Buenos Aires aún luce dos relojes con autómatas de tipo jacquemarts: figuras móviles que golpean campanas en lo alto de edificios y evocan el esplendor europeo que moldeó nuestra ciudad. ¿Los conoce? Acompáñenos en este viaje por la relojería monumental porteña.
La Argentina creció a pasos agigantados en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX mirando y admirando a Europa. Durante esos años Buenos Aires tomó del Viejo Continente lo mejor de su arquitectura y su ornamentación urbanas.

Entre las joyas que aún perduran se encuentran dos relojes extraordinarios que muestran, cada uno de ellos, dos esculturas masculinas golpeando una campana, con la finalidad de producir un sonido que anuncie el comienzo de una nueva hora.
UN POCO DE HISTORIA
La relojería con agujas se inició durante la Baja Edad Media (después del año 1000), gracias al desarrollo de la mecánica. Se colocaron enormes relojes en espacios públicos, mayormente en torres de iglesias. Incluso aparecieron los relojes astronómicos, que mostraban el zodíaco o las fases lunares, tal como el famoso reloj astronómico de Praga de 1410[1].

Siglos después aparecieron los autómatas, sistemas mecánicos integrados al reloj que mueven figuras, objetos o escenas sincronizados con el sistema horario y de sonería (mecanismo que hace sonar campanas o timbres), como el reloj del Ayuntamiento de Munich.

Dentro de los relojes con autómatas, surgieron los relojes con jacquemarts[2]: esculturas metálicas de aspecto humano que golpean una campana para anunciar el cambio de hora. A ese grupo pertenecen los dos relojes porteños que presentamos.
RELOJES CON JACQUEMARTS
La primera referencia a un jacquemart la encontramos en 1383, en Dijon, Francia. Felipe El Atrevido, duque de Borgoña, trajo el novedoso mecanismo como trofeo de guerra desde Courtrai, Bélgica, que poco después fue instalado en la Iglesia de Notre-Dame de la ciudad. Originalmente constaba de una sola figura masculina; luego se le añadió la esposa y los hijos, todos tocando campanas diferentes; es el único caso conocido donde los jacquemarts componen una familia.

Hoy sobreviven muy pocos relojes con jacquemarts activos, como el mencionado de Dijon y el del Carillon[3] du Mond des Arts en Bruselas, Bélgica, de una sola figura. El más famoso es el de la Torre dell’Orologio -la Torre del Reloj-, en la Piazza San Marco, Venecia, Italia, conocido como el Reloj de los Moros por el color oscuro de sus dos figuras masculinas que tañen una campana, no por razones étnicas.

Esta maravillosa obra de ingeniería fue instalada el 1º de febrero de 1499. Aunque el proyecto de la torre fue dirigido por el arquitecto italiano Mario Codussi, el reloj fue creado por Giampaolo y Giancarlo Ranieri (padre e hijo). Mirando hacia la Piazza San Marco muestra tres círculos concéntricos: el externo es un anillo fijo de mármol con marcas para las veinticuatro horas en números romanos; el del medio, un anillo móvil celeste con signos del zodíaco en color dorado, cuyo borde interno tiene una aguja con un sol en la misma tonalidad. Finalmente, por dentro, un redondel azul con la Tierra en el centro y la luna que gira alrededor suyo: Un verdadero portento de la ingeniería mecánica relojera.

En la cara que da a la calle Merceria luce un disco móvil de rayos de cobre repujado de 1,70 metros de diámetro y, al centro, un león de San Marcos de cobre (antiguamente dorado) que cubre el extremo del eje.

Las gigantescas estatuas de bronce, fundidas por Ambrogio della Ancore en 1497, miden unos 2,5 metros de altura y representan a un joven y a un anciano. Están articuladas a la altura de la cintura para permitir el golpe sobre la enorme campana, que, coronada por una esferadorada y una cruz, fue obra de “un tal Simeone”, según una inscripción en el bronce.

Los historiadores de relojería monumental clasifican los diversos tipos de reloj de torre en tres categorías: cívicos o audibles, cuya principal finalidad es marcar el tiempo para la ciudad, astronómicos, cuyo propósito es señalar fenómenos celestes tales como la posición del sol y de la luna, y teatrales o animados, cuya función es dar espectáculo con figuras móviles.

El Reloj de los Moros de Venecia cabe dentro de las tres categorías: es cívico porque marca las horas en forma audible (además de visible), es astronómico porque en la cara que mira hacia la Piazza San Marco contiene el zodíaco, y teatral porque los dos moros golpean la campana. En historia de relojería se lo considera un modelo renacentista completo.
LOS COLOSOS DEL EDIFICIO SIEMENS (BOLÍVAR Y DIAGONAL JULIO A. ROCA)
Conocido como el Reloj de los Colosos y también como el Reloj de Los Moros por analogía con el de Venecia, este maravilloso reloj coronado por dos figuras atléticas tiene una rica historia. Diversas fuentes indican que fue encargado por Siemens alrededor de 1930 para su antiguo edificio de Avenida de Mayo 869, inaugurado en 1931, con salida también por la calle Rivadavia a través de lo que se conocía como el Pasaje Siemens. La sede en Buenos Aires había sido diseñada por el Ing. Hans Hertlein en las oficinas centrales de la compañía en Alemania; la ejecución in situ estuvo a cargo del Ing. Pablo Gerlach[4].

El gran reloj escoltado por los dos colosos fue colocado en la torre, mirando hacia la Avenida de Mayo. Daba campanadas cada media hora, gracias a un dispositivo mecánico de sonería[5].

En el contexto de la 2ª Guerra Mundial, el gobierno argentino expropió sus bienes de la famosa empresa alemana y la sucursal local cesó sus actividades[6]. El reloj y sus colosos fueron instalados en lo alto del edificio del diario oficialista Democracia, fundado en diciembre de 1945 y ubicado en la calle Bouchard 722. No se sabe a ciencia cierta cuál fue la fecha del traslado, aunque hemos leído que se produjo en 1950[7]. Según un artículo “rápidamente el gobierno concedió el ingenio de relojería de casi tres toneladas de peso a la CGT, y ésta decidió emplazarlo sobre el Diario Democracia”[8], información que no hemos podido verificar. El periódico fue clausurado en 1955 y el reloj, como el edificio, cayó en el abandono y dejó de funcionar durante muchos años.

En 1988 Siemens tuvo la iniciativa de recuperar el Reloj de los Colosos, colocándolo en lo alto de su sede de aquel momento, ubicada en la esquina de Bolívar y la Diagonal Sur Avenida Presidente Julio A. Roca[9], el 21 de mayo de 1992. El edificio había sido construido en 1952 bajo diseño del arquitecto Arturo Dubourg y adquirido por la compañía alemana en 1958. Aunque actualmente alberga funciones del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, el reloj ha permanecido allí.

Para sorpresa de muchos, poco se sabe de esta joya mecánica, cuyo grupo escultórico está conformado por dos jacquemarts, una campana y el cuadrante del reloj. Hemos leído que Siemens ofreció reparar el mecanismo deteriorado reemplazándolo por un “sofisticado mecanismo computarizado, más preciso y menos frágil”[10]. Las figuras se alternan para “golpear” la campana cada hora. Lo de golpear va entre comillas porque no la tocan directamente, sino que esa tarea la ejecuta un martillo mecánico. Sin embargo, no hay registro público verificable del escultor, ni del fundidor, ni de la ciudad de origen, ni de la altura, ni del peso de los jacquemarts[11]. La campana ha sido atribuida a la firma Bellini e hijos[12], de Santa Fe, pero no hemos podido confirmar esa información. Tampoco hemos podido verificar si el sistema de sonido fue desactivado por quejas de los huéspedes de un hotel cercano.

En cuanto al material, se cree que es cobre, pero podría también ser bronce pues con el tiempo ambos materiales adquieren una pátina verduzca. Tampoco se conoce la marca del reloj, ni el nombre de su fabricante, ni la ciudad donde fue creado. Como si ese vacío informativo no bastara, se ignora la longitud del cuadrante del reloj. Si algún lector dispone de esa información sería muy útil que la compartiera.
LOS MOROS DE LA AVENIDA RIVADAVIA 1745 (EX INSTITUTO BIOLÓGICO ARGENTINO)
Otro magnífico reloj monumental, igualmente coronado por dos autómatas de tipo jacquemarts, se ubica en lo alto del edificio del ex Instituto Biológico Argentino, avenida Rivadavia 1745, a pasos del Congreso, donde funciona la Auditoría General de la Nación (AGN).

El Palacio Biol, que desde 2014 se denomina oficialmente Edificio Presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín[13], fue proyectado por el arquitecto italiano Atilio Locati[14]. Su construcción se inició alrededor de 1924 y fue inaugurado a principios de agosto de 1927. Su restauración y puesta en valor se realizó entre 1999 y 2014, padeciendo varias interrupciones durante ese periodo.

En cuanto al reloj y los jacquemarts, disponemos de información precisa gracias a dos fuentes: un documento publicado por la propia Auditoría General de la Nación sobre la puesta en valor del edificio[15] y el trabajo del experto relojero Alberto Selvaggi, quien en los años ’80 del siglo XX inició una búsqueda de documentación y mantuvo contacto con un nieto del arquitecto Locati[16]. Por ellas sabemos que el conjunto fue creado en Turín (Torino), Italia, por la firma Fratelli Miroglio especialmente para el edificio Biol e instalado en Buenos Aires en 1926.

El diseño de las dos figuras masculinas golpeando con martillos la campana está intencionalmente inspirado en el Reloj de los Moros de la Piazza san Marco[17], coincidiendo con el diseño neorrenacentista veneciano del edificio. Ambos tienen las cabezas cubiertas y pantalones cortos; el de la izquierda, que parece de mayor edad, tiene el torso cubierto y el de la derecha, que luce más juvenil, lo muestra desnudo. Varias fuentes coinciden en que las esculturas miden alrededor de 3,5 metros cada una y el cuadrante del reloj 2,5 metros de diámetro; la campana pesa 2 toneladas[18] y se ha publicado que el conjunto escultórico pesa en total 4 toneladas. En cuanto a los materiales, se habla que los autómatas fueron realizados en bronce y hierro, mientras que la campana habría sido hecha de bronce y plata[19].

Originalmente el reloj marcaba las horas con campanadas. Se sabe que su mecanismo dispone de un sistema con un contrapeso de aproximadamente 500 kg, que desciende por un hueco que llega hasta el sótano, algo propio de los relojes monumentales antiguos; nosotros hemos visto uno que desciende varios metros en el reloj de la Catedral de Comayagua, Honduras, considerado el reloj de engranajes más antiguo de América y uno de los más viejos del mundo aún en funcionamiento. El mecanismo opera mediante un sistema de pesas de piedra. Fue fabricado por los árabes en España alrededor del año 1100 en Granada, España, e instalado en su actual ubicación en el siglo XVII.

Hoy las figuras del reloj del Palacio Biol permanecen inmóviles, aunque antiguamente “golpeaban” la campana activadas por el mecanismo del reloj. No se dispone de planos ni sabemos si el sistema es el mecánico original o si fue electrificado o automatizado de alguna manera. Según una nota de la Auditoría General de la Nación, el creador de los jacquemarts sería el escultor italiano Michele Vedani[20]. Además, un detalle poco conocido es que los restauradores hallaron oculto un grabado a puntos en una de las palancas con el texto Montatore Rebaudengo. Rebaudengo fue el técnico enviado a Buenos Aires por la firma Fratelli Miroglio para montar la estructura[21].
EPÍLOGO
A diferencia del Reloj de los Moros de Venecia, los dos relojes monumentales con jacquemarts porteños no son astronómicos sino solo cívicos y teatrales. Este tipo de relojes fueron populares en Europa por su valor simbólico que unía el progreso tecnológico con el poderío económico; su presencia en Buenos Aires es una muestra que simboliza el crecimiento argentino poniéndolo a la altura de las naciones más poderosas de la época.
© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.
REFERENCIAS
[1] Su mecanismo de sonido y pequeños muñecos animados, conocido como el Desfile de los Apóstoles, se añadió en 1865.
[2] No se sabe bien el origen de la palabra francesa jacquemart; se postula que podría provenir de la contracción de Jacques + marteau (Jacobo + martillo), pero es una mera conjetura.
[3] Un carillón es un grupo de campanas en una torre, que producen un sonido armónico, tañidas mediante un mecanismo automático o un teclado.
[4] Gutiérrez, Ramón y Méndez, Patricia, coordinado por Fallace, Magdalena “Alemanes en la Arquitectura Argentina”, Buenos Aires, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y
Culto, 1ª Ed., 2010, p.102
[5] Gutiérrez, Ramón y Méndez, Patricia, coordinado por Fallace, Magdalena, obra citada, p.102, donde, a su vez, se cita el artículo “Pasaje Siemens”, en El Arquitecto Constructor, No 458, Año XXIII, junio 1938.
[6] Gutiérrez, Ramón y Méndez, Patricia, obra citada, p.103 dice “A partir de 1945 el gobierno nacional confiscó sus bienes y la empresa cesó sus actividades hasta que, en la siguiente década Siemens pudo reinsertarse nuevamente en la plaza argentina”.
[7] Murciego, Leandro, “Un clásico del casco histórico porteño”, Diario La Nación, 12/3/2012, actualizado 10/7/2020, https://www.lanacion.com.ar/propiedades/inmuebles-comerciales/un-clasico-del-casco-historico-porteno-nid1455579/?utm basado en palabras de Iván Maschwitz, broker de oficinas de la consultora inmobiliaria Colliers International.
[8] Davis, Carlos, “Los Colosos de Siemens”, Barriada, 11/7/2005, https://www.barriada.com.ar/los-colosos-de-siemens/?utm
[9] El edificio tiene tres accesos: Julio A. Roca 516 y 546, y Bolívar 177.
[10] Murciego, Leandro, obra citada.
[11] Se les asignan alturas que van de los dos metros y medio a más de cuatro metros y a todo el complejo, un peso de unas tres toneladas.
[12] Ver, por ejemplo, Davis, Carlos, obra citada. Sin embargo, una nota de La Nave Producciones, “El edificio ‘Los colosos de Siemenes’” (sic), Foro de Buenos Aires, 4/2/2025, https://forodebaires.com.ar/el-edificio-los-colosos-de-siemenes/ dice que la campana original fue reemplazada por una de Bellini e hijos, que es lo que consideramos más probable.
[13] La Ley 27.013 de Argentina, sancionada el 12 de noviembre de 2014 y publicada en el Boletín Oficial el 9 de diciembre de 2014, Nº 33026, p. 1, establece la denominación de «Presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín» al edificio de Rivadavia 1745, correspondiente a la Auditoría General de la Nación (AGN).
[14] Hemos encontrado que su nombre era Attilio, con doble t; las fuentes alternan la grafía. Ver, por ejemplo, sin firma, “Atilio (Attilio) Locati”, Arquitectura Modernista, https://www.arquitecturamodernista.cat/autors/atilio-locatti
[15] Auditoría General de la Nación, “Auditoría General de la Nación – Puesta en valor de la nueva sede”, AGN Auditoría General de la Nación, sin fecha, https://www.agn.gob.ar/sites/default/files/CULTURA%20PATRIMONIO/Publicación%20Nueva%20Sede.pdf
[16] Sin firma, “Un relojero que ayudó a descubrir tesoros”, diario La Nación, 10/5/2016, https://www.lanacion.com.ar/buenos-aires/un-relojero-que-ayudo-a-descubrir-tesoros-nid1897045/
[17] Una publicación de la Auditoría General de la Nación en Facebook titulada “Descubriendo AGN” del 14/6/2019, declara “En nuestro archivo documental sobre la historia del edificio conservamos la correspondencia entre el Instituto y Fratelli Miroglio acerca del diseño y composición del reloj donde se solicita expresamente que sea similar al de la Torre de los Moros de Venecia, en la plaza San Marco”, https://www.facebook.com/AuditoriaAGN/posts/descubriendo-agn-la-torre-del-relo-de-nuestra-sede-fue-encargada-por-el-institu/1942545642516183/
[18] La nota sin firma, “El hombre que hace 30 años les da cuerda a los grandes relojes de Buenos Aires”, diario La Nación, 22/10/2018, https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/el-hombre-hace-30-anos-les-da-nid2184062/ habla de un peso algo mayor: 2,5 toneladas
[19] Parise, Eduardo, “El Palacio Veneciano”, 27/6/2011, citado en Congreso Abierto, La página de Armando Vidal, decano de los periodistas parlamentarios, https://www.armandovidal.com/index.php/poderes-despoderes-y-trampas/179-auditoria-general-de-la-nacion/861-el-palacio-veneciano
[20] Lo afirma en la misma publicación de Facebook, mencionada en la referencia 16, del 14/6/2019: “El conjunto se compone por dos figuras de más de tres metros y medio realizadas por el artista y escultor italiano Michele Vedani, y una campana de dos toneladas y media. La Torre fue especialmente diseñada para el edificio”. También se lo menciona por el apellido en el documento citado en la Ref. 15 de la misma AGN, en la p.9
[21] Auditoría General de la Nación, obra citada, p.9
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