COMENTARIO A LA NOVELA “EL PERFUME”, DE PATRICK SÜSKIND (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

El Perfume (Süskind).jpgDesde hace unos años una pintura del francés de Antoine Watteau (1684-1721) se ha hecho mundialmente conocida. Es una porción de su obra “Jupiter y Antiope”, que muestra a la joven Antiope dormida con la cabeza apoyada sobre la mano derecha, el brazo izquierdo caído y el torso desnudo. La obra debe su fama no tanto al magistral pincel del artista sino a su elección como imagen de portada exclusiva para el libro “El Perfume”.

La novela escrita por Patrick Süskind tiene una curiosa historia. Fue primeramente publicada en entregas semanales en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, más conocido como FAZ, el diario más leído de Alemania. Su recepción fue tan favorable que la editorial suiza Diógenes, dueña de los derechos, decidió publicar la obra completa antes que FAZ completara la totalidad de sus entregas sabatinas.

Las ediciones se sucedieron una tras otra, sorprendiendo a los propios editores. En menos de seis meses se habían vendido más de 300,000 ejemplares y el libro se encontraba en todas las listas. A partir de allí, los lanzamientos en diversos idiomas multiplicaron las ventas hasta convertirlo en una novela de culto y un best seller mundial.

Sin embargo, ¿tiene realmente El Perfume los méritos literarios para ser considerada una gran novela? Desde luego, en el arte no existe la objetividad sino las preferencias, pero queremos presentar algunas ideas que quizás sean útiles a sus potenciales lectores.

Situada a mediados del siglo XVIII es la historia de Jean-Baptiste Grenouille, un hombre abominable y genial, como lo describe el autor en su primera frase. Nace con dos atributos extraordinarios: el primero es que no despide ningún olor; el segundo es su excepcional olfato que le permite percibir todos los olores que existen alrededor suyo. Para él, su oscura condición social no es una limitante, sino una desgracia que quiere dejar atrás, por eso, utilizando su extraordinaria sensibilidad a los aromas, se vuelve un consumado maestro perfumista mientras, a la vez, construye otra carrera: la de un asesino serial.

Entre las virtudes que se le reconocen al libro está el brillante manejo de la lengua alemana. Como hemos leído la novela en español, no podemos opinar al respecto; simplemente recordamos aquel dicho italiano, tradutore, traditore (en español traductor, traidor) que muestra la incapacidad de transferir a otros idiomas la belleza y los matices de un texto original.

En cuanto al argumento -llevado al cine en 2006 por el director Tom Tykwer- el texto ofrece un relato lento que no tiene el vértigo de las novelas actuales. Además, presenta un desenlace inesperado con curiosos momentos apoteóticos que pueden parecer exageración.

Aunque soy amante de las novelas con crímenes seriales, en lo personal “El Perfume” no me cautivó. Sin embargo, considero interesante -y quizás necesaria- su lectura. Además, ¿quién soy yo para poner en tela de juicio la opinión de millones de fanáticos en todo el mundo? Solo su propia lectura le podrá indicar quien tiene la razón.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

2 comments

  1. A mí sí me impactó la originalidad del personaje principal y sus capacidades; sus motivaciones y por supuesto, el desenlace. Debe ser que vos, Pablo, tenés una mente deductiva-inductiva que seguro se adelantaba unas tres páginas antes a los acontecimientos, aunque aún así dudo que hayás previsto ese final.
    Abrazo.

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