La envidia es el tributo que la mediocridad le rinde al talento.
Mientras Lionel Messi continúa agrandando su leyenda, un curioso grupo de periodistas, fanáticos e ideólogos insiste en disminuir sus méritos. Recorremos los distintos grupos que integran el Club de los Anti Messi, analizamos qué los une y si su crítica a Messi nace del análisis deportivo o de la dificultad de aceptar su grandeza.
Ser anti es la elección de los malos perdedores, de aquellos que no tienen a alguien en quien creer o algo por qué luchar. Es el camino que eligen para rebajar a su nivel a los exitosos, en lugar de trabajar para superarse y alcanzar la grandeza. Prefieren deambular criticando y descalificando antes que hacer algo con sus vidas que realmente valga la pena. No soportan el éxito ajeno y, en lugar de mirar sus propias miserias, señalan detalles minúsculos para condenar a los triunfadores.
La moda de los haters, odiadores seriales que suelen ocultarse en el anonimato de las redes sociales, se ha trasladado al fútbol. El Club de los Anti Messi existe y busca socios; total, es gratis. Cuanto más gana Lío, cuanto más se destaca, más lo atacan. Sin embargo, en vista de sus últimos logros —ser goleador del certamen actual y el máximo artillero de la historia de los Mundiales a los 39 años, con su equipo ya clasificado a cuartos de final—, al no poder centrarse en él, ahora la crítica se dedica a restarle méritos al equipo argentino.
La épica remontada contra Egipto y la encendida denuncia de su técnico contra el árbitro francés, hacen que el Club de los Anti Messi se vuelva más activo, pues sus integrantes no toleran encontrarse del lado perdedor: admitir los méritos ajenos sería para ellos reconocer que vivieron toda su vida equivocados. Aunque Argentina pierda con Suiza por goleada, nada puede desmerecer todo lo logrado hasta ahora.
DIRECTIVOS Y SOCIOS DEL CLUB
El primer grupo lo encabezan un sector del periodismo mexicano. La figura más visible es Álvaro Morales. Desde luego, sin Messi sería un don nadie, pues su fama -y sus ingresos- han aumentado gracias a sus ataques al ocho veces ganador del Balón de Oro. Vive gracias a él. Pero este Gran Bocón no hace periodismo, sino el ridículo. Cree que minimiza al jugador más ganador de la historia -con 47 títulos colectivos oficiales- al llamarlo Messicito. ¿Cómo dice la canción de Carlos Vives? “Acordate Moralito de aquel día… Te fuiste de mañanita, sería de la misma rabia”. A nuestro Moralito le cayó la gota fría. Pero, además de este charlatán, de quien se mofan sus propios compañeros, hay otros comunicadores mexicanos que descargan sus frustraciones denigrando a la Selección Argentina. No digieren la derrota en aquel famoso partido de 2006 ni la sufrida en Qatar, en 2022, por 2 a 0. Desean que a la Argentina le vaya tan mal como a su selección.

El segundo grupo lo integran españoles madridistas, fans de Cristiano Ronaldo, un jugador extraordinario, al que admiramos. El mejor ejemplo lo constituye Edu Aguirre, de El Chiringuito. A diferencia de Moralito, no se mueve sobre la base del sarcasmo, sino de la terquedad de defender lo indefendible. En lugar de reconocer que CR7 tuvo la desgracia de nacer en la misma época que el mejor jugador de la historia, pretende concederle al portugués ese lugar. Si Messi hubiera sido madridista, muchos de sus detractores serían sus admiradores. Entre ellos se encuentran hermanos latinoamericanos, la mayoría de la generación Z, que repostean cualquier comentario contrario a la Argentina.
El tercer grupo lo conforma un grupo altamente politizado, que cuestiona lo deportivo no desde el juego mismo, sino desde su dogmatismo ideológico. Su fanatismo, tan obcecado como absurdo, nos recuerda al de los soviéticos. Ese aquelarre tiene diferentes rostros, por ejemplo, los de unas mujeres argentinas como Flor Peña o una tal Mengolini o el de un tipo de apellido Brancatelli, quienes parecen desear que les vaya mal a todos los que no piensan como ellos, simplemente para demostrar que están en lo cierto. Son tan mediocres, tan anti, que no soportan que, tras ganar el Mundial de Qatar, la Selección Argentina no visitara al presidente de turno, Alberto Fernández, a quien ellos apoyaban. Mamaban de la teta del Estado y prefieren que a la actual Argentina le vaya mal para que a ellos les vaya bien.
El último grupo lo integran periodistas argentinos que siempre apostaron al fracaso de Messi y de la Selección, como Martín Liberman, Flavio Azzaro o Fernando Niembro. Desde luego, hubo varios panqueques que, como buenos aprovechadores, cambiaron de tren y se subieron al de la victoria, para ver qué podían obtener. Por ejemplo, es patético escuchar a Liberman aducir las razones por las que -según él- se quedó sin trabajo, tras ganar la Selección Argentina el Mundial de Qatar: “me cerraron las puertas porque no les convenía un tipo opinando lo que siente”[1]. ¿No se le ocurre pensar que la realidad lo contradijo y que, en lugar de reconocer sus errores, su insistencia en tener razón hizo que mucha gente perdiera el interés en escucharlo?
NO LOS UNE EL AMOR, SINO EL ESPANTO
¿Qué tienen en común los directivos y socios del Club de los Anti Messi? Primero, son anti y no pro. En lugar de tratar de elevarse, prefieren rebajar al otro a su propio nivel. Como no pueden llegar a las cumbres, quieren arrojar al sótano en el que ellos viven a quienes las alcanzaron sobre la base del sacrificio y el talento. Su pobreza moral, emocional e intelectual queda expuesta ante todos. Segundo, se niegan a admitir sus propios fracasos, entonces, culpan a los demás y proyectan sobre ellos sus frustraciones. Son resentidos que, incapaces de construir un proyecto, intentan destruir los ajenos. Tercero, su hostilidad muestra y demuestra que admiran y envidian a quienes critican; si no, serían indiferentes. Messi y la Selección Argentina son impermeables a la estupidez y, en todo caso, capaces de construir un palacio con las piedras que les arrojan los socios de este club.
© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.
REFRENCIAS
[1] Liberman, Martín, “Messi me dejó sin trabajo”, entrevista en video, Instagram, reel publicado por Radio Cadena del Interior, s. f., https://www.instagram.com/reels/DaKGc92tmcU/ consultado el 9 de julio de 2026.
