EL PASAJE GENERAL PAZ, ACASO EL PASAJE MÁS FASTUOSO DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

El Pasaje General Paz está ubicado en el barrio de Colegiales; es un vía peatonal privada que atraviesa un complejo habitacional conformado por dos cuerpos. Tiene salida por las calles Ciudad de la Paz 561 y Zapata 552. Es probablemente el pasaje más fastuoso de Buenos Aires.

El proyecto fue desarrollado por el ingeniero Pedro A. Vinent en 1925, quien fuera su propietario[1]. Cuenta de cuatro plantas y terraza. La construcción estuvo a cargo de la empresa Gustavo Taddía[2]. El diseño es ecléctico.

Por arriba del pasaje, en el segundo y tercer piso corren pequeños puentes que previamente se ensanchan a manera de balcones cuya función es conectar ambas secciones. Parecen arcos que con su sinuosidades le brindan una fisonomía única.

La entrada por la calle Ciudad de la Paz es la más espectacular, con un enorme arco de medio punto sobre el cual está inscrito el nombre del pasaje.

El edificio consta de 57 departamentos levantados en un terreno de 25 metros de frente. Sobre Ciudad de La Paz, hay dos locales comerciales; en la planta baja sobre Zapata se observan cuatro ventanas correspondientes a departamentos.

EL PASAJE POR DENTRO

Tras cruzar una reja de lanzas de hierro, se atraviesa un pórtico y se ingresa en el pasaje. Gracias a su gran anchura cuenta con una excelente circulación de aire y una gran luminosidad natural.

Más que un pasaje parece un gran patio con sencillos canteros en su línea media y pilares con mayólicas que junto con algunos bancos adosados a las paredes le brindan un lejano aire andaluz.

Tanto en el centro del pasaje como en los cuerpos lindantes hay macetas con plantas ornamentales; también otras caen delicadamente desde los balcones.

También conserva un hermoso cartel indicador.

ACERCA DEL NOMBRE DEL PASAJE

Su denominación proviene del antiguo nombre de la calle Ciudad de la Paz, que había sido asignado por una ordenanza de 1873 en memoria del General José María Paz. Hasta 1893 se llamaban General Paz al tramo de la calle Ciudad de la Paz comprendido entre las actuales calles Dorrego y Quesada. A partir de 1893 se denominó General Paz a toda su extensión[3]. El actual nombre de la calle le fue asignado por la ordenanza municipal 13.389 del 7 de julio de 1942[4].

Alberto Gabriel Piñeiro aporta un dato interesante sobre el nombre de pasaje; según él, antes de llamarse General Paz se llamó Isabel Sánchez Vinent. Comenta que “esa denominación aparece en el Plano de la Ciudad de Buenos Aires. Edición Bemporat 1931/1932 y gracias a un aporte del señor Horacio Ramos, podemos precisar que se trata del pasaje actualmente denominado General Paz (Ciudad de la Paz 561 a Zapata 552, entre Olleros y Maure). Isabel Sánchez de Vinent según el testimonio de familiares lejanos, es la esposa del ingeniero Pedro Vinent quien, en 1925, construye los departamentos que abren sus puertas hacia este pasaje de carácter particular del que fue además su propietario por algunos años”[5].

ACERCA DEL CREADOR DEL PASAJE

El ingeniero Pedro A. Vinent realizó el Pabellón de Fiestas, Correos y Telégrafos, hoy conocido como Pabellón Central de la Exposición del Centenario, el Banco Popular Argentino que estaba ubicado en la actual calle Tte. Gral. Juan Domingo Perón 940 (ex Cangallo).

Además construyó numerosas residencias con sus asociados, los ingenieros Esteban Jáuregui y Emilio Maupas; por ejemplo, las ubicadas en Callao 868, Guido 1726, Uruguay 39, entre muchas otras. También levantó en Córdoba el Hotel San Martín y en Rosario el edificio ubicado en la calle Córdoba esquina Italia[6]. Además, Vinent junto a los arquitectos Eduardo Lanús y Coni Molina proyectó las casas del Barrio Inglés de Caballito, ubicado entre las calles, Del Barco Centenera, Emilio Mitre y la Avenida Pedro Goyena.

UNA HISTORIA INCREÍBLE PERO REAL

Hay vecinos que tienen una gran memoria y otros una imaginación muy productiva. Espero que quien me dio testimonio de estos hechos sea de los primeros.

Durante la década de 1960 se instaló en uno de los departamentos un hombre excéntrico, al que llamaremos Schmidt. Según se decía, era un científico, pero nadie sabía a qué se dedicaba ni donde trabajaba. Durante la primera semana se lo vio entrar al edificio enfundado en un guardapolvo blanco cargando unas cajas pesadas. Sus anteojos redondos y su rostro inexpresivo disuadían a los vecinos de cualquier acercamiento.

Durante la segunda semana se lo vio muy poco, como si se hubiera recluido voluntariamente. Algunos vecinos se mostraron preocupados porque oían ruidos extraños que provenían de su departamento. Además, comenzaron a sentir olores extraños por lo que sospecharon que Schmidt había montado allí un laboratorio.

Algunos pensaron en poner una denuncia, pero ante la ausencia de evidencias contundentes se abstuvieron. Un día sucedió lo predecible: empezó a salir un humo blanco y cremoso del departamento. Alarmados, varios vecinos golpearon a la puerta. Schmidt fuera de sí les abrió acompañado de un intenso aroma maloliente, una humareda espesa y un fuerte chirrido mecánico.

“¡Lo logré! ¡Lo logré!; pero, por favor, ¡váyanse!”

Cerró la puerta con violencia. Los vecinos se miraron sin saber qué hacer. Segundos después se oyó una explosión. De inmediato y temiendo lo peor, unos derribaron la puerta mientras otros fueron a conseguir baldes con agua. Schmidt estaba bien pero todo chamuscado y lucía muy confundido. El departamento comenzó a ventilarse y el escaso fuego que se observaba se extinguió enseguida. Obviamente llamaron a la comisaría.

La gente se arremolinó en la puerta mientras le prestaban primeros auxilios al pobre desgraciado. La policía llegó una hora después cuando solo quedaban un puñado de curiosos. Entró un oficial junto a un médico. Entre los dos convencieron a Schmidt que los acompañara. Lo subieron al patrullero y ante la inquisitoria de los presentes el médico explicó:

– Este tipo se escapó del Borda. Tenía permiso para salidas transitorias pero los últimos días parece que dejó la medicación y desapareció. Antes de irse robó el guardapolvo, unas ollas y unos productos de la farmacia. Debe haber conseguido solvente en alguna ferretería. Parece que un pariente le dio la llave de su departamento que estaba vacío, así que se instaló aquí.

– ¿Pero de qué padecía?

– Una psicosis con un delirio muy estructurado. Decía que iba a convertir los metales en oro.

– Se creía un alquimista.

– Sí, pero terminó quemado.

– Pero antes de la explosión dijo que lo había logrado.

– ¿Ud. encontró la fórmula en algún rincón del departamento?           

– No.

– Menos mal, si no me lo llevaba a Ud. también.

© Pablo R. Bedrossian, 2021. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.107,108

[2] Anónimo, “Pasaje General Paz (1925)”, Arqi, http://arqi.com.ar/edificio/pasaje-general-paz/

[3] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.197

[4] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Corregidor, Buenos Aires, Argentina, 2010, p.115

[5] Piñeiro, Alberto Gabriel, Op. cit., p.228

[6] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, “Diccionario de Arquitectura en la Argentina”, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo s/z, 2004, p.168


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.



Categorías:Pasajes y Calles Curiosas de Buenos Aires

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24 respuestas

  1. Me encantó la historia del alquimista ¡Qué importa si es cierta o no, es una buena historia!

  2. Hermosa historia, real o no, y detallado informe sobre el pasaje: gracias Pablo!!

  3. Muy buena la nota Pablo! Tanto la descripción histórica y arquitectónica, como la anécdota del supuesto científico.

  4. Excelente tanto la historia como las fotos Conozco el lugar viví a 4 cuadras de este edificio y caminaba por allí frecuentemente. Muy linda nota, felicitaciones!!!

  5. Me encantó la historia y Vinent era el apellido de mi abuela ,me llamó la atención . Gracias.

  6. Esos pasajes tan lindos
    Son como barrios privados
    Pero mas lindos y menos ostentosos!!
    A traves de sys historias los fui descubriendo.habiendo yo vivido
    En Bs.As
    Los veia pero no sabia todas las historias que tienen
    Gracias

  7. Ni siquiera sabía de la existencia de este pasaje, pero la próxima vez que ande por allí, di me permiten voy a entrar. Es hermoso.

  8. Bellísimo lugar. Me encantaría conocerlo.
    Muchas gracias por la nota y las impresionantes fotografías. Muy interesante todo. ¡Felicitaciones!

  9. Me encanta, la idea, la narración todo interesante y mas que nada me atrae vivir en uno de esos departamentos antiguos, pero tan lindos y espaciosos. Gracias por hacerme pasar momentos tan lindos.

  10. Me encanto!!! muy inreresante

  11. Vivi allí en un departamento del primer piso en los años 1981 a 1985, lo alquile y fue maravilloso vivir allí. El dueño lo puso en venta y no pude comprarlo. Jamás olvidare ese lugar.

  12. Yo vivo es en este pasaje, y sí, este tipo de historias, que parecen sacadas de una telenovela de Pol-Ka, son comunes en el imaginario de cierta gente que asocia la belleza de un lugar soñado como este, con supuestas fábulas que irían de la mano de lo excepcional del sitio, y que se suelen utilizar por ávidos comerciantes inmobiliarios para atraer incautos compradores.

    • De acuerdo, aunque en este caso no hay propósitos comerciales, sino solo un poco de sentido del humor. El lugar donde vive es maravilloso. Ojalá alguna vez cuando visite de nuevo mi amada Buemos Aires pueda conocerlo por dentro.

      • No me refería a su nota, sino estrictamente a la génesis que suelen tener ese tipo de novelas o fábulas, de muy evidente construcción estereotipada, que suelen ser propuestas, con o sin intenciones utilitarias, por personas que terminan participando de una suerte de cadena de snobismo, que termina siendo muy funcional a situaciones tales como la aparición de locales comerciales, como los dos que hay en el Pasaje, cuyo advenimiento coincide con el proceso tan nefasto de “gentrificación”que viene sufriendo el barrio desde la llegada del Subte D y el gobierno del PRO, locales comerciales que son nada más que fuente inagotable de contaminación visual, auditiva y olfativa, y nada tienen que ver con ese idealismo que desprenden esas historias de candidez sospechosamente inmaculada.

      • Siempre el gataflorismo aflora, en todo el mundo la llegada del subte es una bendición, pronto no se va poder circular mas en la ciudad en automovil y los planes de ampliación del subte son hechos con 20 años de anticipación, no es patrimonio ni logro de un partido político, aún si ese partido político inaugura una Estación, donde va cada estación y hasta el trazado de las futuras lineas, esta previsto como una ilusión que a veces tarda 50 o 100 años. El cambio impone “otro público” cuyo poder adquisitivo es menor y baja la calidad de los negocios circundantes de mas selectos a mas masivos, se va una confitería centenaria y viene un Mc Donald, se quintuplica el tráfico de gente, ruegan que inauguren una estación y cuando lo hacen aumentan los valores inmobiliarios aborrecen la cantidad de gente, los robos y los vendedores ambulantes

  13. !!!!!Que hermoso lugar ,tratarė de conocerlo .Muchas gracias por la excelente informacion y fotos del lugar y la narraciön muy ajustada a una realidad posible o soñada.

  14. Hermoso lugar. Pasè muchìsimos años por la puerta para ir de mi casa al colegio. Aun lo veo y me enca ta.
    Muy bonita la historia. Me gustan los cue tos cortos. Saludos.

  15. Yo hice 6to grado en la escuela Juana Manso que estaba enfrente,sobre Zapata y recuerdo claramente el pasaje porque mi maestra vivía ahí y su apellido era Vila,año 1956

  16. Qué maravilla edilicia! En plena CABA un lugar así parece, como lo manifiesta Liliana Silva, un Barrio Privado. Excelente informe y divertida aunque peligrosa anécdota del ALQUIMISTA frustrado….

  17. Yo soy una de las privilegiada que vivo enfrente. Recuerdo que hace muchos años los portones de rejas permanecían abiertos durante el dia

  18. Exelente descripción del. Pasaje gracias por compartirla, que tenes info de las unidades de vivienda? Saludos Marcelo Gooodwyn.

    • No tengo esos datos, sin embargo hay un pequeño plano donde se puede ver la distribución de las unidades en “Pasajes”, del arquitecto Rolando Schere, de Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998. ¡Cordiales saludos!

  19. Conocí a varios Alquimistas, la mayoría murió pobre, muchos creen que el alquimista quiere hacer oro a partir del plomo o de lo que sea y no es asi. El Ferrobet que convierte el óxido en hierro nuevamente es producto de el trabajo de un alquimista, actualmente la marca se vendió en varios millones de dólares creo que a Alba pero no vendieron la fórmula que se sigue fabricando con otra denominación, el producto Venus de un olor raro, hizo rico al alquimista que lo invento y da un lustre intenso a los bronces (como si fuera oro), la firma esta en La Plata y esta en todo el mundo. Ya no se usa mas el Braso que era abrasivo y borraba los números de los porteros eléctricos.

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