Presentamos la obra del artista neoyorquino Joel Shapiro caracterizada por una aparente simpleza y nos preguntamos si es posible crear con pureza expresiva sin renunciar a la profundidad artística. ¿Es cierto que “menos es más”? Le invitamos a observar estas esculturas con detenimiento y preguntarse: ¿qué distingue lo simple de lo verdaderamente esencial?
Alguna vez hemos escrito “Hay artistas cuyas obras se reconocen de inmediato. No es porque repitan el mismo motivo o porque carezcan de ideas. Simplemente su identidad creativa se manifiesta en sus pinturas o esculturas de tal modo que, aunque no aparezca su nombre, se reconoce su talento-y por lo tanto su presencia- en ellas”[1]. Tal es el caso del escultor Joel Shapiro. Sin embargo, su caso es aún más curioso porque muchas de sus obras, expuestas en la vía pública, parecen nacidas de la imaginación de un niño y, sin embargo, capturan la atención de los transeúntes. Uno podría decir que se trata de arte infantil o infantilismo, pero, como sostenía el gran artista catalán Joan Miró, no es nada fácil crear como un niño pues demanda desaprender lo aprendido para alcanzar la máxima pureza expresiva. Se atribuye a Picasso la frase “Me tomó cuatro años pintar como Rafael, pero toda una vida aprender a dibujar como un niño”[2].

Sin embargo, no creemos que las obras de este artista neoyorquino puedan calificarse como infantiles, aunque comparten su simpleza. Mucho más apropiado es considerarlas una expresión minimalista. El minimalismo es una corriente que ha influido en la arquitectura, el arte y el diseño. Su propósito es reducir las obras a lo esencial, suprimiendo todo aquel elemento que no resulte indispensable. Se basa en la frase “menos es más”, popularizada por el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe,

La simplificación está omnipresente en las obras de Shapiro que hemos observado; sus figuras geométricas en bronce parecen conformadas por palotes que adquieren rasgos humanos. Seguramente habrá quien diga que eso no es arte. Si bien no creemos que Shapiro haya aspirado a compararse con Miguel Ángel, nos parece una afirmación injusta y exagerada. Su mérito reside en haber dotado de emoción y movimiento a rígidos bloques metálicos. En el límite de la abstracción, sus esculturas parecen personajes integrados a la vida cotidiana.

Las obras de Joel Shapiro han sido emplazadas en Asia, Europa y Norteamérica; aunque en su última etapa – el artista falleció en 2025 – exploró otras posibilidades expresivas siempre será recordado por sus humanizadas esculturas rectilíneas
UNA CURIOSIDAD: DAVID SMITH, ¿EL “FALSO SHAPIRO”?
Si uno se limita a mirar, sin observar los detalles detenidamente, puede confundir alguna obra del artista norteamericano David Smith con una de Joel Shapiro; sin embargo las diferencias son notables: Smith no pretendía conferir a sus obras rasgos humanos, sino maquinales y mecánicos o ideas abstractas.

Además, sus esculturas no comunican movimiento: parecen soldadas para perdurar por siempre en la misma posición. Sin embargo, algún incauto puede caer en la trampa. ¡A contemplar observando los detalles!
© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.
REFERENCIAS
[1] Ver Nuestro artículo “Las esculturas cubistas de Xavier Veilhan”, 09/01/2023, https://pablobedrossian.com/2023/01/09/las-esculturas-cubistas-de-xavier-veilhan/
[2] No está documentado que Pablo Picasso haya dicho esa frase.
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