LA CASA DE SUIPACHA 936 – 940, OTRA JOYA ART NOUVEAU DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES

Riga, capital de Letonia, es considerada la ciudad con mayor número de construcciones art nouveau del mundo (unos 700 edificios). Sin embargo, Buenos Aires no se encuentra muy lejos si incluimos todas las variantes de ese amplio movimiento que a fines del siglo XIX sacudió Europa y más oportunamente llamamos modernismo.

El modernismo surgió a finales del siglo XIX; le dio preponderancia a la decoración, a la elegancia, a las ondulaciones, a la naturaleza, relegando la técnica y la simetría a un segundo plano. Recibió distintos nombres: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, modernismo en Cataluña, Liberty o Floreale en el norte de Italia. En Buenos Aires, construcciones como la Casa Calise, El Palacio de los Lirios o la Casa de los Azulejos testifican hasta el día de hoy de ese innovador ideal de belleza.

LA CASA DE SUIPACHA 936/40

La casa de Suipacha 936/40 es una verdadera joya modernista. Fue construida en 1913[1] por el arquitecto Bernardo Milli, cuyo nombre está grabado en la fachada.

Consta de cuatro plantas. Según Iuri Izrastzoff, su diseño sigue las lineamientos de la vertiente italiana, el Liberty milanés con algunos elementos típicamente franceses, “especialmente en el coronamiento de la cúpula, estilo Segundo Imperio, con una maravillosa aplicación o remate de hierro forjado”[2].

En nuestra opinión, los elementos decorativos, que incluyen guirnaldas, mascarones femeninos, angelitos regordetes, elementos florales y una magnífica balconería en hierro negro, convierten a la fachada en una auténtica una obra de arte, embellecida aún más por el granito rosa de su base.

Hemos leído que la casa tiene seis habitaciones y cinco baños. Como no hemos podido visitarla por dentro es hemos podido confirmarlo, pero, de ser así, entendemos que su diseño interior corresponde a un petit-hotel. En cuanto a su estatus, está catalogado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como singular, con nivel de protección cautelar[3].

ACERCA DEL ARQUTECTO

Alejandro Machado, incansable investigador y experto en arquitectura urbana, ya ha identificado 19 obras del arquitecto Bernardo Milli en Buenos Aires, incluyendo viviendas y casas de renta. Se destacan los edificios de Av. Rivadavia 4070/4, Av. Belgrano 2046 y Palos 312[4]. Anat Meidan agrega una vivienda ubicada en Quesada 2568 que, si la dirección es correcta, fue demolida[5]. De las que conocemos la que más se acerca al diseño de la casa de Suipacha 936/40 es la ubicada en la calle Santiago del Estero 137 pero ninguna se encuentra a su altura.

No hemos encontrado datos sobre la biografía del arquitecto. Solamente, una mención muy interesante. Al hablar de Virginio Colombo (creador de la Casa Calise y la Casa de los Pavos) se habla de los “arquitectos italianos no reconocidos por la Sociedad Central de Arquitectos (entre los más meritorios, Francisco Gianotti, Mario Palanti y Bernardo Milli)”[6]. Pensando que Gianotti erigió nada menos que la Galería Güemes y Palanti el Palacio Barolo, es obvio que esta omisión institucional no impidió que el talento se impusiera. En el caso de Bernardo Milli su obra habla por sí mismo.

CONSEGUIMOS UNA ÚNICA HISTORIA Y, A LA VEZ, UNA HISTORIA ÚNICA

Luego de buscar en el barrio anécdotas ocurridas en esta bella casa con aire de petit-hotel encontré una, acaso la única, digna de ser relatada.

Iuri Izrastzoff cuenta en “Fervor por Buenos Aires” que “hasta no hace mucho, en lo que fueron las dependencias domésticas de la residencia, funcionó un lugar nocturno”[7]. La historia tiene que ver con lo que podríamos llamar ese “lugar de citas”.

Cierta noche un incauto caballero que recién había llegado de una provincia del norte argentino – la persona que me refirió la historia no pudo darme más precisiones- vio a una dama muy vistosa junto a la puerta. Impactado por su porte, se acercó a ella y la saludó con el propósito de entablar un diálogo.

– ¡Buenas noches! ¡Qué hermosa es Ud.!

La mujer lo miró y no dijo nada.

– Su belleza me cautiva. No puedo resistirme.

La mujer continuó en silencio, aunque lo miró con desdén y esbozó una leve sonrisa.

– Nunca en la vida me ha sucedido algo así; solo verla y quedar enamorado.

– ¿Quiere pasar?

– ¡Por supuesto!

Parece ser que la mujer lo llevó a una habitación donde ejercía la profesión más vieja del mundo. El hombre, fascinado, tuvo con ella su momento de gloria. Luego la mujer le dijo:

– Son cinco mil pesos

Vaya a saber uno cuánto valía la moneda en aquel momento, pero no era poca cosa. El hombre quedó pasmado, no por el precio sino porque no había advertido que el lugar tenía un uso específico y que la mujer no había sucumbido a sus encantos sino a su dinero. Para complicarlo todo, solo tenía unos magros cientos de pesos en la billetera.

Cuando la mujer lo supo se puso roja porque se dio cuenta de su error: había violado uno de los principios sagrados del gremio: cobrar por adelantado. Sin embargo, al ver al hombre tan avergonzado e ingenuo, lo amenazó con denunciarlo en la comisaría. Sumiso e ignorante de las costumbres de las grandes urbes, atinó a preguntarle:

– ¿Cómo puedo pagarle?

Lo puso a limpiar el cuarto, el pasillo y la vereda. Recién lo dejó ir cerca de las cuatro de la mañana luego de hacerle encerar el piso y sacarle lustre a mano con una franela. El hombre prometió regresar para saldar la deuda y volver a limpiar la casa.

Quien me relató lo sucedido me aseguró ignorar si aquel caballero cumplió o no su palabra, pero agregó:

– De lo que estoy seguro es que antes de volver a dirigir la palabra a una mujer el tipo va a revisar su billetera

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savlov, Judith, “Frente a frente con el arte: cinco fachadas porteñas de exhibición”, Diario Clarín, 22/02/2018, https://www.clarin.com/ciudades/frente-frente-arte-fachadas-portenas-exhibicion_0_SkEFpvswM.html

[2] Izrastzoff, Iuri“Fervor por Buenos Aires”, 2019, Izrastzoff, https://www.fervorxbuenosaires.com/suipacha-936/

[3] Base de Datos de Áreas de Protección Histórica, http://ssplan.buenosaires.gov.ar/_aphweb/baseaph_list.php?a=search&value=1&SearchFor=SUIPACHA+936%2F40&SearchOption=Contains&SearchField=

[4] Machado, Alejandro Daniel, “Arquitectos italianos de Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/search/label/-MILLI%20BERNARDO%20-%20ARQUITECTO  

[5] Meidan, Anat, “Art Nouveau in Buenos Aires – A Love Story”, Ediciones Polígrafa, 2016, p.

[6] Chinellato, Mariela; Rebaque de Caboteau Julio; “El antiacademicismo italiano como lenguaje identitario para la burguesía migrante industrial y comercial”, “Buenos Aires italiana”, “Temas de Patrimonio Cultural 25”, Comisión para la Preservación del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2009, p.237

[7] Izrastzoff, Iuri, Op. cit.


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LUGARES IMPERDIBLES DE PARÍS – PARTE 2 (por Pablo R. Bedrossian)

Compartimos la segunda parte de la serie “Lugares imperdibles de París” cuyo propósito es dar a conocer los lugares más atractivos de la capital francesa, ayudar a los viajeros a planificar sus itinerarios y presentar algo del arte, la arquitectura y la historia de la Ciudad Luz. Desde luego toda selección es injusta. Esta lista pretende ser incluyente pero no concluyente. La primera parte puede leerse en https://pablobedrossian.com/2016/07/23/8-lugares-imperdibles-de-paris/.

LA SAINTE-CHAPELLE

L’Île de la Cité es una pequeña isla sobre el río Sena que constituye el corazón de París. Allí se encuentran, entre otros notables edificios, la catedral de Notre-Dame y el antiguo Palacio de Justicia. Se halla allí también una joya gótica llamada la Sainte-Chapelle.

Fue construida a fines de la primera mitad del siglo XIII para albergar reliquias de la fe cristiana que san Luis, el rey de Francia, había comprado al emperador del Imperio Romano de Oriente cuya sede estaba en Constantinopla. La más importante de esas reliquias era la corona de espinas que los soldados romanos colocaron sobre la cabeza de Jesús antes de crucificarlo.

Cuenta con dos niveles: la capilla de la planta baja es un salón de tres naves; sobre ella se asienta una planta alta de gran altura (20 metros) que cuenta con magníficos vitrales bordeados por arcos ojivales cuyos extremos se unen en el techo.

Los vitrales conmueven por su belleza y colorido y forman parte de los tesoros medievales más importantes de la humanidad.

Esta capilla prácticamente no tiene muros y es sostenida por infinidad de columnas que permiten lucir las monumentales vidrieras. La Sainte-Chapelle se atribuye al arquitecto Pierre de Montreuil, quien se cree que erigió algunas secciones de la catedral de Notre-Dame tras la muerte del arquitecto Jean de Chelles.

Sus 15 vidrieras contienen 1.113 escenas, donde se integran los personajes bíblicos con la realeza incluyendo al propio Luis IX llevando la corona de espinas.

MUSÉE D’ORSAY  

Ubicado frente al río Sena, este museo especializado en obras de arte creadas entre 1848 y 1914 ocupa el enorme espacio de la antigua la estación ferroviaria de Orsay.

Cerca de la entrada hay curiosas estatuas al aire libre; sin embargo, es una experiencia imprescindible visitarlo por dentro.

Al ingresar se contempla desde un balcón el enorme salón central poblado de esculturas mientras por detrás una gran estructura semicircular de vidrio y hierro provee una espléndida luz que complementa a la que ingresa a través del soberbio techo vidriado sostenido por arcos.

Las obras de arte están distribuidas en salas, destacándose la colección de pinturas impresionistas que es considerada la más grande del mundo.

El monumental edificio diseñado por el arquitecto Victor Laloux es de estilo ecléctico; combina el academicismo francés con el naciente art nouveau y el industrialismo.

EL PANTHÉON

En el Barrio Latino, a mitad de camino entre el río Sena y los Jardines de Luxemburgo, se encuentra el Panteón, un monumento funerario dedicado a las personalidades más importantes de Francia, a excepción de los reyes, cuyos restos descansan en la Basílica de Saint-Denis, en las afueras de París, y Napoleón que tiene su propio mausoleo dentro de la ciudad.

No imagine un cementerio. Se trata de un imponente edificio neoclásico con columnas corintias que por detrás tiene una gran cúpula. Fue originalmente concebido para ser una iglesia dedicada a Santa Genoveva pero durante la Revolución Francesa terminó convertido en panteón. Napoleón lo reconvirtió en iglesia, pero, tras idas y venidas, en 1895 quedó signado como la última morada de los civiles franceses ilustres.

Delante de la entrada hay una gran plaza de piedra. Al ingresar uno se encuentra en un espacio de techos altísimos, pisos con diseños geométricos, grandes frescos y esculturas en un espacio de gran luminosidad.

En su centro se encuentra un enorme Péndulo de Foucault, una esfera que oscila libremente, utilizado para demostrar la rotación de la Tierra.

Sin embargo, las criptas conforman el espacio de mayor valor histórico. Allí yacen, entre otros, Marie Curie, Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Alejandro Dumas, Victor Hugo y Émile Zola,

En la planta principal vale la pena admirar las pinturas de la cúpula y el Monumento a la Convención Nacional.

LA AVENIDA DE CHAMPS-ÉLYSÉES

Les Champs-Élysées es la avenida más famosa de París. Une la Place de la Concorde con el Arco del Triunfo. Fue creada en 1724 como una avenida moderna para la época, recta y ancha. Sus dos kilómetros de extensión han recibido varias remodelaciones y mejoras.

La sección más cercana a la Place de la Concorde está rodeada de jardines. Allí pueden observarse dos edificios emblemáticos de París: el Grand Palais y el Petit Palais, levantados en los albores del siglo XX. El Grand Palais con su estructura de hierro y vidrio también puede verse desde el vecino Puente Alexandre III y la ribera del Sena.

Luego de una rotonda llamada en francés Rond-Point, Champs-Élysées es intensamente comercial, con anchas aceras, tiendas de marcas de lujo como Louis Vuitton, Cartier y Chanel y espectaculares boutiques de automóviles como Mercedes Benz, Renault y Peugeot. No se sorprenda de ver allí un auténtico prototipo de Fórmula 1.

En un cruce llegando al Arco del Triunfo en una ocasión hemos visto estacionados nada menos que dos Ferrari y una Lamborghini, una a continuación de la otra.

Sitio de grandes desfiles militares y reuniones patrióticas, Champs Élysées es una vía comercial, con pasajes comerciales, cafés y restaurantes. Es uno de los mejores sitios para caminar y, si tiene dinero, para ir de compras.

EL ARCO DEL TRIUNFO

Después de la victoria de Austerlitz, Napoleón les prometió a sus soldados que volverían a casa bajo arcos triunfales; sin embargo, la construcción de este arco monumental, inspirado en los del imperio romano pero a mayor escala, llevó 30 años y recién fue completada en 1836.

Está ubicado en la Place Charles de Gaulle, una rotonda donde termina la avenida des Champs-Élysées, en la que se abren como rayos doce avenidas. Debido al intenso tránsito vehicular, para llegar hasta el arco se accede por un pasaje subterráneo. En la plaza también se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido de la Primera Guerra Mundial.

El Arco del Triunfo tiene 50 metros de alto, 45 metros de largo y 22 metros de ancho. Pagando una entrada puede visitar a su terraza que ofrece hermosas vistas. En las paredes del arco hay frisos y altorrelieves que conmemoran las hazañas de Napoleón, incluyendo 30 escudos en la parte más alta con los nombres de sus victorias. En los muros de los arcos más pequeños están las listas de los oficiales de su ejército.   

En París hay otros arcos; conocemos el Arco del Carrusel, que se encuentra frente al Museo del Louvre, los dos que hay en el Boulevard Saint-Denis (la Puerta de Saint Denis y la Puerta de Saint Martin) y el futurista Arco de La Defensa, pero, sin duda, el Arco del Triunfo en el más colosal e importante de Francia.

GALERÍAS LAFAYETTE

Les Galeries Lafayette Haussmann es una tienda por departamentos ubicada detrás de la Ópera de París. Debe su fama no solo a las marcas de lujo que ofrece sino también a su exquisito y exuberante interior art nouveau.

El edificio fue inaugurado en 1914. Ocupa toda la manzana con una superficie cubierta de 70,000 m2. Posee espectaculares vitrales, maravillosos herrajes en sus balcones y molduras artísticas. Cuenta con una extraordinaria cúpula vidriada que culmina a 43 metros de altura. De noche se puede admirar el enorme salón central y las tiendas que lo rodean totalmente iluminados.

El arquitecto Ferdinand Chanut fue quien le dio al edificio el aspecto que conocemos y admiramos. Para la ornamentación interior contrató a los mejores artistas de su época. El barandal de la escalera monumental fue realizado por Louis Majorelle quien también tuvo a cargo la exquisita herrería de los balcones. Los vitrales estuvieron a cargo del maestro vidriero Jacques Gruber.

LES TUILLERIES

Este enorme parque lleno de flores y esculturas es uno de los más antiguos de Europa. Transcurre muy cerca del río Sena, paralelo a él, entre la Place de la Concorde y el Arco del Carrusel que se encuentra frente al Museo del Louvre.

Fue creado por Catalina de Medicis en 1564 como jardín del antiguo palacio real. A partir de 1667 se permitió visitarlo, convirtiéndose en un parque público luego de la Revolución Francesa.

Aún se observa la intervención del afamado paisajista André Le Nôtre, quien durante la segunda mitad del siglo XVI creó jardines ornamentales como el del Palacio de Versailles. Le imprimió a Les Tuilleries su propio estilo, basado en la simetría, el orden y la belleza panorámica.  

El parque constituye un hermoso lugar de esparcimiento, un remanso en medio de la vorágine de la ciudad. Allí no hay estrés sino que todo es tranquilidad. Cruzando una gran fuente muy cerca de la Place de la Concorde se inicia en el camino bordeado por árboles cuyas copas en algunos sectores están cortadas al ras. Cientos de personas pasean sobre el camino de polvo rodeados de flores, aves y estatuas.

CENTRO POMPIDOU

El Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, más conocido como El Pompidou es un gigante revulsivo en el corazón de París. Se trata de una construcción donde las escaleras, los ductos de aire y la estructura de acero que sostiene el edificio están a la vista, como si la fachada fuera su esqueleto; al dejar las estructuras al desnudo para muchos es una obra brutalista.

Sin embargo, esta colorida mole es, a la vez, uno de los emblemas del del High-Tech, que consagró los últimos adelantos industriales, tales como el uso del vidrio y del acero, a la arquitectura de su tiempo. Es creación de Richard Rogers y Renzo Piano con la colaboración del ingeniero irlandés Peter Rice. Fue inaugurado en 1977.

En su interior se encuentra el Museo Nacional de Arte Moderno, una enorme biblioteca para 2,000 personas y un centro de investigación musical y acústica.

En interesante el código de colores que permite entender la obra desde el exterior: los conductos de aire son de color azul, los de agua, de color verde. Las zonas para circular (ascensores y escaleras) lucen color rojo y los cables eléctricos, amarillo. Este coloso de 40 metros de altura lejos de alterar la fisonomía parisina la embellece.

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LA “CASA DE LOS AZULEJOS” DE LA CALLE PARAGUAY 1330 (por Pablo R. Bedrossian)

Una de las construcciones más curiosas de Buenos Aires se encuentra en la calle Paraguay 1330. Se la conoce como la Casa de los Azulejos debido a los bellos murales de su fachada.

Es un edificio de tres plantas diseñado en estilo Liberty milanés. Esta variante del modernismo, también llamada Floreale, que surgió en el norte de Italia, se caracteriza por fachadas con pinturas o murales de azulejos con temas inspirados en la naturaleza, tanto florales como animales, el uso de cemento decorativo, la ornamentación con cariátides y atlantes y la presencia de hierro forjado en los balcones y puertas. En la “Casa de los Azulejos” encontramos dos de estos elementos: el uso de azulejos decorativos y la balconería de hierro forjado.

LOS AZULEJOS

El mural de azulejos titulado “Escenas pastoriles” fue creado el artista italiano Pio Pinzauti. Muestra a una mujer preparando atados de heno y a un hombre tomando un toro por las astas en el campo. Ambas figuras se encuentran en la segunda planta mientras que en la tercera solo se observa una vegetación decorativa.

Es poco lo que se sabe de Pinzauti. Se lo menciona como ceramista, con actividad entre 1898 y 1930[1]. Su taller se encontraba en la calle Gustavo Módena 56 de Milán. Algunos trabajos suyos que hemos podido encontrar son la fachada de azulejos decorados de la Casa Galimberti en Milán, de 1902, fruto de su colaboración con Ferdinando Brambilla, el retablo para la capilla Borghi del cementerio de Varano, Italia, y una loza esmaltada titulada “Mascotas”, que forma parte de las colecciones del Castillo de Milán. Hasta donde sabemos, el de la Casa de los Azulejos es su única obra en Buenos Aires.


Anuncio de Pio Pinzauti en el Corriere dei Piccoli, Supplemento illustrato del Corriere della Sera

EL ARQUITECTO

Podemos pensar que la Casa de los Azulejos perdería mucho de su encanto sin la decoración de su fachada; sin embargo, el diseño modernista como los trabajos de herrería del frente le dan realce suficiente como para tener méritos por sí misma.

¿Quién fue su creador? En todas las publicaciones aparece “el arquitecto Benjamin Trivelloni”. Buscamos su nombre y lo hallamos exclusivamente asociado a la “Casa de los Azulejos”, lo que nos hizo desconfiar sobre la autoría. Entonces, fuimos a la fuente más confiable y completa que conocemos, el blog de Alejandro Machado sobre Arquitectos Italianos en Buenos Aires[2], donde encontramos que el malentendido surge de la firma grabada en el edificio de Paraguay 1330 donde aparece como “B. Trivelloni”.

El nombre correcto es Bonaventura Trivelloni, quien realizó otras obras en Buenos Aires, como un petit hotel en la calle Ayacucho 1485, ya demolido, y el edificio de República de Indonesia 77. Machado, además, comparte en el mismo blog un interesante hallazgo: B. Trivelloni aparece como constructor en una bóveda sin nombre en el Cementerio de la Chacarita. No es mucho más lo que sabemos de él. Nació en Italia en 1866. Llegó a la Argentina a 16 años en febrero de 1882 y se radicó en el país donde formó su familia. No conocemos donde cursó sus estudios, pero su talento se revela en sus obras, hermosas y originales.

LA CONSTRUCCIÓN

Iuri Izrastzoff aporta un dato interesante sin citar la fuente: en 1892 había en el lugar una casa chorizo con patio lateral que pertenecía a la Sra. Lucía Argerich[3]. La Casa de los Azulejos fue construida por encargo del Sr. Luis Botta en 1911, por eso también se la conoce como Casa Botta.

En la planta baja hay un local comercial con entrada por Paraguay 1328 y, al lado, la entrada al edificio en Paraguay 1330. En la segunda planta hay un ancho balcón con un bello trabajo en herrería negra rodeado por los azulejos con imágenes de labores campestres que ya mencionamos y a su lado una amplia ventana con celosías. En la última planta hay un balcón más pequeño, a cuyos lados continúa el mural, y también una ventana similar a la del piso anterior.

Los balcones del segundo y tercer piso lucen espléndidas flores y dibujos dorados que embellecen su entramado y están conectados por delgadas columnas de hierro. Desde luego, el color naranja del frente no es el original, que era blanco.

EL MODERNISMO, LA NUEVA ÉPOCA Y EL USO DE LOS AZULEJOS

El modernismo fue un movimiento surgido a finales del siglo XIX que aportó un conjunto de innovadoras propuestas. Recibió distintos nombres: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, modernismo en Cataluña, Liberty o Floreale en el norte de Italia.

Jugendstil en Münich: Edificio de apartamentos en Gedonstraße 4, 6, Schwabing.

Ese movimiento representaba una liberación de los patrones estéticos dominantes de la época. Proponía un nuevo ideal de belleza, asimétrico e impredecible, puesto al servicio de todos los hombres.

Art Nouveau en París: Casa de Jules Lavirotte – 29, avenue Rapp

En Argentina el modernismo sirvió como una bisagra entre el pasado y el futuro que acaba de inaugurarse. Fue un proceso que se inició con el abandono a la resistencia a lo hispánico y la elección del modelo cultural europeo latino (con predominio francés), en detrimento de las opciones anglosajona y norteamericanizante.

Art Nouveau en Buenos Aires: Casa Calise – Hipólito Yrigoyen 2562-78

Esa predilección despertó un importante interés en el Río de la Plata de cerámicas, azulejos y mayólicas del Viejo Continente. Era una época aún sin ascensores donde las viviendas para la clase media alcanzaban tres o cuatro plantas y la decoración exterior, sobre todo del primer piso, se había vuelto importante[4]. Aunque los modelos tradicionales fueron rápidamente desplazados por temas abstractos y fitomorfos, el mural de la Casa de los Azulejos es testimonio de esa moda que a principios de siglo reflejaba las aspiraciones de la nueva burguesía.

Ha pasado más de un siglo desde ese momento y, aunque hoy difícilmente se nos ocurra decorar nuestros frentes con azulejos figurativos, seguimos admirando aquella vanguardista creación de Pio Pinzauti.

UNA HISTORIA

En los tiempos que se levantó la Casa de los Azulejos, vivía una familia por planta. Sin proponérmelo, conocí a un nieto o quizás bisnieto de una familia que vivía en el primer piso. Me contó una breve anécdota referida por un pariente suyo. Un hombre que vestía siempre de impecable sombrero, traje y corbata parecía obsesionado con el edificio de Paraguay 1330. Todas las mañanas se quedaba por horas mirando la fachada desde la vereda de enfrente. Durante varias semanas repetía lo que a esa altura parecía una ceremonia laica, incluyendo sábados y domingos. Cierta mañana uno del edificio se acercó y entabló una breve conversación con él, que adapto para esta nota:

– Desde hace semanas lo vemos todo el día frente al edificio, ¿tanto le gusta?

– No, no miro el edificio; espero que salga alguien…

¿Alguna dama de la cual se enamoró?

– No precisamente…

¿Puedo saber a quién espera?

– A un deudor, un tipo que me debe mucha plata.

Temiendo que se tratara de alguien de su familia, el vecino le preguntó.

– ¿Puedo saber el nombre?

– Benjamin Páez Moreno

– ¡Ah! -dijo echando un resoplido-; ese hombre se mudó hace unos meses, justo antes que Ud. viniera. Por eso no lo encuentra.

¿Y sabe para dónde se mudó?

Dijo que se iba a Villa Luro, pero no tengo la dirección

– ¿Y no viene a buscar el correo?

– Nunca vi una carta para él; quizás estaba huyendo de alguien; incluso el propietario comentó que le quedó debiendo dos meses de alquiler.

El hombre agradeció la información, se dio media vuelta y no volvió a aparecer por el lugar. Entre tanto el vecino subió a su departamento y le dijo a su hermano:

– Benjamín, podés salir tranquilo, pero a partir de ahora no se te ocurra andar por Villa Luro.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bertocco, Mattia Alberto, “Mascotas”, Regione Lombardia, LombardiaBeniCulturali, 2015, que trata sobre un trabajo en loza de Pio Pinzauti, que forma parte de las Colecciones Artísticas del Castillo. Colecciones de Arte Aplicado, Milán, Italia

[2] Machado, Alejandro, “Arquitectos italianos en Buenos Aires”, http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/

[3] Izrastzoff, Iuri, “Fervor por Buenos Aires”, https://www.fervorxbuenosaires.com/grandes-casas-paraguay-1330/

[4] Feliu, Joan “Dinero color azul cobalto. El negocio americano de la cerámica de la provincia de Castellón en el siglo XIX”, Biblioteca de les Aules, Universitat Jaume I, 2005, p.189


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EL EDIFICIO DE CHACABUCO 78, UNA DE LAS OBRAS MAESTRAS DE JULIÁN GARCÍA NÚÑEZ (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES

Uno de los edificios porteños que se mencionan con mayor frecuencia está ubicado en la calle Chacabuco 78. Aunque la estrechez de la calle no permite admirarlo con la debida perspectiva, desde cualquier ángulo se advierte que tiene una belleza diferente. Erigido a pasos de la Avenida de Mayo, es una de las obras maestras del arquitecto Julián García Núñez quien hizo el diseño y dirigió su construcción.

Fue inaugurado en 1911. Era la época donde el modernismo europeo estaba en su apogeo y su influencia se hacía palpable en el Río de la Plata, siguiendo la línea francesa, el art nouveau; sin embargo, García Núñez se había formado en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, y adhería al modernismo catalán preconizado por Antoni Gaudí y Lluís Doménech i Montaner, entre otros. Desde su llegada a la Argentina en 1903 sus obras reflejaron la ideas de sus maestros, incluido el edificio de Chacabuco 78 (ya hemos hablado sobre este tema en nuestra publicación “Chacabuco 855: Una perla del modernismo catalán en Buenos Aires”, que se puede leer en https://pablobedrossian.com/2020/05/05/chacabuco-855-una-perla-del-modernismo-catalan-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/). En la fachada se observan también elementos de la vertiente vienesa del modernismo, la Sezession, estilo que este brillante arquitecto fusionó definitivamente con el modernismo catalán a partir de 1915.

Casa Majolica, edificio emblemático de la Sezession vienesa, de Otto Wagner

Chacabuco 78 es un edificio de oficinas -una novedad para ese tiempo – de cinco plantas rectangulares y simétricas, con amplios y luminosos espacios comunes. La planta baja cuenta con dos locales y una entrada con bello trabajo de herrería, un hall y una escalera. Cada piso superior cuenta con doce oficinas y un baño común.

Al llegar al segundo piso se observan importantes innovaciones pues posee un amplio espacio central alrededor del cual se levantan las plantas restantes; bordeando ese alto patio, que es el corazón inmaterial del edificio, se encuentran los pasillos que unen las oficinas formando balcones perimetrales, bañados de luz a través de una gran claraboya a dos aguas de vidrio y hierro.

Esa generosa fuente de iluminación natural crea una sensación única por las transparencias que proyecta y las interrelaciones que crea con el resto de los materiales, incluida la magnífica herrería, las losetas de vidrio y la madera. El ascensor tiene todo su mecanismo a la vista, lo que ha sido visto como un influjo del industrialismo[1].

La fachada posee una longitud de 21 metros y se encuentra dividida en cinco paños. Está poblada de líneas rectas acompañadas de diseños geométricos en las rejas de los balcones[2]; en los extremos de la última planta se elevan dos torrecillas. El color ha ido variando (incluso tuvo detalles pintados de un verde lamentable) pero preferimos el natural gris tiza.

Los elementos decorativos son interesantes: los balcones al frente cuentan con excelentes diseños metálicos de color negro, lo mismo que la puerta de entrada. Las molduras y texturas muestran el habitual cuidado del detalle por parte de García Núñez.

El edificio fue construido a pedido de Ignacio Atucha. La propiedad estuvo en manos de la familia Atucha Ocampo hasta que sus integrantes decidieron subdividirla en forma horizontal en 1963[3].

El arquitecto Julián Jaime García Núñez, firmó la obra, tal como era su acostumbre, como Julián García.

Oculto entre la calzada angosta y los edificios de la zona, muy cerca de calle Florida, del Palacio de la Legislatura de la Ciudad y del Café Tortoni, esta joya modernista amerita una visita.

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BONUS: PARA LOS INTERESADOS EN EL ARQ. JULIÁN GARCÍA NÚÑEZ

Para los interesados en conocer la obra y biografía del arquitecto Julián García Núñez comparto algunas de las fuentes bibilográficas:

“Julián García Núñez. Caminos de ida y vuelta” de Julio Cacciatore, Fundación Carolina – Cedodal, 2005 (no poseemos este libro, pero hemos conseguido separatas que han sido de gran utilidad)

“Arq. Julián García Núñez: Catálogo on line de sus obras”, blog por Alejandro Machado, http://juliangarcianuniez.blogspot.com/2008/02/

“Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura” de Jorge Francisco Liemur y Fernando Aliata, Buenos Aires, Argentina, Tomo e/h, 2004, p.109-111

“Introducción a la arquitectura del siglo XX en Buenos Aires” de Guillermo Luis Rodríguez, ediión de autor, 1996, p.26-29


REFERENCIAS

[1] Valentino, Julio, “Edificio Chacabuco 78 (1910)”, en http://arqi.com.ar/edificio/edificio-chacabuco-78/

[2] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.81

[3] Solsona, Justo y Hunter, Carlos, “La Avenida de Mayo Un Proyecto inconcluso”, Nobuko, 1990, p.135


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CHACABUCO 855: UNA PERLA DEL MODERNISMO CATALÁN EN BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”

A finales del siglo XIX y principios de siglo XX una nueva marea sacudió las artes. Se trató de un conjunto de innovadoras propuestas que recibió distintos nombres según su lugar de origen: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, entre otros, englobados hoy bajo el término modernismo. Ese movimiento representaba una liberación de los patrones estéticos dominantes de la época. Proponía un nuevo ideal de belleza, asimétrico e impredecible, puesto al servicio de todos los hombres. Esta perspectiva social no debe ser ignorada porque puso al alcance de todas las personas el arte, que hasta ese entonces había sido un signo de refinamiento de las élites. Inspirado en el Art & Crafts impulsado por el inglés William Morris, el alcance del modernismo se extendió más allá de la arquitectura y la pintura para alcanzar el diseño de toda clase de objetos, en el propósito de darles valor estético a partir de la creación artesanal.

Emblemático edificio art nouveau de Jules Lavirotte, en la 29, avenue Rapp, París

Dentro de España, el movimiento se desarrolló con febril actividad en Barcelona, por lo que se lo conoce como modernismo catalán. De su vertiente arquitectónica surgió Antoni Gaudí que, como genio superador, desarrolló su propio lenguaje estético, una visión de la vida y las cosas que va más allá de todos los cánones conocidos hasta ese momento.

Casa Milà de Antoni Gaudí, Barcelona, España

EL EDIFICIO ANEXO AL CASAL DE CATALUNYA

Tiempo atrás publicamos en nuestro artículo “Gaudí en Buenos Aires: los edificios de la Avenida Rivadavia 2009 y 2031” presentando dos obras de inspiración gaudiana de Eduardo S. Rodríguez Ortega.

Palacio de Los Lirios, avenida Rivadavia 2031, Buenos Aires, por el ingeniero argentino Eduardo S. Rodríguez Ortega

Ahora presentamos otro edificio, cuya fachada también se encuentra influida por el modernismo catalán. Nos referimos al edificio anexo al Casal de Catalunya en Buenos Aires.

Casal de Cataluña en Buenos Aires, fachada neogótica catalana de 1936
El artículo “Gaudí en Buenos Aires: los edificios de la Avenida Rivadavia 2009 y 2031” puede leerse haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2015/11/21/gaudi-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

Los Casals son asociaciones comunitarias que congregan a los catalanes que residen fuera de Cataluña. Reciben apoyo oficial de la Generalitat de Cataluña desde su Secretaría de Asuntos Exteriores. El de Buenos Aires es el más antiguo en el mundo.

El 12 de junio de 1886 se fundó el Centre Català en Buenos Aires que posteriormente se convirtió en el Casal de Catalunya de Buenos Aires[1]. Su actual emplazamiento, en la calle Chacabuco 875/863 entre la avenida Independencia y la calle Estados Unidos, se debe a la generosidad de don Lluís Castells y su esposa Elisa Uriburu, quienes en 1889 compraron el terreno y lo cedieron por tiempo indefinido para que se construyera allí el edificio primitivo, donde comenzaron a funcionar instituciones comunitarias[2].

UN EDIFICIO DE DOS FACHADAS

En 1909 el matrimonio Castells adquirió un terreno lindante, de siete metros de frente y sesenta y tres metros de fondo, correspondiente a Chacabuco 855. Allí decidieron construir un edificio de dos plantas y cederlo a su colectividad. Aunque no nos interesa centrarnos en el primer edificio, que es el más grande y conocido, sino en este edificio anexo, necesitamos continuar la historia para entender las preguntas que nos plantea.

Fachada del edificio de Chacabuco 855

Según el Decreto 1163/2014 del Poder Ejecutivo que declaró al Casal de Catalunya en Buenos Aires como Monumento Histórico Nacional, un año después, en 1910, se unificaron los dos edificios, tirando abajo medianeras. También de acuerdo con el mencionado decreto, en 1920 se amplió la planta alta quedando la fachada del Casal como en la actualidad[3].

Sin embargo, según un artículo que Sergio Kierman publicó en el suplemento m2 del diario Página12, las reformas no tuvieron lugar en 1910 ni en 1920, como dice el decreto, sino en 1936, coincidiendo con el cincuentenario de la institución[4]. Además, incluyeron la remodelación total de la fachada del edificio principal y de los accesos. Resumiendo, ambos edificios fueron unidos por dentro, formando un único complejo interior con dos fachadas. Por lo que hemos podido averiguar, el proceso de transformación se había iniciado en 1828 y tomó varios años. Las obras pudieron completarse gracias al mecenazgo del Sr. Ferrán Fontana. 1936 es la fecha aceptada y reconocida de la reinauguración del edificio.

Nótese que el Casal cuenta con más de 5,000 m2 donde se distribuyen varias dependencias, como el Teatro Margarita Xirgu, el Salón Blanco, la Sala Gaudí (dedicada a exposiciones, conferencias y juegos de salón), otras salas, oficinas administrativas y hasta un restaurante. La escalera de honor es sencillamente espectacular.

EL EDIFICIO DE CHACABUCO 855: EL MODERNISMO CATALÁN DICE PRESENTE

Mientras el edificio original adoptó el estilo neogótico catalán, la fachada del anexo muestra la belleza propia del modernismo. En ella se percibe la innegable influencia del brillante arquitecto catalán Lluís Domènech i Montaner; sin embargo, numerosos detalles también evocan al genial Antoni Gaudí.

Le pedí al arquitecto catalán Antonio Lora Rubio, profundo estudioso del modernismo, que comentara sucintamente esta fachada: “Evidentemente Gaudí no estuvo en Buenos Aires, pero sí su legado, su estilo mediterráneo, lleno de luz, su geométrica y su religiosidad. En esa fachada el arquitecto remarca el balcón central, acentuando con cerámica de colores en la parte superior, muy típico del carácter religioso de Gaudí, y una simétrica escalonada de su coronación le da la solemnidad con el escudo. Aunque es una construcción pequeña, se ven elementos modernistas simples, pero prácticos y resolutivos, igual que el ideario de Gaudí; cuando le preguntaban por su estilo, él contestaba que sólo se dedicaba a imitar la geometría de la naturaleza: simple, práctica y resolutiva, pero sin perder la belleza”.

Aunque por dentro forma parte del complejo -aloja la Biblioteca Pompeu Fabra-, la fachada del edificio de Chacabuco 855 tiene una identidad propia que lo hace único.

LA RESTAURACIÓN DE LA FACHADA

Un detalle interesante lo extraemos de la misma nota de Sergio Kierman: además de documentar la cuidadosa restauración del edificio en 2005 a cargo de los arquitectos Fernando Mosquera y Pablo Ojeda, detalla en forma específica la de la fachada de Chacabuco 855. Su descripción es muy completa: menciona grietas en su coronamiento, daños en el balcón de tres ventanas y roturas en los ornamentos que obligaron a los restauradores Laura Basterrechea y Alberto González, una vez consolidado el muro con llaves empotradas, “a hacer moldes y reconstruir motivos, a la vez que limpiaban y lavaban”.

La nota también revela sorpresas: “sus muros laterales alguna vez fueron azules, con una base de cobalto que se destiñó con los años hasta desaparecer… sus mosaicos, que vistos desde la calle parecían simples azulejos o mayólicas, resultaron ser vidrios. Las superficies en oro estaban compuestas por teselas que eran un sandwich de vidrios y oro, imposibles de reproducir”. Gracias al minucioso trabajo de los restauradores el anexo recuperó el esplendor original de sus detalles.

ACERCA DE LOS CONSTRUCTORES

Los nombres de sus constructores, R. Pauli y J. Coll, aparecen grabados en el frente del edificio de Chacabuco 855.

Prácticamente no sabemos nada de ellos. Las únicas referencias a “R. Pauli y J. Coll” las encontramos en un Anuario Kraft de 1913 donde son mencionados como “empresa constructora de obras”[5]. Una de las citas se acompaña con la dirección Chacabuco 822, en la misma cuadra del Casal pero de la mano de enfrente. Inmediatamente debajo, se habla de “Paulik y J. Coll”, acaso un error tipográfico pues más adelante se menciona a “Paulik y J. Coll” como “constructor de obras” (sic)[6], junto a la dirección José Mármol 772[7]. Al momento de escribir este artículo hay allí un taller mecánico y la puerta de ingreso a una vivienda muy sencilla que parece construida varias décadas después.

En ningún momento aparece el primer nombre de R. Pauli, pero sí aparece el de Jaime Coll[8], constructor, con la misma dirección de Chacabuco 822[9]. En ese sitio hay actualmente un edificio de departamentos y en el 824/28 una casa antigua sin identificación de sus constructores.

El ENIGMA DE LA FACHADA

Aún más incierto es el nombre del arquitecto que diseñó el bellísimo frente del edificio de Chacabuco 855.

En la fachada del edificio principal remodelado en 1936 aparecen dos inscripciones: una que dice “Carrizo Rueda y Devito Constructores” y otra que indica que Julián García Núñez y Eugenio Campllonch fueron los arquitectos. Esto agrega confusión pues no determina el rol que cumplió cada uno.

La información en los libros suele ser confusa o carece de evidencias que la fundamenten. Por ejemplo, la “Guía Patrimonio Cultural de Buenos Aires 1 – Edificios, Sitios, Paisajes” atribuye la “remodelación 1928/1936” a Eugenio Campllonch y Julián García Núñez[10] sin establecer la contribución individual de los arquitectos.

Otro ejemplo se encuentra en el magnífico libro visual “Art Nouveau in Buenos Aires – A Love Story” de Anat Meidan que adjudica la fachada de Chacabuco 855 a Julián García Nuñez sin ninguna explicación[11].

Uno de los volúmenes del IPU (Inventario de Patrimonio Urbano) dedicado a San Telmo, solo dice “Remodelación: Eugenio Campelonch, arq. Pauli y Coll, empresa constructora”[12] sin mencionar a García Núñez.

Supuestamente El Decreto 1163/2014 del Poder Ejecutivo, citado anteriormente, debería ser una fuente fidedigna, pues declaró al Casal de Catalunya en Buenos Aires como Monumento Histórico Nacional. Allí se lee: “en el año 1910 se unifican ambos edificios estando la obra a cargo del arquitecto catalán Eugeni Campllonch y del arquitecto argentino Julián García Núñez… “

En vista del caos imperante, decidimos ir a la fuente. Elevamos la consulta al Casal de Catalunya en Buenos Aires cuya lacónica respuesta, enviada por don Javier López Granda a quien mucho agradecemos, comparte nuestra perplejidad “lamentablemente los datos que tenemos son aproximadamente los mismos que usted dispone”[13].

QUÉ PODEMOS SABER

En primer lugar, el arquitecto catalán Eugeni Campllonch i Parés había emigrado a la Argentina en 1910[14], así que definitivamente no podemos atribuirle el diseño sin caer en un anacronismo. Sí le corresponden la espléndida reforma al interior del edificio y la fachada neogótica que adquirió el edificio principal en 1936.

En segundo lugar, el arquitecto modernista argentino Julián García Nuñez se había formado en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona bajo de dirección del arquitecto Lluís Doménech i Montaner quien influyó poderosamente en su estilo. Además, coincidió con el apogeo de Gaudí. García Nuñez regresó a la Argentina en 1903; desde ese año hasta 1915 produjo obras con la impronta del modernismo catalán, entre ellas el viejo edificio del Hospital Español de Buenos Aires (1906) y el famoso edificio de Chacabuco 78 (1910). Luego, la influencia de otra vertiente del modernismo, la Sezession vienesa, impactó en sus diseños[15]. Para nuestros fines, un dato relevante es que abandonó la profesión en 1931[16].

Finalmente, sabemos que Eugeni Campllonch y Julián García Núñez eran amigos. Cuenta Florencia Barcina en un trabajo de investigación dedicado a Eugeni Campllonch: “Sabemos por relatos de Julián Bosch, nieto de García Núñez, que el matrimonio Campllonch siempre estaba presente en las reuniones y fiestas de cumpleaños de su familia y que ambos arquitectos cultivaban una fuerte amistad”[17].

Por todo lo expuesto, aunque es imposible hacer afirmaciones definitivas, es probable que la fachada de Chacabuco 855 del año 1909 sea creación de Julián García Núñez y queEugenio Campllonch haya sido el responsable de la gran reforma de 1936. Además, es difícil que García Núñez haya participado en ella debido a la fecha de su temprano retiro.

Siempre en el plano de las conjeturas, adhiero a lo expresado por Florencia Barcina en su investigación: “podemos pensar que la firma conjunta fue una elección de los dos amigos para unificar sus obras y unir sus nombres en la fachada de una institución muy especial para ambos. Esta teoría parece estar abonada por el hecho de que la fachada de 1936 tiene muchas coincidencias con la obra de Campllonch de principios de siglo. El neogótico elegido, la composición simétrica con el alero central cubriendo la loggia y las dos torres laterales, recuerdan mucho a una de las fachadas de la Casa Vidal Folquet de Villafranca y a la Casa Franquesa de Girona, si bien con mucha más ornamentación de carácter alegórico y una presencia de mayor seriedad dado su carácter institucional”[18].

Permanece el misterio de la autoría, pero, mucho más importante, aún perdura la belleza de ese pedacito de Cataluña en el corazón de Buenos Aires.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS

Quiero agradecer a Alejandro Machado por la valiosa información que me compartió y las acertadas observaciones que, incluso, me llevaron a modificar el título del presente artículo. Recomiendo visitar su blog “Arq. Julián García Núñez: Catálogo on line de sus obras” que se encuentra en http://juliangarcianuniez.blogspot.com/2009/10/indepedencia-2442-50-casa-propia-de.html

También quiero hacer extensiva mi gratitud al joven y brillante arquitecto catalán Antonio Lora Rubio quien ha hecho una exhaustiva investigación de casas modernistas en su país (aún no publicada) y ha dado recientemente conferencias en la Universidad de Oviedo, España y en la Universidad de San Antonio Abad, Cusco, Perú sobre casas de indianos.


REFERENCIAS

[1] “Comunidades Catalanas en América Latina”, Agencia INCAT, 7/11/2013, https://web.archive.org/web/20141019203948/http://www.agenciaincat.la/?page_id=705

[2] “Institucional – Sobre el casal”, Casal de Catalunya, Buenos Aires, Argentina http://www.casal.org.ar/es/sobre-el-casal/institucional/

[3] Decreto 1163/2014 “Monumentos Históricos Nacionales y Bienes de Interés Histórico Artístico”, Poder Ejecutivo Nacional, República Argentina, 22/7/2014 https://web.archive.org/web/20141025220404/http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/230000-234999/232823/norma.htm

[4] Kierman, Sergio, “La vuelta del casal”, m2, Diario Página12, 20/08/2005, https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-761-2005-08-20.html

[5] “Anuario Kraft”, Guillermo Kraft Ltda., Volumen 1, 1º de enero de 1913, p.770, 1667

[6] “Anuario Kraft”, 1913, p.1790

[7] “Anuario Kraft”, p.1137

[8] Hay un Ing. Jaime Coll, recordado por una calle en Bragado, fundador de la empresa Acerbrag, fallecido en 1986. Desconocemos si es descendiente del constructor, 

[9] “Anuario Kraft”, Guillermo Kraft Ltda., Volumen 1, 1º de enero de 1913, p.566

[10] Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico, “Guía Patrimonio Cultural de Buenos Aires 1 – Edificios, Sitios, Paisajes”, 2008, p.82

[11] Meidan, Anat, “Art Nouveau in Buenos Aires – A Love Story”, Ediciones Polígrafa, 2016, p.8,9,124,125

[12] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.66,67. El apellido Campllonch aparece tal cual transcribimos, Campelonch

[13] Mail recibido el 9 de marzo de 2020.

[14] Barcina, Florencia; Op. cit., p.17

[15] Liemur, Jorge Francisco y Aliata, Fernando, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo e/h, 2004, p.109,110

[16] Liemur, Jorge Francisco y Aliata, Fernando, Op. cit., p.112

[17] Barcina, Florencia, “Eugeni Campllonch i Parés: el arquitecto que desaparece”, Cataluña y Argentina, vínculos en el arte y la arquitectura, Documentos de Trabajo, Facultad de Arquitectura y Urbanismo Grupo de Investigación de Arquitecturas Hispánicas (GIAH), Universidad de Belgrano, Nº 312, mayo 2016, p.19

[18] Barcina, Florencia, Op. cit.,p.19,20


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos

LA CASA DE LOS PAVOS REALES: LA PERLA OCULTA DEL ONCE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”

Es imposible pasar frente a la Casa de los Pavos Reales y no sorprenderse. Ubicada en la Avenida Rivadavia a la altura del 3216 al 3236, se encuentra formalmente en los límites del barrio de Balvanera, pero los vecinos dirán que se encuentra en Once, nombre que comúnmente recibe la zona y también la vecina Plaza Miserere, frente a la cual está la estación terminal del Ferrocarril Sarmiento.

EL EDIFICIO

La Casa de los Pavos Reales es un pequeño conjunto de edificios cuyo frente de ladrillos rojos lo vuelve único. Aunque posee una impronta modernista, su diseño es ecléctico. Incluso a primera vista parece un palazzo veneciano.

Para entender mejor la fachada de la Casa de los Pavos Reales conviene observar los detalles de cada nivel. En los amplios balcones del primer piso sobresalen ocho pavos reales en un entorno cargado de plantas al estilo art nouveau.

Entre ellos se admiran coloridos mosaicos entre columnas de piedra roja.

En el segundo piso llaman la atención unos leones “sosteniendo” los balcones de doble puerta, que, a su vez, conforman una espléndida unidad con los del primero.  Según una nota sin firma del Diario Clarín de 2005 por aquel entonces solo quedaban cuatro de los ocho leones originales[1].

Gracias a la restauración realizada en 2006 por el arquitecto José Barassi y el escultor Federico Poncerini[2] hoy luce la totalidad, recuperándose los primitivos leones[3].

Tanto balcones del primer piso como los del segundo están rodeados de ladrillos rojos con algunas tramas que decoran en frente. En cambio, el tercer piso, de color gris piedra, muestra un espectacular aspecto con pequeños balcones bajo arcos de medio punto y entre ellos arcos ojivales con columnas y mosaicos esmaltados intercalados.

Por encima, el remate superior de la fachada muestras sectores almenados con mascarones de leones por debajo.

LA CONSTRUCCIÓN

Tal como la Casa Calise, de la cual ya hemos escrito[4], la Casa de los Pavos es una de las obras más importantes del arquitecto Virginio Colombo en Buenos Aires. La construcción fue dirigida por Carlos S. Stroma, de quien no pude encontrar ninguna referencia.

Es un conjunto de dos edificios independientes e idénticos unidos por una misma fachada de unos 25 metros de largo. Fue inaugurado en 1912 para la empresa Rossi Hnos., dedicada al calzado femenino e infantil. En la planta baja operaba el negocio de la empresa mientras que los dueños obtenían una renta del alquiler de varios departamentos levantados en los pisos superiores destinados a vivienda.

Lamentablemente el descuido ha hecho que hoy no luzca en todo su esplendor. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires incluye la Casa de los Pavos dentro de las Áreas de Protección Histórica con nivel Estructural[5], lo que significa que “resguarda el exterior del edificio, su tipología y los elementos básicos que definen su forma de ocupación del espacio, aunque permite realizar modificaciones que no alteren su volumen”[6].

EL ARQUITECTO

Virginio Colombo nació en Milán en 1885. Graduado de arquitecto en 1905, llegó a la Argentina un año después, contratado por el Ministerio de Obras Públicas junto a otros arquitectos para la decoración del Palacio de Justicia que se construía en Buenos Aires. Afincado en el país, poco después fue designado director del estudio de los ingenieros Maupas y Jáuregui, ganando una medalla de oro en la Exposición del Centenario de la Revolución [7].

En su corta vida diseñó y ejecutó más de 50 obras, todas dentro o cerca del centro de la ciudad. Su trayectoria se suele dividir en dos etapas: la primera, donde confluyen la vertiente lombarda del modernismo, conocida como Liberty, y una reinterpretación personal de la arquitectura medieval italiana y una segunda etapa, tras el ocaso del modernismo y el eclecticismo, donde se observa la influencia de los estilos borbónicos franceses[8].

A la primera etapa corresponden la Casa Calise y la Casa de los Pavos Reales. Entre sus obras más conocidas también se encuentran el edificio de la Societá Unione Operai Italiani, ubicada en la calle Sarmiento nº 1374/82  y el Edificio Grimoldi (Avenida Corrientes 2548/60).

Solo en los últimos años se le ha dado al arquitecto Colombo el reconocimiento que merece. Su obra tiene su sello personal y ha hecho una contribución maravillosa a arquitectura porteña.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

Puede seguir leyendo más sobre obras de Virginio Colombo en el artículo “LA CASA CALISE, EXQUISITO ART NOUVEAU EN BUENOS AIRES”, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2014/10/04/la-casa-calise-art-nouveau-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

REFERENCIAS

[1] https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/tesoros-ocultos-arquitectura-ciudad_0_Sk8KVOkRKl.html

[2] Espina Rawson, Enrique; Izrastzoff, Iuri;  https://www.fervorxbuenosaires.com/pavos-reales/

[3] Machado, Alejandro; http://virginiocolombo.blogspot.com/2007/03/arquitecto-virginio-colombo-caba-av.html

[4] https://pablobedrossian.wordpress.com/2014/10/04/la-casa-calise-art-nouveau-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian

[5] http://ssplan.buenosaires.gov.ar/_aphweb/baseaph_list.php?a=search&value=1&SearchFor=Pavos&SearchOption=Contains&SearchField

[6] https://www.bcba.sba.com.ar/proteccion-del-patrimonio/

[7] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo c/d, 2004, p.102

[8] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., p.103


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LOS MEJORES LUGARES DE MÜNICH (por Pablo R. Bedrossian)

Münich, es la capital de Baviera, un Estado Libre ubicado en el sur de Alemania que estuvo en manos de la familia Wittelsbach desde fines del siglo XII hasta 1918. Si Ud. piensa visitarla, le interesa saber sobre países, ciudades y pueblos o simplemente le gusta viajar con la mirada, le invito a conocer sus lugares más representativos; es un un posible recorrido por ella que puede hacerse a pie. Para los amantes del fútbol, Bayern, quiere decir “de Baviera”, así que no hace falta ser muy observador para darse cuenta de dónde es el famoso equipo de fútbol.

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  1. NEUHAUSER STRASSE

Para ingresar a la Ciudad Vieja, recomendamos tomar esta calle, atravesando por debajo de la Karlstor (en español La Puerta de Carlos), heredera de la muralla medieval que rodeaba la ciudad.

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Al atravesar el enorme arco ojival que está en su centro, nos sumergimos en la calle Neuhauser, una arteria peatonal, repleta de tiendas y comercios que nos conduce al corazón de la ciudad. Siempre está en movimiento: El incesante paso de visitantes y transeúntes locales la convierten la vía más visitada de Münich.

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En el camino aparecen algunos sitios con sabor bávaro. Uno de ellos es el Augustinerbräu, un pub, restaurante y cervecería tradicional -algunos dicen que es el más antiguo de Münich-, erigido sobre un predio que en el siglo XIV perteneció a la Orden de los Agustinos.

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También en la calle Neuhauser se puede visitar la Bürgersaal, una iglesia católica consagrada en 1778, de modesta fachada pero bello interior.

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Sin embargo, si tiene poco tiempo, le recomendamos la Michaelskirche (la Iglesia de san Miguel), un templo jesuita renacentista de fachada manierista, que fue parte de la Contrarreforma en el sur de Alemania.

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A tener en cuenta: En pleno trayecto peatonal la calle Neuhauser cambia de nombre, pasando a llamarse Kaufingerstrasse.

2. FRAUENKIRCHE

Famosa por sus torres de 100 metros de alturas rematadas por dos cúpulas acebolladas, la Frauenkirche (en español Iglesia de Nuestra Señora) es la catedral gótica más grande del sur de Alemania.

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Fue construida en la segunda mitad del siglo XV en ladrillo con techo de tejas rojas sobre las bases de una antigua iglesia en estilo románico. Las torres fueron terminadas a principios del siglo XVI. Su interior cuenta con tres naves y se la puede ver desde casi todos puntos de la ciudad.

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Allí se encuentra la famosa “pisada del diablo”, una curiosa huella. La leyenda habla de un supuesto pacto entre el Satanás y el constructor Jörg Von Halsbach: a cambio de no haber accidentes durante la construcción, el templo no tendría ventanas. Se cuenta que al concluir la obra, el demonio entró y miró satisfecho dejando allí su “pisada”, sin darse cuenta que el ingenioso arquitecto lo había engañado al distribuir las columnas de tal modo que desde la entrada no se observaran las ventanas.

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La imponente altura de sus torres y sus remates en forma de bulbo la hacen original e inconfundible.

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3. NEUES RATHAUS Y LA MARIENPLATZ (AYUNTAMIENTO Y PLAZA CENTRAL)

El Neues Rathaus (en español, el Nuevo Ayuntamiento de Münich) es un edifico neogótico construido entre 1867 y 1909. El pináculo de su torre principal alcanza 85 metros de altura.

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Cuenta con un mirador al que puede accederse pagando una pequeña entrada. Las vistas son espectaculares.

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Además tiene un carillón (en alemán glockenspiel) que deleita a los turistas cuando da la hora. Toca cuatro melodías diferentes. Tiene 43 campanas que van de 10 kg a 1300 kg de peso. Mientras suenan, 32 figuras de tamaño natural representan la boda del duque Guillermo V de Wittelsbach con Renata de Lorena y el baile de los toneleros realizado tras desaparecer una peste que se abatía sobre la ciudad. Es el cuarto más grande de Europa.

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La Marienplatz es el corazón de Münich. Esta plaza sin árboles es el punto de encuentro más popular de la ciudad. Desde allí se puede admirar la fachada del Neues Rathaus en todo su esplendor.

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En esta sitio público tan concurrido se encuentra la Mariensäule o Columna de María erigida en 1638. Es una representación de la Virgen María con el Niño Jesús. Tal como la Columna de Trajano en Roma, es un monumento conmemorativo que luce en lo alto una escultura del personaje cuyas hazañas o favores se celebran. En este caso es una ofrenda de gratitud por haber sido liberados del ejército sueco durante la Guerra de los Treinta Años. La imagen mide 2,15 metros; hecha en bronce posee un bellísimo color dorado y se apoya sobre una columna de mármol con capitel corintio.

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4. ALTES RATHAUS

La misma calle Kaufingerstrasse, poco después de la Marienplatz, choca frente a la bella fachada del Antiguo Ayuntamiento de Münich.

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Inaugurado en 1480, el edificio sufrió numerosas remodelaciones, la última importante en el siglo XIX que le dio su aspecto neogótico bávaro. De todos modos, la hermosa torre adyacente rematada en una cúpula con tejas rojas es de fines del siglo XII y es un testimonio de la historia de la ciudad que ha sobrevivido al paso del tiempo.

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A pesar de ser un edificio civil, el conjunto tiene el aspecto de una luminosa iglesia medieval. Tristemente en el Altes Rathaus los nazis convocaron a “La Noche de los Cristales Rotos” el 9 de noviembre de 1938.

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5. ASAMKIRCHE (LA IGLESIA DE LOS HERMANOS ASAM)

Algo que no se debe dejar de visitar es la Asamkirche, la impresionante capilla rococó dedicada a San Juan Nepomuceno en Münich, creación de los hermanos Asam.

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Egid Asam, escultor y estucador, adquirió un terreno al lado de su casa donde en 1733 comenzó a construir este pequeño templo privado con la ayuda de Cosme, su hermano mayor, que era arquitecto y pintor.

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La fachada de esta iglesia es angosta y elevada. Sobre una marquesina barroca presenta un grupo escultórico con San Juan Nepomuceno en el centro. Y aunque su frente complementa la original decoración estucada de la vivienda vecina, es el interior de la pequeña y estrecha capilla el que produce un efecto sorprendente.

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6. VIKTUALIENMARKT

El Viktualienmarkt es un mercado al aire libre muy cerca del Altes Rathaus, dedicado a la venta de alimentos frescos y comidas típicas.

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Fue establecido a principios del siglo XIX. Tanto los locales como los visitantes confluyen en este colorido espacio donde también se pueden ocupar mesas para comer una sopa, salchichas u otros platillos típicos.

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El punto de encuentro es la cerveza, tal como en otros países es el café. A propósito, hay carteles muy llamativos con excelentes motivos cerveceros. Por ejemplo, uno que menciona la Reinheitsgebot, la primera ley de pureza de ingredientes de la cerveza decretada en la ciudad en 1487, que solo permitía elaborarla con agua, cebada y lúpulo.

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7. ALTER HOF Y LA TORRE DEL MONO

Los restos de la antigua residencia de los Wittelsbach constituyen los testimonios medievales más antiguos de Münich.

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Conocido como la “Vieja Corte”, los edificios han sufrido varias remodelaciones y reconstrucciones que conservan su estilo gótico de fines del siglo XV. El nombre de la Torre del Mono proviene de una leyenda donde un mono que había sido traído como un animal exótico tomó en sus manos al hijo del príncipe. Fue perseguido sin éxito por toda el palacete pero milagrosamente depositó al niño en su cuna.

8. LA RESIDENZ

Es un conjunto de palacetes barrocos desde donde los Wittelbach regían el destino de la Bavaria. La construcción se inició a fines del siglo XIV. Paulatinamente se fueron añadiendo edificios con influencia barroca y posteriormente rococó.

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Hoy puede ser visitado como un museo donde admirar muchos de los salones, muebles y obras de arte atesorados por esta dinastía.

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Sin duda, el sitio más importante para visitar es el Antiquarium, construido entre 1569 y 1571; es un enorme espacio renacentista.

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9. TEATRO NACIONAL DE MÜNICH

El Nationaltheater München (Teatro Nacional), ocupa un edificio neoclásico en la plaza Max-Joseph; es la sede de la Ópera Estatal de Baviera. Se encuentra frente a uno de los espacios abiertos más bellos de la ciudad, y muy cerca del nacimiento de una de las avenidas más importantes, la Maximilianstrasse.

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El teatro original de 1818 fue destruido por un incendio en 1823. El diseño actual corresponde a un nuevo edificio inaugurado en 1825; tras ser bombardeado durante la 2ª Guerra Mundial tuvo que ser reconstruido.  En el exterior se destaca su fachada con escalinatas, 8 enormes columnas con capiteles corintios y un frontón triangular detrás del cual se levanta otro más alto.

10. LA THEATINERKIRCHE

Esta iglesia, que junto a su monasterio fueron dedicados a san Cayetano, se construyó en la segunda mitad del siglo XVII para celebrar el nacimiento del hijo del príncipe elector Fernando y su esposa Enriqueta de Saboya. Proyectada por Antonio Barelli de Bolonia, fue terminada en 1690 y es fácilmente reconocible por su color amarillo y las volutas que decoran sus torres de 70 metros.

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Su diseño rompe con equilibrio arquitectónico del centro histórico de la ciudad, como una intromisión italiana en el corazón de la Bavaria. Sin embargo, no fue resistida y embellece la zona norte de la Ciudad Vieja.

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Frente a ella se encuentra el Felderrnhalle, una curiosa construcción de 20 metros de altura cuyo único muro es el posterior; a los lados y al frente hay en total cinco arcadas dentro de las cuales hay esculturas. El lugar nos recuerda lejanamente a la Logia del Mercado Nuevo de Florencia, también conocida como Logia del Porcellino, por su famoso jabalí.

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11. RECORRIDO A PIE POR LA ZONA UNIVERSITARIA

La misma calle de la Theatinerkirche , yendo de sur a norte, enseguida se convierte en una amplia avenida llamada  Ludwigstrasse. Parece una arteria fría debido a la ausencia de árboles. Sin embargo, las construcciones que la bordean nos mueven a recorrerla y admirarla.

 

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Por ejemplo, la Ludwigskirche, la Iglesia Católica de San Luis, es un bello templo neorrománico en cuyo interior se encuentra el segundo mayor altar del mundo.

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El neorrománico es un estilo arquitectónico surgido en el siglo XIX que reinterpreta el estilo románico utilizado en la primera parte de la Edad Media. Una de sus características son los arcos semicirculares, conocidos como arcos de medio punto, simétricamente exhibidos en la fachada.

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Sobre la misma vía se encuentra la Bayerische Staatsbibliothek, la Biblioteca Estatal de Baviera, que cuenta con unos diez millones de volúmenes y unos 90,000 manuscritos.

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En medio de la avenida aparece un Arco del Triunfo, el Siegestor, dedicado Ludwig I (el rey Luis I de Baviera) siguiendo la moda de los levantados en París a principios del siglo XIX que a su vez eran imitación de los romanos. Allí la Ludwigstrasse pasa a llamarse Leopoldstrasse

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La Leopoldstrasse es, al contrario de Ludwigstrasse, una avenida bulliciosa y alegre debido a su cercanía con la Ludwig-Maximilians Univesitat, a la que asisten unos 50,000 estudiantes.

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Esta arteria de doble vía está custodiada por una variante del álamo negro nativo, que se encuentra en peligro de extinción. Muy cerca está el Prinzregentengarten donde hay numerosos biergartens.

12. SCHWABING

Con el inicio de la Leopoldstrasse, nos internamos en el Schwabing, el barrio que por décadas acogió a escritores y artistas plásticos. Allí vivieron personalidades de la talla de Thomas Mann, Vassily Kandinsky y Paul Klee. Entre la Primera y Segunda Guerra Mundial perdió su aura bohemia, pero la ha ido recuperando en los años posteriores.

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Hay varios edificios que son espléndidas muestras del del Jugendstil, la forma que tomó el art nouveau en la naciente Alemania.

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Combina tiendas y cafecitos con viviendas curiosas y residencias refinadas, siempre en una atmósfera creativa y vanguardista.

13. EL BARRIO DE LOS MUSEOS

Münich cuenta con excelentes colecciones de arte en los diferentes museos que se concentran alrededor de la Königsplatz. Se destacan la Alte Pinakothek (la Antigua Pinacoteca) y la Neue Pinakothek (la Nueva Pinacoteca)

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La Alte Pinakothek alberga extraordinarias obras de arte europeo, incluyendo obras de Leonardo, Rafael, Botticelli, El Greco, Durero, Rubens, Rembrandt, Murillo, entre muchos otros.

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La Königsplatz o Plaza del Rey es una amplio espacio cubierto de grama pero carente de árboles. Alrededor se levantan tres importantes edificios en estilo neoclósico: la Gliptoteca, donde pueden admirarse esculturas griegas y romanas, los Propíleos, y la Staatliche Antikensammlungen, la Colección Estatal de Antigüedades.

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Una de las joyas arquitectónicas de la zona es el Museum Brandhorst. Su característica más llamativa es el exterior, compuesto por 36,000 varillas de cerámica en una variedad de 23 colores personalizados.

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14.  LA ZONA DEL RÍO ISAR

Isar es el río que cruza Münich por el este. Hay una zona muy interesante entre dos puentes, el Luipoldbrücke y el Corneliusbrücke, que vale la pena visitar.

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El Maximilianeum es un imponente edificio del siglo XIX que cumple una doble función: es sede del Parlamento Bávaro y a la vez albergue de estudiantes universitarios seleccionados en base a sus méritos académicos por la Fundación Maximilianeum. Hay excelentes vistas desde el Maximiliansbrücke, un puente que se encuentra entre los mencionados.

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A mano izquierda, se encuentra la Praterinsel, la isla de Prater, donde una vieja destilería de licores ha sido convertida en salón de eventos, restaurante y club de playa.

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Más adelante y llegando al Ludwigsbrücke se encuentran los Mülleresches Volksbad, los Baños Públicos de Müller, una bella edificación Jugendstil, que, como ya hemos dicho, es la variante alemana del art nouveau. Posee una piscina cubierta abovedada, duchas y salas de relajación. Inaugurada en 1901, luce una bella torre color blanco coronada por un espectacular reloj.

 

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Muy cerca de allí se encuentra el Gasteig, un colosal centro cultural de más de 25,000 m2. En ese predio se levantaba la cervecería Bürgerbräukelle desde donde Hitler lanzó su fallido Puscht en 1933 y luego, en 1939, sobrevivió a un atentado.

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Del otro lado del Ludwigsbrücke encontramos el Deustches Museum, uno de los museos más grandes del mundo dedicado a la ingeniería.

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Es un verdadero gigante de la tecnología. Fundado en 1903 recibe 1,4 millones de visitantes por año.

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15. LA CALLE PEATONAL PLATZL

Platzl es una corta calle empedrada peatonal de tan solo dos cuadras. Puede sentarse en uno de sus extremos y comer allí mientras ve el incesante movimiento de la gente entre  las coloridas tiendas y restaurantes.

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En una esquina se encuentra la Hofbräuhaus, la cervecería más concurrida de Münich. Llena de historia, en sus inmensos salones miles de personas diariamente de detienen a degustar una bier.

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En la esquina siguiente se encuentra el Hard Rock Café y al final de la otra cuadra, donde termina la calle, una tienda de ropa deportiva y coleccionables del Bayern Münich.

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Platzl termina en una calle transversal, frente a un típico edificio bávaro de siete pisos  de color naranja.

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Este es un excelente lugar donde terminar la visita, pero puede continuarla en cualquier momento: Münich ofrece tantos sitios de interés que es imposible describirlos todos.

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BONUS 1: MÜNICH, ARTE MODERNO AL ALCANCE DE TODOS

Presentamos algunas obras de artistas contemporáneos que embellecen las calles y jardines públicos de Münich.

1. Gran estatua en Promenadeplatz  dedicada a Maximiliano José, conde de Montgelas, creada en aluminio por Karim Sander en 2005. Para más información sobre esta obra, se puede visitar el website de su creadora, http://www.karinsander.de/en/work/maximilian-joseph-graf-von-montgelas

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2. “Hombre con los brazos abiertos” (en alemán “Mann mit ausgebreiteten Armen”) de Stephan Balkenhol. Se puede admirar en la entrada del centro comercial Kaufinger Tor, muy cerca de la Marienplatz. Para más información se puede leer nuestro artículo sobre el artista en https://pablobedrossian.com/2016/04/05/las-esculturas-de-stephan-balkenhol-homenaje-al-hombre-comun-por-pablo-r-bedrossian/

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3. “Presente continuo” es una escultura de 3.60 metros de alto creada por el holandés Henk Visch. Está ubicada muy cerca del Museo Estatal de Arte Egipcio. Hecha en aluminio es una figura humana sin brazos inclinada hacia adelante. El rayo rojo que une la cara con el suelo representa la conexión entre el pasado y el presente. Para más información, se puede visitar el website del autor, https://www.henkvisch.nl/

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4. No podemos dejar de mencionar artistas urbanos que desarrollan sus obras directamente sobre la calle. Hay pinturas de gran calidad hechas en cualquier momento en algún lugar de la ciudad.

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BONUS 2: ALGUNOS OTROS SITIOS DE INTERÉS

La mayoría de estos sitios se encuentra entre la Ciudad Vieja Sur y el Barrio o Distrito de los Museos.

1. Justizpalast (Palacio de Justicia)

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2. El Führerbau, que significa “El edificio del Führer” fue construido entre 1933 y1937. Allí en 1938 Hitler y Chamberlain firmaron el Acuerdo de Munich que fue previsiblemente violado por el máximo jerarca alemán. Este edificio, que fue una sede nazi durante la Segunda Guerra Mundial, hoy es ocupado por la Universidad de Música y Artes Escénicas de la ciudad.

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3. La Lenbachhaus es una mansión de bellos jardines que alberga un museo de arte moderno; en 2013 se le añadió una nueva ala de innovador diseño realizado por Norman Foster.

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4. La Peterskirche es una de las iglesias más antiguas de Münich. Erigida en el siglo XIII ha recibido numerosas modificaciones.

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5. Una de los sitios más extraños de Münich es una suerte de altar erigido en honor a Michael Jackson, el famoso rey del pop.

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5. La Isartor, levantada en 1337, es una de las cuatro grandes puertas de la muralla que protegía al Münich medieval. Es la única que conserva su torre original; está ubicada en la zona sudeste de la Ciudad Vieja.

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VIDEOS

 


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LA PINTORESCA CALLE LANÍN (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Ubicada en el barrio de Barracas, la calle Lanín es una de las más pintorescas de Buenos Aires. Vista desde arriba parece un arco; además, es muy corta: según de qué mano se cuente, consta solamente de dos o tres cuadras.

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Considerando la dirección vehicular, nace en la Avenida Suárez, en el cruce con la calle José Aarón Salmún Feijóo (que también aparece como Feijoó, con acento en la segunda o) donde forma cinco esquinas, y muere en la calle Brandsen, muy cerca del Hospital Moyano. Su encanto no radica en el curioso trazado ni en la brevedad de su recorrido sino en la sucesión de fachadas que fueron intervenidas artísticamente por Marino Santa María.

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Marino Santa María es hijo del ceramista y pintor Marino Pérsico (1910 – 1976), una de cuyas obras, “Herido”, hemos mencionado al describir el Museo Quinquela Martín[1]. Marino nació en Lanín 33 en 1949 y allí tiene su taller.

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Es un artista plástico sumamente versátil, capaz de combinar técnicas muy diferentes con un mismo fin. Como artista y vecino, decidió transformar la atmósfera gris de su calle. Hizo revivir los frentes con coloridas formas abstractas, inspiradas en sus propias obras. Sobre el trabajo, dice el sitio web del pintor: “Consta de la intervención color de 40 fachadas a lo largo de las tres cuadras de la Calle Lanín y la instalación Huellas del Aire, que se extiende a lo largo del paredón del ferrocarril; es un conjunto de pesados marcos dorados con fotografías de trozos de cielo y otros con espejos, recreando una suerte de mágica sensación de ilusión y realidad”.

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La intervención se inauguró el 19 de abril de 2001, pero a partir de 2005 la propuesta se enriqueció añadiendo trencandís, una suerte de picadillo hecho a base de piezas rotas de cerámica esmaltada inventado por Gaudí, y de mosaico veneciano, nacido de una pasta de vidrio fundida a alta temperatura que otorga a cada pieza intensos colores brillantes. Para combinarlos utilizó mezclas adhesivas y pastinas.

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LA VISITA

Iniciamos el recorrido en las 5 esquinas. Allí encontramos a nuestra derecha un magnífico edificio de 1920, que fuera una fábrica textil. Es creación de los arquitectos Donatti y Colomba y ocupa una manzana triangular, con fachadas sobre tres calles, incluyendo Lanín.

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Al iniciar nuestro camino llama la atención su bella cúpula con la inscripción “Barracas Central”.

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Al avanzar por Lanín, que a esa altura tiene la numeración 200, el edificio queda a nuestra derecha y las casas intervenidas quedan a mano izquierda.

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Como muchas casas antiguas de la zona, en la cuadra hay varias viviendas en estilo art nouveau.

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A pocos metros del inicio, a mano izquierda nace una breve calle de una cuadra, llamada Copahue, que muere en la cercana calle Arcamendia. Del lado sur, en esa esquina hay un centro del Ejército de Salvación, cuyo frente, tanto sobre Lanín como sobre Copahue, ha sido intervenido por Santa María.

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Cruzando Copahue, en la mano izquierda de la calle Lanín continúan las casas intervenidas, mientras que en la mano derecha continúa el extenso edificio de Barracas Central. Desde el cruce se ve el giro que la calle dará al llegar a la esquina siguiente.

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El diseño abstracto y la fuerza tonal provista por los materiales le dan vida y movimiento a esta calle empedrada -para algunos un pasaje- de poca circulación vehicular y vida tranquila.

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Al llegar a la altura del 100 encontramos el único cruce donde se forman cuatro esquinas: la calle Icalma, nacida a una cuadra en la calle Arcamendia, cruza Lanín para morir en la cuadra siguiente, al chocar con la calle Salmún Feijóo.

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En el ángulo sudeste se encuentra otro extremo del edificio Barracas Central.

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Ya no hay excusas: en la larguísima cuadra siguiente, que va del 100 al 0, estarán intervenidas las casas a ambos lados. Al final, al lado izquierdo tendremos el paredón que da al Ferrocarril Roca. Las viviendas allí brillan con luz propia.

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Todas son casas bajas. Veamos la sorprendente sucesión de fachadas:

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Una placa de mármol nos recuerda que la calle Lanín, considerado pasaje por las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, fue declarado Sitio de Interés y Patrimonio Cultural de Barracas.

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Completamos el paseo observando en la mano izquierda las últimas casas hasta llegar al muro del ferrocarril.

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Más allá, al fondo está la curva que hace la calle antes de morir en la calle Brandsen, fácilmente observable por la pared que la separa de las vías.

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Emprendemos el regreso para ver la otra mano, que viniendo desde la calle Brandsen hacia la Avenida Suárez, ahora queda a nuestra izquierda. Al caminar en sentido inverso a la dirección vehicular, la numeración de las casas es ascendente.

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Llaman la atención algunas originales puertas, pintadas con tonos intensos.

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Sin duda, el espacio más interesante de esa cuadra, lo constituye el taller de Marino Santa María

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Las sombras de la tarde se proyectan sobre la única cuadra de Lanín del lado este (la otra está ocupada por el enorme y bello edificio que fuera una planta textil, mencionado al principio)

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Nos vamos con la sensación de haber entrado en otra atmósfera, en un lugar de secreto recogimiento, con aroma a barrio y a vecino, lejos de toda la ominosa carga del bullicio. El arte transforma personas y lugares, y Marino Santa María lo ha hecho no sólo con sus creaciones sino con su corazón.

ACERCA DE OTRAS OBRAS DE MARINO SANTA MARÍA

Este eximio artista plástico fue rector de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” entre 1992 y 1998. Ha hecho numerosas muestras e intervenciones. Entre sus obras más recientes se encuentra un enorme mosaico en la Estación Las Heras.

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Las creaciones de Marino Santa María se reconocen con facilidad pues le imprime a cada una su sello personal. Se puede conocer más de él en su webiste: http://www.marinosantamaria.com

ACERCA DE LA CALLE LANÍN

Su nombre proviene del volcán Lanín, descubierto por Villarino en 1901, en el Parque Nacional Neuquén[2]. Antiguamente se llamaba Silva, pero por Ordenanza Municipal del 28/10/1904 recibió su nombre actual[3]. Su código postal es el 1274, teniendo diferentes sufijos de acuerdo a su numeración.

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REFERENCIAS

[1] https://pablobedrossian.com/2016/11/27/como-visitar-la-boca-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.102

[3] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Ed., 2005, p.397


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EL EDIFICIO ART DECO DE JOSÉ M. MORENO 122 Y OTRAS OBRAS DE ALEJANDRO J. VARANGOT (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”

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La Argentina siempre consideró a Europa como un espejo en el cual reflejarse. Entonces, así como a principios de siglo dio una ferviente bienvenida al Art Nouveau, tres décadas después recibió con sumo beneplácito al Art Déco, cuyo alcance se había extendido también a las grandes urbes de Estados Unidos.

Los cines y teatros porteños fueron los primeros en elegir el Art Déco para vestirse de gala. Luego lo adoptaron bancos, fábricas, mercados y comercios, edificios y viviendas, configurando una nueva metrópolis donde las sensuales curvas del Art Nouveau convivían con las figuras simétricas del Art Déco[1].

Data de 1936 una de las obras Art Déco más curiosas de Buenos Aires, ubicada en José María Moreno 122, barrio de Caballito, frente a lo que hoy es el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina.

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Rodeado de edificios de líneas rectas levantados mucho después, esta construcción de seis pisos emerge con una fachada muy original definida como “puro juego de polleras, collares y tocado hecho de estrías y esferas”[2].

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Vale la pena detenerse a admirarla. En el segundo y tercer piso hay listones verticales de diverso tamaño que producen una sensación de ondulación y, hacia el centro, dos filas de discos que se van reduciendo de tamaño a medida que ascienden. Un diseño parecido se observa en el sexto piso que se continúa en su curiosa torre.

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Precisamente, esa suerte de torre poliédrica es quizás su detalle más llamativo. Se la observa aún desde la concurrida esquina de las avenidas José María Moreno y Rivadavia, ubicada a unos 150 metros. Este curioso remate, al observar el edificio de frente, nos recuerda vagamente las pirámides mayas de Tikal, en Guatemala, que algunos habrán visto en la primera película de la Guerra de las Galaxias.

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El experto Mario Sabugo -cita el historiador Germinal Nogués- afirma que los discos de la fachada “se expanden y multiplican en las ciento sesenta y cuatro esferas de cemento armado que, dispuestas sobre sus diversos diámetros acompañan el carácter ascendente de la composición”[3]. Todos estos detalles Art Déco sugieren poder, elegancia y movimiento.

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 ACERCA DE ALEJANDRO J. VARANGOT, SU CREADOR

Entre los cultores más destacados del Art Déco en Argentina se encuentran los arquitectos Alejandro Virasoro y los hermanos Andrés y Jorge Kálnay.  Sin embargo, el edificio de José M. Moreno 122 proviene de un ingeniero, Alejandro J. Varangot, quien es conocido por algunas de sus obras.

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Su edificio más importante es el Edificio Antonio Pini, ubicado en Diagonal Norte Roque Sáenz Peña 875/99, esquina Sarmiento, ubicado en el barrio porteño de San Nicolás, que es lo mismo que decir pleno Centro.

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La entrada se ubica en una esquina triangular en la cual Varangot ubicó dos enormes águilas, que sirven de ménsulas. En el blog del historiador Alejandro Machado, Laura Varangot, nieta del creador del edificio, dejó un comentario con un detalle muy interesante: “Si se observa sobre las figuras de las dos águilas, en el centro, hay un relieve de una cara con melena de león. Esa era la cara de mi abuelo, o sea, la firma de su magnífica obra”[4]. Este detalle se ve en el balcón del segundo piso.

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De paso, todos los artículos de Alejandro Machado son excelentes y a los amantes de Buenos Aires recomiendo seguir su blog.

Otra curiosa obra de Varangot es el Mausoleo Social del Centro Gallego[5], hoy conocido como Panteón Social, de estilo románico, ubicado en el Cementerio de la Chacarita, calle Nº 33 y 50. Hay datos interesantes de esta obra, proporcionados por Hernán Vizzari, quien se ha dedicado a estudiar el patrimonio funerario porteño, que Miguel Jurado ha recogido en una nota periodística: “Este edificio es de 1929 y está inspirado en la Colegiata de Santa María del Sar de Santiago de Compostela. Tiene gárgolas con los escudos de las provincias gallegas. Además, cuando se puso la piedra fundamental, enterraron cuatro cofres con tierras de Pontevedra, La Coruña, Lugo y Orense”[6].

En la Plaza Almagro, ubicada en el corazón del barrio homónimo, frente al bajorrelieve de El Fauno[7], creado por César Sforza y adquirido e inaugurado por la desaparecida Municipalidad de Buenos Aires, se encuentra “Monumento a la Bandera de la Plaza Almagro”, diseñado por Varangot. Consiste en un alto mástil sobre cuya base se apoyan dos águilas de bronce de grandes alas. La forma geométrica de las aves es propia del Art Déco. La obra fue inaugurada el 18 de noviembre de 1938 y las águilas fueron realizadas gracias a una colecta vecinal[8].

Finalmente, identificamos una obra más suya, el edificio de Guido 1725, en Barrio Norte. Estas obras nos recuerdan que los porteños somos deudores creadores como el Ingeniero Alejandro J. Varangot, que han hecho de Buenos Aires, una de las ciudades más lindas y diversas del mundo.

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ALGUNAS IMÁGENES ADICIONALES DEL EDIFICIO DE JOSÉ MARÍA MORENO 122

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BONUS: QUÉ ES EL ART DÉCO

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Con el Art Déco sucede algo curioso: se lo reconoce a simple vista, pero cuesta definirlo. Por ejemplo, Jonathan Glacey en su “Historia de la Arquitectura”, prologada nada menos que por Norman Foster, dice que “se caracteriza por la utilización de materiales lujosos, motivos estilizados y formas modernas”[1]. Podríamos decir que ofrece una definición indefinida

La mayoría de los expertos fija como punto de inicio del Art Déco a la Exposición Universal de las Artes, celebrada en París en 1925. Se manifestó allí en diferentes expresiones artísticas, tales como el diseño gráfico y textil, los objetos decorativos, la pintura, la escultura y la arquitectura.

Para entender su nacimiento corramos las agujas un poco más atrás. A fines del siglo XIX impactó en Europa un innovador movimiento artístico que recibió nombres diversos según la forma y el país donde se desarrollara: Art Nouveau (Francia), Jugendstil (Alemania), Sezession (Austria), Modernismo (España), Liberty (Italia). Este movimiento rompiendo con el academicismo dominante, intentaba llevar el arte a todas las cosas y personas.  De todos ellos, el más extendido fue el Art Nouveau. Se caracterizaba por el uso profuso (a veces también confuso y difuso) de un elevado número de elementos naturales, generalmente florales, delgados, alargados y entrelazados mediante líneas curvas, junto a la inclusión de imágenes femeninas etéreas con abundantes pliegues en sus ropas y ondas en sus cabellos. Pura sensualidad y sensualidad pura.

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El Art Déco llegó para superar el Art Nouveau, reduciendo la cantidad de detalles y simplificando el trazo de las líneas. Sus diseños eran mucho más geométricos. Sin prescindir de la belleza, se podría decir que aplicó la fórmula “menos es más” sobre el estilo anterior. Se extendió más allá de Europa, apoyado en la idea de la simetría y proponiendo diseños más anchos y menos abigarrados, que comunicaban al mismo tiempo elegancia y solidez. Un buen ejemplo serían los rascacielos de New York, como el Edificio Chrysler y el Empire State.

Más allá de nuestras especulaciones, todos los expertos están de acuerdo en aceptar que el Art Déco fue el puente entre el academicismo y el eclecticismo dominantes en la Vieja Europa y el racionalismo que cobraría auge a mediados del siglo XX.

Entre las características fácilmente observables de Art Déco, encontramos:

  • Preferencia por las formas piramidales (evidenciado, por ejemplo, en los rascacielos neoyorquinos o en los detalles ornamentales de muchos edificios)
  • La geometrización de las formas, incluyendo zigzags, espirales, rectas, guirnaldas, líneas onduladas.
  • Relieves en las superficies planas, creando texturas y juegos de luces y sombras

Resumiendo, la estética de cualquier diseño Art Déco comparado con uno Art Nouveau, no importa el campo en el que se realice, es más sencilla, geométrica, simétrica, sólida y “limpia”. Fue un avance de la razón frente a la sensualidad del fin de siglo europeo, sirviendo de precedente al racionalismo que lo sucedió.

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REFERENCIAS

[1] Años después se renunciaría a la ostentación y al refinamiento para dar lugar a la sobriedad del racionalismo.

[2] Böhm, Mimi, Grementieri, Fabio (texto) y Verstraeten, Xavier (fotografía), “Buenos Aires, Art Déco y Racionalismo”, Ediciones Xavier Verstraeten, Buenos Aires, Argentina, 2008, p.192.

[3] Nogués, Germinal, “Buenos Aires Ciudad Secreta”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 2004

[4] Machado, Alejandro, http://fotosbaires.blogspot.com/2011/10/una-de-las-maravillas-arquitectonicas.html

[5] Galicia, Revista del Centro Gallego, Año XVII, nº198, junio 1929, p.7

[6] Jurado, Miguel, “En la ciudad de los muertos”, Clarín Digital, https://www.clarin.com/ciudades/Ciudad-Muertos_0_B1kb6POpwXg.html

[7] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015, p.24

[8] Ierardo, Esteban y Navarro, Laura, “Buenos Aires Desconocida” https://www.facebook.com/buenosairesdesconocida/photos/a.118050948343486.23666.117908258357755/403049713176940


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REFERENCIAS

[1] Glacey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, Buenos Aires y Barcelona, 2001, p.160


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MÁS ARTÍCULOS DE LA SERIE “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”


HUNDERTWASSERHAUS, CREATIVIDAD PARA TODOS (por Pablo R.Bedrossian)

Si piensa viajar a Viena, no puede dejar de ver la Hundertwasserhaus (en español, la Casa Hundertwasser). Es un caso curioso, pues concebida como un edificio de vivienda popular, se transformó en una atracción turística. Alejado del glamour imperial, este complejo habitacional es fácilmente reconocible por su fachada asimétrica, dividida en ondulantes secciones de colores intensos.

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Su construcción se inició en 1983 pero su historia comenzó mucho antes, en 1977, cuando Leopold Gratz, alcalde de Viena encargó el proyecto al artista Friedensreich Hundertwasser, quien desarrolló la idea. El diseño técnico corrió por cuenta del arquitecto Joseph Krawina, quien luego fue sucedido por el arquitecto Peter Pelikan. Quizás exagerando, puede decirse que es una suerte de expresión gaudiana tardía en tono menor, menos bella pero más divertida.

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Si desea visitarla, se encuentra en Kegelgasse 34-38 en el distrito 3 de Viena. El edificio cuenta con 52 viviendas, 4 locales comerciales, 16 terrazas privadas, un jardín de invierno, 3 azoteas comunitarias y 2 áreas de juegos infantiles. En frente hay un pequeño centro comercial, el Hundertwasser Village, que incluye una tienda de regalos, con recuerdos alegóricos.

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SU HISTORIA

Friedensreich Hundertwasser (1928 – 2000) fue un original artista, interesado en la naturaleza. Pintor en sus inicios, y luego de haber publicado varios manifiestos estéticos, en 1972 presentó un conjunto de maquetas en el programa Wünsch dir was, emitido por Eurovision, que testimoniaban su preocupación por una arquitectura en armonía con el hombre y el medio ambiente. A partir de allí ganó notoriedad.

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A fines de noviembre de 1977, Bruno Kreisky, Canciller de Austria -máxima autoridad del Poder Ejecutivo- le escribió una carta al influyente alcalde de Viena, Leopold Gratz, sugiriendo que Hundertwasser debería tener la posibilidad de materializar sus ideas en el campo de la vivienda. 15 días después, Gratz invitó a Hundertwasser a crear un edificio de apartamentos de acuerdo a sus propios criterios, que abarcaban lo estético, lo social y lo ambiental.

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Encontrar un terreno donde hacer realidad su sueño tomó algunos años. La propuesta de Hundertwasser era construir “un edificio para humanos y árboles”. Como era artista, y no arquitecto, se escogió un experto convirtiera esas ideas en un proyecto formal. Primero fue el arquitecto Joseph Krawina, pero posteriormente fue reemplazado por Peter Pelikan, quien terminó siendo socio de Hundertwasser en otros proyectos.

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Hundertwasser acudía diariamente a la obra para constatar los avances. Cuando se hizo el Open House se recibieron 70,000 visitantes. El edificio fue concluido en 1985, durante el mandato del alcalde Helmut Zilk, e inaugurada el 17 de febrero de 1986.

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EL EDIFICIO

La Casa Hundertwasser es una construcción de bloques de ladrillo cuyo diseño se aleja de los patrones reconocidos. Posee apartamentos de una y dos plantas. En algunos sobresalen balcones, pérgolas o terrazas. Se utilizó tierra negra para la forestación de sus numerosas áreas verdes internas. Durante nuestra visita no pudimos ingresar a las viviendas, pero sí a las áreas comunes, donde sobresalen los mosaicos en las paredes, en las escaleras y en los pasillos, creados por los trabajadores.

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Hundertwasser demostró que una arquitectura más humana y en armonía con la naturaleza es posible sin tomar más tiempo que otras obras, y que es posible realizarlo bajo los límites que impone el presupuesto de un proyecto público y sujeto a las leyes vigentes en su país, sin ningún tipo de permisos especiales.

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Para más información puede visitar: http://www.hundertwasser-haus.info

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BONUS: LE PALAIS DES BEAUX ARTS

A una cuadra, exactamente en Löwengasse 47, se encuentra el Palais des Beaux Arts  (en español, Palacio de Bellas Artes); como se observa, se prefiere denominarlo en francés pese a la que la lengua de Austria es el alemán.

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Desde 1994 alberga las embajadas de Lituania y Moldavia. Fue construido entre 1908 y 1909, por Anton Drexler (1858-1940) y Josef Drexler (1850-1922).

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Diseñado originalmente para ser un centro de la moda parisina, combina de manera original elementos del historicismo tardío con motivos art nouveau. En la esquina posee una torre coronada por una cúpula de tres niveles, flanqueada por un globo que sostiene personajes femeninos.

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Para más información puede visitar: http://www.palaisdesbeauxarts.at

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© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


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