“SALVO QUE ME MUERA ANTES”, LA MUERTE DE NÉSTOR KIRCHNER SEGÚN CEFERINO REATO (por Pablo R. Bedrossian)

Salvo que me muera antesSerie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Quienes hemos leído “Operación Traviata” o algún otro de sus libros sabemos que Ceferino Reato escribe sin anestesia. Presenta los hechos con toda su crudeza sin rebajarse a ser políticamente correcto. “Salvo que me muera antes” es una nueva prueba.

El libro puede dividirse en tres partes. La primera se ocupa de la muerte del ex presidente argentino Néstor Kirchner, la segunda habla de su gobierno -en particular, de su forma de acumular poder-, y la tercera sobre el gobierno de su esposa Cristina Fernández de Kirchner y lo que el periodista llama el cristinismo.

Reato enumera diversas teorías sobre lo ocurrido aquel fatídico 27 de octubre de 2010 en El Calafate. La más curiosa es la llamada “33 Dudas sobre la muerte de Néstor Kirchner”, promovida en redes sociales, que sugiere que el ex presidente podría estar vivo debido a que el cadáver nunca fue exhibido públicamente[1]. También menciona los dichos del excéntrico dirigente peronista Juan Ricardo Mussa sobre un supuesto disparo accidental durante una disputa matrimonial y lo dicho por el presidente Carlos Menem, basado en rumores, sobre un presunto asesinato perpetrado por Cristina por los castigos que su esposo le infligía[2]. Para al autor todas estas hipótesis son leyendas urbanas; para confirmar la historia oficial se basa en numerosos testimonios de médicos, enfermeros, amigos y funebreros, que fueron protagonistas involuntarios del sorpresivo fallecimiento que impactó a la nación.

Sin embargo, aunque aceptamos el peso de la evidencia, su prueba es testimonial, no científica. La causa primaria citada en el certificado de defunción “paro cardiorrespiratorio no traumático” no explica la razón del paro; sólo lo describe. El autor no explora en profundidad el manejo de la patología arterial de Kirchner, a quien en febrero de ese mismo año se le había detectado y tratado una obstrucción en una de sus carótidas y un mes antes de su fallecimiento se le había realizado una angioplastia en una de sus coronarias y colocado un stent. Estamos hablando de un paciente de alto riesgo que, por su importancia política, no podía carecer de estrictos controles. Entonces, ¿qué ocurrió? ¿Murió a causa de una coronariopatía? Si fue así, ¿se ocluyó el stent? ¿Se obstruyó otra coronaria? En ese caso, ¿qué grado de obstrucción tenía esa arteria en la coronariografía de septiembre? ¿Acaso padeció una arritmia que lo llevó a una fibrilación ventricular? ¿Pudo alguno de los medicamentos producir un efecto adverso grave que facilitara esa arritmia? Siendo su muerte una cuestión de estado, son preguntas que deberían abordarse con seriedad en el libro[3]. Reato simplemente sugiere que ex presidente hacía lo que quería y, por lo tanto, podría haber incumplido el riguroso tratamiento.

En cuanto a Néstor Kirchner en vida, lo presenta como un hombre codicioso, decidido, sagaz y autocrático. Muestra las ideas fundamentales que lo movían, primero como gobernador de Santa Cruz y luego como primer mandatario de la nación: para tener poder hay que tener dinero, y para tener dinero hay que tener poder. Sin embargo, aunque lo muestra avaro -siempre basándose en testimonios-, no deja de reconocer la inteligencia política que le permitió ganar la presidencia y manejar exitosamente una de las peores crisis socioeconómicas de la Argentina. Da a entender que la ambición no cegaba al ex presidente y que podía cambiar sobre la marcha. Si bien Kirchner dividía el mundo, tal como lo imitó luego su esposa, en amigos y enemigos, tenía la flexibilidad suficiente para controlar sus impulsos.

Reato no omite señalar el uso -o, más bien la manipulación- de los derechos humanos como estrategia; lo considera una jugada maestra con el objetivo de acumular poder. Cita un diálogo de 2004 del ex presidente con el senador misionero Ramón Puerta:

– Néstor, ¿por qué ahora sos de izquierda, si los dos éramos grandes alcahuetes de Cavallo?

– La izquierda te da fueros[4].

Apoyado en fuentes consultadas durante su investigación, el periodista sostiene que el objetivo de Néstor Kirchner era gobernar el país por 20 años, y volver en lo inmediato a la primera magistratura. Cita sus declaraciones ante dirigentes partidarios y encuestadores amigos:

– Muchachos, el próximo presidente voy a ser yo, salvo que me muera antes[5].

Dice el Reato: “Una de las hipótesis de este libro es que con la muerte de Kirchner terminó el kirchnerismo; nació algo nuevo, diferente, aunque derivado de esa etapa anterior: el cristinismo[6].

No hace falta ser suspicaz para entender que -según el libro- el velatorio de Néstor Kirchner fue no sólo una despedida sino una puesta en escena utilizada en su favor por la esposa, quien en aquel momento era la Presidenta de la Nación : “Ella en su papel de viuda sufriente pero responsable sería la protagonista estelar de la campaña electoral”[7].Su reelección con el 54% de los votos confirma aquel dicho del mercadólogo político Jaime Durán Barba, “nadie le gana a una viuda”.

Si bien el autor reconoce el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner para conducir al país en un momento de incertidumbre, la presenta como una mujer que gobernaba a la defensiva, viendo en todo aquel que disentía con ella un enemigo. Muestra su obsesión por el control y su simpatía por el poder hegemónico y el pensamiento único.

Según el libro, el giro dado por Cristina luego de su reelección, rodeada de patios militantes y de personajes como Amado Boudou y Luis D’Elía, fue la semilla de su derrota política. Precisamente aquella eufórica frase “¡Vamos por todo!” reveló, más que su proyecto, su personalidad. Las denuncias de corrupción en su contra, el narcisismo expuesto en cadenas nacionales, la alianza con La Cámpora, la cruzada contra los medios opositores y, sobre todo, la incapacidad de oír al que pensaba diferente forzaron la polarización y la llevaron a una progresiva caída de su imagen y a la pérdida del poder.

Ceferino Reato es un periodista de investigación valiente e inteligente que construye “Salvo que me muera antes” a través de numerosas entrevistas y declaraciones de testigos, en su mayoría cercanos a la familia Kirchner. Su análisis no es ni psicológico ni sociológico, pero logra que los protagonistas de la historia cuenten sin pudor lo sucedido antes, durante y después de la muerte de Néstor Kirchner y su impacto sobre la Argentina.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Esa teoría que sugiere que Néstor Kirchner sigue vivo pueden leerse, por ejemplo, en http://www.mendozatransparente.com.ar/noticias/confidencial33dudassobrelamuertedenestorkirchner

[2] http://www.lanacion.com.ar/1873789-menem-puso-en-duda-como-murio-kirchner

[3] Podría, por lo menos, haber consultado y vertir las opiniones de cardiólogos reconocidos.

[4] Reato, Ceferino, “Salvo que me muera antes”, Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 2017, p.191

[5] Reato, Ceferino, Op. cit., p.123

[6] Reato, Ceferino, Op. cit., p. 15

[7] Reato, Ceferino, Op. cit., p.306

2 replies »

  1. Un día almorcé con un médico de mi máxima confianza y me contó que NCK no respetó ningún protocolo post quirúrgico y las consecuencias de este carácter todopoderoso lo llevo a la muerte

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