Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO
Título: “Viaje a Liliput”
Autor: Jonathan Swift
Año: 1726
“Viaje a Liliput” puede leerse como un relato infantil, pero también como una sátira social. Lo invitamos a conocer acerca del primer viaje de Gulliver y del curioso truco editorial con que Jonathan Swift, su autor, se sirvió para atraer lectores.
En alguna ocasión comentamos que hay libros cuya idea central es bien conocida por personas que nunca los han leído[1]: tal es el caso de “Los viajes de Gulliver”, famoso por los encuentros del protagonista con gigantes y con seres diminutos llamados liliputienses.
Originalmente, “Viaje a Liliput” no fue un libro independiente, sino la primera parte de “Los viajes de Gulliver”, cuyo nombre original, traducido literalmente al español, sería “Viajes a varias naciones remotas del mundo. En cuatro partes. Por Lemuel Gulliver”[2]. Aunque el libro fue publicado de forma anónima, el título atribuye falazmente la autoría a su protagonista.

La obra incluye cuatro viajes, de los cuales el que leímos es el primero. Aunque no aparece en nuestra edición, Los Viajes están precedidos por una nota del editor al lector, también ficticia, donde un tal Richard Sympson afirma que el autor de esos viajes es Mr. Lemuel Gulliver.
En “Viaje a Liliput” el propio personaje nos cuenta su historia personal, su formación como médico y sus primeros viajes como marino. Tras un naufragio, Gulliver queda prisionero de unos seres de muy pequeña estatura -unos 15 centímetros-, que disparan flechas y blanden lanzas y espadas, en un entorno también reducido a escala: los árboles más grandes apenas llegan a los dos metros. Paulatinamente, se gana su confianza; los liliputienses, aunque le temen, ven en él un instrumento para vencer a sus enemigos, que viven en Blefuscu, una isla vecina. El relato concluye con el regreso del personaje en 1701, después de sobrevivir a una curiosa aventura.
Tras leer la obra, no podríamos asegurar si se trata de una sátira social o un relato infantil. A lo primero apuntan los principios comunitarios que regían la vida en Liliput; a lo segundo, la discusión sobre cómo debe cortarse el extremo de un huevo y la baja tensión narrativa del relato, que podemos imaginar como dibujos animados.
En una época donde los grandes viajes se asociaban a notables descubrimientos, Swift presentó la obra como una crónica genuina, un truco editorial que muestra que el marketing no es un invento del siglo XX[3]. En cuanto a hombres del tamaño de un puño -del griego pygmē [4]–, la primera mención que conocemos se encuentra al principio del Canto III de “La Ilíada”[5]. No sabemos de dónde tomó Jonathan Swift la idea, pero logró inmortalizarla en un relato breve y sencillo que consagró a Gulliver como uno de los personajes viajeros más conocidos del planeta.
QUÉ LUGAR OCUPA “LOS VIAJES DE GULLIVER” EN LA HISTORIA DE LA LITERATURA FANTÁSTICA
Comenzamos dando nuestra definición de literatura fantástica que no pretende ser estricta: narraciones de sucesos que tanto autor como lector sobreentienden como ficticios pues materialmente resultan imposibles, al menos para el pensamiento de la época. Eso excluye, por ejemplo, la “Epopeya de Gilgamesh” o los mitos griegos, que algunos lectores tomaban como ciertos. En general, los relatos presentan a un hombre común enfrentando circunstancias extraordinarias, tal como en “Viaje a Liliput”[6].
En los tiempos modernos, este género literario se inicia con las novelas de caballería, pero crece exponencialmente a partir del siglo XIX. No debemos perder de vista que esta es una obra de 1726, muy anterior a las creaciones de Verne, Stevenson y Wells. Quizás, por ser tan temprana carezca de los atributos de otros textos posteriores, sobre todo en la intensidad argumental, pero nadie puede cuestionar que la originalidad de la idea.
© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.
BONUS:
Presentamos una tabla que ofrece una cronología resumida de la literatura fantástica a partir de “El libro de las mil y una noches”. Hemos comentado en este blog varios de estos libros.

REFERENCIAS
[1] Ver nuestro artículo “’El retrato de Dorian Gray’: placer, culpa y conciencia en la obra maestra de Oscar Wilde”,
[2] Título original en inglés “Travels into Several Remote Nations of the World. In Four Parts. By Lemuel Gulliver”
[3] Nótese que los pigmeos de África fueron conocidos en Occidente recién en la séptima década del siglo XIX y las primeras imágenes suyas son posteriores, obtenidas en expediciones por revistas como National Geographic.
[4] En la Antigua Grecia, el pygm\bar{e} era una unidad de medida lineal equivalente a la distancia que hay entre el codo y los nudillos (unos 34 cm). Por eso los griegos llamaron a esta raza mítica Pygmaioi, traduciéndose conceptualmente en su lengua como «los hombres del tamaño de un puño» o «del tamaño de un codo».
[5] Homero, “La Ilíada”, Blackie Books / Clásicos liberados, 2022, p.97
[6] Sin embargo, en ocasiones, como bien señala Jaime Alazraki en “En busca del unicornio: los cuentos de Julio Cortázar”, las circunstancias son ordinarias y el hombre es lo asombroso. No solo es el caso de los cuentos de Cortázar: acaso lo sea también Don Quijote.
