EL CÓNDOR ANDINO, UN AVE EXTRAORDINARIA (por Pablo R. Bedrossian)

A Carlos Lavezzari, mi cuñado y querido amigo, apasionado observador de aves de Argentina

El cóndor andino (nombre científico es Vultur gryphus, en inglés, Andean condor) se considera una de las aves más extraordinarias de Sudamérica. Es de color negro con plumas blancas alrededor del cuello. El macho tiene en su cabeza desnuda una cresta o carúncula.

Es el ave no marina de mayor envergadura del planeta. Posee una altura de 100 a 120 cm, peso promedio de 11kg, una envergadura de hasta 330 cm[1], y puede volar en alturas que superan los 5,000 metros. El macho es más grande que la hembra.

Compartimos aquí el video de la liberación de un cóndor realizada en el cerro Ancasti, cima de la Cuesta del Portezuelo, provincia de Catamarca, Argentina. Es espectacular.

Se distribuye Venezuela hasta la Patagonia argentina con preferencia en la Cordillera de los Andes. Se cree que las mayores poblaciones se encuentran en Argentina y Chile. En Venezuela ha sido declarado extinto y solo se han realizado observaciones esporádicas (al momento de escribir este artículo, eBird[2] solo hay 22 registros de los cuales solo 3 con fotos) mientras que en Colombia y Ecuador hay poblaciones muy reducidas y la especie se encuentra en peligro de extinción. Se han mencionado observaciones esporádicas en Brasil, pero en eBird no aparece documentada ninguna.

El cóndor andino se reproduce lentamente, dando una cría cada 2 o 3 años. El huevo es incubado por la hembra y el macho durante unos 60 días. El pichón puede tardar seis meses en comenzar a volar, permanecer hasta ocho meses en el nido y depender de los padres por más de un año.

Es una ave que tiende a ser longeva iniciando su etapa reproductiva a los 8 años[3]. En cautiverio se han documentado ejemplares que han llegado a los 65 y 75 años. Se supone que los de vida silvestre tienen una expectativa de vida menor.

Estudios realizados en la Patagonia mediante transmisores satelitales con cinco individuos demostraron que tienen un amplio desplazamiento: unos 600 km de sur a norte y unos 100 km de oeste a este[4].

Entre sus hábitos se encuentra el pernoctar gregariamente en rocas de acantilados, mientras que anidan en solitario, previo cortejo, en cuevas o en repisas de acantilados no utilizados como dormideros[5].

ACERCA DE LA FAMILIA DEL CÓNDOR, LLAMADA CATHARTIDAE

Pertenece a la familia Cathartidae que incluye siete especies americanas: el cóndor andino (Vultur gryphus) y el cóndor californiano (Gymnogyps californianus) y cinco jotes, cutes o zopilotes, sinónimos para describir buitres (en inglés vultures), un grupo de aves carroñeras entre las que se destaca el rey zope, jote real o cóndor de la selva (Sarcoramphus papa, en inglés King Vulture). A las demás especies, debido a la diversidad de nombres que se les da en español, las vamos a mencionar en inglés: Black Vulture (Coragyps atratus), Turkey Vulture (Cathartes aura), Lesser yellow-headed Vulture (Cathartes burrovianus) y Greater yellow-headed Vulture (Cathartes melambrotus).

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


NOTA

Aunque incluímos la nota sobre el cóndo andino en el menú “Aves de Centroamérica”, esta ave no se encuentra en esta región sino solo en Sudamérica, tal como explica el artículo.


REFERENCIAS

[1] Ospina Salinas, Pedro A., “Situación del cóndor andino (Vultur gryphus) en Latinoamérica”, SIRIUS, Sistema de Revisiones en Investigación Veterinaria de San Marcos, Facultad de Veterinaria, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, diciembre 2013, p.4, basado en Schulenberg et al., 2010

[2] http://www.ebird.org, © Audubon and Cornell Lab of Ornithology

[3] Ospina Salinas, Pedro A., O. cit., p.2

[4] Lambertucci, Sergio A., “Biología y conservación del Cóndor Andino (Vultur gryphus) en Argentina”, Hornero 022 (02), 2007, p. 151

[5] Lambertucci, Sergio A., Op. cit., p.151


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías tomadas por Carlos Lavezzari y es el dueño de todos sus derechos. Se utilizan aquí con su autorización.

El video de la liberación del cóndor Sayani se trata de un link al sitio de Youtube de El Esquiú. De acuerdo a las reglas de uso público, solo compartimos el link que dirige a los lectores al mencionado sitio web (https://www.youtube.com/watch?v=kqvO3zzCxEg).

¿QUIÉN DIJO QUE NO SE PUEDE? CONOZCA A BRYAN NAZAR, EMPRENDEDOR Y CEO DE CLOUDBIZ (por Pablo R. Bedrossian)

¿Quién dijo que no se puede? Bryan, Mario y Wendell son tres hermanos emprendedores de Honduras. Bryan es Ingeniero en Sistemas con un MBA. Mario es pasante de la Licenciatura en Mercadotecnia y Wendell pasante de Ingeniería en Sistemas. Los hermanos Nazar son bilingües -hablan español e inglés-, apasionados por la tecnología y por los deportes extremos. Autodidactas, han adquirido el hábito de leer y de capacitarse continuamente vía online, prácticas que los han ayudado a emprender exitosamente su propio negocio en la nube, aprendiendo métodos y tecnologías para poder desarrollar y lanzar un producto 100% online a un mercado tradicional.

Mario, Wendell y Bryan Nazar

Entrevistamos a Bryan Nazar, hoy CEO de Cloudbiz, la empresa que creó junto a sus hermanos. Sus respuestas son contundentes y sin medias tintas. Los invitamos a encontrar en este diálogo las claves para ser un emprendedor exitoso no importa el entorno o las adversidades a su alrededor.

¿Por favor, contanos cómo empezaron esta aventura de emprender?

En 2010 iniciamos una agencia de marketing digital junto a nuestros padres, como un emprendimiento familiar; nos dedicábamos a la creación de logos, páginas web, apps para móviles. Fuimos creciendo rápidamente y en 2014 contábamos con una cartera de más de 300 clientes. Sin embargo, nos encontramos con un problema administrativo: manejábamos todo -ventas, egresos- en Excel, y eso traía descontrol. Allí nace Cloud, como una solución interna. Hicimos un prototipo como primera fase y comenzamos a emitir facturas digitales. Nuestros clientes comenzaron a preguntarnos si el sistema con el que les facturábamos estaba a la venta. Entonces allí se nos “pararon las antenas”. Vimos que no solo nosotros padecíamos este problema; comenzamos a investigar y vimos que era una necesidad común en toda Latinoamérica. Fue en ese instante que decidimos independizar el proyecto, formar una empresa aparte, que fue la que iniciamos junto a mis dos hermanos. Formamos CloudBiz y nos dedicamos enteramente a mejorar sus módulos y comercializarlo para que las PyME puedan tener una solución administrativa.

¿En qué consiste CloudBiz?

CloudBiz es un software online de facturación, inventarios y contabilidad para PyMe. Tenemos una aplicación móvil y una web donde una PyME puede llevar todo su control administrativo. La plataforma está online, de modo que no necesita ningún tipo de instalación local. Simplemente se accede a la página en www.micloudbiz.com, allí hacer clic en la opción “crear cuenta” y en menos de 20’ ya pueden estar haciendo sus facturas de compra y sus facturas de venta en forma digital.

Bryan Nazar

¿Cuál es la innovación que presenta el producto y cuáles sus beneficios?

Hemos trabajado mucho en la plataforma. Ahora estamos a una semana de lanzar la versión 2, donde básicamente estamos automatizando y optimizando todas las tareas contables. El gerente de un negocio o un microempresario va a poder cargar sus ingresos y gastos de una forma fácil y la plataforma va a realizar los procesos contables. Esto le va a permitir contar con información más rápida, en tiempo real, y agilizar la contabilidad. Para el próximo año estamos trabajando en CloudBot, un asistente con inteligencia artificial, con el que se logrará interactuar en forma mucho más humana con toda la información financiera y administrativa en la plataforma.

¿Cómo fue su trayectoria que los hizo ganadores de premios?

En 2017 decidimos concursar en la primera edición del Honduras Digital Challenge, un concurso de emprendimientos tecnológicos. Durante seis meses recibimos mentorías y participamos en talleres, lo que nos ayudó mucho a abrir los ojos y ver la oportunidad. Fue un proceso muy riguroso. Tuvimos que realizar muchas tareas y al final recibimos la premiación, obteniendo tras mucho esfuerzo el primer lugar. A partir de allí se abrieron puertas: salimos en los medios como los ganadores, entonces, atrajo más clientes a nuestro negocio y nos aportó una mayor credibilidad. Haber ganado el concurso nos impulsó mucho porque gente que no creía en el producto comenzó a confiar.

Bryan junto a Mario Nazar, su padre

¿Cómo pasaron desde allí a su presencia en Colombia?

no de los jueces del Honduras Digital Challenge, de origen peruano, vio mucho potencial en CloudBiz y nos recomendó con una aceleradora holandesa de startups, propiedad de un fondo de inversiones, llamada Rockstart, que estaba haciendo su primer programa en Latinoamérica, con sede en Colombia. Gracias a esta recomendación, aplicamos aspirando a algo más avanzado, debido a que ofrecían capital que nos permitiría expandirnos. Había solo diez lugares disponibles en el programa, para los cuales aplicaron más de 700 empresas tecnológicas de todo Latinoamérica. A los seleccionados, Rockstart les iba a brindar mentoría, apoyo de oficinas y capital, conectándolos con inversores. Fuimos seleccionados entre los diez aprobados y esto validó aún más más nuestras ideas y nuestros sueños. Así llegamos a Colombia. Ahora tenemos clientes allí y estamos trabajando para expandirnos en ese país.

Bryan Nazar es también un destacado piloto de motocross

En tu opinión, ¿qué atributos debe tener un emprendedor para ser exitoso?

Lo primero es creer en uno mismo. Si uno inicia un proyecto y no cree que va a triunfar, le va a ser muy difícil. Debemos iniciar con el objetivo y la carrera ganada en nuestra mente. Aunque sea un proyecto pequeño, siempre nos tenemos que ver como grandes. El camino es difícil, por eso necesitamos mucha resistencia y tolerancia a los problemas y ser capaces de solventarlos. Tenemos que saber que siempre va a haber dificultades, pero nuestra actitud va a determinar si el emprendimiento va a crecer, pasando por todas sus fases e iniciando por las más difíciles. Practicar un deporte o actividad física para mí es vital; es un elemento clave para conservar la salud corporal y mental y lograr un alto rendimiento en la vida. El último, pero uno de los más importantes, es leer un libro siempre y tener el hábito de la lectura diaria­ porque ejercita nuestro cerebro, visión y creatividad.

¿Qué les recomendarías a aquellos que quieren ser emprendedores y no saben cómo?

Para iniciar primeramente debemos identificar un problema y ver si ese problema es escalable, si es suficientemente grande para luego encontrar la solución. Si una persona tiene el deseo de emprender, primero debe plantear la bien la idea antes de empezar, definir una estrategia, aunque sea sencilla, armar un plan y actuar ordenadamente. Eso será de mucha ayuda para emprender y ser exitoso. Si tienen un sueño, que la persona no dude en llevarlo a cabo. El camino va a ser difícil. Los que logren pasar estas fases son los que van a poder sobrevivir y dejar un legado, una huella en el mundo con su producto o servicio. Entonces, más que todo, es echarle ganas y -repito- la persona debe armar un plan, aunque sea sencillo, y seguirlo, y va a ver que su emprendimiento va a poder escalar y crecer.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

AGALYCHNIS CALLIDRYAS, LA RANITA DE OJOS ROJOS MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

El género Agalychnis se distribuye desde México hasta Perú y Brasil. Reúne más de una docena de especies de las cuales la más famosa es la Agalychnis callidryas, una ranita verde de ojos rojos y gruesas pupilas elípticas verticales negras.

Agalychnis callidryas

Esta ranita, también conocida como rana de hoja de ojos rojos, rana verde de ojos rojos o rana calzonuda, se encuentra en la vertiente del Atlántico en zonas bajas y moderadas desde el centro de Veracruz y el norte de Oaxaca en México hasta el norte de Colombia. En la vertiente del Pacífico se encuentra desde el sudoeste de Nicaragua hasta el este de Panamá[1].

Agalychnis callidryas

La hembra es más grande (longitud hocico-cola de 48 a 77mm) que el macho (longitud hocico-cola de 30 a 59mm)[2].

MARCAS DE CAMPO

Además de la localización, hay seis marcas de campo observables a simple vista que facilitan su identificación:

  1. El color rojo de los ojos.
  2. La cabeza y dorso de color verde claro homogéneo e intenso.
  3. El color morado azulado de los flancos con rayas verticales amarillas.
  4. Los puntos blancos en el dorso, algo que comparte con otras especies del género.
  5. Los pliegues interdigitales moderados en manos y pies.
  6. Los dedos anaranjados o amarillentos, salvo el borde exterior de los dedos más externos.

Además, McCranie y Castañeda en “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras” mencionan que “los discos (de los dedos) tienen almohadillas muy grandes y cubiertas redondeadas”; luego mencionan que “las superficies dorsales son lisas a levemente granulada”. Finalmente agregan dos peculiaridades: “los especímenes del este de Honduras tienen una raya amarilla blanquecina que separa la coloración dorsal de los flancos, mientras que esta raya está ausente en los especímenes del oeste… el brazo y las superficies posteriores y anteriores de los muslos son de color morado (en el este de Honduras) o anaranjado (en el oeste)” [3].

COMPORTAMIENTO

Agalychnis callidryas es activa durante la noche, en particular, en las estaciones de mayor humedad. Se esconde en los árboles durante el día y en los periodos secos[4].

Agalychnis callidryas

Puede reproducirse en una amplia variedad de hábitats; el macho llama a la hembra que desciende de los árboles; tras el amplexo, la hembra se sumerge e hidrata para luego depositar sus huevos en vegetación que cuelga sobre charcos o humedales -incluso en recipientes con agua-, donde los renacuajos se desarrollan y generalmente nadan con la cabeza hacia arriba.

Agalychnis callidryas

ESPECIES SIMILAES

McCranie y Castañeda mencionan tres para Honduras: Agalychnis moreletii, Agalychnis saltator y Cruziohyla calcarifer. “Agalychnis moreletii tiene los flancos de color anaranjado sin líneas pálidas mientras que Agalychnis saltator tiene flancos de color morado sin líneas pálidas. Cruziohyla calcarifer tiene un calcar en el talón, flancos amarillos con rayas o barras verticales color negro y el iris amarillo a gris”[5]. En ambas Agalychnis, tanto moreletii como saltator, los ojos son más oscuros.

Agalychnis callidryas

Además, en Honduras existe una rana endémica de ojos rojos, la Duellmanohyla salvavida de pupilas negras horizontales, conocida como ranita de arroyo de ojos rojos, mucho más pequeña: longitud hocico-cola de la hembra hasta 34mm y del macho hasta 28mm, que habita en la costa norte del país.

Duellmanohyla salvavida

Para Costa Rica, el Dr. Jay M. Savage en “The amphibians and reptiles of Costa Rica” dice que los adultos de Agalychnis callidryas son inconfundibles, pero menciona que los juveniles deben distinguirse de una “prima” de la anterior, la Duellmanohyla uranochroa, que tiene pupilas negras horizontales y una ancha franja blanca brillante que va desde el labio superior, debajo del tímpano, hasta la ingle[6].

Agalychnis callidryas, nuestra ranita de ojos rojos, es una de las más bellas del continente y es portada de libros y revistas e imagen preferida para pósters y carteles. No se la pierda.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados


BONUS: VIDEOS


REFERENCIAS

[1] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007, p.147

[2] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.281

[3] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.146

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.282

[5] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.147

[6] Savage, Jay M., Op. cit., p.281


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BOTHRIECHIS SCHLEGELII: EL TAMAGÁS DE PESTAÑA O BOCARACÁ Y CÓMO MATAN LAS VÍBORAS DE FOSETA (Por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Conocida como víbora de pestaña, tamagás de pestaña, pestañuda, o bocaracá[1], la Bothriechis schlegelii es una pequeña serpiente venenosa de extraordinaria belleza, pues puede presentar distintos colores, que van de la combinación de verde oliva con manchas rojas o café al amarillo[2]. A pesar de los diferentes patrones cromáticos, aún no se han identificado subespecies. Jay M Savage escribe en 2002 que no hay ejemplos conocidos de tonalidades intermedias, lo que sugiere que los ejemplares amarillos, conocidos como oropel o yema de huevo, se reproducen solo entre ellos[3]. Sin embargo, tras la publicación del artículo un lector observó que de una misma camada pueden nacer oropel, nominales, christmas y rarezas como las rosas o las fire”, variaciones dentro de la misma especie.

Bothriechis schlegelii, patrón amarillo. Foto de un ejemplar en cautiverio tomada en La Paz Waterfalls, Alajuela, Costa Rica

Se distinguen por las escamas sobre los ojos que, por su aspecto, se asemejan a pequeños cuernos o pestañas; por esa razón se la llama también crótalo cornudo de Schlegel, homenajeando a la vez al herpetólogo y ornitólogo alemán Hermann Schlegel (1804-1884). El nombre común de esta especie en inglés es Eyelash Viper (en español, víbora de pestaña). Köhler las describe con “agrandadas y elevadas escamas en los párpados, con forma de púas”[4], y McCranie como “escamas superciliares pequeñas, parecidas a espinas, presentes entre el ojo y las escamas supraoculares”[5].  Esta peculiaridad le ha provisto el nombre serpiente de pestaña o pestañuda.

Las hembras son más grandes, alcanzando unos 80 cm., aunque se han documentado excepcionalmente ejemplares de más de 90 cm. La cabeza de distingue claramente del cuello y la cola es prensil. Es arbórea y de hábitos nocturnos. Durante el día se enrolla y duerme. Se alimenta habitualmente de vertebrados: ranas, lagartijas, pequeños roedores, murciélagos y pájaros. No pone huevos: la hembra pare de 12 a 20 juveniles por vez. Es agresiva si se la ataca. Aunque su veneno se considera menos potente que el de la Bothrops asper (el barba amarilla o terciopelo), puede matar al ser humano[6].

Habita desde el norte de Chiapas, en el sur de México, hasta el norte de Sudamérica (incluso se ha encontrado un ejemplar en el extremo noroccidental de Perú[7]). En Centroamérica se la encuentra en bosques húmedos, nubosos y lluviosos hasta una altura de 1400 metros sobre el nivel del mar. En Sudamérica puede hallarse aún a mayor altura[8].

QUÉ SON LAS VÍBORAS DE FOSETAS Y CÓMO MATAN

La Bothriechis schlegelii pertenece a la familia Viperidae (a cuyos miembros se los llama vipéridos), y dentro de ella a la subfamilia Crotalinae, la de los crótalos o víboras de foseta. La palabra foseta deriva de la palabra foso y hace referencia a un orificio característico ubicado a cada lado de la cabeza, entre el ojo y el orificio nasal, siempre por debajo de la línea imaginaria que los une. Las fosetas son órganos con funciones termorreceptoras altamente sensibles que sirven para detectar presas de sangre caliente.

Las víboras atacan a sus víctimas en forma repentina, realizando dos acciones simultáneas: las muerden y les inoculan el veneno a través de sus colmillos. Esto se debe a su dentición solenoglifa: posee colmillos huecos plegables en la parte anterior de la boca. Los huecos en los colmillos tienen forma de cánulas (como caños diminutos), por eso se dice que son acanalados[9].

Salvo que sus víctimas sean pequeñas, luego de atacarlas las sueltan[10]. Las presas caen o mueren en las cercanías en un tiempo corto, debido a que el veneno que fluye por los colmillos produce en forma inmediata una gran destrucción de tejidos (necrosis) con dolor muy intenso en la zona de la mordida. Para hallar sus presas, las víboras vuelven a utilizar sus fosetas que, como brújulas, siguen el rastro de la temperatura corporal. Si las víctimas sobreviven, mueren pocas horas después por sangrado, debido a la hemotoxicidad que el veneno produce a nivel sistémico. La muerte solo puede evitarse mediante el uso de suero antiofídico aplicado en forma intravenosa antes de las cuatro horas de ocurrida la mordida.

En Centroamérica todas las víboras -incluyendo la Bothrops asper, conocida como barba amarilla o terciopelo[11], y las cascabel– pertenecen a la subfamilia Crotalinae. Nótese que las corales (género Micrurus), aunque venenosas no son verdaderas víboras pues pertenecen a la familia Elapidae[12]; no matan por sangrado, sino que debido a su neurotoxicidad producen parálisis respiratoria.

A excepción de la matabuey o matacaballo (Lachesis muta), que es ovípara, todos los vipéridos son vivíparos (paren a sus crías completamente desarrolladas)[13].

PRECAUCIONES

Debido a que reposan durante el día sobre árboles y que los ejemplares con base verde oliva se camuflan perfectamente entre las hojas, conviene evitar apoyarse sobre troncos y ramas en lugares donde esta especie ha sido vista. Por sus hábitos arbóreos, las zonas de mayor riesgo de mordedura son manos, brazos, cuello y cabeza, aunque no existen registros estadísticos formales[14].

NOMBRES POPULARES DE LA BOTHRIECHIS SCHLEGELII

Algunos nombres populares que recibe: víbora de pestaña, tamagás de pestaña, pestañuda, bocaracá, toboba de pestaña, cantil de pestañas, chajbolay, víbora del árbol, carretilla, colgado, cucupal. Nombres exclusivos para color amarillo: oropel, yema de huevo, víbora amarilla.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] En Costa Rica según el Dr. Jay M. Savage, se suele llamar oropel a las color amarillo y bocaracá al resto.

[2] En Honduras el patrón amarillo es poco común, no así, por ejemplo, en Costa Rica

[3] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.725

[4] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.295

[5] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.487

[6] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012, p.26

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.491

[8] Köhler, Gunther, Op. cit., p.296

[9] Marineros, Leonel, Op. cit., p.32

[10] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.31

[11] Ver nuestro artículo “Bothrops asper (barba amarilla), la serpiente más temida de Centroamérica, https://pablobedrossian.com/2015/07/02/bothrops-asper-barba-amarilla-la-serpiente-mas-temida-de-centroamerica-por-pablo-r-bedrossian/, 2015

[12] Ver nuestro artículo “Micrurus nigrocinctus, la coral más famosa de Centroamérica”,  https://pablobedrossian.com/2016/12/16/micrurus-nigrocinctus-la-coral-mas-comun-de-centroamerica-por-pablo-r-bedrossian/, 2016

[13] Köhler, Gunther, Op. cit., p.291

[14] Dugas, Raymond; Vásquez Almazan, Carlos Roberto; Avendaño, Chaquín; Marroquín, Marta Lidia, “Manual para la identificación, prevención y tratamiento de mordeduras de serpientes venenosas en Centro América, Volumen I: Guatemala”, Organización Panamericana de la Salud, p.36


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CORYTOPHANES CRISTATUS, UNA CURIOSA “IGUANA DE CASCO” (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Conocido también como turipache o iguana de casco, Corytophanes cristatus es pariente de los basiliscos. Como ellos, tiene un cuerpo alargado con una extensa cola y se caracteriza por una larga y delgada cresta central, de gran altura en las zonas cefálica y cervical (por eso se llama “iguana de casco” o “de yelmo”) que en el dorso se vuelve mucho más corta y decrece hacia la pelvis.

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Los machos tienen una longitud hocico cloaca habitual de 120 mm, pero con la cola llegan a 360 mm. Se diferencian de las hembras por tener un “casco” más grande, la cabeza algo más voluminosa y la base de la cola más ancha. Además, Las hembras son algo más pequeñas. En ambos sexos la cola representa del 65% al 72% de la longitud total[1].

Una característica peculiar de los turipaches es su capacidad de variar el color según su estado de ánimo, pasando del marrón o café al verde olivo con manchas o bandas transversales oscuras[2].

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Habitan desde México hasta el noroeste de Colombia preferentemente en bosques húmedos tropicales y subtropicales. Se los encuentra desde nivel del mar hasta una altura de 1640 metros. Son arbóreos y se nutren de artrópodos e insectos, aunque aparentemente no se alimentan en forma regular debido a que la ingestión de una presa promedio les aporta más calorías de las necesarias para mantenerse un día[3]. Se ha documentado la ingestión ocasional de pequeñas lagartijas del género Anolis. Su temperatura corporal es de 26º C[4]. Son ovíparos, poniendo de 4 a 11 huevos que pesan de 2 a 4 gramos.  El tiempo de incubación es muy variable -de 60 a 155 días- y depende de la temperatura. Al nacer miden de 57 a 75 mm con una longitud hocico cloaca de 25 a 30 mm[5].

Una conducta curiosa es que se mantienen aferradas en forma vertical a alguna rama, posando con la cabeza hacia arriba durante horas; descienden solo para buscar comida en el suelo. Nosotros hemos podido aproximarnos a pocos centímetros de un ejemplar cuyo único movimiento fue rotar levemente su posición en la rama que le servía como eje. En el piso, tal como sus “primos” los basiliscos, con frecuencia adquieren la posición erecta y caminan en dos patas.

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Ante la amenaza de un depredador su primera defensa es el camuflaje que obtiene al modificar su color; la segunda es una suerte de rigidez cataléptica para pasar inadvertido. Si la amenaza persiste, el Corytophanes cristatus se excita y sacude la cabeza hacia arriba y abajo. Si todas estas tretas fallan, ataca y muerde [6].

Recibe diversos nombres. Por ejemplo, en inglés se lo menciona como Casque-headed Lizard, Helmeted Basilisk, Casque-headed Basilisk, Old Man Lizard, Smooth Helmeted Iguana o directamente Helmeted Iguana. En español también se lo llama camaleón de casco, turipache cabeza lisa​, cutete de montaña, cutete de hacienda e incluso perro zompopo.

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En México y el norte de Centroamérica hay dos especies más: en el extremo sudoccidental de México, en Guatemala y en El Salvador se puede hallar el Corytophanes pericarinatus y en sur de México, Guatemala y Belice el Corytophanes hernandesii, cuyos “cascos” son diferentes. Ell Corytophanes cristatus es, por mucho, el que posee la mayor extensión territorial.

VIDEOS

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REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.432

[2] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.124

[3] Andrews, Robin M., “The Lizard Corytophanes cristatus: An Extreme ‘Sit-and-Wait’ Predator”, Biotropica, The Association for Tropical Biology and Conservation, Vol. 11, No. 2, June, 1979, p.137

[4] Andrews, Robin M., Op. cit., p.137

[5] Köhler, Gunther, Op. cit. p.125,126

[6] Savage, Jay M., Op. cit. p.433


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DRYMOBIUS MARGARITIFERUS, PETATILLO O FALSO TAMAGÁS VERDE (por Pablo R, Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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La Drymobius margitiferus es una de las serpientes más bellas de Centroamérica. Además, según Jay M. Savage es la serpiente más común de ver en Costa Rica[1]. También es una de las más frecuentes donde vivimos, que es a la vez nuestro campo de estudio: en más de nueve años de investigación en Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 13 ejemplares, 7 vivos y 6 muertos.

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Pertenece a la familia Colubridae. Es una serpiente cuyas escamas dorsales, claramente visibles, lucen un verde amarillento brillante sobre un fondo reticulado romboidal más oscuro. Köhler, más exhaustivo en su descripción, dice que hay “sobre cada escama dorsal una mancha amarilla o verdeamarilla, de manera que la parte superior da la impresión de estar finamente moteada”[2]. De esta trama refulgente de su piel proviene el nombre de la especie, pues la palabra griega µαργαριτάρι, que se lee margaritari, significa perla.

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Alcanza hasta 1,34 m de largo[3]. La cabeza, que se distingue del cuello, posee grandes escamas que toman un color marrón o café claro, más nítido en la parte superior del hocico, mientras que las de la parte inferior son de color blancuzco o amarillo pálido. Tiene ojos oscuros, pupilas redondas y lengua bífida rosada.

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En cuanto a la dentición es aglifa: “presenta de 22 a 34 dientes maxilares, los posteriores considerablemente más grandes que los anteriores; los dientes mandibulares son desiguales”[4]. Su cola es larga. Leonel Marineros se apoya en Mendelson para decir que “pueden recurrir a la autonomía, es decir, pueden sufrir amputación en el extremo de la cola, pero ésta no se regenera”[5] ”. El hemipene es sencillo, no bifurcado.

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Totalmente inofensiva, habita desde el sur de Texas, Estados Unidos hasta Colombia, en diferentes tipos de bosques, en alturas que van desde el nivel del mar a los 1450 m. Es de hábitos diurnos y se alimenta básicamente de ranas. Leonel Marineros, citando a Álvarez del Toro, dice que a estos anfibios los “devora vigorosamente, tragando viva a la víctima”[6]. También se alimenta de lagartijas, huevos de reptiles y pequeños roedores. Se la suele encontrar en el suelo, cerca de pantanos, estanques, arroyos o río. Es ovípara y se ha documentado que colocan de 4 a 8 huevos por vez[7], cuyas crías nacen luego de 64 a 68 días[8]. Podemos decir que los expertos coinciden -con leves diferencias- que las hembras depositan los huevos entre abril y octubre.

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Köhler describe tres subespecies para Centroamérica [9]:

  • Drymobius margaritiferus margaritiferus, localizada desde Texas, Estados Unidos, a lo largo de la costa del Caribe hasta Sudamérica.
  • Drymobius margaritiferus maydis, propia de la Isla del Maíz Grande, en el Caribe, al sur de Nicaragua.
  • Drymobius margaritiferus occidentalis, ubicada desde Chiapas, México, a lo largo de la costa del Pacífico hasta El Salvador.
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Hemos encontrado que se le asignan los siguientes nombres populares: falso tamagás verde, petatilla, petatillo, culebra corredora de petatillos, citalcuate, chaquirilla, corredora pintada, margarita, ranera común; en inglés: Speckled racer.

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Tal como lo indica uno de sus nombres populares, hay quienes la confunden con el tamagás verde, denominación que engloba especies venenosas diversas tales como Bothriechis marchi y Bothriechis bicolor, muy diferentes a la Drymobius margitiferus, pero del mismo color.

Compartimos videos que hemos tomado de Drymobius margitiferus:

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.660.

[2] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.209

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.76

[4] Muñoz Chacón, Federico, en

http://www.crbio.cr:8080/neoportal-web/species/Drymobius%20margaritiferus. Última actualización 4/4/2011

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.67

[6] Marineros, Leonel, Op.cit., p.32

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.125

[8] Köhler, Gunther, Op. cit. p.208

[9] Köhler, Gunther, Op. cit. p.209


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

MICRURUS NIGROCINCTUS, LA CORAL MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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Las corales, agrupadas bajo el género Micrurus, se destacan a simple vista por su vivo color rojo con anillos que entremezclan el negro y el blanco o el amarillo o el naranja. Pertenecen a la familia Elapidae y se encuentran entre las serpientes más temidas, debido a su veneno neurotóxico que produce una parálisis respiratoria y la consiguiente muerte por asfixia.

En Centroamérica existen 16 especies de colores llamativos, pero la más frecuente de observar es la Micrurus nigrocinctus. Visualmente se la reconoce con facilidad cuando su patrón de anillos sigue la secuencia RANA RANA: rojo, amarillo, negro, amarillo, rojo, amarillo, negro, amarillo.

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Sin embargo, a veces el amarillo es reemplazado por el blanco o naranja, o sólo presenta sólo dos colores, rojo y negro, tal como hemos hallado en la mayoría de los ejemplares que hemos documentado aquí en Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras.

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Pese a su mala fama, las mordeduras de esta coral son poco comunes. Me comentaba el Dr. Víctor Hernández, especialista en mordeduras de serpientes del Hospital Mario Catarino Rivas, que para él son una rareza. Ocurre que esta serpiente, cuyas hembras llegan a unos 115 cm y los machos a un máximo de 75 cm en estado adulto[1], es “rastrera”, lo que significa que se mueve al ras del piso y rara vez salta. Además, es de hábitos terrestres, no es agresiva y tiene una boca pequeña, por lo que, cuando muerde, lo hace del talón hacia abajo. Como los síntomas de neurotoxicidad no se advierten de inmediato y una vez producidos son muy difíciles de revertir, en caso de evidencia o sospecha de mordedura de coral se debe aplicar suero anticoral antes de 4 horas de producida la mordedura, aunque la persona no presente trastornos clínicos.

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A diferencia de otras serpientes venenosas, su cabeza no es triangular; apenas se insinúa un cuello. Generalmente el primer anillo negro cubre el hocico hasta los ojos y no hay foseta loreal[2]. Ese primer anillo negro es seguido por otro amarillo o blancuzco, o  incluso rojizo en el caso de Micrurus nigrocinctus de dos colores, seguido de otro anillo negro.

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En estos dos ejemplares se observan las diferencias en el segundo anillo: a la izquierda es amarillo y en el de la derecha es rojo

Sus colmillos ubicados en la porción anterior de la boca son pequeños y fijos, no eréctiles, diferenciándose de otras serpientes venenosas.

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En este ejemplar muerto y reseco se pueden observar los colmillos no eréctiles ubicados en la parte anterior de la mandíbula superior

Las pupilas, difíciles de ver a simple vista por el pequeño tamaño de sus ojos, son semielípticas; su lengua tiene color negro. El cuerpo es cilíndrico y está cubierto por escamas lisas. Se dice que tiene entre 10 y 24 series de anillos, pero se han observado casos de hasta 29 anillos[3]. En la docena de ejemplares que hemos documentado fotográficamente, el número más frecuente y, a la vez máximo, es de 24 anillos. La cola es corta; en los machos es del 13 a 17% de la longitud total y en las hembras del 8 a 13% de la longitud total.[4]

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Es ovípara; coloca de 1 a 14 huevos. Kohler, citando a Roze, dice que las culebritas nacen luego de 70 a 80 días[5]. Se sostiene que es de hábitos crepuscular y nocturno, pero McCranie afirma que es tanto de hábitos diurnos como nocturnos[6].

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Se alimenta de otras serpientes pequeñas, lagartijas, anfibios e invertebrados. Nuestro amigo Leonel Marineros escribe que Hobart y Grant encontraron un especimen en cuyo estómago se hallaba una coral casi de su mismo tamaño, y que en el Instituto Clodomiro Picado, el famoso centro de Costa Rica dedicado a la investigación y producción de sueros antiofídicos, alimentan las Micrurus nigrocinctus con ejemplares de Ninia sebae[7].

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En cuanto a su distribución, se encuentra desde el sudeste de Oaxaca, en el sur de México hasta la vertiente atlántica de Colombia. Habita en zonas boscosas bajas y elevaciones hasta 1,300 m (en Honduras hasta 1,600 m)[8] y también en zona de cultivos (bananeras, cafetales y palma africana)[9].

Aquí puede observar un video que tomamos en febrero de 2013

FALSOS CORALES

Algunos creen ver corales cuando observan otras especies de colores rojos. En la zona donde vivimos, la principal confusión se da con Lampropeltis triangulum, muy parecida a Micrurus nigrocinctus, pero con un patrón de anillos RNAN RNAN: rojo, negro, amarillo, negro, rojo, negro, amarillo negro.

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Lampropeltis triangulum

Aquí se puede observar un video de este mismo ejemplar de Lampropeltis triangulum (falso coral):

Hay casos que en lugar del amarillo se presenta el blanco, causando la misma confusión.

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Otra variante de Lampropeltis triangulum

Aquí se puede observar otro video, que corresponde a este segundo ejemplar de Lampropeltis triangulum (falso coral):

Finalmente hemos conocido a personas que confunden la pequeña e inofensiva Ninia sebae, conocida popularmente como coralillo por sus colores rojo y negro, con una coral de dos colores.

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Ninia sebae

Entre otros falsos corales se incluyen  las especies Pliocercus elapoides y Erythrolamprus minus.

Dice McCranie: “Además de los colmillos no eréctiles en la porción anterior de la boca, M. nigrocinctus se puede distinguir de todas las serpientes colúbricas anilladas hondureñas, excepto Dipsas bicolor, por tener escamas dorsales lisas en 15 filas en todo el cuerpo y sólo dos escamas entre el ojo y la fosa nasal”[10].

OTROS NOMBRES POPULARES

En Honduras: silviara, limlim (en misquito)[11], coral fino, coral del legítimo, bil-ala (tawhaka; en esa lengua indígena significa culebra collar)[12].

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.710

[2] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.135

[3] Savage, Jay M., Op. cit., p.710

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.710

[5] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.281

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.465

[7] Marineros, Leonel, Op. cit., p.135

[8] McCranie, James R., Op. cit. p.461

[9] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012, p.17

[10] McCranie, James R. Op. cit., p.464

[11] Marineros, Leonel, Op. cit., p.135

[12] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, Op. cit. p.17


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS:

Todas las fotos y videos fueron tomadas por el autor de esta nota y a él le pertenecen todos los derechos, a excepción de la segunda foto, tomada por mi amigo y vecino Israel García también aquí en Campisa, que he utilizado también como foto destacada.

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ARCHIMANDRITA TESSELLATA, UNA DE LAS CUCARACHAS MÁS GRANDES DEL MUNDO (por Pablo R. Bedrossian)

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Serie INVERTEBRADOS DE CENTROAMÉRICA

La Archimandrita tessellata es una de las cucarachas más grandes del mundo. Conocida en inglés como Peppered roach o Giant cockroach, su distribución se extiende de Guatemala a Colombia.

Esta curiosa cucaracha, muy diferente a las comunes que suelen invadir las casas, se puede encontrar en el cerro Campisa, en el sector noreste de San Pedro Sula, Honduras, donde la hemos observado en dos ocasiones, en enero de 2010 y en agosto de 2015.

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Ejemplar observado el 24 de enero de 2010

He encontrado poca información de la especie, y el propósito de esta publicación es mostrarla e informar a la comunidad. Animo a los lectores a compartir información de esta especie. Lo repetimos hasta la saciedad: los animales no son nuestros enemigos.

Ejemplar observado el 8 de agosto de 2015
Ejemplar observado el 8 de agosto de 2015

Algo de información

Las cucarachas, insectos de cuerpo aplanado, se conocen desde la más lejana antigüedad. (hay fósiles de sus predecesores de hace 300 millones de años y de los modernos de hace unos 100 millones de años).

Hay en el mundo unas 4,500 especies de blatodeos (se los llama así por estar agrupados en el orden Blattodea), que miden de 3 a 7.5 cm. Dentro de este orden, la Archimandrita tessellata corresponde a la familia Blaberidae. Los machos alcanzan un promedio de 63 mm y las hembras 64 mm, aunque hay ejemplares de mayor tamaño. Aquí mostramos el ejemplar observado en 2015, de unos 69 mm.

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© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


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FARYD MONDRAGON Y SU RÉCORD: NO TODO ES CUESTIÓN DE SUERTE (por Pablo R. Bedrossian)

Faryd MondragonSerie MUNDIAL DE FÚTBOL 2014

¿Cómo no celebrar el récord de Faryd Mondragón? Con 43 años y tres días se convirtió en el jugador de mayor edad que haya participado en una Copa Mundial. Cada vez más parecido a Steven Seagal, muchos pensaban que el  4 a 1 sobre Japón y los pocos minutos de juego que quedaban lo ubicarían como una figura decorativa. Pero se equivocaban. No fue aquel saque de arco la única pelota que tocó. Ganó en el descuento un tremendo mano a mano que confirmó que su lugar en la valla colombiana no fue un premio a su trayectoria sino a su talento.

Muchos lo recordamos de su paso en Argentina, jugando en Argentinos Juniors y luego en Independiente, con el que ganó la Recopa Sudamericana, y la Supercopa Sudamericana de 1995, donde se coronó campeón en una inolvidable final 2 a 1 justamente en el Maracaná. Poco después lo vi en Friday’s  de Puerto Madero, sentado en una mesa escribiendo en su laptop, toda una novedad para la época. Obviamente no era el arquetipo del jugador de aquellos tiempos, que la gente imaginaba surgido en la pobreza. Él era un precursor de una generación de jugadores altamente educados, pensantes, que construían dentro y fuera de la cancha su futuro. Forjó una carrera que le permitió jugar en copas mundiales y destacarse a nivel internacional.

Una vez durante una charla con el multicampeón de América Pepé Santoro ,mencioné una edición de El Gráfico, que le dedicó la última página. Independiente había empatado 1 a 1 con Rosario Central, pero él había ganado tres mano a mano con los delanteros canallas.

–          ¿Ganarle tres mano a mano a los delanteros en un partido?

Luego de pensar unos segundos agregó:

–          Seguro que se equivocaron los delanteros.

Sin embargo, hoy el gran portero colombiano demostró en ese único e inolvidable momento frente al delantero nipón que en el fútbol no todo es cuestión de suerte.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


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Foto: AFP / Vanguardia Liberal, tomada del sitio http://www.vanguardia.com/mundial-brasil-2014/noticias/266258-faryd-mondragon-del-llanto-a-la-alegria-total