LIBRERÍA ACQUA ALTA Y SUS GÓNDOLAS CARGADAS DE LIBROS (por Pablo R. Bedrossian)

Considerada por algunos como la más bella del mundo, la Librería Acqua Alta es una de las perlas ocultas de Venecia y un lugar obligado para bibliófilos y amantes de las curiosidades.

Ubicada en el sestieri de San Marco, el mismo barrio de la basílica y la plaza homónimas, es famosa por las góndolas que en su interior sirven de exhibidores de libros.

Su nombre proviene de las inundaciones (“acqua alta”) que con frecuencia ocurren en esa bella ciudad italiana debido a la conexión que la laguna que la rodea tiene con el Mar Adriático[1]. Aunque la mayoría de las veces son breves y duran unas pocas horas – momentos donde la gente se ve forzada a transitar sobre pasarelas-, la librería sufre las consecuencias a causa de un canal que corre por su parte trasera.

Por eso su dueño decidió usar góndolas en lugar de anaqueles, algo que provee inusual belleza al lugar y a la vez lo convierte en librería flotante cuando sube la marea. Digamos que no solo hay góndolas, sino cajas, estanterías, carretillas e incluso una bañera y varios gatos.

Los libros se encuentran por doquier siguiendo una distribución caótica que le confiere un aspecto bohemio y divertido. Además, cuenta con una amplísima variedad de usados y una excelente selección de textos de arte.

La venta no es solo literaria; también ofrece tarjetas y souvenirs desde misma entrada, conformada por un ancho y corto acceso denominado Campiello del Tintor.

Al fondo a la derecha hay una puerta abierta que da a un canal donde suele haber una góndola. Si el nivel del agua lo permite puede subirse y tomarse una foto allí sin costo alguno. También en la parte posterior hay una escenografía de libros para selfies de recuerdo.

Para llegar desde San Marco hay que dirigirse al Campo Santa Maria Formosa, una amplia plaza de piedra donde se encuentra una iglesia del siglo XVI, y tomar allí la Calle Lunga Santa Maria Formosa. Son solo dos minutos a pie; se encuentra a mano izquierda, antes de un puente.

Por calle no imagine un camino ancho; para los venecianos significa una vía, generalmente estrecha, encajonada entre antiguos edificios con comercios en la planta baja.

Si va a Venecia, por favor, aunque no le guste la lectura, no se la pierda.

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REFERENCIAS

[1] La conexión entre laguna y mar es tan estrecha que de Venecia salen cruceros que se dirigen a las islas griegas.


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LA BIENAL DE VENECIA 2019: EL ARTE COMO ESPEJO DE LA REALIDAD (por Pablo R. Bedrossian)

La Bienal de Venecia es la exposición internacional de arte más grande del mundo. Cada dos años se expone una selección de obras creadas por artistas de diversos continentes. Recorrerla toma mínimamente seis horas. Se distribuye en dos grandes áreas: el Arsenale, que fueron los enormes astilleros de la antigua república veneciana, y los Giardini, bellísimos jardines en el extremo oriental de la ciudad, ambos en el sestieri (barrio) de Castello. Allí, en pabellones por país, los visitantes pueden observar las piezas expuestas.

En 2019 la Bienal se desarrolló bajo el lema en inglés “May you live in interesting times”, que traducido significa “Que vivas en tiempos interesantes”, una forma de replantear o, como se dice ahora, resignificar la época que nos toca vivir.

Desde el punto de vista estético, la expo mostró una asombrosa pobreza. Leonardo y Miguel Ángel se revolcarían en sus tumbas si supieran que estas obras supuestamente constituyen la vanguardia creativa del siglo XXI. Pero no nos vayamos tan lejos, creo que Picasso o Dalí vomitarían si -reitero- usáramos como referencia la belleza.

Sin embargo, hace tiempo que el arte se desprendió de ese canon. En realidad, la Bienal de Venecia 2019 es un espejo del mundo en que vivimos, esos interesting times. En nuestra opinión, la exposición refleja el sufrimiento, la vanidad y la decepción que muchas personas sienten ante la existencia; un mundo donde necesidades básicas como el amor y la paz interior quieren resolverse mediante la tecnología y en el que las celebridades se proponen como los modelos a seguir. En ese sentido, la sofisticación termina siendo pura banalidad, tanto en las obras expuestas como en los seres humanos, quizás como resultado de una búsqueda infructuosa de diferenciarse y encontrar una identidad propia.

De todos modos, y aunque crisis es una palabra gastada, en las obras hay muy poca reflexión acerca de problemas que hoy están en la vidriera como el cambio climático o la igualdad de género. Las creaciones -mayormente esculturas- son más bien introspectivas y no de dimensión social.

Presentamos aquí algunas de las obras que más atrajeron nuestra atención, obviando compartir algunas que es preferible no recordar.

1. “Pathos and the twilight of the idle” de Michael Armitage (nacido en Kenya en 1984)

2. “Eskalation” de Alexandra Bircken (nacida en Alemania en 1967), una visión distópica de cómo podría ser el fin de la humanidad.

3. “Life after Bob: First Track” de Ian Cheng (nacido en Estados Unidos en 1984), un preámbulo de Bob (Bag of Beliefs), una curiosa obra de naturaleza tecnológica del mismo creador.

“One eye, too many”, de Rosemarie Trockel (nacida en Alemania en 1952)

5. “Corners of TaJama 1#” de Yu Ji, (nacida en la República Popular China en 1985)

6. “Container” de Ulrike Müller (nacida en Austria en 1971)

LA MEJOR OBRA ESTÁ EMPLAZADA EN EL ARSENALE Y, SIN EMBARGO, NO ES PARTE DE LA MUESTRA

Nuestra crítica a la Bienal 2019 como espejo ligth de la realidad no es extensiva a todo el arte actual. Hemos publicado notas sobre Ron Mueck, Stephan Balkenhol, Mauro Corda, Emily Young, Katharina Fristch, Antonio Azzato, entre otros, a quienes admiramos. Uno de estos talentosos artistas contemporáneos, Lorenzo Quinn, cuyas obras fueron rechazadas en la Bienal 2017, ha producido un verdadero impacto con “Construyendo Puentes”. Son seis enormes pares de manos que se cruzan, se unen y se encuentran sobre una piscina rectangular en el mismo sitio donde se desarrolló la Bienal.  “Construyendo Puentes” tiene un mensaje ético centrado, según el autor, en seis valores humanos universales: Amistad, Ayuda, Fe, Sabiduría, Esperanza y reuniendo a todos, Amor. Cuánta falta hace recuperarlos en una humanidad donde la confrontación parece haberse convertido en el estilo de vida.

Puede leer más sobre “Construyendo Puentes” en https://pablobedrossian.com/2019/10/31/construyendo-puentes-las-manos-de-lorenzo-quinn-por-pablo-r-bedrossian/

“EL HOMBRE QUE MIDE LAS NUBES”

Simultáneamente a las obras instaladas en el Arsenale y en los Giardini, hay muestras paralelas que embellecen diversos sitios de la ciudad. Una de ellas corresponde a una obra muy curiosa que durante los meses de la Bienal 2019 pudo observarse desde el Puente de la Academia, uno de los tres que cruzan el Gran Canal. Nos referimos a “El hombre que mide las nubes”, creada por el belga Jan Fabre. Es una pieza en bronce, sílice y pan de oro de 9 metros de altura, si incluimos su base.

Según su creador, la obra puede interpretarse como “metáfora para el artista que intenta capturar lo imposible en su trabajo”. En lo personal, creemos que esa intención vale para todos los seres humanos: trabajar por hacer realidad aquellos sueños que nos emocionan o desafían, pero parecen utópicos o irrealizables.

Puede leer más sobre “El hombre que mide las nubes” en https://pablobedrossian.com/2019/11/25/el-hombre-que-mide-las-nubes-de-jan-fabre-por-pablo-r-bedrossian/

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BONUS: FRAGMENTOS DE DOS DE LAS OBRAS EXPUESTAS EN VIDEO


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“VENECIA, CAPITALES DEL ARTE”, LA SUMMA LITERARIA EN SU GÉNERO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Para los amantes del arte este libro es una joya. Fue editado originalmente en 1999 por Leonardo Arte de Milán y reeditado ese mismo año por Editorial Electa de España, que es la versión en castellano que presentamos. Encuadernado con hojas de papel ilustración de gran tamaño y tapa dura, ofrece un extraordinario contenido visual y magníficos textos bajo la dirección de Stefano Zuffi, un premiado historiador del arte reconocido internacionalmente.

Contiene la historia del arte que acompañó indisolublemente a La Serenísima República de Venecia, la poderosa ciudad-estado que existió como nación independiente hasta 1797. Hoy Venecia es parte de Italia, pero conserva mucho de su peculiar identidad a través de su arquitectura y de su arte.

La Serenísima fue levantada sobre islas pantanosas en una laguna ubicada frente al mar Adriático. Aunque se cree que fue fundada en el siglo IV, comenzó a ser reconocida a partir del siglo IX. Paulatinamente fue ganando preponderancia hasta convertirse en una de las potencias más grandes y ricas de Europa.

El libro comienza con el estilo románico que los arquitectos venecianos fusionaron con el arte bizantino, debido al poderío naval y comercial de su república y los vínculos establecidos tempranamente con el Imperio Romano de Oriente con sede en Constantinopla (hoy Estambul). Dedica un excelente espacio al símbolo de este periodo, la gloriosa Basílica de San Marcos.

La obra continúa con la Baja Edad Media, el Trecento y la primera mitad del Quattrocento, periodo donde la arquitectura es dominada por un estilo gótico con sabor local. Sin embargo, el foco de la obra es el Cinquecento, donde el Renacimiento todo lo crea, todo lo abarca y todo lo transforma. Hay bellas reproducciones de obras de Giorgione, Tiziano, Lotto, Tintoretto y Veronese e incluso de Leonardo Da Vinci, ilustre visitante de la ciudad, cuyo famoso dibujo “El hombre de Vitrubio” es propiedad de la Gallerie dell’Accademia, el famoso museo de Bellas Artes local.

De allí pasa al barroco del siglo XVI y luego al último siglo de la república veneciana, donde se destacan Tiepolo y Canaleto. En 1797 Venecia sucumbirá como nación ante las fuerzas de Napoleón que la anexará a Austria.

En “Venecia, Capitales de Arte” tampoco falta la narración visual y el análisis de las artes plásticas durante los siglos XIX y XX, antes y después de la integración a la Italia Moderna. Incluso hay un apartado dedicado a la colección Peggy Guggenheim, un museo fundado por la famosa millonaria heredera.

Venecia es una ciudad que ha escrito una historia del arte de valor universal. Este libro es fiel testimonio de ese hecho, presentando sus más preciosas perlas.

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“EL HOMBRE QUE MIDE LAS NUBES” DE JAN FABRE (por Pablo R. Bedrossian)

Considerada como exposición internacional de arte más grande del mundo, la Bienal de Venecia cada dos años reúne una selección de obras de distintas procedencias en dos grandes áreas: el Arsenale, los viejos astilleros de la ciudad, y los Giardini, un bello jardín botánico. Sin embargo, simultáneamente hay muestras paralelas[1] que embellecen diversos sitios de la ciudad.

Uno de estos eventos colaterales corresponde a una obra muy curiosa que durante los meses de la Bienal 2019 pudo observarse desde el Puente de la Academia, uno de los tres que cruzan el Gran Canal. Nos referimos a “El hombre que mide las nubes”, una pieza en bronce, sílice y pan de oro de 9 metros de altura, si incluimos su base.

Creada por el belga Jan Fabre, muestra a un hombre sobre una escalera con los brazos extendidos sosteniendo una regla. El título fue tomado de una frase de Robert Stroud, un famoso preso de Alcatraz, apodado “Birdman” por su afición a la crianza y venta de pájaros. Tras ser excarcelado, le preguntaron a qué iba a dedicarse; simplemente respondió que “a medir las nubes”.

Según su creador, la obra puede interpretarse como “metáfora para el artista que intenta capturar lo imposible en su trabajo”[2]. En lo personal, creo que esa intención debería extrapolarse a todos los seres humanos: trabajar por hacer realidad aquellos sueños que nos emocionan o desafían, pero parecen utópicos o irrealizables. Creo que firmemente en aquella frase que dice: “Todo parece imposible hasta que se hace”.

Un detalle curioso es que la figura de la escultura es muy parecida a Fabre, pero representa en realidad a un hermano menor, llamado Emiel, que murió tempranamente.

A través de su obra, Jan Fabre nos invita a medir lo inconmensurable y a no renunciar jamás a nuestros sueños.

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NOTA

El proyecto fue realizado con la colaboración de Angelos (Amberes, Bélgica), EdM Productions y la Fundación Linda et Guy Pieters (Saint-Tropez, Francia); la curadora fue Joanna De Vos.

El proyecto va acompañado de una publicación con un ensayo de la curadora Joanna De Vos, en una edición limitada de 300 copias, 200 de ellas numeradas y firmadas por Jan Fabre y Joanna De Vos.


REFERENCIAS

[1] Por ejemplo, la magnífica obra “Cruzando Puentes” de Lorenzo Quinn, de la cual puede leerse en https://pablobedrossian.com/2019/11/15/venecia-bajo-el-agua-por-pablo-r-bedrossian/

[2] http://www.edmproductions.org/projects/the-man-who-measures-the-clouds-monument-to-the-measure-of-the-immeasurable/


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VENECIA BAJO EL AGUA (por Pablo R. Bedrossian)

En mi opinión Venecia es la ciudad más linda del mundo. Su belleza no reside únicamente en sus canales -que de por sí la hacen única- sino también en su arquitectura sublime, en la sensación de viajar en el tiempo al caminar sus calles y en la ausencia de autos que la contaminen.

Levantada en una laguna y separada del Mar Adriático solo por la isla del Lido, Venecia es un verdadero milagro. En la Edad Media su poderío naval la convirtió en una potencia marítima y comercial, constituyendo una república -La Serenísima República de Venecia- hasta 1797, cuando el invasor Napoleón la anexó a Austria.

Las actuales inundaciones están causando un profundo daño a su centro histórico que ha sido inscripto como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987. Los altos niveles de agua se han convertido en titulares de los diarios y noticieros televisivos.

Tuve oportunidad de visitarla por tercera vez hace menos de un mes y quiero compartir algunas imágenes donde se admira la belleza veneciana y contrastarla con aquellas que la muestran bajo la calamidad natural que ha padecido.

1. PALAZZO DUCAL

Este edificio que ha servido de sede de gobierno, centro administrativo y cárcel de alta seguridad está ubicado en una esquina de la Plaza de San Marcos, frente al nacimiento del Gran Canal. Fue terminado en el siglo XV con una original fachada que combina mármoles rosado y blanco. Ocupa la zona más baja de la ciudad. Joya del gótico veneciano, contradice el sentido común donde lo más pesado debe sostener lo más liviano, pues la estructura sólida se apoya sobre dos niveles de arcos ojivales.

2. PIAZZA DE SAN MARCO

La elegantísima plaza de San Marcos es el corazón de Venecia.  Tres de sus lados lo conforman edificios bajos con largas galerías, tiendas exclusivas y cafés al aire libre, como el Florian o el Quadri, cuyas orquestas deleitan a clientes y  transeúntes. En la cabecera, cerrando la plaza, se encuentra la famosa Basílica de San Marcos.

3. BASĺLICA DE SAN MARCOS

Esta basílica de estilo bizantino fue levantada en el siglo XI sobre los cimientos de un templo del siglo IX, para albergar los supuestos restos de san Marcos, autor del evangelio que lleva su nombre, que mercaderes venecianos habían traído de Alejandría, Egipto. Su interior tiene tres naves y está decorada con una riquísima iconografía. Es una obra maestra de la arquitectura de la Edad Media que se ha conservado con pocos cambios a lo largo de los siglos.

4. PONTE DE RIALTO

El Puente de Rialto es el más bello de los tres puentes que cruzan el Gran Canal de Venecia. Es el más antiguo; construido en piedra entre 1588 y 1591. A ambos lados tiene miradores techados desde donde se observa el incesante trajinar de góndolas, lanchas y vaporetti; por dentro es una calle poblada de tiendas de regalos y joyerías. Comunica dos de los seis barrios de la ciudad, los sestieri de san Marcos y san Polo. Es otro de los símbolos de Venecia.

5. RIVA DEGLI SCHIAVONI

Muy cerca del Palazzo Ducal se extiende una ancha explanada que bordea la laguna, solo interrumpida por puentes, la Riva degli Schiavoni. A toda hora se puede observar turistas  recorriendo a pie esta costanera que ofrece vistas espectaculares y se extiende hasta los Jardines de la Bienal, el área verde de la isla.

6. LAS GÓNDOLAS

Otro de los símbolos de la ciudad son las góndolas. Para muchos representan el romanticismo, eternizado por Charles Aznavour en “Venecia sin ti”. Construidas en forma artesanal y conducidas por expertos gondolieri permiten conocer los canales más estrechos de la ciudad de una manera única.

Venecia es una de las capitales del arte más importante del mundo; esperamos que esta inundación no mengüe ni destruya su belleza.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de las fotos de las inundaciones:

La foto del Palazzo Ducal tomada de https://media.gettyimages.com/videos/bad-weather-in-venice-doges-palace-flooding-video-id464983654?s=640×640

La foto de la Plaza de San Marcos inundada tomada de https://www.infobae.com/new-resizer/iceulf-xyw4D7auEZk857GDmmZU=/750×0/filters:quality(100)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/HSXELT2GEZCWREHSCAO5DMHZRY.jpg

La foto de la Basílica de San Marcos inundada tomada de https://elpais.com/elpais/2018/10/30/album/1540892748_432874.html#foto_gal_11

La foto del Puente de Rialto con el Gran Canal desbordado tomada de https://elpais.com/elpais/2018/10/30/album/1540892748_432874.html

La foto de la Riva degli Schiavoni tomada de https://as.com/deporteyvida/imagenes/2019/11/13/fotorrelato/1573651516_609620_1573653176_album_normal.jpg

La foto de las góndolas con el canal desbordado tomada de https://www.prensalibre.com/wp-content/uploads/2019/11/data48548001.jpg?quality=82&w=760&h=430&crop=1

“CONSTRUYENDO PUENTES”: LAS MANOS DE LORENZO QUINN (por Pablo R. Bedrossian)

Seis enormes pares de manos se cruzan, se unen y se encuentran sobre una piscina rectangular. Se divisan impactantes desde la lejanía con esa blancura propia de la verdad, la sencillez y la inocencia.

A pesar de su apariencia humana, las gigantescas manos que se tocan conforman una monumental escultura llamada “Construyendo Puentes”. Está emplazada en el Arsenale, el antiguo astillero que a la vez sirve de sede a la Bienal de Venecia 2019; sin embargo, es un proyecto independiente que supera con creces todas las obras expuestas en ella.

Su creador es artista italiano Lorenzo Quinn, hijo del famoso actor Anthony Quinn y su segunda esposa, Iolanda Addolori. Es un artista internacional cuyas obras revelan su pasión por los valores eternos y las emociones auténticas.

Se lo reconoce por sus recreaciones de manos humanas. Para la Bienal de Venecia 2017 había esculpido “Apoyo”, dos manos infantiles de dimensiones monumentales que fueron rechazadas por los jurados. Eso no detuvo al artista que con el respaldo de la municipalidad veneciana la ubicó sobre el Gran Canal como si estuviera sosteniendo un edificio, con el propósito de llamar la atención sobre el cambio climático y la consecuente amenaza de hundimiento que pesa sobre la ciudad.

Foto de apoyo

“Construyendo Puentes” tiene un mensaje ético centrado en valores. En su sitio web, el artista expresó: “me siento a la vez humilde y emocionado al presentarles mi última escultura monumental ‘Construyendo Puentes’. Cada par de manos celebra uno de los seis valores humanos universales: Amistad, Ayuda, Fe, Sabiduría, Esperanza y reuniendo a todos, Amor [1].

Las Manos tienen una altura de 15 metros y en total un ancho de 20 metros. Para la inauguración Andrea Bocelli brindó un concierto. En aquella ocasión, Lorenzo Quinn declaró: “Quería esculpir lo que se considera la parte más difícil y técnicamente más desafiante del cuerpo humano… Las manos tienen tanto poder: el poder de amar, de odiar, de crear, de destruir… “[2].

Sobre esta nueva escultura agregó: “la humanidad nunca ha crecido creando barreras. Siempre crece cuando abre sus fronteras y acoge culturas nuevas. Venecia lo atestigua. Venecia abrió rutas a Asia, el Lejano Oriente con Marco Polo y los mercaderes de Venecia. Siempre ha sido una fuerza motriz del crecimiento europeo”.

Nacido en 1966, Quinn cursó sus estudios en la Academia Americana de Bellas Artes de Nueva York. En 1988 decidió radicarse en España junto a su esposa y tres hijos. Aunque que su idea original era convertirse en un pintor surrealista, descubrió que su verdadera vocación era la escultura. Sus obras estás distribuidas a lo largo y a lo ancho del planeta. Sorprenden e inspiran.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS: Video de “Construyendo Puentes” de Lorenzo Quinn


REFERENCIAS

[1] https://www.lorenzoquinn.com/biography/

[2] https://www.metro.pr/pr/entretenimiento/2019/05/04/seis-manos-forman-puente-venecia.html


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Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la foto de la escultura “Apoya”, tomada delsitio web de Univisón, https://www.univision.com/noticias/medio-ambiente/en-fotos-el-poderoso-mensaje-que-un-artista-envia-con-esta-escultura-desde-venecia-fotos


LOS ARMENIOS DE TRANSILVANIA Y LA IGLESIA ARMENIA DE BUDAPEST (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “ARMENIOS EN EL MUNDO”

Hace unos pocos años tuve la oportunidad de visitar Budapest; es la unión de dos ciudades, Buda y Pest. Cada una se ubica a un lado del Danubio: Buda, en una colina, Pest en una llanura. En Buda se encuentra el Castillo, que fue la sede histórica de los reyes húngaros.

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Caminando por dentro de sus magníficos edificios descubrí una exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” organizada por el Museo Histórico de Budapest y la Biblioteca Nacional Széchényi y patrocinada por el Centro de Humanidades, Historia y Cultura de Europa Central y Oriental de la Universidad de Leipzig (GWZO).

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LA EXPOSICIÓN EN EL CASTILLO: LA HISTORIA DE LOS ARMENIOS EN EUROPA ORIENTAL

Esta presentación se basa en los textos de la exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” que vi en Budapest, a los cuales añadí diversos datos históricos.

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Ani fue la antigua capital de Armenia; se la conocía como la ciudad de las 1001 iglesias. En 1004 la ciudad fue ocupada por los turcos selyúcidas; algunos de sus habitantes huyeron a Crimea, una península al norte del Mar Negro, hoy territorio ruso reclamado por Ucrania. En 1475 los turcos del Imperio Otomano ocuparon Crimea. Muchos armenios fueron asesinados y esclavizados y 16 de sus iglesias fueron convertidas en mezquitas. Un grupo pudo emigrar al este, instalándose en Moldavia donde ya había una colonia armenia. En 1512 el ejército otomano se apoderó de esa nación. En 1669 hubo un levantamiento moldavo al cual se sumaron los armenios que los turcos aplastaron perpetrando una masacre. Unos 3000 armenios huyeron, cruzaron las montañas de los Cárpatos y en 1672 se instalaron en la Transilvania, una región localizada en la zona centro-noroccidental de la actual Rumania y que por varios siglos estuvo bajo el poder húngaro, donde un príncipe protestante les permitió vivir en paz y practicar su fe.

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Sin embargo, en 1700, los armenios entraron en conflicto con los sajones que habitaban de la ciudad de Bistrița, probablemente porque competían en artesanía y comercio. Los sajones acusaron a los armenios de propagar una plaga y ordenaron su expulsión en 24 horas.

LA FUNDACIÓN DE ARMENÓPOLIS

Los armenios expulsados de Bistrița ese mismo año fundaron su propia ciudad a orillas del río Someş: La ciudad de Gherla o Szamosújvár, también conocida Armenopolis, Armenienstadt o Hayakaghak, diseñada bajo una concepción barroca con calles paralelas, callejones diagonales y un mercado simétrico considerados casi únicos en Europa Central.

En 1713 los armenios de Transilvania se convirtieron al catolicismo. Durante el siglo XVIII, cuatro municipios lograron levantar sus propias iglesias católicas armenias, conservando sus comunidades armenias fuertes e independientes. Dos de ellos, Gherla y Dumbráveni, poco después alcanzaron el estatus de ciudades reales libres.

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En Transilvania, como en otras partes de Europa del Este, los armenios se especializaron en el comercio y la artesanía, especialmente en el procesamiento de cuero. Desempeñaron un papel particularmente importante en el comercio internacional, con operaciones que iban desde Isfahan y Constantinopla hasta Ámsterdam. Además, se dedicaron al comercio de ganado vivo, comprando en Moldavia y Valaquia y vendiendo en Pest y Viena.

Los armenios siempre gozaron de los beneficios de la autonomía interna. En 1795 se estableció el Foro Mercantil, que incorporó la estabilidad jurídica interna de la comunidad y se ocupó de la protección frente a otros grupos. Básicamente era un tribunal comercial que también administraba la vida social y, en menor medida, la vida religiosa de los armenios.

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Hoy, como parte de las “minorías nacionales”, los armenios tienen representación en el parlamento rumano.

EUROPA Y LOS LIBROS IMPRESOS EN IDIOMA ARMENIO

Los libros en armenio de la cuenca de los Cárpatos provenían prácticamente de todos los rincones del mundo: Ámsterdam, Venecia, Constantinopla, Roma, París, Marsella, Tbilisi, Jerusalén, San Petersburgo, etc. Llegaron a la región a través del comercio, la iglesia y redes culturales. Un estudio cuidadoso de estos libros revela casi toda la historia de la impresión armenia.

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Al principio, la impresión de libros en idioma armenio estuvo en manos de la diáspora. Hakob Meghapart imprimió el primer en libro en armenio; su labor fue continuada por Abgar Tohatetsi, quien tiempo después trasladó su taller de Venecia a Constantinopla.

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Durante el siglo XVIII, se publicaron alrededor de 300 títulos en más de 20 imprentas armenias en Constantinopla. La primera de esas imprentas fue establecida en 1694 por Grigor Marzvanetsi. Su nombre marcó el inicio de un nuevo período en la ilustración del libro armenio: sus publicaciones fueron decoradas con grabados de calidad que coinciden con el contenido.

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A mediados del siglo XVIII hubo otro exitoso impresor armenio en Constantinopla: Astvatsatur Dpir Konstandnupolsetsi; a través de la red de comerciantes de libros, estaba familiarizado con la situación y las demandas de textos en armenio, tanto en las diásporas como en la madre patria.

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Los libros en armenio aparecieron en Roma ya en el siglo XVI. Sin embargo, llegaron a Transilvania en gran cantidad un siglo después traídos por los sacerdotes armenios que habían estudiado en Roma y publicados por Typographia Poliglotta, una imprenta establecida a mediados del siglo XVII por la Congregación para la Propagación de la Fe. La imprenta publicó principalmente libros necesarios para la actividad exitosa de los misioneros católicos: Biblias en lengua vernácula, comentarios bíblicos, textos de enseñanza de idiomas, diccionarios, obras litúrgicas y libros teológicos. En 1759 publicaba en 27 idiomas y hasta 1796 había editado un total de 44 títulos en armenios.

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ARMENIOS EN LA REVOLUCIÓN Y LA GUERRA DE INDEPENDENCIA HÚNGARA (1848/49)

De todas las etnias en Hungría, los armenios probablemente fueron los más representados en la Revolución y la Guerra de Independencia (1848/49). Dos de los trece militares de alto rango ejecutados por los Habsburgo conocidos como los Mártires de Arad eran de ascendencia armenia: el teniente El general Ernó Kiss y el coronel Vilmos Lazar. Otros dos líderes militares húngaros provenían de la comunidad armenia: János Czetz, quien luego emigró a la Argentina y fue el organizador del Colegio Militar de la Nación, y Dénes Lukács, comandante en jefe nacional de la artillería húngara. De todos los participantes en la Guerra de Independencia, dos tenientes coroneles, seis mayores, 18 tenientes y 25 subtenientes eran armenios. Además de los militares, la comunidad armenia también contribuyó financieramente a esta fallida gesta independentista.

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El papel que los húngaros armenios habían jugado en los eventos de 1848/49 quedó grabado en la memoria cultural de Hungría; Los armenios eran a menudo descritos como los principales aliados de los húngaros. El conde Sándor Teleki, por ejemplo, hizo la siguiente declaración: “Amo a la nación de los armenios porque son húngaros hasta el fondo de sus corazones; Dotan sobre nuestra tierra y aman a nuestra patria; entre todas las nacionalidades, ¡la suya es la única que vive con nosotros y moriría por nosotros! […] Amo tanto a los armenios que puedo ser nombrado armenio honorario!”.

LA IGLESIA CATÓLICA ARMENIA DE BUDAPEST

Intenté dos veces visitar por dentro esta iglesia ubicada en una zona apacible de Buda pero me fue imposible: un domingo fui por la tarde (la misa se celebra solo por la mañana) y al domingo siguiente no hubo misa, porque se celebra cada 15 días. Sin embargo, pude admirar por fuera el templo y sus jardines.

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Cuando uno encuentra un pedacito de la madre patria en territorio extranjero no puede menos que conmoverse.

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La Iglesia Armenia en Budapest testimonia la lucha por la supervivencia de toda una diáspora.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


GALERÍA MULTIMEDIA

MÁS LIBROS ANTIGUOS EN IDIOMA ARMENIO PRESENTADOS EN LA EXPOSICIÓN

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LA IGLESIA ARMENIA CATÓLICA DE BUDAPEST

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