“EL HOMBRE INVISIBLE”, UNA CREACIÓN IMPOSIBLE DE H.G. WELLS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Título: “El hombre invisible”

Autor: H. G. Wells

Año:  1897

“Harris refiere que Oscar Wilde, interrogado acerca de Wells, respondió: ‘un Julio Verne científico’”. Jorge Luis Borges[1]

Un hombre, cuyo rostro oculta detrás de un sombrero de ala ancha, gafas oscuras y una bufanda, llega a un pueblo; se hospeda en una posada miserable mientras aguarda la llegada de sus herramientas: libros, tubos de ensayo, frascos con sustancias químicas. No quiere que nadie se acerque, ni él se acerca a nadie. Exige privacidad y despierta sospechas. Esconde un secreto que pronto será revelado: se ha vuelto invisible.  

Podríamos decir que la obra se divide en tres partes, siendo cada una más extensa que la siguiente. La primera presenta las consecuencias de su llegada al pueblo, donde, aún sin develarse el misterio, es visto como un intruso, alguien que rompe el equilibrio en una comunidad donde todos se conocen. Nos parece que, más allá del relato, lineal y simplón, la sección inicial presenta un tema que sigue vigente: las diversas reacciones ante un freak (una expresión en inglés que lude a alguien extraño y extravagante): el miedo, el asco, el rechazo, la negación, la expulsión y la violencia.

La segunda parte consiste en una larga conversación donde el protagonista cuenta su historia a un ex condiscípulo, el Dr. Kemp, en cuya casa se ha escondido. “Soy Griffin, del college, Me he vuelto invisible. Solo soy un hombre cualquiera, un hombre al que tú has conocido, que se ha vuelto invisible”. El diálogo, sin embargo, pone en tela de juicio esa afirmación. No solo relata los pormenores que, como científico, lo llevaron a su descubrimiento, sino que describe sin emoción los distintos dilemas que enfrentó a lo largo del camino. El lector se pregunta qué es lo invisible: ¿es su cuerpo o su moral lo que ha desaparecido?

La última parte, la más breve, trata sobre la huida y la cacería desatada sobre él. Solo podemos anticipar que su propósito era recuperar los documentos con la fórmula encriptada que utilizó para su transformación.

Jorge Luis Borges escribe “las ficciones de Verne trafican en cosas probables; las de Wells en meras posibilidades”[2]. Años después agrega “Wells afirmó las invenciones de Verne eran meramente proféticas y que las suyas eran de ejecución imposible”[3]. A través de un lenguaje sencillo, las creaciones de Wells introducen circunstancias que causan perplejidad. En “El hombre invisible” nos parece que el autor presenta dos temas: el primero, el temor ante lo desconocido; el segundo, de qué sirve la ciencia sin ética ni principios. Borges en el último texto agrega un tercero: “Su hombre invisible es un símbolo, que perdurará mucho tiempo, de nuestra soledad”.

© Pablo R. Bedrossian, 2022. Todos los derechos reservados.


BONUS: UNA CARTA DE BORGES DONDE CITA A EL HOMBRE INVISIBLE


REFERENCIAS

[1] Borges, Jorge Luis, en su ensayo “El primer Wells” de su libro “Otras Inquisiciones”, tomado de “Jorge Luis Borges – Obras Completas (1923-1972)”, Emecé Editores, Buenos Aires, 1974, 13ª impresión, p.697

[2] Borges, Jorge Luis, Op.cit., p.697

[3] Borges, Jorge Luis, en el prólogo a Wells, Herbert George, “La máquina del tiempo – El hombre invisible”, Jorge Luis Borges Biblioteca Personal, Hyspamérica Ediciones Argentinas, 1985 p.9

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