“MARCELLA” (TEMPORADAS 1, 2 Y 3): UN POLICIAL IMPOSIBLE (por Pablo R. Bedrossian)

En las Temporadas 1 y 2, Marcella es una policía de un suburbio de Londres que no entiende razones ni acata órdenes. Es más bien una detective desquiciada que vive en permanente conflicto con todos los que la rodean a causa de la muerte temprana de uno de sus hijos, al que teme haber asesinado en uno de sus episodios de locura. Desde luego, le interesa resolver los casos, pero pareciera que solo admite una manera, la suya. El resto la observa como una buena policía que por sus crisis personales está fuera de control.

Padece de serias lagunas que le impiden recordar hechos. Tiene otros dos hijos que están en un internado y prefieren la compañía de su padre. Pareciera que luego de la muerte de aquel bebé ser madre no es algo para ella.

En la primera temporada se ocupa de asesinatos vinculados a la empresa donde trabaja su marido, un importante ejecutivo de color, con quien mantiene una relación difícil que termina en divorcio. En esa temporada hay una gran actuación de la experimentada actriz irlandesa Sinéad Cusack.

La segunda temporada trata sobre la aparición del cadáver de un niño desaparecido hace varios años, compañero de escuela del hijo de Marcella. La trama discurre sobre diferentes personajes, como viejas glorias del rock británico, un empresario inescrupuloso y una vecina indiscreta. Marcella está separada y cada vez más desbordada, aunque no pierde de vista su labor policial que es lo único que de algún modo la mantiene viva. Sus crisis se profundizan hasta que puede desentrañar lo sucedido con su bebé, lo que la confronta con una situación extrema.

La tercera temporada es totalmente diferente. Marcella se ha convertido en una policía encubierta dentro de una familia mafiosa de Belfast, en Irlanda del Norte, haciendo pareja con uno de los capos de la familia. Ha cambiado su look y hasta su nombre, rompiendo con todo su pasado, incluyendo a sus hijos. Esta nueva identidad opera como una segunda oportunidad frente a la vida, pero muestra que si los problemas se encuentran dentro de nosotros, no hay maquillaje o mudanza que los elimine. En un thriller más violento y complejo que los anteriores, más cercano al cine negro.

Aunque la serie ha recibido excelentes críticas, y la actriz Anna Friel, que interpreta a Marcella Backland, ha ganado premios por su actuación, nos parece una ficción exagerada, que vista con un mínimo de realismo resulta imposible. Sin embargo, cada temporada de 8 capítulos nos ha mantenido atrapados hasta el final.  

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CÓMO VISITAR UN MUSEO Y NO MORIR EN EL INTENTO (por Pablo R. Bedrossian)

Es probable que en su primera visita a un museo haya dedicado de 5’ a 10’ a las primeras obras, de 3’ a 5’ a las siguientes y, tras consultar la hora, se haya visto obligado a ver el resto casi sin detenerse, llegando a la salida con sabor a poco. Permítanos brindarle algunos consejos para aprovechar su visita y disfrutarla a pleno, basados en nuestros recorridos por centenares de museos en cuatro continentes.

Museo Guggenheim (Nueva York, Estados Unidos)

LA PREPARACIÓN

1. Sepa qué tipo de museo va a visitar. ¿Es de arte, historia, ciencias naturales, tecnología aeroespacial o deportivo? Elija un museo que ofrezca contenidos de su agrado.

Museo Nacional de Historia Natural (Washington DC, Estados Unidos)

La mayoría de los museos son temáticos; por ejemplo, hay museos de arte clásico y museos de arte moderno. Incluso pueden abordar temas o periodos muy específicos. Por ejemplo, el Musée d’Orsay de París está dedicado a obras de arte creadas entre 1848 y 1914. Recuerde también que hay museos dedicados especialmente a los niños.

Musée d’Orsay (París, Francia)

Excepcionalmente existen museos que por su amplia diversidad se parecen a las enciclopedias. Tal es el caso del Museo Nacional de Escocia en Edimburgo donde se pueden encontrar objetos tan diversos como un auto de Fórmula 1, un faro para orientación marítima, un Buda Amida o la famosa oveja Dolly, primera en el mundo surgida de una clonación.

Museo Nacional de Escocia (Edimburgo, Escocia)

2. Averigüe qué tamaño tiene o la cantidad de piezas exhibidas. Conocer el tamaño le permitirá administrar su tiempo.

Algunos museos, como el Louvre de París, el Museo Británico de Londres, el Museo Egipcio de El Cairo o el Hermitage de San Petersburgo son tan grandes que es imposible visitarlos en un día, aunque sea a paso acelerado. Se distribuyen en “alas”, edificios que generalmente reúnen piezas por temas o épocas; dentro de cada “ala” existe un buen número de salas, donde en se agrupan piezas por periodos, contenidos o creadores.

Museo Hermitage (Moscú, Rusia)

Hay museos que tienen más de una sede, como el Museo Aeroespacial de Washington D.C., uno de cuyos centros se encuentra en The Mall, el área verde más famosa de la ciudad, y el otro se halla camino al aeropuerto.

Museo Nacional del Aire y el Espacio (Washington DC, Estados Unidos)

Desde luego, existen también museos que tienen dimensiones humanas. Algunos pueden recorrerse en un día o en pocas horas. Generalmente son museos que se ocupan de temáticas muy específicas, por ejemplo, el Museo de FIFA de Zúrich, el Museo de Escultura Maya de Copán, el MALBA de Buenos Aires, el Museo de Pérgamo de Berlín, el Museo de Cosmonáutica de Moscú o el Museo Nacional de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Museo de la FIFA (Zúrich, Suiza)

3. Establezca el tiempo que va a dedicar al Museo. Si sabe cuánto tiempo dispone podrá distribuir su tiempo en base a sus prioridades.

Recuerde que en un museo se camina lento. Analice cómo se sentirá luego de andar de sala en sala durante cuatro horas. Algunos ofrecen restaurantes o cafeterías donde poder comer algo y descansar, pero tenga en cuenta que no suelen ser económicas.

Galería de los Uffizi (Florencia, Italia)

Además, existen museos que, de acuerdo a su interés personal, quizás le convenga visitar en más de una ocasión para ver lo que desea. Por ejemplo, durante un tiempo -no sabemos ahora- a partir de determinado horario la entrada al MET de Nueva York era gratuita, entonces uno podía elegir si visitarlo durante un día entero pagando entrada, hacer varias visitas más cortas gratuitas o combinar ambas formas.

Metropolitan Museum of Art – MET (Nueva York, Estados Unidos)

4. Consulte el precio de la entrada y la forma de adquirirla. Investigue si puede comprarla anticipadamente por vía online o adquirir pases que incluyan varios museos de su interés.  

Hay museos gratuitos como el Museo Británico de Londres o la National Gallery de Washington D.C.; sin embargo, la entrada a la mayoría de los museos es paga. Los precios pueden variar durante el año (suelen subir en verano donde hay mayor demanda o los fines de semana) y en algunos casos conviene comprar con antelación.

National Gallery (Londres, Inglaterra)

En las ciudades más importantes se ofrecen pases para visitar varios museos con un mismo ticket. En otros casos hay entradas que se adquieren por internet que evitan las largas fila de ingreso.

Museo de Pérgamo (Berlín, Alemania)

5. Infórmese sobre lo que desea ir a ver. No siempre están disponibles todas las obras o abiertas todas las salas, sea por reformas, préstamos o restauraciones.

El Museo Nacional de Taipei en Taiwán posee cerca de 700,000 piezas de arte chino por lo solo puede exponer una pequeña cantidad de ese enorme patrimonio. Por esa razón rotan las pinturas y artesanías ofrecidas al público.

Museum of Modern Art – MoMA (New York, Estados Unidos)

El Museo de Cluny en París, con una de las mejores colecciones de arte medieval del mundo, ha estado largo tiempo en proceso de remodelación y al momento de escribir esta nota solo se puede visitar parcialmente.

Museo de Cluny (París, Francia)

LA VISITA

6. Vaya temprano. Generalmente a primera hora hay menos afluencia de público.

Por ejemplo, La Gioconda, la famosa pintura de Leonardo da Vinci expuesta en el Louvre de París, está separada del público por vallas; sin embargo, casi siempre hay entre 30 y 50 personas intentando verla al mismo tiempo. Algo similar ocurre con el David de Miguel Ángel en la Galleria dell’Accademia de Florencia.

Museo del Louvre (París, Francia)

Los Museos Vaticanos suelen recibir tanta gente que es difícil poder detenerse. Si Ud. es de los primeros, gozará del privilegio de poder realizar su visita con más espacio y menos compañía.

Museos Vaticanos (Ciudad del Vaticano)

7. Identifique la obra que observa. Si a Ud. le gusta tomar fotografías de las piezas expuestas, tome luego una fotografía de la información colocada junto a ella.

Al lado de cada pieza suele haber información sobre el nombre, el autor o protagonista, la nacionalidad y el año. A veces aparece información más detallada. Es esencial saber qué está viendo. Aunque uno reciba la información el momento, puede olvidarla.

“Retrato de una dama con vestido amarillo”, Museo Hermitage (San Petersburgo, Rusia)

Además, es útil conocer previamente el idioma en que se brinda la información de las piezas expuestas; si no están en español suelen estar en el idioma del país y en inglés.

Galería Nacional Praga (Praga, República, Checa)

8. Concéntrese en las obras maestras. Debido a los límites que el tiempo y la extensión de muchos museos imponen, es mejor enfocarse en las obras más reconocidas. Sin embargo, también puede incluir aquellas que sin ser famosas son de su interés.

Hay tres modos que pueden ayudarle para elegir las obras a admirar: consultar previamente en libros o internet, comprar al llegar una guía del museo que es un libro con las piezas más importantes y su explicación o alquilar una audioguía a la entrada del museo. Una audioguía consiste en auriculares conectados a un pequeño equipo donde Ud. coloca el número de la obra que aparece junto a ella para escuchar una grabación acerca de lo que observa. Generalmente las tres alternativas pueden conseguirse en su propio idioma, aunque hay museos cuyas guía de papel o audioguía no están disponibles en español.

“David”, Galería de la Academia (Florencia, Italia)

Se han puesto de moda los tours virtuales por internet. Pueden ser una excelente aproximación para elegir con tiempo las obras a contemplar durante su visita.

Museo Reina Sofía (Madrid, España)

9. Disfrute lo que observa. Antes de cualquier explicación, contemple, sienta, piense.

Contemplar una pintura, la osamenta de un animal prehistórico, el mármol de un templo antiguo o un trasbordador espacial son experiencias extraordinarias. La primera impresión es la que define lo que objeto produce en nosotros.

Museo de Arte Costarricense (San José, Costa Rica)

Aproveche ese momento único para que perdure en su memoria. Es algo que sucede, no algo que uno hace. Luego, piense y trate de entender qué hay en lo que observa, qué puede aprender o conocer de lo que está delante suyo.

Museo de Escultura Maya (Copán Ruinas, Honduras)

10. Aproveche las visitas guiadas. Los museos suelen ofrecer tours grupales gratuitos que duran entre una y dos horas donde expertos le presentan y explican algunas piezas de las más importantes.

Si bien en ese caso Ud. no manejará su tiempo ni las prioridades, la información suministrada por los guías puede mejorar notoriamente la calidad de su visita. Debe averiguar si hay tours en su idioma y en qué días y horarios; algunos museos no realizan visitas guiadas diarias en español.

Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires – MALBA (Buenos Aires – Argentina)

También hay tours pagos, grupales o individuales. En caso que su presupuesto lo permita, un tour individual con un experto es una excelente opción.

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CLAUDE LORRAIN, EL ARTISTA QUE PINTÓ AL REVÉS (por Pablo R. Bedrossian)

Para los expertos en arte el nombre de Claude Lorrain resulta familiar; en cambio, puede ser desconocido para el resto, pues no goza del prestigio de los grandes maestros del Renacimiento o de los impresionistas cuyas obras se han hecho populares. Sin embargo, fue un innovador y, para muchos, el primer pintor paisajista.

Con maestros de la talla de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael en el cinquecento (el siglo que comenzó en 1501) se creyó que la pintura había alcanzado su máxima expresión. El peso de su rico legado produjo una crisis, pues la generación siguiente no tenía claro hacia dónde dirigirse. Las formas clásicas del Renacimiento comenzaron a exagerarse (el manierismo) y solo el talento de artistas como Tintoretto (1518-1594) o El Greco (1541-1614) evitaron que las comparaciones se vuelvan odiosas y destructivas. La posterior aparición de Caravaggio (1573-1600) con su naturalismo fue una bocanada de aire fresco al pasar de una tradición pictórica cuyas figuras remedaban esculturas a representaciones que parecían de carne y hueso. En ese entorno, donde el barroco también se abría paso, aparece Lorrain.

Claude Lorrain (1600-1682) nació en Francia un siglo después de aquella época dorada. Desde muy joven se trasladó a Italia donde desarrolló su carrera artística. Aunque su estilo nunca nos atrajo, reconocemos en él un extraordinario innovador: fue el primero en colocar el paisaje como el gran protagonista de un cuadro en lugar de emplearlo como el fondo de una escena. Se trata de vistas campestres, a veces con alguna construcción clásica o un lejano grupo de personas, pero donde la naturaleza ocupa el primer lugar.

PINTANDO AL REVÉS.

Cuando hablamos de pintar al revés no hacemos alusión a un aspecto técnico, como en el caso de Leonardo Da Vinci que era zurdo, escribía de derecha a izquierda y colocaba las letras en posición inversa, obligando a la lectura con un espejo[1]. Hablamos de algo totalmente diferente.

Imaginamos que un pintor recrea el paisaje que se extiende delante de él. Cuando observamos “Vista de Toledo” de El Greco entendemos que, más allá de algunas libertades, el artista representó con su peculiar estilo la ciudad en donde vivía. Lo mismo pasa cuando observamos “Amapolas” de Claude Monet: suponemos que ha sido fruto del artista contemplando la naturaleza.

Por el contrario, Lorrain no pintó lo que veía, sino lo que imaginaba. A pesar que utilizó elementos realistas, producto de su estudio de la campiña romana y las colinas aledañas, idealizó la naturaleza creando paisajes de ensueño bañados de sol. Volcó en sus telas imágenes de lugares que no existían.

Décadas después de su muerte los viajeros juzgaban un paisaje de acuerdo al ideal de belleza propuesto en los cuadros del Lorrain. E. H. Gombrich escribe “acaudalados ingleses fueron aún más allá y decidieron modelar el trozo de naturaleza que les pertenecía, en sus parques o haciendas, según los sueños de belleza de Claude Lorrain”[2]. Esos idílicos entornos naturales con castillos en ruinas impulsaron a los admiradores de Lorrain en la Gran Bretaña a transformar sus jardines para imitar aquellas creaciones[3]. Como en un cuento borgeano, todo sucedía a la inversa: en lugar que un paisaje inspirara una pintura, una pintura inspiraba un paisaje.

Incluso la palabra pintoresco se popularizó cuando comenzó a aplicarse específicamente a paisajes o jardines que recordaran a las pinturas de Lorrain. Luego, y como consecuencia de su uso primitivo, ese adjetivo –pittoresco en italiano, picturesque en inglés, pittoresque en francés- se extendió para describir objetos y lugares que nos parecen propios de una obra de arte.

DOS DETALLES MÁS DE CLAUDE LORRAIN

Debido a la fama que Claude Lorrain obtuvo en su tiempo, afloró una multitud de imitadores que vendía sus copias como si fueran originales. Para preservar su obra, el pintor creó el Liber Veritatis, un cuaderno de 195 dibujos con todas sus obras descritas en detalle, incluyendo datos de la venta, como el nombre del cliente y el precio del cuadro.

El espejo de Claude, un pequeño instrumento oscuro utilizado por los paisajistas ingleses de finales del siglo XVIII y principios del XIX, recibió su nombre en homenaje a Claude Lorrain. Gracias a su convexidad permitía ver secciones del paisaje a menor escala en tonalidades sepias, sirviendo como referencia para la creación de bocetos. Para utilizarlo, el artista debía dar la espalda al paisaje y observar el reflejo en el cristal.

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REFERENCIAS

[1] Isaacson, Walter, “Leonardo Da Vinci La Biografía”, Debate, Penguin Random House Grupo Editorial, 2018, p.44

[2] Gombrich, E.H., “La Historia del Arte”, Phaidon, 16ª Edición (revisada, ampliada y rediseñada), 1995, p.397

[3]  Gombrich, E.H., Op. cit., p.419


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LOS EDIFICIOS DE NORMAN FOSTER EN BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Norman Foster creó algunos de los edificios más originales e impactantes de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. Como Zaha Hadid, César Pelli, Frank Gehry y Santiago Calatrava, logró unir estructura, tecnología y arte rompiendo con los moldes que lo precedían.

The Gherkin, Londres, Inglaterra, 2001

Nacido en 1935 en Manchester, Inglaterra, estudió arquitectura en su ciudad natal y luego hizo una maestría en la Universidad de Yale en Estados Unidos. Poco después de su regreso se asoció a Richard Rogers, otro extraordinario arquitecto; junto a él, Su Rogers y Wendy Cheesman conformó en Londres el legendario estudio Team 4 en los años ’60. Luego fundó su propio estudio que hoy está presente en más de 20 países y cuenta con unos 1200 empleados. Ha recibido el premio Pritzker, una especie de Premio Nobel de la Arquitectura, ​ en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009.

EL MOVIMIENTO “HIGH-TECH”

Norman Foster tempranamente adhirió al High-Tech, que consagra los últimos adelantos industriales, tales como el uso del vidrio y del acero, a la arquitectura de su tiempo.  

Cúpula del Reichstag, Berlín, Alemania, 1999

A primera vista podría decirse que era un movimiento rebelde e innovador; sin embargo, “exaltaba tecnologías que pasaban rápidamente a la historia. No es difícil ver en los edificios de Rogers y Foster una nostalgia por la maquinaria victoriana y una fría pasión por los últimos adelantos en materiales y métodos estructurales”[1].

LOS APORTES DE NORMAN FOSTER

Jonathan Glancey afirma: “a comienzos del siglo XXI, a Foster se le considera por unanimidad el arquitecto con más éxito del mundo… Esto se debe, por un lado, a su dinamismo y, por el otro, al gran equipo que le rodea… Pero más importante aún ha sido el hecho que su arquitectura ha conectado con su generación…”[2].

Hearst Tower, New York, Estados Unidos (2003)

En nuestra opinión, Norman Foster es un genio creativo cuya ambición por innovar nunca se detiene. Se ha dicho que “sus edificios realmente son high-tech; no pueden ser superados ni siquiera por algo que un inventor pudiera idear para un servicio de inteligencia”[3].

EDIFICIO ALEPH

Ubicado en la calle Petrona Eyle entre la avenida Juana Manso y la calle Olga Cossettini de Puerto Madero se encuentra el Edificio Aleph, o, como dice su letrero, las “Aleph Residences”. Se trata de una inversión realizada por el Faena Group quien encargó al estudio de Norman Foster.

Con sus nueve pisos mantiene la misma altura de los edificios de la zona, que parecen diminutos frente a las torres que se encuentran a pocas cuadras. Con su minimalismo, este edificio de viviendas quizás posea el brillo de otras obras del arquitecto inglés, pero reserva su encanto para su interior.

Inaugurado en 2012, y siempre bajo el concepto high tech, cuenta por fuera con balcones y pantallas móviles color bronce oscuro que permiten regular el paso de la luz y el calor para crear ambientes a la medida.

Dejemos que el propio Estudio Foster + Partners describa su propia creación “El bloque de apartamentos de 9 pisos que encierra un patio ajardinado público. Los materiales son brillantes y cálidos, con acristalamiento de aluminio bronceado y protección solar, suelos de piedra caliza y una paleta de colores orgánicos. Los apartamentos de doble aspecto, llenos de luz y bien ventilados, contienen una combinación de secciones de dos niveles con techos abovedados y salas de estar de doble altura. Las habitaciones externas difuminan los bordes entre la vida exterior e interior”[4].

LA JEFATURA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD (BUENOS AIRES, ARGENTINA)

En una decisión estratégica, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió trasladarse al sector sur de la ciudad. Para la nueva sede ubicada en el barrio de Parque de los Patricios, Norman Foster y su equipo diseñaron un edificio que ocupa toda la manzana.

La elección del vidrio para las paredes no fue casual: no solo inunda de luz natural las oficinas, sino que representa la transparencia que debe regir en la administración pública, promoviendo, además, la comunicación franca entre los colaboradores.

Este centro cívico de techo ondulado de hormigón a la vista fue inaugurado en abril de 2015. Puede albergar hasta 1,500 empleados. Posee un innovador diseño con un layout adaptable a los cambios de la estructura organizacional. Además, cuenta con terrazas internas donde se encuentran las estaciones de trabajo distribuidas en cuatro niveles y dos grandes patios.

La Casa de la Ciudad se encuentra en armonía con el entorno natural del parque adyacente y con la arquitectura de un barrio que supo tener una fuerte impronta fabril.

El genio de Norman Foster brilla a través de sus obras, siempre sorprendentes, consistentes e innovadoras. Nadie sabe aún cómo serán los edificios del futuro, pero estamos seguro que este extraordinario creador británico lo ha anticipado.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados


REFERENCIAS

[1] Glancey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, 2001, p.205

[2] Glancey, Jonathan, Op. cit., p.206

[3] Kuhl, Isabel, Lowis, Kristina y Thiel-Siling, Sabine, “50 Architects you should know”, Prestel, 2017, p.114

[4] https://www.fosterandpartners.com/projects/faena-aleph/


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QUIÉN FUE WILLIAM BOOTH: HISTORIA Y ANÉCDOTAS DE UN HOMBRE CON UNA MISIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

A Marco Polo, siervo de Jesucristo, pastor en Villa Soldati, que ha dedicado su vida a servir a Dios y a los demás.

Se cuenta que un pastor afroamericano durante una visita a Londres, Inglaterra, decidió visitar el Cementerio de Abney Park. Tomó un tour a pie que ofrecía visitar las tumbas más famosas. Cuando el grupo llegó hasta una lápida con forma de escudo, el visitante estalló en lágrimas y cayó al suelo repitiendo:

– ¡Hazlo de nuevo! ¡Hazlo de nuevo! ¡Hazlo de nuevo!

Era una oración que elevaba en llanto a Dios porque allí yacían los restos de un hombre que marcó una diferencia en su generación y en las siguientes, hasta el día de hoy: William Booth, el fundador del Ejército de Salvación.

Booth había nacido en 1829 en Nottingham, Inglaterra, en el seno de una familia de buena posición económica que luego cayó en la pobreza. A los 13 años debido a la falta de dinero tuvo que interrumpir sus estudios y trabajar como aprendiz en una casa de empeños. Dos años después sucedió algo que cambió su definitivamente su vida: decidió creer en Jesucristo. Desde luego, su posición social era la misma, pero descubrió su propósito en la vida. Comenzó a leer la Biblia y a predicar el evangelio a los pobres en su tiempo libre junto a un amigo suyo, Will Samsom, que murió poco después de tuberculosis. En ese entonces Booth tenía apenas 20 años.

No solo había perdido a su amigo sino también su empleo. Pasó un año desocupado y se dirigió a Londres donde comenzó a predicar en las calles. Fue ordenado como pastor metodista, pero renunció en medio de conflictos; incluso su participación en campañas de evangelización fue prohibida por el consejo de iglesias al que pertenecía y tuvo que continuar por su cuenta. Nunca desistió; su vocación era más fuerte que sus problemas.

En 1865 creó junto a su esposa una organización cristiana donde el servicio a los más necesitados -no solo en lo espiritual sino también en lo material- ocupó el lugar preponderante. 13 años después declaró “La misión cristiana es … un ejército de salvación”. Su obra es mundialmente conocida pues, ya constituida como institución, el Ejército de Salvación se expandió a decenas de países. Aunque William Booth predicaba el nuevo nacimiento podía decir como la bíblica Epístola de Santiago “la fe sin obras está muerta[1].

Las reformas sociales que promovió fueron revolucionarias para la época, entre ellas hogares para prostitutas y expresidiarios, abogados para pobres, comunidades agrícolas para la enseñanza de técnicas de cultivo y la creación de clínicas populares. Llegó a afirmar que si el estado no cumple con sus obligaciones sociales, será tarea de cada cristiano cerrar la brecha. Su propósito final era que las personas fueran salvas por Jesucristo y, como parte de esa salvación integral, abolir la pobreza y terminar con los vicios que aquejaban a la sociedad de su tiempo.

En la introducción de su libro “Darkest England and the Way out” (en castellano “Inglaterra oscura y sin salida”) afirma:

“No tengo intenciones de desviarme en lo más mínimo de los principios básicos que han regido mis actos en el pasado. Mi única esperanza con respecto a la superación definitiva de la miseria de la humanidad, ya sea en éste o en el mundo venidero, es que el hombre se regenere o transforme por el poder del Espíritu Santo a través de Jesucristo. Pero al proporcionar alivio para la miseria terrenal, creo que sólo estoy haciendo más fácil y posible lo que ahora parece difícil e imposible: que hombres y mujeres encuentren su camino hacia la Cruz de nuestro Señor Jesucristo”[2].

La obra del Ejército de Salvación en favor de los pobres y parias de la Inglaterra victoriana, donde las diferencias entre las clases sociales eran enormes, es un ejemplo para todos nosotros, para todos los hombres y todos los tiempos. Es fácil culpar al gobierno, a los poderosos y a los opresores, pero es difícil dejar nuestra comodidad y hacer algo por sus víctimas.

ANÉCDOTAS QUE PINTAN UNA VIDA

Compartimos algunas anécdotas que ilustran la titánica labor de William Booth y los miles de voluntarios que en todo el mundo que se sumaron a su equipo.

1. LAS CAJAS DE FÓSFOROS Y LOS SALARIOS JUSTOS

Entre otras iniciativas, el Ejército de Salvación creó una fábrica de fósforos en el área de Londres. Las cajas llevaban el siguiente eslogan “Luces en la Inglaterra más oscura, seguridad contra incendios, salarios justos por trabajo justo”. No nos debe sorprender la última frase. Esa fábrica pagaba 4 peniques por docena mientras las grandes compañías solo pagaban 2.5 peniques. Booth y su Ejército de Salvación predicaban con el ejemplo.

2. LA MÁXIMA AMBICIÓN: NO SER CONOCIDO SINO DAR A CONOCER

En su ancianidad William Booth se reunió con Eduardo VII, el rey de Inglaterra, quien elogió al Ejército de Salvación y su obra. La respuesta fue contundente:

Majestad, hay hombres que ambicionan oro, otros desean convertirse en grandes artistas de la música o del canto, otros ambicionan la fama y el poder político, pero desde que yo conocí a Cristo como Salvador de los pecadores mi ambición fue darle a conocer a las almas[3].

3. LA CÁRCEL COMO PRECIO

La acción social del Ejército de Salvación ente 1870 y 1880 generó conflictos no solo con pandillas sino también con las autoridades en toda Inglaterra porque predicaban el evangelio en los mercados y lugares públicos. Tal como sucede hoy en algunos países cuyos gobiernos levantan la bandera de los derechos humanos pero se oponen a la libre expresión, los “soldados” voluntarios del Ejército eran encarcelados rutinariamente, acusados de alterar al orden público. Sin embargo, nada los detenía. Finalmente, en 1892 el Parlamento Británico sancionó una ley que permitió las reuniones al aire libre reconociendo que no podían frenar una fuerza que bendecía a su nación[4].

4. GUERRA CONTRA LA TRATA DE NIÑOS Y EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

Trabajando en equipo con la reformadora social Josephine Butler, el Ejército de Salvación expuso los espantosos niveles de prostitución juvenil en Londres. Catherine, la esposa de William Booth, escribió a la reina Victoria y al Primer Ministro y en un acto sin precedentes condenó en público a los miembros del Parlamento por su falta de voluntad política para resolver el tema. La presión dio resultado: en 1885 se elevó la edad del consentimiento sexual a los 16 años, se proscribió el secuestro de niños y se otorgó mayor poder a la policía para buscar niñas secuestradas[5].

5. UNA SOLA PALABRA

Se cuenta que en ocasión de una tremenda helada próxima a la Navidad, el Ejército de Salvación habían utilizado todos sus recursos en servir a los más pobres. El “General” Booth quería enviar un mensaje de motivación a sus “soldados”. Apareció un ricachón que le ofreció pagar un telegrama masivo, pero con una condición: el mensaje solo podía contener una palabra. Booth pensó un instante, tomó un papel, escribió algo y se lo entregó al donante que, tras leerlo, emitió el cheque para el telegrama. La nota de Booth decía simplemente: “otros”[6].

6. LA LUCHA JUNTO A LOS OBREROS

En 1889 los obreros de los astilleros londinenses estallaron en huelga, cansados del maltrato y la escasa paga que los obligaba a vivir sumergidos en la pobreza. ¿Cómo ayudar a sus famélicas familias? El Ejército de Salvación entregó miles de comidas a los huelguistas. “Ben Tillett, líder del sindicato portuario, luego recordó que la acción del Ejército de Salvación fue un factor importante en la victoria de los trabajadores portuarios en mejorar su paga y condiciones”[7]. Desde Australia, el propio Ejército de Salvación envió el dinero de las ventas de su revista “Grito de Guerra” al fondo de la huelga portuaria de Londres. El libro de William Booth “La Oscura Inglaterra y cómo salir de ella” de 1890, que contiene una propuesta radical basada en las Escrituras, se considera un factor clave en la reforma social que años después se produjo en Inglaterra.

7. LA ABUELA DEL PAPA FRANCISCO Y EL EJÉRCITO DE SALVACIÓN

En su primera homilía ecuménica Francisco I contó una sabrosa anécdota de su niñez, cuando los protestantes eran considerados por la iglesia romana como herejes condenados al infierno. El papa argentino tenía 4 años y caminaba con su abuela y vio que del otro lado de la calle caminaban dos mujeres con el uniforme del ejército de salvación. Él preguntó:

“Abuela, ¿esas quiénes son? ¿monjas o religiosas?”

– “No. Son protestantes, pero son buenas.”

Gracias al testimonio del Ejército de Salvación el futuro papa argentino recibió la primera lección de ecumenismo[8].

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REFERENCIAS

[1] Epístola de Santiago 2:17

[2] Booth, William, “La Inglaterra oscura y cómo salir”, Ejército de Salvación, original 1890, edición sin fecha, p.6

[3] Vila, Samuel, “Gran diccionario enciclopédico de anécdotas e ilustraciones”, Editorial Clie, 1959, 1991, Anécdota 2136

[4] Clifton, John y Naomi Clifton; Coke, Kerry y Nick; “Marchando hacia la Justicia – La Organización Comunitaria y El Ejército de Salvación”, Centre for Theology & Community, 2015, Traducción con permiso de Solimar Lugo-Machado, marzo 2017, p. 7

[5] Clifton, John y Naomi Clifton; Coke, Kerry y Nick; Op. cit., p.7

[6] Relatado por nuestro amigo y pastor Gerardo Muniello en su mensaje online del 24 de mayo de 2020, emitido por Youtube

[7] Clifton, John y Naomi Clifton; Coke, Kerry y Nick; Op. cit., p.8 y 9

[8] Sin firma, “El testimonio de ecumenismo de la abuela del Papa”, Zenit, 12 de diciembre de 2014; puede leerse en https://es.zenit.org/articles/el-testimonio-de-ecumenismo-de-la-abuela-del-papa/

EL PASAJE MARCOARTÚ, UNO DE LOS PASAJES MÁS PEQUEÑOS DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES” 

Este curioso y pequeño pasaje peatonal sobrevive escondido detrás de la Estación Flores. Con una única entrada por la calle Bolivia, corre paralelo a las vías del del Ferrocarril Sarmiento, de las cuales está separado solo por una reja metálica.

Es corto y angosto. Su breve trayecto sirve de frente a una antigua construcción de dos plantas de color gris y reminiscencias art nouveau.

Este edificio de viviendas posee seis puertas en la planta baja, numeradas del 1 al 6, y cuatro balcones en la planta alta.

Además, las bases de los tres últimos balcones se apoyan sobre columnas, formando pórticos que lejanamente nos recuerdan a los del barrio londinense de South Kensington. Nótese el parecido.

El acceso al pasaje se encuentra en Bolivia 202. En la entrada hay dos puertas enrejadas tras las cuales se abre un piso de baldosas. Los pórticos reducen el ancho del pasaje que, más que una calzada, parece una vereda. Se recorre en segundos, terminando contra una pared, por lo que no tiene salida a la calle Condarco.

LA FECHA Y EL CREADOR

Aunque varias fuentes sostienen que “son casas que datan de 1914, construidas por el arquitecto e ingeniero J. Arnaut para ser utilizadas por personal ferroviario”[1], [2], según una inscripción en el propio edificio, el proyecto fue realizado por el ingeniero catalán José Arnavat[3], quien se había radicado en Argentina desde hacía varias décadas.

Foto por Alejandro Machado, utilizada con su permiso

De acuerdo a lo conversado con el Dr. Eduardo Balbachan, la fecha debe ubicarse alrededor de 1908, año del fallecimiento del Ing. Arnavat. Además, nos ratificó que el edificio de viviendas del pasaje Marcoartú fue construido por el Ferrocarril Sarmiento para sus obreros.

EL NOMBRE Y EL ORIGEN

El nombre recuerda a Daniel E. Marcoartú[4], el donante del predio. Una resolución municipal del 24 de diciembre de 1906 habla de la cesión que este vecino hizo en favor de la Municipalidad “de la superficie de terreno compuesta de 449 metros 4 decímetros cuadrados con destino a la regularización de las calles Avellaneda y Bolivia”[5] que sirvió para el edificio y el pasaje.

Aparentemente siempre mantuvo el mismo nombre. Dice Alberto Gabriel Piñeiro: “esta denominación, cuya presencia ya puede corroborarse en el Plano Bemporat de la Capital Federal, Índice General de las calles del Municipio, Edición 1931/1932, aún subsiste, conservando su carácter no oficial”[6]. Tal como afirma, aunque formalmente no es un pasaje público ni posee un nombre oficial, se lo conoce y reconoce como Pasaje Marcoartú. Se lo encuentra en Google Maps y las entradas al edificio tienen su propio código postal, C1406GGB. Como ya hemos mencionado, las casas están numeradas de 1 al 6 sin seguir la altura de las calles paralelas.

ACERCA DEL INGENIERO JOSÉ ARNAVAT

José Arnavat se había graduado en la Escuela de Ingenieros de Barcelona, llegando a la Argentina en 1872. En Buenos Aires realizó varias obras, como la Capilla y Colegio de las Hermanas Adoratrices en la calle Paraguay 1419, un petit hotel en la avenida Córdoba 1739[7] y el ex Gran Hotel España en la Avenida de Mayo 930.

En el excelente trabajo de investigación de Alejandro Machado para el Catálogo General del Modernismo Catalán, aparece otra obra suya muy cerca del pasaje Marcoartú, un pequeño hotel familiar en la calle Bogotá 2527[8]. Arnavat, además, fue secretario de la SCA (Sociedad Central de Arquitectos) de la Argentina[9].

UNA HISTORIA QUE PARECE UNA HISTORIETA

Resultó muy difícil recabar anécdotas ocurridas en el pasaje Marcoartú. Solo obtuve una cuya veracidad es dudosa. El relato vino de una anciana que vivió sobre la calle Condarco, del otro lado del pasaje. Según ella ocurrió hace más de sesenta años.

Había un ladronzuelo que vivía del arrebato. Al parecer, tomaba el tren bien temprano en Moreno y cuando se detenía arrancaba carteras o maletines huyendo a la carrera. En la Estación Flores sus robos ocurrían al menos dos veces por semana. Cuando el policía asignado a la estación lo perseguía, el adolescente trepaba la verja del pasaje Marcoartú con una velocidad felina y saltaba la tapia que daba hacia Condarco.

El agente pasaba vergüenza porque el comisario se había hartado de las denuncias, pero él, que lo había pasado mal de chico, no quería usar violencia innecesaria para atrapar el delincuente. Entonces resolvió hacer algo extraño. Durante toda una semana, con las primeras luces de cada día, se dirigió al pasaje a untar de grasa el paredón por el cual trepaba el ratero.

El jueves temprano se escuchó el grito de una mujer a quien le habían robado la cartera. El agente amagó correr y vio una figura escapar y saltar las rejas. En lugar de seguirlo por el andén salió disparado hacia al pasaje donde vio que el muchacho luchaba por encaramarse a la pared, pero resbalaba. Lo detuvo por detrás, lo tiró al piso y le puso las esposas. Cuando lo dio vuelta se dio cuenta que no era el mismo muchacho sino un hombre mayor con un par de cicatrices en la rostro. En la comisaría se enteró que era un ladrón muy buscado cuyo prontuario incluía un homicidio. Según la viejita, el comisario lo felicitó por la detención y nunca de enteró de la treta. En cuanto al jovencito, siguió robando y no hubo grasa que lo detuviera. Tristemente, semanas después apareció muerto en una zanja por la zona de Padua.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS 1: OTRA EVIDENCIA DEL PARECIDO DEL EDIFICIO DEL PASAJE MARCOARTÚ CON LAS CONSTRUCCIONES DE SOUTH KENSINGTON LONDRES

En su trabajo final “Evolución de la Vivienda en París, Buenos Aires y La Plata inserción del Petit-hotel” la Arq. Julieta Derdoy, bajo la dirección del Arq. Fernando Aliata, escribe en la página 71: “Las series de casas estilo cottages típicamente británicas no fueron frecuentes en distintos barrios de Buenos Aires, se pueden ver especialmente en Belgrano. Un pequeño conjunto de casas de sectores medios destacables son el sobrio pasaje Marcoartu en Flores, 1914 y el complejo proyectado por Lorenzo Siegrist, 1913, en Carbajal y Conde en Belgrano”. Los covered back porch son típicos del estilo victoriano.


BONUS 2: UN TANGO QUE MENCIONA A MARCOARTÚ

Hay un tango que menciona al pasaje Marcoartú y hace referencia también a Alejandro Dolina y a su famoso Ángel Gris. Este tango en 1997 recibió una mención especial en un concurso titulado “Un tango a mi barrio”.

(Letra de Daniel Parisi)

Burlona y artera, la noche se anida
malandras y santos pierden la razón
suena la chicharra, señal de suicidas
revientan los tacos en el Odeón.
Turbios claroscuros donde sin cautela
dibujé la estela de mi juventud.
Plátanos heridos ocultan, desvelan
dolinescos ángeles sobre el Marcoartú.
Flores, tus calles prohibidas me vieron crecer
anhelando el fuego de rojas mujeres de lento vaivén.
Flores, brilla la indecencia de tu soledad.
Ronca la avenida, lucís como el centro de
[una gran ciudad
Casitas baratas como almidonadas
de eternos eneros quietos como el sol
rebotan las huellas de mil afiebradas
pelotas que nunca se van al “augolî.
La vida y la muerte huelen a lavanda
contra la muralla de piedra y verdín
vamos Baldomero, levántate y anda
que hoy dan dos de cowboys en el San Martín.
Flores, tus calles prohibidas me vieron crecer
anhelando el fuego de rojas mujeres de lento vaivén.
Flores, brilla la indecencia de tu soledad
Ronca la avenida, lucís como el centro de
una gran ciudad.


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Agradezco al Dr. Eduardo Balbachan por su asesoramiento. Fue el primero en presentarnos esos mágicos callejones a través de su obra “Los ignorados Pasajes de Buenos Aires”, publicada por la Editorial Rodolfo Alonso en 1982 y luego en una versión ampliada y mejorada por Corregidor en 2010. El trabajo del Dr. Balbachan es imprescindible para cualquier publicación sobre el tema y espero que reciba el merecido reconocimiento público por su enorme contribución al conocimiento de la Reina del Plata.

Agradezco también a Alejandro Machado, gran experto en edificios porteños, por siempre compartirme generosamente la información que le solicito El relevamiento que ha hecho de esas obras y sus creadores es extraordinario, reflejando su admirable pasión por la Ciudad de Buenos Aires. Recomiendo su página en Facebook “Cronista de tu Ciudad”, https://www.facebook.com/groups/cronistadetuciudad/ y todos sus blogs, entre ellos, “Red de Blogs de Arquitectura Argentina”  http://blogs-patrimoniales.blogspot.com/ junto al recordado Fabio Perlin o el mencionado en este artículo, “Arquitectos Españoles en Argentina y España”, http://arquitectos-argentina-espania.blogspot.com/ en colaboración con el catalán Valentí Pons Toujouse.


REFERENCIAS

[1] Sin firma, “Pasaje Marcoartú”, B.A.C.N. (Buenos Aires Ciudad de Noticias, 1/1/2018. http://bacn.com.ar/pasaje-marcoartu/

[2] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.87,88

[3] Machado, Alejandro, “Arquitectos Españoles en Argentina y España”, http://arquitectos-argentina-espania.blogspot.com/

[4] Apellido de origen vasco

[5] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Corregidor, Buenos Aires, Argentina, 2010, p..78

[6] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.162

[7] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., p.70

[8] Machado, Alejandro, “Ingeniero José Arnavat”, link de “Arquitectos Españoles en Argentina y España”, http://arquitectos-argentina-espania.blogspot.com/search/label/Ing.%20Jos%C3%A9%20Arnavat

[9] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., p.71


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la imagen con el nombre grabado del Ing. Arnavat en el edificio del pasaje Marcoartú que pertenece a Alejandro Machado y es utilizada con su permiso.

CEMENTERIOS EXTRAORDINARIOS (por Pablo R. Bedrossian)

La palabra cementerio tiene su origen en el término griego koimêtêrion (“dormitorio”) que a su vez deriva de la expresión koimáõ que significa “me acuesto”[1]. Se atribuye a los cristianos el primitivo uso de la palabra cementerio con ese significado: “lugar de los que duermen”. De hecho, el apóstol Pablo llama así a los cristianos que ya han muerto cuando él escribe a mediados del siglo I: “Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús”[2].

Para muchas personas el cementerio es un lugar de honda tristeza pues yacen allí los restos de sus seres queridos. Ha sido el lugar de dolorosas despedidas y momentos de profundo recogimiento. En un diálogo que tuve con el escritor argentino Jorge Luis Borges, hablando de la Recoleta comentó:

– El otro día fui a caminar por el cementerio. Allí descansan los restos de mis padres. En ese momento pensé: si mis padres están en algún lugar seguro que no es en este sitio donde todo es polvo y corrupción[3].

Sin embargo, los cementerios no solo producen tristeza sino también nos recuerdan la historia; los epitafios nos acercan a quienes nos precedieron y la arquitectura de muchas tumbas nos hace admirarlas como auténticas obras de arte. Por eso, presentamos aquí cementerios extraordinarios en breves reseñas para que Ud. decida si desea conocerlos.

1. CEMENTERIO DE LA RECOLETA, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Aunque el cementerio de la Recoleta fue establecido en 1822, recién en 1881, gracias a una completa remodelación que imitaba el estilo de los cementerios europeos, adquirió su nueva fisonomía[4]. Las décadas siguientes constituyeron la época de oro de la Argentina y las familias adineradas contrataron famosos arquitectos y escultores para adornar las tumbas de sus seres queridos. “Estos príncipes de las pampas copiaron a los burgueses italianos y franceses no solo en sus ropas y en su espíritu, sino también las esculturas que admiraban en los cementerios de Père Lachaise en París y Staglieno en Génova[5].

Contiene 4,970 bóvedas en sus casi cinco manzanas y media. En su mayoría se levantan como pequeños edificios que contienen ataúdes, altares y símbolos religiosos coronados por ángeles y cruces en sus techos.

Confluyen en ellas una gran cantidad de estilos arquitectónicos como el eclecticismo, art nouveau, el art deco o incluso, el arte egipcio.

Una de las mayores curiosidades, tanto por su diseño como por su historia, es la tumba Tomás Guido quien fuera amigo personal y compañero de armas del General José de San Martín. Su tumba fue levantada por su hijo, el poeta Carlos Guido Spano, con piedras traídas de la Cordillera de los Andes.

Algunos sepulcros, como en de la familia Leloir, de la cual Luis Federico es el más conocido por haber recibido el Premio Nobel de Química en 1970, son imponentes. Otros sorprenden por sus historias y su arte, como el de Rufina Cambaceres.

El Cementerio de la Recoleta reúne la mayor concentración de tumbas de celebridades, empresarios y políticos argentinos, como la de Evita y la de Domingo Faustino Sarmiento. Tanto el cementerio en general como muchas de sus tumbas han sido declaradas sido declaradas Monumento Histórico Nacional.

2. CEMENTERIO DE PÈRE LACHAISE, PARÍS, FRANCIA

Este gran cementerio parisino de calles empedradas y jardines ingleses toma su nombre del confesor del Rey Luis XIV, el padre La Chaise.

Es un lugar verde y apacible ubicado sobre una suave loma con unos 70,000 terrenos cedidos en concesión para tumbas y sepulcros. Muchos de ellos son verdaderos monumentos que homenajean a quienes yacen allí. En particular nos llamaron la atención los recuerdos a soldados muertos, muchos de ellos anónimos, que dieron la vida por su patria.

Además, descansan allí grandes protagonistas de la historia y la cultura francesa, como Molière, Balzac, Champollion, Maria Callas, Edith Piaf e Yves Montand, e incluso extranjeros fallecidos en París como Frédéric Chopin, Oscar Wilde y Jim Morrison.

En el centro del cementerio se encuentra el imponente crematorio que constituye por sí mismo una extraordinaria obra de arquitectura diseñada por Jean-Camille Formigé.

Forma un complejo con el columbario anexo y ha sido declarado Monumento Histórico Nacional.

3. CEMENTERIO JUDÍO, PRAGA, REPÚBLICA CHECA

Este cementerio fue utilizado desde principios del siglo XV hasta 1787. Aunque hoy conserva unas 12,000 lápidas, se estima que debajo de ellas descansan los restos de más de 100,000 israelitas.

Durante más de 300 años fue el único lugar de Praga donde se le permitió a la comunidad hebrea enterrar a sus muertos, por lo que debajo de cada tumba visible hay muchas otras de personas desconocidas que vivieron, amaron y sufrieron.

Está ubicado en Josefov, el barrio judío de Praga, que tiene una triste y larga historia, iniciada cuando en 1096, durante la Primera Cruzada, se obligó a los judíos a concentrarse en un barrio amurallado.

Junto a la entrada del cementerio -cuya visita es conmovedora- se encuentra el antiguo edificio de la Jevrá Kadishá, la fraternidad fúnebre, que se ocupaba de los ritos funerarios que son de gran relevancia para la comunidad judía. El edificio, que se puede visitar, parece un pequeño castillo. Su construcción data de 1906 pero la Jevrá Kadishá de Praga fue creada en 1564[6].

Umberto Eco en 2011 publicó una novela que lleva el nombre del sitio, “El Cementerio Judío de Praga”, donde desenmascara la historia de los tristemente célebres “Protocolos de los Sabios de Sion”.

4. CEMENTERIO NACIONAL DE ARLINGTON, VIRGINIA, ESTADOS UNIDOS

Muy cerca de Washington D.C., apenas cruzando el río Potomac, se encuentra el cementerio militar más grande de los Estados Unidos, el Cementerio Nacional de Arlington.

Fue creado durante la Guerra de Secesión y contiene los restos de veteranos de todas las épocas, desde la Guerra de Independencia de los Estados Unidos hasta las invasiones militares en Afganistán e Irak.

Impacta la enorme cantidad de lápidas blancas en fila con los nombres de hombres y mujeres que sirvieron (y murieron) por su país. 

Hay algunas tumbas especiales como la Tumba del Soldado Desconocido o el Memorial a John F. Kennedy que son muy visitadas, pero hay otros sitios importantes de recuerdo como el de las víctimas del fatídico 9-11, el correspondiente a los fallecidos en la explosión del transbordador espacial Challenger y el dedicado a las 259 víctimas del atentado aéreo a un vuelo de Pan Am en Escocia.

El lugar inspira un hondo respeto y mueve a reflexionar sobre la vida, la guerra y la muerte.

5. EL CEMENTERIO O NECRÓPOLIS DE COLÓN EN LA HABANA

Este magnífico cementerio levantado en la segunda mitad del siglo XIX fue creado para albergar la tumba de Cristóbal Colón. Sin embargo, nunca recibió los restos descubridor de América que por aquel entonces yacían en la catedral de La Habana.

Declarado Monumento Nacional, tiene magníficas bóvedas y tumbas anteriores a la revolución castrista, de gran valor histórico, cultural y artístico.

Quizás el sepulcro más visitado sea el panteón de la familia Falla y Bonet; entre otros elementos incluye una pirámide trunca granito gris pulido con un Cristo de bronce sobre ella. Considerada una de las piezas funerarias más bellas del planeta, es creación del escultor español Mariano Benlliure.

Una de las mayores curiosidades es que es el único lugar en la isla -según me explicaron allí- donde existe la propiedad privada. Aunque no hemos podido aún documentarlo, el guía que nos acompañó en la visita contó que por esa razón durante un tiempo una mujer trasladó allí su oficina.

Ángeles, mármoles y cruces en un tono intensamente blanco hacen de este cementerio una extraordinaria galería de escultura al aire libre digna de admirar y visitar.

6. CEMENTERIO GREYFRIARS, EDINBURGO, ESCOCIA

Este cementerio no se destaca como el de la Recoleta, el Père Lachaise o el de Colón en La Habana por su arte, ni tampoco como el Cementerio Judío de Praga o el Nacional de Arlington por el recogimiento, sino por la simpatía y el misterio.

Hablamos de simpatía pues cerca de la entrada se encuentra la famosa estatua de Bobby, el perrito que permaneció durante 14 años -hasta su muerte- junto a la tumba de su dueño. Hay una lápida que recuerda a este Skye Terrier que vivió a mediados del siglo XIX, que, en realidad, se encuentra enterrado en otro lugar del cementerio.

Pero dijimos misterio porque la leyenda cuenta que en el cementerio habita el fantasma de George “Bloody” Mackenzie, un abogado y político que encarceló en una prisión vecina a 1200 covenanters presbiterianos opuestos al gobierno católico que regía el Reino Unido durante la  segunda mitad del siglo XVII. Muchos de los reos fueron ejecutados y otros murieron debido al maltrato. Finalmente el rey Jacobo II fue derrocado en la Revolución Gloriosa en 1688 y tres años después Mackenzie murió y fue enterrado en este cementerio. Incluso hay tours nocturnos por el Greyfriars, considerado uno de los lugares más tenebrosos del planeta.

Al lado de Greyfriars se encuentra nada menos que la Georges Heriot’s School, un antiguo colegio que dicen que inspiró Hogwarts, “el mejor colegio de magia y hechicería del mundo”, según la saga de Harry Potter.

De paso, no hay visita a la ciudad de Edinburgo que no incluya la vista de la cafetería donde, según se cree, J.K. Rowling creó al famoso personaje.

7. CEMENTERIO DE LA SAINT’S PAUL CHAPEL, DE LA TRINITY CHURCH, NEW YORK, ESTADOS UNIDOS

La Capilla de San Pablo (en inglés, St. Paul’s Chapel), ubicada sobre la avenida Broadway en el Bajo Manhattan, forma parte de la famosa Trinity Church vecina a Wall Street. Fue construida en 1766, siguiendo el influyente diseño de la iglesia St Martin-in-the-Fields erigida en Londres por James Gibbs en 1721.

Esta iglesia episcopal que sobrevivió a los atentados de 2001 contra sus vecinas, las Torres Gemelas, cuenta en sus jardines con un antiguo cementerio abierto al público que recibe un millón de visitantes por año.

Están enterrados allí varios héroes de la independencia y otros neoyorquinos ilustres. A diferencia de los grandes cementerios, este pequeño camposanto no muestra panteones o bóvedas, sino simplemente tumbas identificadas por lápidas, la más antigua de 1704[7]. Otra sepultura datada en 1750 tiene una estrella sobre la piedra cincelada por un herrero pues en aquel entonces no había especialistas en la zona. En la segunda mitad del siglo XVIII comenzaron a aparecer otros símbolos de fe en las tumbas y en ocasiones algún epitafio acompañando el nombre de las personas y la fecha de su defunción.

Este cementerio declarado Sitio Histórico Nacional es en sí mismo un valioso documento sobre el pasado de la ciudad y la nación, incluso antes de la declaración de su independencia. Constituye, a la vez, un remanso en medio del ajetreo de la Bolsa de Comercio de New York y las agencias bancarias. Invita a meditar sobre la vida y hacer lo que amamos mientras podamos.

CEMENTERIO GENERAL DE CHICHICASTENANGO, GUATEMALA

Guatemala conserva un alto porcentaje de la población indígena, en su mayoría correspondiente a tribus descendientes de los mayas. Entre ellos todavía se practica lo que se conoce como animismo católico, una fusión entre el cristianismo de los conquistadores y las creencias religiosas prehispánicas que mantiene vivas un conjunto de tradiciones, como las procesiones rituales.

En Chichicastenango, sede de un maravilloso mercado indígena que es también el más grande de Centroamérica, se vive una intensa espiritualidad. Según la tradición maya, honrar a los muertos mueve a los vivos a aceptar la inevitabilidad de la muerte.

Su cementerio, ha considerado por la National Geographic como uno de los más coloridos del mundo[8]. Sin embargo, no es un lugar bullicioso; más bien se impone un reverente respeto por los ancestros.

Los parientes pintan las tumbas de diferentes colores y para integrante hay un color asignado según su rol dentro de la familia. Vale la pena admirar las tumbas y entender que a través de sus colores el pueblo expresa su fe.

RESUMIENDO

Desde luego, los cementerios nos recuerdan la pérdida de los seres amados y la brevedad de nuestro paso por la vida, pero también son silenciosos testigos de la historia; en cada visita pueden revelarnos algunos de los secretos del pasado. Además, constituyen un espacio único de arte y arquitectura que nos conmueve por los sentimientos que comunica.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Corominas, Joan, “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” de Joan Corominas, Biblioteca Románica Hispánica, Gredós, 1961, tercera edición “muy revisada y corregida”, 2000, p.144

[2] 1ª Epístola a los Tesalonicenses 4:13,14

[3] La entrevista ha sido publicada por primera vez en “El Expositor Bautista”, agosto 1986, y posteriormente reproducida en varios websites. Puede leerse completa en “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges” y puede leerse en https://pablobedrossian.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/

[4] Zigiotto, Diego, “Las Mil y Una Curiosidades del Cementerio de la Recoleta”, Ediciones B, Buenos Aires, 2013, p.28

[5] López Mato, Omar, “Ciudad de Ángeles”, Grijalbo Mondadori, 2004, p.7

[6] Entrevista al director del Museo Judío de Praga, Leo Pavlát, que puede leerse en https://www.radio.cz/es/rubrica/legados/antiguo-cementerio-judio-de-praga-un-lugar-magico-que-inspira

[7] https://www.nps.gov/sapa/learn/historyculture/stpaulschurchcemetery.htm

[8] https://www.nationalgeographic.com/travel/destinations/north-america/guatemala/chichicastenango-maya-cemetery/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

“LA ENCANTADORA DE FLORENCIA” Y EL REALISMO MÁGICO DE SALMAN RUSHDIE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

A Jorge Molina

Un joven europeo con asombrosas dotes histriónicas visita la corte de un gran rey mogol que está enamorado de una mujer imaginaria. Precedido por dudosos antecedentes el recién llegado logra ganar un espacio en el reino, lo que enciende la ira de sus detractores. A pesar de esa enconada oposición, sus pretensiones ocultas pronto se harán públicas y cambiarán la historia del pueblo.

En forma paralela pero no simultánea, la historia de tres jóvenes toscanos, Nico, Il Machia y Argalia, fluye y confluye hasta que uno de ellos decide romper filas y lanzarse a la aventura de recorrer nuevos caminos emprendiendo una carrera militar. Cada uno debe forjar su propio destino en una Florencia que se ha liberado del tutelaje religioso de Girolamo Savonarola y vive una suerte de destape renacentista bajo el mecenazgo de los Medicis.

Además, sirviendo como puente y centro del relato, aparece una princesa oriental errante, Qara Köz, con alma de hechicera, junto a su inseparable Espejo.

No podemos contar más de esta novela ambientada en el siglo XVI pues esperamos que sus misterios los devele la lectura. Sin embargo, manteniendo esa reserva, resaltamos el peculiar realismo mágico de Salman Rushdie que nos sumerge en el tiempo y en la historia haciendo que lo asombroso parezca natural. En “La Encantadora de Florencia” el autor, un indio radicado en Inglaterra, presenta la confluencia de dos culturas: la oriental y la occidental, cada una con su propia atmósfera: una poblada de imágenes, la otra poblada de ideas. En la intersección de estos conjuntos aparecen los símbolos y también las paradojas, creencias eternas y, a la vez, cambiantes como los sentimientos de los cuales se alimentan: la credulidad y el escepticismo, la apoteosis y el linchamiento, y, desde luego, el amor y el desprecio. Si le gustan los relatos de época y las fantasías, este libro es para Ud.

Quizá el joven protagonista europeo, que se hacía llamar Mogor dell’ Amore, represente al propio escritor: deja una cultura para instalarse en otra contando historias, historias que el público debe decidir si creer o no creer en ellas.

 ACERCA DEL AUTOR

Salman Rushdie, nacido en 1947, se hizo famoso por su novela “Los Versos Satánicos” de 1988, considerada blasfema por algunos grupos musulmanes cuyas autoridades promovieron el asesinato del escritor llegando a poner precio a su cabeza. Debido a la gravedad de las amenazas Rushdie ha pasado largos años en la clandestinidad protegido por el gobierno británico. Pese a ello, en lugar de acomodarse a lo “políticamente correcto” ha sido fiel a sus convicciones expresándose libremente a través de la escritura. En 2007 fue la Reina Isabel II le otorgó el título de caballero a pesar de la indignación del mundo islámico.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

GRANDES OBRAS DE NORMAN FOSTER, EL GENIAL ARQUITECTO INGLÉS (por Pablo R. Bedrossian)

Norman Foster creó algunos de los edificios más originales e impactantes de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. Como Zaha Hadid, César Pelli, Frank Gehry y Santiago Calatrava, logró unir estructura, tecnología y arte rompiendo con los moldes que lo precedían.

The Gherkin, la monumental creación de Norman Foster con forma de misil en Londres, Inglaterra; delante, las torrecillas de la St Andrew Undershaft Church

Nacido en 1935 en Manchester, Inglaterra, estudió arquitectura en su ciudad natal y luego hizo una maestría en la Universidad de Yale en Estados Unidos. Poco después de su regreso se asoció a Richard Rogers, otro extraordinario arquitecto; junto a él, Su Rogers y Wendy Cheesman conformó en Londres el legendario estudio Team 4 en los años ’60. Luego fundó su propio estudio que hoy está presente en más de 20 países y cuenta con unos 1200 empleados. Ha recibido el premio Pritzker, una especie de Premio Nobel de la Arquitectura,​ en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009.

EL MOVIMIENTO “HIGH-TECH”

Norman Foster tempranamente adhirió al High-Tech, que consagra los últimos adelantos industriales, tales como el uso del vidrio y del acero, a la arquitectura de su tiempo. Uno de los primeros frutos de este movimiento es el Centro Pompidou de París, del mencionado Richard Rogers, Renzo Piano y Peter Rice.

Centro Pompidou de París, una de las primeras muestras del movimiento High-Tech, creación de Richard Rogers, Renzo Piano y Peter Rice.

A primera vista podría decirse que el High-Tech era un movimiento rebelde e innovador; sin embargo, “exaltaba tecnologías que pasaban rápidamente a la historia. No es difícil ver en los edificios de Rogers y Foster una nostalgia por la maquinaria victoriana y una fría pasión por los últimos adelantos en materiales y métodos estructurales”[1].

LOS APORTES DE NORMAN FOSTER

Jonathan Glancey afirma: “a comienzos del siglo XXI, a Foster se le considera por unanimidad el arquitecto con más éxito del mundo… Esto se debe, por un lado, a su dinamismo y, por el otro, al gran equipo que le rodea… Pero más importante aún ha sido el hecho que su arquitectura ha conectado con su generación…”[2].

Vista interior de la cúpula del Reichstag, en Berlín, Alemania, creación de Foster

En nuestra opinión, Norman Foster es un genio creativo cuya ambición por innovar nunca se detiene. Se ha dicho que “los edificios de Foster realmente son high-tech; no pueden ser superados ni siquiera por algo que un inventor pudiera idear para un servicio de inteligencia”[3].

Los invitamos a conocer algunas de sus obras:

1. THE GHERKIN (“EL PEPINILLO”), EN 30 ST. MARY AXE (LONDRES, INGLATERRA)

Originalmente denominado Swiss Re Building, este edificio se encuentra cerca de la Tower of London (en español, la Torre de Londres). Cuenta con 40 plantas y 180 metros de altura. Parece sacado de una película futurista. Aunque se lo conoce como “El Pepinillo”, su diseño nos recuerda a un cohete, un misil o a una bala.

Construido por la empresa sueca Skanska, fue inaugurado en 2004. Por su sistema de ventilación, su esqueleto de acero y sus paredes de vidrio consume la mitad de la energía de un edificio tradicional del mismo tamaño. El diseño aerodinámico de Foster también busca aprovechar el flujo del viento.

Su peculiar aspecto y su imponente altura lo hacen visible desde largas distancias, habiéndose convertido en una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad.

2. LA NUEVA CÚPULA DEL REICHSTAG Y LA REMODELACIÓN DEL EDIFICIO (BERLÍN, ALEMANIA)

La modernísima y espejada cúpula no es la única intervención de Norman Foster en el Reichstag, sede del Parlamento Alemán; el célebre arquitecto inglés fue el responsable de la remodelación completa del edificio que había sido levantado en el siglo XIX y luego devastado por los bombardeos de la 2ª Guerra Mundial.

La remodelación se realizó entre 1996 y 1999, respetando su fachada neoclásica. Foster comentó al respecto “El enfoque más simple hubiera sido destripar el Reichstag e insertar un edificio moderno en lugar del marco existente. Pero cuanto más nos fijamos en la conciencia del edificio, más nos dimos cuenta de que la historia aún resonaba en su interior y que no podíamos simplemente eliminarla”[4]. Por ello conservó la estructura original, manteniendo y destacando las diversas capas históricas que representa, uniendo pasado y presente.

La cúpula original del edificio hecha en metal y vidrio quedó seriamente dañada en 1933 cuando, un mes después del nombramiento de Adolf Hitler como canciller, un incendio provocado destruyó la sala plenaria del Parlamento Alemán. Luego, hacia el final de la 2ª Guerra Mundial, el Reichstag fue blanco de los soviéticos que erróneamente lo consideraban un emblema del dominio nazi. Durante muchos años aquel glorioso edificio quedó en ruinas. Sin embargo, tras la caída del Muro de Berlín, el gobierno decidió trasladar su sede a Berlín y remodelar el primitivo templo de la democracia alemana.

La actual cúpula vidriada creada por Norman Foster diferencia el viejo Reichstag del nuevo, el pasado del presente. Además su diseño 360º representa a la nueva Alemania surgida tras la caída del muro de Berlín: una nación unida y sin exclusiones.

Parece un enorme jardín de invierno cuya luminosidad representa transparencia. En su centro hay una suerte de embudo formado por 360 espejos.

Además, se puede pasear por las terrazas que la rodean, teniendo bellas vistas de la ciudad que estuvo dividida durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX.

3. JEFATURA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD (BUENOS AIRES, ARGENTINA)

En una decisión estratégica, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió trasladarse al sector sur de la ciudad. Para la nueva sede ubicada en el barrio de Parque Patricios, Norman Foster y su equipo diseñaron un edificio que ocupa toda la manzana.

La elección del vidrio para las paredes no fue casual: no solo inunda de luz natural las oficinas, sino que representa la transparencia que debe regir en la administración pública, promoviendo, además, la comunicación franca entre los colaboradores.

Este centro cívico de techo ondulado de hormigón a la vista fue inaugurado en abril de 2015. Puede albergar hasta 1,500 empleados. Posee un innovador diseño con un layout adaptable a los cambios de la estructura organizacional. Además, cuenta con terrazas internas donde se encuentran las estaciones de trabajo distribuidas en cuatro niveles y dos grandes patios.

La Casa de la Ciudad se encuentra en armonía con el entorno natural del parque adyacente y con la arquitectura de un barrio que supo tener una fuerte impronta fabril.

4. HEARST TOWER (NEW YORK, ESTADOS UNIDOS)

Subiendo por la 8 Av., muy cerca del Columbus Circle, el Lincoln Center y el Central Park se encuentra la obra más emblemática de Norman Foster erigida en Manhattan. Es la sede central de Hearst Corporation, un holding dedicado a la comunicación.

Inaugurada en 2006, la torre de vidrio y acero se levanta sobre un edificio de seis plantas construido en 1928, cuya fachada original se conserva.

El caminante se sorprende al ver este curioso diseño de 46 plantas y 182 metros de altura, sostenido y a la vez decorado por soportes triangulares que proveen una sensación de movimiento.

El edificio ha recibido varios premios de arquitectura y es el primer rascacielos ecoamigable de New York, con una gran cantidad de avances tecnológicos que reducen el consumo de energía y, a la vez, ofrecen un alto confort. La Hearst Tower es otra prueba de la triada distintiva de Foster: innovación, estética y solidez.

5. QUEEN ELIZABETH II GREAT COURT, MUSEO BRITÁNICO (LONDRES, INGLATERRA)

Se trata del gran salón de ingreso al Museo Británico. Una suerte de cilindro, en cuyo interior hay una magnífica sala de lecturas, ocupa el centro. Alrededor suyo, el techo está cubierto con un diseño teselado hecho en vidrio y acero, los materiales favoritos de Foster. Un teselado es un patrón de figuras que tapiza totalmente una superficie plana sin huecos ni figuras superpuestas.

Por décadas la Great Court estuvo ocupada por estantes de tres pisos de altura correspondientes a la Biblioteca Británica. En 1997, cuando la colección de libros fue trasladada a otro edificio, se abrió la oportunidad de recuperar este magnífico espacio.

Foster y su estudio convirtieron el patio interior del British en la plaza pública cubierta más grande de Europa. Inaugurada en 2000, también presenta restaurada la decoración original de 1846 con su vestíbulo neoclásico de entrada.

6. AYUNTAMIENTO DE LONDRES (LONDRES, INGLATERRA)

El Ayuntamiento de Londres está ubicado en la orilla del río Támesis, muy cerca del famoso Tower Bridge (en español Puente de la Torre). Realizado bajo diseño de Norman Foster, fue inaugurado en 2002. Su peculiar aspecto nos recuerda el caparazón de un caracol, aunque se dice que deriva de una esfera.

Con una superficie vidriada de tonalidades azules y grises ha embellecido la ribera en la zona de Southwark. Por dentro, una larga escalera en espiral llega hasta lo más alto de este llamativo edificio de 10 plantas.

7. MILLENNIUM BRIDGE (LONDRES, INGLATERRA)

Muy cerca de la St. Paul Cathedral (la Catedral de San Pablo) se encuentra el Millenium Bridge, un puente peatonal sobre el río Támesis cuyo original diseño, visto a la distancia, provee una sensación de sinuosidad. El diseño de Norman Foster y su estudio, en conjunto con Sir Anthony Caro y Ove Aru & Partner, cuenta con dos plataformas de soporte y un sistema de cables que lo hace colgante.

Tras ganar el concurso para su construcción en 1996, recién fue inaugurado en 2000; sin embargo, problemas de balanceo al soportar un alto peso durante su inauguración obligó a cerrarlo. Tras reforzar su estructura, fue reabierto en 2002; hoy es muy visitado por locales y turistas que al cruzarlo tienen la sensación de estar muy cerca del agua.

Un detalle curioso es que el film “Harry Potter y el misterio del príncipe” aparece el Millennium Bridge que es destruido por los “malos” de la película.

El genio de Norman Foster brilla a través de sus obras, siempre sorprendentes, consistentes e innovadoras. Nadie sabe aún cómo serán los edificios del futuro, pero estamos seguro que este extraordinario creador británico lo ha anticipado.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS

REFERENCIAS

[1] Glancey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, 2001, p.205

[2] Glancey, Jonathan, Op. cit. P.206

[3] Kuhl, Isabel, Lowis, Kristina y Thiel-Siling, Sabine, “50 Architects you should know”, Prestel, 2017, p.114

[4] Capodiferro, Alessandra, “Wonders of the World”, Barnes & Noble Books, 2004, p.128


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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“EL GALLO” DE KATHARINA FRISTCH (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

“Hahn” en alemán, “Coq” en francés, “Rooster” en inglés o “Gallo” en español, es una obra de la artista alemana Katharina Fristch. Fue presentada al público por primera vez en 2013, en Trafalgar Square, la famosa plaza ubicada en el corazón de Londres.

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Dos hechos nos sorprenden: sus gigantescas dimensiones y su impetuoso color azul. “Las personas se ven a ellas mismas en los animales; este gallo representa fuerza y personalidad en medio de esta plaza, ahí está con la cabeza bien alta” dijo su creadora durante la primera exhibición. “el gallo debía de ser azul porque es el color de las muchas interpretaciones: los frescos del arte italiano, el azul que aquí (Reino Unido) llaman real porque lo lleva el estandarte de la monarquía, el color intenso del mar y del cielo que a tantos artistas ha inspirado a lo largo de la historia”[1].

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Más allá de los simbolismos y las alusiones, la artista creó una figura esbelta y vigilante que comunica dignidad; además, el color añil no solo lo vuelve intenso sino absolutamente original. Con sus más de cuatro metros de altura, el gallo de Katharina Fristch impone autoridad.

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“Hahn” fue realizado en resina de poliéster reforzada con fibra de vidrio y fijada sobre una estructura de de acero inoxidable. Tuve la suerte de admirarla en la terraza del Edificio Este, de la National Gallery de Washington DC, Estados Unidos, dedicado al Arte Moderno, en octubre de 2016. Una inscripción indicaba que pertenecía al Glenstone Museum, Potomac, Maryland.

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ACERCA DE KATHARINA FRISTCH Y SU ARTE

Esta artista alemana nacida en 1956 realizó inicialmente estudios superiores en Historia e Historia del Arte en la Universidad de Münster (WWU), pero en 1977 pasó a la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, también de su país. Luego se desempeñó como Profesora de Escultura en esa misma academia. La creación de figuras de gran tamaño y el uso de una intensa monocromía caracterizan sus obras.

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Originalmente trabajaba a mano, pero desde hace unos años envía a fábricas detalladísimas instrucciones para la construcción de moldes para sus creaciones. Por lo tanto, puede haber varias obras idénticas basadas en un modelo diseñado por ello y fundidas en el mismo molde.

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Katharina Fristch es de aquellas artistas que prefiere que las obras hablen por sí mismas.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Rodríguez, Conxa, “Gallo, que no gallina”, Diario “El Mundo”, Madrid, España, edición digital del 26/03/2013


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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