EL PASAJE ARRIBEÑOS O “LOS COLONIALES” DEL BAJO BELGRANO, (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Belgrano es uno de los barrios de Buenos Aires que ofrece mayor número de curiosidades. Allí, subiendo desde el Bajo por la Avenida Juramento, que en ese breve tramo es una vía angosta, se encuentra una serie de calles paralelas que llevan el nombre de los primitivos cuerpos del ejército argentino: Dragones, Húsares, Cazadores, Artilleros, Miñones, Migueletes, y del otro lado de la Avenida del Libertador -la única arteria que no sigue la secuencia-, Montañeses y Arribeños.

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Arribeños, la calle más larga de la serie, luego de ser interrumpida por las Barrancas de Belgrano resurge en la unión de Juramento con las vías del Ferrocarril General Mitre; allí, en sus primeros metros, un amplio arco de líneas rectas indica el inicio del China Town porteño. Dos cuadras y media más adelante, en Arribeños 2346/52, entre las calles Olazábal y Blanco Encalada, se encuentra un pasaje que forma parte de uno de los complejos de viviendas más interesantes de la ciudad. Algunos lo llaman Arribeños y otros Los Coloniales.

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Al ser un pasaje privado, se puede admirar desde la acera. Tapizado de baldosas rojas con detalles blancos, corre perpendicular a la calle. Tras ascender un par de pequeños escalones, a ambos lados se observan dos cuerpos de construcciones en estilo neocolonial, formados por viviendas bajas a las que se accede desde el pasaje, a excepción de las dos casas del frente, que tienen entrada por la calle Arribeños.

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LA OBRA

Los Coloniales cuenta con 19 casas de fachadas blancas con detalles ocres y un gran patio trasero ocupando una superficie de 2,260m2. Fue levantado en dos etapas entre 1927 y 1928, por ello predomina más madera en el lado derecho -que es el más antiguo- y el metal en el lado izquierdo[1].

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Quizás su mayor curiosidad es el patio andaluz, oculto a la vista desde la vereda, que se abre del lado izquierdo. Ese luminoso espacio al que dan las casas del fondo cuenta con el mismo tipo de piso del pasaje.

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Además, posee unos pocos canteros con forma de enjuta o albanega (figura geométrica de tres lados: dos líneas rectas y una curva) sobre los cuales crecen árboles, y una banca de cemento revestida con azulejos azules; sin embargo, no posee la típica fuente en el centro, que no sabemos si existió en el proyecto original.

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La parte posterior de Los Coloniales linda con las vías del tren; sin embargo, llama la atención el clima apacible del pasaje, decorado por bellas Santa Rita que cuelgan sobre las paredes, puertas y ventanas pintadas de verde, algunos farolitos y herrería negra.

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LOS CREADORES

El proyecto fue diseñado y construido por el Estudio Birabén – Lacalle Alonso. Los arquitectos porteños Jorge Eduardo Birabén (1895-1954) y Ernesto Lacalle Alonso (1893-1948) se graduaron prácticamente juntos: Lacalle Alonso en 1917 y Birabén en 1918; ambos participaban activamente en la Revista de Arquitectura. Tras graduarse, Birabén hizo un viaje por Europa donde se sintió atraído por la arquitectura hispánica y andaluza[2].

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Quizás por eso, tras fundar junto a Lacalle Alonso en 1920 el Estudio que los asociaba, sus primeras obras fueron de estilo neocolonial. Entre 1922 y 1931 construyeron más de veinte casas y complejos habitacionales cuyo epicentro fue el barrio de Belgrano[3], hasta que abrazaron la arquitectura moderna, donde se destacaron por sus edificios racionalistas.

ALGUNAS CURIOSIDADES DE “LOS COLONIALES”

– En 1989 obtuvo el Premio “Museo de la Ciudad” por haber conservado inalterable su fisonomía original.

– En ese mismo predio, décadas antes que se levantara Los Coloniales, vivió Marcos Sastre (1808-1887), el valiente educador y escritor argentino nacido en el Uruguay, quien formara parte de la famosa Generación del ’37, integrada, entre otros, por Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Miguel Cané y Vicente Fidel López.

– Actualmente funciona allí el Taller Bon Bua, famoso por su alta calidad en restauración y enmarcado de obras de arte[4].

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UNA ANÉCDOTA CON HISTORIA

Buscando anécdotas y a sus protagonistas, una mujer que vivió en el pasaje me contó una historia acaecida a principios de los ’70. Todas las mañanas, cerca de las 11, un mendigo aparecía por el pasaje. Era un hombre mayor de cabello negro y ojos azules, con la barba tupida y un aspecto sucio y descuidado. Minutos después, ella salía de una de las viviendas del fondo para darle un sándwich. El hombre, que seguramente padecía algún trastorno mental, antes de agradecerle y despedirse, siempre repetía con un marcado acento europeo:

– Señora, Hitler no ha muerto. Vive en la Argentina.

En Los Coloniales también había un vecino famoso por su malhumor. Era un hombre huraño, que vivía solo y se dejaba ver poco; cuando aparecía era para protestar en forma descortés. Delatando que no era criollo, arrastraba las erres, por lo que le dieron el mote de “el Errado”. Nunca faltaba alguien que, queriéndose mofar de él, decía que debían llamarlo “el Herrado”, porque decía que “Errar es humano, pero herrar es equino” y agregaba que el extranjero se comportaba como un animal.

En cierta ocasión, el vecino iracundo observó a la vecina dándole el sándwich al pordiosero. Enfadado, le gritó si estaba loca, que atender a un desconocido ponía en peligro a todos los habitantes del pasaje. Mientras se acercaba fuera de sí hacia ella, dirigió la mirada al mendigo. La mujer insistió que repentinamente aquel hombre enojado se congeló. Quedó rígido y desencajado. Un instante después se dio media vuelta y regresó a su casa de habitación. En tanto, el mendigo tomó el sándwich y sin decir nada se marchó.

Al día siguiente, cerca de las 11, el linyera apareció como siempre en la entrada del pasaje. La vecina aún sorprendida sobre lo qué había pasado el día anterior, fue a darle el sándwich y aprovechó para preguntarle si conocía al vecino agresivo.

– Señora, él era un oficial nazi. Todos le teníamos miedo.

Parece ser que al verse descubierto el intimidador se sintió intimidado. Dos semanas después alguien comentó que en los avisos clasificados había un anuncio ofreciendo su casa en alquiler.

Belgrano es un barrio que sorprende y enamora. El pasaje Arribeños o Los Coloniales es una de sus joyas.

© Pablo R. Bedrossian, 2018, 2020. Todos los derechos reservados


REFERENCIAS

[1] Savloff, Judith, “Cinco pasajes porteños que son máquinas del tiempo”, Diario Clarín 24/08/2017, https://www.clarin.com/ciudades/pasajes-porteno-maquinas-tiempo_0_rJumMrcd-.html

[2] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, “Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina”, Tomo a/b, 2004, p.162

[3] Barcina, Florencia, “Trozos de Andalucía en Buenos Aires: patios y jardines en las viviendas de los estudios Birabén-Lacalle Alonso y Peró-Torres Armengol”, en “Documentos de Trabajo”, Facultad de Arquitectura de la Universidad de Belgrano, Departamento de Investigaciones, agosto 2009, p.6-7

[4] Para más información del taller Bon Bua, puede leer la nota de Gonzalo Beccar Varela, “Una visita atemporal al taller Bon Bua, en el Barrio Chino” en su blog B.A.C.A (Blog de Arte Contemporáneo Argentino), http://malevamag.com/una-visita-atemporal-al-taller-bon-bua-en-el-barrio-chino/. El sitio web del taller se encuentra en https://bonbua.allyou.net/4993456


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

10 comentarios en “EL PASAJE ARRIBEÑOS O “LOS COLONIALES” DEL BAJO BELGRANO, (por Pablo R. Bedrossian)

  1. Hola yo nací en el pasaje colonial vivimos junto a mi hermana y mis padres la mejor de las infancias jugando ente baldosas y vecinos!! Mi padre fue en creador de la escuela de cine Enerc y tuvo una importante trayectoria en la cultura popular por ser además escritor de célebres historietas , mi padre fue Alfredo Grassi y vivió hasta los 93 años hasta el 17 de agosto del 2018 en el. Pasaje colonial junto a mi madre Mabel ella egiptología

    1. ¡Gracias, Carolina! Los que hemos leído las revistas de Editorial Columba (D’Artagnan, El Tony, etc.) conocemos una pequeña parte del admirable trabajo de su padre. En el Pasaje Colonial debería haber una placa que recordara su labor y reconociera sus aportes. ¡Muchas gracias y muy cordiales saludos!

  2. Muy agradecida al autor, Pablo Bedrossian, por brindarnos un material tan interesante e inesperado ya que aunque soy porteña desconocía la existencia de ese pintoresco pasaje: Lo felicito por su didáctica exposición y la calidad y buen gusto de las imágenes; muchas gracias!!!!!!

  3. Sobre Av. Las Heras, frente al jardín Botánico, conocí una casa de apartamentos, también con cierto estilo colonial. Sería obra del mismo arquitecto?

    1. ¡Hola, Ana María! Es muy difícil saberlo sin tener la dirección exacta del edificio. El estilo neocolonial tuvo muchos representantes en Argentina en la primera mitad del siglo XX, Por ejemplo, Estanislao Pirovano y Martín Noel, de modo que sin conocer el edificio y ver quiénes fueron los arquitectos es imposible responderte. ¡Muy cordiales saludos!

  4. Hola me gustó mucho la historia de los coloniales soy una persona q busca todo sobre el bajo belgrano nací a vuelta en Mendoza 1637 todavía está la casa tuve varios amigos q vivian en los coloniales ,me contaban q los coloniales lo construyó los dueños de la fábrica Campomar para su personal jerarquico

      1. Tb construyeron Av libertador 5851 q es tipo colonial con jardín en el medio para el mismo fin es un comentario q me hizo la señora Elisa Casella de Calderón historiadora de los barrios

  5. Que gran material! Son incontables las veces que he pasado por ahí…..siempre me quedaba mirando hacia adentro…como espiando. Siempre quise entrar. Me ha generado curiosidad desde mi edad más temprana. Nací, viví, patié y me crié a 200 metros de ahí (Olazábal 1863, entre el Pasaje Golfarini y 3 de febrero). Hoy, la vida me ha llevado al barrio de Colegiales (no me alejé mucho), pero sigo sintiendo el desarraigo de mi barrio….. Aunque confieso que cada tanto vuelvo, y me encuentro con que el tiempo y la modernidad han cambiado la fachada de mi cuadra, de la vía (donde jugaba al fútbol y ya no está), los pequeños negocios de mi infancia que también se han ido y la gente…..ya no queda nadie….toda gente nueva que no tiene idea del espíritu del barrio y desconocen todos sus rincones que lo hacen único. Abrazo!

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