EL PASAJE SANTAMARINA (por Pablo R. Bedrossian)


Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”  

Esta nota está dedicada a la memoria de Fabio Perlin, incansable investigador de Buenos Aires, sus detalles y arquitectura (1966-2018).

Ubicado en el barrio Monserrat, a pocas cuadras de la Casa Rosada y de San Telmo, el Pasaje Santamarina es uno de los más interesantes de Buenos Aires. Es una ancha vía peatonal privada que transcurre a cielo abierto durante la mayor parte de su trazado.

Sirve como pasillo central de un edificio en forma de L con salida a dos calles. El pasaje – al que se accede desde México 750 y Chacabuco 641– corre por dentro del cuadrante noreste de la manzana formada por las calles México, Chacabuco, Chile y Piedras.

Dibujo por el Arq. Rolando Schere, tomado del libro “Buenos Aires Monserrat 1580-1970″, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Buenos Aires, 1992, p.105, de Aslan, Joselevich, Novoa, Saiegh y Santaló

La fachada sobre la calle México es más ancha que la que la ubicada sobre la calle Chacabuco. La construcción fue levantada entre 1914 y 1915 por el arquitecto alemán Carlos Nordmann. Posee tres plantas, ofreciendo 35 viviendas de alquiler, 17 en la planta baja y 18 en primer y segundo piso.

Un grupo de expertas explica que “el pasaje Santamarina responde a la tipología de casa de pasillo en planta baja y dos pisos altos, con viviendas en frente que alternan con patios abiertos. Su fachada afrancesada marca un eje central con la puerta de doble acceso al pasaje y dos ventanas apareadas en las plantas superiores”[1]. El arquitecto Rolando Schere agrega algo que comprobamos personalmente: “a algunas viviendas se accede directamente desde las calles exteriores, mientras que al resto se ingresa desde el pasaje, o bien a través del patio que posee cada una, o bien desde los núcleos de escaleras que llevan hasta las unidades de los pisos altos”[2]. La entrada por la calle México es la más suntuosa. Detrás del portón de hierro negro, aparecen intercalados sobre el camino al aire libre una serie de arcos en línea recta con finas molduras sobre los cuales asientan secciones del edificio.

Una palmera inclinada se ubica justo donde el pasaje gira 90º y comienza el tramo hacia la calle Chacabuco. Este brazo es más angosto, sin embargo, es un excelente espacio donde admirar las puertas y las ventanas con persianas pintadas de verde, incluyendo los balconcitos de los pisos superiores.

En esa sección hay algunos llamativos muros curvos. El Dr. Eduardo Luis Balbachán, pionero en el estudio de los pasajes porteños, nos provee un dato histórico: “al pie de la palmera se instalaba el ayudante del portero enfundado en su librea, en la década del ’20 controlando los dos accesos”[3]. El Pasaje Santamarina crea una atmósfera íntima, embellecida por macetas con diversas plantas a ambos lados y, a la vez, blindada por sus altas paredes.

La salida por la calle Chacabuco tiene algunos detalles elegantes en la fachada, como un balcón de doble puerta con persianas cubierto por un solo arco.

Con su piso de pequeñas baldosas rojas, su dulce quietud y su fragancia a barrio, el Pasaje Santamarina es uno de esos rincones de Buenos Aires que lo hacen único.

LOS DUEÑOS

El proyecto lleva el nombre del empresario orensano Ramón Santamarina (1827-1904), dedicado a la ganadería y a la administración de bienes raíces. Desde muy joven, estableció  su centro de operaciones la ciudad de Tandil, donde hoy una plaza, una avenida y un monumento llevan su nombre. En 1890 fundó la empresa “Santamarina e hijos”.

El pasaje era propiedad de la esposa, doña Ana Irazusta, debido a que su esposo se había quitado la vida. Sus hijos ocuparon cargos importantes, como la presidencia del Banco Nación, diputaciones y senadurías nacionales y la presidencia de la Sociedad Rural Argentina[4]. Incluso uno de ellos, Enrique, fue vicepresidente de la Nación en el gobierno de José Félix Uriburu que derrocó a Hipólito Yrigoyen en 1930.

EL ARQUITECTO

Carlos Nordmann (1858-1918) nació en Hannover, que en aquel momento era territorio prusiano, donde estudió arquitectura. Llegó a la Argentina en 1883 contratado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para dirigir las obras de palacio legislativo.

Luego trabajó con el reconocido arquitecto Juan A. Buschiazzo, hasta que finalmente puso su propio estudio. Fue un prolífico arquitecto “Entre sus obras se destacan el Hospital y Escuela Ramón Santamarina y la Iglesia Santa Ana de Tandil y varias sucursales del Banco Nación”[5], incluyendo la de San José de Flores[6].

Sucursal del Banco Nación en el barrio de Flores, diseñado por Carlos Nordmann. A la izquierda, la Iglesia de San José de Flores de la cual está separada por el pasaje peatonal Salala.

Además realizó muchos otros proyectos, como el Torreón del Monje de Mar del Plata y varios edificios en la Avenida de Mayo (en su mayoría demolidos). Fue considerado en su época el típico arquitecto de Barrio Norte, donde realizó una amplia variedad de edificios y casas, incluida la suya propia en Juncal 1442. Residió en la Argentina hasta sus últimos días. Hay un blog dedicado a su obra, creado por nuestro recordado amigo Fabio Perlin[7].

CURIOSIDADES

Hay un blog privado que se llama Pasaje Santamarina.

Aún sobrevive dentro del edificio un viejo cartel que habla de escupir en las saliveras.

En una de las puertas que da a la calle México y sirve de acceso directo a una de las viviendas, se encuentra la Casa del Veterano de Guerra.

También en el edificio tuvo su atelier -luego trasladado a Vicente López- el premiado arquitecto Claudio Vekstein, autor del diseño de varios monumentos porteños.  

Sin embargo, creo que la mayor curiosidad la constituye una vecina que vivía sola, doña Sara F., quien hace muy pocos años tuvo la osadía de montar en su departamento un pequeño restaurante. La señora había visitado La Habana y quedó fascinada con los míticos paladares, comedores caseros que permiten a los cubanos ganar buenos dólares con el turismo, en su ingeniosa lucha por la supervivencia.

Como es un pasaje privado, debía mantener el negocio en secreto: no podía poner anuncios ni divulgarlo entre vecinos. Hizo contacto con empleados de una empresa de la zona y comenzó a recibirlos, abriéndoles el portón de la calle México rigurosamente a las 12.10 del mediodía de lunes a viernes. Doña Sara F. cocinaba muy bien, y consecuentemente la clientela comenzó a crecer. Un día llegaron más comensales que espacios disponibles, ocurriendo algo inesperado: dos personas comenzaron a pelear en la puerta, pujando por entrar. Los gritos alertaron a los vecinos que de inmediato tomaron conocimiento de lo que sucedía.

El escándalo obligó a prohibir la entrada a los visitantes del restaurante clandestino. Sin embargo, el negocio no cerró: los mismos vecinos que protestaron, quedaron cautivados por el aroma de los platos de doña Sara F. que, como buena emprendedora, supo adaptar su negocio y comenzó a cocinar para los residentes del pasaje.

Aunque ella adujo el cobro de una herencia, muchos atribuyen a las extraordinarias ganancias generadas por sus comidas la posterior mudanza de la mujer a un edificio de la Avenida Alvear, donde ahora cocina para sus nuevos vecinos.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela; Saiegh, Diana; Santaló, Alicia, “Buenos Aires Monserrat 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Buenos Aires, 1992, p.105

[2] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.38

[3] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982, p.26

[4] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Corregidor, Buenos Aires, Argentina, 2010, p.60

[5] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo i/n, 2004, p.200

[6] Schere, Rolando H., Op. cit., p.78

[7] Perlin, Fabio, “Arquitecto Carlos Nordmann: Catálogo on line de su obra y proyectos”, http://arquitecto-nordmann.blogspot.com/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, salvo el dibujo por el Arq. Rolando Schere, tomado del libro “Buenos Aires Monserrat 1580-1970″, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Buenos Aires, 1992, p.105, de Aslan, Joselevich, Novoa, Saiegh y Santaló

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7 comments

  1. josé evaristo uriburu fue vicepresidente de luis sáenz peña y completó la presidencia por enfermedad y fallecimiento de este entre 1895 y 1898. por lo tanto muy lejos de la presidencia de yrigoyen quien fue derrocado por su ex socio y amigo en la revolución del 90, josé félix uriburu (von pepe). muy lindo el artículo sobre el pasaje santamarina, harías bien en estudiar algo de nuestra historia antes de opinar tan alegremente sobre la misma. saludos cordiales.

    • Perdón por el error. No se trata de ignorancia, como Ud, indica -de paso apreciaría conocer quién escribe, pues solo aparece como “Pablo”- sino de un lapsus. Creo que el sarcasmo de “opinar tan alegremente” habla más de Ud. que del artículo. Sin embargo, es algo que prefiero al silencio, pues aprecio el trabajo que se tomó de leer el artículo. Ya me ha hecho otra corrección y en ambas ha tenido razón. Nuevamente gracias. ¡Cordiales saludos!

      • enviás el típico ataque de quienes no aceptan sus errores y se creen firmes en la soberbia. ya conozco archisobradamente esos argumentos. si te parece necesario conocerme podemos encontrarnos en algún bar algún día. por este medio muchos mienten y no me interesa ser tenido entre esos. aunque tampoco me agrada tu postura tan soberbia. saludos cordiales.
        p.d.: el próximo error que note en algún artículo tuyo lo dejo pasar, no te lo haré notar para que sigas como a vos te gusta, creyéndotela.
        p.d.2: podés contestar socarronamete tal cual te gusta hacer pero no te gusta que te hagan. sos muy susceptible. no te contestaré en ese caso.

      • Gracias por escribir. Veo que no me ha dado a entender. En primer lugar, tal como escribí, aprecio tanto su lectura como sus correcciones. De hecho, le escribí que en los dos casos (el otro de 2018, sobre un capitel dórico) tenía razón. En segundo lugar, si fuera soberbio, no hubiera reconocido mis errores; lo que sí aclaré es que no fueron por desconocimiento, pues sabía cuál era la información correcta; de hecho, cuando vi lo que me marcó, procedí a hacer las enmiendas. Apreciaría que no deje de indicarme errores, pues la idea es mejorar. Tengo formación científica y en el debate es donde se va desarrollando el conocimiento. Si Ud. está dispuesto, con mucho gusto en alguna nueva visita que quien le escribe haga a Buenos Aires, tomo con Ud. un café.

  2. Hermoso artículo!!! Me encanto

  3. Estimado Pablo:
    Le pido disculpas por el atrevimiento de hacerle notar un error. Quien participó en el golpe de estado que destituyó al presidente H. Yrigoyen fue el general José Félix Uriburu y no José Evaristo Uriburu quien fuera vicepresidente de Luis Saenz Peña y presidente cuando ocurrió su renuncia. Reiterando mis disculpas y mi admiración por tan interesantes artículos cuya lectura me causan gran placer. Muchas gracias.
    Saludos en Cristo.

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