“THE VALHALLA MURDERS”, UNA MINISERIE POLICIAL EN LA NIEVE DE ISLANDIA (por Pablo R. Bedrossian)

“Los asesinatos de Valhalla” (en inglés “The Valhalla Murders”) es una miniserie policial de ocho capítulos ambientada en Islandia, una nación asentada sobre una gélida isla en el norte de Europa, de solo 350,000 habitantes.

Titulada en su lengua original simplemente “Brot” (“Violación”) la historia gira alrededor de una serie de asesinatos vinculados a un orfanato cerrado muchos años atrás y a una trágica desaparición. Tal como es común en este tipo de miniserie nada es lo que parece y los presuntos sospechosos van cambiando a lo largo de la investigación. Cuanto más se descubre, más se oculta.

En nuestra opinión, lo mejor de la serie son los paisajes, con altas montañas y llanuras que parecen cubiertas por un sudario blanco de gruesa nieve y la excelente dirección cinematográfica de Thordur Palsson, también creador de la serie. Las actuaciones y el guion, a pesar de algunos pozos, son aceptables y mantienen atento al espectador.

Hay algunos detalles que para los que vivimos en otras culturas son llamativos. Por ejemplo, la policía no va armada. Los investigadores de homicidios llevan un arma en una caja fuerte dentro de su vehículo y deben solicitar una clave telefónica para poder abrirla en caso de emergencia. Otro hecho curioso es que criminales de alta peligrosidad mientras son indagados pueden servirse café de una máquina cuando lo deseen e incluso ofrecerlo a sus interrogadores. En eso el lugar parece otro planeta.

Fue filmada en 2019 y lanzada por Netflix en 2020. Es admirable que un país con tan pocos habitantes haya producido una miniserie de calidad internacional. Si le gusta el género policial y los crímenes seriales seguramente no será esta la mejor miniserie que haya visto en su vida, pero tampoco se aburrirá.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“22 JULY”, UN FILM SOBRE EL ATENTADO MÁS GRANDE EN NORUEGA (por Pablo R. Bedrossian)

El 22 de julio de 2011 Noruega sufrió el ataque terrorista más grande de su historia. Primero fue el estallido de bombas en el distrito gubernamental de Oslo, la capital del país, que se cobró ocho vidas; dos horas después, el ataque a balazos a jóvenes y adolescentes que participaban de un campamento del Partido Laborista en la cercana isla de Utøya, que dejó como saldo 69 muertos y cerca de 200 heridos. Los atentados no fueron coordinados por Al Qaeda ni nada parecido. Los perpetró un solo hombre: Anders Behring Breivik, un empresario de 32 años de extrema derecha, como respuesta a la política de inmigración y de diversidad cultural en su país.

22 July 02El film presenta los hechos de la fatídica fecha y también lo que sucedió después, basado en el libro “Uno de los Nuestros” (en inglés “One of Us”) de Åsne Seierstad. Como “Flight”, aquella famosa película con Denzel Washington, 22 July” puede dividirse en dos partes: la primera muestra los hechos con toda su crudeza a un ritmo vertiginoso, propio del cine de acción; la segunda es lenta y expone las situaciones post traumáticas incluyendo la realización del juicio.

Esta segunda parte muestra dos historias paralelas: la del terrorista y la de una de sus víctimas. El primero se muestra investido de un mesianismo cuyo “reino de justicia” se anticipa a través de una violencia carente de toda compasión; el segundo lucha por recuperarse de sus heridas y liberarse de sus miedos y pesadillas. No faltan la predecible angustia de las familias, el sentimiento de culpa de las víctimas y el doloroso presente de los sobrevivientes.

22 July 03Hay dos escenas sumamente interesantes. Una muestra al asesino, horas después de ser detenido el mismo día de la masacre, conversando cómodamente con su abogado mientras come pizza y toma un refresco. Sabe que nadie lo puede tocar y se muestra satisfecho con el resultado de sus acciones. No es el derecho sino el privilegio que le brinda al victimario un Estado hipergarantista.

En la otra, el Primer Ministro mantiene una reunión con los padres de las víctimas donde les pide disculpas por no haber hecho más para protegerlas. Una de las madres en nombre de todos le dice que no se preocupe, que saben que el verdadero culpable no es el gobierno ni la policía, sino el terrorista, algo sorprendente para aquellos que vivimos en países donde no se suele culpar al incendiario sino el que no logra apagar el fuego.

Concluyendo, vale la pena ver 22 July” por tratarse de hechos reales a los que todos estamos expuestos y por mostrarlos sin caer en un exagerado dramatismo. Es una excelente propuesta de Netflix.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

8 ESCULTURAS IMPERDIBLES DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ESCULTURAS DE BUENOS AIRES

Buenos Aires se ha convertido en la capital del arte latinoamericano. No es sólo por sus numerosos museos o sus variadas actividades culturales, sino por la sinfonía que componen innovadores murales, músicos populares y esculturas clásicas y modernas bajo una glamorosa arquitectura europea. Como decía León Tenenbaum, La Reina del Plata es un museo al aire libre.

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Dentro de ese universo creativo se destacan las esculturas, quizás porque resisten mejor las inclemencias del tiempo o, más probablemente, porque perduran más allá de los cambios que modelan nuestra propia historia.

Actualmente existe un renovado interés en las esculturas de la ciudad. Fruto de ello son publicaciones recientes como “Monumentos y esculturas de Buenos Aires. Palermo: espacios simbólicos y arte público” de María del Carmen Magaz (2013), “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires” de Nicolás Gabriel Gutiérrez (2015) y “Monumentos y Esculturas de Buenos Aires” de Martín Comamala (2016). Te invito a descubrir o conocer más de ocho extraordinarias esculturas porteñas.

  1. LA DUDA
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Está ubicada en el sector este de la Plaza San Martín, donde la avenida Santa Fe dibuja una curva, justo antes del nacimiento de la calle Maipú. Es una obra de profundo simbolismo: Un anciano interpela a un hombre joven probablemente abrumado por sus propias preguntas. La mirada abstraída, el torso inclinado, la posición de las rodillas entre los brazos expresan la profunda incertidumbre del joven, mientras la elocuencia del anciano -que lo mira a los ojos- parece agobiarlo. El detalle que da un significado más preciso a la obra es el libro abierto a la izquierda del joven, una Biblia, a la cual ha dejado de prestar atención.

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Hay quienes han visto en la obra un encuentro entre el Antiguo y el Nuevo Testamento[1], pero más bien parece una lucha entre la fe y la razón, entre la vida y la muerte inevitable.

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“La Duda” es creación del artista parisino Louis Henri Cordier (1853-1925), hijo del escultor Charles Henri Joseph Cordier. Está hecha en mármol de Carrara y lleva cincelado su título, el nombre del autor y la fecha. A principios del siglo XX Buenos Aires se estaba convirtiendo en una de las urbes más importantes del mundo y necesitaba embellecer el trazado urbano. Una comisión de la Municipalidad de Buenos Aires viajó especialmente a Europa y adquirió esta bella pieza, que fue emplazada en su actual ubicación en 1906.

  1. FLORALIS GENERICA
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Esta inmensa flor es de acero inoxidable, aluminio y hormigón armado es una escultura dinámica: se abre y se cierra con la luz, mientras adquiere distintas tonalidades. Se encuentra en la esquina de la Avenida Figueroa Alcorta y la calle Facundo Quiroga, sobre la Plaza de las Naciones Unidas, muy cerca de la Facultad de Derecho. Asentada sobre una fuente de agua circular, está formada por seis enormes pétalos con cuatro pistilos en el centro. Mide 23 metros de alto, pesa 18 toneladas[2] y en su mayor extensión alcanza los 32 metros de diámetro[3].

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Fue donada por su creador, Eduardo Fernando Catalano (1917-2010), un arquitecto argentino con una amplia trayectoria profesional en Estados Unidos. El sitio wikiarquitectura.com cuenta cómo surgió la idea: “La idea surgió un atardecer de verano, cuando trabajando en su jardín de invierno, notó que una gran flor roja de la especie Hibiscos comenzaba a cerrarse. Sin saber por qué, dibujó una flor geométrica, Catalano cuenta que hacía tiempo deseaba crear una estructura móvil que se abriera, se cerrara o se expandiera. Floralis generica, es ese proyecto hecho realidad”[4].

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Adoptando la regla para los nombres científicos, cuyo primer término describe el género y el segundo la especie, Floralis generica, es una denominación que homenajea a todas las flores. Lo escribimos sin acento porque es un término en latín.

Lamentablemente el mecanismo ha fallado en varias ocasiones (incluyendo el día de su inauguración). Sin embargo, aún sin el movimiento, es una obra admirable. No sólo constituye probablemente la escultura más grande de la ciudad, sino la más cara: se estima que costó entre 4.5 y 6 millones de dólares.

  1. LA NIÑA DE LA FUENTE
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En la pequeña plaza Reina de Holanda, de Puerto Madero, se aloja una de las esculturas más pequeñas de cuerpo entero de la ciudad. Es una niña que mira hacia arriba con la boca, los brazos y las manos abiertos. Aunque puede interpretarse como un reclamo al cielo, el gesto comunica sorpresa y felicidad. Este parece ser el sentido original, según la copia en Apeldoorn, Países Bajos, donde la muchacha parece alegrarse con un chorro de agua que cruza sobre ella[5]; por esa razón, no hay nada mejor que admirarla un día de lluvia. La obra hecha en bronce es creación de la escultora holandesa Tineke Willemse-Steen (1920-2014). También hay otra copia Lüneburg, Alemania.

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La niña de la fuente luce un vestido con mangas cortas, un collar y los pies descalzos. Se apoya sobre un podio cuadrado que, a su vez, está dentro de otro cuadrado con agua. A la izquierda hay una fuente de agua formada por tres cuadrados superpuestos a modo de pirámide. Detrás hay un pequeño muro curvo color naranja con el nombre de la plaza, que -suponemos- hace alusión a Máxima Zorreguieta, la esposa argentina del actual monarca de los Países Bajos, el Rey Guillermo, con quien contrajo matrimonio en 2002.

  1. LA JOVEN CON SU MASCOTA
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Una de las esculturas más emotivas de Buenos Aires se encuentra en el Cementerio de la Recoleta. Representa a la joven Liliana Crociati y a su perro Sabú, al que acaricia tiernamente con su mano derecha.

La joven se había casado a los 23 años con el húngaro Juan Szaszak. En 1970, dos años después de la boda, viajaron a Austria, donde un alud los sorprendió en el hotel de montaña donde se hospedaban. El marido pudo ser rescatado a los pocos minutos, pero Liliana fue encontrada una hora después y no logró sobrevivir. Se dice que Sabú, su mascota, murió el mismo día que ella[6], como si los hubiera habido entre ellos una conexión invisible.

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El escultor Wilfredo Viladrich retrató en bronce a Liliana lánguida y esbelta, con un vestido largo con motivos que se repiten en los bordes de las mangas, debajo del pecho y en el ruedo. El largo pelo lacio cae a ambos lados dejando una raya al medio. Las manos ocupan un lugar central en la obra: son finas y delicadas pero muy alargadas. El dedo anular de la mano izquierda lleva el anillo de bodas.

Según Omar López Mato, el artista, cuyo nombre está grabado en una placa, utilizó como modelos fotos de Liliana con Sabú que, en realidad, había muerto diez años antes[7]. Junto a la sepultura, un escrito en italiano redactado por el padre de Liliana expresa su profundo dolor y se pregunta por qué ha perdido a su amada hija.

Un detalle adicional es que la escultura ha tomado un color verdoso pero la nariz del perrito conserva el color dorado del bronce debido a que muchos la tocan creyendo que da buena suerte.

  1. LA VICTORIA DE SAMOTRACIA PORTEÑA
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Junto a la Venus de Milo y la Gioconda, la Victoria de Samotracia conforma la triada de obras maestras más representativas del Museo de Louvre, de París. Sin embargo, pocos saben que existe una réplica en tamaño real en Buenos Aires.

La escultura es del año 190 a.C.. Representa a Niké, la diosa griega de la victoria. Probablemente fue erigida tras una victoria naval. Descubierta en 1863 en la isla de Samotracia se hallaba partida en fragmentos. La cuidadosa reconstrucción estuvo a cargo de los curadores del Louvre, que se basaron en otros modelos de tamaño menor. La altura de la estatua, hecha de mármol blanco de la isla de Paros, es de 2,75 metros. Esta majestuosa figura femenina alada se apoya en la proa de un barco, que a su vez descansa en una base de piedra.

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La Victoria de Samotracia porteña se encuentra dentro del Palacio Estrugamou, un monumental edificio de departamentos de lujo muy cerca de la Plaza de Retiro, cuya mejor vista es la esquina formada por Juncal y Esmeralda, calle en la que se encuentra su entrada principal. Aunque ahora por cuestiones de seguridad no se permite el ingreso, la réplica de la Victoria de Samotracia puede admirarse desde uno de los portones de rejas de la calle Juncal. Esta réplica en tamaño real hecha en bronce tiene alas algo más cortas. Corona el patio que sirve de espacio compartido para los cuatro edificios que conforman el palacio. No se sabe quién es su autor, que copió cuidadosamente los detalles de la original: la pierna derecha hacia adelante mostrando poder y movimiento y los pliegues del atuendo y la postura del torso, sugiriendo que avanza contra el viento. Si pasa por allí, deténgase a observarla. Está esperando por usted.

  1. MAFALDA
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Uno de los personajes más entrañables, la inefable Mafalda, tiene su propia escultura en Buenos Aires. Ubicada en la esquina de Chile y Defensa, en el barrio de San Telmo, se encuentra sentada sobre un banco blanco para que cualquier visitante pueda tomarse una foto con ella.

La tira de humor de Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, vio la luz oficialmente el 29 de septiembre de 1964 en la revista Primera Plana y hoy es conocida en todo el mundo.

La “Mafalda 3D” mide 80 centímetros y luce vestido y moño verdes. El cuello del vestido y las medias son blancas, contrastando con los respectivos botones y zapatos negros. Las manos se apoyan en el vestido a la altura de las rodillas y tiene su eterna sonrisa enmarcada bajo la tupida cabellera negra. La expresión es la del dibujo: una mirada de esperanza a pesar del mundo y sus calamidades.

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La escultura de Mafalda fue inaugurada el 30 de agosto de 2009. Al evento asistió el propio Quino, quien fue vecino de la zona. Por ello, se descubrió una placa en el edificio de Chile 371 con un dibujo del personaje y la frase “Aquí vivió Mafalda”.

La obra fue realizada por el artista argentino Pablo Irrgang. Para su creación utilizó resina epoxi reforzada con fibra de vidrio. Los colores están incluidos en el propio material para que resista las no sólo los cambios climáticos sino el vandalismo urbano. Afortunadamente, hasta la fecha la obra ha sobrevivido y luce espléndida. Dice el artista “me resultó interesante la idea de que estuviera solita en un banco, cavilando sobre el mundo. De noche, será otro de los chicos que duermen a la intemperie“.[8]

En 2014, para celebrar el 50º aniversario de su primera publicación, Mafalda quedó acompañada por dos de sus amigos: Manolito y Susanita. Cuenta el escultor “incluso vino Quino al taller y hasta pidió, con toda su humildad, que Manolito llevara su delantal del almacén color ‘marroncito grasa’ y sus zapatos ‘mal lustrados’”[9].

Irrgang es un extraordinario artista contemporáneo. Sus trabajos pueden admirarse en http://www.pabloirrgang.com.

  1. EL PENSADOR
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Ubicado cerca del extremo este de la Plaza del Congreso, la robusta figura de un hombre desnudo sentado en actitud reflexiva nos sorprende. Es una inmensa mole de bronce que comunica una extraordinaria humanidad.

Los clásicos experimentos sobre actitudes y sentimientos de Albert Mehrabian demostraron que  sólo el 7 por ciento de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38 por ciento se atribuye a la voz y el 55 por ciento al lenguaje. Por eso El Pensador nos habla sin decir una sola palabra: la barbilla apoyada sobre el dorso de la mano derecha, la cabeza inclinada despojada de toda sugestión de movimiento, la mirada abstraída y cavilante.

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El autor de esta magnífica obra es nada menos que Auguste Rodin (1840-1917), el más famoso escultor de los tiempos modernos, así como en la antigüedad lo fue Fidias. El Pensador originalmente fue parte de un frustrado proyecto por encargo llamado La Puerta del Infierno, inspirado en La Divina Comedia y correspondía a la imagen de Dante Alighieri. Admirando una imagen de esta magnífica creación[10] se observa la escultura del escritor a una escala mucho menor. Se halla en el centro del panel superior de La Puerta, en la misma pose que El Pensador, pero con la barbilla apoyada sobre el dorso de la mano izquierda. Rodin continuó trabajando en sus ideas tratándolas como piezas individuales, y pasó de representar al poeta italiano a simbolizar al hombre reflexivo, cuyas preguntas demandan respuestas[11].

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La Municipalidad de Buenos Aires a través de Eduardo Schiaffino adquirió una de las copias realizadas por el mismo artista en 1906. Aunque se pensó colocarla en las escalinatas del Congreso, desde esa fecha conserva su actual ubicación. Un placa de mármol a los pies de El Pensador informa que el fundidor de la pieza fue Alexis Rudier.

  1. CANTO AL TRABAJO
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Canto al trabajo es un espléndido grupo escultórico ubicado en la plazoleta Eva Perón, en la intersección de las Avenidas Paseo Colón e Independencia, en San Telmo. Está conformado por catorce figuras humanas que representan el valor del esfuerzo como puerta al futuro. Todas las piezas están desnudas o tienen cubiertas sus partes íntimas con un paño.

La obra puede descomponerse en dos grupos. El posterior hace un enorme esfuerzo para mover una roca, mientras el que encabeza el conjunto, compuesto por una familia, parece liberado y mira al porvenir. Podría decirse que el primero representa el sacrificio; el segundo, sus beneficios: el padre, erguido, señala el camino, la madre mira el destino y los niños intentan abrazar lo que creemos que es el futuro.

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Esta monumental composición en bronce fue creada por Rogelio Yrurtia (1879-1950), considerado el escultor argentino más importante del siglo XX. La obra es de un valor artístico extraordinario y constituye una de las más preciadas joyas de la ciudad.

La obra fue terminada en 1908 y adquirida por la Municipalidad de Buenos Aires. Entre 1927 y 1937 fue exhibida en la Plaza Dorrego y desde esa fecha ocupa su actual emplazamiento.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015, p.652

[2] Zigiotto, Diego, “Las Mil y Una Curiosidades de Buenos Aires”, Ediciones B, Buenos Aires, 2012, p.272

[3] No todos coinciden con las medidas o pesos de una obra tan enorme. Por ejemplo, Diego Zigiotto dice que mide 25 metros de alto y no 23 como Gutiérrez; una nota de La Nación del 10 de junio de 2015, firmada por Josefina Marcuzzi dice que pesa 24 toneladas y no 18 como Zigiotto,

[4] https://es.wikiarquitectura.com/edificio/floralis-generica/

[5] La imagen se puede ver en https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Meisje_in_fontein_-_Tineke_Willemse-Steen_(Apeldoorn).jpg

[6] Zigiotto, Diego M., “Las Mil y Una Curiosidades del Cementerio de la Recoleta”, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2013, p.358

[7] López Mato, Omar, “Ciudad de Ángeles – Guía del Cementerio de la Recoleta”, Grijalbo Mondadori, 2004, p.53

[8] Reinoso, Susana, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 16/8/2009. La nota completa se puede leer en http://www.lanacion.com.ar/1163053-mafalda-tendra-su-escultura-en-una-esquina-de-san-telmo

[9] Smith, Romina, Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina, 29/9/2014. La nota completa puede leerse en https://www.clarin.com/ciudades/Susanita-Manolito-suman-escultura-Mafalda_0_SJLmFmt5vmx.html

[10] Varios autores, “Sculpture – From Antiquity to the Present Day”, Taschen, 1987, 1996, Tomo II (“From the Renaissance to the Present Day”), p.387

[11] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, Op. cit., p.261


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la correspondiente a La Puerta del Infierno, tomada del libro


BIBLIOGRAFÍA

Magaz, María del Carmen, “Monumentos y esculturas de Buenos Aires. Palermo: espacios simbólicos y arte público”, Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico, Buenos Aires, Argentina, 2013

Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015

López Mato, Omar, “Ciudad de Ángeles – Guía del Cementerio de l Recoleta”, Grijalbo Mondadori, 2004

Varios autores, “Sculpture – From Antiquity to the Present Day”, Taschen, 1987, 1996, Tomo II (“From the Renaissance to the Present Day”)

Zigiotto, Diego M., “Las Mil y Una Curiosidades de Buenos Aires”, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2012

Zigiotto, Diego M., “Las Mil y Una Curiosidades del Cementerio de la Recoleta”, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2013

MARTÍN LUTERO Y LA REFORMA – PARTE 2: PUNTO DE QUIEBRE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Lutero ya había formulado otras tesis, cuyo debate quedó reservado al ámbito académico. Incluso, y, basado en el concepto de la justificación por la fe, había predicado en contra de la venta de indulgencias, que se ofrecían como instrumentos para liberar a quienes aún estaban en el purgatorio. Sin embargo, cuando el 31 de octubre de 1517 clavó sus famosas 95 Tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, invitando a su debate, no intuyó sus extraordinarias repercusiones.

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Escritas en latín, su título original fue “Disputación acerca de la determinación del valor de las indulgencias”. No eran una diatriba contra el Papado sino un ataque virulento a lucrar con la fe. La venta de indulgencias tenía como propósito principal financiar la terminación de la Catedral de San Pedro, en Roma. En sus tesis, Lutero condenaba tanto la mentira como la avaricia, sintiendo repugnancia por las falsas promesas que los vendedores hacían a los ingenuos creyentes.

Las 95 Tesis no eran una diatriba contra el Papado sino un ataque virulento a la venta de indulgencias. Lutero estaba asqueado de tanta la mentira y avaricia.

Muchos coincidían con la indignación del teólogo, creyendo que Roma abusaba del pueblo alemán. Gracias al reciente invento de la imprenta, rápidamente aquel documento de Lutero se difundió por Europa y fue discutido en todo el continente.

REACCIONES

Dicen que el papa León X atribuyó las 95 tesis a un monje borracho que cuando estuviera sobrio cambiaría de opinión. Dispuso que Lutero fuera juzgado por los agustinos, a cuya orden pertenecía. El teólogo pensó que podía ser condenado y quemado en la hoguera, pero, para su sorpresa, muchos monjes lo apoyaron.

Entonces, ante aquel juicio fallido, el paso siguiente del pontífice romano fue aprovechar la próxima dieta de Augsburgo. La dieta era un órgano político deliberativo, equivalente a los actuales congresos o parlamentos. Estaba conformada por tres cámaras o colegios: el de los electores, el de los príncipes y el de las ciudades, que se reunían por separado. Las asambleas, también llamadas dietas e identificadas por el nombre de la ciudad donde se realizaban, eran convocadas por el emperador, quien eran elegido por el colegio de los electores, que contaba desde 1346 con siete integrantes. A la dieta de Augsburgo asistiría el cardenal Cayetano como representante papal. Debía reunirse con Lutero y obligarlo a retractarse; si el alemán se negaba, sería enviado como prisionero a Roma.

Retrato de Martín Lutero (1570)Uno de los electores, Federico el Sabio de Sajonia, obtuvo del emperador Maximiliano, quien iba a presidir la dieta, un salvoconducto para el teólogo. Previsiblemente, la reunión con Cayetano fue infructuosa y, al enterarse que el cardenal podía arrestarlo a pesar del salvoconducto, Lutero huyó a Wittenberg y pidió un concilio general. En el ínterin, se produjo la muerte del Maximiliano. Como necesitaba un emperador de su confianza, León X apoyaba la elección de Federico el Sabio de Sajonia, aquel protector de Lutero, por lo que propuso una tregua. Envío a un representante para dialogar con Lutero quien se comprometió a detener la polémica siempre y cuando sus adversarios también lo hicieran.

El ataque de un profesor conservador a otro que era defensor radical de las doctrinas de Lutero promovió un debate académico en Leipzig del cual Lutero se sintió obligado a participar. Cuenta Justo L. González que cuando, Lutero y Hans Eck, el conservador, se enfrentaron “resultó claro que el primero era mejor conocedor de las Escrituras, mientras el segundo se hallaba más a gusto en el derecho canónico y la teología medieval. Con toda destreza, Eck llevó el debate hacia su propio campo, y por fin obligó a Lutero a declarar que el Concilio de Constanza se equivocó al condenar a Hus[1], y que un cristiano con la Biblia de su parte tiene más autoridad que todos los papas y los concilios contra ella. Esto bastó. Lutero se había declarado defensor de un hereje condenado por un concilio ecuménico. Aunque los argumentos del Reformador resultaron mejores que los de su contrincante en muchos puntos, fue Eck quien ganó el debate, pues en él logró demostrar lo que se había propuesto: que Lutero era hereje, por cuanto defendía las doctrinas de los husitas”[2].

Arriesgando su vida en un debate en Leipzig, Lutero declaró que un cristiano con la Biblia de su parte tenía más autoridad que todos los papas y los concilios.

La precaria paz se había roto. Finalmente se había elegido a Carlos I de España como emperador, por lo que León X ya no tenía motivos para aliarse con el protector de Lutero. La confrontación era inevitable.

LA BULA PAPAL CONTRA LUTERO

El papa emitió la bula Exsurge Domine condenando los errores de Martín Lutero el 15 de junio de 1520. Allí ora a San Pedro diciendo:

“Avisasteis bien de que vendrían falsos maestros en contra de la Iglesia Romana, para introducir sectas ruinosas, atrayendo sobre ellas rápidas condenas. Sus lenguas de fuego son un mal incansable, lleno de veneno mortal. Ellos tienen un celo amargo, la discordia en sus corazones, y se jactan y mienten en contra de la verdad”[3].

Más adelante declaraba:

“Aún más, debido a los precedentes errores y de otros muchos contenidos en los libros escritos y en los sermones de Martín Lutero, del mismo modo, nosotros condenamos, reprobamos y rechazamos completamente todos los libros, escritos y sermones del citado Martín… Prohibimos a todos los fieles de ambos sexos, en nombre de la santa obediencia y bajo las penas mencionadas en los que incurrirán inmediatamente, leerlos, apoyarlos, predicarlos, alabarlos, imprimirlos, publicarlos o defenderlos… De hecho, e inmediatamente después de la publicación de esta carta, todas estas obras deberán ser buscadas cuidadosamente… y deberán ser quemadas pública y solemnemente en presencia de los clérigos y del pueblo bajo todas y cada una de las penas anteriores”[4].

El tono amenazante delataba el grado de frustración de su autor.

Habían pasado menos de tres años desde que Lutero clavara en Wittenberg sus 95 Tesis y ya le habían dedicado una bula papal.

La orden papal fue seguida a medias. El poder de León X había menguado. Al mismo tiempo, las ideas bíblicas del teólogo alemán venían ganando apoyo en amplias regiones de Europa. Cuando Lutero recibió la copia de la bula que lo emplazaba a abjurar de sus principios, la quemó. Había entrado a un camino sin retorno y su suerte dependía de la voluntad de los gobernantes.

Lutero en la Dieta de Worms (1877) Anton von Werner

LA DIETA DE WORMS

Se decidió que Lutero compareciera en la dieta que tendría lugar en Worms, una de las ciudades más antiguas de Alemania, ubicada a unos setenta kilómetros de la actual Frankfurt. Escuchemos nuevamente el relato de Justo L. González:

“Cuando Lutero llegó a Worms, fue llevado ante el Emperador y varios de los principales personajes del Imperio. Quien estaba a cargo de interrogarlo le presentó un montón de libros, y le preguntó si él los había escrito. Tras examinarlos, Lutero contestó que los había escrito todos, y varios otros que no estaban allí. Entonces su interlocutor le preguntó si continuaba sosteniendo todo lo que había dicho en ellos, o si estaba dispuesto a retractarse de algo… Pidió un día para considerar su respuesta.

Al día siguiente… en medio del mayor silencio, se le preguntó a Lutero si se retractaba. El monje contestó diciendo que mucho de lo que había escrito no era más que la doctrina cristiana que tanto él como sus enemigos sostenían, y que por tanto nadie debía pedirle que se retractara de ello. Otra parte trataba acerca de la tiranía y las injusticias a que estaban sometidos los alemanes, y tampoco de esto se retractaba, pues tal no era el propósito de la dieta, y tal abjuración sólo contribuiría a aumentar la injusticia que se cometía. La tercera parte, que consistía en ataques contra ciertos individuos y en puntos de doctrina que sus contrincantes rechazaban, quizá había sido dicha con demasiada aspereza. Pero tampoco de ella se retractaba, de no ser que se le convenciera de que estaba equivocado.

Su interlocutor insistió: “¿Te retractas, o no?” Y a ello respondió Lutero, en alemán y desdeñando por tanto el latín de los teólogos: “No puedo ni quiero retractarme de cosa alguna, pues ir contra la conciencia no es justo ni seguro. Dios me ayude. Amén”. Al quemar la bula papal, Lutero había roto definitivamente con Roma”[5].  

1520 fue un año clave para Lutero. Publicó tres ensayos donde exponía formalmente sus doctrinas: “A la nobleza cristiana de la nación alemana acerca del mejoramiento del estado cristiano”, “La libertad cristiana” y “La cautividad babilónica de la Iglesia”. Revela a sus 37 años la madurez de su pensamiento. Sin embargo, enfrentaría aún una oposición aún mayor en su camino.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


NOTA ACLARATORIA:

Este artículo es el segundo de una serie de tres notas sobre Martín Lutero y la Reforma. Aunque consultamos una vasta bibliografía, mencionamos debajo sólo la más importante. Nuestro relato sigue en buena medida las obras del Dr. Justo L. González, un brillante historiador cubano-norteamericano, a quien tuvimos oportunidad de conocer junto a mi hermano Alejandro en una serie de conferencias que dio en Buenos Aires hace muchos años. Como lectores, siempre vamos a tener con él una enorme deuda de gratitud.


REFERENCIAS

[1] Ver el apartado LOS INTENTOS PREVIOS DE REFORMA del presente trabajo y nuestro artículo EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS, Parte 1, que puede leerse en https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/09/16/el-gran-reformador-checo-jan-hus-parte-1-por-pablo-r-bedrossian/

[2] González, Justo L., “Historia del Cristianismo” Tomo 2, Unilit, Miami, Fl., Estados Unidos, Edición revisada, , 1994, p.21

[3] León X, Bula Exsurge Domine,1530. Traducción de Miguel Tenreiro. Edición digital en https://www.catolicosalerta.com.ar/magisterio-iglesia/leon10-bula-exsurge-domine.pdf, p.1

[4] León X, Op. cit. p.7

[5] González, Justo L., “Historia del Cristianismo” Tomo 2, p.21,22


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La primera imagen se conoce como “Lutero en la Dieta de Worms”; es un grabado en madera de 1556, cuyo autor permanece anónimo; su uso es de dominio público.

La segunda imagen se conoce como “Retrato de Martín Lutero”; fue pintada por Lucas Cranach El Joven en 1570. Se expone en Landesmuseum de Württemberg; su uso es de dominio público.

La tercera pintura se titula, como la primera, “Lutero en la Dieta de Worms”;  fue realizado por Anton von Werner en 1877 y su uso es de dominio público. Se encuentra actualmente en la Staatsgalerie de Stuttgart


BIBLIOGRAFÍA

Deiros, Pablo, “Historia del Cristianismo”, Tomo 3 “Las Reformas de la Iglesia”, Ediciones del Centro, Buenos Aires, Argentina, 2008

González, Justo L., “Historia del Cristianismo” Tomo 2, Unilit, Miami, Fl., Estados Unidos, Edición revisada, 1994

González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo III

Erikson, Erik H., “Young Man Luther, a Study in Psychoanalysis and History”, W. W. Norton & Company, New York – London, 1993

Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, Argentina, 1989

Lutero, Martín, “Obras de Martin Lutero – Tomo I”, Iglesia Evangélica Luterana Unida  auspicio de la Federación Luterana Mundial, 2016

DOCUMENTOS ANEXOS:

León X, Bula Exsurge Domine, 1520. Traducción de Miguel Tenreiro. Edición digital en https://www.catolicosalerta.com.ar/magisterio-iglesia/leon10-bula-exsurge-domine.pdf


MÁS ARTÍCULOS DE LA SERIE “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

 

RECORRIENDO LA VIENA IMPERIAL Y MODERNA (por Pablo R. Bedrossian)

Viena 01Viena es considerada una de las ciudades más bellas de Europa. Es la tierra de Mozart y de Sissy. Sin embargo, la ex sede de gobierno del Imperio Austro Húngaro y actual capital de Austria tiene una larga historia, pues hasta allí se extendió el Imperio Romano alrededor del siglo I, y, en sus límites, según cuenta Eusebio de Cesarea, se suicidó Poncio Pilatos.

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Torres de la ”Stephansdom”, la catedral de San Esteban

En Viena conviven lo antiguo y lo moderno en completa armonía. El punto de partida de cualquier caminata por la zona histórica comienza en la  “Stephansdom”, la imponente catedral de San Esteban. Cerca de allí vale la pena visitar el reloj a carillón[1] que suena puntualmente a cada hora mientras uno ve pasar las señoriales figuras. Es imprescindible caminar Graben, una refinada arteria peatonal, y visitar la Peterkirche, la iglesia de San Pedro, de intensa ornamentación barroca.

En Viena no sólo se observa monumentalidad: sorprende la química combinación de modernidad con tradición. El llamativo orden -monumental y fastuoso- es el resultado del espíritu de los Habsburgo, la dinástica familia que gobernó por varios siglos, hasta la Primera Guerra Mundial.

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Entrada al Hofburg, frente a la preciosa Michaelplatz

Desde uno de los extremos de la calle Graben, se llega por otra peatonal al Hofburg, el palpitante corazón de Viena. Es un majestuoso complejo que contiene los aposentos imperiales, varios museos, una capilla, una iglesia, la Biblioteca Nacional y la famosa Escuela Española de Equitación.  Termina del otro lado en una ancha y rectilínea columnata desde donde uno puede llegar caminando a la zona de los museos (el Muzeum Quartier), donde arte clásico y contemporáneo se conjugan de un modo admirable.

Aunque se dice que la ciudad está a los pies del Danubio, lo que uno ve es un canal. Una noche caminé por su ribera. Como era verano, cientos (probablemente miles) de jóvenes compartían tragos y conversaciones animadas en los diversos barcitos apostados allí uno tras otro.  Incluso había uno, llamado Tel Aviv, con arena, para que pareciera una playa.

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Mosaico en el frente de un edificio comercial, en una calle peatonal

Veamos un poco la historia. Los Habsburgo son una familia de que reinó Austria de 1279 a 1918. Sus reyes en algunos momentos fueron considerados emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico (al estilo de Carlomagno) y parece que en ocasiones se lo tomaron en serio… En algún punto se entroncan con la Historia que aprendimos en la escuela, pues leo que Felipe de Habsburgo (“El Hermoso”) contrajo matrimonio con la hija de los Reyes Católicos, Juana de Castilla (“La Loca”), de cuya unión nació el primero de los reyes de la casa de Austria que gobernaría los destinos de España, Carlos I, el cual tomó su cargo en 1517. También conocido como Carlos V en el Sacro Imperio Romano Germánico, el cual heredó en 1519, debido a la muerte de su abuelo, Maximiliano I”. Lo que no dice la nota es que Carlos V abdicó al imperio y se conformó con ser Carlos I, rey de España. La mayoría fue acérrimamente católica y apoyó a los jesuitas al introducir la contrarreforma tras ganar la Guerra de los Treinta Años.  El último de los Habsburgo fue Francisco José que gobernó por 68 años, de los 18 a los 86 (muere durante la Primera Guerra Mundial en 1916). Era el esposo de la famosa emperatriz Sissy, a quien amo toda su vida, pero no fue correspondido por ella, aunque tuvieron creo que seis hijos.

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Edificios Wagner

Sería imposible ahora de hablar en detalle de la Secession, la vanguardia artística que surgió a finales del siglo XIX en Austria y se prolongó hasta las primeras décadas del silgo XX. Su representante   más importante fue el genial pintor Gustav Klimt. En la Secession, si bien se busca la elegancia, predomina la sobriedad formal, e incluso cierta severidad. Su mejor expresión arquitectónica se encuentra en los Edificios Wagner, diseñados por el más destacado arquitecto de Viena, Otto Wagner.

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Karlskirche frente a la Karlsplatz

Desde los Edificios Wagner se llega caminando a la Karlsplatz, una emblemática plaza vienesa, donde uno puede admirar los pabellones diseñados por Wagner a finales del siglo XIX para la estación de metro, sumamente elegantes, y la Karlskirche, una de las iglesias más representativas de la ciudad, con su suma de estilos y las dos enormes columnas en su frente que remedan a la de Trajano por su motivos esculpidos en espiral ascendente. Esta iglesia constituye una obra maestra del eclecticismo barroco. Tiene una altura de 80 metros por unos 60 de ancho.  Muy cerca se encuentra el Palacio Belvedere que tiene dos edificios en los extremos (el Belvedere superior y el inferior) unidos por bellos jardines.

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Palacio Schönbrunn

Pero quizás el palacio más admirable de Viena sea el Schönbrunn, también conocido como el Versalles vienés, es uno de los principales edificios históricos y culturales de Austria. Fue la emperatriz María Teresa quien convertiría el palacio en residencia veraniega de los Habsburgo. Finalmente menciono la Hundertwasser Haus, un edificio de varios pisos con fachada ondulante muy colorida, que, aunque inaugurado en 1985, nos recuerda más bien al modernismo de Gaudi. Me encantó como rebelión a la arquitectura funcional contemporánea.

Viena reúne el Imperio y la modernidad haciendo ostentación de un exquisito buen gusto. Si ama los detalles, es el lugar para Ud.

VIENA EN IMÁGENES

Vista de la ”Stephansdom”, con su techo a dos aguas de 230,000 tejas esmaltadas de varios colores.
Vista de la ”Stephansdom”, con su techo a dos aguas de 230,000 tejas esmaltadas de varios colores.

Reloj con carillón
Reloj con carillón

Torre de la peste, de estilo barroco, erigida en la calle peatonal Graben por el fin de la peste negra.
Torre de la peste, de estilo barroco, erigida en la calle peatonal Graben por el fin de la peste negra

Detalle del mosaico en una céntrica calle peatonal
Detalle del mosaico en una céntrica calle peatonal

Vista del Hofburg desde dentro del complejo
Vista del Hofburg desde dentro del complejo

Detalle del Hofburg
Detalle del Hofburg

Columnata del Hofburg
Columnata del Hofburg

Vista del Mumok, uno de los museos del Muzeum Quartier
Vista del Mumok, uno de los museos del Muzeum Quartier

Una de las típicas obras de Gustav Klimt
Una de las típicas obras de Gustav Klimt

Detalle de uno de los frisos de Gustav Klimt en el Kunsthistorisches Muzeum, dentro del cual estpa el Museo de Bellas Artes.
Detalle de uno de los frisos de Gustav Klimt en el Kunsthistorisches Muzeum, dentro del cual se encuentra el Museo de Bellas Artes.

Detalle de otro de los frisos de Gustav Klimt en el Kunsthistorisches Muzeum, dentro del cual estpa el Museo de Bellas Artes.
Detalle de otro de los frisos de Gustav Klimt en el Kunsthistorisches Muzeum, dentro del cual se encuentra el Museo de Bellas Artes.

Vista exterior del Edificio de la Secession. Arriba se observa el "repollo de oro", como lo llaman los vieneses.
Vista exterior del Edificio de la Secession. Arriba se observa el “repollo de oro”, como lo llaman los vieneses.

Vista pacial de los Edificios Wagner
Vista pacial de los Edificios Wagner

Edificios Wagner
Edificios Wagner

Edificios Wagner (detalle)
Edificios Wagner (detalle)

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Detalle de una de los pabellones construidos por Otto Wagner para el metro (subterráneo) en la Karlsplatz

Detalle de una de las columnas de la Karlskirche
Detalle de una de las columnas de la Karlskirche

Fuente entre la Karlsplatz y el Palacio Belvedere
Fuente entre la Karlsplatz y el Palacio Belvedere

Vista del Belvedere superior
Vista del Belvedere superior

Belvedere superior
Belvedere superior

Imágenes de Viena
Imágenes de la Viena antigua

Imágenes de la Viena antigua
Imágenes de la Viena antigua

esquinero - Detalle en una calle de Viena
Esquinero – Detalle en una calle de Viena

Palacio Schönbrunn
Palacio Schönbrunn

Vista de los jardines del Palacio Schönbrunn
Vista de los jardines del Palacio Schönbrunn

Vista de la Viena moderna
Vista de la Viena moderna

Vistas de la Viena moderna
Vista de la Viena moderna

Vista de la Viena moderna
Vista de la Viena moderna

Detalle del mismo edificio
Detalle del mismo edificio

Vista de la Viena moderna
Vista de la Viena moderna

Urania, uno de los edificios más originales de la ciudad
Urania, uno de los edificios más originales de la ciudad

Vista de la Viena moderna
Uno de los edificios modernos más espectaculares de Viena

La Hundertwasser Haus
La Hundertwasser Haus

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] El carillón es un instrumento de percusión consistente en un juego de campanas dispuestas en escala musical golpeadas por un martillo


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EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS – Parte 2 LOS HUSITAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Jan Hus había sido para mí un nombre más en la lista de reformadores fallidos: hombres que lucharon por ideas legítimas cuya voz fue suprimida por los poderosos de su tiempo, un héroe anónimo, cuyo fuego sólo se recuerda por sus cenizas. Pero al llegar a Praga me di cuenta que su legado sigue vivo de una doble manera: uno religioso y otro espiritual.

Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas
Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas

La actual República Checa es la nación con menos creyentes de Europa. Según los datos que allí me bridaron un 60% de la población es agnóstica, un 20% católico, 10% husita y 10% del resto de religiones. Al profundizar, observé que bajo el nombre de husitas incluyen a evangélicos y a otras confesiones reformadas. Sin embargo, en la actualidad hay husitas, y la Iglesia de San Nicolás, en una esquina de la Plaza, les pertenece. ¿Qué ha ocurrido desde la muerte de Jan Hus?

EN DIRECCIONES OPUESTAS

Los seguidores de Hus en Bohemia continuaron su obra, denominándose “husitas”, divididos en dos alas: una moderada (los “utraquistas”) y otra radical (los “taboritas”). En un primer momento, todos los husitas se pusieron bajo las órdenes del general Jan Zizka, y pelearon contra las tropas del emperador Segismundo. Se cuenta que Zizka, gravemente enfermo por la peste, pidió a sus soldados que a su muerte lo despellejaran “para acompañarlos a la batalla, con mi piel estirada en los tambores”.

Tras la muerte de Jan Zizka, las divisiones se hicieron insalvables pues los husitas radicales se convirtieron en una suerte de guerrilla que fue finalmente derrotada. Cuenta el historiador cubano-norteamericano Justo L. González que pese a ello “las doctrinas de Hus no desaparecieron. A mediados del siglo XV sus seguidores se unieron a algunos valdenses y formaron la Unión de los Hermanos Bohemios, que posteriormente adoptó las ideas de la Reforma Protestante”[1]. Lo que González llama “Hermanos Bohemios” nosotros lo conocemos como “Hermanos Moravos”, cuyas iglesias incluso existen fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos. Entre sus predecesores se encuentra el educador Juan Amós Comenio, quien condujo a sus fieles al exilio debido a las grandes persecuciones padecidas. Pero el espíritu renovador se debe sobre todo al conde Graf von Zinzendorf, un cristiano pietista. Bajo su liderazgo se fundó la comunidad de Herrnhut y un despertar espiritual sacudió la iglesia allí en 1727, generando no sólo una fuerte acción social a favor de los necesitados, sino también una poderosa visión misionera, alcanzando países de África y América.

Los Hermanos Moravos llegaron hasta la costa norte de Honduras y Nicaragua, evangelizando la Mosquitia. Dice el premiado escritor hondureño Julio Escoto “como es sabido, Centroamérica fue hasta el siglo XVII predominantemente católica, pero a partir de ese período, cuando los agentes ingleses comienzan a intervenir en la vida regional, el credo moravo se impone en una amplia franja del istmo, la de los pueblos de La Mosquitia, y empieza a cambiar notablemente el peso de la concepción romana de la relación entre el hombre y la deidad”[2]. Hoy los miskitos en una alta proporción pertenecen a la Iglesia Morava.

LA IGLESIA HUSITA CHECOSLOVACA

Pero la historia también tiene otra vertiente dentro de la patria de Jan Hus. La Primera República Checoslovaca surgió tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia y Moravia fueron integradas con Eslovaquia bajo un mismo estado. Como la Iglesia Católica había sido utilizada por el emperador para frenar el llamado resurgimiento checo, sacerdotes católicos renovadores aprovecharon la coyuntura para separarse y crear la Iglesia Husita Checoslovaca en 1920, introduciendo, entre otros cambios, la abolición del celibato obligatorio y el uso de la lengua checa en los servicios religiosos, democratizando el ministerio eclesiástico a través de la participación directa de los laicos. La Iglesia Husita, que reconoce a Jan Hus como su predecesor e inspirador, participó valientemente de la resistencia a la ocupación nazi, pero durante el comunismo sufrió una gran fractura que la dañó severamente. Del 10% de la población que se identificaba con ella en 1950, hoy conserva menos del 2%.

EL LEGADO MÁS IMPORTANTE

Pero el legado de Jan Hus no es sólo religioso sino espiritual. El coraje demostrado al aceptar la muerte antes que renunciar a sus convicciones lo convirtió en un símbolo patrio. Más que un mártir, es visto como un héroe que amó su nación. Su integridad y su valentía están presentes en el recuerdo de cada checo. La fe en Jesucristo fue su inspiración, y no es improbable que su ejemplo vuelva a mover el corazón de su pueblo en dirección a Aquel por quien dio la vida.

LOS GRUPOS MILENARISTAS

Paul Johnson hace una observación interesante al respecto que ilumina mejor el comportamiento de grupos como los husitas radicales “La creencia de que el milenio era inminente era la señal para el ataque a los ricos: había que derribarlos en un apocalipsis terrenal antes de arrojarlos a las llamas eternas del otro mundo…Los igualitarios formaron el  ala radical de los husitas después de 1419; tenían fondos comunes y comunidades del tipo kibutz… Por supuesto,decía la argumentación, la sociedad cristiana ortodoxa en todos los aspectos ha traicionado sus orígenes y aceptado las normas del mundo; por consiguiente, era la sociedad, no de Cristo, sino del Anticristo, y su derrocamiento sería el preludio de la parousía…  Esta tendencia de los milenaristas anárquicos a dominar y por lo tanto arruinar los movimientos reformistas fue una de las razones por las que la Iglesia (Catolica) había permanecido tanto tiempo sin ser reformada. Lutero estaba decidido a evitar este destino”.[3]

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo II, p.348

[2] Escoto, Julio, “Downtown” paraíso: reflexiones sobre identidad en Centroamérica, “Encuentros”, Centro Cultural del Bid, Enero 2002, No 44

[3] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, 1989, p.299 y 321


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NUNCA ME GUSTÓ EL ROCOCÓ – UNA VISITA A LA ASAMKIRCHE EN MUNICH (por Pablo R. Bedrossian)

A veces, como dice una canción de Paul Simon, repentinamente uno tiene que poner en duda todo lo que creía cierto. Eso me ocurrió al ingresar a la impresionante capilla rococó dedicada San Juan Nepomuceno en Münich, creación de los hermanos Asam.

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El barroco, nacido en Italia durante la primera mitad del siglo XVII, fue un estilo artístico caracterizado por las formas recargadas y el amor a las curvas. Sus numerosos detalles se oponen a la sobriedad clásica, representada por los antiguos edificios griegos y romanos, que Andrea Palladio había recuperado durante el Renacimiento. Digamos que el barroco es un estilo teatral, más bien dramático, que se extendió rápidamente al resto de Europa.

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Como bien se ha dicho, el barroco generó una “arquitectura para los sentidos”. La complejidad decorativa de sus interiores manifiesta una intensa sensualidad, casi hedonista. Muchas veces las esculturas barrocas parecen estar en movimiento.

Pero así como el manierismo es la exageración de las figuras clásicas, el rococó es el barroco llevado a un extremo. La palabra rococó provendría de la palabra francesa “rocaille”, que es un tipo de ornamentación que reproduce motivos de caracolas y conchas marinas. Aunque se le dio ese nombre a finales del siglo XVIII, se desarrolló como estilo a partir de 1730. Fue un arte cortesano, aristocrático e incluso burgués, pero no popular, de tendencia más bien mundana, despojado de la impronta religiosa dominante.

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El rococó se caracteriza por la excesiva carga de elementos y, a la vez, la cuidada exuberancia de sus formas. Utiliza motivos que apelan a la naturaleza (plantas, flores, pájaros) pero de un modo empalagoso, poblando todos los espacios y produciendo, en mi opinión, una saturación de los sentidos que puede resultar opresiva. Por supuesto, los modelos de belleza son diferentes para cada época, y aún dentro de una misma época, diferentes para cada persona.

Para muchos el rococó es un giro hacia lo íntimo y personal, a través un obstinado refinamiento delicado y juguetón. Es cierto que las figuras del rococó trasmiten fragilidad y ligereza. Si se me permite un toque de humor, diría que se encuentran en las antípodas de Botero. Pero en lo personal, siempre me parecieron una vanidosa muestra de fastuosidad y ostentación, quizás porque entré en contacto con ellas en Francia, donde me era imposible contemplar su esplendor palaciego sin confrontarlo con la miseria del pueblo.

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Pero a veces, como dice una canción de Paul Simon, repentinamente uno tiene que poner en duda todo lo que creía cierto. Eso me ocurrió al ingresar a la impresionante capilla rococó dedicada San Juan Nepomuceno en Münich, creación de los hermanos Asam.

La Asamkirche

Aunque el apellido suene árabe, los hermanos Asam, Cosme y Egid, eran alemanes bávaros de pura cepa. Durante un tiempo vivieron en Roma donde fueron impactados por el estilo barroco que constituía la vanguardia arquitectónica de la época.  Al regreso construyeron obras de admirable belleza  como la Iglesia de la abadía de Weltenburg, pero sin duda su obra cumbre la constituye la iglesia dedicada a San Juan Nepomuceno, popularmente conocida como La Asamkirche (“Iglesia de los Asam”).

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Cerca de 1730 Egid Asam, escultor y estucador (hoy diríamos “maestro yesero”),  compró en Münich dos parcelas donde construyó su casa. Poco después adquirió un terreno adyacente donde en 1733 comenzó a construir una capilla privada, para lo cual contó con la ayuda de Cosme, su hermano mayor, que era arquitecto y pintor.

La fachada de esta iglesia es angosta y elevada. Sobre una marquesina barroca presenta un grupo escultórico con San Juan Nepomuceno en el centro. Y aunque su frente  complementa la original decoración estucada de la vivienda, es el interior de la  pequeña y estrecha capilla lo que produce un efecto alucinante.

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Al ingresar se siente una explosión de formas muy estilizadas, en aparente movimiento bajo un tenue manto de luz. Esta “cueva mágica”, como la llama Jonathan Glancy[1], parece no tener líneas rectas y es difícil encontrar una superficie sin ornamentar. Querubines y otras figuras fantásticas cubiertas con pan de oro saturan las paredes pero sin generar agobio sino belleza; producen calma en lugar de ansiedad. Varios frescos están rodeados de estuco rojo intenso y de madera dorada. La exquisita combinación de luces y sombras, lograda a través los elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, sugiere una aparente desproporción que, en lugar de perturbar, conmueve; y la trama ondulante de las místicas imágenes invitan a meditar sobre la precariedad de la existencia y a buscar allí la presencia misma de Dios.

Interior rococó de la "Amankirche", el nombre popular de la Iglesia de San Juan Nepomuceno

Por supuesto, cada trazo, cada detalle, tiene un significado espiritual. Nada ha sido puesto porque sí. Desde luego, es un interior recargado de imágenes en extremo. Entonces, ¿por qué en contra de toda mi experiencia la Asamkirche me ha atraído tan poderosamente? Obviamente, el arte sucede; es el espíritu que se desprende de un hecho: se siente, no se piensa. Pero más allá de las cuestiones inconscientes relativas a la percepción de la belleza, creo que también existen poderosas razones. Quizás la más importante sea el propósito subyacente: No se trata de hacer alarde de un poder absoluto ni mostrar la pomposa majestuosidad de una corona sino de comunicar al hombre con Dios a través del arte. En la Asamkirche la belleza es un don divino dedicado al Dador para su gloria.

Otra vista del interior rococó de la iglesia

Aunque algunos consideran esta admirable iglesia de una sola nave como una obra del barroco tardío, la mayoría entiende que es una obra rococó, que, como dijimos, es un barroco excesivo. En general los excesos dañan, pero en este caso, quizás en este único caso, bendicen y benefician.

Detalle de la fachada de la casa de Egid Asam, desde la cual se podía acceder a la capilla.

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Glancy, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La isla, 1ª Ed. argentina, 2001


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