CEROGENES AURICOMA, UN MISTERIOSO INSECTO CENTROAMERICANO (por Pablo R. Bedrossian)

Semanas atrás tuve la oportunidad de visitar la Reserva Biológica de Montecillos, un área protegida de unas 20,000 hectáreas que ocupa parte de los departamentos de Comayagua, La Paz e Intibucá, en la República de Honduras, Centroamérica. Aunque el propósito central era identificar y registrar las aves de la zona, algunos de los participantes de la actividad me preguntaron si conocía un extraño insecto de gran tamaño que encontraron adherido a un tronco caído. Al observarlo quedé desconcertado: parecía una especie de chicharra de cabeza amarilla, ojos rojos y alas negras rodeada de unos densos filamentos blancos, algunos de los cuales se extendían como gruesos hilos hacia atrás.

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Pude fotografiarlo y filmarlo. Al regresar, realicé una búsqueda y con la ayuda de amigos logré identificarlo: se trataba de un Cerogenes auricoma, un tipo de insecto, que -según me dijeron- estaba relacionado con los Quercus, el género de la botánica que agrupa a los robles. No encontré bibliografía en español, así que comparto algo de lo que vi e investigué.

Cerogenes auricoma solo se encuentra en Centroamérica y pertenece a la familia conocida como Fulgoridae. Fue descrito por primera vez por el naturalista alemán, nacionalizado argentino, Karl Hermann Konrad Burmeister en 1835. Cerogenes auricoma puede significar en latín productor de cera dorada.

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Su adhesión a los árboles no es casual: se alimenta del floema de sus plantas hospedadoras. El floema es un tejido vegetal que transporta nutrientes dentro de las plantas y árboles que el Cerogenes auricoma necesita para su crecimiento. Sin embargo, como el floema es muy rico en carbohidratos puede producir un aumento de la presión osmótica de este invertebrado, por lo que se ha sugerido -aunque no hay evidencia certera- que sus curiosos filamentos le sirven para eliminar exceso de carbono, contrarrestando los efectos patológicos de la ingestión de altos volúmenes de azúcar. Además, los filamentos cumplirían también una función defensiva, pues dificultan el ataque de hormigas y evitan el parasitismo.

 

En Honduras he visto que se lo llama viejito (probablemente por la lejana similitud de sus filamentos con la barba blanca de un anciano) o gallito de montaña.

Cumplan o no el famoso dicho la estructura sigue a la función, estos curiosos filamentos proveen una misteriosa belleza a los Cerogenes auricoma, de los que aún no falta casi todo por conocer.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

O’Brien, Lois B., “The Wild Wonderful World of Fulgoromorpha”, Denisia 04, zugleich Kataloge des OÖ. Landesmuseums, Neue Folge Nr. 176, Enero 2002, p. 83-102

Goemans, Geert, “The Fulgoridae (Hemiptera, Fulgoromorpha) of Guatemala”, Biodiversidad de Guatemala 1, 2006

 

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