QUIÉNES SON LOS VALDENSES: SU LEGADO Y SU HISTORIA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

“Los primitivos valdenses no se jactaron nunca de una directa descendencia apostólica, en el sentido rigurosamente histórico y con preocupaciones de orden genealógico: afirmaron sí, ser los sucesores de los apóstoles por cuanto recogieron la heredad de su pensamiento religioso. Y en verdad, tomado en un sentido puramente ideal, se anudan a los primeros tiempos de los pregoneros del Evangelio, mediante una gloriosa cadena de precursores, puesto que precursores de los Valdenses pueden considerarse todos los espíritus selectos que, en los siglos anteriores, se habían levantado en contra de la corrupción de la fe y de las costumbres, tratando de reconducir a la Iglesia de Cristo a la pureza y simplicidad primitivas”. Ernesto Comba

Templo Valdense de Livorno, Italia
Templo Valdense de Livorno, Italia

Valdo -cuyo nombre en español sería Pedro Valdés– era un mercader de Lyon del siglo XII que eligió llevar una vida de pobreza y predicación. Enseguida se conformó alrededor suyo un grupo de seguidores a los cuales el arzobispo de la ciudad, Guichard de Lyon, prohibió predicar. Valdo y los suyos apelaron a Roma, donde el inglés Walter Map, haciendo uso de sutilezas teológicas -diferenciaciones que nosotros hoy no comprendemos- los ridiculizó. Si bien se les permitió a los valdenses conservar sus votos de pobreza, se les prohibió predicar, salvo que las autoridades locales lo admitieran. A pesar de la oposición del arzobispo local, a su regreso proclamaron su mensaje de pobreza y fe, por lo que fueron condenados en el Concilio de Verona en 1184 y perseguidos en toda Europa, refugiándose en los valles más altos de los Alpes[1]. Allí se unieron a ellos lo que quedaba de los pobres lombardos, movimiento muy similar al de los valdenses que padecían la misma situación.

Templo Valdense en Torre Pellice
Templo Valdense en Torre Pellice

Primero reprimidos, luego fueron atacados ferozmente. Cuenta Ernesto Comba “el primer suplicio que se recuerda es el de una mujer, acusada de valdesía y quemada viva en Pinerolo en 1312, siempre en virtud del contrato estipulado entre los príncipes de Acaya y la Inquisición… en 1354 se plegaron a la orden de arrestar unos 15 valdenses, los que probablemente fueron enviados a la hoguera… de 1376 a 1393 la persecución, dirigida por el inquisidor Francisco Borelli, monje de Gap, fue espantosa; el frenesí fanático llegó a tal punto que, por último, se desenterraba a los muertos para quemarlos”[2]. La lista de padecimientos es terrible y extensa.

Después de una heroica lucha por su supervivencia, en el siglo XVI, tras el surgimiento de la Reforma, los valdenses adhirieron a su doctrina y se sumaron a ella[3].

El propio Map dijo de ellos: “Andan en parejas, descalzos, vestidos con prendas de lana, desposeídos de todo, manteniendo todas las cosas en común como los Apóstoles… si los aceptamos seremos eliminados”[4].

LOS VALDENSES EN EL RÍO DE LA PLATA

Primeros valdenses en Uruguay 01
Valdenses en el siglo XIX en Uruguay

En la actualidad, tanto en Argentina como en Uruguay hay iglesias valdenses. En 1857 llegaron a Uruguay los primeros colonos italianos valdenses. Pese a serias contingencias, lograron establecer una colonia en Rosario Oriental, Departamento de Colonia, donde –escribe nuestro amigo, el Dr.Pablo Deiros- llegaron a tener “su iglesia, su pastor, su escuela y un maestro de origen europeo… en 1877 llegó al país su líder más destacado, el pastor Daniel Armando Ugón”[5], que fue un gran organizador. Se abrieron escuelas, templos, obras y se promovió la inmigración y fundación de nuevas colonias.

Primeros valdenses en Argentina
Primeros valdenses en Argentina

De Uruguay la llegada de valdenses se extendió a la Argentina, ocupando territorios desde La Pampa a Chaco.

Las colonias de estos países “cuentan con templos y pastores propios, y han permanecido unidas con la Iglesia Valdense madre, de la que forman el V Distrito, llamado Distrito de la Región Platense, a partir del año 1922; cada año se reúnen en Conferencia y nombran sus delegados al Sínodo de Torre Pellice, el cual se interesa siempre vivamente en la suerte de aquellas lejanas Iglesias”[6].

LOS VALDENSES SEGÚN EL DR.RENÉ FAVALORO

Dr. Rene FavaloroEn la región sur de la provincia de La Pampa se instalaron especialmente en la localidad de Jacinto Arauz, donde el Dr.René Favaloro, el más destacado cardiocirujano argentino, tomó contacto con ellos. En un libro con sus memorias como médico en la zona escribió de los valdenses: “prendados de la tierra viven con un gran sentido comunitario. La humildad es uno de los atributos principales. Se evidenciaba al observar su sencilla vestimenta… o en la casa que habitaban construida e general por ellos mismos… A pesar que a través de los años habían progresado y mejorado su nivel económico, seguían viviendo con la misma austeridad… La iglesia valdense, emplazada hacia el noreste del pueblo, constituía la representación vida de espíritu que los animaba. Era, por sobre todas las cosas, centro de cultura donde se realizaban innumerables reuniones para intercambiar opiniones sobre temas trascendentes relacionados con la comunidad. Predominan en los valdenses principios definidos de solidaridad, de sentido comunitario, de respeto mutuo, de rígidos cánones éticos y morales y de gran amor a la libertad, como consecuencia de la acción desplegada por los pastores, con la ayuda de laicos que colaboraban directamente con la iglesia y que, a través del tiempo, se transformaban en verdaderos líderes de la comunidad. Es necesario resaltar que la iglesia se sostiene por contribución de todos los feligreses que aportan de acuerdo a su capacidad económica”[7].

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

 


REFERENCIAS

[1] González, Justo L., “Historia del Pensamiento Cristiano”, Tomo 2, p.191.192, Editorial Caribe, 2002

[2] Comba, Ernesto, Historia de los Valdenses, 1997, traducción de Levy Tron y Daniel Bonjour, http://www.mercaba.org/K/medieval/historia%20de%20los%20valdenses%20comba.htm, 1987

[3] González, Justo L., “Historia del Cristianismo”, Tomo 1, p.412, Editorial Unilit, 1994

[4] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, p.289,290, Javier Vergara Editor, 1989

[5] Deiros, Pablo Alberto, “Historia del Cristianismo en América Latina”, p.630-631, Fraternidad Teológica Latinoamericana, 1992

[6] Comba, Ernesto, Op.cit.

[7] Favaloro, René, “Crónicas de un Médico Rural. Los habitantes”, p.3-4, Universidad Nacional de Río Cuarto, 2005


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Las fotos de los templos valdenses de Livorno y Torre Pellice fueron tomados de http://www.wikipedia.org

La foto de valdenses en el Uruguay en el siglo XIX fue tomada de viajes.elpais.com.uy

La foto de los primeros valdenses en Argentia fue tomada de http://palabrafiel.org

11 comments

  1. En Colombia hay Valdenses, bueno y esto porque no se ha promovido con fuerza para conocer la verdad religiosa y la del santo sábado

  2. Soy hija de valdenses de jacinto arauz, donde nací.
    Hace años rescato trabajos sobre historia de los valdenses. Hice varias traducciones del frances y del italiano.
    Soy médica

    1. ¡Qué bueno, Celia! La historia de los valdenses es un heroico testimonio de fe y perseverancia. Además somos colegas. Me da mucho gusto conocerte y espero alguna vez saber de la historia que has ido conociendo. El mejor libro en español sobre la la historia de los valdenses que conozco es el de Ernesto Comba, “Historia de los Valdenses”, 1997, traducido por Levy Tron y Daniel Bonjour. ¡Cordiales saludos!

    2. También he comentado un maravilloso libro escrito por un descendiente de valdenses, quien fuera senador en el Uruguay, Ruperto Long, “La niña que miraba los trenes partir”; podés saber más del libro y de R. Long en https://pablobedrossian.com/2017/10/24/la-nina-que-miraba-los-trenes-partir-una-historia-inolvidable-por-pablo-r-bedrossian/. Finalmente, tengo un amigo, pastor evangélico, que ha sido concejal municipal en Ituzaingó, Pcia. de Bs.As., también de origen valdense, Mario Revel. De algún modo sos también heredera del Dr. Favaloro, quien fuera amigo de mi papá, tamién cardiólogo, como quien te escribe.. ¡Cordiales saludos!

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