avenida América 3346, hoy Avenida Mosconi siendo su primer propietario el Señor Pedro Bignoli, un comerciante muy conocido, dueño de una cadena de bazares, que la destinó como lugar de veraneo[9]. Ese predio corresponde actualmente al Hospital Sirio Libanés.

EL PASAJE EN EL CINE

Muchos quizás encuentren familiar el pasaje, pues allí se filmaron escenas de la película “El Secreto de sus Ojos”, ganadora del premio Oscar a la Mejor Película Extranjera 2010, dirigida por Juan José Campanella, con las actuaciones de Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella y Pablo Rago, basada en la novela “La Pregunta de sus Ojos” de Eduardo Sacheri[10].

UNA HISTORIA CANINA

Conseguir historias de los vecinos no suele ser fácil. De vez en cuando encontramos una mano amiga, pero en general hay reticencia para hablar con desconocidos. Los hechos que vamos a presentar nos los refirió un comerciante que tiene su negocio muy cerca del pasaje Costa.  

Una bonita joven venida del Litoral buscaba forjar buenas relaciones con los demás vecinos. Como inquilina cumplía meticulosamente todas las reglas y durante la semana que llevaba en el edificio coincidió varias veces con otra muchacha de su misma edad a la hora de depositar las bolsas con residuos. Siempre se saludaban y ese jueves por la tarde se pusieron a conversar frente al portón de rejas.

– Me mudé a Buenos Aires hace una semana; conseguir un departamento en este pasaje me hace muy feliz.

– Yo vivo aquí desde hace tres años. ¿Qué te ha traído a la capital?

– Un muchacho que conocí por Facebook del cual estoy enamorada; vine a conocerlo. Me dijo que me ama.

– ¡Qué bien! Hay que ser muy valiente para dejar todo por amor.

– Aún no nos hemos visto. Esta noche lo pienso llamar. Quiero darle la sorpresa, pero tengo miedo porque aún no le conté que decidí venirme. ¡Estoy muy emocionada!

– Espero que todo salga muy bien.  ¿A qué se dedica?

– Es arquitecto

– ¡Igual que mi novio! ¿Cómo se llama?

– Ignacio

– ¡Igual que mi novio! ¡Qué coincidencia! ¿Y dónde vive?

– Acá cerca, en la esquina de Gascón y El Salvador

La otra joven se puso pálida. Su sonrisa se borró de inmediato.

– ¿Trabaja en un estudio que queda en la calle Gorriti?

– ¡Sí! ¿Cómo sabías?

Cruel momento al descubrir que hablaban del mismo hombre.

Esa noche la litoraleña llamó al joven; le dijo que estaba de visita y lo citó para la tarde del día siguiente en un café de Palermo. Al encontrarse transmutó sus penas en unos ojos ardientes y una voz seductora. El arquitecto disfrutó a pleno del encuentro y cuando ella lo invitó a ir a su departamento pensó que había ganado la lotería. Sin embargo, al llegar al pasaje, sorprendido y advirtiendo el riesgo de cruzarse con su novia, le dijo:

– ¿Vivís acá?

– Sí, ¿por qué? ¿Pasa algo?

– No, no pasa nada

Para sus adentros rogaba que nadie lo viera. Al entrar al departamento, ella le dijo:

– Ponete cómodo.

Veinte segundos después las dos muchachas aparecieron juntas.

A esta altura el comerciante que me describió los hechos hizo una pausa y me dijo:

– No puedo imaginar el susto que se habrá pegado el tipo. Se creía piola, pero el muy canchero cayó en su propia red. Por supuesto, la vecina cortó el noviazgo y la otra joven volvió a su provincia, pero esa tarde hicieron una cosa extraordinaria. Lo arrinconaron al muchacho que no emitía palabra y le impusieron un castigo que, por vergüenza o para evitar un escándalo, aceptó sin chistar. No creo que haya hecho falta amenazarlo con un arma. Le pusieron un collar para perros y lo obligaron a salir a la calle en cuatro patas llevando ellas la correa. Además del collar colgaba un cartelito que decía “por idiota”.

En ese instante hizo un alto en relato, lanzando una mirada inquisidora.

– ¿No me cree? Mire la foto.

Allí estaba: había un hombre convertido en una mascota conducida por dos mujeres. La imagen parecía una representación de lo que en inglés se llama justicia poética.

– Varios en la calle tomaron fotos con los celulares, lo subieron a redes sociales y la historia se volvió viral. ¿Ud. no se enteró? Le confieso algo… soy un tipo casado y tenía un asunto fuera de casa… al ver eso corté de inmediato, tuve miedo de terminar como un perro…

Nunca hallamos la foto en internet, ni prueba alguna de lo sucedido. Por un buen tiempo creímos que era un invento de aquel comerciante. Cierta tarde nos convocaron a una reunión en un estudio sobre la calle Gorriti. Nos presentaron un arquitecto que parecía muy tímido al que le decían Chihuahua. Desde luego, no nos animamos a preguntar.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Una APH (Área de Protección Histórica) es Las Áreas de Protección Histórica son zonas de la Ciudad con valor patrimonial que poseen gran calidad urbana y arquitectónica.

[2] La protección cautelar de una APH hace referencia a la protección de edificios cuyo valor reconocido es el de constituir la referencia formal y cultural del área, justificar y dar sentido al conjunto; se trata de la protección de la imagen característica del área previniendo actuaciones contradictorias.

[3] Base de Datos de Edificios de Valor Patrimonial Inventario 19-042-035, Separata del Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires, N° 4799, Anexo – Ley N° 5358 (continuación), Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Ministerio de Desarrollo Urbano, Subsecretaria de Planeamiento, Direccion General de Interpretación Urbanística – SPU, -13/1/2016, N° 9858, p.5

[4] Base de Datos de Edificios de Valor Patrimonial Inventario 19-042-035, p.6

[5] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.69

[6] Machado, Alejandro, “Arquitectos italianos en Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/2010/01/arquitecto-domingo-donati-aguero-827-31.html

[7] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; Op. cit., p.57

[8] Pegoraro, Víctor Nahuel, “La formación del empresariado de la construcción en mar del plata, una mirada desde la primera cámara empresarial: el centro de constructores y anexos entre 1935-1945”, Universidad Nacional de Mar del Plata, Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, 2014, p.92

[9] Bento Company, Carlos, “La Casa de mi Abuelo en Buenos Aires”, sin fecha, http://www.c-bentocompany.es/152239205 y Costa Susana, “Hospital Sirio Libanés”, Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto, sin fecha, http://www.c-bentocompany.es/152239205

[10] Nuestro comentario al libro puede leerse en “La Pregunta de sus Ojos”, Intriga para ganar un Oscar“, 2016, https://pablobedrossian.com/2016/12/10/la-pregunta-de-sus-ojos-intriga-para-ganar-un-oscar-por-pablo-r-bedrossian/


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EL “DAVID” DE MIGUEL ÁNGEL Y SU APASIONANTE HISTORIA (por Pablo R. Bedrossian)

A pesar de haber pintado el techo de la Capilla Sixtina y “El Juicio Universal” en el frente, Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) no se consideraba pintor sino escultor. Para él, su trabajo consistía en quitarle a los bloques lo que les sobraba: la figura estaba encerrada en la piedra y era labor del artista hacerla emerger[1]. Entre 1501 y 1504, emprendió una de sus obras más ambiciosas: el David. Detrás hay una muy interesante historia teñida de ribetes políticos.

EL CONTEXTO

En el siglo XV Italia era un conjunto de ciudades estado que colaboraban y competían entre sí. Los factores unificadores eran el idioma y la Iglesia, pues el papado poseía una alta influencia política. Desde principios de ese siglo los destinos de Florencia habían sido regidos por los Medicis, una familia de banqueros, mecenas de las ciencias y las artes.

Sin embargo, en 1494 el rey de Francia, Carlos VIII tomó Florencia y al proseguir su camino, la ciudad quedó sin gobierno[2] (los Medicis recién retornarían al poder desde el destierro en 1512). Mientras tanto, el control de la ciudad pasó a manos de la burguesía de la cual formaba parte la familia de Miguel Ángel[3].  

LA HISTORIA DEL DAVID

Miguel Ángel había terminado de tallar La Piedad en Roma en 1499, con solo 24 años. Su vertiginosa carrera, impulsada inicialmente por los Medicis, lo había de llevado desde Florencia hasta Roma. El regreso a su ciudad se debía a un gran desafío: crear una figura monumental, el David.

El encargo formaba parte de un proyecto iniciado en el siglo XIV y reactivado en la segunda mitad del siglo XV que consistía en la creación de esculturas de personajes del Antiguo Testamento para ser colocadas en los pilares de la catedral de Florencia. Tras el fracaso de una pieza en terracota, el escultor Agostino di Duccio entre 1464 y 1466 trabajó en un bloque de mármol blanco de nueve varas de altura -aproximadamente 5,25 metros- a fin de crear una imagen gigantesca para el pilar del ábside norte. Según los documentos, la pieza quedó mal tallada e incompleta. En 1476 otro maestro, Antonio Rossellino, intentó arreglar aquel coloso, pero su esfuerzo fue estéril.

Esta suerte de Hércules, como algunos lo llamaban, quedó unos 25 años en el alpende de la catedral, hasta que en julio de 1501 se inició la búsqueda de un nuevo artista para salvar la obra[4]. A tal fin se realizó un concurso en el cual Miguel Ángel se impuso a otro gran escultor florentino, Andrea Sansovino. Al mes siguiente, como ganador, firmó un acuerdo con el gremio de los canteros de la catedral de Florencia y con los representantes del gremio de los comerciantes de lana, que sufragaría los gastos, para realizar el trabajo en un lapso de dos años[5].  Nótese que el encargo en el contrato se denomina “el Gigante” y “el hombre de mármol”, y no el “David”.

Se sabe que el genial artista comenzó su labor en a mediados de septiembre de 1501, tras eliminar un nudo del pecho en el bloque mal labrado. Este dato hace suponer que la pieza recibida ya tenía algún grado de desarrollo en el torso.

Para enero de 1504 el David estaba terminado. El asombro que produjo fue tan grande que se designó una comisión de treinta notables integrada, entre otros, por Leonardo da Vinci y Sandro Botticelli, para darle la mejor ubicación. Se eligió la Piazza della Signoria, frente a la sede de gobierno, como simbólico guardián de la flamante administración republicana.

Durante el traslado desde la catedral a la plaza fue apedreado por jóvenes güelfos (simpatizantes de los Medicis y del papado). La colosal estatua estuvo allí hasta 1873 cuando se la movilizó a su ubicación actual, en la Galleria della Accademia. En 1910 se colocó una copia en su antiguo emplazamiento donde ha permanecido hasta la actualidad.

 LA OBRA

Aquellos que recuerdan la historia bíblica saben que David siendo un pastor de ovejas[6] mató al gigante Goliat, incrustándole en su frente una piedra[7], el único lugar descubierto de su armadura[8]. No hace falta ser demasiado imaginativo para advertir la diferencia de tamaño entre el guerrero y el pastor; sin embargo, Miguel Ángel convierte al pequeño luchador en un héroe. No es una cuestión de longitud sino de fe. La certeza expresada por David en el relato del Antiguo Testamento[9] lo convierte en un hombre fuerte y poderoso, todo un mensaje político para inspirar a una ciudad cuyo futuro aún era incierto.

El David no solo trasmite vigor, sino belleza; la obra revela tanto la maestría como el conocimiento anatómico del artista; podría decirse que para Miguel Ángel la conjunción de fortaleza y belleza es sinónimo de perfección.

LOS DETALLES

Hay varios detalles interesantes que los expertos han sabido observar; vamos a mencionar algunos de ellos:

El David de Miguel Ángel es ambidiestro. Lleva la piedra en la mano derecha, cuyo tamaño es mayor al esperado, y la honda en la izquierda. Si fuera exclusivamente diestro, portaría los objetos al revés.

En las representaciones tradicionales, la cabeza de Goliat aparecía a los pies de David, quien llevaba en su mano la espada de su adversario con la cual lo había decapitado[10]. El David de Miguel Ángel omite ambos elementos; no presenta la victoria sino el momento previo, con el joven listo para lanzar la piedra[11].

Además, una nota del propio Miguel Ángel en una página con bocetos de un desaparecido David de bronce y de un brazo de este David, sugiere que él también se vio a sí mismo como alguien que debía enfrentar con una honda y cinco piedras a un poderoso gigante: el enorme bloque de mármol[12].

Los críticos, sin embargo, a veces confunden opinión con mezquindad. Por ejemplo, hay quien ha dicho que la obra es un cliché inexpresivo. Más allá de su monumentalidad, basta ver el rostro del David de Miguel Ángel para percibir su una intensa concentración lista a entrar en acción[13].

Tiene una altura de 5, 17 metros​ de altura y pesa 5572 kilogramos.

EL DAVID EN LA PIAZZA DELLA SIGNORIA

Para terminar, vamos a presentar tres copias extraordinarias de esta obra. Ya hemos mencionado la primera: la emplazada en 1910 en la Piazza della Signoria, sitio donde se expuso la original desde 1504 hasta 1873 (¡más de tres siglos y medio!).

Esta copia es 1:1, lo que significa que es del mismo tamaño que la original. Fue realizada por el escultor Luigi Arrighetti[14], quien ganó el concurso para esculpirla.

EL DAVID DE LA PIAZZALLE MICHELANGELO

La Piazzale Michelangelo es el punto de observación panorámico más famoso de Florencia. Desde allí se contemplan hermosas vistas de la ciudad, sobre todo al atardecer, resaltando los colores que toma el río Arno y los pintorescos puentes que lo cruzan, entre ellos el famoso Ponte Vecchio.

Esta plaza de piedra dedicada a Miguel Ángel fue construida en 1869 con diseño del arquitecto Giuseppe Poggi. Luce un extraordinario David en bronce realizado por Clemente Papi, colocado allí en 1873. La escultura estaba destinada a ser el reemplazo de la original en la Piazza della Signoria, pero debido al rechazo popular hacia la imagen en bronce, se decidió ubicarla en la colina donde se encuentra el mirador. Debido a su peso, para transportarla se requirieron nueve pares de bueyes[15].

La base es diferente, pues hay cuatro estatuas, copias de las alegorías del día y de la noche, que adornan las tumbas de los Medicis en su capilla de la iglesia de San Lorenzo.

 EL DAVID DE BUENOS AIRES

Muy pocos conocen que en Buenos Aires también existe un David; se trata de un calco de tamaño original. Los calcos son réplicas realizadas en moldes obtenidos de las esculturas originales en los cuales luego se vierte yeso y se espera hasta que fragüe.

Lamentablemente se encuentra en un sitio poco visitado: El Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova, ubicado en la Costanera Sur.

Aunque está fijado a un modestísimo pedestal su imponente figura es conmovedora.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEO

REFERENCIAS

[1] Gombrich, E. H., “La Historia del Arte”, Phaidon, 1950, 16ª Ed. (revisada, ampliada y rediseñada), 1995, p.313

[2] Winspeare, Massimo, “Los Medici”, Sillabe, Firenze Musei, 2000, p.22

[3] Para evitar extendernos demasiado, omitimos mencionar a Girolamo Savonarola quien tuvo una enorme influencia política Fue un reformador católico de la orden de los dominicos opuesto al papado que finalmente terminó en la hoguera antes del encargo del David.

[4] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; “Miguel Ángel Obra Completa”, Taschen, 2018, p. 41

[5] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; Op. cit., p.42

[6] 1º Libro de Samuel 17:15

[7] 1º Libro de Samuel 17:49

[8] 1º Libro de Samuel 17:5,6

[9] 1º Libro de Samuel 17:34-36,45-47

[10] 1º Libro de Samuel 17:51

[11] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; Op. cit., p.46

[12] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; Op. cit., p.47

[13] Ceysson, Bernard; Bresc-Bautier, Geneviève; Fagiolo dell’Arco, Maurizio; Souchal, François, “Sculpture”, Vol. 2: “From the Renaissance to the Present Day”, Taschen, 1999, p.72

[14] Bandelloni, Antonietta, “La storia della copia più fotografata del David”, https://michelangelobuonarrotietornato.com/2017/07/10/la-storia-della-copia-piu-fotografata-del-david/

[15] Bandelloni, Antonietta, “Piazzale Michelangelo: la storia”, https://michelangelobuonarrotietornato.com/2015/06/30/piazzale-michelangelo-e-la-sua-storia/


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LA CATEDRAL ORTODOXA SERBIA DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

CATEDRAL ORTODOXA SERBIA “NATIVIDAD DE LA VIRGEN”, 15 de Noviembre de 1889 1536, Barrio de Constitución, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Una de las joyas ocultas de Buenos Aires es la Catedral Ortodoxa Serbia “Natividad de la Virgen”. Ubicada en el barrio de Constitución, en la calle 15 de Noviembre de 1889 entre las calles Virrey Ceballos y Luis Sáenz Peña es desconocida para la mayoría, a pesar que en 2019 fue declarada Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

LA HISTORIA

El terreno en el que se ubica fue adquirido a fines de 1985 con el propósito de levantar un templo y una escuela. Al año siguiente se colocó la piedra fundamental; sin embargo, el inicio de la construcción se demoró unos años. Finalmente, la iglesia fue consagrada el 12 de noviembre de 1995. Fueron 10 años de esfuerzo y de fe para esta valiente y trabajadora comunidad en Argentina.

Su historia no termina allí. En 2011 el Concilio de Obispos encabezado por Su Santidad, el Patriarca de Serbia Irinej, decidió crear la Diócesis de Buenos Aires, Sud y Centro América designándola entonces su sede central, por lo que su rango fue elevado a Catedral.

EL DISEÑO

Generalmente los inmigrantes que provienen de un mismo país establecen lazos entre ellos para sostenerse y apoyarse ante un entorno desconocido. Simultáneamente crean instituciones tanto para ser representados comunitariamente como para mantener sus tradiciones, su creencias y su idioma. Los serbios en Buenos Aires a través del nuevo templo reafirmaban los vínculos con su nación y con su fe cristiana. Eligieron como modelo la “Iglesia de Santa Ana y San Joaquín”[1] (en serbio Kraljeva Crkva), una joya arquitectónica serbio-bizantina erigida dentro del Monasterio Studenica.

Aquella capilla con planta de cruz comprimida y una cúpula octagonal de color rojo fue levantada en 1314 por orden del rey serbio Milutin (luego canonizado como san Milutin), por lo que se la conoce como la Iglesia del Rey. En 1986 junto al complejo del convento fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO[2]. La iglesia de Buenos Aires muestra la misma fachada e idéntica cúpula. Es la única muestra de arquitectura serbio-bizantina en Sudamérica.

Se estima que en Argentina hay unos 5,000 serbios contando sus descendientes. Los gastos de la obra fueron sufragados en su totalidad por la comunidad serbia de Buenos Aires. Uno de los principales donante fue el Dr. Borivoje Abramovic y su familia, mientras que comisión responsable de la construcción fue presidida por el Protodiácono Nicolás M. Radis.

NUESTRA VISITA

Habíamos visto la Catedral Ortodoxa Serbia de Buenos Aires en una guía de lugares de culto publicada por el Gobierno de la Ciudad. Nos sorprendió que, pese a su ubicación en una zona poblada y de alto tránsito, nos fuera totalmente desconocida. En uno de los viajes a Buenos Aires decidimos visitarla.

Nos presentamos sin previo aviso y, con una cordialidad y cortesía encomiables, un diácono nos permitió pasar y tomar fotografías con toda libertad, mostrando un genuino interés en hacer del templo un lugar de puertas abiertas a todas las personas. Apreciamos profundamente ese gesto de confianza en tiempos donde el engaño y el robo no respetan ni siquiera los lugares sagrados.

LOS SERBIOS

Los serbios son un pueblo de origen eslavo que vive en Europa Central que junto a otras naciones vecinas fue integrado en una sola república llamada Yugoslavia luego de la 1ª Guerra Mundial.

Para aquellos que vivimos en países multiétnicos nos cuesta entender la noción de pueblo, una unidad no solo genética sino cultural, histórica, lingüística y religiosa.

La primera mención que se conoce de los serbios o, más bien, de sus antepasados, es del siglo II, y los ubica al norte del Cáucaso, cerca del Mar Negro. En el siglo V emigraron hacia Europa estableciéndose a principios del siglo VII en la zona de los Balcanes. Se considera que su primer gobierno propio surgió en el siglo alrededor siglo XI; sin embargo, debemos recordar que Europa era un conjunto de reinos desperdigados que se aliaban o guerreaban entre sí con frecuencia. Las fronteras eran muy diferentes a la actuales y aún poderosos gobernantes sucumbían ante fuerzas extranjeras.

Como muchos otros, los serbios fueron avasallados por imperios y naciones más fuertes, sin embargo, aunque reiteradamente perdieron la independencia política conservaron su identidad nacional. La Revolución Serbia de principios del siglo XIX logró cierta autonomía del imperio otomano; sin embargo, su territorio continuó siendo disputado tanto por los turcos como por el imperio austrohúngaro. A fines de 1882 se creó un reino serbio, pero muchos compatriotas vivían fuera de sus límites, bajo el yugo extranjero.

La 1ª Guerra Mundial se inició con la declaración de guerra que el Imperio Austrohúngaro realizó a Serbia a causa del asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, en la actual República de Bosnia y Herzegovina. Hay una gran discusión sobre lo sucedido, pues si bien los autores materiales fueron serbobosnios (serbios nacionalistas que habitaban en territorio bosnio), hay indicios que sugieren la complicidad de autoridades del Imperio Austro Húngaro: habrían ignorado deliberadamente las advertencias del propio gobierno serbio sobre un posible magnicidio, con el propósito de justificar una guerra que anexaría a Serbia a sus territorios[3].

La nación se vio envuelta en el conflicto bélico y tras la caída de aquel imperio, en 1918 se creó el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que en 1929 pasaría a llamarse Yugoslavia, una monarquía constitucional federada en manos de una dinastía serbia. Luego de la 2ª Guerra Mundial, tras el reparto de Yalta, Yugoslavia pasó a ser un república socialista bajo la férula soviética. Sin embargo, con la caída del comunismo, Yugoslavia se desmembró y en 1992 Serbia y Montenegro se unieron creando una república independiente que perdura hasta la actualidad.

La Iglesia Ortodoxa Serbia es considerada el bastión más occidental de las iglesias orientales. La influencia del Imperio Bizantino es notable en su fe y en su arquitectura. Esta iglesia que reproduce fielmente la Iglesia del Rey es una digna muestra.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Abriani, Alfredo (Dirección), “Guía de Lugares de Culto de la Ciudad de Buenos Aires Tomo 1”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2013. P.19

[2] Sin firma, “Catedral Serbia es Sitio de Interés Cultural”, DG Prensa, Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, 11 de julio de 2019, https://www.legislatura.gov.ar/posts/catedral-serbia-es-sitio-de-interes-cultural546.html

[3] El film austriaco “Sarajevo. El atentado” (2014) dirigido por Andreas Prochaska presenta esta perspectiva.


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CÓMO VISITAR UN MUSEO Y NO MORIR EN EL INTENTO (por Pablo R. Bedrossian)

Es probable que en su primera visita a un museo haya dedicado de 5’ a 10’ a las primeras obras, de 3’ a 5’ a las siguientes y, tras consultar la hora, se haya visto obligado a ver el resto casi sin detenerse, llegando a la salida con sabor a poco. Permítanos brindarle algunos consejos para aprovechar su visita y disfrutarla a pleno, basados en nuestros recorridos por centenares de museos en cuatro continentes.

Museo Guggenheim (Nueva York, Estados Unidos)

LA PREPARACIÓN

1. Sepa qué tipo de museo va a visitar. ¿Es de arte, historia, ciencias naturales, tecnología aeroespacial o deportivo? Elija un museo que ofrezca contenidos de su agrado.

Museo Nacional de Historia Natural (Washington DC, Estados Unidos)

La mayoría de los museos son temáticos; por ejemplo, hay museos de arte clásico y museos de arte moderno. Incluso pueden abordar temas o periodos muy específicos. Por ejemplo, el Musée d’Orsay de París está dedicado a obras de arte creadas entre 1848 y 1914. Recuerde también que hay museos dedicados especialmente a los niños.

Musée d’Orsay (París, Francia)

Excepcionalmente existen museos que por su amplia diversidad se parecen a las enciclopedias. Tal es el caso del Museo Nacional de Escocia en Edimburgo donde se pueden encontrar objetos tan diversos como un auto de Fórmula 1, un faro para orientación marítima, un Buda Amida o la famosa oveja Dolly, primera en el mundo surgida de una clonación.

Museo Nacional de Escocia (Edimburgo, Escocia)

2. Averigüe qué tamaño tiene o la cantidad de piezas exhibidas. Conocer el tamaño le permitirá administrar su tiempo.

Algunos museos, como el Louvre de París, el Museo Británico de Londres, el Museo Egipcio de El Cairo o el Hermitage de San Petersburgo son tan grandes que es imposible visitarlos en un día, aunque sea a paso acelerado. Se distribuyen en “alas”, edificios que generalmente reúnen piezas por temas o épocas; dentro de cada “ala” existe un buen número de salas, donde en se agrupan piezas por periodos, contenidos o creadores.

Museo Hermitage (Moscú, Rusia)

Hay museos que tienen más de una sede, como el Museo Aeroespacial de Washington D.C., uno de cuyos centros se encuentra en The Mall, el área verde más famosa de la ciudad, y el otro se halla camino al aeropuerto.

Museo Nacional del Aire y el Espacio (Washington DC, Estados Unidos)

Desde luego, existen también museos que tienen dimensiones humanas. Algunos pueden recorrerse en un día o en pocas horas. Generalmente son museos que se ocupan de temáticas muy específicas, por ejemplo, el Museo de FIFA de Zúrich, el Museo de Escultura Maya de Copán, el MALBA de Buenos Aires, el Museo de Pérgamo de Berlín, el Museo de Cosmonáutica de Moscú o el Museo Nacional de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Museo de la FIFA (Zúrich, Suiza)

3. Establezca el tiempo que va a dedicar al Museo. Si sabe cuánto tiempo dispone podrá distribuir su tiempo en base a sus prioridades.

Recuerde que en un museo se camina lento. Analice cómo se sentirá luego de andar de sala en sala durante cuatro horas. Algunos ofrecen restaurantes o cafeterías donde poder comer algo y descansar, pero tenga en cuenta que no suelen ser económicas.

Galería de los Uffizi (Florencia, Italia)

Además, existen museos que, de acuerdo a su interés personal, quizás le convenga visitar en más de una ocasión para ver lo que desea. Por ejemplo, durante un tiempo -no sabemos ahora- a partir de determinado horario la entrada al MET de Nueva York era gratuita, entonces uno podía elegir si visitarlo durante un día entero pagando entrada, hacer varias visitas más cortas gratuitas o combinar ambas formas.

Metropolitan Museum of Art – MET (Nueva York, Estados Unidos)

4. Consulte el precio de la entrada y la forma de adquirirla. Investigue si puede comprarla anticipadamente por vía online o adquirir pases que incluyan varios museos de su interés.  

Hay museos gratuitos como el Museo Británico de Londres o la National Gallery de Washington D.C.; sin embargo, la entrada a la mayoría de los museos es paga. Los precios pueden variar durante el año (suelen subir en verano donde hay mayor demanda o los fines de semana) y en algunos casos conviene comprar con antelación.

National Gallery (Londres, Inglaterra)

En las ciudades más importantes se ofrecen pases para visitar varios museos con un mismo ticket. En otros casos hay entradas que se adquieren por internet que evitan las largas fila de ingreso.

Museo de Pérgamo (Berlín, Alemania)

5. Infórmese sobre lo que desea ir a ver. No siempre están disponibles todas las obras o abiertas todas las salas, sea por reformas, préstamos o restauraciones.

El Museo Nacional de Taipei en Taiwán posee cerca de 700,000 piezas de arte chino por lo solo puede exponer una pequeña cantidad de ese enorme patrimonio. Por esa razón rotan las pinturas y artesanías ofrecidas al público.

Museum of Modern Art – MoMA (New York, Estados Unidos)

El Museo de Cluny en París, con una de las mejores colecciones de arte medieval del mundo, ha estado largo tiempo en proceso de remodelación y al momento de escribir esta nota solo se puede visitar parcialmente.

Museo de Cluny (París, Francia)

LA VISITA

6. Vaya temprano. Generalmente a primera hora hay menos afluencia de público.

Por ejemplo, La Gioconda, la famosa pintura de Leonardo da Vinci expuesta en el Louvre de París, está separada del público por vallas; sin embargo, casi siempre hay entre 30 y 50 personas intentando verla al mismo tiempo. Algo similar ocurre con el David de Miguel Ángel en la Galleria dell’Accademia de Florencia.

Museo del Louvre (París, Francia)

Los Museos Vaticanos suelen recibir tanta gente que es difícil poder detenerse. Si Ud. es de los primeros, gozará del privilegio de poder realizar su visita con más espacio y menos compañía.

Museos Vaticanos (Ciudad del Vaticano)

7. Identifique la obra que observa. Si a Ud. le gusta tomar fotografías de las piezas expuestas, tome luego una fotografía de la información colocada junto a ella.

Al lado de cada pieza suele haber información sobre el nombre, el autor o protagonista, la nacionalidad y el año. A veces aparece información más detallada. Es esencial saber qué está viendo. Aunque uno reciba la información el momento, puede olvidarla.

“Retrato de una dama con vestido amarillo”, Museo Hermitage (San Petersburgo, Rusia)

Además, es útil conocer previamente el idioma en que se brinda la información de las piezas expuestas; si no están en español suelen estar en el idioma del país y en inglés.

Galería Nacional Praga (Praga, República, Checa)

8. Concéntrese en las obras maestras. Debido a los límites que el tiempo y la extensión de muchos museos imponen, es mejor enfocarse en las obras más reconocidas. Sin embargo, también puede incluir aquellas que sin ser famosas son de su interés.

Hay tres modos que pueden ayudarle para elegir las obras a admirar: consultar previamente en libros o internet, comprar al llegar una guía del museo que es un libro con las piezas más importantes y su explicación o alquilar una audioguía a la entrada del museo. Una audioguía consiste en auriculares conectados a un pequeño equipo donde Ud. coloca el número de la obra que aparece junto a ella para escuchar una grabación acerca de lo que observa. Generalmente las tres alternativas pueden conseguirse en su propio idioma, aunque hay museos cuyas guía de papel o audioguía no están disponibles en español.

“David”, Galería de la Academia (Florencia, Italia)

Se han puesto de moda los tours virtuales por internet. Pueden ser una excelente aproximación para elegir con tiempo las obras a contemplar durante su visita.

Museo Reina Sofía (Madrid, España)

9. Disfrute lo que observa. Antes de cualquier explicación, contemple, sienta, piense.

Contemplar una pintura, la osamenta de un animal prehistórico, el mármol de un templo antiguo o un trasbordador espacial son experiencias extraordinarias. La primera impresión es la que define lo que objeto produce en nosotros.

Museo de Arte Costarricense (San José, Costa Rica)

Aproveche ese momento único para que perdure en su memoria. Es algo que sucede, no algo que uno hace. Luego, piense y trate de entender qué hay en lo que observa, qué puede aprender o conocer de lo que está delante suyo.

Museo de Escultura Maya (Copán Ruinas, Honduras)

10. Aproveche las visitas guiadas. Los museos suelen ofrecer tours grupales gratuitos que duran entre una y dos horas donde expertos le presentan y explican algunas piezas de las más importantes.

Si bien en ese caso Ud. no manejará su tiempo ni las prioridades, la información suministrada por los guías puede mejorar notoriamente la calidad de su visita. Debe averiguar si hay tours en su idioma y en qué días y horarios; algunos museos no realizan visitas guiadas diarias en español.

Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires – MALBA (Buenos Aires – Argentina)

También hay tours pagos, grupales o individuales. En caso que su presupuesto lo permita, un tour individual con un experto es una excelente opción.

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LOS PÁJAROS CARPINTEROS DEL NORTE DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

Los pájaros carpinteros constituyen una gran familia, llamada Picidae, integrada por más de doscientas especies distribuidas en todo el mundo.  Con justicia reciben su nombre por los huecos que crean con sus picos en los troncos que usan para anidar y dormir.

Argentina: Carpintero Real (nombre científico: Colaptes melanochloros; nombre en inglés Green-barred Woodpecker)

El patrón de su vuelo tiene un corto pero fuerte envión descendente inicial para luego hacer un vuelo más largo hacia adelante. No tienen cantos sino llamados y tamborileos.

República Dominicana: Carpintero de La Española (nombre científico: Melanerpes striatus; nombre en inglés Hispaniolan Woodpecker)

Prsentamos aquí los pájaros carpinteros del norte de Centroamérica, que incluye a Honduras, El Salvador, Guatemala y Belice.

PÁJAROS CARPINTEROS DE COPETE

Estos carpinteros debido a su copete tienen una cabeza que parece triangular. Los dos primeros tienen rasgos parecidos al extinto carpintero real (nombre científico Campephilus imperialis), del cual no hay reportes confiables desde 1956, famoso por la serie de dibujos animados “El Pájaro Loco”.

CARPINTERO CARA ROJA (NOMBRE CIENTÍFICO: CAMPEPHILUS GUATEMALENSIS; NOMBRE EN INGLÉS: PALE-BILLED WOODPECKER)

Carpintero Cara Roja (nombre científico: Campephilus guatemalensis; nombre en inglés Pale-billed Woodpecker)

Aunque hay carpinteros de más de 60 cm, este es el más grande de la región, con una altura de unos 38 cm. Es fácil de identificarlo pues la cabeza del macho es completamente roja mientras la hembra tiene un mechón negro en el centro de la frente. Ambos sexos tienen dos rayas blancas en la espalda que a veces toma forma de V sobre el plumaje oscuro. Se distribuye desde México hasta el occidente de Panamá. En Honduras se encuentra en casi todo el país salvo el borde sudoccidental y el extremo oriental del departamento de Gracias a Dios.

CARPINTERO CARA NEGRA (NOMBRE CIENTÍFICO: DRYOCOPUS LINEATUS; NOMBRE EN INGLÉS: LINEATED WOODPECKER)

Carpintero Cara Negra (nombre científico: Dryocopus lineatus; nombre en inglés Lineated Woodpecker)

Mide unos 33 cm. La cabeza es roja, pero tiene una franja oscura en la cara sin plumas y una raya blanca de cada lado que va hacia la espalda que es de color negro El macho tiene un pequeño bigote rojo; la hembra no lo tiene, pero muestra un penacho negro corto en la frente. Se distribuye de México a Sudamérica, encontrándose en todo el territorio hondureño.

Carpintero Cara Negra juvenil en su nido

CARPINTERO CASTAÑO (NOMBRE CIENTÍFICO: CELEUS CASTANEUS; NOMBRE EN INGLÉS: CHESTNUT-COLORED WOODPECKER)

Carpintero Castaño (nombre científico: Celeus castaneus; nombre en inglés Chestnut-colored Woodpecker)

Mide unos 23 cm. Su nombre proviene de su color: la cabeza es color cobre opaco y el cuerpo castaño. El dimorfismo sexual es leve; una de las diferencias es que el macho tiene un parche rojo en la cara que la hembra no tiene. Posee un aro periocular color gris y un pico grueso color marfil. Se distribuye desde Veracruz, México (incluyendo Oaxaca, Chiapas y Yucatán) hasta el oeste de Panamá. El único país de Centroamérica donde no se observa es El Salvador. En Honduras se encuentra en la costa norte y en la región oriental a excepción del extremo oriental del departamento de Gracias a Dios.

PÁJAROS CARPINTEROS DE ESPALDA CON BARRAS NEGRAS Y BLANCAS

CARPINTERO FRENTE DORADA (NOMBRE CIENTÍFICO: MELANERPES AURIFRONS; NOMBRE EN INGLÉS: GOLDEN-FRONTED WOODPECKER)

Carpintero Frente Dorada (nombre científico: Melanerpes aurifrons; nombre en inglés Golden-fronted Woodpecker)

Mide unos 24 cm. Se lo reconoce por la corona roja, el color amarillo alrededor del pico y las barras en las partes superiores negras y blancas. La cara y las partes inferiores son café claro.  El dimorfismo sexual es muy leve. Habita del sur de Estados Unidos hasta Nicaragua. Es el carpintero más común en Honduras y se ve fácilmente en áreas urbanas. La subespecie común es la Melanerpes aurifrons santacruzi, mientras que en las Islas de la Bahía se encuentra también otra subespecie Melanerpes aurifrons dubius[1].

CARPINTERO SUREÑO O DE HOFFMANN (NOMBRE CIENTÍFICO: MELANERPES HOFFMANNII; NOMBRE EN INGLÉS: HOFFMANN’S WOODPECKER)

Carpintero Sureño o de Hoffmann (nombre científico: Melanerpes hoffmannii; nombre en inglés Hoffmann’s Woodpecker). Fotografía por Denilson Ordoñez.

Mide unos 20cm. Es muy parecido al carpintero frente dorada, pero es algo más pequeño y tiene menos rojo en la cabeza compartiendo con él las barras negras y blancas de las partes superiores. Su distribución es más reducida comparada con otros carpinteros, hallándose desde el sur de Honduras (donde solo se observa en los departamentos de Valle y Choluteca) hasta Costa Rica. En El Salvador aparecen solo 4 registros, solo 1 con foto.

CARPINTERO CARIBEÑO O DE YUCATÁN (NOMBRE CIENTÍFICO: MELANERPES PYGMAEUS; NOMBRE EN INGLÉS: YUCATAN WOODPECKER)

Carpintero Caribeño o de Yucatán (nombre científico: Melanerpes pygmaeus; nombre en inglés Yucatan Woodpecker). Fotografía por Roland Rumm.

Mide 18 cm. En eBird se lo describe como “una versión pequeña del Golden-fronted Woodpecker” y aparece una interesante observación: “las barras blancas de la espalda son relativamente más anchas; llega a verse plateado a la distancia, a diferencia del Golden-fronted que se ve negruzco”[2]. Es de distribución limitada pues se lo encuentra en la Península de Yucatán, México, norte de Belice y en la isla de Guanaja, único lugar de Honduras donde se encuentra.

Roland Rumm, un experto guía de aves que reside en Guanaja, nos explicó que estas aves en Honduras constituyen “una subespecie llamada Melanerpes pygmaeus tysoni, que se diferencia de la subespecie que habita en Yucatán; en el futuro, con base en evidencia provista por ADN, probablemente pueda considerarse que se trata de una especie diferente, pues he visto miles de fotos en Roatán y Utila y allí no se observa. El macho de Guanaja tiene el rojo de la corona y la nuca interrumpido por el medio por color gris, mientras que el de Yucatán tiene rojo completo; además la subespecie de Yucatán es más oscura”.

CARPINTERO LOMO RAYADO (NOMBRE CIENTÍFICO: PICOIDES SCALARIS; NOMBRE EN INGLÉS: LADDER-BACKED WOODPECKER)

Carpintero Lomo Rayado (nombre científico: Dryobates scalaris; nombre en inglés Ladder-backed Woodpecker). Fotografía por Héctor Moncada.

Mide 18 cm. En su cabeza tiene dos franjas negras horizontales: una llega hasta el ojo y otra hasta la mandíbula inferior. Tiene barras uniformes blancas y negras en las partes superiores. El pecho y vientre son de color blancuzco o café claro con pequeñas manchas negras. El dimorfismo sexual es leve. El macho tiene corona roja y negra y la hembra solo negra. Se distribuye desde el occidente de los Estados Unidos hasta Nicaragua. Es un carpintero difícil de observar en Honduras; eBird solo reporta 45 registros, casi todos en la vertiente del Océano Pacífico.

PÁJAROS CARPINTEROS DE ESPALDA COLOR OLIVA

CARPINTERO OLIVÁCEO (NOMBRE CIENTÍFICO: COLAPTES RUBIGINOSUS; NOMBRE EN INGLÉS: GOLDEN-OLIVE WOODPECKER)

Carpintero Oliváceo (nombre científico: Colaptes rubiginosus; nombre en inglés Golden-olive Woodpecker)

Mide 22 cm. Según el experto Robert Gallardo es “el único carpintero totalmente verde en Honduras”[3], aludiendo a su color aceituna dorado. Las alas son color café y el pecho y el vientre son de color verde claro con barras verde olivo.

Carpintero Oliváceo juvenil macho en su nido

La corona y la nuca son de un color rojo intenso y la frente es oscura. Las mejillas son blancuzcas amarillentas. El macho tiene un bigote rojo mientras la hembra tiene el color rojo restringido a la nuca. Habita de México a Sudamérica. En Honduras se lo encuentra en todo el país a excepción del extremo sur.

CARPINTERO ALIRRUFO (NOMBRE CIENTÍFICO: PICULUS SIMPLEX; NOMBRE EN INGLÉS: RUFOUS-WINGED WOODPECKER)

Carpintero Alirrufo (nombre científico: Piculus simplex; nombre en inglés Rufous-winged Woodpecker). Fotografía por Héctor Moncada.

Mide 19 cm. Tiene un color verde oliva. El macho tiene la cabeza y bigote rojo, con un parche café en las mejillas y la garganta es de color café. La hembra tiene solo rojo en la nuca. El vientre es de color oliva claro con barras. Se ven barras delgadas barras negras en la parte inferior de las alas. Habita desde Honduras, que constituye su límite norte hasta Panamá. Es uno de los carpinteros más difíciles de ver en Honduras porque solo se encuentra en zonas boscosas y adyacencias de los departamentos de Olancho y Gracias a Dios. En eBird solo hay 65 observaciones registradas para el país, 21 para Nicaragua y 27 para Panamá al publicar este artículo. Solo es frecuente observarlo en Costa Rica.

CARPINTERO CAFÉ (NOMBRE CIENTÍFICO: DRYOBATES FUMIGATUS; NOMBRE EN INGLÉS: SMOKY-BROWN WOODPECKER)

Carpintero Café (nombre científico: Dryobates fumigatus; nombre en inglés Smoky-brown Woodpecker). Fotografía por Eduardo Hernández Rivera.

Mide unos 15 cm, por lo que es uno de los más pequeños. De color oliva oscuro o café, su dimorfismo sexual es leve: el macho tiene la corona y nuca de un color rojo apagado mientras que la hembra no tiene color rojo en la cabeza. Las mejillas lucen arrugadas. Tiene preferencia por los bosques latifoliados y sus inmediaciones. Se distribuye desde México a Sudamérica. En Honduras se lo observa en la costa norte y en algunas zonas de Olancho y la Moskitia, aunque hay reportes en Santa Bárbara y Cortés, donde lo hemos visto en Rawakala. Un dato interesante es que a la fecha de la publicación de este artículo hay solo 8 registros con fotografías en Honduras, una de ellas de quien escribe este artículo, aunque de muy mala calidad.

CARPINTERO PIGMEO (NOMBRE CIENTÍFICO: PICUMNUS OLIVACEUS; NOMBRE EN INGLÉS: OLIVACEOUS PICULET)

Carpintero Pigmeo (nombre científico: Picumnus olivaceus; nombre en inglés Olivaceous Piculet)

Mide 9 cm. Siendo el más pequeño de los carpinteros de la región. No solo por el tamaño es muy diferente al resto. Incluso alguno puede confundirlo con un trepatroncos porque siempre anda entre los árboles y enredaderas. Es de color oliva oscuro que por debajo se vuelve más pálido. Tiene un pico corto. La cara y la garganta son de una tonalidad café apagada; la cabeza tiene una corona oscura con puntitos blancos. Posee una cola pequeña con estrías negras y amarillas.

Carpintero Pigmeo (vista posterior)

Presenta un escaso dimorfismo sexual; los machos tienen un parche anaranjado en la corona. Sexos similares; eBird dice: “ambos sexos similares; pero los machos tienen un parche anaranjado en la corona”[4]. Se distribuye desde el sudeste de Guatemala (en eBird en ese país hay solo 8 observaciones) hasta Sudamérica. No hay registros para El Salvador. En Honduras se lo encuentra en zonas boscosas y en los alrededores del Lago de Yojoa (Parque Nacional Cerro Azul Meámbar), en la costa norte y en el departamento de Olancho. Su distribución en el país es muy parecida a la del carpintero cachete negro.

OTROS PÁJAROS CARPINTEROS

CARPINTERO BELLOTERO O DE ROBLEDAL (NOMBRE CIENTÍFICO: MELANERPES FORMICIVORUS; NOMBRE EN INGLÉS: ACORN WOODPECKER)

Carpintero Bellotero o de Robledal (nombre científico: Melanerpes formicivorus; nombre en inglés Acorn Woodpecker)

Mide unos 23 cm Se lo conoce popularmente como payaso por los colores vivos de su cabeza. Su nombre científico formicivorus significa comedor de hormigas. Sus partes superiores son negras con corona roja y frente y garganta blancas. Los ojos son amarillentos con pupilas negras.

Carpintero Bellotero o de Robledal en su nido

Ambos sexos son semejantes, aunque la hembra tiene menos área roja en la corona. Las partes inferiores son blanquecinas con estrías negras. Se distribuye desde el oeste de los Canadá hasta Colombia. Se observa en casi todo Honduras. Luego del carpintero frente dorada, junto al carpintero oliváceo es el más común en el país.

CARPINTERO CACHETE NEGRO (NOMBRE CIENTÍFICO: MELANERPES PUCHERANI; NOMBRE EN INGLÉS: BLACK-CHEEKED WOODPECKER)

Carpintero Cachete Negro (nombre científico: Melanerpes pucherani; nombre en inglés Black-cheeked Woodpecker)

Mide unos 19 cm. Es el carpintero “enmascarado” pues en la cabeza tiene máscara negra con un parche blanco detrás de los ojos. Su dimorfismo sexual es escaso, teniendo el macho corona y nuca roja y la hembra una pequeña zona roja en la nuca. Las partes superiores son negruzcas con barras blancas delgadas, y las partes inferiores son de una tonalidad café clara. Se distribuye desde el sudeste de México hasta Sudamérica, a excepción de El Salvador donde no ha sido reportado. En Honduras se encuentra en la costa norte y el departamento de Olancho y se ha observado raramente en el Lago de Yojoa.

CARPINTERO ALBINEGRO (NOMBRE CIENTÍFICO: PICOIDES VELLOSUM; NOMBRE EN INGLÉS: HAIRY WOODPECKER)

Carpintero Albinegro (nombre científico: Dryobates villosus; nombre en inglés Hairy Woodpecker)

Mide unos 20 cm. Es de color negro con un parche blanco en las espalda y líneas blancas en la cara. Leve dimorfismo sexual; el macho posee un parche rojo en la nuca. Las partes inferiores son de color café sucio. Habita de Alaska a Panamá; en el Caribe también se encuentra en las Bahamas. En Honduras habita en la zona central y occidental del país y en algunas zonas cercanas a la costa norte y al extremo sur.

CARPINTERO DE OCOTAL O DE PECHERA (NOMBRE CIENTÍFICO: COLAPTES AURATUS; NOMBRE EN INGLÉS: NORTHERN FLICKER)

Carpintero de Ocotal o de Pechera (nombre científico: Colaptes auratus; nombre en inglés Northern Flicker)

Con unos 28 cm. es el más grande de los carpinteros de cabeza redonda dentro de la región; además es uno de los pocos que en inglés no se llama woodpecker. De arriba hacia abajo, tiene una corona color bronce cobrizo, la cabeza es gris y tiene un babero negro, debajo del cual posee un pecho gris claro con manchas negras. La espalda es color café claro con manchas negras. El dimorfismo sexual es leve, aunque hay algunas marcas de campo que permiten diferenciarlo; por ejemplo, el macho tiene bigote rojo y a hembra bigote color bronce. Se distribuye desde Alaska hasta el noroeste de Nicaragua. En el Caribe se encuentra en Cuba y Grand Cayman. En Honduras se encuentra en la zona centro y occidente en regiones de 500 m. a 2500 m. sobre el nivel del mar.

CARPINTERO MIGRATORIO (NOMBRE CIENTÍFICO: SPHYRAPICUS VARIUS; NOMBRE EN INGLÉS: YELLOW-BELLIED SAPSUCKER)

Carpintero Migratorio (nombre científico: Sphyrapicus varius; nombre en inglés Yellow-bellied Sapsucker)

Mide unos 20 cm. Como se observa, este carpintero no lleva en inglés el nombre de woodpecker, sino de sapsucker, que podría traducirse como chupa savia, por las perforaciones que hace en la corteza de los árboles con su pico. Se identifica por un parche blanco a lo largo de las alas con borde negro. Los ojos están rodeados de un parche negro con una raya blanca por encima; tiene bigote negro.

Árbol con marcas realizadas por el Carpintero Migratorio

Hay variedades regionales. Robert Gallardo comenta que “la mayoría de ellos individuos vistos en Honduras tiene una corona roja”[5]. Habita desde Alaska hasta Sudamérica; como otras aves migratorias, se reproduce en el norte e inverna en el sur. Es el único carpintero migratorio en Honduras y se puede ver prácticamente en todo su territorio.

TABLA DE DISTRIBUCIÓN

OTROS PÁJAROS CARPINTEROS CENTROAMERICANOS:

Carpintero canelo (nombre científico: Celeus loricatus; nombre en inglés: Cinnamon Woodpecker). Se distribuye de Nicaragua a Sudamérica.

Carpintero habado (nombre científico: Melanerpes rubricapillus; nombre en inglés: Red-crowned Woodpecker). Se distribuye de Costa Rica a Sudamérica.

Carpintero nuquidorado (nombre científico: Melanerpes chrysauchen; nombre en inglés: Golden-naped Woodpecker). Se distribuye de Costa Rica a Panamá, donde hay pocos registros.

Carpintero rabirrojo (nombre científico: Dryobates kirkii; nombre en inglés: Red-rumped Woodpecker). Se distribuye de Costa Rica a Sudamérica.

Carpintero marcial o barbinegro (nombre científico: Campephilus melanoleucos; nombre en inglés: Crimson-crested Woodpecker). Se distribuye de Panamá a Sudamérica.

Carpintero panameño (nombre científico: Piculus callopterus; nombre en inglés: Stripe-cheeked Woodpecker). Ave endémica de Panamá. En eBird aparece una sola observación si foto en Colombia.

Carpintero moteado (nombre científico: Colaptes punctigula; nombre en inglés: Spot-breasted Woodpecker). Se distribuye de Panamá a Sudamérica.

Carpintero selvático o ventrirrojo (nombre científico: Campephilus haematogaster; nombre en inglés: Crimson-bellied Woodpecker). Se distribuye de Panamá a Sudamérica.

Carpintero verdiamarillo o dorado (nombre científico: Piculus chrysochloros; nombre en inglés: Golden-green Woodpecker). Se distribuye de Panamá a Sudamérica.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología).


REFERENCIAS

[1] Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America”, Peterson Field Guides, 2016, p.210

[2] Sin firma, “Yucatan Woodpecker”, eBird, Cornell Lab of Ornithology,

[3] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.248

[4] Sin firma, “Olivaceous Piculet”, eBird, Cornell Lab of Ornithology, https://ebird.org/species/olipic1/HN

[5] Gallardo, Robert J., Op. cit., Edición de autor, 2018, p.245


AGRADECIMIENTOS

A Romel Romero, mi amigo y maestro en el campo de las aves, por su infinita paciencia ante mis consultas. A Héctor Moncada, Denilson Ordóñez, Roland Rumm y Eduardo Hernández Rivera por facilitarme sus fotografías y permitirme compartirlas.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de las siguientes fotografías que son utilizadas con la autorización de sus autores:

Carpintero Lomo Rayado y Carpintero Alirrufo por Héctor Moncada

Carpintero Sureño o de Hoffmann por Denilson Ordóñez.

Carpintero Caribeño o de Yucatán por Roland Rumm

Carpintero Café por Eduardo Hernández Rivera

LA “CASA DE LOS AZULEJOS” DE LA CALLE PARAGUAY 1330 (por Pablo R. Bedrossian)

Una de las construcciones más curiosas de Buenos Aires se encuentra en la calle Paraguay 1330. Se la conoce como la Casa de los Azulejos debido a los bellos murales de su fachada.

Es un edificio de tres plantas diseñado en estilo Liberty milanés. Esta variante del modernismo, también llamada Floreale, que surgió en el norte de Italia, se caracteriza por fachadas con pinturas o murales de azulejos con temas inspirados en la naturaleza, tanto florales como animales, el uso de cemento decorativo, la ornamentación con cariátides y atlantes y la presencia de hierro forjado en los balcones y puertas. En la “Casa de los Azulejos” encontramos dos de estos elementos: el uso de azulejos decorativos y la balconería de hierro forjado.

LOS AZULEJOS

El mural de azulejos titulado “Escenas pastoriles” fue creado el artista italiano Pio Pinzauti. Muestra a una mujer preparando atados de heno y a un hombre tomando un toro por las astas en el campo. Ambas figuras se encuentran en la segunda planta mientras que en la tercera solo se observa una vegetación decorativa.

Es poco lo que se sabe de Pinzauti. Se lo menciona como ceramista, con actividad entre 1898 y 1930[1]. Su taller se encontraba en la calle Gustavo Módena 56 de Milán. Algunos trabajos suyos que hemos podido encontrar son la fachada de azulejos decorados de la Casa Galimberti en Milán, de 1902, fruto de su colaboración con Ferdinando Brambilla, el retablo para la capilla Borghi del cementerio de Varano, Italia, y una loza esmaltada titulada “Mascotas”, que forma parte de las colecciones del Castillo de Milán. Hasta donde sabemos, el de la Casa de los Azulejos es su única obra en Buenos Aires.


Anuncio de Pio Pinzauti en el Corriere dei Piccoli, Supplemento illustrato del Corriere della Sera

EL ARQUITECTO

Podemos pensar que la Casa de los Azulejos perdería mucho de su encanto sin la decoración de su fachada; sin embargo, el diseño modernista como los trabajos de herrería del frente le dan realce suficiente como para tener méritos por sí misma.

¿Quién fue su creador? En todas las publicaciones aparece “el arquitecto Benjamin Trivelloni”. Buscamos su nombre y lo hallamos exclusivamente asociado a la “Casa de los Azulejos”, lo que nos hizo desconfiar sobre la autoría. Entonces, fuimos a la fuente más confiable y completa que conocemos, el blog de Alejandro Machado sobre Arquitectos Italianos en Buenos Aires[2], donde encontramos que el malentendido surge de la firma grabada en el edificio de Paraguay 1330 donde aparece como “B. Trivelloni”.

El nombre correcto es Bonaventura Trivelloni, quien realizó otras obras en Buenos Aires, como un petit hotel en la calle Ayacucho 1485, ya demolido, y el edificio de República de Indonesia 77. Machado, además, comparte en el mismo blog un interesante hallazgo: B. Trivelloni aparece como constructor en una bóveda sin nombre en el Cementerio de la Chacarita. No es mucho más lo que sabemos de él. Nació en Italia en 1866. Llegó a la Argentina a 16 años en febrero de 1882 y se radicó en el país donde formó su familia. No conocemos donde cursó sus estudios, pero su talento se revela en sus obras, hermosas y originales.

LA CONSTRUCCIÓN

Iuri Izrastzoff aporta un dato interesante sin citar la fuente: en 1892 había en el lugar una casa chorizo con patio lateral que pertenecía a la Sra. Lucía Argerich[3]. La Casa de los Azulejos fue construida por encargo del Sr. Luis Botta en 1911, por eso también se la conoce como Casa Botta.

En la planta baja hay un local comercial con entrada por Paraguay 1328 y, al lado, la entrada al edificio en Paraguay 1330. En la segunda planta hay un ancho balcón con un bello trabajo en herrería negra rodeado por los azulejos con imágenes de labores campestres que ya mencionamos y a su lado una amplia ventana con celosías. En la última planta hay un balcón más pequeño, a cuyos lados continúa el mural, y también una ventana similar a la del piso anterior.

Los balcones del segundo y tercer piso lucen espléndidas flores y dibujos dorados que embellecen su entramado y están conectados por delgadas columnas de hierro. Desde luego, el color naranja del frente no es el original, que era blanco.

EL MODERNISMO, LA NUEVA ÉPOCA Y EL USO DE LOS AZULEJOS

El modernismo fue un movimiento surgido a finales del siglo XIX que aportó un conjunto de innovadoras propuestas. Recibió distintos nombres: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, modernismo en Cataluña, Liberty o Floreale en el norte de Italia.

Jugendstil en Münich: Edificio de apartamentos en Gedonstraße 4, 6, Schwabing.

Ese movimiento representaba una liberación de los patrones estéticos dominantes de la época. Proponía un nuevo ideal de belleza, asimétrico e impredecible, puesto al servicio de todos los hombres.

Art Nouveau en París: Casa de Jules Lavirotte – 29, avenue Rapp

En Argentina el modernismo sirvió como una bisagra entre el pasado y el futuro que acaba de inaugurarse. Fue un proceso que se inició con el abandono a la resistencia a lo hispánico y la elección del modelo cultural europeo latino (con predominio francés), en detrimento de las opciones anglosajona y norteamericanizante.

Art Nouveau en Buenos Aires: Casa Calise – Hipólito Yrigoyen 2562-78

Esa predilección despertó un importante interés en el Río de la Plata de cerámicas, azulejos y mayólicas del Viejo Continente. Era una época aún sin ascensores donde las viviendas para la clase media alcanzaban tres o cuatro plantas y la decoración exterior, sobre todo del primer piso, se había vuelto importante[4]. Aunque los modelos tradicionales fueron rápidamente desplazados por temas abstractos y fitomorfos, el mural de la Casa de los Azulejos es testimonio de esa moda que a principios de siglo reflejaba las aspiraciones de la nueva burguesía.

Ha pasado más de un siglo desde ese momento y, aunque hoy difícilmente se nos ocurra decorar nuestros frentes con azulejos figurativos, seguimos admirando aquella vanguardista creación de Pio Pinzauti.

UNA HISTORIA

En los tiempos que se levantó la Casa de los Azulejos, vivía una familia por planta. Sin proponérmelo, conocí a un nieto o quizás bisnieto de una familia que vivía en el primer piso. Me contó una breve anécdota referida por un pariente suyo. Un hombre que vestía siempre de impecable sombrero, traje y corbata parecía obsesionado con el edificio de Paraguay 1330. Todas las mañanas se quedaba por horas mirando la fachada desde la vereda de enfrente. Durante varias semanas repetía lo que a esa altura parecía una ceremonia laica, incluyendo sábados y domingos. Cierta mañana uno del edificio se acercó y entabló una breve conversación con él, que adapto para esta nota:

– Desde hace semanas lo vemos todo el día frente al edificio, ¿tanto le gusta?

– No, no miro el edificio; espero que salga alguien…

¿Alguna dama de la cual se enamoró?

– No precisamente…

¿Puedo saber a quién espera?

– A un deudor, un tipo que me debe mucha plata.

Temiendo que se tratara de alguien de su familia, el vecino le preguntó.

– ¿Puedo saber el nombre?

– Benjamin Páez Moreno

– ¡Ah! -dijo echando un resoplido-; ese hombre se mudó hace unos meses, justo antes que Ud. viniera. Por eso no lo encuentra.

¿Y sabe para dónde se mudó?

Dijo que se iba a Villa Luro, pero no tengo la dirección

– ¿Y no viene a buscar el correo?

– Nunca vi una carta para él; quizás estaba huyendo de alguien; incluso el propietario comentó que le quedó debiendo dos meses de alquiler.

El hombre agradeció la información, se dio media vuelta y no volvió a aparecer por el lugar. Entre tanto el vecino subió a su departamento y le dijo a su hermano:

– Benjamín, podés salir tranquilo, pero a partir de ahora no se te ocurra andar por Villa Luro.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bertocco, Mattia Alberto, “Mascotas”, Regione Lombardia, LombardiaBeniCulturali, 2015, que trata sobre un trabajo en loza de Pio Pinzauti, que forma parte de las Colecciones Artísticas del Castillo. Colecciones de Arte Aplicado, Milán, Italia

[2] Machado, Alejandro, “Arquitectos italianos en Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/

[3] Izrastzoff, Iuri, “Fervor por Buenos Aires”, https://www.fervorxbuenosaires.com/grandes-casas-paraguay-1330/

[4] Feliu, Joan “Dinero color azul cobalto. El negocio americano de la cerámica de la provincia de Castellón en el siglo XIX”, Biblioteca de les Aules, Universitat Jaume I, 2005, p.189


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LOS ARMENIOS EN FRANCIA Y UNA VISITA A LA IGLESIA ARMENIA DE PARÍS (por Pablo R. Bedrossian)

París funciona como la capital de los armenios de Francia. Aunque no hay censos precisos, en 2011 se estimaba que unos 600,000 descendientes de armenios vivían en el país galo; de ellos 200,000 en París y sus alrededores; un caso muy especial lo constituye Alfortville, un suburbio parisino apodado “La Pequeña Armenia”, donde los descendientes de armenios suman aproximadamente un 15% de la población[1]. Otros barrios periféricos con alta presencia armenia son en Issy-les-Moulineaux y Arnouville.  

En la Ciudad Luz están presentes las tres iglesias cristianas a las que adhiere la inmensa mayoría del pueblo armenio: La Iglesia Apostólica Armenia bajo la guía espiritual y la jurisdicción del Catholicos[2] de todos los armenios, con sede en Etchmiadzin, la iglesia católica armenia y las iglesias evangélicas, donde se destaca la Unión de Iglesias Evangélicas Armenias de Francia. Se estima que unos 5.000 evangélicos armenios viven en esa nación.

LA VISITA A LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

La Iglesia de San Juan Bautista es un pedacito de Armenia y, a la vez, un lugar de profundo recogimiento espiritual. Al oír los acordes de la música sacra en su magnífico órgano se abre el corazón para escuchar el mensaje de las Sagradas Escrituras.

Ubicada en Rue Jean-Goujon 15 en el refinado distrito 8 de París, fue una donación del magnate petrolero armenio de Bakú y gran benefactor Alexandre Mantachiants. En el video debajo se puede ver un breve momento de la misa.

Su construcción se inició en 1902 y fue consagrada el 2 de octubre de 1904. El diseño, basado en la Catedral Armenia de la Santa Cruz (Սուրբ Խաչ), en Akdamar, hoy territorio turco, estuvo a cargo de Albert-Désiré Guilbert. Pocos saben que este distinguido arquitecto estuvo activo en Argentina, donde en 1926 erigió el edificio de la Ex Compañía de Seguros Sud-América en Buenos Aires (en Diagonal Norte y Rivadavia), además de otras casas y edificios[3].

El templo mide 25 metros de largo por 13 metros de ancho. En el frontón de la entrada hay un altorrelieve de Jesús rodeado por dos ángeles.

Una khatchkar (cruz de piedra), símbolo de la fe cristiana en Armenia, se encuentra en el frente.

También una estatua y un placa de mármol recuerdan a los armenios que dieron la vida por Francia en la Primera Guerra Mundial.

Por dentro, la típica cúpula octogonal vidriada provee una intensa luz reforzada por una enorme lámpara central en forma de araña, con otras dos lámparas más pequeñas a los lados. Un enorme mosaico de un Cristo reinante (conocido en el arte como pantokrator, que significa Señor de todo) domina el interior.

Debajo, un altar en cuyo fondo brilla una imagen de la Virgen con el Niño es el lugar donde los sacerdotes celebran la misa.

La iglesia de San Juan Bautista fue escenario de eventos muy importantes de la comunidad armenia, como el casamiento del general Antranik, héroe nacional, en 1922.

LOS ARMENIOS EN FRANCIA

Desde la edad Media ha habido armenios en territorio francés, llevando consigo su cultura e identidad nacional. Sin embargo, el proceso migratorio se aceleró en las primeras décadas del siglo XX, cuando muchos armenios se vieron forzados de huir de su tierra natal a causa del genocidio perpetrado por los turcos. El puerto de Marsella atrajo a miles de armenios que se establecieron en la ciudad.

Otros continuaron su camino hacia el norte y se radicaron principalmente en París y Lyon. Francia se convirtió en el nuevo hogar de los exiliados armenios, que trabajaron en la agricultura y en la industria; posteriormente se dedicaron a lo que mejor conocían: el comercio. Se crearon organizaciones comunitarias tanto para conservar la identidad nacional como para apoyarse mutuamente en un entorno hostil y desconocido. Como siempre, la Iglesia Apostólica Armenia se convirtió en una referencia obligada para los inmigrantes.

Al principio la situación de los miembros de la joven colectividad armenia fue complicada. Algunos los consideraban “extranjeros sucios” y oficialmente eran reconocidos como “refugiados apátridas”[4]. Según testimonios, esta situación se perpetuó hasta 1940; sin embargo, era más bien el trato corriente y no una política de Estado. Los armenios siempre estarán agradecidos a Francia por haberlos acogido luego de sufrir tantas penurias.

Las raíces armenias no impidieron que los inmigrantes y sus descendientes lucharan por su patria adoptiva. Hubo armenios que pelearon en el ejército francés tanto en Primera[5] como en la Segunda Guerra Mundial. Un silencioso monumento en el Cementerio del Père-Lachaise los recuerda. También valientes jóvenes armenios tuvieron una destacada participación en la resistencia a la ocupación nazi.

Antes y después de la Segunda Guerra Mundial existieron desencuentros entre facciones pro-soviéticas y nacionalistas que generaron grietas en la colectividad. Es interesante que tras la caída del nazismo muchos armenios residentes en Francia, creyeron en la propaganda soviética y decidieron regresar a Armenia; confiaban que Stalin actuaría en su favor recuperando territorios en poder de los turcos. Cuando vieron que tanto su ingenuidad como su imaginación los había colocado en una situación de riesgo, rogaron volver[6].

En la década del ’50 una nueva oleada de miles de armenios llegó a Francia desde Medio Oriente, en su mayoría desde Turquía, Líbano, Siria e Irán. La colectividad crecía y se consolidaba como una minoría importante. En los ’60 los armenios ya eran reconocidos como una minoría étnica digna, respetuosa y activa.

LA INFLUENCIA ARMENIA EN LA CULTURA

En 2001 la Asamblea Nacional francesa aprobó una ley reconociendo el genocidio armenio. Para algunos puede parecer un gesto tardío; sin embargo, los parlamentarios franceses estuvieron dispuestos a pagar el precio de un deterioro en las relaciones con Turquía sin obtener otro premio que la gratitud de los armenios en el mundo.

Muchos dieron testimonio en Francia de su armenidad. Tal es el caso del cineasta Henri Verneuil, creador del famoso film “I como Ícaro”. Con su nombre verdadero, Ashot Malakian, publicó el libro “Mayrig” donde relató la conmovedora historia familiar. Años después llevó la obra al cine, con la actuación, entre otros, de Claudia Cardinale y Omar Sharif. También el inolvidable Charles Aznavour, el descendiente de armenios más famoso del país galo y quizás de todo el mundo, compuso e interpretó el tema “Ils sont tombés” describiendo el terrible y a la vez anónimo sufrimiento de un millón y medio de personas cruelmente asesinadas. No son los únicos descendientes de armenios famosos en Francia: el tetracampeón de Fórmula 1, Alain Prost, la actriz y cantante Sylvie Vartan y el compositor y cantante Michel Legrand también provienen de la tierra del Monte Ararat.

Entre las numerosas instituciones armenias más importantes de Francia se encuentra la AGBU (en español Unión General Armenia de Beneficencia). Hay organizaciones que, sirviendo como un paraguas, reúnen a varias entidades, tales como el Forum de Asociaciones Armenias de Francia[7], creado en 1991, y el Consejo de Coordinación de Organizaciones Armenias de Francia[8]. Entre las decenas de instituciones se encuentran ONG, clubes deportivos, casas de la cultura y asociaciones profesionales armenias.

El medio de comunicación armenio más importante es el periódico Nor Haratch (www.norharatch.com), una publicación independiente que en 2009 reemplazó al diario a Haratch (Յառաջ), fundado en 1925. Desde luego la comunidad armenia de Francia cuenta con también radios y revistas.

También hay instituciones educativas. Un caso digno de resaltar es la Escuela Tebrotzassere, fundada en 1879 en Estambul, reubicada en Marsella en 1918 y luego trasladada a Le Raincy, en los alrededores de París, donde brinda sus servicios educativos.

Quisiéramos quedarnos; quisiéramos volver, pero, aunque hoy no podamos, nos inspira la historia de los armenios de Francia que, como en otros lugares del planeta, formaron familias honradas y trabajadoras, sirvieron a la patria que los recibió y aún hoy honran la memoria de su pueblo.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Sin firma, “Les Arméniens en France”, Le Point, 22/12/2011, https://www.lepoint.fr/societe/les-armeniens-en-france-22-12-2011-1411512_23.php

[2] Catholicós es el título que recibe la máxima autoridad de Iglesia Apostólica Armenia. Recordamos que Armenia fue la primera nación en reconocer el cristianismo como religión oficial, en 301, incluso antes que el Imperio Romano y que a lo largo de dieciocho siclos ha luchado por su supervivencia.

[3] Machado, Alejandro, “Arquitectos franceses en Argentina. Catálogo online de sus obras”, http://arquitectos-franceses-argentina.blogspot.com/

[4] Zenian, David, “The Armenians of France”, AGBU (Armenian General Benevolent Union), News Magazine, 1/3/1995

[5] Para más información sobre la Legión de Oriente, luego conocida como Légion arménienne, una unidad de la Legión Extranjera dentro del Ejército francés se puede leer a Mathosian, Mark, “Grandfather’s Story–The Armenian Legion and the Battle of Arara”, The Armenian online Weekly, mayo 2003

[6] Minassian, Anahide Ter. “Les Arméniens de Paris depuis 1945” en: “Le Paris des étrangers depuis 1945”, Éditions de la Sorbonne, 1995. Dice: “En el aeropuerto de Ereván, Christian Pineau (Ministro de Relaciones Exteriores francés) es literalmente asaltado por un grupo de madres y niños armenios rogando que sean ‘repatriados’ a Francia”.

[7] Su nombre en francés es Forum des Association Arménienne

[8] Su nombre en francés es Conseil de Coordination des Organisations Arméniennes de France y es conocido por su sigla CCAF


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EL REY ZOPE, EL FAMILIAR CENTROAMERICANO MÁS DISTINGUIDO DEL CÓNDOR ANDINO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

De los cutes, jotes o zopilotes, el más espectacular es el rey zope, rey gallinazo o jote real (Sarcoramphus papa), también llamado cóndor de la selva. Mide unos 81 cm de altura y tiene una envergadura de hasta 193 cm[1]. Pertenece a la familia Cathartidae, conformada por buitres, que incluye siete especies americanas incluyendo al asombroso cóndor andino (Vultur gryphus).

Sin duda, el rasgo más notable de esta majestuosa ave es su cabeza de piel sin plumas, arrugada y multicolor, incluyendo rojo, anaranjado, amarillo, negro y rosado. De toda la familia es la única que posee el iris de una tonalidad amarillo pálida, con anillo periocular rojo y el pico negro con sus extremos rojos. Justo antes del pico tiene unas excrecencias llamada carúnculas de colores naranja y rojo. El cuerpo es blanco con parte del cuello gris oscuro y el extremo de las alas color negro. Las patas son de color gris. En vuelo se la observa con un patrón blanco y negro.

Ambos sexos son semejantes, aunque a diferencia del cóndor andino, la hembra es de mayor peso que el macho (3000 g en los machos y de 3780 g en las hembras)[2].

Tienen una amplia distribución desde el sur de México hasta Argentina (solo no se encuentra en Chile y Uruguay). En Honduras, donde vivimos, se encuentra en todo el país, con mayor presencia en la Biósfera del Río Plátano. Los países con menos registros en eBird a la fecha de este artículo son Nicaragua y El Salvador. Los de mayor número de observaciones (que superan en varios miles a todos los demás) son Costa Rica y llamativamente Belice. Habitan en bosques tropicales y también en las sábanas y pastizales aledaños. Es más fácil encontrarlo en zonas altas.

Su nombre (sarko significa carne y ramphos hace referencia a un pico aguileño) proviene de la dominancia que tiene sobre las otras especies al abrir la carroña. La dureza de su pico le permite abrir el cuerpo de un animal muerto y tener la iniciativa en aprovechar el alimento[3]. Recordemos que los buitres son importantes en la cadena alimentaria pues al tener como dieta animales muertos, evitan que las bacterias que se multiplican durante la descomposición cadavérica se conviertan en foco de enfermedades. En ausencia de carne comen frutas.

Foto de un ejemplar adulto en cautiverio, en el Parque de Aves y Reserva Natural Macaw Mountain, Copán Ruinas, Honduras que solo recibe aves nacidas y criadas en cautiverio.

Comparte con el cóndor andino lo que llamaríamos lentitud reproductiva pues su crecimiento y desarrollo demora mucho más que en el resto de las aves. Aparentemente son monógamos y se ha observado en cautiverio el cortejo nupcial. Anidan en huecos de árboles, paredes rocosas, matorrales densos y arbustos a nivel del suelo. No hacen nidos[4]. La pareja participa de la incubación y el cuidado de su cría. La incubación en cautiverio toma de 58 a 60 días.

Jack Clinton, que estudió los cambios de plumaje para estimar la edad, identifica etapas: “El primer año se puede diagnosticar por la presencia de plumón. Las aves de dos años empiezan a mostrar coloración blanca en las áreas ventrales. Este reemplazo de plumas negras por blancas continua hasta que las aves alcanzan los cuatro años, cuando tienen un aspecto moteado resultado de una matriz de plumas blancas y negras en el dorso. La etapa final de maduración del plumaje ocurre a los seis o siete años cuando las manchas negras en las plumas cobertoras superiores son finalmente reemplazadas por plumas blancas”[5].  

Aunque menor que la del cóndor, posee una larga vida pues puede llegar a los 30 años. En general vuela en solitario; cuando la hemos podido observar en vuelo nos llamó la atención su lentitud.

LA FAMILIA

Pertenece a la familia Cathartidae, que incluye siete especies americanas: el cóndor andino (Vultur gryphus) y el cóndor californiano (Gymnogyps californianus), el rey zope y cuatro jotes, cutes o zopilotes, sinónimos para describir buitres (en inglés vultures), un grupo de típicas aves carroñeras. Debido a la diversidad de nombres que se les da en español, las vamos a mencionar en inglés, aclarando que están presentes en todos los países de Centroamérica.

Black Vulture (Coragyps atratus)

Turkey Vulture (Cathartes aura)

Lesser Yellow-headed Vulture (Cathartes burrovianus). Un detalle interesante es que eBird solo registra 9 observaciones (5 de ellas con fotos) para El Salvador a la fecha de la publicación de esta nota.

Finalmente, como parte de la familia se encuentra el Greater Yellow-headed Vulture (Cathartes melambrotus) que solo habita en Sudamérica.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales del valle de Sula a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología).


REFERENCIAS

[1] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.76

[2] Ibañez Olivera, Lesly M.; Iannacone Olivers, José, “Bioecología y estado de conservación del cóndor de selva Sarcoramphus papa Linnaeus, 1758 (Cathartiformes: Cathartidae): Revisión a nivel de Sudamérica”, Biotempo 2011, Volumen 11, p.25

[3] Ibañez Olivera, Lesly M.; Iannacone Olivers, José, Op. cit., p.25

[4] Ibañez Olivera, Lesly M.; Iannacone Olivers, José, Op. cit., p.27

[5] Clinton Eitnirar, Jack, “Estimating age classes in King Vultures (Sarcoramphus papa) using plumage coloration”, Journal of Raptor Research, The Raptor Research Foundation, Inc.,  marzo 1996, p.37


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LA CASA AMÉRICA, VIVIENDAS AL ALCANCE DE TODOS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES

En la avenida San Juan entre Balcarce y Paseo Colón, a mano derecha se observa un jardín rodeado de edificios bajos color gris tiza. No se trata de una plaza pública sino del pulmón verde de la Casa América, un innovador proyecto de viviendas inaugurado en 1937.

Es un complejo en U que mira hacia la avenida San Juan. Está diseñado en estilo racionalista, cuyos rasgos más importantes son el uso de las líneas geométricas, la simetría y la funcionalidad.

Con curvas en los extremos y líneas rectas en el centro aparece como un sitio único, tranquilo y apacible, separado del ruidoso tránsito de la zona. El secreto reside en su área verde: “el espacio central presenta un borde de árboles que separa virtualmente el espacio privado, que es de acceso a las viviendas, con el espacio público“[1].

La Casa América está conformada por tres bloques con entradas independientes con un total de 98 departamentos. Un detalle interesante es que la simetría es solo aparente. La cuadra donde se ubica la Casa América tiene una marcada pendiente hacia la avenida Paseo Colón.

Para evitar que el edificio parezca inclinado, su creador incorporó una planta más en el extremo más bajo, por lo que tiene cuatro niveles del lado de la calle Balcarce y cinco del lado de la Avenida Paseo Colón.

LA HISTORIA

A fines del siglo XIX se comenzó a discutir como crear mejores condiciones sanitarias para las personas de menores recursos, específicamente por los que eran identificados como pobres, trabajadores, obreros e inmigrantes en la ciudad de Buenos Aires. Las propuestas incluían viviendas económicas, casas colectivas y barrios obreros.

En 1912 el diputado Juan Félix Cafferata presentó en el Congreso un proyecto para casas para obreros. En 1917 se reglamentó la ley. Manejado por la flamante Comisión Nacional de Casas Baratas (CNCB). Tres años después, en 1920 se inauguró el primer proyecto residencial de gestión pública con finalidad social: un complejo de 160 viviendas económicas dentro del perímetro conformado por las avenidas Asamblea y José María Moreno y las calles Riglos y Estrada, cerca del Parque Chacabuco zona conocida hoy como Barrio Cafferata en honor a su impulsor.

“En más de veinticinco años que transcurrieron desde las primeras gestiones, se llevaron a cabo nueve intervenciones en la Ciudad de Buenos Aires, con un total de 891 viviendas repartidas en viviendas individuales y colectivas casi en igual proporción”[2]. El último de estos proyectos de casas económicas fue la Casa América en de San Telmo.

EL ARQUITECTO

La Casa América se considera la única obra racionalista de Estanislao Pirovano (1890-s/d). Este arquitecto argentino se había formado en Europa, primero en la Escuela de Arte de Glasgow y luego en la Escuela Especial de Arquitectura de París, donde se graduó en 1914. Trabajó estilos revival, tudor y georgiano hasta que adhirió al estilo neocolonial por el que se lo reconoce[3]. Su obra más famosa es el viejo edificio del Diario La Nación de Florida 373 (que últimamente ha sido una de las sucursales de la empresa Falabella).

Finalmente puede decirse que la Casa América es una bisagra entre los antiguos conventillos e inquilinatos signados por la pobreza y las malas condiciones sanitarias y una modernidad donde las personas de menores recursos podían acceder a una vivienda digna y acorde con sus necesidades.

EL PERRO DEL VECINO

Visitando la Casa América le pregunté a un hombre ya jubilado si conocía alguna historia curiosa del lugar. Me contó que en un departamento había un perro cuyos ladridos no dejaban dormir a su esposa. Ella le pidió que hablara con los vecinos porque ya no soportaba la situación. El marido logró hablar con el dueño del perro:

– ¿Sabe? Vivimos dos puertas de por medio y mi esposa no puede dormir a causa de los ladridos de su perro. ¿Cómo hace Ud. para dormir con ese ruido?

– Tomo un sedante

– Y, mejor, ¿por qué en lugar de tomarlo Ud. no se lo da al perro?

El vecino endureció su rostro y con aspereza le respondió:

–  Si a su señora no les gustan los perros, mejor que se muden.

Según me dijo, regresó vencido a su casa y su esposa no tuvo más remedio que resignarse. Luego agregó que se dedicaba a la reparación de relojes antiguos y, según insistió, era considerado por sus pares el mayor experto en relojes de colección en el país. Cierto día recibió un llamado en su taller de un cliente que lucía desesperado.

– Tengo un reloj Louis Moinet del 1878 empotrado en un mueble y ha dejado de funcionar… ¡Necesito que venga a arreglarlo! Es una joya familiar… ¡Por favor, ayúdeme!

– No hago trabajos a domicilio

– No puedo sacar el mueble, ni puedo sacar el reloj… Le pago lo que sea, pero, por favor, ¡venga!

Notó al cliente tan angustiado que al final accedió. Le pidió los datos

– ¿Dónde vive Ud.?

– En Casa América, San Juan entre Balcarce y Defensa

– Justo vivo allí. ¿En qué cuerpo, piso y departamento?

Tras oír la respuesta el relojero exclamó:

– ¡No me diga que Ud. es el del perro!

Tras unos segundos de silencio el hombre le respondió que sí.

– Voy con una condición: que a partir de ahora haga callar a su perro y nos deje dormir.

El famoso reloj empotrado volvió a funcionar y el matrimonio retornó al buen descanso. En cuanto al perrito cada vez que estaba por el jardín se echaba unas largas siestas mientras su dueño leía plácidamente el diario sobre un banco de concreto.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.46

[2] Sánchez, Sandra Inés, “Los caminos de la construcción de una vivienda popular: Caracterizaciones socioculturales en el espacio doméstico en Buenos Aires, hasta la década de 1940”, Revista de Historia Americana y Argentina, Universidad Nacional de Cuyo, Tercera época, Volumen 50, Nº 2, segundo semestre, 2015, p.116

[3] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo o/r, 2004, p.74,75


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