“LA ENCANTADORA DE FLORENCIA” Y EL REALISMO MÁGICO DE SALMAN RUSHDIE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

A Jorge Molina

Un joven europeo con asombrosas dotes histriónicas visita la corte de un gran rey mogol que está enamorado de una mujer imaginaria. Precedido por dudosos antecedentes el recién llegado logra ganar un espacio en el reino, lo que enciende la ira de sus detractores. A pesar de esa enconada oposición, sus pretensiones ocultas pronto se harán públicas y cambiarán la historia del pueblo.

En forma paralela pero no simultánea, la historia de tres jóvenes toscanos, Nico, Il Machia y Argalia, fluye y confluye hasta que uno de ellos decide romper filas y lanzarse a la aventura de recorrer nuevos caminos emprendiendo una carrera militar. Cada uno debe forjar su propio destino en una Florencia que se ha liberado del tutelaje religioso de Girolamo Savonarola y vive una suerte de destape renacentista bajo el mecenazgo de los Medicis.

Además, sirviendo como puente y centro del relato, aparece una princesa oriental errante, Qara Köz, con alma de hechicera, junto a su inseparable Espejo.

No podemos contar más de esta novela ambientada en el siglo XVI pues esperamos que sus misterios los devele la lectura. Sin embargo, manteniendo esa reserva, resaltamos el peculiar realismo mágico de Salman Rushdie que nos sumerge en el tiempo y en la historia haciendo que lo asombroso parezca natural. En “La Encantadora de Florencia” el autor, un indio radicado en Inglaterra, presenta la confluencia de dos culturas: la oriental y la occidental, cada una con su propia atmósfera: una poblada de imágenes, la otra poblada de ideas. En la intersección de estos conjuntos aparecen los símbolos y también las paradojas, creencias eternas y, a la vez, cambiantes como los sentimientos de los cuales se alimentan: la credulidad y el escepticismo, la apoteosis y el linchamiento, y, desde luego, el amor y el desprecio. Si le gustan los relatos de época y las fantasías, este libro es para Ud.

Quizá el joven protagonista europeo, que se hacía llamar Mogor dell’ Amore, represente al propio escritor: deja una cultura para instalarse en otra contando historias, historias que el público debe decidir si creer o no creer en ellas.

 ACERCA DEL AUTOR

Salman Rushdie, nacido en 1947, se hizo famoso por su novela “Los Versos Satánicos” de 1988, considerada blasfema por algunos grupos musulmanes cuyas autoridades promovieron el asesinato del escritor llegando a poner precio a su cabeza. Debido a la gravedad de las amenazas Rushdie ha pasado largos años en la clandestinidad protegido por el gobierno británico. Pese a ello, en lugar de acomodarse a lo “políticamente correcto” ha sido fiel a sus convicciones expresándose libremente a través de la escritura. En 2007 fue la Reina Isabel II le otorgó el título de caballero a pesar de la indignación del mundo islámico.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES”, LA PROVOCADORA OBRA DE YUVAL NOAH HARARI (por Pablo R. Bedrossian)

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A Fernando Obregón

Para esta obra, el historiador Yuval Noah Harari se propuso una tarea sumamente ambiciosa: analizar desde el presente la prehistoria, recorrer la historia hasta nuestros días y predecir el futuro. A mitad de camino entre “Estudio de la Historia” de Arnold Toynbee y “La Tercera Ola” de Alvin Toffler, este erudito israelí entretiene con una pluma aguda que se desprende de la narración histórica tradicional: la historia que estudiamos suele ser la historia del poder político; Harari, en cambio, pretende abordar la historia de las culturas. Para ello se sirve de ciencias sociales como la antropología y la microeconomía y ciencias duras como la física y la biología y, dentro de ella, especialmente la genética.

El libro presenta estadísticas y anécdotas que ilustran los postulados del autor. La lectura es muy entretenida, a excepción, quizás, de las últimas páginas que parecen un tratado de futurología. Su relato comienza con los Homo sapiens cazadores recolectores de hace 70,000 años, luego pasa por la revolución agrícola ocurrida hace unos 12,000 años para desembocar en la historia, enfocándose en la revolución científica, iniciada hace unos 500 años.

Aborda temas como dinero, religiones, imperialismos, capitalismo, industria y tecnología proporcionando su visión macro de los hechos y de las creencias dominantes de cada época. Son particularmente interesantes su preocupación sobre el sufrimiento de las aves en cautiverio, su postura sobre sexo y género y una extraña afirmación sobre la felicidad como propósito de la existencia, dedicando unas páginas a diversas formas de medirla.  

Comparto algunas frases que pintan de algún modo el texto:

 “¿Cómo podemos distinguir lo que está determinado biológicamente de lo que la gente de lo que la gente intenta simplemente justificar mediante mitos biológicos? Una buena regla empírica es: ‘La biología lo permite; la cultura lo prohíbe… La cultura tiende a decir que solo prohíbe lo que es antinatural. Pero desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Todo lo que es posible es, por definición, también natural”[1].

“Los mercados y estados promueven ‘comunidades imaginadas’ que contienen millones de extraños y que se ajustan a las necesidades nacionales y comerciales. Una comunidad imaginada es una comunidad de gente que, en realidad, no se conoce mutuamente pero imagina que sí”[2].

“El proyecto principal de la revolución científica es dar a la humanidad vida eterna”[3].

Finalmente plantea una suerte de profecía sobre los próximos tiempos que transcurre entre la utopía y la distopía, signada por el imparable desarrollo tecnológico sin reglas éticas claras.

La primera y la última parte nos parecen las más creativas y a la vez las más débiles debido a la carencia de evidencias en el primer caso y la incapacidad de evaluar riesgos y contingencias en la segunda. La historia no es una autopista allanada sino una carrera con obstáculos donde lo improbable suele suceder. Nuestra sección preferida tiene que ver con la revolución científica, donde señala como punto de partida la admisión de la ignorancia. Según el autor, cuando uno cree que posee una verdad absoluta, deja de plantearse alternativas porque considera que la realidad es inmutable o bien que los cambios que pueda producir son irrelevantes. El riesgo, advierte, no es solo el dogmatismo religioso sino el científico.

Los comentarios elegidos para la contratapa no provienen de hombres de ciencia o grandes pensadores sino de celebridades, como Barack Obama y Bill Gates, pues, según nos parece, la obra no cuenta con la rigurosidad metodológica que demanda su propósito ni hay un dominio suficiente del autor -por más que al final ofrezca la bibliografía en la cual se apoyó- de las ciencias en las que se auxilia. Definitivamente es un libro que vale la pena leer, pero sin perder la capacidad analítica.

UNA BREVE CRÍTICA A “SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES

El autor comienza con una visión romántica de la prehistoria. A partir de escasísimos indicios parece conocer hasta el detalle la vida de los primitivos cazadores que poblaban el planeta hace 70,000 años. Habla de una supuesta “mutación del árbol del saber”, un cambio genético accidental a nivel neuronal, que produjo -según él- una revolución cognitiva[4], lo que equivale decir a que el hombre se volvió repentinamente inteligente.

Habla de una teoría del chismorreo como esencial para el desarrollo humano (sí, chismorreo, esos diálogos informales que establecemos unos con otros). Llega a afirmar “la característica única de nuestro lenguaje… es la capacidad de transmitir información de cosas que no existen”[5]. A partir de ese axioma declara mito a todas las creencias colectivas (desde la marca Peugeot [6]a las sociedades de responsabilidad limitada, pasando por la fe religiosa). “Todo giraba alrededor de contar historias y de convencer a la gente para que las creyera…”[7].

Leyendo con un poco de atención, en estas primeras páginas se advierte una posición claramente materialista que se mantendrá a lo largo de todo el texto. Para él no existe la verdad: piensa que son solo creencias en la imaginación colectiva y que lo único que cuenta es el conocimiento: aquello que se percibe a través de los sentidos, objetivable, medible y reproducible.

Además, según el autor, sus afirmaciones se basan en el conocimiento científico actual. Considerando que la diferencia central entre la verdad y el conocimiento es que el conocimiento es precario, cambiante y sujeto a discusión, es contradictorio que sostenga en términos absolutos conocimientos parciales y limitados como los prehistóricos, sobre todo cuando los toma prestados de ciencias blandas como las ciencias sociales[8]. Más allá que hoy el materialismo está considerado obsoleto, ningún edificio se sostiene sobre cimientos de papel.

También se observa un divorcio entre los hechos descritos (incluso en el caso que fueran apoyados por evidencias sólidas) y la interpretación de los hechos, netamente subjetiva. Por ejemplo, cuando habla de la llegada de los primeros sapiens desde Siberia a Alaska escribe: “¿Por qué desterrarse a Siberia voluntariamente?… También había razones positivas para ir: una de ellas era la proteína animal”[9]. Las proteínas se descubrieron en la primera mitad del siglo XIX y pueden definirse como una cadena de aminoácidos cuyo peso molecular es mayor a 5,000. ¿Sobre qué base se puede afirmar que el hombre hace 70,000 tenía conocimientos de nutrición? ¿Cómo puede Harari, por ejemplo, establecer el interés alimenticio como factor clave en la migración continental? Su interpretación es obviamente subjetiva y, si somos literales, también anacrónica.

Esto nos lleva a un cuarto aspecto: la existencia de fuertes paradigmas. Los paradigmas son explicaciones científicas “universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”[10]. Esta definición, que hoy se ha extendido a todos los campos, habla de nuestros prejuicios cuando observamos la realidad. T. S. Kühn reveló en “La Estructura de las Revoluciones Científicas” como a lo largo de la historia los investigadores demostraban lo que querían demostrar, prescindiendo involuntariamente de aquellos datos que contradijeran sus hipótesis. Harari, por ejemplo, considera que “la revolución agrícola dejó a los agricultores con una vida generalmente más difícil y menos satisfactoria que la de los cazadores-recolectores”. Las valoraciones de dificultad y satisfacción -cuya relevancia para los humanos prehistóricos desconocemos- las formula sin evidencia y basado exclusivamente en sus paradigmas.

Vale la pena señalar un quinto aspecto: si, como Harari sostiene, todas las creencias son mitos, sus afirmaciones también lo son. Expone lo que imagina que sucedió sin la omnisciencia que demanda el propósito de su obra. Esto nos recuerda la famosa Paradoja de Epiménides, un cretense que afirmó “Todos los cretenses mienten…”. No nos sorprenda que el resto de la humanidad no sea la que está equivocada…

Finalmente cae en un oxímoron o paradoja, al adjudicarle capacidades intelectuales y operativas a una abstracción (en realidad, bajo su pensamiento, a un mito[11]). Como muchos, incurre ingenuamente en el absurdo de atribuir habilidades divinas, tales como la inteligencia, a la evolución. Por ejemplo: “Con el fin de aprender las habilidades necesarias, la evolución implantó en los terneros, como en las crías de todos los demás animales sociales, un fuerte deseo de jugar (el juego es la manera que tienen los mamíferos de aprender el comportamiento social). E implantó en ellos un deseo más fuerte de establecer lazos con la madre, cuya leche y cuidado eras esenciales para la supervivencia”[12]. El párrafo parece extraído de un libro religioso. Si cree que exagero, por favor, haga la prueba de reemplazar la palabra evolución por Dios o dioses y podrá comprobarlo. Si la evolución es inteligente, hay una mente detrás; si no, los cambios serían producto del azar, pero un azar con capacidad de elegir y programar, lo cual sería aún más disparatado.

Podríamos continuar la lista de problemas metodológicos que invalidan o ponen en serias dudas las afirmaciones de Harari, pero creemos que hemos señalado las más relevantes. Recordamos las palabras de T. N. Wrigth cuando diferencia la historia de las ciencias físicas: “Con la historia casi nada queda descartado de forma absoluta; después de todo, la historia es en su mayor parte el estudio de lo inusitado y lo irrepetible…”.

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REFERENCIAS

[1] Harari, Yuval Noah, “Sapiens – de animales a dioses”, Debate, 2013, p.168

[2] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.398

[3] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.297

[4] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.35

[5] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.37

[6] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.42 y sig.

[7] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.46

[8] Este comentario cabe también para su presentación de conocimientos históricos

[9] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.87

[10] Kühn, Thomas S., “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, Breviarios, Fondo de Cultura Económica, México, 1962, 1º Edición en español 1971, 8º Reimpresión (FCA Argentina), 2004, p.13

[11] Nótese que la palabra evolución lleva implícita la idea (como toda idea, humana) de progreso.

[12] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.378

COMENTARIO A “BUENOS AIRES INSÓLITA Y SECRETA” (por Pablo R. Bedrossian)

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Buenos Aires siempre ha despertado la pasión por explorarla. Su magnífica arquitectura, sus pintorescos barrios y sus recónditos rincones han sido, son y serán campo de estudio de expertos y también de amateurs ávidos por develar misterios y descubrir detalles.

Entre las muchas obras que se han escrito hay algunas que no podemos dejar de mencionar, como “Buenos Aires, un Museo al Aire libre” de León Tenenbaum, “Buenos Aires, Ciudad secreta” de Germinal Nogués y más recientemente “Las Mil y una Curiosidades de Buenos Aires” de Diego Zigiotto, todas ellas enriqueciendo a vecinos y turistas a la caza de maravillas urbanas.

“Buenos Aires Insólita y Secreta” de Valeria Sampedro y Hernán Firpo es un nuevo aporte para un mejor conocimiento de la ciudad. Por ejemplo, indica donde observar una rayuela en el puente de la Avenida San Martín, hoy llamado “Julio Cortázar”, cómo seguir las huellas de Gustave Eiffel en Argentina o dónde hallar la firma de Frédéric A. Bartholdi en la réplica a pequeña escala de la Estatua de Libertad neoyorquina en las Barrancas de Belgrano. No solo he leído el libro: lo he utilizado en mi última visita a Buenos Aires y no tiene desperdicio.

Se trata de una edición pequeña organizada por secciones. La mayoría de los sitios de interés recomendados no ocupan más de una página y están acompañados por fotografías. La obra muestra lo que cuenta y lo hace de un modo entretenido y preciso. Además, ilustra las descripciones con historias que hacen muy fácil la lectura.

Si ama Buenos Aires le recomiendo leerlo. No se va a arrepentir.

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CRÉDITOS MULTIMEDIA

Las fotografías del cuerpo de la nota fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

“LEONARDO DA VINCI LA BIOGRAFÍA”, DE WALTER ISAACSON (por Pablo R. Bedrossian)

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Siempre tuve especial interés por el Renacimiento; fue un cambio de paradigma que rompió con la oscuridad medieval para abrirse a la aventura del pensamiento. Mis artistas plásticos más admirados son precisamente Leonardo y Miguel Ángel.

Por eso, cuando vi la biografía de Da Vinci por Walter Isaacson no dudé un solo momento en adquirirla. Confluían una vida extraordinaria con un autor de quien había leído “Steve Jobs”[1], un relato extraordinario de la vida del creador de Apple.

 “Leonardo da Vinci La Biografía” no resultó ser lo que imaginaba, quizás porque cuando pienso en biografía, imagino una narración cronológica sobre la vida y obra de una persona, y el libro de Isaacson se aparta de ese modelo.

Más bien la exposición de la vida de Leonardo es interrumpida por extensas secciones para describir su pensamiento. Estas interpolaciones probablemente toman la mitad de la obra. Pareciera que para el biógrafo las ideas de Leonardo, aunque ocupen largos periodos de tiempo, son Leonardo. Quizás se apoye en Emerson: “un hombre es lo que piensa a lo largo del día”; es probable que el día de da Vinci sea toda su vida[2].

El punto de partida para el libro no fueron las grandes pinturas del gran artista sino sus cuadernos; en total se conservan unas 7,200 páginas con notas, esquemas, dibujos y garabatos que revelan su curiosidad insaciable, su capacidad de observación, su deseo de validar sus observaciones mediante experimentos -en ese sentido es un precursor del método inductivo- y su increíble imaginación.

Además de su pensamiento, el texto relata la historia personal de Leonardo. Muestra las distintas facetas de un creador fuera de todo límite: artista, físico, productor de teatro, anatomista, ingeniero hidráulico y militar, por mencionar algunos de los campos que abordó con enorme entusiasmo. El texto no está exento de sabrosos detalles, como su incapacidad de cumplir lo pactado (dejó la mayoría de sus obras inacabadas), la disección anatómica de un hombre centenario o su interés en la lengua del pájaro carpintero, pero son anécdotas. Lo que nos queda es la búsqueda inclaudicable del conocimiento y la innovación como estilo de vida que hicieron de da Vinci el hombre del Renacimiento.

Para una mejor comprensión del texto, “Leonardo da Vinci La Biografía” cuenta con más de 100 ilustraciones muy útiles a pesar de su pequeño tamaño. Además, termina con una desconcertante moraleja. El autor escribe “aunque nunca consigamos igualar su talento, sí podemos aprender de él e intentarnos parecernos más”. Más que de Leonardo parece estar hablando de Jesucristo. No conozco a nadie que quiera ser como da Vinci, pero sé de millones que a pesar del paso del tiempo jamás dejan de admirar su obra.

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REFERENCIAS

[1] La crítica que realicé de esa obra puede leerse en https://pablobedrossian.com/2017/03/11/steve-jobs-su-biografia-segun-walter-isaacson-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Como lector, espero que una biografía me cuente una historia y solo se dedique a exponer el pensamiento del protagonista en la medida que sirva para entender sus decisiones y conductas. Quizás una analogía de mi preferencia pueda proveerla el gran historiador cubano-norteamericano Justo L. González, quien por un lado escribió su magnífica “Historia del Cristianismo” y, por el otro, una extensa “Historia del Pensamiento Cristiano”.

“LA MUERTE DEL COMENDADOR – LIBRO 1” DE HARUKI MURAKAMI (por Pablo R. Bedrossian)

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Un retratista de poca monta cuyo matrimonio acaba de terminar se traslada a una remota zona montañosa del Japón; vive allí en una casa prestada por un amigo cuyo padre, habitante original de la vivienda, era un pintor de renombre. Para subsistir el nuevo inquilino se dedica a dar clases de arte en un pueblo vecino, pero no siente deseos de volver a pintar. Repentinamente tres hechos casi simultáneos lo sacuden de ese sopor en el que vive: el pedido de un retrato personal hecho por un misterioso vecino millonario, el hallazgo de un cuadro desconocido del dueño de casa y el curioso sonido de una campana. Uno diría que son elementos de escaso de interés para componer una novela, sin embargo, el autor nos cautiva con su pluma desde el principio hasta el final.

Haruki Murakami es poseedor una narrativa poderosa. Aún la traducción (la novela original fue escrita en japonés) tiene una belleza que hace difícil abandonar la lectura. Sobre una  trama de misterio, la personalidad del protagonista es presentada como un collage de emociones, luchas y desencantos que revelan una búsqueda sin objeto, una necesidad de sentido que no logra encontrar. Podría decirse también que “La Muerte del Comendador- Libro 1” es un relato realista con alguna pincelada fantástica que lejos de alterar la historia le otorga un fuerte simbolismo.

Hay algunos detalles dignos de mencionar. Por ejemplo, la erudición de los personajes: el pintor y su reservado vecino hablan de Proust y Kafka y disfrutan de la ópera. Otra nota curiosa es la mención detallada de la indumentaria de cada personaje, una suerte de obsesión descriptiva del autor. También sorprende la narración explícita pero en tono neutro de los encuentros sexuales entre el pintor y una amante, como si para el protagonista el sexo se limitara a una cuestión mecánica de fluidos y engranajes. Finalmente, el final abierto (por eso lo de Libro 1) que demanda una continuación.

No sé si Haruki Murakami será un gran creador de historias, pero, sin duda, sabe contarlas y llevar al lector más allá de los límites que impone el propio relato.

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“AMNESIA”, LA NUEVA NOVELA DE FEDERICO AXAT (por Pablo R. Bedrossian)

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Un hombre despierta junto al cadáver de una joven, una pistola en el piso y una botella de vodka. No logra recordar nada de sus últimas horas. Padece un enorme dolor físico y, sobre él, la sensación de haber perdido el control. Intenta inútilmente reanimar a la joven. Se interna en un bosque vecino y arroja el arma al lago. Regresa y el cadáver ha desaparecido, lo mismo que todo rastro de sangre. Así comienza “Amnesia”, la nueva novela de Federico Axat, escrita con el ritmo vertiginoso y cinematográfico que lo caracteriza.

En esos tramos iniciales se encuentran embrionariamente las mayores virtudes literarias de este joven autor: su cautivante manera de contar historias y su elevada capacidad para crear suspenso. La historia, mucho más que los personajes, es la que atrae y crea el misterio. No genera emociones sino sensaciones, sembrando interrogantes sobre quién es quién.

Tal como en su obra anterior, “La Última Salida”, el relato está ambientado en los Estados Unidos y parece una novela norteamericana escrita por un argentino[1]. Quizás porque lo comparo con aquel extraordinario texto, en mi opinión “Amnesia” no logra seducir al lector con la misma fuerza. Padece dos debilidades: en primer lugar, los cabos sueltos que deja el novelista son demasiado obvios para ser considerados simples elementos circunstanciales; el lector intuye inmediatamente que intervendrán en la resolución de la trama. En segundo lugar, algunas situaciones llegan a rozar el absurdo, quitándole credibilidad al momento y, en consecuencia, a la historia.

De todos modos, nos parece interesante el acertijo matemático que el escritor propone al final; además, las últimas dos notas, muy personales y fuera de los relatos, son realmente emotivas. Vamos a seguir a leyendo a Federico Axat, un joven autor cuya mayor muestra de talento creemos que aún está por llegar.

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REFERENCIAS

[1] Nuestro comentario a “La Última Salida” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2018/10/09/la-ultima-salida-una-fantastica-novela-de-intriga-por-federico-axat-por-pablo-r-bedrossian/ Consideramos esta obra la mejor novela de intriga escrita por un argentino hasta la fecha.

GABRIEL ROLÓN Y “LA VOZ AUSENTE” (por Pablo R. Bedrossian)

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Gabriel Rolón es un reconocido psicólogo y escritor cuyas obras ponen el psicoanálisis al alcance de todos. Además, ha trabajado en radio con Alejandro Dolina y ha participado en numerosos programas televisivos.

“La voz ausente” es una novela de intriga donde el protagonista, Pablo Rouviot es un psicoanalista decidido a desenmascarar lo sucedido con su mejor amigo y colega, José Heredia, baleado en su consultorio. No creemos que la elección de la profesión sea coincidencia; más bien sugiere que el personaje principal ha sido retratado con pinceladas autobiográficas.

El mayor mérito de la obra -me parece- reside en el ritmo de su relato, eminentemente visual, como si fuera para el cine. Sin embargo, algunas cuestiones le quitan el brillo que su lectura ofrece al principio.

La pareja investigativa que conforman el protagonista y el subcomisario Bermúdez es muy previsible, no por infantilismo sino por sus estereotipos. Las interpretaciones psicológicas y las citas literarias, aunque son presentadas como muestras de sagacidad, se acercan más a la cultura popular que a una cuestión erudita. Las escenas de sexo explícito son innecesarias, y parecen creadas para una versión cinematográfica (que no dudamos que habrá), lo mismo que la artificial relación del Rouviot con Sofía.

En la mitad del relato un lector atento intuye la revelación final, pero debemos confesar que el desenlace nos sorprendió más por absurdo que increíble; sería uno de esos raros casos donde la ficción supera a la realidad.

Resumiendo, la lectura despertó un entusiasmo que a medida que avanzamos se fue diluyendo, como si la voz ausente finalmente fuera la del escritor. Sin embargo, el nuestro es simplemente un punto de vista. ¿Por qué no la lee y nos comenta su percepción?

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UN COMENTARIO A “1984”, LA PROFÉTICA NOVELA DE GEORGE ORWELL (por Pablo R. Bedrossian)

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Algunos conocerán “1984” por la película, otros el libro o algunas de las ideas expuestas en él, tales como el Gran Hermano o la Policía del Pensamiento. Publicada en 1949, poco después del final de la 2ª Guerra Mundial, es una novela ambientada varias décadas más adelante, en la fecha del título. Asombra por contener una temible profecía.

La historia se desarrolla en Londres, que forma parte de una de las tres potencias que se disputan el gobierno mundial en una eterna guerra sin vencedores ni vencidos. Pero el argumento no se centra en los aspectos bélicos, sino en el uso de la guerra como excusa para imponer una dictadura que exige sumisión absoluta. El partido gobernante, el INGSOC, apócope de Socialismo Inglés, exige a sus miembros la adhesión incondicional a su máximo líder, el Gran Hermano. Para sus fines se sirve de la Policía del Pensamiento, la propaganda basada en la mentira aviesa y la tergiversación de los hechos y la imposición de un lenguaje, el Neohabla, que impide la opinión personal. Desde luego, quien se resista al relato oficial padecerá la tortura, la desaparición forzosa y la muerte.

Winston, el personaje principal, es uno de los burócratas del Partido, cuya labor consiste en modificar todos aquellos documentos que contradigan la verdad predicada por el partido gobernante, que es cambiante según las circunstancias. Al protagonista le toca recrear el pasado, reemplazando los recuerdos almacenados en la memoria por evidencias documentales cuya falsificación es imposible de probar. Su trabajo es vigilado constantemente y, aunque no puede manifestarlo debido a los riesgos, lo indigna el sometimiento y la esclavitud a la que vive sometido.

El principal enemigo del gobierno socialista no son las potencias extranjeras, sino un tal Goldstein -un ex miembro del partido que se rebeló-, sus secuaces y la Gran Hermandad, organización clandestina contra la cual se incentiva el odio colectivo. Finalmente, Winston se atreve a quebrantar el orden establecido y, pese a continuar formalmente en sus tareas, cambia de bando.

“1984” no es de lectura sencilla; es una historia relatada en forma lenta que trasmite, tal como la película, una sensación opresiva y angustiante, rota por el instinto de Winston y su amor por Julia, opuesto a la abstinencia sexual establecida por el Partido.

La mayor contribución de esta obra es, me parece, su denuncia anticipada de los totalitarismos y en particular, de las dictaduras posteriores, que se han cobrado tantas vidas, caracterizadas por el odio al pensamiento ajeno, el culto a sí mismas y la violación de los derechos humanos de sus semejantes. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, ni tampoco es casual que George Orwell, su autor, las identifique con el Socialismo. Años antes, había ridiculizado la revolución rusa de 1917 en su obra “La Rebelión en la Granja”, de 1945. Denunció allí las injusticias del comunismo soviético, resumidas en aquella genial frase manipulada por los cerditos en el poder: “todos los animales son iguales, pero algunos más iguales que otros”.

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UN COMENTARIO A “EL ORO DEL REY” DE ANTONIO PÉREZ-REVERTE (por Pablo R. Bedrossian)

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El Oro del Rey (Pérez-Reverte) 01Desde hace algunos años Arturo Pérez-Reverte es uno de los escritores más leídos de España, no solo por su extensa trayectoria periodística sino por sus novelas.

“El Oro del Rey” es la cuarta entrega de las aventuras del capitán Diego Alatriste[1]. La obra trata sobre la secreta pugna por el oro proveniente de América que financiaba las empresas de la corona española durante el reinado de el cuarto Felipe, como los personajes llaman a aquel que conocemos como el rey Felipe IV.

Si bien no soy amante de las novelas de época, el mayor mérito literario de esta obra reside -me parece- en la extraordinaria capacidad del autor de transportarnos a la Sevilla de principios del siglo XVII mediante el florido lenguaje utilizado en sus minuciosas descripciones. No sabemos a ciencia cierta cómo se hablaba en la España de aquel tiempo, salvo por la obra literaria de Luis de Góngora o Francisco de Quevedo, quien es uno de los personajes de la obra; sin embargo, la pluma de Pérez-Reverte nos convence que se hablaba tal cual él escribe.

El Oro del Rey (Pérez-Reverte) 02.jpgHay un párrafo atribuido a Íñigo Balboa, ahijado de Alatriste, donde sentimos la impronta autobiográfica del autor: “Todos los personajes de esta historia, el capitán, Quevedo, Gualterio Malatesta, Angélica de Alquézar, murieron hace mucho; y sólo en estas páginas puedo hacerlos vivir de nuevo, recobrándolos tal y como fueron. Sus sombras, entrañables unas y detestadas otras, permanecen intactas en mi memoria, con aquella época bronca, violenta y fascinante que para mí será siempre la España de mi mocedad, y la España del capitán Alatriste”.

“El Oro del Rey” no posee ni una alta carga emotiva, ni una tensión creciente; tampoco ofrece un sorprendente desenlace; sin embargo, hay tres o cuatro momentos de acción, incluyendo la escena final, muy bien relatados. Es una obra para aquellos que aman los combates a espada, las historias románticas y las fiestas populares.

La historia es la excusa para ser testigos y a la vez protagonistas de hechos que sucedieron mucho antes que hubiéramos nacido.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Las aventuras del capitán Alatriste constan de siete entregas: El capitán Alatriste (1996), Limpieza de sangre (1997), El sol de Breda (1998), El oro del rey (2000), El caballero del jubón amarillo (2003), Corsarios de Levante (2006) y El puente de los Asesinos (2011).

HISTORIAS DE FRACASOS Y FRACASADOS QUE CAMBIARON EL MUNDO (por Pablo R. Bedrossian)

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Historias de fracasos y fracasados que cambiaron al mundo 02Para muchos, fracaso es una mala palabra, y ser un fracasado, una tragedia. Demian Sterman en “Historias de fracasos y fracasados que cambiaron el mundo” se ocupa de demostrarnos que el problema no está en los resultados sino en la forma de entenderlos.

Las historias que el autor presenta para apoyar su hipótesis vuelven al libro muy entretenido. En la primera parte, titulada “Fracasados”, aparecen genios como Gaudí, Beethoven, Walt Disney, Steve Jobs, Henry Ford (por el libro me enteré de Fordlandia, la ciudad que el empresario automotriz creó en la Amazonia) y muchos otros. Para esos reiterados “fracasadores” -si se me permite el neologismo- cada paso en falso terminó siendo un valioso aprendizaje. Como solemos decir, el problema no es estar caído sino no levantarse.

Sterman relata una sabrosa anécdota de dos expertos en fracasos: Chaplin y Einstein. Durante un encuentro el físico le dijo a Chaplin:

– Lo suyo es extraordinario: todo el mundo lo entiende y admira.

 A lo que el genial actor y director le respondió:

– Lo que ocurre con Ud. es aún mayor: todo el mundo lo admira, aunque nadie lo entiende”.

La segunda parte se titula “Espacios para reírse del propio fracaso (y el de los otros)”. Cuenta allí, por ejemplo, del nacimiento de “La Academia del Fracaso”, de las famosas “FuckUp Nights” y del curioso “Museo de los productos fracasados”. Cuenta que en Silicon Valley, sede de importantes empresas tecnológicas, el lema es “Fail fast, fail often” (“fracasa rápido, fracasa seguido”) y que allí un currículum sin fracasos es desechado inmediatamente. Es obvia la diferencia con la típica asignación de culpas de la cultura latina.

La última parte aborda un tópico sumamente curioso: “Cuando el fracaso y el éxito son solo casualidad”. Comienza con Coca Cola y Pepsi, habla de Charles Goodyerar y Levi Strauss e incluso describe el origen accidental del helado en palito (en algunos lugares conocido como paleta) y del dulce de leche. Además, presenta dos términos que, si no sabe de qué se tratan, vale la pena conocer: serendipia y chindogu.

Escrito en un tono neutro con pinceladas de buen humor “Historias de fracasos y fracasados que cambiaron el mundo” es un libro entretenido que puede ser leído no solo como una colección de experiencias sino como un espejo en el cual mirarse. En cierta ocasión Charles Handy, un gurú irlandés del management comentó: “Cuando acabaron sus estudios, les dije a mis hijos que lo que debían hacer era buscar clientes y no jefes”. Si es de los que creen que aquellos que se atreven, los verdaderos emprendedores, crean el futuro, este libro es para Ud. Tal como dice el libro de Demian Sterman, la clave está en insistir, pero cambiando la manera.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

BONUS: UN BREVE PÁRRAFO DEL LIBRO ESCRITO CON FINO HUMOR

“El 2 de octubre de 1954 Kimmy Denny, gerente del estudio de grabación donde se estaba haciendo una audición para el programa de radio Grand Ole Opry, despidió al principiante Elvis Presley de forma terminante: ‘No vas a ninguna parte, hijo. Deberías volver a manejar un camión’. Por suerte el Rey no le hizo caso y siguió insistiendo, aunque quizás el mundo perdió un excelente camionero”. (Demian Sterman, “Historias de fracasos y fracasados que cambiaron el mundo”, Paidós, 2017, p.67,68).