LA IGLESIA ARMENIA DE RIGA, LETONIA: UNA PERLA EN EL CORAZÓN DEL BÁLTICO

Serie ARMENIOS POR EL MUNDO

En nuestro paso por Riga visitamos la Iglesia Apostólica Armenia de San Gregorio el Iluminador, un templo que une la historia de los países bálticos con la memoria viva de la diáspora armenia. Entre cruces de piedra, jardines silenciosos y una arquitectura que parece llegada desde el Cáucaso, descubrimos cómo Armenia también late en Letonia. Lo invitamos a leer esta historia de fe, identidad y patrimonio.

Estonia, Letonia y Lituania, tres naciones del noreste de Europa, son conocidas como los países bálticos porque su frontera occidental está bañada por el mar Báltico. Su formación como naciones modernas es relativamente reciente.

Centro histórico de Tallin, capital de Estonia

Desde el siglo XVIII, primero Estonia y Letonia[1], y luego Lituania[2], quedaron bajo el control de la monarquía rusa, aunque se concedieron importantes espacios de administración local a la nobleza germano-báltica, heredera de las élites nacidas en tiempos medievales. Durante el siglo XIX surgieron movimientos nacionalistas que se opusieron a la hegemonía zarista. Tras la caída del Imperio de los Romanov a raíz de la Revolución bolchevique y el fin de la Primera Guerra Mundial, entre 1918 y 1920 estas tres naciones proclamaron su independencia, convirtiéndose en repúblicas soberanas[3].

Plaza del Ayuntamiento (Rātslaukums) en el centro histórico de Riga, Letonia

Sin embargo, en 1940 fueron ocupadas y anexadas por la desaparecida Unión Soviética, como consecuencia del Pacto Molotov-Ribbentrop, un acuerdo de no agresión establecido en 1939 entre Stalin y Hitler, que incluía protocolos secretos para repartirse áreas de influencia en Europa oriental[4].

Ejemplo de arquitectura soviética en Tallin, Estonia

Luego de décadas de deportaciones, represión y políticas de rusificación[5], en 1989, rompiendo la barrera del temor y respirando los aires de cambio, nació en los tres países la llamada Revolución Cantada y tuvo lugar la histórica Cadena Báltica, cuando cerca de dos millones de personas unieron las tres capitales, Tallin, Riga y Vilnius, tomados de la mano, para reclamar la libertad de sus pueblos.

Ejemplo de la arquitectura de la era soviética en Riga, Letonia, similar a otros «rascacielos estalinistas» como Las «Siete Hermanas»

Los países bálticos recuperaron plenamente su independencia entre 1990 y 1991 y, desde entonces, orientaron sus proyectos nacionales hacia Occidente. Ingresaron en la OTAN y en la Unión Europea en 2004, convirtiéndose en democracias modernas, economías abiertas y actores estratégicos clave frente a Rusia.

Golfo de Finlandia, Mar Báltico

Para entender mejor la ubicación geográfica, de norte a sur se encuentra primero Estonia (se puede llegar a su territorio en ferry desde Finlandia cruzando el brazo oriental del Mar Báltico conocido como el golfo de Finlandia[6]), luego Letonia, donde se encuentra la iglesia armenia que presentamos, y finalmente Lituania.

LOS PRIMEROS ARMENIOS EN LETONIA

No se sabe con certeza quién fue el primer armenio en llegar a Letonia, seguramente algún comerciante muchos siglos atrás. Para los tiempos modernos, tomamos como base un extenso artículo sin firma, titulado “Latvian Armenians: Past, present and future”, publicado por la Orer Armenian European Magazine publicado el 31 de enero de 2022[7]. De acuerdo con la nota, los primeros registros documentados son de 1897; hablan de 49 armenios en la provincia de Livonia y otros 14 en la vecina provincia de Curlandia, en su mayoría comerciantes llegados desde el Imperio otomano, Irán y Rusia. Para 1913 el número ascendía a 121; algunos eran fieles de la Iglesia Apostólica Armenia y otros católicos. Nosotros aclaramos que Letonia es mayoritariamente protestante – su centro histórico cuenta con imponentes templos luteranos – y, en segundo lugar, quizás por la influencia rusa, de tradición ortodoxa.

Iglesia Armenia San Gregorio El Iluminador, Riga, Letonia

Volviendo al artículo, allí se cuenta que “un grupo de estudiantes armenios estudió en el Instituto Politécnico de Riga a principios del siglo XX, pero durante la Primera Guerra Mundial, muchos de ellos abandonaron sus estudios y regresaron a Armenia para luchar contra los turcos… Entre 1920 y 1940, cuando Letonia era un estado independiente, se fundó la Unión del Cáucaso integrada por personas de Armenia y Georgia… En 1933, muchos armenios de Tiflis[8] se unieron a la Unión Georgiana de Letonia… Tras la anexión de Letonia a la URSS, muchos armenios adinerados fueron considerados enemigos de clase y exiliados a Siberia. Entre ellos se encontraba Petros Arabkertsiyants, director de la fábrica de cuero «Deka», muy conocida en Letonia. Se había formado en Berlín y se trasladó a Letonia en 1923. Su numerosa familia fue enviada con él a Siberia”.

LA HISTORIA MÁS RECIENTE

En 1959, la población armenia en Letonia ascendía a 1060 personas, cifra que aumentó a 3070 en 1989. La nota de Orer continúa “La organización cultural nacional armenia, denominada Unión Armenia Letona, se fundó en 1988 con el objetivo de reunir a los armenios locales, preservar las tradiciones nacionales e introducir la cultura armenia en LetoniaEn 2001, un grupo de armenios se separó de la organización y creó la Unión Armenia de Riga. En 2002 se fundó la Unión Armenia “Havatk” dedicada a presentar la cultura e historia armenias en países europeos…  En 2008 cambió el nombre de la Unión Armenia Letona a Centro Cultural Armenio de Letonia”.

Cuando leemos la lista de directivos e integrantes de una y otra organización, no nos sorprende encontrar personalidades destacadas en todos los campos: intelectuales, empresarios, artistas, ingenieros, economistas, docentes, periodistas. Los armenios siempre brillan donde estén. Sin embargo, durante los últimos años la comunidad armenia se ha reducido. Según el testimonio del ingeniero letón armenio Spartak Ter-Avetisyan, “Entre 1990 y 1991, la comunidad armenia de Letonia contaba con unos 4500 miembros; existían cuatro asociaciones armenias, una revista y un periódico, y una escuela con tres clases y 55 alumnos. Hoy en día, quedan unos 2200”.

NUESTRA VISITA A LA IGLESIA DE RIGA

Estando en la capital letona, nos enteramos de la existencia de un templo de la Iglesia Apostólica Armenia, por lo que decidimos visitarlo. Alejado unos tres kilómetros del bello centro histórico de la ciudad, aprovechamos para hacer el camino a pie y conocer zonas fuera del circuito turístico. Llegamos bajo una tenue lluvia cuando ya estaba oscureciendo. Ver de lejos el perfil de la iglesia con su cúpula piramidal apoyada sobre el tradicional tambor de ocho caras nos emocionó; era como un pedacito de Armenia a miles de kilómetros de la Madre Patria.

Ubicada en un terreno espacioso, su perímetro se encuentra rodeado por una verja de hierro de poca altura. Ingresamos a sus amplios jardines y caminamos en dirección al templo. De una casa anexa, salió una mujer que, sin entender nuestro idioma, comprendió nuestra intención.  

Mediante gestos nos invitó a ascender por la amplia escalinata que se encuentra al frente de la iglesia; mientras abría la magnífica puerta de madera de dos hojas observamos la luneta ornamental del portal: en el centro, un vitral circular de la Virgen con el Niño de estilo contemporáneo; a ambos lados aves en madera oscura que parecían pavos reales o aves del paraíso, con una cenefa o franja que las entrelaza, con una talla similar a las de las jachkars.

Al ingresar, percibimos una atmósfera sobria y silenciosa que invitaba al recogimiento. El interior contaba con una única nave, alta y muy vertical, rematada por una bóveda de cañón profunda. La luz entraba desde una ventana estrecha y alargada en el ábside, creando un foco luminoso directo sobre el altar y reforzando la atmósfera mística.

El altar elevado se situaba sobre varios escalones de mármol claro. Detrás destacaba una gran imagen de la Virgen con el Niño, enmarcada en una hornacina de piedra y decorada con guirnaldas vegetales, mientras que a la derecha caía una larga cortina roja ceremonial.

A ambos lados del santuario se abrían arcos de medio punto sostenidos por columnas robustas de capiteles de inspiración jónica (no puros, pero sí con las habituales volutas), en piedra rosada, que nos recordaron lejanamente la arquitectura medieval armenia.

HISTORIA DEL TEMPLO

Su construcción comenzó en 1997, gracias al aporte de varios filántropos[9], en un terreno cedido por la familia armenia Ter-Saakov[10]. El templo fue terminado en 2002 aunque ya se le daba uso litúrgico estando en obra. El acabado final se completó en 2008. No hemos podido identificar con certeza quién fue su arquitecto; sin embargo, la nota de Orer recoge el testimonio del padre Khosrov Stepanyan, sacerdote armenio de Letonia y los países bálticos: “La obra fue supervisada por Vachagan Sakanyan. Spartak Ter-Avetisyan estuvo a cargo de la construcción de la iglesia”. En cuanto al diseño, es probable que se tomara como modelo una iglesia erigida en Armenia. Finalmente la Iglesia San Gregorio El Iluminador, tal es nombre, fue consagrada por el Catholicós Karekin II, patriarca de la Iglesia Apostólica Armenia[11], el 30 de junio de 2011 y pertenece a la Diócesis de Rusia y Nor Najicheván con sede en Moscú.

LAS JACHKARS DEL JARDÍN

Las jachkar, también transliteradas como jachtkar, khachkar o khatchkar, son cruces de piedra conmemorativas, propias del pueblo armenio. Desde 2010 su significado y técnica de esculpido forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO[12]. Para conmemorar el 75º aniversario del genocidio armenio y el trágico terremoto de Spitak, Armenia, donde murieron unas 50,000 personas, el 24 de abril de 1990 se instaló una jachkar en la plaza Basteja de Riga, obra del escultor Samvel Muradyan.

Pero esta no fue esta la única. En 2010, se erigió otra cruz de piedra de toba roja en el patio de la iglesia que visitamos en memoria de los difuntos.

En 2021 se agregó otra jachkar con una inscripción conmovedora en lengua armenia: “Esta jachkar fue erigida en memoria de los hijos del pueblo armenio caídos en la guerra de Artsaj y por la paz de Armenia. Año 2021”.

Nosotros hemos visto las tumbas de algunos de esos héroes en el Memorial de Sardarabad, Armenia.

DESPEDIDA

Cuando nos fuimos, ya era de noche: la lluvia se hizo más fuerte y la oscuridad más cerrada. Sin embargo, había luz en nuestro interior: fuimos nuevamente testigos de un pueblo que ha sobrevivido a innumerables tragedias, conservando su identidad y su fe cristiana, no importa dónde se encuentre. Ser armenio no depende del lugar de nacimiento, sino del sentido de pertenencia a una comunidad que, donde quiera que se encuentre, uno siente como propia.

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] La mayor parte de Estonia y Letonia pasó al imperio ruso tras la Gran Guerra del Norte.
Por el Tratado de Nystad (1721), Suecia cedió a Rusia los territorios de Estonia y Livonia (que incluía el sur de Estonia y norte de Letonia). Más tarde, en 1795, Rusia anexó también Curlandia, completando el territorio de la actual Letonia.

[2] Lituania llegó al imperio ruso más tarde, en 1795, tras las particiones de la Mancomunidad Polaco-Lituana, una poderosa unión federal y monarquía electiva entre el Reino de Polonia y el Gran Ducado de Lituania, también conocida como la República de las Dos Naciones.

[3] En 1918 declararon sus independencias, pero recién quedó jurídicamente blindada en 1920, cuando los tres países firmaron tratados de paz con la Rusia soviética

[4] El Protocolo Adicional Secreto de aquel pacto incluía la anexión de Estonia y Letonia a la Unión Soviética mientras que Lituania quedaría bajo la influencia alemana; sin embargo, un mes después, tras la invasión nazi a Polonia, las mismas partes firmaron el Tratado Germano-Soviético de Amistad, Cooperación y Demarcación en el cual acordaron que Lituania pasaría a la órbita soviética, a cambio de lo cual Alemania tomaría el control de un territorio mayor en el centro de Polonia (las regiones de Lublin y parte de Varsovia).  

[5] Por ejemplo, la enseñanza del idioma ruso en las escuelas era obligatorio así como el adoctrinamiento marxista.   

[6] Travesía que hemos hecho.

[7] Sin firma, “Latvian Armenians: Past, present and future”, Orer Armenian European Magazine, 31/1/2022, https://orer.eu/2022/01/31/latvian-armenians-past-present-and-future/?utm

[8] También conocida como Tbilisi es la capital de Georgia, país de mayoría cristiana que constituye el límite norte de Armenia; en esa ciudad hay un barrio armenio donde se encuentra la bella Iglesia Apostólica Armenia de Surp Kevork (San Jorge).

[9] Según la nota de Orer, los benefactores fueron “Vachagan Poghosyan, Aram Avetisyan, Sergey Avetisyan, Arthur Isakhanov, Sergei Isakhanov, Robert Hovhannisyan, Pavel Sayadov, Mkhitar Mkhitaryan, Ara Davoyan, Artak Danielyan y Artur Antonyan”

[10] Según la nota Orer, el terreno de la iglesia fue adquirido por Edward Ter-Saakov a un costo de USD 160.000.

[11] El título formal, de acuerdo a la jerarquía eclesiástica, es Su Santidad, Patriarca Supremo y Catholicós de Todos los Armenios.

[12] Sin firma, “El arte de las cruces de piedra armenias. Simbolismo y técnica de esculpido de las khachkars”, Patrimonio Cultural Inmaterial, UNESCO, https://ich.unesco.org/es/RL/el-arte-de-las-cruces-de-piedra-armenias-simbolismo-y-tcnica-de-esculpido-de-las-khachkars-00434#diaporama


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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