EL PASAJE MAITÉN: UNA RAREZA ESCONDIDA EN EL LADO SUR DE CABALLITO

En el barrio porteño de Caballito aún sobreviven pequeñas curiosidades que parecen detenidas en el tiempo. Presentamos el pasaje Maitén, una calle mínima y silenciosa que acaso sea la huella sobreviviente de un antiguo camino rural.

El barrio de Caballito está lleno de curiosidades y sorpresas. Al sur de la avenida Rivadavia se encuentran, por ejemplo, el famoso Barrio Inglés, con sus exquisitas calles Antonino M. Ferrari y Nicolás Videla, la avenida Pedro Goyena con su maravillosa arboleda de tipas[1], el monumental Depósito de Gravitación de Caballito perteneciente a AySA, los pasajes Coronda y Burgos y el Mercado del Progreso sobre los que ya hemos escrito[2] o el magnífico edificio de lo que fuera la tabacalera Nobleza Piccardo sobre la calle Puán 480 que hoy es sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. La lista es muy extensa. Sin embargo, hoy nos proponemos presentar una calle sin salida, de una sola cuadra, que probablemente pase inadvertida para la inmensa mayoría de los transeúntes: el pasaje Maitén.

Ubicado sobre la mano oeste de la calle Riglos a la altura del 649, entre las calles Pedro Goyena y José Bonifacio, se abre como un dedo que perfora la manzana. Es una calle de veredas angostas, casi sin árboles, pero con varias casas -incluso algunas con pequeños jardines-, pocos edificios y ningún comercio, cuya numeración va del 600 hasta el 670.

Su detalle más peculiar es el simpático mural de un tranvía amarillo y blanco recorriendo la ciudad, ubicado en el muro en el que termina el pasaje, cuyo autor aún no hemos podido identificar.

Muy poco se sabe de su origen. Según el historiador Vicente O. Cutolo, era una vía de acceso desde la calle Riglos a los terrenos de la familia Macías[3]; algo similar afirma Héctor E. Huala[4], no sabemos si basado en el trabajo de Cutolo o en otra fuente. Así, el pasaje Maitén parecería conservar, petrificado dentro de la manzana, el antiguo camino que conducía a una quinta particular, anterior al Caballito del damero regular que conocemos. Nada hemos podido encontrar de los Macías.

SOBRE EL NOMBRE

Originalmente la calle fue conocida como pasaje 27 de junio, en recuerdo de la fecha en que don Bernardino Rivadavia renunció a la presidencia de la República, en 1827[5]. Recibió su nombre actual por una ordenanza municipal del 28 de octubre de 1904. El historiador Alberto Gabriel Piñeiro explica que ese documento se menciona aquel nombre anterior al adjudicársele el nuevo[6].

El Dr. Eduardo Balbachán, decano en el estudio de los pasajes porteños, menciona tres probables significados: un arroyo llamado Maitén, afluente del río Chubut, el pueblo conocido como El Maitén en la provincia del mismo nombre y un árbol nativo de Sudamérica conocido como maitén, cuyo nombre científico es Maytenus boaria[7].

El pasaje Maitén es una de esas rarezas urbanas que aún perduran en Caballito: una calle ciega, íntima y apacible, escondida en el corazón mismo de la manzana. Más allá de su nombre y de su posible origen, el pasaje conserva intacta una atmósfera singular.

UNA ANÉCDOTA

Como solemos hacer, buscamos entre los vecinos alguna anécdota digna de ser compartida. Nos costó trabajo encontrar a alguien que llevara décadas viviendo allí y conociera aquellas pequeñas cosas que nutren, como la savia al árbol, la vida cotidiana en el pasaje. Un hombre que creció en el pasaje Maitén finalmente nos confió una historia interesante. Ignoramos si realmente sucedió, pues ya alguna vez escuchamos un relato parecido, pero con otros personajes y con otro contexto; sin embargo, nada nos impide hacer un pequeño acto de fe para creer que es verídica. Entonces, decidimos narrar la historia con nuestras propias palabras.

En los años ’80 del siglo XX, se construyó una casa de dos plantas sobre el pasaje. Después del infaltable asadito de aquellos tiempos, hecho en la vereda, dos albañiles que trabajaban en la obra aprovechaban un breve tiempo de descanso para leer: uno, paraguayo, leía una revista de aventuras llamada Nippur Magnum y el otro, correntino, el Diario Crónica del día anterior que siempre le regalaba un vecino. La curiosidad del paraguayo por la lectura del correntino inició la conversación:

– Decime vos, ¿por qué leés el diario del día anterior?

– Porque hay que estar informado.

De pronto se le iluminó la mirada y agregó:

– Y además aumenta la inteligencia.

El paraguayo se sorprendió.

– ¿Cómo puede ser que aumente la inteligencia?

– Si no me creés, hacé la prueba. Hagamos el cambio, vos dame tu revista y yo, el periódico.

El paraguayo, creyendo que hacía un buen negocio, accedió. Mientras el correntino se entretenía con las aventuras de Nippur de Lagash, Gilgamesh el Inmortal y Or Gound, su compañero, al leer en Crónica las noticias que había escuchado ayer en el noticiero, se dijo “¡El correntino me engañó! Me hizo darle una revista que me costó unos buenos mangos a cambio de algo que le salió gratis”. Entonces, le reclamó:

– ¡Me estafaste! Con eso de que aumenta la inteligencia, me hiciste darte algo que me costó un buen dinero a cambio de un diario que no vale nada.

El correntino lo miró con un poco de picardía y otro poco de compasión y le dijo:

– ¿Viste cómo aumenta la inteligencia?

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Los árboles conocidos en Argentina como tipas, cuyo nombre científico es Tipuana tipu, forman una suerte de túnel verde sobre la avenida.

[2] Ver nuestro artículo “Los pasajes Coronda y Burgos y el Mercado del Progreso, 17/6/2017, https://pablobedrossian.com/2017/06/17/los-pasajes-coronda-y-burgos-y-el-mercado-del-progreso-por-pablo-r-bedrossian/

[3] Cutolo, Vicente Antonio, “Buenos Aires: historia de las calles y sus nombres”, Editorial Elche, Buenos Aires, 1988, p.755,756

[4] Huala, Héctor Eduardo, “Calles del Caballito”, Buenos Aires Historia, 2020, https://buenosaireshistoria.org/juntas/calles-del-caballito/

[5] Cutolo, Vicente Antonio, obra citada, p.755,756

[6] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.411

[7] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Diseño 2021.p.547,548


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

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