TONY CRAGG Y EL PENSAMIENTO DETRÁS DE LA ESCULTURA ABSTRACTA

La escultura abstracta puede parecernos, a primera vista, un territorio difícil. Sin embargo, las obras de Tony Cragg, con sus formas verticales y fluidas, evocan en nosotros imágenes inesperadas que parecen moverse, crecer o transformarse. Lo invitamos a descubrir cómo una escultura aparentemente estática puede transmitir una notoria sensación de movimiento.

El arte abstracto, tal como lo entendemos hoy, es una invención del siglo XX. Surgió en Europa a partir de artistas que creaban formas que no respondían a la realidad visible, sino a la imaginación. Este proceso experimental implicó una ruptura con la tradición para abrazar una nueva concepción de la imagen, a veces más cercana a lo onírico, otras a lo geométrico, en ocasiones a lo musical[1].

Tony Cragg, «Industrial Nature» (2015), Instalación en Jardines Boboli, Florencia, Italia

Paulatinamente, las obras perdieron todo rasgo que permitiera identificar en ellas una figura conocida, hasta ceder todo el protagonismo a las formas, los colores y las texturas.

LA PINTURA ABSTRACTA

Un ejemplo, quizás extremo, es el del famoso Cuadrado negro sobre fondo blanco, una obra de Kazimir Malévich, quien llevó la abstracción al límite absoluto. Para algunos, una provocación absurda y negación del arte, pero, para el artista ruso, una pintura liberada por fin de la obligación de imitar la realidad. En lo personal, la pintura abstracta nos sorprende, pero no nos conmueve.

Tony Cragg, detalle de «Points of View» (2015), Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia, España

Más bien, y aunque nos acusen de ignorantes, frívolos o ingenuos, la encontramos más cerca de la decoración que del arte. No sin sarcasmo, esa misma idea aparece expresada en una famosa escena de “Hannah y sus hermanas”, de Woody Allen, en la cual un músico de rock va a comprar una pintura abstracta: el artista que se indigna porque el músico solo pretende que la obra haga juego con los sillones.

Tony Cragg, «Castor & Pollux» (2015), instalación en Jardines Boboli, Florencia, Italia

Desde luego, hay excepciones; por ejemplo, las coloridas figuras de Hilma af Klint, la artista sueca pionera de la pintura abstracta, las composiciones rítmicas -casi musicales- de Wassily Kandinsky o las creaciones geométricas de Piet Mondrian. Sin embargo -seguramente se atribuirá a nuestra incapacidad-, nunca entendimos cómo se han pagado unos US$200 millones fue Number 17A[2] y US$181,2 millones por Number 7A[3], ambas pinturas abstractas de Jackson Pollock

LA ESCULTURA ABSTRACTA

Muy distinto es el efecto que produce en nosotros la escultura abstracta. Desde luego, hay obras que nos resultan insulsas, mediocres o ridículas, pero existen otras que nos impactan. Si nos limitáramos a lo técnico, diríamos que la escultura abstracta es aquella donde el volumen se libera de la obligación de imitar la realidad visible; en lugar de replicar un cuerpo humano o un objeto, se concentra en sus propios elementos: las líneas, la masa, el vacío, la textura y la relación del objeto con el espacio que lo rodea.

Tony Cragg, «Points of View» (2015), Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia, España

Pero, como las definiciones, en lugar de ponderar el arte, lo encasillan, preferimos decir que la escultura abstracta despierta en nosotros diferentes sensaciones: una forma distinta de percibir al mundo.

TONY CRAGG

Tony Cragg (1949 -) es un artista nacido en Liverpool[4] que emergió a finales de la década de 1970 como una figura clave de la llamada Nueva Escultura Británica. Desde entonces, su obra renovó la manera de entender la escultura. En una primera etapa ensayó una suerte de arqueología de lo cotidiano: convirtió materiales corrientes y objetos desechados (envases plásticos, botellas, residuos) en formas orgánicas[5], volúmenes cambiantes y cuerpos que parecían moverse, crecer o transformarse ante nuestra mirada.

Tony Cragg «Mean Average» (2018). instalación en Jardines Boboli, Florencia, Italia

Sin embargo, con el paso del tiempo, regresó a materiales tradicionales como el bronce, el vidrio, el acero y la madera, pero utilizándolos desde una perspectiva matemática, física y fluida. Este cambio, propio de una racionalidad de la forma orgánica, dotó a sus creaciones de un asombroso dinamismo.

Tony Cragg, «Tommy» (2013), instalación en Jardines Boboli, Florencia, Italia

Sus obras maduras parecen formaciones geológicas, columnas que giran sobre su propio eje o fluidos congelados en pleno movimiento. Se fundamentan en dos acciones: apilamiento y torsión de los volúmenes. Trabaja superponiendo capas o masas transversales que rotan de manera intrincada: cuando el espectador camina alrededor de la pieza, la escultura muta, revelando perfiles que a veces evocan rostros humanos difusos o siluetas que remedan la naturaleza, para luego volver a disolverse en pura abstracción.

Tony Cragg, «Cast Glances» (2002), Parque Ekerberg, Oslo, Noruega

Si la abstracción tradicional buscaba separar el arte del mundo físico, Tony Cragg toma otro camino: recurre a la ciencia, a las estructuras invisibles de la materia y a elementos creados por el hombre para levantar esculturas verticales que no reproducen árboles, cuerpos o formaciones geológicas, pero las evocan. Quizás, sin proponérselo, nos recuerde que la abstracción y la figuración no son territorios tan separados: muchas veces es nuestra mirada la que completa la obra, buscando en esas formas aquello que ya conoce del mundo real.

Tony Cragg, «Untitled» (2020), One Vandervilt Building, New York, Estados Unidos

Hoy, sus obras se exhiben en grandes ciudades del mundo, tanto en espacios públicos como privados, y aparecen en colecciones permanentes o en muestras temporales. A primera vista se levantan ante nosotros como piezas enigmáticas; sin embargo, una observación más atenta revela un dinamismo asombroso: una cadencia de movimiento y fluidez que desafía su naturaleza aparentemente estática.

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.


BONUS: OTRAS OBRAS DE TONY CRAGG

Tony Cragg, «Wild Relatives» (2013), instalación en Jardines Boboli, Florencia, Italia
Tony Cragg, «Early Forms St. Gallen» (1997), instalación en Jardines Boboli, Florencia, Italia
Tony Cragg, «Points of View» (2015), instalación en Jardines Boboli, Florencia, Italia

REFERENCIAS

[1] Gombrich, E. H., “La Historia del Arte”, Phaidon, 1950, 16ª Ed. (revisada, ampliada y rediseñada), 1995, p.570

[2] Sin firma, “Number 17A, 1948 by Jackson Pollock”, Jackson Pollock and his paintings, sin fecha, https://www.jackson-pollock.org/number-17a.jsp

[3] Sin firma, “Jackson Pollock painting sells for record $181m at Christie’s in New York”, The Guardian, 19/5/2026, https://www.theguardian.com/artanddesign/2026/may/19/jackson-pollock-painting-sells-for-record-181m-christies-new-york-auction

[4] Sin firma, “Tony Cragg, Biography”, Tony Cragg, sin fecha, https://www.tony-cragg.com/biography/

[5] Cuando decimos orgánicas nos referimos a estructuras inspiradas en la naturaleza


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

Deja un comentario