LA IGLESIA SUECA: UNA JOYA MUY CERCA DEL PUERTO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

IGLESIA SUECA (hoy más conocida como IGLESIA NÓRDICA), Azopardo 1422, Barrio de San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Uno de los edificios más originales y hermosos de Buenos Aires se encuentra en el Bajo, en una esquina de San Telmo, en la zona más cercana a La Boca. Libre de muros y con una bella torre recortada sobre el cielo, en la intersección de la Avenida Juan de Garay y la calle Azopardo se levanta la Iglesia Sueca, más conocida como Iglesia Nórdica, un conjunto de construcciones de aroma europeo, con fachadas de ladrillos oscuros que delatan el paso del tiempo.

Nació como la Iglesia Sueca, una congregación luterana, para servir a las necesidades espirituales tanto de los inmigrantes como de los marineros suecos que mayoritariamente adherían a los postulados de la Reforma.  

LOS PRIMEROS SUECOS EN ARGENTINA

Se sabe de la presencia de suecos en la Argentina desde el siglo XVIII. Incluso el único extranjero presente durante la Declaración de la Independencia en el Congreso de Tucumán fue el oficial sueco Johan Adam Graaner[1], autor de un informe que luego fue publicado como libro, titulado “Las Provincias del Río de la Plata en 1816”[2].

Quizás el primer misionero protestante sueco en Argentina fue el científico Enmanuel Endheldjertha, quien leyendo la Biblia en su país sintió la vocación llevar el evangelio a otras naciones. Llegó a Buenos Aires cerca de 1825, luego viajó a Mendoza y de allí a Chile. A lo largo del camino entregaba ejemplares del Nuevo Testamento y leía porciones bíblicas a quienes estuvieran dispuestos a oír[3].

Nuestro recordado amigo, el historiador Arnoldo Canclini, en su libro “400 años de Protestantismo Argentino” relata la historia de un marinero sueco, Emilio Olesson, quien dedicó su vida a Dios como misionero. Arribó a la Argentina en 1885. Trabajó en la Sjömansvärden, más conocidacomo la Misión Sueca a los Marineros, creada en 1886, con presencia en muchos países. Los marinos suecos llegaban al sur generalmente por la caza de ballenas y recibían en esa misión asistencia espiritual durante su estadía en Buenos Aires. Además, Olesson distribuía biblias. En su esfuerzo evangelizador llegó a Tierra del Fuego donde entregó ejemplares de las Sagradas Escrituras a presos de la famosa cárcel[4].

Contra lo que uno puede imaginar, a principios del siglo XX Suecia era uno de los países más pobres de Europa. Era una sociedad agrícola sobre la cual surgía la nueva clase obrera acompañando el naciente proceso de industrialización. Sin embargo, las condiciones laborales eran tan penosas que muchos decidieron emigrar. Algunos de ellos, provenientes de Brasil, se instalaron a principios del siglo XX en Misiones, en particular en Oberá, ciudad fundada mayoritariamente por suecos. Allí, en 1921 el reverendo Rudolf Münter celebró allí el primer culto para los luteranos suecos.

LOS ORÍGENES DE LA IGLESIA SUECA DE BUENOS AIRES

La Iglesia Sueca porteña tiene como principal antecedente la labor pastoral de un norteamericano enviado por el sínodo sueco-norteamericano de Augustana en 1917, llamado Efraim Ceder, quien celebraba servicios religiosos para la comunidad sueca en templos anglicanos. Por su iniciativa se solicitó a la iglesia nacional sueca la incorporación de la naciente congregación porteña como parte suya. La respuesta fue afirmativa a condición de ocuparse de la vivienda del pastor. Cuenta el Dr. Canclini: “la respuesta fue positiva, aunque con la aclaración de que debían ocuparse de los gastos de vivienda del pastor y atender a la numerosa tripulación de naves de su bandera. Sobre esa base llegó el primer pastor llamado Rudolf Münzher, quien dirigió la congregación entre 1919 y 1923 en una vieja casona en la calle Belgrano 426, que según se dice era la misma donde murió el prócer”[5].

En 1927, luego de una crisis, llegó de Suecia un joven pastor, Nils Bååthe, quien durante sus 20 años de ministerio pastoral sirvió a tres iglesias simultáneamente: la de los marineros, la de la colonia residente en Buenos Aires y la de los suecos en la provincia de Misiones[6]. Hizo una labor titánica ayudando a cuantos podía, no solo en los aspectos religiosos.

La periodista e investigadora urbana Karina Bazán Carpintero, quien generosamente ha aportado valiosa información a este artículo, nos cuenta que “entre 1934 y 1943, la congregación adquirió una casa de dos pisos ubicada en Defensa 1155, si bien la casa les era funcional, una enorme palmera ocupaba el centro del patio les incomodaba a la hora de realizar los bailes tradicionales de la fiesta del solsticio de verano”[7].

LA CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO

La construcción de un templo propio requería fondos que la iglesia no poseía. Los aportes para la compra del terreno llegaron de un modo inesperado: “En 1942, una semana antes del 24 de diciembre, el presidente de la Asociación Sueca y máximo jefe de la empresa SKF, Curt Schenströrn, llamó por teléfono y comunicó que su empresa había resuelto donar 25.000 pesos al fondo para la construcción del edificio de la iglesia. Un par de días después llegó un aporte de igual monto, esta vez enviado por la firma LM Ericsson. Veinticuatro horas antes de la Nochebuena el pastor Bååthe participó de un remate donde compró, en un precio muy razonable, el terreno en el que se erigiría la futura construcción, en la esquina de las calles Azopardo y Garay”[8] .

LA CONSTRUCCIÓN

El diseño del nuevo templo estuvo a cargo del arquitecto suizo-argentino Edmundo Klein, cuyos planos fueron aprobados en Suecia. La construcción fue dirigida por el ingeniero Kjell Henricksen. La piedra fundamental del templo se colocó el 28 de mayo de 1944 y se inauguró en agosto de 1945. En la ceremonia de colocación de la piedra fundamental participaron más de 300 personas, “muchas de ellas eran representantes de la flota mercante sueca. Las tripulaciones también habían aportado lo suyo: los buques habían competido entre sí para lograr la mayor colecta de fondos para el objetivo propuesto. La Dirección Nacional de Asistencia al Personal Marítimo contribuyo también con tan noble propósito”[9].

Buena parte de los gastos fueron sufragados por empresario naviero Axel Ax:son Johnson (1876-1958)[10]. Este destacado hombre de negocios heredó de su padre no solo la dirección de la poderosa compañía Nordstjernan sino también el título de Cónsul General de Siam (hoy Tailandia), por el que se lo reconoce[11]. Cabe agregar que en 1947 este filántropo, decidió donar el 80% del capital de su empresa a una fundación sin fines de lucro, para promover la ciencia, y otra parte más pequeña a una fundación familiar[12].  

Además, Ax:son Johnson donó el dinero para la construcción del Hogar de Marineros denominado Fundación Johnson, que daba a la calle Garay (del cual hoy sobrevive un barco grabado en piedra sobre la puerta de entrada), terminado a mediados de 1946 e inaugurado en enero de 1947 por el príncipe Bertil de Suecia, de visita por la Argentina[13].

EL EDIFICIO

La Iglesia Sueca es un conjunto de edificios, cuyo corazón lo constituyen su pequeña capilla y el salón principal lindante, que sirve como club y lugar de encuentro. Hemos estado allí en dos ocasiones: la primera, hace muchos años en un té con masas suecas organizado por una asociación profesional y la segunda, más recientemente, en una Noche de los Templos organizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El salón principal da al jardín que funciona como pulmón de manzana. En la segunda planta se encontraba la vivienda pastoral. El último en ocuparla fue el pastor Sven Vinstertom quien se retiró en 1993. Ante la ausencia de un ministro religioso permanente ese espacio fue alquilado durante muchos años a la Bodega Humberto Canale. Durante los últimos años, hasta la llegada del Covid19, funcionaba allí el ISA (Instituto Sueco Argentino). Dentro del complejo también se encuentran la cocina, un par de oficinas, un departamento para el casero y uno para el ama de llaves. Todas estas secciones tienen entrada por la calle Azopardo.

En L, compartiendo el jardín pero con entrada independiente por la avenida Garay 80, se encuentra lo que fue el Hogar de Marineros, que se cerró cuando se redujo el flujo naviero. Varios de estos espacios fueron ocupados por la empresa sueca Ericsson.

LA CAPILLA Y SUS EXTRAORDINARIOS DETALLES

El pequeño templo tiene techos altos que cubren una sola nave. Sus bancos son de cedro con lustrado mate. En la actualidad la pintura de las paredes es de un color rosa pálido con cielorraso blanco.

La pintura del frente

Durante el primer año en el frente hubo una cruz, luego reemplazada por la colorida pintura en tela con apariencia de mural que se observa en la actualidad.

Esta obra fue pintada en Estocolmo por Gunnar Torhamn. Muestra a Jesús con sus discípulos junto a una barca en el mar de Galilea. La elección de un tema marino no es casual, pues anuncia la presencia de Dios mismo junto a los marineros suecos[14].  La parte inferior de la obra fue completada por otro artista sueco, Kuno Haglund, en la década de 1980[15].

El púlpito

El púlpito está ubicado a la derecha de la capilla; se accede a él subiendo una escalerilla. Fue diseñado y fabricado artesanalmente en madera por el arquitecto sueco Erik Johan Lundberg y donado por su hermano Stan Lundberg, quien era miembro de la comunidad sueca de Buenos Aires. El trabajo de ebanistería fue realizado por el escultor Robert Nilsson, cuñado del arquitecto[16].

El órgano

Al fondo de la capilla, arriba de la entrada, hay un balcón donde se encuentra el órgano construido por el luthier genovés radicado en Argentina Santiago E. Poggi. Luce una espléndida tubería yl fue declarado, “Bien integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, por la ley N° 5.808, sancionada por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4 de mayo de 2017[17].

Los vitrales

Los vitraux en estilo gótico fueron creación del polifacético artista y espadachín argentino Jorge Berystayn. Se cuenta que al observar desde su auto la iglesia recién construida quedó tan impactado que inmediatamente sintió el deseo elaborarlos y donarlos.

La campana

En 1978 la dama sueca Daisy Melberg, buscando un regalo para su esposo en una tienda de artículos náuticos encontró una campana que había pertenecido a un navío que había sido capitaneado por su marido. Decidió donarla pues nada más oportuno para una iglesia de marineros que la campana de un barco.

LA IGLESIA HOY

La Iglesia Nórdica no existe como tal. Sigue siendo formalmente la Iglesia Sueca, cuyo nombre jurídico es Congregación Sueca en Buenos Aires. El nombre de Nórdico se le dio porque al haber perdido los noruegos su templo[18], lo mismo que los finlandeses[19], se utiliza la capilla para compartir las celebraciones religiosas de las tres comunidades.

La reducción del tránsito marítimo de Suecia a Buenos Aires como la natural integración de descendientes de suecos a iglesias argentinas menguó la asistencia a la Iglesia Sueca. Si bien no hay en la actualidad un ministro permanente, la capilla se utiliza durante las visitas de una pastora itinerante, y el salón como sede de eventos culturales y sociales.

ALGUNAS CURIOSIDADES

Durante el pastorado de Nils Bååthe pasaron por la Iglesia Sueca ilustres visitantes como Theodor Svedberg (Premio Nobel de Química en 1926) y Ulf von Euler (Premio Nobel de Medicina en 1970)[20].

La elección de azul y oro como representativos del Club Atlético Boca Juniors provino de una curiosa decisión: adoptar los colores de la bandera del primer barco que pasara por un puente del puerto que resultó ser de bandera sueca.

La mismísima Casa Rosada misma fue ideada por dos arquitectos suecos, Henrik Åberg y Carl August Kihlberg.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

A la periodista e investigadora urbana Karina Bazán Carpintero por su generosidad, por la valiosa información brindada y su inagotable pasión por Buenos Aires. Recomendamos su blog “Habitantes de Buenos Aires”, http://www.habitantesdebsas.com.ar, con valiosos artículos originales.

A Eva Jeppsson, de la Iglesia Sueca, a quien contacté a través de Karina Bazán Carpintero, por los datos que me brindó, incluyendo artículos y fotografías. Ha tenido una extraordinaria disposición a colaborar con este artículo.

A Sabina Ruiz Díaz por la excelente tesis titulada “La Religión como Impulsora de Migración y Reafirmadora de Identidad en la Nueva Terra. El Caso de los Misioneros Protestantes Suecos en Argentina”.


REFERENCIAS

[1] Sin firma, “Un misterioso sueco en el Congreso del 9 de julio de 1816”, Instituto de Cultura Sueca, https://www.cultura-sueca.com.ar/un-misterioso-sueco-en-el-congreso-del-9-de-julio-de-1816/

[2] Graaner, Jean Adam, “Las Provincias del Río de la Plata en 1816 – Informe dirigido al príncipe Bernadotte”, Librería y Editorial “El Ateneo”, 1949. Nótese que aparece como Jean Graaner y no como Johan

[3] Canclini, Arnoldo, “400 años de Protestantismo Argentino. Historia de la Presencia Evangélica en la Argentina”, Ed. FIET, 2004, p.95

[4] Canclini, Arnoldo,” 400 años de Protestantismo Argentino. Historia de la Presencia Evangélica en la Argentina”, Ed. FIET, 2004, p.230, 231

[5] Canclini, Arnoldo, Op. cit., p.305

[6] Canclini, Arnoldo, Op. cit., p.368

[7] Bazán Carpintero, Karina, “Una perla cerca del puerto”, Habitantes de Buenos Aires, http://www.habitantesdebsas.com.ar/2012/12/una-perla-cerca-del-puerto.html

[8] Dahlstein, Anna, “Azul y Oro en Argentina” (“Blågult I Argentina”), Asociación Sueca (Svenska Föreningen), 1998, p.148,149

[9] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.149

[10] Sin firma, “La Iglesia Nórdica de Buenos Aires”, Iglesias de Buenos Aires, 13/08/2019, https://baiglesias.com/una-iglesia-nordica-en-buenos-aires/; también ver Dahlstein, Anna, Op. cit., p.148. El segundo nombre está bien escrito: Ax:son, con dos puntos luego de la x.

[11] Sin firma, Sitio Oficial de la empresa Nordstjernan, sección Historia: 1890-1930, https://www.nordstjernan.se/historia/1890-1930

[12] Sin firma, Sitio Oficial de la empresa Nordstjernan, sección Historia: 1940-1970, https://www.nordstjernan.se/historia/1940-1970

[13] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.158

[14] La escena reproduce el llamamiento registrado en el Evangelio de Marcos 1:16-20 que Jesús hizo a dos pares de hermanos, todos pescadores: Andrés y Pedro y Jacobo y Juan. Estos dos, apodados boanerges (“hijos del trueno”) aparecen representados junto a su padre Zebedeo. Un séptimo personaje anónimo lleva el rostro del pastor Nils Bååthe, como un homenaje del pintor a ese hombre que sirvió incondicionalmente a Dios sirviendo a los demás fuera de su terruño.

[15] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151

[16] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151

[17] Sin firma, “Órgano de la Iglesia Nórdica de Buenos Aires”, Patrimonio y Arte Urbano de la Ciudad de Buenos Aires, http://patrimonio.com.ar/organos/detalle/organo-de-la-iglesia-nordica-de-buenos-aires/12

[18] La Iglesia de los Marineros Noruegos de Buenos Aires había sido levantada en 1918, con diseño del arquitecto Alejandro Christophersen; fue demolida en 1978 debido a la construcción de la Autopista 25 de Mayo.

[19] La Iglesia Finlandesa se encontraba en la Avenida San Juan 234.

[20] Dahlstein, Anna, Op. cit., p.151


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

EL ANTIGUO PASAJE COSTA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

En Medrano 1352, entre las calles Honduras y El Salvador se abre un pasaje privado a cielo abierto entre dos cuerpos de construcciones. Es el pasaje Costa.

En su entrada, un portón de rejas de hierro negro aparece rodeado por un arco de medio punto con un frontón donde se lee “Pasage Costa”. Originalmente pensamos que el uso de g en la palabra pasage sería una adaptación del francés passage, pues el Pasaje Costa fue levantado en 1924, cuando la arquitectura porteña aún miraba a la parisina como un espejo donde reflejarse. Sin embargo, el Dr. Eduardo Balbachan, pionero y máxima autoridad en el estudio de los pasajes porteños, nos indicó la verdadera razón: “Contrariamente a lo que pudiera intuirse, el término ‘pasage’ no es un galicismo sino que es una herencia de la grafía medieval que se mantuvo con oscilaciones hasta finales del siglo XIX o principios del XX… la disyuntiva ge-jota fue muy compleja y recién se consolidó el apropiado uso de estas dos grafías ya transcurridas las primeras décadas del siglo veinte”.

A los lados, en Medrano 1334 al 1368, se levantan dos conjuntos simétricos, ambos de dos plantas, que delimitan el pasaje. Cada uno cuenta con 6 casas que dan al frente y, por dentro, 18 departamentos. Las casas que dan a la calle tienen las puertas agrupadas de a pares, una al lado de la otra. Se trata de viviendas unifamiliares. No hay acuerdo en cuanto al estilo: algunos creen que tiene detalles art nouveau y otros lo consideran italianizante.

El pasaje es rectangular y no tiene curvas. En su recorrido se observan algunos apliques con farolitos y unas cuantas macetas diseminadas a lo largo de su corto recorrido.

PROPIETARIO, EL TERRENO Y SU ESTATUS

El pasaje Costa se encuentra dentro de una APH (Área de Protección Histórica)[1], con rango de protección cautelar[2]. En el documento oficial que lo acredita, se dice que el propietario fue Ángel Miguel Costa[3]; sin embargo, no hemos podido obtener ninguna información sobre él. Además, en ese texto aparecen datos interesantes; por ejemplo, que la superficie del lote es de 2963 m2, que el área construida es de 5549 m2 y que la altura de las construcciones es de alrededor de 8 metros.

El mismo documento pondera su valor patrimonial: “El conjunto es testimonio del modo de habitar en los barrios porteños de principios de siglo XX. Tanto el tipo ‘Casa de Altos’ como el ‘Pasaje’ denotan la transformación y densificación que sufrió la Ciudad de Buenos Aires en el período 1920-1940, dando lugar a adaptaciones del tipo ‘Casa Chorizo’ para su conversión en residencias multifamiliares”[4].

LOS CONSTRUCTORES

Aunque quizás no haya mucho más para decir sobre el pasaje, ha sido una labor detectivesca averiguar quiénes fueron realmente sus creadores.

Se afirma que las construcciones a los lados del pasaje fueron diseñadas por “el arquitecto Vittori y construidas por Civelli Hnos”. Estos datos se encuentran en todas las notas sobre el pasaje, pero no pudimos encontrar ninguna evidencia de un arquitecto Vittori en aquel tiempo trabajando en Buenos Aires. Quizás la confusión provino de los nombres grabados a uno de los lados del acceso al pasaje “C. Vittori y Civelli Hnos. Constructores”. Como suele pasar en publicaciones en la web, alguien supone algo, lo publica y los demás lo copian. Durante la investigación notamos otro detalle: aunque la mayoría dice que es C. Vittori, para nosotros la inicial era una G, pues en la inscripción del pasaje se diferencia muy bien de la C de Civelli y Constructores.  

En un libro que inventaría el patrimonio urbano del barrio de San Telmo una referencia a “C. Vittori y Cía” como constructor de una vivienda colectiva levantada en 1914 en la Avenida Independencia 401, en la esquina con la calle Defensa[5]. También encontramos que Alejandro Machado, investigador y especialista en arquitectura argentina de autor, lo mencionaba como constructor para la casa de renta de Agüero 827-31 y para un hotel ubicado en la Avenida Montes de Oca 250, ambos diseñados por el arquitecto italiano Domingo Donati[6]. En el primer caso hablaba de C. Vittori y en el segundo de G. Vittori. Entonces, decidimos comunicarnos con él. Al comentarle nuestra lectura de una G. en lugar de la C. precediendo al apellido Vittori del pasaje Costa, nos comentó que no había reparado en ese detalle. Tras validar que en las dos obras que él mencionaba una era claramente G y la otra una letra más dudosa, Machado logró develar el misterio: el constructor fue Gerardo Vittori, cuyo atelier estaba en Juncal 2832. Encontró el dato nada menos que en la Guía Rural de 1912, siendo considerado un constructor de primera categoría.

En cuanto a Civelli Constructores es poco lo que pudimos averiguar. En el libro que mencionamos sobre San Telmo aparece mencionado un Pedro Civelli, constructor de una vivienda individual en Carlos Calvo 535 que aparenta ser de la misma época[7]. Hay un Carlos Civelli mencionado en una lista de constructores que trabajaron en Mar del Plata entre 1870 y 1945[8]. En un blog personal hay otra mención a los  constructores Civelli: “Del otro lado del camino a San Martín, más allá del imponente edificio del Seminario Conciliar y a pocos metros de la antigua pulpería “El Cimaro”, en el año 1910 los constructores Civelli y Jacopini edificaron la mansión existente en la Avenida América 3346, hoy Avenida Mosconi siendo su primer propietario el Señor Pedro Bignoli, un comerciante muy conocido, dueño de una cadena de bazares, que la destinó como lugar de veraneo[9]. Ese predio corresponde actualmente al Hospital Sirio Libanés.

EL PASAJE EN EL CINE

Muchos quizás encuentren familiar el pasaje, pues allí se filmaron escenas de la película “El Secreto de sus Ojos”, ganadora del premio Oscar a la Mejor Película Extranjera 2010, dirigida por Juan José Campanella, con las actuaciones de Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella y Pablo Rago, basada en la novela “La Pregunta de sus Ojos” de Eduardo Sacheri[10].

UNA HISTORIA CANINA

Conseguir historias de los vecinos no suele ser fácil. De vez en cuando encontramos una mano amiga, pero en general hay reticencia para hablar con desconocidos. Los hechos que vamos a presentar nos los refirió un comerciante que tiene su negocio muy cerca del pasaje Costa.  

Una bonita joven venida del Litoral buscaba forjar buenas relaciones con los demás vecinos. Como inquilina cumplía meticulosamente todas las reglas y durante la semana que llevaba en el edificio coincidió varias veces con otra muchacha de su misma edad a la hora de depositar las bolsas con residuos. Siempre se saludaban y ese jueves por la tarde se pusieron a conversar frente al portón de rejas.

– Me mudé a Buenos Aires hace una semana; conseguir un departamento en este pasaje me hace muy feliz.

– Yo vivo aquí desde hace tres años. ¿Qué te ha traído a la capital?

– Un muchacho que conocí por Facebook del cual estoy enamorada; vine a conocerlo. Me dijo que me ama.

– ¡Qué bien! Hay que ser muy valiente para dejar todo por amor.

– Aún no nos hemos visto. Esta noche lo pienso llamar. Quiero darle la sorpresa, pero tengo miedo porque aún no le conté que decidí venirme. ¡Estoy muy emocionada!

– Espero que todo salga muy bien.  ¿A qué se dedica?

– Es arquitecto

– ¡Igual que mi novio! ¿Cómo se llama?

– Ignacio

– ¡Igual que mi novio! ¡Qué coincidencia! ¿Y dónde vive?

– Acá cerca, en la esquina de Gascón y El Salvador

La otra joven se puso pálida. Su sonrisa se borró de inmediato.

– ¿Trabaja en un estudio que queda en la calle Gorriti?

– ¡Sí! ¿Cómo sabías?

Cruel momento al descubrir que hablaban del mismo hombre.

Esa noche la litoraleña llamó al joven; le dijo que estaba de visita y lo citó para la tarde del día siguiente en un café de Palermo. Al encontrarse transmutó sus penas en unos ojos ardientes y una voz seductora. El arquitecto disfrutó a pleno del encuentro y cuando ella lo invitó a ir a su departamento pensó que había ganado la lotería. Sin embargo, al llegar al pasaje, sorprendido y advirtiendo el riesgo de cruzarse con su novia, le dijo:

– ¿Vivís acá?

– Sí, ¿por qué? ¿Pasa algo?

– No, no pasa nada

Para sus adentros rogaba que nadie lo viera. Al entrar al departamento, ella le dijo:

– Ponete cómodo.

Veinte segundos después las dos muchachas aparecieron juntas.

A esta altura el comerciante que me describió los hechos hizo una pausa y me dijo:

– No puedo imaginar el susto que se habrá pegado el tipo. Se creía piola, pero el muy canchero cayó en su propia red. Por supuesto, la vecina cortó el noviazgo y la otra joven volvió a su provincia, pero esa tarde hicieron una cosa extraordinaria. Lo arrinconaron al muchacho que no emitía palabra y le impusieron un castigo que, por vergüenza o para evitar un escándalo, aceptó sin chistar. No creo que haya hecho falta amenazarlo con un arma. Le pusieron un collar para perros y lo obligaron a salir a la calle en cuatro patas llevando ellas la correa. Además del collar colgaba un cartelito que decía “por idiota”.

En ese instante hizo un alto en relato, lanzando una mirada inquisidora.

– ¿No me cree? Mire la foto.

Allí estaba: había un hombre convertido en una mascota conducida por dos mujeres. La imagen parecía una representación de lo que en inglés se llama justicia poética.

– Varios en la calle tomaron fotos con los celulares, lo subieron a redes sociales y la historia se volvió viral. ¿Ud. no se enteró? Le confieso algo… soy un tipo casado y tenía un asunto fuera de casa… al ver eso corté de inmediato, tuve miedo de terminar como un perro…

Nunca hallamos la foto en internet, ni prueba alguna de lo sucedido. Por un buen tiempo creímos que era un invento de aquel comerciante. Cierta tarde nos convocaron a una reunión en un estudio sobre la calle Gorriti. Nos presentaron un arquitecto que parecía muy tímido al que le decían Chihuahua. Desde luego, no nos animamos a preguntar.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Una APH (Área de Protección Histórica) es Las Áreas de Protección Histórica son zonas de la Ciudad con valor patrimonial que poseen gran calidad urbana y arquitectónica.

[2] La protección cautelar de una APH hace referencia a la protección de edificios cuyo valor reconocido es el de constituir la referencia formal y cultural del área, justificar y dar sentido al conjunto; se trata de la protección de la imagen característica del área previniendo actuaciones contradictorias.

[3] Base de Datos de Edificios de Valor Patrimonial Inventario 19-042-035, Separata del Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires, N° 4799, Anexo – Ley N° 5358 (continuación), Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Ministerio de Desarrollo Urbano, Subsecretaria de Planeamiento, Direccion General de Interpretación Urbanística – SPU, -13/1/2016, N° 9858, p.5

[4] Base de Datos de Edificios de Valor Patrimonial Inventario 19-042-035, p.6

[5] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.69

[6] Machado, Alejandro, “Arquitectos italianos en Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/2010/01/arquitecto-domingo-donati-aguero-827-31.html

[7] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; Op. cit., p.57

[8] Pegoraro, Víctor Nahuel, “La formación del empresariado de la construcción en mar del plata, una mirada desde la primera cámara empresarial: el centro de constructores y anexos entre 1935-1945”, Universidad Nacional de Mar del Plata, Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, 2014, p.92

[9] Bento Company, Carlos, “La Casa de mi Abuelo en Buenos Aires”, sin fecha, http://www.c-bentocompany.es/152239205 y Costa Susana, “Hospital Sirio Libanés”, Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto, sin fecha, http://www.c-bentocompany.es/152239205

[10] Nuestro comentario al libro puede leerse en “La Pregunta de sus Ojos”, Intriga para ganar un Oscar“, 2016, https://pablobedrossian.com/2016/12/10/la-pregunta-de-sus-ojos-intriga-para-ganar-un-oscar-por-pablo-r-bedrossian/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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LA CASA DE SUIPACHA 936 – 940, OTRA JOYA ART NOUVEAU DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES

Riga, capital de Letonia, es considerada la ciudad con mayor número de construcciones art nouveau del mundo (unos 700 edificios). Sin embargo, Buenos Aires no se encuentra muy lejos si incluimos todas las variantes de ese amplio movimiento que a fines del siglo XIX sacudió Europa y más oportunamente llamamos modernismo.

El modernismo surgió a finales del siglo XIX; le dio preponderancia a la decoración, a la elegancia, a las ondulaciones, a la naturaleza, relegando la técnica y la simetría a un segundo plano. Recibió distintos nombres: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, modernismo en Cataluña, Liberty o Floreale en el norte de Italia. En Buenos Aires, construcciones como la Casa Calise, El Palacio de los Lirios o la Casa de los Azulejos testifican hasta el día de hoy de ese innovador ideal de belleza.

LA CASA DE SUIPACHA 936/40

La casa de Suipacha 936/40 es una verdadera joya modernista. Fue construida en 1913[1] por el arquitecto Bernardo Milli, cuyo nombre está grabado en la fachada.

Consta de cuatro plantas. Según Iuri Izrastzoff, su diseño sigue las lineamientos de la vertiente italiana, el Liberty milanés con algunos elementos típicamente franceses, “especialmente en el coronamiento de la cúpula, estilo Segundo Imperio, con una maravillosa aplicación o remate de hierro forjado”[2].

En nuestra opinión, los elementos decorativos, que incluyen guirnaldas, mascarones femeninos, angelitos regordetes, elementos florales y una magnífica balconería en hierro negro, convierten a la fachada en una auténtica una obra de arte, embellecida aún más por el granito rosa de su base.

Hemos leído que la casa tiene seis habitaciones y cinco baños. Como no hemos podido visitarla por dentro es hemos podido confirmarlo, pero, de ser así, entendemos que su diseño interior corresponde a un petit-hotel. En cuanto a su estatus, está catalogado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como singular, con nivel de protección cautelar[3].

ACERCA DEL ARQUTECTO

Alejandro Machado, incansable investigador y experto en arquitectura urbana, ya ha identificado 19 obras del arquitecto Bernardo Milli en Buenos Aires, incluyendo viviendas y casas de renta. Se destacan los edificios de Av. Rivadavia 4070/4, Av. Belgrano 2046 y Palos 312[4]. Anat Meidan agrega una vivienda ubicada en Quesada 2568 que, si la dirección es correcta, fue demolida[5]. De las que conocemos la que más se acerca al diseño de la casa de Suipacha 936/40 es la ubicada en la calle Santiago del Estero 137 pero ninguna se encuentra a su altura.

No hemos encontrado datos sobre la biografía del arquitecto. Solamente, una mención muy interesante. Al hablar de Virginio Colombo (creador de la Casa Calise y la Casa de los Pavos) se habla de los “arquitectos italianos no reconocidos por la Sociedad Central de Arquitectos (entre los más meritorios, Francisco Gianotti, Mario Palanti y Bernardo Milli)”[6]. Pensando que Gianotti erigió nada menos que la Galería Güemes y Palanti el Palacio Barolo, es obvio que esta omisión institucional no impidió que el talento se impusiera. En el caso de Bernardo Milli su obra habla por sí mismo.

CONSEGUIMOS UNA ÚNICA HISTORIA Y, A LA VEZ, UNA HISTORIA ÚNICA

Luego de buscar en el barrio anécdotas ocurridas en esta bella casa con aire de petit-hotel encontré una, acaso la única, digna de ser relatada.

Iuri Izrastzoff cuenta en “Fervor por Buenos Aires” que “hasta no hace mucho, en lo que fueron las dependencias domésticas de la residencia, funcionó un lugar nocturno”[7]. La historia tiene que ver con lo que podríamos llamar ese “lugar de citas”.

Cierta noche un incauto caballero que recién había llegado de una provincia del norte argentino – la persona que me refirió la historia no pudo darme más precisiones- vio a una dama muy vistosa junto a la puerta. Impactado por su porte, se acercó a ella y la saludó con el propósito de entablar un diálogo.

– ¡Buenas noches! ¡Qué hermosa es Ud.!

La mujer lo miró y no dijo nada.

– Su belleza me cautiva. No puedo resistirme.

La mujer continuó en silencio, aunque lo miró con desdén y esbozó una leve sonrisa.

– Nunca en la vida me ha sucedido algo así; solo verla y quedar enamorado.

– ¿Quiere pasar?

– ¡Por supuesto!

Parece ser que la mujer lo llevó a una habitación donde ejercía la profesión más vieja del mundo. El hombre, fascinado, tuvo con ella su momento de gloria. Luego la mujer le dijo:

– Son cinco mil pesos

Vaya a saber uno cuánto valía la moneda en aquel momento, pero no era poca cosa. El hombre quedó pasmado, no por el precio sino porque no había advertido que el lugar tenía un uso específico y que la mujer no había sucumbido a sus encantos sino a su dinero. Para complicarlo todo, solo tenía unos magros cientos de pesos en la billetera.

Cuando la mujer lo supo se puso roja porque se dio cuenta de su error: había violado uno de los principios sagrados del gremio: cobrar por adelantado. Sin embargo, al ver al hombre tan avergonzado e ingenuo, lo amenazó con denunciarlo en la comisaría. Sumiso e ignorante de las costumbres de las grandes urbes, atinó a preguntarle:

– ¿Cómo puedo pagarle?

Lo puso a limpiar el cuarto, el pasillo y la vereda. Recién lo dejó ir cerca de las cuatro de la mañana luego de hacerle encerar el piso y sacarle lustre a mano con una franela. El hombre prometió regresar para saldar la deuda y volver a limpiar la casa.

Quien me relató lo sucedido me aseguró ignorar si aquel caballero cumplió o no su palabra, pero agregó:

– De lo que estoy seguro es que antes de volver a dirigir la palabra a una mujer el tipo va a revisar su billetera

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savlov, Judith, “Frente a frente con el arte: cinco fachadas porteñas de exhibición”, Diario Clarín, 22/02/2018, https://www.clarin.com/ciudades/frente-frente-arte-fachadas-portenas-exhibicion_0_SkEFpvswM.html

[2] Izrastzoff, Iuri“Fervor por Buenos Aires”, 2019, Izrastzoff, https://www.fervorxbuenosaires.com/suipacha-936/

[3] Base de Datos de Áreas de Protección Histórica, http://ssplan.buenosaires.gov.ar/_aphweb/baseaph_list.php?a=search&value=1&SearchFor=SUIPACHA+936%2F40&SearchOption=Contains&SearchField=

[4] Machado, Alejandro Daniel, “Arquitectos italianos de Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/search/label/-MILLI%20BERNARDO%20-%20ARQUITECTO  

[5] Meidan, Anat, “Art Nouveau in Buenos Aires – A Love Story”, Ediciones Polígrafa, 2016, p.

[6] Chinellato, Mariela; Rebaque de Caboteau Julio; “El antiacademicismo italiano como lenguaje identitario para la burguesía migrante industrial y comercial”, “Buenos Aires italiana”, “Temas de Patrimonio Cultural 25”, Comisión para la Preservación del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2009, p.237

[7] Izrastzoff, Iuri, Op. cit.


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EL “DAVID” DE MIGUEL ÁNGEL Y SU APASIONANTE HISTORIA (por Pablo R. Bedrossian)

A pesar de haber pintado el techo de la Capilla Sixtina y “El Juicio Universal” en el frente, Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) no se consideraba pintor sino escultor. Para él, su trabajo consistía en quitarle a los bloques lo que les sobraba: la figura estaba encerrada en la piedra y era labor del artista hacerla emerger[1]. Entre 1501 y 1504, emprendió una de sus obras más ambiciosas: el David. Detrás hay una muy interesante historia teñida de ribetes políticos.

EL CONTEXTO

En el siglo XV Italia era un conjunto de ciudades estado que colaboraban y competían entre sí. Los factores unificadores eran el idioma y la Iglesia, pues el papado poseía una alta influencia política. Desde principios de ese siglo los destinos de Florencia habían sido regidos por los Medicis, una familia de banqueros, mecenas de las ciencias y las artes.

Sin embargo, en 1494 el rey de Francia, Carlos VIII tomó Florencia y al proseguir su camino, la ciudad quedó sin gobierno[2] (los Medicis recién retornarían al poder desde el destierro en 1512). Mientras tanto, el control de la ciudad pasó a manos de la burguesía de la cual formaba parte la familia de Miguel Ángel[3].  

LA HISTORIA DEL DAVID

Miguel Ángel había terminado de tallar La Piedad en Roma en 1499, con solo 24 años. Su vertiginosa carrera, impulsada inicialmente por los Medicis, lo había de llevado desde Florencia hasta Roma. El regreso a su ciudad se debía a un gran desafío: crear una figura monumental, el David.

El encargo formaba parte de un proyecto iniciado en el siglo XIV y reactivado en la segunda mitad del siglo XV que consistía en la creación de esculturas de personajes del Antiguo Testamento para ser colocadas en los pilares de la catedral de Florencia. Tras el fracaso de una pieza en terracota, el escultor Agostino di Duccio entre 1464 y 1466 trabajó en un bloque de mármol blanco de nueve varas de altura -aproximadamente 5,25 metros- a fin de crear una imagen gigantesca para el pilar del ábside norte. Según los documentos, la pieza quedó mal tallada e incompleta. En 1476 otro maestro, Antonio Rossellino, intentó arreglar aquel coloso, pero su esfuerzo fue estéril.

Esta suerte de Hércules, como algunos lo llamaban, quedó unos 25 años en el alpende de la catedral, hasta que en julio de 1501 se inició la búsqueda de un nuevo artista para salvar la obra[4]. A tal fin se realizó un concurso en el cual Miguel Ángel se impuso a otro gran escultor florentino, Andrea Sansovino. Al mes siguiente, como ganador, firmó un acuerdo con el gremio de los canteros de la catedral de Florencia y con los representantes del gremio de los comerciantes de lana, que sufragaría los gastos, para realizar el trabajo en un lapso de dos años[5].  Nótese que el encargo en el contrato se denomina “el Gigante” y “el hombre de mármol”, y no el “David”.

Se sabe que el genial artista comenzó su labor en a mediados de septiembre de 1501, tras eliminar un nudo del pecho en el bloque mal labrado. Este dato hace suponer que la pieza recibida ya tenía algún grado de desarrollo en el torso.

Para enero de 1504 el David estaba terminado. El asombro que produjo fue tan grande que se designó una comisión de treinta notables integrada, entre otros, por Leonardo da Vinci y Sandro Botticelli, para darle la mejor ubicación. Se eligió la Piazza della Signoria, frente a la sede de gobierno, como simbólico guardián de la flamante administración republicana.

Durante el traslado desde la catedral a la plaza fue apedreado por jóvenes güelfos (simpatizantes de los Medicis y del papado). La colosal estatua estuvo allí hasta 1873 cuando se la movilizó a su ubicación actual, en la Galleria della Accademia. En 1910 se colocó una copia en su antiguo emplazamiento donde ha permanecido hasta la actualidad.

 LA OBRA

Aquellos que recuerdan la historia bíblica saben que David siendo un pastor de ovejas[6] mató al gigante Goliat, incrustándole en su frente una piedra[7], el único lugar descubierto de su armadura[8]. No hace falta ser demasiado imaginativo para advertir la diferencia de tamaño entre el guerrero y el pastor; sin embargo, Miguel Ángel convierte al pequeño luchador en un héroe. No es una cuestión de longitud sino de fe. La certeza expresada por David en el relato del Antiguo Testamento[9] lo convierte en un hombre fuerte y poderoso, todo un mensaje político para inspirar a una ciudad cuyo futuro aún era incierto.

El David no solo trasmite vigor, sino belleza; la obra revela tanto la maestría como el conocimiento anatómico del artista; podría decirse que para Miguel Ángel la conjunción de fortaleza y belleza es sinónimo de perfección.

LOS DETALLES

Hay varios detalles interesantes que los expertos han sabido observar; vamos a mencionar algunos de ellos:

El David de Miguel Ángel es ambidiestro. Lleva la piedra en la mano derecha, cuyo tamaño es mayor al esperado, y la honda en la izquierda. Si fuera exclusivamente diestro, portaría los objetos al revés.

En las representaciones tradicionales, la cabeza de Goliat aparecía a los pies de David, quien llevaba en su mano la espada de su adversario con la cual lo había decapitado[10]. El David de Miguel Ángel omite ambos elementos; no presenta la victoria sino el momento previo, con el joven listo para lanzar la piedra[11].

Además, una nota del propio Miguel Ángel en una página con bocetos de un desaparecido David de bronce y de un brazo de este David, sugiere que él también se vio a sí mismo como alguien que debía enfrentar con una honda y cinco piedras a un poderoso gigante: el enorme bloque de mármol[12].

Los críticos, sin embargo, a veces confunden opinión con mezquindad. Por ejemplo, hay quien ha dicho que la obra es un cliché inexpresivo. Más allá de su monumentalidad, basta ver el rostro del David de Miguel Ángel para percibir su una intensa concentración lista a entrar en acción[13].

Tiene una altura de 5, 17 metros​ de altura y pesa 5572 kilogramos.

EL DAVID EN LA PIAZZA DELLA SIGNORIA

Para terminar, vamos a presentar tres copias extraordinarias de esta obra. Ya hemos mencionado la primera: la emplazada en 1910 en la Piazza della Signoria, sitio donde se expuso la original desde 1504 hasta 1873 (¡más de tres siglos y medio!).

Esta copia es 1:1, lo que significa que es del mismo tamaño que la original. Fue realizada por el escultor Luigi Arrighetti[14], quien ganó el concurso para esculpirla.

EL DAVID DE LA PIAZZALLE MICHELANGELO

La Piazzale Michelangelo es el punto de observación panorámico más famoso de Florencia. Desde allí se contemplan hermosas vistas de la ciudad, sobre todo al atardecer, resaltando los colores que toma el río Arno y los pintorescos puentes que lo cruzan, entre ellos el famoso Ponte Vecchio.

Esta plaza de piedra dedicada a Miguel Ángel fue construida en 1869 con diseño del arquitecto Giuseppe Poggi. Luce un extraordinario David en bronce realizado por Clemente Papi, colocado allí en 1873. La escultura estaba destinada a ser el reemplazo de la original en la Piazza della Signoria, pero debido al rechazo popular hacia la imagen en bronce, se decidió ubicarla en la colina donde se encuentra el mirador. Debido a su peso, para transportarla se requirieron nueve pares de bueyes[15].

La base es diferente, pues hay cuatro estatuas, copias de las alegorías del día y de la noche, que adornan las tumbas de los Medicis en su capilla de la iglesia de San Lorenzo.

 EL DAVID DE BUENOS AIRES

Muy pocos conocen que en Buenos Aires también existe un David; se trata de un calco de tamaño original. Los calcos son réplicas realizadas en moldes obtenidos de las esculturas originales en los cuales luego se vierte yeso y se espera hasta que fragüe.

Lamentablemente se encuentra en un sitio poco visitado: El Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova, ubicado en la Costanera Sur.

Aunque está fijado a un modestísimo pedestal su imponente figura es conmovedora.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Gombrich, E. H., “La Historia del Arte”, Phaidon, 1950, 16ª Ed. (revisada, ampliada y rediseñada), 1995, p.313

[2] Winspeare, Massimo, “Los Medici”, Sillabe, Firenze Musei, 2000, p.22

[3] Para evitar extendernos demasiado, omitimos mencionar a Girolamo Savonarola quien tuvo una enorme influencia política Fue un reformador católico de la orden de los dominicos opuesto al papado que finalmente terminó en la hoguera antes del encargo del David.

[4] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; “Miguel Ángel Obra Completa”, Taschen, 2018, p. 41

[5] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; Op. cit., p.42

[6] 1º Libro de Samuel 17:15

[7] 1º Libro de Samuel 17:49

[8] 1º Libro de Samuel 17:5,6

[9] 1º Libro de Samuel 17:34-36,45-47

[10] 1º Libro de Samuel 17:51

[11] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; Op. cit., p.46

[12] Zöllner, Frank; Thoenes, Christof; Pöpper, Thomas; Op. cit., p.47

[13] Ceysson, Bernard; Bresc-Bautier, Geneviève; Fagiolo dell’Arco, Maurizio; Souchal, François, “Sculpture”, Vol. 2: “From the Renaissance to the Present Day”, Taschen, 1999, p.72

[14] Bandelloni, Antonietta, “La storia della copia più fotografata del David”, https://michelangelobuonarrotietornato.com/2017/07/10/la-storia-della-copia-piu-fotografata-del-david/

[15] Bandelloni, Antonietta, “Piazzale Michelangelo: la storia”, https://michelangelobuonarrotietornato.com/2015/06/30/piazzale-michelangelo-e-la-sua-storia/

LA CATEDRAL ORTODOXA SERBIA DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

CATEDRAL ORTODOXA SERBIA “NATIVIDAD DE LA VIRGEN”, 15 de Noviembre de 1889 1536, Barrio de Constitución, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Una de las joyas ocultas de Buenos Aires es la Catedral Ortodoxa Serbia “Natividad de la Virgen”. Ubicada en el barrio de Constitución, en la calle 15 de Noviembre de 1889 entre las calles Virrey Ceballos y Luis Sáenz Peña es desconocida para la mayoría, a pesar que en 2019 fue declarada Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

LA HISTORIA

El terreno en el que se ubica fue adquirido a fines de 1985 con el propósito de levantar un templo y una escuela. Al año siguiente se colocó la piedra fundamental; sin embargo, el inicio de la construcción se demoró unos años. Finalmente, la iglesia fue consagrada el 12 de noviembre de 1995. Fueron 10 años de esfuerzo y de fe para esta valiente y trabajadora comunidad en Argentina.

Su historia no termina allí. En 2011 el Concilio de Obispos encabezado por Su Santidad, el Patriarca de Serbia Irinej, decidió crear la Diócesis de Buenos Aires, Sud y Centro América designándola entonces su sede central, por lo que su rango fue elevado a Catedral.

EL DISEÑO

Generalmente los inmigrantes que provienen de un mismo país establecen lazos entre ellos para sostenerse y apoyarse ante un entorno desconocido. Simultáneamente crean instituciones tanto para ser representados comunitariamente como para mantener sus tradiciones, su creencias y su idioma. Los serbios en Buenos Aires a través del nuevo templo reafirmaban los vínculos con su nación y con su fe cristiana. Eligieron como modelo la “Iglesia de Santa Ana y San Joaquín”[1] (en serbio Kraljeva Crkva), una joya arquitectónica serbio-bizantina erigida dentro del Monasterio Studenica.

Aquella capilla con planta de cruz comprimida y una cúpula octagonal de color rojo fue levantada en 1314 por orden del rey serbio Milutin (luego canonizado como san Milutin), por lo que se la conoce como la Iglesia del Rey. En 1986 junto al complejo del convento fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO[2]. La iglesia de Buenos Aires muestra la misma fachada e idéntica cúpula. Es la única muestra de arquitectura serbio-bizantina en Sudamérica.

Se estima que en Argentina hay unos 5,000 serbios contando sus descendientes. Los gastos de la obra fueron sufragados en su totalidad por la comunidad serbia de Buenos Aires. Uno de los principales donante fue el Dr. Borivoje Abramovic y su familia, mientras que comisión responsable de la construcción fue presidida por el Protodiácono Nicolás M. Radis.

NUESTRA VISITA

Habíamos visto la Catedral Ortodoxa Serbia de Buenos Aires en una guía de lugares de culto publicada por el Gobierno de la Ciudad. Nos sorprendió que, pese a su ubicación en una zona poblada y de alto tránsito, nos fuera totalmente desconocida. En uno de los viajes a Buenos Aires decidimos visitarla.

Nos presentamos sin previo aviso y, con una cordialidad y cortesía encomiables, un diácono nos permitió pasar y tomar fotografías con toda libertad, mostrando un genuino interés en hacer del templo un lugar de puertas abiertas a todas las personas. Apreciamos profundamente ese gesto de confianza en tiempos donde el engaño y el robo no respetan ni siquiera los lugares sagrados.

LOS SERBIOS

Los serbios son un pueblo de origen eslavo que vive en Europa Central que junto a otras naciones vecinas fue integrado en una sola república llamada Yugoslavia luego de la 1ª Guerra Mundial.

Para aquellos que vivimos en países multiétnicos nos cuesta entender la noción de pueblo, una unidad no solo genética sino cultural, histórica, lingüística y religiosa.

La primera mención que se conoce de los serbios o, más bien, de sus antepasados, es del siglo II, y los ubica al norte del Cáucaso, cerca del Mar Negro. En el siglo V emigraron hacia Europa estableciéndose a principios del siglo VII en la zona de los Balcanes. Se considera que su primer gobierno propio surgió en el siglo alrededor siglo XI; sin embargo, debemos recordar que Europa era un conjunto de reinos desperdigados que se aliaban o guerreaban entre sí con frecuencia. Las fronteras eran muy diferentes a la actuales y aún poderosos gobernantes sucumbían ante fuerzas extranjeras.

Como muchos otros, los serbios fueron avasallados por imperios y naciones más fuertes, sin embargo, aunque reiteradamente perdieron la independencia política conservaron su identidad nacional. La Revolución Serbia de principios del siglo XIX logró cierta autonomía del imperio otomano; sin embargo, su territorio continuó siendo disputado tanto por los turcos como por el imperio austrohúngaro. A fines de 1882 se creó un reino serbio, pero muchos compatriotas vivían fuera de sus límites, bajo el yugo extranjero.

La 1ª Guerra Mundial se inició con la declaración de guerra que el Imperio Austrohúngaro realizó a Serbia a causa del asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, en la actual República de Bosnia y Herzegovina. Hay una gran discusión sobre lo sucedido, pues si bien los autores materiales fueron serbobosnios (serbios nacionalistas que habitaban en territorio bosnio), hay indicios que sugieren la complicidad de autoridades del Imperio Austro Húngaro: habrían ignorado deliberadamente las advertencias del propio gobierno serbio sobre un posible magnicidio, con el propósito de justificar una guerra que anexaría a Serbia a sus territorios[3].

La nación se vio envuelta en el conflicto bélico y tras la caída de aquel imperio, en 1918 se creó el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que en 1929 pasaría a llamarse Yugoslavia, una monarquía constitucional federada en manos de una dinastía serbia. Luego de la 2ª Guerra Mundial, tras el reparto de Yalta, Yugoslavia pasó a ser un república socialista bajo la férula soviética. Sin embargo, con la caída del comunismo, Yugoslavia se desmembró y en 1992 Serbia y Montenegro se unieron creando una república independiente que perdura hasta la actualidad.

La Iglesia Ortodoxa Serbia es considerada el bastión más occidental de las iglesias orientales. La influencia del Imperio Bizantino es notable en su fe y en su arquitectura. Esta iglesia que reproduce fielmente la Iglesia del Rey es una digna muestra.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Abriani, Alfredo (Dirección), “Guía de Lugares de Culto de la Ciudad de Buenos Aires Tomo 1”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2013. P.19

[2] Sin firma, “Catedral Serbia es Sitio de Interés Cultural”, DG Prensa, Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, 11 de julio de 2019, https://www.legislatura.gov.ar/posts/catedral-serbia-es-sitio-de-interes-cultural546.html

[3] El film austriaco “Sarajevo. El atentado” (2014) dirigido por Andreas Prochaska presenta esta perspectiva.


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CÓMO VISITAR UN MUSEO Y NO MORIR EN EL INTENTO (por Pablo R. Bedrossian)

Es probable que en su primera visita a un museo haya dedicado de 5’ a 10’ a las primeras obras, de 3’ a 5’ a las siguientes y, tras consultar la hora, se haya visto obligado a ver el resto casi sin detenerse, llegando a la salida con sabor a poco. Permítanos brindarle algunos consejos para aprovechar su visita y disfrutarla a pleno, basados en nuestros recorridos por centenares de museos en cuatro continentes.

Museo Guggenheim (Nueva York, Estados Unidos)

LA PREPARACIÓN

1. Sepa qué tipo de museo va a visitar. ¿Es de arte, historia, ciencias naturales, tecnología aeroespacial o deportivo? Elija un museo que ofrezca contenidos de su agrado.

Museo Nacional de Historia Natural (Washington DC, Estados Unidos)

La mayoría de los museos son temáticos; por ejemplo, hay museos de arte clásico y museos de arte moderno. Incluso pueden abordar temas o periodos muy específicos. Por ejemplo, el Musée d’Orsay de París está dedicado a obras de arte creadas entre 1848 y 1914. Recuerde también que hay museos dedicados especialmente a los niños.

Musée d’Orsay (París, Francia)

Excepcionalmente existen museos que por su amplia diversidad se parecen a las enciclopedias. Tal es el caso del Museo Nacional de Escocia en Edimburgo donde se pueden encontrar objetos tan diversos como un auto de Fórmula 1, un faro para orientación marítima, un Buda Amida o la famosa oveja Dolly, primera en el mundo surgida de una clonación.

Museo Nacional de Escocia (Edimburgo, Escocia)

2. Averigüe qué tamaño tiene o la cantidad de piezas exhibidas. Conocer el tamaño le permitirá administrar su tiempo.

Algunos museos, como el Louvre de París, el Museo Británico de Londres, el Museo Egipcio de El Cairo o el Hermitage de San Petersburgo son tan grandes que es imposible visitarlos en un día, aunque sea a paso acelerado. Se distribuyen en “alas”, edificios que generalmente reúnen piezas por temas o épocas; dentro de cada “ala” existe un buen número de salas, donde en se agrupan piezas por periodos, contenidos o creadores.

Museo Hermitage (Moscú, Rusia)

Hay museos que tienen más de una sede, como el Museo Aeroespacial de Washington D.C., uno de cuyos centros se encuentra en The Mall, el área verde más famosa de la ciudad, y el otro se halla camino al aeropuerto.

Museo Nacional del Aire y el Espacio (Washington DC, Estados Unidos)

Desde luego, existen también museos que tienen dimensiones humanas. Algunos pueden recorrerse en un día o en pocas horas. Generalmente son museos que se ocupan de temáticas muy específicas, por ejemplo, el Museo de FIFA de Zúrich, el Museo de Escultura Maya de Copán, el MALBA de Buenos Aires, el Museo de Pérgamo de Berlín, el Museo de Cosmonáutica de Moscú o el Museo Nacional de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Museo de la FIFA (Zúrich, Suiza)

3. Establezca el tiempo que va a dedicar al Museo. Si sabe cuánto tiempo dispone podrá distribuir su tiempo en base a sus prioridades.

Recuerde que en un museo se camina lento. Analice cómo se sentirá luego de andar de sala en sala durante cuatro horas. Algunos ofrecen restaurantes o cafeterías donde poder comer algo y descansar, pero tenga en cuenta que no suelen ser económicas.

Galería de los Uffizi (Florencia, Italia)

Además, existen museos que, de acuerdo a su interés personal, quizás le convenga visitar en más de una ocasión para ver lo que desea. Por ejemplo, durante un tiempo -no sabemos ahora- a partir de determinado horario la entrada al MET de Nueva York era gratuita, entonces uno podía elegir si visitarlo durante un día entero pagando entrada, hacer varias visitas más cortas gratuitas o combinar ambas formas.

Metropolitan Museum of Art – MET (Nueva York, Estados Unidos)

4. Consulte el precio de la entrada y la forma de adquirirla. Investigue si puede comprarla anticipadamente por vía online o adquirir pases que incluyan varios museos de su interés.  

Hay museos gratuitos como el Museo Británico de Londres o la National Gallery de Washington D.C.; sin embargo, la entrada a la mayoría de los museos es paga. Los precios pueden variar durante el año (suelen subir en verano donde hay mayor demanda o los fines de semana) y en algunos casos conviene comprar con antelación.

National Gallery (Londres, Inglaterra)

En las ciudades más importantes se ofrecen pases para visitar varios museos con un mismo ticket. En otros casos hay entradas que se adquieren por internet que evitan las largas fila de ingreso.

Museo de Pérgamo (Berlín, Alemania)

5. Infórmese sobre lo que desea ir a ver. No siempre están disponibles todas las obras o abiertas todas las salas, sea por reformas, préstamos o restauraciones.

El Museo Nacional de Taipei en Taiwán posee cerca de 700,000 piezas de arte chino por lo solo puede exponer una pequeña cantidad de ese enorme patrimonio. Por esa razón rotan las pinturas y artesanías ofrecidas al público.

Museum of Modern Art – MoMA (New York, Estados Unidos)

El Museo de Cluny en París, con una de las mejores colecciones de arte medieval del mundo, ha estado largo tiempo en proceso de remodelación y al momento de escribir esta nota solo se puede visitar parcialmente.

Museo de Cluny (París, Francia)

LA VISITA

6. Vaya temprano. Generalmente a primera hora hay menos afluencia de público.

Por ejemplo, La Gioconda, la famosa pintura de Leonardo da Vinci expuesta en el Louvre de París, está separada del público por vallas; sin embargo, casi siempre hay entre 30 y 50 personas intentando verla al mismo tiempo. Algo similar ocurre con el David de Miguel Ángel en la Galleria dell’Accademia de Florencia.

Museo del Louvre (París, Francia)

Los Museos Vaticanos suelen recibir tanta gente que es difícil poder detenerse. Si Ud. es de los primeros, gozará del privilegio de poder realizar su visita con más espacio y menos compañía.

Museos Vaticanos (Ciudad del Vaticano)

7. Identifique la obra que observa. Si a Ud. le gusta tomar fotografías de las piezas expuestas, tome luego una fotografía de la información colocada junto a ella.

Al lado de cada pieza suele haber información sobre el nombre, el autor o protagonista, la nacionalidad y el año. A veces aparece información más detallada. Es esencial saber qué está viendo. Aunque uno reciba la información el momento, puede olvidarla.

“Retrato de una dama con vestido amarillo”, Museo Hermitage (San Petersburgo, Rusia)

Además, es útil conocer previamente el idioma en que se brinda la información de las piezas expuestas; si no están en español suelen estar en el idioma del país y en inglés.

Galería Nacional Praga (Praga, República, Checa)

8. Concéntrese en las obras maestras. Debido a los límites que el tiempo y la extensión de muchos museos imponen, es mejor enfocarse en las obras más reconocidas. Sin embargo, también puede incluir aquellas que sin ser famosas son de su interés.

Hay tres modos que pueden ayudarle para elegir las obras a admirar: consultar previamente en libros o internet, comprar al llegar una guía del museo que es un libro con las piezas más importantes y su explicación o alquilar una audioguía a la entrada del museo. Una audioguía consiste en auriculares conectados a un pequeño equipo donde Ud. coloca el número de la obra que aparece junto a ella para escuchar una grabación acerca de lo que observa. Generalmente las tres alternativas pueden conseguirse en su propio idioma, aunque hay museos cuyas guía de papel o audioguía no están disponibles en español.

“David”, Galería de la Academia (Florencia, Italia)

Se han puesto de moda los tours virtuales por internet. Pueden ser una excelente aproximación para elegir con tiempo las obras a contemplar durante su visita.

Museo Reina Sofía (Madrid, España)

9. Disfrute lo que observa. Antes de cualquier explicación, contemple, sienta, piense.

Contemplar una pintura, la osamenta de un animal prehistórico, el mármol de un templo antiguo o un trasbordador espacial son experiencias extraordinarias. La primera impresión es la que define lo que objeto produce en nosotros.

Museo de Arte Costarricense (San José, Costa Rica)

Aproveche ese momento único para que perdure en su memoria. Es algo que sucede, no algo que uno hace. Luego, piense y trate de entender qué hay en lo que observa, qué puede aprender o conocer de lo que está delante suyo.

Museo de Escultura Maya (Copán Ruinas, Honduras)

10. Aproveche las visitas guiadas. Los museos suelen ofrecer tours grupales gratuitos que duran entre una y dos horas donde expertos le presentan y explican algunas piezas de las más importantes.

Si bien en ese caso Ud. no manejará su tiempo ni las prioridades, la información suministrada por los guías puede mejorar notoriamente la calidad de su visita. Debe averiguar si hay tours en su idioma y en qué días y horarios; algunos museos no realizan visitas guiadas diarias en español.

Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires – MALBA (Buenos Aires – Argentina)

También hay tours pagos, grupales o individuales. En caso que su presupuesto lo permita, un tour individual con un experto es una excelente opción.

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LA “CASA DE LOS AZULEJOS” DE LA CALLE PARAGUAY 1330 (por Pablo R. Bedrossian)

Una de las construcciones más curiosas de Buenos Aires se encuentra en la calle Paraguay 1330. Se la conoce como la Casa de los Azulejos debido a los bellos murales de su fachada.

Es un edificio de tres plantas diseñado en estilo Liberty milanés. Esta variante del modernismo, también llamada Floreale, que surgió en el norte de Italia, se caracteriza por fachadas con pinturas o murales de azulejos con temas inspirados en la naturaleza, tanto florales como animales, el uso de cemento decorativo, la ornamentación con cariátides y atlantes y la presencia de hierro forjado en los balcones y puertas. En la “Casa de los Azulejos” encontramos dos de estos elementos: el uso de azulejos decorativos y la balconería de hierro forjado.

LOS AZULEJOS

El mural de azulejos titulado “Escenas pastoriles” fue creado el artista italiano Pio Pinzauti. Muestra a una mujer preparando atados de heno y a un hombre tomando un toro por las astas en el campo. Ambas figuras se encuentran en la segunda planta mientras que en la tercera solo se observa una vegetación decorativa.

Es poco lo que se sabe de Pinzauti. Se lo menciona como ceramista, con actividad entre 1898 y 1930[1]. Su taller se encontraba en la calle Gustavo Módena 56 de Milán. Algunos trabajos suyos que hemos podido encontrar son la fachada de azulejos decorados de la Casa Galimberti en Milán, de 1902, fruto de su colaboración con Ferdinando Brambilla, el retablo para la capilla Borghi del cementerio de Varano, Italia, y una loza esmaltada titulada “Mascotas”, que forma parte de las colecciones del Castillo de Milán. Hasta donde sabemos, el de la Casa de los Azulejos es su única obra en Buenos Aires.


Anuncio de Pio Pinzauti en el Corriere dei Piccoli, Supplemento illustrato del Corriere della Sera

EL ARQUITECTO

Podemos pensar que la Casa de los Azulejos perdería mucho de su encanto sin la decoración de su fachada; sin embargo, el diseño modernista como los trabajos de herrería del frente le dan realce suficiente como para tener méritos por sí misma.

¿Quién fue su creador? En todas las publicaciones aparece “el arquitecto Benjamin Trivelloni”. Buscamos su nombre y lo hallamos exclusivamente asociado a la “Casa de los Azulejos”, lo que nos hizo desconfiar sobre la autoría. Entonces, fuimos a la fuente más confiable y completa que conocemos, el blog de Alejandro Machado sobre Arquitectos Italianos en Buenos Aires[2], donde encontramos que el malentendido surge de la firma grabada en el edificio de Paraguay 1330 donde aparece como “B. Trivelloni”.

El nombre correcto es Bonaventura Trivelloni, quien realizó otras obras en Buenos Aires, como un petit hotel en la calle Ayacucho 1485, ya demolido, y el edificio de República de Indonesia 77. Machado, además, comparte en el mismo blog un interesante hallazgo: B. Trivelloni aparece como constructor en una bóveda sin nombre en el Cementerio de la Chacarita. No es mucho más lo que sabemos de él. Nació en Italia en 1866. Llegó a la Argentina a 16 años en febrero de 1882 y se radicó en el país donde formó su familia. No conocemos donde cursó sus estudios, pero su talento se revela en sus obras, hermosas y originales.

LA CONSTRUCCIÓN

Iuri Izrastzoff aporta un dato interesante sin citar la fuente: en 1892 había en el lugar una casa chorizo con patio lateral que pertenecía a la Sra. Lucía Argerich[3]. La Casa de los Azulejos fue construida por encargo del Sr. Luis Botta en 1911, por eso también se la conoce como Casa Botta.

En la planta baja hay un local comercial con entrada por Paraguay 1328 y, al lado, la entrada al edificio en Paraguay 1330. En la segunda planta hay un ancho balcón con un bello trabajo en herrería negra rodeado por los azulejos con imágenes de labores campestres que ya mencionamos y a su lado una amplia ventana con celosías. En la última planta hay un balcón más pequeño, a cuyos lados continúa el mural, y también una ventana similar a la del piso anterior.

Los balcones del segundo y tercer piso lucen espléndidas flores y dibujos dorados que embellecen su entramado y están conectados por delgadas columnas de hierro. Desde luego, el color naranja del frente no es el original, que era blanco.

EL MODERNISMO, LA NUEVA ÉPOCA Y EL USO DE LOS AZULEJOS

El modernismo fue un movimiento surgido a finales del siglo XIX que aportó un conjunto de innovadoras propuestas. Recibió distintos nombres: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, modernismo en Cataluña, Liberty o Floreale en el norte de Italia.

Jugendstil en Münich: Edificio de apartamentos en Gedonstraße 4, 6, Schwabing.

Ese movimiento representaba una liberación de los patrones estéticos dominantes de la época. Proponía un nuevo ideal de belleza, asimétrico e impredecible, puesto al servicio de todos los hombres.

Art Nouveau en París: Casa de Jules Lavirotte – 29, avenue Rapp

En Argentina el modernismo sirvió como una bisagra entre el pasado y el futuro que acaba de inaugurarse. Fue un proceso que se inició con el abandono a la resistencia a lo hispánico y la elección del modelo cultural europeo latino (con predominio francés), en detrimento de las opciones anglosajona y norteamericanizante.

Art Nouveau en Buenos Aires: Casa Calise – Hipólito Yrigoyen 2562-78

Esa predilección despertó un importante interés en el Río de la Plata de cerámicas, azulejos y mayólicas del Viejo Continente. Era una época aún sin ascensores donde las viviendas para la clase media alcanzaban tres o cuatro plantas y la decoración exterior, sobre todo del primer piso, se había vuelto importante[4]. Aunque los modelos tradicionales fueron rápidamente desplazados por temas abstractos y fitomorfos, el mural de la Casa de los Azulejos es testimonio de esa moda que a principios de siglo reflejaba las aspiraciones de la nueva burguesía.

Ha pasado más de un siglo desde ese momento y, aunque hoy difícilmente se nos ocurra decorar nuestros frentes con azulejos figurativos, seguimos admirando aquella vanguardista creación de Pio Pinzauti.

UNA HISTORIA

En los tiempos que se levantó la Casa de los Azulejos, vivía una familia por planta. Sin proponérmelo, conocí a un nieto o quizás bisnieto de una familia que vivía en el primer piso. Me contó una breve anécdota referida por un pariente suyo. Un hombre que vestía siempre de impecable sombrero, traje y corbata parecía obsesionado con el edificio de Paraguay 1330. Todas las mañanas se quedaba por horas mirando la fachada desde la vereda de enfrente. Durante varias semanas repetía lo que a esa altura parecía una ceremonia laica, incluyendo sábados y domingos. Cierta mañana uno del edificio se acercó y entabló una breve conversación con él, que adapto para esta nota:

– Desde hace semanas lo vemos todo el día frente al edificio, ¿tanto le gusta?

– No, no miro el edificio; espero que salga alguien…

¿Alguna dama de la cual se enamoró?

– No precisamente…

¿Puedo saber a quién espera?

– A un deudor, un tipo que me debe mucha plata.

Temiendo que se tratara de alguien de su familia, el vecino le preguntó.

– ¿Puedo saber el nombre?

– Benjamin Páez Moreno

– ¡Ah! -dijo echando un resoplido-; ese hombre se mudó hace unos meses, justo antes que Ud. viniera. Por eso no lo encuentra.

¿Y sabe para dónde se mudó?

Dijo que se iba a Villa Luro, pero no tengo la dirección

– ¿Y no viene a buscar el correo?

– Nunca vi una carta para él; quizás estaba huyendo de alguien; incluso el propietario comentó que le quedó debiendo dos meses de alquiler.

El hombre agradeció la información, se dio media vuelta y no volvió a aparecer por el lugar. Entre tanto el vecino subió a su departamento y le dijo a su hermano:

– Benjamín, podés salir tranquilo, pero a partir de ahora no se te ocurra andar por Villa Luro.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bertocco, Mattia Alberto, “Mascotas”, Regione Lombardia, LombardiaBeniCulturali, 2015, que trata sobre un trabajo en loza de Pio Pinzauti, que forma parte de las Colecciones Artísticas del Castillo. Colecciones de Arte Aplicado, Milán, Italia

[2] Machado, Alejandro, “Arquitectos italianos en Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/

[3] Izrastzoff, Iuri, “Fervor por Buenos Aires”, https://www.fervorxbuenosaires.com/grandes-casas-paraguay-1330/

[4] Feliu, Joan “Dinero color azul cobalto. El negocio americano de la cerámica de la provincia de Castellón en el siglo XIX”, Biblioteca de les Aules, Universitat Jaume I, 2005, p.189


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LA CASA AMÉRICA, VIVIENDAS AL ALCANCE DE TODOS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES

En la avenida San Juan entre Balcarce y Paseo Colón, a mano derecha se observa un jardín rodeado de edificios bajos color gris tiza. No se trata de una plaza pública sino del pulmón verde de la Casa América, un innovador proyecto de viviendas inaugurado en 1937.

Es un complejo en U que mira hacia la avenida San Juan. Está diseñado en estilo racionalista, cuyos rasgos más importantes son el uso de las líneas geométricas, la simetría y la funcionalidad.

Con curvas en los extremos y líneas rectas en el centro aparece como un sitio único, tranquilo y apacible, separado del ruidoso tránsito de la zona. El secreto reside en su área verde: “el espacio central presenta un borde de árboles que separa virtualmente el espacio privado, que es de acceso a las viviendas, con el espacio público“[1].

La Casa América está conformada por tres bloques con entradas independientes con un total de 98 departamentos. Un detalle interesante es que la simetría es solo aparente. La cuadra donde se ubica la Casa América tiene una marcada pendiente hacia la avenida Paseo Colón.

Para evitar que el edificio parezca inclinado, su creador incorporó una planta más en el extremo más bajo, por lo que tiene cuatro niveles del lado de la calle Balcarce y cinco del lado de la Avenida Paseo Colón.

LA HISTORIA

A fines del siglo XIX se comenzó a discutir como crear mejores condiciones sanitarias para las personas de menores recursos, específicamente por los que eran identificados como pobres, trabajadores, obreros e inmigrantes en la ciudad de Buenos Aires. Las propuestas incluían viviendas económicas, casas colectivas y barrios obreros.

En 1912 el diputado Juan Félix Cafferata presentó en el Congreso un proyecto para casas para obreros. En 1917 se reglamentó la ley. Manejado por la flamante Comisión Nacional de Casas Baratas (CNCB). Tres años después, en 1920 se inauguró el primer proyecto residencial de gestión pública con finalidad social: un complejo de 160 viviendas económicas dentro del perímetro conformado por las avenidas Asamblea y José María Moreno y las calles Riglos y Estrada, cerca del Parque Chacabuco zona conocida hoy como Barrio Cafferata en honor a su impulsor.

“En más de veinticinco años que transcurrieron desde las primeras gestiones, se llevaron a cabo nueve intervenciones en la Ciudad de Buenos Aires, con un total de 891 viviendas repartidas en viviendas individuales y colectivas casi en igual proporción”[2]. El último de estos proyectos de casas económicas fue la Casa América en de San Telmo.

EL ARQUITECTO

La Casa América se considera la única obra racionalista de Estanislao Pirovano (1890-s/d). Este arquitecto argentino se había formado en Europa, primero en la Escuela de Arte de Glasgow y luego en la Escuela Especial de Arquitectura de París, donde se graduó en 1914. Trabajó estilos revival, tudor y georgiano hasta que adhirió al estilo neocolonial por el que se lo reconoce[3]. Su obra más famosa es el viejo edificio del Diario La Nación de Florida 373 (que últimamente ha sido una de las sucursales de la empresa Falabella).

Finalmente puede decirse que la Casa América es una bisagra entre los antiguos conventillos e inquilinatos signados por la pobreza y las malas condiciones sanitarias y una modernidad donde las personas de menores recursos podían acceder a una vivienda digna y acorde con sus necesidades.

EL PERRO DEL VECINO

Visitando la Casa América le pregunté a un hombre ya jubilado si conocía alguna historia curiosa del lugar. Me contó que en un departamento había un perro cuyos ladridos no dejaban dormir a su esposa. Ella le pidió que hablara con los vecinos porque ya no soportaba la situación. El marido logró hablar con el dueño del perro:

– ¿Sabe? Vivimos dos puertas de por medio y mi esposa no puede dormir a causa de los ladridos de su perro. ¿Cómo hace Ud. para dormir con ese ruido?

– Tomo un sedante

– Y, mejor, ¿por qué en lugar de tomarlo Ud. no se lo da al perro?

El vecino endureció su rostro y con aspereza le respondió:

–  Si a su señora no les gustan los perros, mejor que se muden.

Según me dijo, regresó vencido a su casa y su esposa no tuvo más remedio que resignarse. Luego agregó que se dedicaba a la reparación de relojes antiguos y, según insistió, era considerado por sus pares el mayor experto en relojes de colección en el país. Cierto día recibió un llamado en su taller de un cliente que lucía desesperado.

– Tengo un reloj Louis Moinet del 1878 empotrado en un mueble y ha dejado de funcionar… ¡Necesito que venga a arreglarlo! Es una joya familiar… ¡Por favor, ayúdeme!

– No hago trabajos a domicilio

– No puedo sacar el mueble, ni puedo sacar el reloj… Le pago lo que sea, pero, por favor, ¡venga!

Notó al cliente tan angustiado que al final accedió. Le pidió los datos

– ¿Dónde vive Ud.?

– En Casa América, San Juan entre Balcarce y Defensa

– Justo vivo allí. ¿En qué cuerpo, piso y departamento?

Tras oír la respuesta el relojero exclamó:

– ¡No me diga que Ud. es el del perro!

Tras unos segundos de silencio el hombre le respondió que sí.

– Voy con una condición: que a partir de ahora haga callar a su perro y nos deje dormir.

El famoso reloj empotrado volvió a funcionar y el matrimonio retornó al buen descanso. En cuanto al perrito cada vez que estaba por el jardín se echaba unas largas siestas mientras su dueño leía plácidamente el diario sobre un banco de concreto.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.46

[2] Sánchez, Sandra Inés, “Los caminos de la construcción de una vivienda popular: Caracterizaciones socioculturales en el espacio doméstico en Buenos Aires, hasta la década de 1940”, Revista de Historia Americana y Argentina, Universidad Nacional de Cuyo, Tercera época, Volumen 50, Nº 2, segundo semestre, 2015, p.116

[3] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo o/r, 2004, p.74,75


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LOS EDIFICIOS DE NORMAN FOSTER EN BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Norman Foster creó algunos de los edificios más originales e impactantes de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. Como Zaha Hadid, César Pelli, Frank Gehry y Santiago Calatrava, logró unir estructura, tecnología y arte rompiendo con los moldes que lo precedían.

The Gherkin, Londres, Inglaterra, 2001

Nacido en 1935 en Manchester, Inglaterra, estudió arquitectura en su ciudad natal y luego hizo una maestría en la Universidad de Yale en Estados Unidos. Poco después de su regreso se asoció a Richard Rogers, otro extraordinario arquitecto; junto a él, Su Rogers y Wendy Cheesman conformó en Londres el legendario estudio Team 4 en los años ’60. Luego fundó su propio estudio que hoy está presente en más de 20 países y cuenta con unos 1200 empleados. Ha recibido el premio Pritzker, una especie de Premio Nobel de la Arquitectura, ​ en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009.

EL MOVIMIENTO “HIGH-TECH”

Norman Foster tempranamente adhirió al High-Tech, que consagra los últimos adelantos industriales, tales como el uso del vidrio y del acero, a la arquitectura de su tiempo.  

Cúpula del Reichstag, Berlín, Alemania, 1999

A primera vista podría decirse que era un movimiento rebelde e innovador; sin embargo, “exaltaba tecnologías que pasaban rápidamente a la historia. No es difícil ver en los edificios de Rogers y Foster una nostalgia por la maquinaria victoriana y una fría pasión por los últimos adelantos en materiales y métodos estructurales”[1].

LOS APORTES DE NORMAN FOSTER

Jonathan Glancey afirma: “a comienzos del siglo XXI, a Foster se le considera por unanimidad el arquitecto con más éxito del mundo… Esto se debe, por un lado, a su dinamismo y, por el otro, al gran equipo que le rodea… Pero más importante aún ha sido el hecho que su arquitectura ha conectado con su generación…”[2].

Hearst Tower, New York, Estados Unidos (2003)

En nuestra opinión, Norman Foster es un genio creativo cuya ambición por innovar nunca se detiene. Se ha dicho que “sus edificios realmente son high-tech; no pueden ser superados ni siquiera por algo que un inventor pudiera idear para un servicio de inteligencia”[3].

EDIFICIO ALEPH

Ubicado en la calle Petrona Eyle entre la avenida Juana Manso y la calle Olga Cossettini de Puerto Madero se encuentra el Edificio Aleph, o, como dice su letrero, las “Aleph Residences”. Se trata de una inversión realizada por el Faena Group quien encargó al estudio de Norman Foster.

Con sus nueve pisos mantiene la misma altura de los edificios de la zona, que parecen diminutos frente a las torres que se encuentran a pocas cuadras. Con su minimalismo, este edificio de viviendas quizás posea el brillo de otras obras del arquitecto inglés, pero reserva su encanto para su interior.

Inaugurado en 2012, y siempre bajo el concepto high tech, cuenta por fuera con balcones y pantallas móviles color bronce oscuro que permiten regular el paso de la luz y el calor para crear ambientes a la medida.

Dejemos que el propio Estudio Foster + Partners describa su propia creación “El bloque de apartamentos de 9 pisos que encierra un patio ajardinado público. Los materiales son brillantes y cálidos, con acristalamiento de aluminio bronceado y protección solar, suelos de piedra caliza y una paleta de colores orgánicos. Los apartamentos de doble aspecto, llenos de luz y bien ventilados, contienen una combinación de secciones de dos niveles con techos abovedados y salas de estar de doble altura. Las habitaciones externas difuminan los bordes entre la vida exterior e interior”[4].

LA JEFATURA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD (BUENOS AIRES, ARGENTINA)

En una decisión estratégica, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió trasladarse al sector sur de la ciudad. Para la nueva sede ubicada en el barrio de Parque de los Patricios, Norman Foster y su equipo diseñaron un edificio que ocupa toda la manzana.

La elección del vidrio para las paredes no fue casual: no solo inunda de luz natural las oficinas, sino que representa la transparencia que debe regir en la administración pública, promoviendo, además, la comunicación franca entre los colaboradores.

Este centro cívico de techo ondulado de hormigón a la vista fue inaugurado en abril de 2015. Puede albergar hasta 1,500 empleados. Posee un innovador diseño con un layout adaptable a los cambios de la estructura organizacional. Además, cuenta con terrazas internas donde se encuentran las estaciones de trabajo distribuidas en cuatro niveles y dos grandes patios.

La Casa de la Ciudad se encuentra en armonía con el entorno natural del parque adyacente y con la arquitectura de un barrio que supo tener una fuerte impronta fabril.

El genio de Norman Foster brilla a través de sus obras, siempre sorprendentes, consistentes e innovadoras. Nadie sabe aún cómo serán los edificios del futuro, pero estamos seguro que este extraordinario creador británico lo ha anticipado.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados


REFERENCIAS

[1] Glancey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, 2001, p.205

[2] Glancey, Jonathan, Op. cit., p.206

[3] Kuhl, Isabel, Lowis, Kristina y Thiel-Siling, Sabine, “50 Architects you should know”, Prestel, 2017, p.114

[4] https://www.fosterandpartners.com/projects/faena-aleph/


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LA ESTATUA DE LA LIBERTAD EN BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ESCULTURAS Y MONUMENTOS DE BUENOS AIRES

La Estatua de la Libertad, uno de los monumentos más famosos del mundo, fue un regalo del gobierno francés al pueblo de los Estados Unidos para celebrar el centenario de su Declaración de la Independencia. Recién pudo ser inaugurada diez años después, el 28 de octubre de 1886. 

Emplazada en la Liberty Island, al sur de Manhattan, Nueva York, la imponente escultura tiene 46 metros de alto, y alcanza los 93 metros desde el suelo hasta la antorcha, si incluimos su base. Fue diseñada por el francés Frédéric Auguste Bartholdi y para su construcción requirió una solución estructural en hierro y acero desarrollada por el famoso ingeniero Gustav Eiffel.

Si Ud. desea saber más sobre la escultura original, puede leer nuestro artículo “La Estatua de la Libertad” en https://pablobedrossian.com/2020/03/30/la-estatua-de-la-libertad-por-pablo-r-bedrossian/

DEL TALLER DE BARTHOLDI A BUENOS AIRES

Del taller del escultor salieron varios modelos, obviamente a menor escala. Quizás el más importante haya sido uno en bronce que utilizó Bartholdi para hacer la enorme escultura enviada a Nueva York. De casi tres metros, hoy se encuentra ubicado en el salón principal del Musée d’Orsay de París.

Además otra copia fiel de ese mismo modelo se puede admirar en los Jardines de Luxemburgo de la misma ciudad.

LA ESTATUA ANTES EN BUENOS AIRES QUE NUEVA YORK

Más interesante aún es un modeloen hierro rojo pintada color bronce, también surgido de los moldes del artista, ubicada en las Barrancas de Belgrano, en Buenos Aires.

La he visto con dos tonalidades: intensamente roja (seguramente luego de una limpieza) y verde, a causa de la oxidación. Tiene grabada la firma de Bartholdi en la base de uno de sus lados. Además una inscripción indica que la fundición fue realizada por la empresa Val d´Osne de París.

Para sorpresa de muchos, la Estatua de la Libertad de Buenos Aires fue inaugurada antes que la de Nueva York. Sin embargo, hay discusiones acerca de la fecha exacta: se dice que fue en 1886, casi un mes antes que su gigantesca hermana; sin embargo, Nicolás Gabriel Gutiérrez, autor de “Mármol y Bronce”, afirma que, según Alberto Octavio Córdoba en su libro “El Barrio de Belgrano, Hombre y Cosas de su Pasado”, la Estatua de la Libertad porteña fue inaugurada 11 años antes, en 1875[1]. Según una nota del diario La Nación, el Ministerio de Cultura se basó en la misma obra de A. O. Córdoba para presentar también esa fecha como correcta ante la consulta de un miembro del Club de los Amigos de la Estatua de La Libertad[2].

Entonces, buscamos en aquel libro y encontramos dos datos interesantes en su página 59. El primero es que José Saborido, quien había sido Juez de Paz, al presentar su renuncia al cargo, elevó una Memoria donde describía sus labores: “en la Casa Municipal y Comisaría se han introducido algunas mejoras compatibles con el estado precario de su caja, tales como la colocación de gas interior y la cañería para la iluminación exterior, la colocación de la estatua de la Libertad, el empedrado y los faroles en las entradas, las pinturas en el salón y de las rejas exteriores”[3]. El segundo es que “Don José G. Saborido ocupó el cargo de Juez de Paz solo por el término de cuatro meses; desde el 3 de enero hasta el 11 de abril de 1875”[4].

Esta información genera algunos interrogantes, algunos aún sin respuesta. ¿Cuál fue el emplazamiento original?; ¿fue realmente en las Barrancas de Belgrano? El texto sugiere que la primitiva ubicación pudo haber sido la Casa Municipal. Si fuera así, ¿cuándo fue trasladada a su locación actual? Una segunda cuestión es quién la adquirió. Se dice que la escultura fue comprada por la Municipalidad de Buenos Aires. Sin embargo, los actuales barrios de Belgrano y Flores por aquel entonces eran municipios y fueron incorporados a la ciudad de Buenos Aires recién en 1887, por tanto, sea en 1875 como propone Alberto Octavio Córdoba o en 1886 como se sostiene habitualmente, Belgrano no pertenecía a la Municipalidad de Buenos Aires.

Finalmente, surge una incógnita más ¿la Estatua de la libertad de la que habla la Memoria de Saborido es la misma que la que hoy admiramos? Suponemos que sí, pues el escultor estaba muy activo y ya había imaginado esta estatua como un inmenso faro en 1866 para colocar en el Canal de Suez[5].

EL TEMA Y OTRA ESTATUA DE LA LIBERTAD EN BUENOS AIRES

La Estatua de la Libertad, de inspiración clásica, recuerda a la diosa griega Hécate, tanto por su corona de siete rayos -en lugar del tradicional gorro frigio– como por la antorcha ardiente. La tea encendida se ha utilizado en el arte desde la antigüedad y el autor se ha servido de ella para representar la llama de la libertad. El brazo izquierdo sostiene una tabla donde está grabada en números romanos la fecha de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos.

No es esta la única Estatua de la Libertad en Buenos Aires; hay otra con un aspecto levemente diferente coronando el frontón de la Escuela Normal Superior Nº 9 “Domingo Faustino Sarmiento”, ubicada sobre la avenida Callao entre la avenida Corrientes y la calle Lavalle.

Buenos Aires, capital del arte de Sudamérica, pone al alcance de todos sus maravillosos tesoros.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados


BONUS: ACERCA DE LA FONDERIE D’ART DU VAL D’OSNE

Tras la publicación de la nota, algunos lectores comentaron acerca de la empresa de fundición de arte Val d’Osne. Por ello, y para proveer mayor información sobre esta histórica empresa de arte en metal, transcribimos un extracto de un artículo del sitio web de la Marc Maison Gallery, que hemos incluido en nuestra nota “La vieja casona de Basavilbaso 1233” publicada en https://pablobedrossian.com/2015/06/20/la-vieja-casona-de-basavilbaso-1233-por-pablo-r-bedrossian/:

“Gracias a la invención del hierro fundido artístico, se produjo un gran número de esculturas resistentes de alta calidad y a menudo de dimensiones monumentales. El hierro fundido era más asequible que el bronce, y el siglo XIX experimentó una locura por este material, por lo que este siglo también fue llamado ‘el siglo de hierro’. Los artistas pronto se aprovecharon de las posibilidades que este nuevo ornamento de metal les dio.  

‘Arte de fundición’ se refiere a varios tipos de objetos: un solo carácter, busto o grupo, piezas monumentales, relieves bajos y altos, esculturas incorporadas en un conjunto arquitectónico (normalmente un proyecto monumental como fuentes, estatuas ecuestres y monumentos conmemorativos). Los temas de estas obras de arte son seculares y religiosos.

La empresa Val d’Osne fue una fundición de arte fundada en 1835 por Jean Pierre André Victor, inventor de la técnica ornamental de hierro fundido. Su objetivo original era la fabricación de mobiliario urbano y hierro fundido decorativo, la empresa rápidamente se convirtió en el mayor fabricante de hierro fundido de arte en Francia bajo el nombre de “Val d’Osne fundición de arte”. Después de su muerte, su sobrino, André Hippolyte (1826-1891), estuvo a cargo de la compañía. Los talleres se ubicaron en Val d’Osne (Haute Marne, Francia) y su sede y galería en el nº 58 del Boulevard Voltaire en París”.

Nosotros agregamos que Val d‘Osne fue comprada en 1931 por un competidor; sin embargo, hasta el día de hoy no solo en Buenos Aires sino tembién en otros lugares de Sudamérica y Europa se mantienen intactos maravillosos testimonios de su arte.


REFERENCIAS

[1] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, Esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015, p.70

[2] Costa, Federico, “De Nueva York a Belgrano: “La Libertad escondida en Buenos Aires”, Diario La Nación, Buenos Aires, 11 de marzo de 2019. La nota se puede leer en https://www.lanacion.com.ar/sociedad/de-nueva-york-belgrano-la-libertad-escondida-nid2222286

[3] Córdoba, Alberto Octavio, “El Barrio de Belgrano, Hombre y Cosas de su Pasado”, Cuadernos de Buenos Aires XXVII, Secretaría de Cultura y Acción Social, Municipalidad de Buenos Aires, 1968, p.59. La negrita sobre la frase la colocación de la estatúa de la Libertad es nuestra.

[4] Córdoba, Alberto Octavio, Op. cit., p.59

[5] Ceysson, Bernard; Bresc-Bautier, Geneviève; Fagiolo dell’Arco, Maurizio; Souchal, François, “Sculpture”, Vol. 2: “From the Renaissance to the Present Day”, Taschen, 1999, p.373


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