“FAUDA” TEMPORADA 3, MÁS CAOS, MÁS ACCIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

En nuestro comentario a la Temporada 2 explicamos que Fauda significa caos en árabe y que  representa la interminable guerra entre árabes y judíos, librada sin tanques ni bombas sino entre pequeñas unidades de uno y otro lado, como si fuera un ajedrez.

El comentario completo a la Temporada 2 se puede leer el https://pablobedrossian.com/2018/07/05/fauda-el-caos-hecho-accion-por-pablo-r-bedrossian/)..

La tercera temporada, que cuenta con 12 capítulos, inicia con el protagonista de la serie, Doron Kavillio, miembro de un equipo israelí, infiltrado en el territorio palestino de Cisjordania. Trabaja como entrenador de boxeo. No se encuentra en un gimnasio cualquiera: tiene como pupilo a Bashar Hamdi cuyo primo hermano es el terrorista palestino más buscado. A partir de ese comienzo la trama se vuelve cada vez más compleja debido a la liberación del papá de Basha, un famoso combatiente palestino, tras 20 años de cárcel y a la existencia de un túnel que permite a los comandos palestinos de Gaza -a donde luego se traslada la historia- ingresar secretamente a territorio israelí para ataques por sorpresa.

En esta temporada hay más caos y más acción. El precio pagado por ambos bandos para defender sus territorios y sus derechos es tan alto que ninguno sale indemne. En alguna medida parece una guerra pírrica. ¿Qué significa? Pirro fue un general griego que venció a los romanos perdiendo a casi todo su ejército. Resumiendo, ganar a tan alto precio que parece una derrota.

La Temporada 3 agrega un costado sentimental: la vida familiar de los militares encubiertos y de los guerrilleros palestinos; hay una fuerte presencia femenina que muestra el otro lado: el de los miedos, las crisis y los afectos. Además, presenta a la amistad -y no la disciplina militar- como la amalgama que mantiene unido a los equipos aún en los peores momentos.

Pese a ser una producción israelí, en la segunda temporada mostraba de un modo más imparcial las dos partes del conflicto. En esta cae en una suerte maniqueísmo que separa a los “buenos” de los “malos” según la bandera. De paso, si a Ud. le gusta la psicología de los personajes vea la transformación producida en Bashar Hamdi, el camino que recorre desde donde empieza hasta donde termina.

Fauda fue creada por Lior Raz (el magnífico actor que encarna a Doron Kavillio) y Avi Issacharoff. Recomendamos el audio en los idiomas originales, hebreo y árabe; para la Temporada 2 habíamos elegido el inglés. Desde luego en ambos casos está subtitulada en español.  

El mayor mérito de Fauda y su mayor atractivo sigue siendo la acción. Es el ritmo y la tensión de situaciones cuyo desenlace es impredecible, incluida la escena final.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO”, UNA JOYA AL ALCANCE DE TODOS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie LECTURA RECOMENDADA

Acabo de releer “El Hombre en busca de Sentido”, uno de los libros que más han influido en mi vida. Me ha impactado tanto como la primera vez.

Escrito por el Dr. Viktor Frankl, es un relato con alto contenido autobiográfico que va más allá de su propia historia para confrontarnos con nosotros mismos, cualesquiera que sean las circunstancias.

Siendo un joven y brillante neurólogo en Viena, el autor fue privado de su libertad y llevado a un campo de concentración por su condición de judío. Con el propósito de darle un significado a una experiencia tan cruel se dedicó a observar su propio comportamiento y el de los demás, abarcando la psicología de los prisioneros desde su llegada, al ser despojados de todo, hasta el periodo posterior a su liberación. Sus conclusiones son sorprendentes y demuestran que la vida puede tener sentido incluso en condiciones extremas.

En los campos de concentración aquel que perdía las esperanzas canjeaba la comida por cigarrillos, rápidamente se desnutría y, al carecer de fuerzas para trabajar, era enviado a la cámara de gas. No se piense que las personas se daban por vencidas rápidamente, sino que la exposición a situaciones límites terminaba quebrando la voluntad de la mayoría. Cuenta el Dr. Frankl que cierta noche un prisionero gritaba a causa de una pesadilla. Estuvo tentado a despertarlo, pero se frenó a tiempo. ¿Para qué hacerlo si la realidad era seguramente más atroz que aquel sueño?

Calzados que testimonian a los seres humanos cruelmente llevados a la cámara de gas

Aunque aclara que los mejores no regresaron, explica que las personas que sobrevivían eran aquellas que tenían un sueño para realizar. Dice que la frase “yo ya no espero nada de la vida” encierra un error; es la vida la que espera mucho de nosotros. Llega así a lo que creo que es el corazón del libro: según el autor, el prisionero, desde luego, no elegía el sufrimiento, ni la tortura ni el dolor, pero sí tenía la libertad de decidir qué hacer frente a su situación. Concluye entonces que no elegimos las circunstancias, pero sí cómo reaccionamos frente a ellas.

La última parte, añadida a pedido de los editores, es un resumen de la logoterapia, la escuela de psicología creada por el Dr. Viktor Frankl. Según Freud el comportamiento humano está impulsado por la búsqueda de placer; según Adler, por la búsqueda de poder. El autor postula que la primera fuerza motivadora del hombre es la búsqueda de sentido a su existencia. Desde esa premisa rescata el valor del espíritu, al que define no en términos religiosos sino como aquello que nos diferencia de los animales y nos hace humanos.

Los inhumanos baños de Auschwitz

No es un libro lacrimógeno ni sensiblero. Todo lo contrario: la experiencia en los campos de concentración del autor nos pone en perspectiva para mirarnos a nosotros mismos y darnos cuenta que la vida no se trata de lo que nos sucede sino de lo que hacemos con ella.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: ALGO MÁS SOBRE ESTA OBRA

El libro puede descargarse gratuitamente en formato pdf de diversos sitios. La edición impresa en la que he releído la obra fue publicada por Herder en 2015 y cuenta con un excelente prefacio de José Benigno Freire, Profesor de la Facultad de Educación y Psicología. Universidad de Navarra.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la portada del libro.

JESÚS, EL INMIGRANTE (por Pablo R. Bedrossian)

Vivo en Honduras, Centroamérica. El principal ingreso del país son las remesas enviadas por los hondureños desde el exterior[1]. Aunque recientemente una nutrida caravana ha atraído la atención de la prensa mundial, desde que llegué hace muchos años a este bello país he conocido personas que, arriesgándolo todo, emprenden un viaje en dirección al sueño americano. Pagan grandes sumas a coyotes que pertenecen a organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas que les prometen -muchas veces falsamente- transportarlos a la Tierra Prometida.

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Desde luego, la emigración no solo ocurre en Centroamérica: los heroicos venezolanos huyen de la sangrienta dictadura de Maduro como lo han hecho por décadas los cubanos que huían de Fidel Castro. Lo hacen habitantes del norte de África viajando a Europa en naves tan primitivas que parecen cáscaras de nueces en medio del mar. Lo hacen los sirios en su lucha por sobrevivir a una guerra de intereses económicos y geopolíticos que ha convertido a su nación en un campo de batalla y los sudaneses de Darfur para no ser una cifra más en el genocidio.

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Lógicamente, un país no puede aceptar a cualquier inmigrante sin verificar quién es, no sea que ladrones, asesinos o terroristas ingresen libremente a su territorio; sin embargo, se levantan otros muros que impiden al extranjero honesto y trabajador lograr su cometido.

En su inmensa mayoría, las personas no emigran porque quieren; escapan de la guerra, la violencia, las extorsiones, las amenazas y la falta de oportunidades que les impiden desarrollarse en el medio que han nacido, donde se encuentran sus afectos. Por favor, no se malentienda: no estoy victimizando al inmigrante. Muchas personas se quedan y luchan por mejorar sus condiciones, demostrando que es posible progresar en su propia tierra, pero eso no nos puede hacer perder de vista que, a medio camino entre la desesperación y la desesperanza, hay quienes asumen el riesgo de perderlo todo con tal de salvar la vida.

JESÚS Y LA HUIDA A EGIPTO

Pocos recuerdan que Jesús fue un inmigrante. No eligió serlo, sino que lo fue por decisión de sus padres, a fin de preservar su vida.

El nacimiento de Jesús es relatado en dos evangelios: el de Lucas y el de Mateo. Mateo es el único que cuenta la famosa historia de los “Reyes Magos”, que no eran ni reyes ni magos, sino sabios que estudiaban los astros. Leamos el relato:

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“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta… Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.  Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes… Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel”[2].

Hay un notables paralelismos entre este relato de la niñez de Jesús y la historia de algunos migrantes de nuestro tiempo.

El primero es la precariedad. Todas las personas, y en particular los niños, deberían gozar del derecho a vivir en paz y libertad. En algunos países por causa de las dictaduras, en otros por las mafias, narcos, maras y pandillas, y en algunos debido a los fanatismos violentos -todos ellos diferentes formas de terrorismo-, el futuro se presenta peligroso y angustiante.

El segundo es la huida como única opción. Solo una medida desesperada como escapar con lo puesto a veces salva la vida. No tuvieron ese tiempo los judíos durante la Noche de los Cristales Rotos, ni los líderes armenios el fatídico 24 de abril de 1915, ni los hugonotes franceses la aciaga noche de san Bartolomé; tampoco los tutsis y hutus moderados ruandeses aquellos trágicos días a partir del 6 de abril de 1994 donde los hutus radicales salieron en su caza con la bendición oficial.

El tercero son los riesgos asumidos. Muchos migrantes mueren en el camino víctimas de la violencia, las enfermedades y los accidentes. No sabemos cómo fue aquella travesía que José y María emprendieron con el único propósito de salvar a su primogénito, pero estamos seguros que no estuvo exenta de graves sobresaltos. Del mismo modo, para muchos migrantes el riesgo de dejar su tierra es tan alto que hay una sola cosa más riesgosa: no dejarla.

El cuarto, y, sin duda, el más significativo es la esperanza. La fe en un nuevo comienzo es el motor que permite enfrentar los dolores y calamidades que acechan a lo largo del camino. Como José y María, hay padres que hacen lo imposible por proveer a sus hijos un futuro digno. Quiero mencionar a Juan Alberto Matheu, un valiente padre soltero que salió de Honduras rumbo a los Estados Unidos con su hija Lesly, una niña de 7 años con capacidades especiales debido a un severo daño cerebral. Llevó a su hija postrada en silla de ruedas por los medios que pudo hasta la frontera. Cuentan los que lo han visto que con amor limpiaba a su niña con toallas secas, le daba el biberón y le cambiaba los pañales. Por la acción humanitaria de personas que apoyan a los inmigrantes pudo ingresar a los Estados Unidos, una prueba más que los milagros existen y que hay ángeles de carne y hueso. Sin embargo, uno se pregunta cuántos padres desesperados como él habrán quedado en el camino.

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La mayoría de los inmigrantes son personas honradas y luchadoras. Su inmigración no es un delito; es un acto desesperado que requiere comprensión y respeto. No piden otra cosa que una oportunidad de dar lo mejor de sí mismos para encontrar un lugar en el mundo donde sostener a su familia y servir a la sociedad.

En este tiempo de Navidad donde celebramos el nacimiento de Jesús, recordemos que él también tuvo que emigrar. Si no hubiera salido de su tierra, quizás nunca se hubiera encendido esa luz divina que aún veintiún siglos después alumbra a millones de corazones.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] “Honduras – Informe Económico y Comercial”, Oficina Económica y Comercial de España en Tegucigalpa, actualizado a Junio 2018, p.11

[2] Mateo 2:1-5,7-16


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La foto de la caravana de migrantes fue tomada del sitio https://www.animalpolitico.com/2018/10/caravana-migrantes-tapachula/

La foto de refugiados del norte de África fue tomada del sitio https://www.elestrechodigital.com/2018/05/08/acnur-reclama-una-mayor-coordinacion-ante-el-aumento-de-pateras-en-el-estrecho/

Las pinturas de Jesús camino a Egipto son creaciones de la artista norteamericana de origen filipino Rose Datoc Dall. Para conocer más de las obras de esta brillante artista contemporánea se puede visitar su website, https://www.rosedatocdall.com

La foto de Juan Alberto Matheu y su hija Lesly fue tomada del sitio https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article223263905.html

“SOBREVIVIR PARA CONTARLO”: UNA HISTORIA DE FE CONTRA TODA ESPERANZA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “LECTURA RECOMENDADA”

Sobrevivir paracontarlo (Immaculée Ilibagiza) 01Un genocidio puede definirse como la aniquilación sistemática y deliberada de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos. Durante el siglo XX ocurrieron al menos tres genocidios que superaron el millón de muertos. Los dos primeros son muy conocidos: el padecido por el pueblo armenio por parte de los turcos y el genocidio perpetrado por los nazis contra el pueblo judío. El tercero es el más reciente e ignorado: el ocurrido en Ruanda, donde la mayoría hutu decidió exterminar a la minoría tutsi en una horrorosa muestra de odio colectivo impulsado por las autoridades.

Ruanda es una nación africana ubicada en el centro este de África. Durante siglos, una monarquía tutsi había mantenido la paz colectiva, hasta que la intervención belga abrió la grieta entre las etnias. En 1962, con el apoyo de esa nación europea y tras sangrientas revueltas, los hutus tomaron el poder. Los asesinatos masivos de tutsis se hicieron comunes. En 1994, tras el asesinato del presidente hutu Juvénal Habyarimana, el nuevo gobierno se radicalizó promoviendo la completa destrucción de la etnia tutsi, incluyendo el asesinato de todos sus niños, mediante grupos paramilitares. En solo 100 días se estima que murieron 800,000 tutsis y casi todas las mujeres sobrevivientes fueron violadas.

EL LIBRO

“Sobrevivir para contarlo”, prologado por Wayne Dyer, autor del best seller “Tus zonas erróneas”, es el relato en primera persona de Immaculée Ilibagiza, una joven tutsi que repentinamente se encontró inmersa en una de las cacerías humanas más terribles de la Historia. Vivió escondida en un baño junto a otras cinco mujeres durante 91 días. Solo para simbolizar las calamidades padecidas durante esos sangrientos meses, uno de sus hermanos fue muerto a machetazos por una horda hutu; uno de los asesinos se jactó de haberle partido el cráneo para ver cómo era el cerebro de alguien con una maestría.

Sin embargo, el testimonio de Immaculée no persigue efectos lacrimógenos. Todo lo contrario. Es una historia de esperanza, tal como ella misma subtituló el libro: “Cómo descubrí a Dios en medio del holocausto”. Su fe la llevó a sobrevivir durante la tragedia apoyada en la oración, luego a perdonar a los genocidas y finalmente a reconstruir una vida reducida a escombros. La autora describe dos viajes: el que contempla impotente las atrocidades cometidas contra su etnia incluso por aquellos que creía sus amigos, y el que realiza hacia dentro de sí misma, donde escudriña en profundidad sus propios sentimientos.

El libro escrito con la ayuda experta de Steve Erwin puede ser leído por cualquier persona. Su lenguaje es sencillo y directo. Además, por su contenido, puede adscribirse a otros conmovedores relatos testimoniales como “Ni reír ni llorar” de Abrahan Hartunian y “Hayrig” de Eduardo Bedrossian sobre el genocidio armenio y “He sobrevivido para contarlo” de Tadeusz Sobolewicz, “El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl y “La niña que miraba los trenes partir” de Ruperto Long sobre el genocidio nazi.

EL PERDÓN

Los genocidios revelan el infinito sadismo que una persona puede tener sobre otra cuando el odio gobierna sus acciones, pero los líderes que la impulsan no actúan por emociones sino por conveniencia: demonizan al grupo que pretenden destruir, castigan a quienes asumen una posición tibia como si fueran cómplices de los perseguidos, incentivan a los perseguidores ofreciéndoles las propiedades de los perseguidos y alimentan la brutalidad con una propaganda ruidosa, monopólica y monolítica.

Hitler decía que la compasión era una debilidad cristiana. Immaculée Ilibagiza nos demuestra que es quizás la mayor virtud.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados

“FAUDA” TEMPORADA 2, EL CAOS HECHO ACCIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

Serie COMENTARIOS DE CINE, SERIES Y TV

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Fauda significa caos en árabe. La expresión sirve no solo para ilustrar la serie israelí presentada por Netflix sino el tema que representa: la interminable guerra entre árabes y judíos, que no se libra entre ejércitos sino entre pequeñas unidades de uno y otro lado, como si fuera un ajedrez.

En la segunda temporada, el hijo de un líder de Hamas asesinado por el protagonista de la serie, Doron Kavillio, miembro de un equipo encubierto israelí, busca venganza. El palestino, conocido como Abu Ahmad (“la Pantera”), formado en Siria bajo ISIS, basa su estrategia en el terror; bajo la pantalla de una revancha política busca hacer una justicia personal. En la serie hay varios personajes que tejen una compleja red de relaciones humanas, como el líder del brazo militar de Hamas, Walid Al Abed o la médica palestina Shirin Al Abed.

Fauda 03

Fauda tiene varios motivos que la hacen digna de ser vista. En primer lugar, su ritmo que nunca decae; por momentos nos recuerda al de 24, la famosa serie interpretada por Kieffer Shuterland. Si Ud. es de los que mira el reloj para ver cuánto falta, es probable que lo sorprenda el final de un capítulo.

En segundo lugar, muestra los dos lados. Uno observa lo que pasa del lado judío pero también lo que ocurre del lado árabe: la idiosincrasia y la forma de justificar las acciones violentas de cada uno. También se ven las asimetrías: mientras los israelíes cuentan con drones y apoyo satelital, los palestinos pelean con piedras y explosivos caseros. Además, la lucha está presentada con una excelente ambientación.

Finalmente, y no menos importante, emerge sobre de la corteza militar de los personajes su emotividad, ese curioso rasgo de humanidad que nos iguala sin distinción de fronteras. La amistad, la mentira, la lealtad, las ofensas forman parte de las experiencias de los protagonistas. Obviamente hay también algún turbulento romance entre miembros de pueblos enemigos.

Fauda fue creada por Lior Raz (el magnífico actor que encarna a Doron Kavillio) y Avi Issacharoff. Hablada originalmente en hebreo y árabe, nuestra versión está doblada al inglés y subtitulada al español. Si le gusta el cine de acción, no lo dude: esta serie formará parte de sus favoritas.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

UN COMENTARIO A “EL LEGADO DE LA REFORMA”, DE CÉSAR VIDAL (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “LECTURA RECOMENDADA”

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Vivimos tiempos contradictorios, donde muchos supuestos beneficiarios de la Reforma están erigiendo una nueva Contrarreforma. Basta ver el regreso a las jerarquías eclesiásticas, que Lutero tanto combatió al predicar el sacerdocio universal de todos los creyentes, y la consiguiente predilección por títulos pomposos como los apostolados (cargo o función que ni siquiera los primeros seguidores de los apóstoles osaron tomar para sí), a lo que se añade la pretensión de autoridad y poder sobre otros hermanos. Incluso se utiliza la expresión “estar bajo cobertura” como si fuera bíblica, cuando no existe en el Nuevo Testamento. No se sorprenda: hay quienes predican la sujeción a un líder como signo de humildad y obediencia a Dios, cuando no es otra cosa que un intento de justificar el control y la manipulación.

Esta Contrarreforma, a la cual, desde luego, muchos cristianos e iglesias se oponen, también pregona una falsa promesa de prosperidad a cambio de diezmos y ofrendas, e incluso promueve “pactos” económicos vergonzosos. Dentro de este lamentable escenario se ha añadido una suerte de mediación entre Dios y los hombres, donde se “pasa” la “unción” y hasta con “doble porción”, sustituyendo la relación directa entre el hombre con Dios por alguien “ungido” para impartir esos “dones”.

Finalmente, y quizás la prueba más dramática de esta Contrarreforma en marcha, es la sustitución de la Biblia no ya por dogmas -aunque también los hay- sino por experiencias, que llevan a mover a las personas por emociones y no por la Palabra revelada en las Sagradas Escrituras.

Por eso, en tiempos donde los tataranietos de la Reforma se cruzan a la vereda de enfrente, a veces por ignorancia pero otras veces movidos por el poder y el dinero -males contra los cuales Lutero luchó-, “El Legado de la Reforma” del periodista e historiador César Vidal, es mucho más que una bocanada de aire fresco: Es la recuperación de una perspectiva que, al menos en los países latinos, parece olvidada o perdida.

EL LIBRO

Publicado por los 500 años de aquel día donde Lutero clavó sus 95 Tesis en Iglesia del Palacio de Wittenberg, “El Legado de la Reforma” es un estudio del mensaje que puso bajo tela de juicio la religiosidad dominante de su tiempo. Comienza con el análisis de sus causas, presenta los hechos y se concentra en sus consecuencias.

La obra consta de cuatro partes y un apéndice. La primera, titulada “La necesidad de la Reforma”, es un breve recorrido por la historia de la Iglesia Católica Romana donde pone al desnudo sus crisis, divisiones y urgencias hasta la época de Lutero.

La segunda parte, “Los orígenes de la Reforma” es una mirada al viaje espiritual del monje alemán devenido a teólogo. César Vidal reconstruye su biografía llegando hasta inmediatamente después de la famosa Dieta de Worms. En sección no solo incluye la famosa disputa sobre las indulgencias, sino que dedica varias páginas al descubrimiento bíblico que Lutero hizo de la justificación por la fe, de donde se derivan muchos de sus postulados. Allí, en algunos momentos, no se sabe si habla el apóstol Pablo, el reformador alemán o el escritor.

Al final de esta segunda parte, hay una somera descripción de otros movimientos reformadores surgidos en la misma época.

La tercera parte, “El legado espiritual de la Reforma” enfatiza la centralidad de la Biblia en el pensamiento de Lutero. Se ocupa de los principios sola Escritura, sola gracia, sola fe y solo Cristo sobre los cuales el teólogo alemán fundamentó su reclamo de devolver la Biblia, el evangelio y a Cristo al pueblo, con un fuerte acento en la libertad que goza el cristiano cuya medida no es la religiosidad sino las verdades presentadas en el Nuevo Testamento.

La cuarta parte es “El legado cultural de la Reforma”. Esta extraordinaria sección es una exposición de las contribuciones que la Reforma hizo en campos como el trabajo, las finanzas, la educación, la ciencia, la Ley, la ética, la división de poderes, la libertad de conciencia, la ayuda social, la dignidad de la mujer y el arte. Dentro de esta sección, resulta aleccionador ver que las posiciones antijudías que Lutero mantuvo en la última parte de su vida fueron rechazadas y condenadas por sus seguidores, confirmando que en la nueva concepción de iglesia, ni teólogo alemán ni ningún otro sería un Papa evangélico ni tendría poder supremo. Se terminaba el autoritarismo para abrirse a una libertad que facilitara el diálogo y el debate para encontrar la verdad.

Finalmente, la obra incluye un apéndice con varios textos breves de Lutero y otros documentos de valor histórico.

EPÍLOGO

El “Legado de la Reforma” no es solamente un libro sobre el pasado, sino sobre el presente. En un tiempo donde la fe cristiana no católica se ve amenazada por una Contrarreforma interna que, como la establecida en el Concilio de Trento, se aleja de las Escrituras y construye un sistema de poder vertical al cual el creyente debe someterse, esta obra nos recuerda que el cambio comienza por principios no negociables: sola Escritura, sola gracia, sola fe y solo Cristo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

LA SEMANA SANTA Y EL NACIMIENTO DE LA FE CRISTIANA (por Pablo R. Bedrossian)

Todos los años, el Viernes Santo la cristiandad recuerda la crucifixión de Jesús. Junto a la resurrección celebrada el Domingo de Pascua constituyen el centro de la fe cristiana. Conozca el significado de estos acontecimientos que veintiún siglos después perduran en la memoria colectiva de la iglesia.

El Cristo de San Juan de la Cruz - Salvador Dalí (1951)

La centralidad de ambas fechas puede encontrarse en las más tempranas declaraciones de fe, que son anteriores al Nuevo Testamento y que se mantuvieron como expresiones o estructuras orales fijas hasta que se incorporaron a los textos[1]. Si estimamos que la resurrección de Jesús se produjo a principios de la década del 30 del primer siglo de nuestra era y que el primer documento del Nuevo Testamento ha sido la 1ª Carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses (alrededor del año 49 d.C.[2]) observamos que transcurrieron más de 15 años entre la muerte y resurrección de Jesús y el primer texto neotestamentario. Durante este tiempo, como bien lo dice Lucas en la introducción de su evangelio “muchos trataron de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra”[3]. Entonces, esa enseñanza de los apóstoles -los primitivos testigos-, fue el primer kerigma o mensaje de fe cristiana.

El más importante de los indicios que encontramos en el Nuevo Testamento de esta antigua tradición oral es su introducción como fórmulas de fe, frases cortas que se memorizaban y repetían para conservar inalterables los hechos que habían cambiado el rumbo de la historia. Las que se conocen aluden a la resurrección, a la muerte o a ambos hechos, no a otros sucesos de la vida de Jesús.

ACERCA DE LA RESURRECCIÓN

Veamos un ejemplo de fórmulas de fe sobre la resurrección:

“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”[4].

Comparemos esta fórmula de fe con dos de los muchos textos que hacen referencia a Jesús resucitado:

“A los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”[5].

“Mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios”[6].

Crucifixión o Corpus Hypercubus - Salvador Dalí (1954)

Se hace obvio que la creencia de que Dios ha resucitado a Jesús de los muertos es al mismo tiempo fe en ese mismo Dios[7] que trae salvación a los hombres, manifestada en las expresiones “serás salvo”, “justificación”, “fe y esperanza”.

ACERCA DE LA MUERTE DE JESÚS

Veamos un ejemplo que se centra en la muerte de Jesús:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”[8].

Comparemos esta fórmula de fe con otros dos de los muchos textos que hacen referencia a la muerte de Jesús:

“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él”[9].

“el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre”[10].

En todos los casos el “murió” o “se dio a sí mismo” se asocia a “por nosotros” o “para librarnos”, determinando claramente que desde los inicios de la fe cristiana la muerte de Jesús estaba asociada a un propósito: a la expiación de los pecados o como muerte sustituta (tomó nuestro lugar); sea de un modo u otro, en ambos casos la muerte de Jesús ocupa un lugar central en la predicación más antigua pues fue hecha en favor de los hombres.

CUANDO SE MENCIONAN AMBAS: MUERTE Y RESURRECCIÓN

En cuanto a las fórmulas que combinan la muerte y resurrección, la más conocida es la que apóstol Pablo comparte tal como la recibió:

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles”[11].

Hay un importante paralelismo entre “murió” y “fue sepultado”, y “resucitó” y “apareció”. Dice explícitamente el apóstol Pablo que esta declaración que recibió fue lo primero que enseñó.

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Otro detalle interesante es la afirmación “resucitó al tercer día”. Según nuestra forma de contar entre viernes y domingo hay dos días. Si consideramos que Jesús murió a la hora novena[12] del Viernes Santo, equivalente a nuestra tres de la tarde, y resucitó en la madrugada del domingo, apenas habrían transcurrido algo más de treinta y seis horas. La expresión “tercer día” muestra la forma judía de contar los días: el día primero fue el propio viernes, el segundo fue el sábado y el tercero el domingo, sin importar que haya sido muy de mañana[13].

Finalmente, y para resaltar la importancia de estas formas verbales primitivas, recordamos la de la Santa Cena o Eucaristía, también mencionada por el apóstol Pablo:

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga[14].

Aun cuando la última parte haya sido un agregado paulino desde donde dice “así pues”, hay un anuncio central, representado por Jesús a través del pan y el vino: su muerte “por vosotros” y el recuerdo “en memoria de mí”, que es el eje central del evangelio.

ACTOS DE AMOR EN FAVOR DE TODOS LOS SERES HUMANOS

El estudioso Martin Khäler afirmó que, como géneros literarios, los evangelios eran narraciones sobre la pasión de Cristo con extensas introducciones. Queda claro que a lo largo de todo el Nuevo Testamento la muerte y la resurrección de Jesús son descritos como actos de amor de Dios en favor de los hombres.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Vielhauer, Philipp, “Historia de la literatura cristiana primitiva”, Ediciones Sígueme, Salamanca, 2003, 2ª Ed., p.25

[2] Vielhauer, Philipp, Op. cit., p.99: otros consideran que la más antigua es la Carta del apóstol Pablo a los Gálatas y la ubican en una fecha similar. Los expertos actuales, tanto católicos como protestantes, consideran que el primer evangelio ha sido el de Marcos, contra lo que sostiene Eusebio de Cesarea, citando a Papías, que adjudica a el primer evangelio a Mateo. El evangelio de Marcos se habría escrito en la década del’60 d.C., y con certeza no antes del año 56 d.C,

[3] Evangelio según san Lucas 1:1-2

[4] Carta del apóstol Pablo a los Romanos 10:8b-9

[5] Carta del apóstol Pablo a los Romanos 4:24

[6] 1ª Carta universal del apóstol Pedro 1:21

[7] Vielhauer, Philipp, Op. cit., p.29

[8] Carta del apóstol Pablo a los Romanos 5:8

[9] 1ª Carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses 5:9-10

[10] Carta del apóstol Pablo a los Gálatas 1:4

[11] 1ª Carta del apóstol Pablo a los Corintios 15:3-7

[12] Evangelio según san Marcos 15:33-37

[13] Evangelio según san Mateo 28:1

[14] 1ª Carta del apóstol Pablo a los Corintios 11:23-26


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La primera fotografía corresponde a “El Cristo de San Juan de la Cruz” de Salvador Dalí (1951).

La segunda fotografía corresponde a “Crucifixión” o “Corpus Hypercubus”, de Salvador Dalí (1954).

Ambas imágenes son de dominio público y se utilizan sin fines comerciales.

La última foto fue tomada por el autor de esta nota y a él le pertenecen los derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bruce, F. F., “El mensaje del Nuevo Testamento”, Ediciones Certeza, Buenos Aires, Argentina, 1975

Bultmann, Rudolf, “Historia de la Tradición Sinóptica”, Ediciones Sígueme, Salamanca, España, 2000

Bultmann, Rudolf y Karl Jaspers, “Jesús – La Desmitologización del Nuevo Testamento”, Sur, Buenos Aires, Argentina, 1968

Cullman, Oscar, “Cristología del Nuevo Testamento”, Ediciones Sígueme, Salamanca, España, 1957, 1987

Eusebio de Cesarea, “Historia Eclesiástica”, Editorial Clíe, Barcelona, España, 1988

Jeremias, Joachim, “Teología del Nuevo Testamento”, Vol. 1, Salamanca, España, 2001

Santa Biblia, traducción de Casiodoro de Reina corregida por Cipriano de Valera y otros, Revisión 1960, Sociedad Bíblica Argentina

Theissen, Gerd y Anette Merz, “El Jesús histórico”, Ediciones Sígueme, Salamanca, España, 2000

Vielhauer, Philipp, “Historia de la literatura cristiana primitiva”, Ediciones Sígueme, Salamanca, España, 2003, 2ª Ed.

SALGAMOS DE NUESTROS PROPIOS GHETTOS (por Pablo R. Bedrossian)

Seguramente usted escuchó hablar de los ghettos (en castellano, guetos). El origen del nombre es conocido. Aunque vivían familias hebreas en Venecia desde hacía varios siglos, la llegada de un alto número de inmigrantes judíos debido a la expulsión padecida en España, movió a las autoridades a establecer en 1516 un barrio donde alojarlos o, más bien recluirlos, que denominaron ghetto. A partir de allí los ghettos en Europa se multiplicaron.

Su propósito era aislar una población para controlarla. Estaban cercados por muros y tenían muy pocas entradas, que de noche debían permanecer cerradas. Además se sancionaban leyes que impedían a los judíos adquirir propiedades fuera del ghetto. Este confinamiento complicaba el desarrollo comunitario, pues el natural crecimiento demográfico terminaba con los pocos espacios disponibles.

EL GHETTO DE PRAGA

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Reloj en el barrio judío de Praga. Las manecillas giran en sentido inverso, imitando la lectura de la escritura hebrea, de derecha a izquierda.

Tuve oportunidad de visitar el barrio judío de Praga, llamado Josefov. Josefov deriva de Josefstadt (del alemán Ciudad de José), nombre que se le dio al lugar en 1850 en honor al emperador José II, quien en 1781 emancipó a los judíos. Sin embargo Josefov tiene una triste y larga historia, iniciada cuando en 1096, durante la Primera Cruzada, se obligó a los judíos a concentrarse en un barrio amurallado. En los tiempos modernos, a fines de la primera mitad del siglo XX, los nazis quisieron hacer de la zona un curioso museo de una “raza extinta”, por lo que paradójicamente salvaron de la destrucción varias bellas sinagogas.

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Sinagoga en el Josefov, el barrio judío de Praga, República Checa

De los muchos testimonios conmovedores que se encuentran allí, hay uno que nos habla a pesar de su silencio: el antiguo cementerio judío de Praga.

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Lápidas del famoso cementerio judío de Praga

El cementerio fue utilizado desde principios del siglo XV hasta 1787. Aunque hoy conserva unas 12,000 lápidas, se estima que en ellas descansan los restos de más de 100,000 israelitas. Durante más de 300 años fue el único lugar de Praga donde se le permitió a la comunidad hebrea enterrar a sus muertos, por lo que debajo de cada tumba visible hay muchas otras de personas anónimas que vivieron, amaron y sufrieron.

He visitado otros ghettos, como el mencionado de Venecia, Italia, hoy reducido a sitio turístico. Me impresionó el de Cracovia, en Polonia, donde vivieron hacinadas 15,000 personas.

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Plaza de los Héroes, Cracovia, Polonia. Monumento a las víctimas del genocidio. Debajo de cada silla hay una vela encendida.

Muy cerca de él tenía su fábrica el empresario Oscar Schindler, cuya intervención en favor de sus empleados israelitas fue testimoniada en el film “La lista de Schindler”. El ghetto de Cracovia estaba cercado por muros, y todas las puertas y ventanas que daban al exterior estaban tapiadas. Sólo había cuatro entradas, todas estrictamente vigiladas.

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Resto que ha perdurado del muro que rodeaba el ghetto de Cracovia

El hambre y las enfermedades producidas por el encierro se llevaron miles de vidas; el genocidio no se realizaba solamente en la vecina Auschwitz.

NUESTROS PROPIOS GHETTOS

Cuando uno observa lo que fueron los ghettos e imagina la vida desgraciada a la que otros seres humanos fueron sometidos simplemente por su origen, no puede evitar sentir dolor e impotencia. Pero también nos mueve a mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos si no construimos nuestros propios ghettos para quedar encerrados dentro de ellos.

Lo veo todos los días. Muchos en lugar de dialogar, nos encerramos dentro de nuestras propias ideas. Sin darnos cuenta, pretendemos imponer a los demás nuestras propias reglas, creyendo que el mundo es de un único modo, aquel en que nosotros lo vemos. A diferencia del forzado sufrimiento del pueblo hebreo, construimos libremente una suerte de prisión social e intelectual para vivir cercados por sus muros.

ABRE TUS VENTANAS

Philip Yancey cuenta una historia que simboliza cabalmente los ghettos a los que involuntariamente pertenecemos. Cita una experiencia que el pastor Eugene Peterson mencionó de su niñez. Peterson asistía a una iglesia asistía en donde se congregaba también una excéntrica anciana conocida como la hermana Lychen. Con frecuencia la mujer se ponía de pie durante de los cultos y decía que Dios le había revelado que no moriría hasta que Jesús regresara a la Tierra. Parecía una mujer dramática pero espiritual. Un día, la madre le pidió a Eugene que le llevara unas galletas a la hermana Lychen. La mujer invitó al niño a pasar a su casa a tomar un vaso de leche. Al entrar notó que todas las persianas estaban cerradas, y que la anciana vivía en una penumbra casi total. Tuvo ganas de abrir las ventanas y decirle “¡Mire afuera! ¡Vea, hay un álamo, y un águila pescadora en el tope de la rama! ¡Hay un venado de cola blanca! ¡Hermana Lychen, hay todo un mundo allá afuera!”.

Muchos sin darnos cuenta vivimos como la hermana Lychen. Esa oscuridad nos lleva a confrontar con el otro simplemente porque sentimos que si una de nuestras creencias se cae, nos desmoronaremos por completo. Hay quienes deciden en lugar de buscar la verdad, negar las evidencias y refugiarse en su propio yo.

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Close up de “Alta intensidad”  de Érro, (seudónimo del pintor islandés  Guðmundur Guðmundsson), Szépművészeti Múzeum, Budapest, Hungría

Nuestros ghettos nos impiden una visión amplia de la realidad y nos conducen a mirarnos a nosotros mismos. Nos limitan, y a veces nos oprimen, quedando encerrados en una cárcel cuyas puertas se encuentran sin llave. Si nuestra mente no tiene las ventanas abiertas, ¿cómo ver  y entender lo que hay fuera de nosotros? Si no nos exponemos a otras realidades, ¿cómo podremos crecer y aprender?  Nosotros no tenemos nazis que nos impidan salir del territorio donde estamos recluidos. Hagámonos el desafío de mirar más allá de lo que hoy pensamos y creemos para encontrarnos con nosotros, conocer la verdad y ser verdaderamente libres.

 

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


NOTA:

Este artículo fue escrito a mediados de 2015 para el número 1 de HORA ZERO MAGAZINE, revista impresa dirigida por Santiago Fernández, de Buenos Aires, Argentina.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

AUSCHWITZ: A 70 AÑOS DE SU LIBERACIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

“Quien no recuerda el pasado está condendado a repetirlo” (George Santayana)

El 27 de enero de 2015 se cumplieron los 70 años de la liberación de Auschwitz, el campo de concentración más temido de la Historia, y del vecino campo de exterminio de Birkenau, ambos en la Polonia ocupada por los nazis. A partir de mediados de 1940 llegaron a sus barracas aproximadamente 1,300,000 personas, de las cuales sólo sobrevivieron unas 200,000.

La mayoría de los prisioneros eran judíos; además había polacos disidentes, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, personas con defectos físicos y muchos que no adherían al Tercer Reich o no eran considerados dignos de convivir con la raza aria. Morían por la brutalidad de los guardias, las cámaras de gas o las infrahumanas condiciones de vida a las que estaban sometidos.

Durante mi visita a Auschwitz y Birkenau adquirí un libro escrito por un sobreviviente, miembro de la resistencia polaca. Al leer las atrocidades padecidas comprendí que yo no hubiera sobrevivido ni un solo día. Fueron héroes todos, sobrevivientes y muertos.

LA VISITA POR FUERA

Un cartel de hierro negro con la inscripción Arbeit macht frei (“El trabajo los hará libres”) constituía la cínica bienvenida dada a los prisioneros.

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Los herméticos fachadas de ladrillos rojos no revelan las monstruosidades cometidas dentro de sus paredes. Por ejemplo, un castigo “ejemplar” era encerrar a varias personas en un diminuto y asfixiante calabozo de menos de un metro de superficie, donde generalmente alguno de ellos moría.

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Los alambrados electrificados son prueba fehaciente de un destino sin otra escapatoria que la muerte. Javier Gómez Pérez calificó al sistema imperante en Auschwitz y Birkenau como la arquitectura de la demencia.

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 LA VISITA POR DENTRO

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Al cruzar la puerta e introducirse en las barracas uno puede disecar la anatomía del horror. A modo de muestra comparto imágenes de calzados y carteras encontrados en el lugar. Representan cientos de miles de vidas truncadas, talentos cuya oportunidad en la vida les fue amputada por quienes se arrogaron el derecho de hacerlo por creer absurdamente que pertenecían a una raza superior.

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Las camas y los sanitarios son otra prueba de la despersonalización a la que los prisioneros eran sometidos. No había espacio para la privacidad aún de los actos más íntimos.

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Del mismo modo debían hacer sus necesidades en presencia de los demás.

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La cámara de gas representaba el natural corolario a semejante tragedia. Viktor Frankl en su clásico “El hombre en busca de sentido” cuenta de un hombre que padecía una pesadilla muy cerca suyo en el campo de concentración. Sintió los gritos y pensó en despertarlo. Se abstuvo. No tenía sentido devolverlo a una realidad que no podía ser mejor que el peor de los sueños.

LA LIBERACIÓN 

Cuando el ejército soviético entró en Auschwitz se encontró con unos siete mil prisioneros caquécticos y desconcertados; sus captores cobardemente habían huido horas antes. Hallaron además unos mil cadáveres listos para ser cremados y varias centenas diseminadas por el campamento. Ante el avance de los aliados, 10 días antes Rudolf Höss dio la orden para empezar a evacuarlo, en el miserable intento de reubicar 56,000 prisioneros en otros campamentos. Mientras tanto, las SS, una fuerza parapolicial y paramilitar del partido nazi, destruyó los archivos y voló crematorios en el propósito de borrar todo vestigio de la crueldad infinita ejercida por sus hombres en ese lugar.

Quiero a través de este relato rendir homenaje a todos esos valientes hombres y mujeres anónimos, ancianos, adultos, jóvenes y niños, que fueron asesinados por la maquinaria nazi. También quiero invitar a pensar en nuestra vida diaria y meditar sobre nuestra percepción de los problemas. En mi caso, recordar a los héroes de Auschwitz y Birkenau, me ayuda a poner la vida en perspectiva.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


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