EL PASAJE NORTE: UN ESPACIO ESCONDIDO EN EL CORAZÓN DE PALERMO

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Nos costó hallarlo. Habíamos leído de él, pero nos imaginábamos un portón oscuro y, detrás, una senda rodeada de casas bajas. Nada más lejos de la realidad. Ubicado en la calle Silvio L. Ruggeri 2758, entre la avenida Las Heras y la calle Cabello, su acceso es un estrecho pasillo entre las altas medianeras de dos edificios.

Está separado de la calle solo por una verja de hierro con un sencillo diseño artesanal. Luego de los muros de los edificios, el pasillo se ensancha convirtiéndose en un patio rectangular embaldosado un poco más ancho, con cinco casas de dos plantas a cada lado; termina su breve trayecto contra un muro, en cul-de-sac.

Es un pasaje privado a cielo abierto con macetas con plantas y algunos faroles que recrean la sensación de barrio, alejado del ruido de la avenida y el trajín de las torres de la zona.

Del lado derecho dos viviendas, una de color rosado con un acceso en forma de arco y otra de intenso color naranja con una entrada con líneas rectas, sugieren que se han realizado remodelaciones. Durante nuestra vista también observamos otra vivienda luciendo una inscripción en madera que dice “F. Molina Campos”; suponemos que hace referencia al dibujante y pintor costumbrista, muy conocido por las ilustraciones en los almanaques de Alpargatas, pero no pudimos averiguar la razón del cartel.

EL PASAJE

Es muy escasa la información que pudimos obtener. El Arq. Rolando Schere comenta que el terreno en el que está ubicado ocupaba un cuarto de manzana y fue subdividido en 21 lotes donde se levantaron casas chorizo apareadas. Diez de esas casas tienen acceso a la calle Silvio L. Ruggeri por el pasaje[1]; son las únicas que han sobrevivido.

No sabemos la fecha de su construcción, pero es probable que fuera durante las primeras tres décadas del siglo XX; tampoco sabemos quién diseñó y construyó las viviendas que lo rodean. El Dr. Eduardo Balbachan cuenta que años atrás lucía una placa identificatoria con el texto “PASAGE NORTE” que ha desparecido[2]. Él mismo explica que el uso de la palabra ‘pasage’ no es un galicismo, sino una herencia de la grafía medieval que se mantuvo con oscilaciones hasta finales del siglo XIX o principios del XX y es usada, por ejemplo, en la fachada del pasaje Costa[3].

EL NOMBRE

No hay certeza acerca del origen del nombre. Tanto el Dr. Balbachan como el historiador Alberto Gabriel Piñeiro coinciden en que quizás tenga un origen similar al de la calle Agustín de Vedia, cuyo antiguo nombre era Norte porque constituía o se encontraba en el límite norte de los terrenos de la Testamentaría Brown; entonces, nuestro pasaje podría haber recibido su nombre por encontrarse al norte de un punto que no se ha podido determinar[4],[5].

Finalmente, la calle Silvio L. Ruggeri en el momento de la creación del pasaje se llamaba Vidt[6], pues se consideraba la prolongación de la calle homónima que existe del otro lado del vecino Parque Las Heras, amplio espacio verde donde estuvo emplazada la antigua Penitenciaría. El cambio de nombre de Vidt a Silvio L. Ruggeri se debe a la ordenanza municipal N° 18.490 de 1961[7], el mismo año que se inició la demolición de la vieja cárcel. El Dr. Ruggeri fue un abogado, diputado y concejal porteño por el Partido Socialista del cual fue secretario general, además de director de “La Vanguardia”, órgano oficial de aquel partido. Fue autor de varias leyes, incluyendo la de propiedad literaria sancionada en 1934[8].

UNA HISTORIA

Fue una tarea difícil recabar anécdotas sobre el pasaje. La única que obtuvimos, provino de una persona que la oyó de otra persona que a su vez la escuchó de un vecino. Intuimos que es pura imaginación, pero, como decía el filósofo hondureño José de la Paz Herrera[9], nunca se sabe, pues a veces la ficción supera a la realidad.  

Parece ser que décadas atrás vivía un matrimonio sin hijos en una de las casas del pasaje. La mujer leía las cartas. Se había hecho fama de adivina y la visitaban desde lugares muy distantes. Ganaba mucho más dinero que su esposo. El hombre, quien no creía en ningún tipo de dones sobrenaturales, comenzó a tenerle cierta envidia pues se sentía cada vez más ignorado. Pero ¿qué matrimonio no tiene problemas? Corrieron los meses y el consultorio del pasaje Norte se convirtió en un lugar al que acudían cada vez más personas. La mujer se había dedicado por completo a hacer billete con sus habilidades.

En cierta ocasión se presentó una joven bonita que denotaba preocupación.

– Vengo a que me tire las cartas; estoy muy enamorada de un hombre casado. Quiero que me diga qué futuro me espera para saber cómo actuar.

Con la experiencia de quien domina su negocio, la lectora de la fortuna dispuso las cartas con cierto dramatismo sobre la mesa y le auguró:

– Vas a ser muy dichosa con él. Ese hombre es infeliz con su mujer.

La joven esbozó una sonrisa nerviosa y pagó la consulta dejando, además, una buena propina; pero en el momento que se marchaba, dio media vuelta y con una mirada socarrona se dirigió a la tarotista diciendo:

– Ojalá sea Ud. realmente una adivina. Acertó en que él no es feliz con su mujer. Pero hay algo que me hace dudar de Ud.: no se dio cuenta que ese hombre es su marido.

La adivina quedó por un segundo perpleja, pero luego, llena de furia, se trenzó en una violenta pelea con la joven. Un hombre que estaba en la sala de espera las tuvo que separar. Humillada, enseguida se separó de su esposo, quien, además, desde ese día no retornó al que fuera su hogar. La mujer se mudó a la semana. Dicen que alguno ha visto al hombre muy bien acompañado por aquella jovencita y a la tarotista emprender nuevamente su negocio en otro lugar.

© Pablo R. Bedrossian, 2021. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.100

[2] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Corregidor, Buenos Aires, Argentina, 2010, p.131

[3] Para más información puede leer nuestro artículo sobre el Pasaje Costa en “El antiguo pasaje Costa”, 2020, https://pablobedrossian.com/2020/10/05/el-antiguo-pasaje-costa-por-pablo-r-bedrossian/

[4] Balbachan, Eduardo Luis, obra citada, p.131

[5] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.181

[6] Piñeiro, Alberto Gabriel, obra citada, p.267; incluso en un pequeño plano que incluye en su libro el Arq. Schere, la calle aparece como Vidt.

[7] Piñeiro, Alberto Gabriel, obra citada, p.470

[8] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.159

[9] Nos referimos con cariño al inefable técnico de fútbol que condujo la Selección de Honduras en el Mundial del ‘82, más conocido como Chelato Uclés.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.



Categorías:Pasajes y Calles Curiosas de Buenos Aires

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