LA MUERTE DE ESPERANZA, LA BEBÉ NACIDA EN JUJUY, Y #niunamenos (por Pablo R. Bedrossian)

Es vergonzoso que los “pañuelos verdes” que proclaman una consigna tan noble como #niunamenos, a la que adherimos todos, callen ante una menos, como ocurrió con la bebé fallecida en Jujuy.

Acaba de fallecer una bebé nacida en Jujuy, hija de una niña de 12 años que padeció una violación. La niña llegó al hospital con 23 semanas de embarazo y junto a su madre solicitó la aplicación del Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo.

Tras idas y vueltas legales -los pro aborto exigiendo la inmediata aplicación del protocolo y los pro vida procurando evitar su ejecución-, una semana después se decidió interrumpir el embarazo mediante una cesárea, “de acuerdo a la normativa legal vigente y a la jurisprudencia aplicable”, según un comunicado del Hospital Materno Infantil, que agregaba que la bebé, una niña, nació viva, se encontraba en buen estado de salud y quedaría internada.

De parte de los “pañuelos verdes”, un colectivo conformado por personas que defienden el derecho al aborto, hubo indignación y por parte de los “pañuelos celestes” que defienden las dos vidas, alegría. Sin embargo, la niña que iba a recibir el nombre de Esperanza y ser dada en adopción murió a los pocos días. Quisiera hacer algunas consideraciones porque veo que hay publicaciones que desinforman y otras que se basan en malentendidos.

CONSIDERACIONES GENERALES

1. La violación, y en particular de una niña, es un acto criminal gravísimo que en mi opinión debería ser penado con cárcel de por vida. El terrible perjuicio emocional sobre la víctima puede producir depresión severa y dejar a una persona con un daño psíquico y/o físico irreparable.  

2. Si la violación produce un embarazo la situación se complica enormemente pues obliga a la niña a llevar dentro suyo una vida sin haber voluntariamente asumido el riesgo de tenerla (a diferencia de lo que sucede en las relaciones sexuales consensuadas). A la vez, padece consecuencias emocionales tanto por tener el bebé como por interrumpir el embarazo. Tengamos presente que el bebé no es solo hijo suyo sino de su propio violador.

3. Sin embargo, el embarazo plantea un problema adicional: el bebé desde el propio momento de la concepción tiene vida propia, pues cuenta con su propio genoma, que es el conjunto de genes contenidos en los cromosomas. Este genoma determinado por las secuencias del ADN le provee su identidad y se mantendrá a lo largo de toda su vida, tanto intrauterina como extrauterina.

4. Este nuevo ser tiene también derecho a la vida. Tengamos presente que él no cometió ningún delito, y está absolutamente indefenso, dependiendo de la mamá para respirar y nutrirse. No puede soslayarse que interrumpir el embarazo sería matarlo, aplicarle la pena de muerte sin que haya hecho ningún mal.

5. El Código Penal Argentino considera no punible el aborto realizado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta en el caso de una menor violada[1].

6. Sin embargo, y a pesar que el Congreso Nacional de la República Argentina votó en contra de un proyecto de ley que facilitaba la interrupción legal del embarazo, el Estado nacional creó un protocolo.

EL CASO DE LA BEBÉ FALLECIDA EN JUJUY

1. El aborto es la interrupción del embarazo, no importa si se realiza por vía intravaginal o cesárea.

2. En segundo lugar, entre la semana 22 y la semana 25 de gestación el feto puede ser viable, aunque con un altísimo riesgo debido a que no posee la suficiente maduración pulmonar. Muchos nacen muertos o mueren poco después de nacer.

3. Si se ha interrumpido el embarazo, indignarse por que el bebé ha sobrevivido al procedimiento es consentir su asesinato. Esperanza tenía derechos desde el momento de la concepción, según la Convención Americana sobre Derechos Humanos, más conocida como Pacto de San José de Costa Rica[2], a la cual la Argentina ha adherido, pero, además es un hecho documentado e incontrovertible que había dejado de ser un feto y pasado a ser un recién nacido. Desear la muerte de una niña indefensa es un acto abominable.

4. Aquellos abortistas que se quejaron del uso de la cesárea, ¿que proponían? ¿Acaso matar por vía intravaginal a una bebé que podía vivir en ese mismo momento fuera del útero? En realidad, la pregunta es más profunda: ¿Qué les interesaba más? ¿Tener razón o evitar que no haya “ni una menos”?

5. Por otro lado, y en referencia a las autoridades provinciales, a esa altura del embarazo, sabiendo que la bebé podía nacer viva, ¿por qué exponerla a una muerte temprana? ¿No hubiera sido mejor, dado la fecha avanzada del embarazo en la cual la niña y su madre se presentaron para solicitar el aborto, dejar pasar más semanas antes de proceder, de modo de garantizar la vida de otra jujeña?

6. Finalmente, es vergonzoso que los “pañuelos verdes” que proclaman una consigna tan noble como #niunamenos, a la que adherimos todos, callen ante una menos, como ocurrió con Esperanza. Hay personas que prefieren inmolar al prójimo antes que renunciar a sus banderas, mostrando un grado de hipocresía que las descalifica y desacredita para cualquier debate basado en la justicia y la sensatez.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Código Penal de la Nación Argentina, Art. 86, Inc. 2

[2] “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”, “Convención Americana sobre Derechos Humanos”, Cap. II, Art.3, Inc.1.

JESÚS, EL INMIGRANTE (por Pablo R. Bedrossian)

Vivo en Honduras, Centroamérica. El principal ingreso del país son las remesas enviadas por los hondureños desde el exterior[1]. Aunque recientemente una nutrida caravana ha atraído la atención de la prensa mundial, desde que llegué hace muchos años a este bello país he conocido personas que, arriesgándolo todo, emprenden un viaje en dirección al sueño americano. Pagan grandes sumas a coyotes que pertenecen a organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas que les prometen -muchas veces falsamente- transportarlos a la Tierra Prometida.

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Desde luego, la emigración no solo ocurre en Centroamérica: los heroicos venezolanos huyen de la sangrienta dictadura de Maduro como lo han hecho por décadas los cubanos que huían de Fidel Castro. Lo hacen habitantes del norte de África viajando a Europa en naves tan primitivas que parecen cáscaras de nueces en medio del mar. Lo hacen los sirios en su lucha por sobrevivir a una guerra de intereses económicos y geopolíticos que ha convertido a su nación en un campo de batalla y los sudaneses de Darfur para no ser una cifra más en el genocidio.

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Lógicamente, un país no puede aceptar a cualquier inmigrante sin verificar quién es, no sea que ladrones, asesinos o terroristas ingresen libremente a su territorio; sin embargo, se levantan otros muros que impiden al extranjero honesto y trabajador lograr su cometido.

En su inmensa mayoría, las personas no emigran porque quieren; escapan de la guerra, la violencia, las extorsiones, las amenazas y la falta de oportunidades que les impiden desarrollarse en el medio que han nacido, donde se encuentran sus afectos. Por favor, no se malentienda: no estoy victimizando al inmigrante. Muchas personas se quedan y luchan por mejorar sus condiciones, demostrando que es posible progresar en su propia tierra, pero eso no nos puede hacer perder de vista que, a medio camino entre la desesperación y la desesperanza, hay quienes asumen el riesgo de perderlo todo con tal de salvar la vida.

JESÚS Y LA HUIDA A EGIPTO

Pocos recuerdan que Jesús fue un inmigrante. No eligió serlo, sino que lo fue por decisión de sus padres, a fin de preservar su vida.

El nacimiento de Jesús es relatado en dos evangelios: el de Lucas y el de Mateo. Mateo es el único que cuenta la famosa historia de los “Reyes Magos”, que no eran ni reyes ni magos, sino sabios que estudiaban los astros. Leamos el relato:

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“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta… Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.  Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes… Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel”[2].

Hay un notables paralelismos entre este relato de la niñez de Jesús y la historia de algunos migrantes de nuestro tiempo.

El primero es la precariedad. Todas las personas, y en particular los niños, deberían gozar del derecho a vivir en paz y libertad. En algunos países por causa de las dictaduras, en otros por las mafias, narcos, maras y pandillas, y en algunos debido a los fanatismos violentos -todos ellos diferentes formas de terrorismo-, el futuro se presenta peligroso y angustiante.

El segundo es la huida como única opción. Solo una medida desesperada como escapar con lo puesto a veces salva la vida. No tuvieron ese tiempo los judíos durante la Noche de los Cristales Rotos, ni los líderes armenios el fatídico 24 de abril de 1915, ni los hugonotes franceses la aciaga noche de san Bartolomé; tampoco los tutsis y hutus moderados ruandeses aquellos trágicos días a partir del 6 de abril de 1994 donde los hutus radicales salieron en su caza con la bendición oficial.

El tercero son los riesgos asumidos. Muchos migrantes mueren en el camino víctimas de la violencia, las enfermedades y los accidentes. No sabemos cómo fue aquella travesía que José y María emprendieron con el único propósito de salvar a su primogénito, pero estamos seguros que no estuvo exenta de graves sobresaltos. Del mismo modo, para muchos migrantes el riesgo de dejar su tierra es tan alto que hay una sola cosa más riesgosa: no dejarla.

El cuarto, y, sin duda, el más significativo es la esperanza. La fe en un nuevo comienzo es el motor que permite enfrentar los dolores y calamidades que acechan a lo largo del camino. Como José y María, hay padres que hacen lo imposible por proveer a sus hijos un futuro digno. Quiero mencionar a Juan Alberto Matheu, un valiente padre soltero que salió de Honduras rumbo a los Estados Unidos con su hija Lesly, una niña de 7 años con capacidades especiales debido a un severo daño cerebral. Llevó a su hija postrada en silla de ruedas por los medios que pudo hasta la frontera. Cuentan los que lo han visto que con amor limpiaba a su niña con toallas secas, le daba el biberón y le cambiaba los pañales. Por la acción humanitaria de personas que apoyan a los inmigrantes pudo ingresar a los Estados Unidos, una prueba más que los milagros existen y que hay ángeles de carne y hueso. Sin embargo, uno se pregunta cuántos padres desesperados como él habrán quedado en el camino.

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La mayoría de los inmigrantes son personas honradas y luchadoras. Su inmigración no es un delito; es un acto desesperado que requiere comprensión y respeto. No piden otra cosa que una oportunidad de dar lo mejor de sí mismos para encontrar un lugar en el mundo donde sostener a su familia y servir a la sociedad.

En este tiempo de Navidad donde celebramos el nacimiento de Jesús, recordemos que él también tuvo que emigrar. Si no hubiera salido de su tierra, quizás nunca se hubiera encendido esa luz divina que aún veintiún siglos después alumbra a millones de corazones.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] “Honduras – Informe Económico y Comercial”, Oficina Económica y Comercial de España en Tegucigalpa, actualizado a Junio 2018, p.11

[2] Mateo 2:1-5,7-16


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La foto de la caravana de migrantes fue tomada del sitio https://www.animalpolitico.com/2018/10/caravana-migrantes-tapachula/

La foto de refugiados del norte de África fue tomada del sitio https://www.elestrechodigital.com/2018/05/08/acnur-reclama-una-mayor-coordinacion-ante-el-aumento-de-pateras-en-el-estrecho/

Las pinturas de Jesús camino a Egipto son creaciones de la artista norteamericana de origen filipino Rose Datoc Dall. Para conocer más de las obras de esta brillante artista contemporánea se puede visitar su website, https://www.rosedatocdall.com

La foto de Juan Alberto Matheu y su hija Lesly fue tomada del sitio https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article223263905.html

“TENGO QUE CONTARTE”, EL RELATO A CORAZÓN ABIERTO DE NANCY V. MARIÑO (por Pablo R. Bedrossian)

Te tengo que contar 01 (Nancy Mariño)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Cuando conocí a Nancy Mariño no imaginé la dura historia personal que le precedía. Como en un viaje alucinante, tempranamente perdió todo control de sus emociones. Expuesta en un corto lapso a experiencias que la mayoría de las personas no vivimos en toda una vida, se vio envuelta en una carrera sin meta, como si su destino consistiera en cruzar todos los límites sin importar las consecuencias. Ese doloroso viaje está plasmado en este libro.

Sin embargo, y al mismo tiempo, hay en cada una de sus páginas un canto a la esperanza y una invitación a la fe. La autora cuenta cómo rompió ese círculo vicioso que la dominaba, y escribe pensando en todos aquellos que sienten encadenados a sus impulsos. Escrito con pasión y compasión, este relato a corazón abierto conmoverá tu vida.

Hay un notable contraste entre la falta de amor padecida por la autora y el amor que ella nos contagia. La clave parece estar en un encuentro, un encuentro de amor inesperado, que fue rompiendo cada una de sus ataduras. Cada capítulo insiste en proponer ese cambio, que sana y libera.

“Te tengo que contar” es mucho más que un relato testimonial en el cual muchos pueden verse reflejados. Es un retrato de un alma que cae y cae, pero que a pesar de tantas caídas y tanto dolor, se levanta.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

“TU MANO”: LA HISTORIA DE LA CANCIÓN QUE HABLA DE LA VERDADERA MANO DE DIOS

Cuando Diego Maradona hizo el famoso primer gol a los ingleses en el Mundial ’86, generó la protesta de sus rivales que decían que había convertido con la mano. Al ser entrevistado, en una respuesta ingeniosa por su reveladora ambigüedad, el jugador argentino dijo que hizo el gol “un poco con la cabeza y otro poco con la mano de Dios”. Años después, en un acto de sublime obsecuencia e indudable oportunismo comercial, el periodista Fernando Niembro, publicó un libro sobre Maradona titulado “La mano de Dios”. “Tu mano”, un negro spiritual  presentado en 2013, recupera el sentido original de la frase, que no es religioso y menos aún deportivo, sino testimonial.

House of Blues 01Siempre admiré la música afroamericana. Cuando era niño, en casa había unos discos con negro spirituals que me gustaba escuchar y cantar con mi voz desafinada. Con los años entendí  la enorme carga testimonial que contenían esas canciones de estructura simple y letra repetitiva: Eran cantos de esperanza en medio de circunstancias de peligro extremo, el sueño de una vida libre de toda esclavitud.

Al hurgar en sus raíces, esta música se presentó completamente desnuda, sin nombres famosos o grandes protagonistas. Me encontré con una voz anónima colectiva que expresaba al mismo tiempo dolor y resistencia. Declaraba con fe que Dios terminaría con tanto llanto, dolor y clamor pues traería la aurora de un nuevo día.

“Tu mano” nació de esa idea: Escrito en primera persona, es una oración que reconoce la soberanía divina. Comienza de un modo testimonial: la mano de Dios representa su misericordia, manifestada “cualquiera sea la adversidad”, tal como dice la letra. Al escribirla pensé en las pruebas padecidas no sólo por los esclavos negros en el sur de los Estados Unidos. Pensé en incontables mártires, “de los cuales el mundo no era digno”[1] como dice el autor de la bíblica Epístola a los Hebreos. Pensé en el heroico pueblo armenio, que por su fidelidad a la fe cristiana fue masacrado, y en la gesta de mi abuelo Agop. Para quienes no conocen su historia, fue deportado con su familia durante meses a través del desierto por gendarmes turcos, cuyos líderes organizaron e impulsaron el genocidio. Finalmente, al llegar a la base de una montaña y escuchar los gritos de los que eran asesinados, su madre, que había quedado viuda en el camino, puso un poco de tierra en la boca de cada uno de sus hijos, como si fuera el pan de la Santa Cena, y les dijo “en unos momentos estaremos en la presencia de Dios”. Mi abuelo, dado por muerto y arrojado a una fosa común, logró sobrevivir tras pasar escondido varias horas en la enorme pila de cadáveres. A pesar de tanto sufrimiento, fue un ejemplo de fe. Siempre imputó la crueldad  y la injusticia a la maldad del hombre. Nos enseñó que la comunión con Dios era lo más importante en la vida pues nos permitía hacer frente a la peor adversidad.

Por ello, me indigna escuchar a ciertos predicadores que anuncian una falsa prosperidad a través de la obediencia, una suerte de éxito negociado, no sólo porque se centran en el beneficio material y en el dinero que ellos recogen, sino porque plantean una supuesta retribución divina a la buena conducta, ignorando deliberadamente el sufrimiento de los justos. Sin el menor pudor, ven en los padecimientos ajenos supuestas culpas y merecidos  castigos. Jesús jamás comulgó con esas ideas miserables. Presentó a Dios como “vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”[2], y habló de “toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar”[3]. Él mismo “fue llevado como oveja al matadero”[4].

Los padecimientos de los esclavos negros en el sur de Estados Unidos, los campos de concentración y exterminio nazis, los gúlags soviéticos y las deportaciones y matanzas de armenios  son circunstancias terribles que muestran  al hombre como lobo del hombre. Vivimos en un mundo de violencia y terrorismo que deja al descubierto a las atrocidades a las que estamos expuestos. Agradecer a Dios por esa “mano”, es también reconocer que la necesitamos.

GRITO DE LIBERACIÓN

La mano de Dios 01Cuando dice “Tu mano me ha sanado, mi herida ha curado aunque siga la dificultad”, hace referencia no sólo al dolor físico sino al dolor moral, aquel que surge por el daño que nos ha producido otro ser humano. Dios nos sana del resentimiento y nos mueve a renunciar a la venganza. La frustración, esa herida, ya no nos domina ni ocupa el centro de nuestros pensamientos “aunque siga la dificultad”, pues no han cambiado las circunstancias sino nuestra actitud frente a ellas. Esta experiencia es propia de los spirituals afroamericanos. No son llamados a la revancha o expresiones de rencor, sino un grito de liberación.

La letra termina jugando con el llamado del solista y la respuesta del coro, con rimas que incluyen todas las vocales. Le dicen a Dios que, a pesar de las calamidades y pase lo que pase, confían que su milagrosa presencia estará con ellos hasta el final. No se trata de librarnos de las desgracias sino de ser acompañados y recibir fuerzas en medio de ellas.

Aunque los negro spirituals son cantos eminentemente rurales, este es un salmo urbano. Hoy vivimos en nuestras junglas de cemento y asfalto también una realidad difícil. “Tu mano” es una declaración de fe en medio de los abusos, la impunidad y la opresión,  que siempre terminan teniendo como víctimas a las personas más indefensas, el hombre común, cuyo único interés es servir a su familia y vivir en paz con su prójimo.

SOBRE LA MÚSICA

La mano de Dios He publicado un artículo sobre los negro spirituals donde sostengo que “aunque para algunos no es un género musical, encontramos en esta música rasgos muy definidos que le confiere  identidad propia… Las raíces africanas se advierten  en forma de call and response (llamado y respuesta), donde el solista “dialoga” con el coro enunciando una frase, tras la cual recibe una respuesta colectiva. También hay sílabas que se prolongan, reiteraciones y variaciones melódicas con disminuciones de cuartos de tono”[5]. “Tu mano” es justamente una expresión de ese género. Compuesta en tono menor para crear una atmósfera dramática propia de los spirituals, se nutre también de obras como de “Joshua fit the battle of Jericho”, canción que si bien tiene otro ritmo, siempre me ha inspirado. El “amén” es la respuesta del pueblo a los afirmaciones del solista. El final, con el esquema de sucesivas líneas por solista primero y coro después, unen a ambos  en un solo sentimiento.

LA LETRA

TU MANO

Por Pablo. R. Bedrossian (2012)

Tu mano me ha tomado

y nunca me ha soltado

cualquiera fuera la adversidad.

Tu mano me ha ceñido

siempre me ha sostenido

y cuando hubo dolor puso paz.

Tu mano me ha sanado,

mi herida ha curado

aunque siga la dificultad.

Tu mano me ha guardado

en los momentos malos

por eso en ti yo puedo confiar.

Aunque todo salga mal

sé que Tú me sostendrás

Aunque no pueda entender

sé que buscarás mi bien.

Aunque sienta que no puedo seguir

seguirás actuando en mí

Aunque me agobie dolor

sentiré tu inmenso amor

Aunque cargue con la cruz

siempre me guiará tu luz.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


NOTA: VERSIONES GRABADAS

La canción fue grabada en Buenos Aires y presentada en forma digital en 2013, interpretada por:

Gabriela Sepúlveda (voz y coros), Andrés Partamian (saxo), Irhyna Medina y Juan Carlos Marsili (coros), Marcelo Mollo (teclados, arreglo, mezcla y edición), Alejandro Bedrossian (contrabajo), Carlos Cáceres (guitarra).

Se puede escuchar en:

La pista se puede descargar de:


REFERENCIAS

[1] Epístola a los Hebreos 11:38, Santa Biblia, RVA 1960, Sociedades Bíblicas Unidas

[2] Mateo 5:45

[3] Mateo 23:35

[4] Isaías 53:7

[5] https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/06/17/por-pablo-r-bedrossian-negro-y-spiritual-son-dos/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

UNA VISITA A LA CATEDRAL ORTODOXA DE SIBIU, RUMANIA (por Pablo R. Bedrossian)

Vista parcial de la Piata Mica o Plaza Pequeña
Vista parcial de la Piata Mica o Plaza Pequeña

Sibiu es una lindísima ciudad medieval rumana, que fue Capital Europea de la Cultura en 2007. Es famosa por sus tres plazas, una junto a otra: La Piata Mare (la Plaza Grande) donde están los edificios más distinguidos, la Piata Mica (la Plaza Pequeña o Plazoleta), que incluye el famoso “Puente de los Mentirosos”, llena de restaurantes y negocios y la Piata Huet, donde se erige la imponente Iglesia Evangélica, originalmente construida en estilo gótico entre 1322 y 1500.

La ciudad, que fue la sede metropolitana de la Iglesia Ortodoxa durante el Imperio Austro-Hungaro, fue fundada por alemanes en el siglo XII, dándole el nombre de Hermannstadt. Tiene mucha influencia arquitectónica germana. Hasta la 2ª Guerra Mundial la población alemana era muy nutrida, pero tras la derrota nazi y la llegada del gobierno comunista la mayoría tuvo que emigrar o terminó prisionera en gulags soviéticos. Toda la ciudad es bella, con interesantes destellos culturales entre los que se destaca el Museo del Palacio Brukenthal, en la Piata Mare.  Su colección incluye el famoso “Hombre de gorro azul” de Jan Van Eyck, y obras de de Lorenzo Lotto, Tiziano, Rubens y Peter Brueghel El Viejo, entre otros.

Catedral Ortodoxa de la Santísima Trinidad, vista parcial
Catedral Ortodoxa de la Santísima Trinidad, vista parcial

Una de sus perlas ocultas, quizás por ubicarse a unas diez cuadras del centro neurálgico que constituyen las tres plazas, es la Catedral Ortodoxa de la Santísima Trinidad (en rumano Catedrala Sfânta Treime din Sibiu). Construida tomando como modelo la Iglesia de Santa Sofía de Constantinopla (hoy Istambul), es espléndida por dentro y por fuera. Erigida en una calle y no en una avenida, no ofrece una buena perspectiva para la fotografía de su exterior, pero por dentro maravilla por su intensa policromía.

Los rumanos son en su mayoría ortodoxos. La idea de construir la Catedral en Sibiu surgió durante el dominio de los Habsburgo, cuando el país estaba bajo el Imperio Austro-Húngaro.  Andrei  Saguna , máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa,  en 1857 solicitó al emperador Francisco José I autorización para pedir donativos para la construcción del templo. El primer donante fue el propio emperador. Aunque Saguna murió en 1873 continuó la recaudación de fondos y en 1902 se colocó la piedra fundamental.

El diseño estuvo a cargo de los húngaros Virgil Nagy y Iosif Kamner, pero el  iconostasio y kliros fueron fabricados en Bucarest, capital de Rumania. El iconostasio es una pared que va de norte a sur en los templos ortodoxos, en la cual, en un orden específico, se colocan los íconos. Esta pared separa el santuario de la parte central del templo.  El kliros es la sección dedicada al coro. El iconostasio  dorado y la cúpula que muestra a Jesús como Pantokrator (“Señor de todo”) fueron pintados por el rumano Octavian Smigelschi.

Vista interior de la cúpula de la Catedral Ortodoxa
Vista interior de la cúpula de la Catedral Ortodoxa

La Catedral fue consagrada  el 30 de abril de 1906, fecha desde la cual recibió varias mejoras.  Sus íconos de estilo bizantino, sus paredes pintadas con motivos religiosos en vibrantes colores y sus vitrales (pocos, pero bellos) merecen una mirada atenta. El exterior es amarillo y rojo, y, además de sus torres, luce una magnífica cúpula.

Los rumanos ortodoxos mantuvieron la fe cristiana durante la sanguinaria dictadura comunista de Ceaucescu. Fueron hombres y mujeres valientes que defendieron sus creencias incluso a costa de sus propias vidas. Este edificio de algún modo testimonia esa fe valiente, que cree en un Dios que se acerca al hombre, y ha puesto en Él su confianza.

Ahora, permitamos que las imágenes nos hablen:

Vista externa de la Catedral Ortodoxa de Sibiu
Vista externa de la Catedral Ortodoxa de Sibiu

Otra vista exterior de la Catedral Ortodoxa de Sibiu
Otra vista exterior de la Catedral Ortodoxa

Vista frontal del exterior de la Catedral Ortodoxa de Sibiu
Frente de la Catedral

Vista del interior, con el iconostasio en el frente
Vista del interior, con el iconostasio en el frente

Vista interior de la Catedral Ortodoxa de Sibiu
Vista interior de la Catedral

Vista del iconostasio de la Catedral Ortodoxa de Sibiu
Vista del iconostasio

Vista de la cúpula de la Catedral Ortodoxa de Sibiu con el Cristo
Vista de la cúpula con el Cristo “Pantókrator”, Señor de todo

Vista del kliros (sección del coro) de la Catedral Ortodoxa de Sibiu
Vista del kliros (sección del coro)

Lámpara colgante en el interior de la Catedral
Lámpara colgante en el interior de la Catedral

Vista de una de las paredes, pintada al estilo neobizantino
Vista de una de las paredes, pintada al estilo neobizantino

Vista de otra de las paredes de rica policromía. Nótese la gran cantidad de arcos de medio punto.
Vista de otra de las paredes de rica policromía. Nótese la gran cantidad de arcos de medio punto.

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Vitral que representa las tres personas de la Santísima Trinidad, a quien está consagrada la Catedral

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

QUÉ SON LOS NEGRO SPIRITUALS: LA VOZ DE LOS QUE NO TIENEN VOZ (por Pablo R. Bedrossian)

Negro y spiritual son dos conceptos totalmente diferentes;  sepa cómo la música sirvió de nexo entre ellos.

“A principios del siglo XIX las vastas plantaciones de algodón que habían en las orillas eran trabajadas por negros de sol a sol… Su enternecida voz de falsete canturreaba un inglés de lentas vocales. Trabajaban en filas, encorvados bajo el rebenque del capataz… A un sedimento de esperanzas bestiales y miedos africanos habían agregado palabras de la Escritura: su fe por consiguiente era la de Cristo. Cantaban hondos y en montón: Go down Moses. El Mississippi les servía de magnífica imagen del sórdido Jordán” (Jorge Luis Borges, en su relato “El atroz redentor Lazarus Morell”) [1] .

Mass Choir 01En los Estados Unidos, la palabra negro se ha utilizado en forma despectiva para identificar a los descendientes de africanos, muchos de los cuales sufrieron la esclavitud. La palabra spiritual, en cambio, hace referencia a una letra de contenido religioso. Naturalmente surge la pregunta ¿cómo se vincularon dos conceptos tan diferentes?

La música es expresión; es la manifestación audible de un sentimiento. Cuando ese sentimiento se convierte en mensaje despierta conciencias, toca corazones y mueve a la acción. En el caso de los afroamericanos ha sido una forma de resistencia y a la vez un grito de esperanza. Su masiva adopción de la fe cristiana -recibida a través de predicadores blancos que viajaban de pueblo en pueblo- cambió la propia percepción de sus padecimientos y les devolvió la confianza en una liberación futura. Surgen así los negro spirituals, la voz de lo que no tienen voz.

En estas canciones el pueblo afroamericano se identifica con la experiencia de Israel en el Antiguo Testamento y con la esperanza cristiana de la presencia cotidiana de Dios y la promesa de una vida eterna. Como ejemplos de lo primero podemos citar cantos como “Joshua fought the Battle of Jericho” (“Josué peleó la batalla de Jericó”) o “Let me People Go” (“Deja a mi pueblo ir”) y de lo segundo, “Michael, Row the Boat  Ashore” (traducida como “Miguel ya en tu barca estoy”) o “Nobody Knows the Trouble I’ve seen” (“Nadie sabe el problema que he visto”).  Sirven como verdaderas confesiones de fe.

Los negro spirituals como género musical

No es exagerado afirmar  que los negro spirituals son canciones con letras explícitamente cristianas, surgidas a finales del siglo XVIII, sobre todo en áreas rurales del sur de los Estados Unidos donde las personas de color encontraban en el canto una forma de mitigar la dureza del trabajo al que estaban sometidos.

Aunque para algunos no es un género musical, encontramos en esta música rasgos muy definidos que le confieren identidad propia.  Los negro spirituals se desarrollaron intensamente en el siglo XIX y se han nutrido fuertemente de los himnos evangélicos en cuanto a estructura y armonía, haciendo de ellos adaptaciones populares. Las raíces africanas se advierten  en forma de call and response (llamado y respuesta), donde el solista “dialoga” con el coro enunciando una frase, tras la cual recibe una respuesta colectiva[2]. También hay sílabas que se prolongan, reiteraciones y variaciones melódicas con disminuciones de cuartos de tono. Una nota en Wikipedia enriquece el análisis musical: “Las primeras recopilaciones de spirituals recogían todos en modo menor, aunque la realidad es que, en la mayor parte de los casos, se trataba de temas en modo mayor con ciertas notas, especialmente la séptima, un semitono más grave que las correspondientes de la escala mayor natural: estas notas rebajadas un semitono se conocen como blue notes, por ser características del blues”

Resumiendo, se cree que la estructura musical de negro spiritual es de raíz europea, inspirada en los cánticos populares que utilizaban los predicadores en sus campañas evangelizadoras y en los himnos de las iglesias rurales del sur de los Estados Unidos, pero la interpretación, el dramatismo y la fuerza rítmica se atribuyen a sus raíces africanas. De todos modos esta música es patrimonio del pueblo afroamericano, que, como dijimos, utilizaba en sus letras motivos bíblicos que simbólicamente expresaban su propia realidad: dolor en el sufrimiento pero esperanza en su futura liberación.

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Borges, Jorge Luis, “Historia universal de la Infamia”, 1935, en “Cuentos Completos”,Editorial Sudamericana, 2012

[2] Si bien hay quienes atribuyen el call and response un origen escocés, hay evidencia que es un patrón propio del canto africano subsahariano.

“NUESTRO CANTO EXPRESA UN SENTIR” – LA HISTORIA DE LA CANCIÓN

Para aquellos que son muy jóvenes quizás la frase del título no tenga ningún significado. Sin embargo, esta ha sido en Argentina una de las canciones más populares para los que seguimos a Jesús. Permítanme contarles por qué.

Ubiquémonos a principios de los ‘80. Veníamos de años de violencia que desembocaron en una dictadura militar que imponía el temor, y a veces el terror. Incluso vencida la guerrilla, su política autoritaria no variaba. Pero la derrota en la Guerra de las Malvinas abrió una grieta que permitió canalizar el descontento popular y prever el advenimiento de la democracia. Renacía la esperanza de un nuevo país, con otros principios y otras
libertades. Pero, ¿hacia dónde ir? Como aquel prisionero  que se enteró que Alemania había perdido la guerra y quedaba liberado del campo de concentración, la alegría se confundía con la incertidumbre. Y ahora, ¿qué?

La JEBA organizaba un Congreso Nacional cada dos años y elegía para ese periodo su canción lema. Era un concurso muy disputado, que habían ganado maestros de la talla de Roberto Casino y Jorge Sedaca. Para 1983-1985 el lema era “Jesucristo, la verdad, nuestra fe y nuestro compromiso”. Pensaba en el contexto social y político que nos rodeaba, y me planteé la necesidad de compartir el mensaje de fe y esperanza en el que creía y creo,
pero llevándolo “extramuros”. La palabra clave de la canción era compromiso.

La canción fue la elegida, y la presentamos en la reunión inicial en el Parque Sarmiento, de Buenos Aires, junto a dos músicos extraordinarios, Bruce y Nancy Muskrat. Cuando uno cuando presenta una nueva canción nunca sabe qué va a pasar. Sin embargo, luego de enseñarla, espontáneamente Daniel Dzerezun, un líder juvenil de más de 1,90 metros y larga cabellera rubia, se puso de pie, y comenzó a aplaudir (algo poco común en esa época), la gente lo siguió, y allí comprendimos el impacto que había causado. Los jóvenes se identificaron con su llamado: Anunciar a Jesús aquí y ahora. Apartir de allí la canción se diseminó por todas partes.

A PARTIR DE ALLÍ

Musicalmente no es fácil de tocar por la cantidad de acordes de cuatro y cinco notas que lleva, pero el ritmo pegadizo hace sencillo cantarla y recordarla. Fue lema de numerosos eventos y congresos. Hay algunas “perlitas” que quiero compartir:

La canción fue utilizada como cortina musical del programa que la Iglesia Transparente, a través de su pastor, don José Bongarrá, tenía en Canal 11 (hoy Telefé), entonada por un coro de niños.

Se cantó en el inolvidable Congreso que MEI organizó en 1984 en el auditorio de la Universidad Tecnológica de la ciudad de Santa Fe donde participaron 6,000 jóvenes de distintas vertientes cristianas.

A través de un cuarteto de la Iglesia Bautista de La Lucila, integrado por Claudia Scilingo, Silvia Rastelli, Silvana Pereyra  y Adriana Doglione, en 1985 u 86,  fue una de las seis canciones finalistas del Festival Católico que se realizaba anualmente y convocaba a músicos de todo el país. Entre mis amigos de Facebook están Claudia y Silvia a quienes les
agradezco por tan excelente interpretación.

Dando un recital en Córdoba, donde me acompañaron los brillantes músicos locales Guillermo y Alejadro Faraci y Daniel Esteban Klezsyk, se acercó Daniel Aranda, un músico de Villa María y me obsequió un playback de este tema que había hecho para un conjunto católico. Me sorprendí  y, a la vez, me sentí honrado. No sé si la canción fue grabada o no, pero el arreglo, que aún conservo, es excelente.

También encontré alguna vez en la web una versión midi hecha en piano por uno de los Amenos, excelentes músicos de los Hermanos Libres de Argentina.

La partitura y la letra están en el cancionero “Corazón y Voz Nº8” con arreglos del Maestro Jorge Randazzo (¡Gracias, Jorge!). De paso, en el cancionero hay un error, porque dice 1982, cuando la canción fue compuesta en el ’83; el copyright es de 1984.

La letra también está en la página de inicio del concejal de Ituzaingó y pastor evangélico Mario Revel, con quienes muchos tenemos amistad por Facebook (¡Gracias, Mario!). Me gusta mucho como la tituló, “Nuestro compromiso”.

Para los que quieren escucharla en versión cantada o playbacks (viejas grabaciones de casetes que fueron digitalizadas), la encuentran en:

http://www.reverbnation.com/play_now/song_3386862

http://www.reverbnation.com/play_now/song_4762314

http://www.reverbnation.com/play_now/song_5974611

Podría mencionar más detalles acerca de la canción pero prefiero terminar hablando de su protagonista, Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores. Por eso me despido dejándoles la letra.

NUESTRO CANTO EXPRESAUN SENTIR

Por Pablo. R. Bedrossian (1983)

Nuestro cano expresa un sentir

y es preciso que se pueda oír

en las calles, en las plazas,

en los campos, las montañas,

a lo largo y a lo ancho del país.

Estribillo:

Jesucristo, la verdad,

nuestra fe y nuestro compromiso.

Él es la vida en plenitud,

Él es la fuerza y es la luz,

es la alegría que me alienta a continuar.

Es el poder para cambiar

toda una vida y darle más.

Jesucristo es la razón para vivir.

Este es el momento para actuar

en cada rincón, cada lugar.

Nuestra patria necesita

actitudes decididas

de cristianos que se jueguen de verdad.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.

QUE ES LA MUSICA GOSPEL por Pablo R. Bedrossian

El autor de esta nota cantando en el Cotton Club, Harlem, New York

Es difícil definir un género musical; no es cuestión sólo del ritmo. En el caso de la música gospel, que toma su nombre del inglés gospel, que significa evangelio, la situación es más complicada, porque se trata de una música que apoya o sostiene un contenido claramente definido: el mensaje cristiano. La música está al servicio de la letra, cuyo propósito es anunciar y celebrar a Jesús.

La música gospel nace en los Estados Unidos a mediados de la primera mitad del siglo XX en las iglesias afroamericanas. Surge de la fusión de dos corrientes o géneros musicales: Los spirituals, cantos de fe y esperanza de los esclavos negros que habían abrazado la fe cristiana, y los himnos tradicionales de las iglesias “blancas”, cuya rica tradición aún perdura. Estos himnos comenzaron a crecer con fuerza a partir del movimiento impulsado por John Wesley, que, aunque conocido como el padre del metodismo, puede considerarse el iniciador del movimiento evangélico moderno.

El gospel es un tipo de música popular para uso congregacional. La rítmica es sencilla pero marcada; naturalmente se sigue con el cuerpo o con las palmas. Las estrofas son coronadas por los estribillos que se repiten numerosas veces. Los solistas son apoyados por coros, porque si bien es una música de melodía simple y fácil de aprender, posee una fuerte riqueza armónica. Los mass choir, multitudinarios coros que participan en las reuniones religiosas en los Estados Unidos, se caracterizan precisamente por el canto a cuatro voces. Además, el gospel facilita la improvisación, que realiza el solista sobre la base coral de los estribillos.

La letra es definidamente confesional. No consiste en una tibia declaración de fe sino una proclama valiente y decidida de Jesús como el Salvador. El perdón por su sangre, la cruz, el amor, la fe, el sufrimiento, la victoria y la esperanza de su regreso son los temas predilectos. Una frase medular de una canción puede reiterarse innumerables veces.
Los instrumentos de acompañamiento son variados, pero se destacan el piano, el órgano electrónico (un instrumento que se ha convertido en emblemático del género), el bajo y la batería, por las bases rítimicas que construyen. Los solos de piano improvisando también son característicos (el gospel es una de las fuentes en las que el jazz abreva).

Se habla del southern gospel, un gospel sureño, un género mucho más cercano al himno que al spiritual. Es menos rítmico que el gospel y con escasa improvisación, aunque se apoya también en armonía a cuatro voces y en la estructura de estrofas seguidas por un estribillo. En mi opinión no es verdadero gospel: se trata de una música “blanca”, que es una versión “descafeinada” del género original. No cuestiono su belleza sino su pretensión de apellidarse gospel.

El contemporary gospel, en cambio, es una música afroamericana, que habiendo partido del gospel, incorporó nuevos géneros como el R&B, el soul y el pop, creando una fusión que, me parece, le ha quitado la identidad original. Multiplica la fuerza rítimica, conserva la base coral sobre la cual el solista improvisa, y repite los estribillos con tanta frecuencia que puede causar cansancio o aburrimiento a pesar que se alcancen notas estridentes, cercanos al éxtasis místico o espiritual.

En Latinoamérica también se llama gospel a la música cristiana contemporánea, pero ese uso excede largamente los límites del género. Lo único en común es el mensaje y la modernidad, pero la forma musical puede diferir enormemente.

Tuve el privilegio de asistir en varias ocasiones a iglesias bautistas en el Harlem, el famoso barrio negro de New York, donde se cultiva el gospel de una manera apasionada y genuina. He estado en grandes iglesias como la Abyssinian Baptist Church, donde uno tiene que hacer dos horas de cola para escuchar su famoso coro, y en iglesias pequeñas de cincuenta asistentes donde hay espacios vacíos donde uno puede sentarse con comodidad. En todas las ocasiones he sentido lo mismo: Una tremenda conmoción interior al escuchar alabar a Jesucristo de un modo tan poderoso. En esas ocasiones me pregunté qué movía a estas personas cantar con tanto fervor. Al meditar en ello me convencí que el gospel es la encarnación musical de una fe viva y contagiosa, que revela y comparte una experiencia de profunda comunión con Dios.

© Pablo R. Bedrossian, 2010. Todos los derechos reservados.