“HISTORIA DEL TAHUANTINSUYU”, UNA OBRA ESENCIAL PARA ENTENDER EL MUNDO INCA (por Pablo R. Bedrossian)

María Rostworowski de Diez Canseco (1915-1916) es considerada la máxima experta en culturas prehispánicas del ámbito inca. Nacida en Perú de padre polaco y madre puneña prefirió identificarse con sus raíces americanas, dedicando su vida a develar la historia de las etnias nativas y a entender su dinámica social.

Entre sus múltiples publicaciones se destaca “Historia del Tahuantinsuyu”; prefiere utilizar este último término para denominar a la reunión de las cuatro regiones andinas bajo el poder inca que hablar de imperio, un concepto europeo, que, como muchos otros -tal como ella misma indica-, actúa como un paradigma que impide la correcta interpretación de los hechos.

Hemos leído la tercera edición del libro. La primera es de 1988, la segunda de 1999 y la nuestra de 2014. La obra se divide en dos grandes secciones: la primera, titulada “El surgimiento y apogeo del estado inca”, es un repaso de la historia antes de la llegada de los españoles, y la segunda, denominada “Los aspectos organizativos”, incluye el análisis de las clases sociales, la economía y la administración.

Los temas de la obra presentan serios problemas investigativos: A diferencia de los mayas, cuya información quedó grabada en glifos, los incas y el resto de los pueblos andinos fueron ágrafos, que significa sin escritura. Además, una economía sin dinero, basada en intercambios de bienes y servicios registrados mediante un complejo sistemas de nudos en quipus, piezas de cordones de lana o algodón, complica el entendimiento del comercio. Sin embargo, María Rostworowski formula hipótesis creíbles que brindan solidez a sus afirmaciones.

Desde luego se apoya en escritos del siglo XVI; sin embargo, ve en el Inca Garcilaso de la Vega sesgos y distorsiones que juzga intencionales, no por prejuicios europeizantes sino por su pertenencia a un determinado bando indígena[1]. La autora considera que el triunfo contra los chancas provee una creciente hegemonía al Cusco y desarrolla la línea inca que nace en Viracocha (del cual poco se sabe), pasa por Pachacutec (apodo de Cuti Yupanqui), Tupac Yupanqui, Huayna Cápac, y termina con el famoso enfrentamiento entre Huáscar y Atahualpa.

La historia cuenta trata del sometimiento forzoso que otros pueblos indígenas padecieron por parte de los incas. Describe la estrategia inicial del vasallaje “por las buenas”, basado en el principio de la reciprocidad: fiestas y regalos a cambio de bienes y servicios; sin embargo, ante la menor resistencia, sigue el dominio “por las malas”, con exterminio, desplazamiento de los sobrevivientes y gobernantes incas impuestos a los pueblos extranjeros. En ese sentido destruye aquella reivindicación de los pueblos originarios cuando declaran que la tierra pertenece a sus primitivos habitantes. Por el contrario, la ambición de poder, la extensión territorial y el uso de la fuerza militar parecen ser el común denominador de los incas que, en ese sentido, imitaron el expansionismo europeo. Las deportaciones se conocen como mitmaq y los esclavos (aunque la autora se abstiene de asignarle ese nombre) como yanas. Como parte de su agenda de dominación cultural impusieron una misma lengua en todo el territorio.

Por todo ello, podemos decir que las investigaciones de María Rostworowski de Diez Canseco desmitologizan la visión popular del pueblo inca, algo que en nada justifica la sanguinaria crueldad de los conquistadores españoles que sí se sirvieron del resentimiento de los pueblos sojuzgados para destruir el imperio y sustituirlo por una autoridad absoluta que declamaba la cruz pero usaba la espada.

Hay algunos puntos muy interesantes entre los aspectos administrativos. Quizás el más importante sean los excedentes de producción en poder de los incas y la enorme cantidad de provisiones, vestimentas y ornamentos encontrados en sus almacenes. Aunque la historiadora no menciona la cifra de los habitantes de la región andina durante el siglo anterior de la llegada de los conquistadores[2] – aunque sí menciona la existencia de 30,000 pescadores en un solo pueblo-, suponemos la enorme dificultad que representaría establecer una cadena de suministros considerando la geografía hostil de la cordillera. Sin embargo, los incas fueron sumamente exitosos en la acumulación de bienes que entregaban a cambio de servicios (trabajo físico).

Entre los múltiples aportes de “Historia del Tahuantinsuyu” se encuentra también una descripción detallada de las estructuras sociales y sus liderazgos, cuyos intereses muchas veces eran contrapuestos. En el excelente resumen final, si la Historia es la historia del poder político, la de los incas -según la autora- revela una ambición excesiva pero ingenua. Pese a su rápido crecimiento no estaban preparados para manejar el cambio psicológico y tecnológico resultante de enfrentar a hombres blancos con armaduras y a caballo. La aparición de este nuevo enemigo no solo expuso sus debilidades sino también demostró que bastaba un puñado de aventureros y forajidos inescrupulosos para desmoronar el estado inca en un periodo muy corto de tiempo.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Rostworowski de Diez Canseco, María, “Historia del Tahuantinsuyu”, IEP (Instituto de Estudios Peruanos), 3ª Ed., 2014, p.59

[2] Se estima que a la llegada de los españoles el Tahuantisuyu (que otros escriben Tahuantinsuyo) contaba con unos 12 millones de habitantes.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la portada del libro.

“SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES”, LA PROVOCADORA OBRA DE YUVAL NOAH HARARI (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

A Fernando Obregón

Para esta obra, el historiador Yuval Noah Harari se propuso una tarea sumamente ambiciosa: analizar desde el presente la prehistoria, recorrer la historia hasta nuestros días y predecir el futuro. A mitad de camino entre “Estudio de la Historia” de Arnold Toynbee y “La Tercera Ola” de Alvin Toffler, este erudito israelí entretiene con una pluma aguda que se desprende de la narración histórica tradicional: la historia que estudiamos suele ser la historia del poder político; Harari, en cambio, pretende abordar la historia de las culturas. Para ello se sirve de ciencias sociales como la antropología y la microeconomía y ciencias duras como la física y la biología y, dentro de ella, especialmente la genética.

El libro presenta estadísticas y anécdotas que ilustran los postulados del autor. La lectura es muy entretenida, a excepción, quizás, de las últimas páginas que parecen un tratado de futurología. Su relato comienza con los Homo sapiens cazadores recolectores de hace 70,000 años, luego pasa por la revolución agrícola ocurrida hace unos 12,000 años para desembocar en la historia, enfocándose en la revolución científica, iniciada hace unos 500 años.

Aborda temas como dinero, religiones, imperialismos, capitalismo, industria y tecnología proporcionando su visión macro de los hechos y de las creencias dominantes de cada época. Son particularmente interesantes su preocupación sobre el sufrimiento de las aves en cautiverio, su postura sobre sexo y género y una extraña afirmación sobre la felicidad como propósito de la existencia, dedicando unas páginas a diversas formas de medirla.  

Comparto algunas frases que pintan de algún modo el texto:

 “¿Cómo podemos distinguir lo que está determinado biológicamente de lo que la gente de lo que la gente intenta simplemente justificar mediante mitos biológicos? Una buena regla empírica es: ‘La biología lo permite; la cultura lo prohíbe… La cultura tiende a decir que solo prohíbe lo que es antinatural. Pero desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Todo lo que es posible es, por definición, también natural”[1].

“Los mercados y estados promueven ‘comunidades imaginadas’ que contienen millones de extraños y que se ajustan a las necesidades nacionales y comerciales. Una comunidad imaginada es una comunidad de gente que, en realidad, no se conoce mutuamente pero imagina que sí”[2].

“El proyecto principal de la revolución científica es dar a la humanidad vida eterna”[3].

Finalmente plantea una suerte de profecía sobre los próximos tiempos que transcurre entre la utopía y la distopía, signada por el imparable desarrollo tecnológico sin reglas éticas claras.

La primera y la última parte nos parecen las más creativas y a la vez las más débiles debido a la carencia de evidencias en el primer caso y la incapacidad de evaluar riesgos y contingencias en la segunda. La historia no es una autopista allanada sino una carrera con obstáculos donde lo improbable suele suceder. Nuestra sección preferida tiene que ver con la revolución científica, donde señala como punto de partida la admisión de la ignorancia. Según el autor, cuando uno cree que posee una verdad absoluta, deja de plantearse alternativas porque considera que la realidad es inmutable o bien que los cambios que pueda producir son irrelevantes. El riesgo, advierte, no es solo el dogmatismo religioso sino el científico.

Los comentarios elegidos para la contratapa no provienen de hombres de ciencia o grandes pensadores sino de celebridades, como Barack Obama y Bill Gates, pues, según nos parece, la obra no cuenta con la rigurosidad metodológica que demanda su propósito ni hay un dominio suficiente del autor -por más que al final ofrezca la bibliografía en la cual se apoyó- de las ciencias en las que se auxilia. Definitivamente es un libro que vale la pena leer, pero sin perder la capacidad analítica.

UNA BREVE CRÍTICA A “SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES

El autor comienza con una visión romántica de la prehistoria. A partir de escasísimos indicios parece conocer hasta el detalle la vida de los primitivos cazadores que poblaban el planeta hace 70,000 años. Habla de una supuesta “mutación del árbol del saber”, un cambio genético accidental a nivel neuronal, que produjo -según él- una revolución cognitiva[4], lo que equivale decir a que el hombre se volvió repentinamente inteligente.

Habla de una teoría del chismorreo como esencial para el desarrollo humano (sí, chismorreo, esos diálogos informales que establecemos unos con otros). Llega a afirmar “la característica única de nuestro lenguaje… es la capacidad de transmitir información de cosas que no existen”[5]. A partir de ese axioma declara mito a todas las creencias colectivas (desde la marca Peugeot [6]a las sociedades de responsabilidad limitada, pasando por la fe religiosa). “Todo giraba alrededor de contar historias y de convencer a la gente para que las creyera…”[7].

Leyendo con un poco de atención, en estas primeras páginas se advierte una posición claramente materialista que se mantendrá a lo largo de todo el texto. Para él no existe la verdad: piensa que son solo creencias en la imaginación colectiva y que lo único que cuenta es el conocimiento: aquello que se percibe a través de los sentidos, objetivable, medible y reproducible.

Además, según el autor, sus afirmaciones se basan en el conocimiento científico actual. Considerando que la diferencia central entre la verdad y el conocimiento es que el conocimiento es precario, cambiante y sujeto a discusión, es contradictorio que sostenga en términos absolutos conocimientos parciales y limitados como los prehistóricos, sobre todo cuando los toma prestados de ciencias blandas como las ciencias sociales[8]. Más allá que hoy el materialismo está considerado obsoleto, ningún edificio se sostiene sobre cimientos de papel.

También se observa un divorcio entre los hechos descritos (incluso en el caso que fueran apoyados por evidencias sólidas) y la interpretación de los hechos, netamente subjetiva. Por ejemplo, cuando habla de la llegada de los primeros sapiens desde Siberia a Alaska escribe: “¿Por qué desterrarse a Siberia voluntariamente?… También había razones positivas para ir: una de ellas era la proteína animal”[9]. Las proteínas se descubrieron en la primera mitad del siglo XIX y pueden definirse como una cadena de aminoácidos cuyo peso molecular es mayor a 5,000. ¿Sobre qué base se puede afirmar que el hombre hace 70,000 tenía conocimientos de nutrición? ¿Cómo puede Harari, por ejemplo, establecer el interés alimenticio como factor clave en la migración continental? Su interpretación es obviamente subjetiva y, si somos literales, también anacrónica.

Esto nos lleva a un cuarto aspecto: la existencia de fuertes paradigmas. Los paradigmas son explicaciones científicas “universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”[10]. Esta definición, que hoy se ha extendido a todos los campos, habla de nuestros prejuicios cuando observamos la realidad. T. S. Kühn reveló en “La Estructura de las Revoluciones Científicas” como a lo largo de la historia los investigadores demostraban lo que querían demostrar, prescindiendo involuntariamente de aquellos datos que contradijeran sus hipótesis. Harari, por ejemplo, considera que “la revolución agrícola dejó a los agricultores con una vida generalmente más difícil y menos satisfactoria que la de los cazadores-recolectores”. Las valoraciones de dificultad y satisfacción -cuya relevancia para los humanos prehistóricos desconocemos- las formula sin evidencia y basado exclusivamente en sus paradigmas.

Vale la pena señalar un quinto aspecto: si, como Harari sostiene, todas las creencias son mitos, sus afirmaciones también lo son. Expone lo que imagina que sucedió sin la omnisciencia que demanda el propósito de su obra. Esto nos recuerda la famosa Paradoja de Epiménides, un cretense que afirmó “Todos los cretenses mienten…”. No nos sorprenda que el resto de la humanidad no sea la que está equivocada…

Finalmente cae en un oxímoron o paradoja, al adjudicarle capacidades intelectuales y operativas a una abstracción (en realidad, bajo su pensamiento, a un mito[11]). Como muchos, incurre ingenuamente en el absurdo de atribuir habilidades divinas, tales como la inteligencia, a la evolución. Por ejemplo: “Con el fin de aprender las habilidades necesarias, la evolución implantó en los terneros, como en las crías de todos los demás animales sociales, un fuerte deseo de jugar (el juego es la manera que tienen los mamíferos de aprender el comportamiento social). E implantó en ellos un deseo más fuerte de establecer lazos con la madre, cuya leche y cuidado eras esenciales para la supervivencia”[12]. El párrafo parece extraído de un libro religioso. Si cree que exagero, por favor, haga la prueba de reemplazar la palabra evolución por Dios o dioses y podrá comprobarlo. Si la evolución es inteligente, hay una mente detrás; si no, los cambios serían producto del azar, pero un azar con capacidad de elegir y programar, lo cual sería aún más disparatado.

Podríamos continuar la lista de problemas metodológicos que invalidan o ponen en serias dudas las afirmaciones de Harari, pero creemos que hemos señalado las más relevantes. Recordamos las palabras de T. N. Wrigth cuando diferencia la historia de las ciencias físicas: “Con la historia casi nada queda descartado de forma absoluta; después de todo, la historia es en su mayor parte el estudio de lo inusitado y lo irrepetible…”.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Harari, Yuval Noah, “Sapiens – de animales a dioses”, Debate, 2013, p.168

[2] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.398

[3] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.297

[4] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.35

[5] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.37

[6] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.42 y sig.

[7] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.46

[8] Este comentario cabe también para su presentación de conocimientos históricos

[9] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.87

[10] Kühn, Thomas S., “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, Breviarios, Fondo de Cultura Económica, México, 1962, 1º Edición en español 1971, 8º Reimpresión (FCA Argentina), 2004, p.13

[11] Nótese que la palabra evolución lleva implícita la idea (como toda idea, humana) de progreso.

[12] Harari, Yuval Noah, Op. cit., p.378

LAS MEJORES OBRAS DE ARTE SOBRE LA NAVIDAD Y LOS REYES MAGOS (por Pablo R. Bedrossian)

Tal como cuando publicamos “Las Mejores Obras de Arte sobre La Crucifixión, Muerte y Resurrección de Jesucristo”[1] esta selección contiene nuestras obras preferidas sobre el nacimiento de Jesús. Las hemos ordenado según la cronología que ofrece el Nuevo Testamento, esperando que la misma luz que brilló en Belén ilumine todos los corazones ahora y siempre.

“LA ANUNCIACIÓN” POR LEONARDO DA VINCI (MUSEO DE LOS UFFIZI, FLORENCIA, ITALIA)

De los cuatro relatos de la vida de Jesús, llamados evangelios, solo dos relatan el nacimiento de Jesús: Mateo y Lucas. Mientras Marcos comienza con el bautismo, Juan lo hace con un prólogo de alto contenido teológico. Lucas es quien ubica los hechos en la Historia y cuenta los pormenores de lo sucedido, incluyendo la anunciación, un motivo preferido en el arte.

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”[2].

Generalmente al representar la anunciación los artistas ubican al ángel y a la virgen en dos planos diferentes, una separación entre lo natural y los sobrenatural. Entre los muchos artistas que han abordado este tema se encuentran Sandro Botticelli, Jan van Eyck[3] y Fra Angélico quien declaró “quien desea pintar la historia de Cristo debe vivir con Cristo”[4]’; nosotros hemos preferido centrarnos en “La Anunciación” de Leonardo Da Vinci.

“La Anunciación” fue pintada, según se cree, entre 1473 y 1475[5] en Florencia. Obviamente es una recreación idealizada del texto. Por ejemplo, en ninguna parte de los evangelios se nos dice que los ángeles eran seres alados, una concepción propia de la época medieval[6]. Lo que nos llama la atención, más allá de la representación de la escena con elementos contemporáneos al artista (las vestimentas, el fondo, la mesita, el atril con el libro delante de la Virgen) y el maravilloso efecto producido por el contraste de colores, es la actitud de María. En la pintura tradicional se la representaba con cierta turbación; Leonardo innova, mostrándola con aceptación y humillación. Los detalles de la obra la convierten en una obra maestra. Contiene el anticipo de “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”[7].

“LA VISITACIÓN” POR JACOPO PONTORMO (IGLESIA DE SAN MICHELE, CARMIGNANO, TOSCANA, ITALIA)

Dice Lucas en su evangelio que primeramente un ángel le hizo una promesa a Zacarías, un sacerdote judío de la orden de Abías, cuando fue su turno de servir en el templo[8]. Este anciano tendría al fin un hijo, Juan El Bautista, profeta que viviría en el desierto llamando al pueblo hebreo al arrepentimiento. El anuncio dejó mudo al padre. Al regresar a su casa, en las montañas de Judea, su esposa Elisabet, que hasta ese momento había sido estéril, quedó embarazada.

María, estando encinta de Jesús, fue a visitar a Elisabet, porque eran parientes. El encuentro se conoce como la visitación. Según el relato bíblico, Juan El Bautista saltó de alegría en el seno de su madre al reconocer que María llevaba en su vientre a Jesús[9].

Los pintores suelen representar a Elisabet como a una anciana y a María como una mujer joven[10]. Para esta selección hemos preferido “La visitación” de Jacopo Pontorno, creada entre 1528-1529. Dos testigos en pose neutra nos mueven a fijar la atención en las protagonistas. Nótese la conexión que establecen las miradas y el delicado abrazo creado por el artista. Los colores de los vestidos con sus delicados pliegues crean una atmósfera luminosa que embellece una íntima escena familiar.

“EL PESEBRE” POR ALFRED0 GRAMAJO GUTIÉRREZ (MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES, BUENOS AIRES, ARGENTINA)

Jesús nació seis meses después que Juan El Bautista[11]. Como dijimos, Lucas ubica ese momento en la Historia: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento”[12].

Inmediatamente ofrece un dato sorprendente: el Mesías, descendiente del rey David, no nacía en cuna de oro: “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”[13]. A diferencia de otros relatos evangélicos, el establo no es atribuido a ninguna profecía, sino a cuestiones circunstanciales. Simplemente el lugar donde lo tocó nacer a Jesús: el mesías naciendo entre el heno y el olor espeso de los animales.

La obra que elegimos para ilustrar ese momento es un tríptico del pintor argentino Alfredo Gramajo Gutiérrez, propiedad del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, que durante nuestras visitas nunca encontramos expuesto. Se trata de la tradicional representación navideña de aquel pesebre en el norte argentino.  En los paneles externos se encuentran las personas que se acercan al Niño Dios mientras que en el central las figuras de la Sagrada Familia están ubicadas al fondo, enmarcadas por plantas por delante y cerros por detrás. Vale la pena detenerse en la expresión de los paisanos, verdaderos protagonistas de la obra, quienes a pesar de su aspecto respetuoso y reverente revelan una profunda emotividad. Representan la respuesta humana a un hecho inexplicable: la entrada de Dios en la Historia.

“LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES” POR JUAN BAUTISTA MAINO (MUSEO HERMITAGE, SAN PETERSBURGO, RUSIA)

El nacimiento de Jesús no fue celebrado ni por la monarquía, ni la jerarquía religiosa. “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.  Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.  Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre… Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.”[14].

La escena de los pastores en el pesebre ha sido otro tema recurrente en la historia del arte. Si bien bajo una visión romántica, estas obras representan la humilde llegada de Jesús al mundo rodeado de personas sencillas, sin pretensiones ni ostentaciones. Para ilustrar el relato hemos elegido una obra del español Juan Bautista Maino. No nos interesa el revoltijo de angelitos infantiles que sobrevuelan la escena, sino la apacible imagen que se encuentra debajo.

La mayoría de los pastores conversa distraídamente. Junto a un José anciano y una María suplicante, solo las bestias y uno de los pastores, con el gesto contrito de sus manos, observan a Jesús convirtiendo convierte en una metáfora: Jesús llega al mundo para salvar a todos los hombres, pero solo unos pocos lo reciben en su corazón mientras el resto permanece indiferente.

“LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS” POR LEONARDO DA VINCI (MUSEO DE LOS UFFIZI, FLORENCIA, ITALIA)

Es asombroso que una de las pinturas más admiradas de la historia sea una obra inconclusa. Por supuesto, el mérito corresponde a la suprema maestría de Leonardo Da Vinci.

Solo Mateo relata en su evangelio la misteriosa visita de unos magos de Oriente que siguiendo una estrella buscaban al nuevo rey: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle… y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”[15].

Nótese que los famosos Reyes Magos no eran ni reyes ni tres, sino probablemente astrónomos que buscaban señales en el cielo. Su presencia junto a Jesús recién nacido ha sido muy retratada a lo largo de los siglos con una reiterada inexactitud histórica: siempre se les ubica en el establo cuando el texto establece que el Niño ya se encontraba en una casa.

Leonardo recibió el encargo de realizar esta pintura en 1481, cuando tenía 29 años. Casi todos los personajes del cuadro se encuentran realizando algún movimiento ligado a una singular emoción por la llegada del Mesías. Aunque aún se desconocen las razones por las que Da Vinci nunca terminó el cuadro se cree que fue a causa de su perfeccionismo: hallaba defectos donde los demás veían prodigios[16].

Pero yendo un poco más allá, hay un acontecimiento en el que texto bíblico y la pintura coinciden: Jesús fue adorado, acto reservado solo a Dios, desde el principio, tal como lo fue al final tras su resurrección[17].

“LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS” POR ÁNGEL ZÁRRAGA (MUSEO NACIONAL DE ARTE, MÉXICO D.F., MÉXICO)

Una representación totalmente diferente de esta escena bíblica fue creada en 1911 por el pintor mexicano Ángel Zárraga.

Esta obra poco conocida, cercana al muralismo, fusiona las culturas indígenas americanas con la tradición oriental, dándole un sabor local a una escena universal.

Cuando la vimos nos conmovió pues representa quizás sin proponérselo el artista aquel pasaje de la Epístola del apóstol Pablo a los Filipenses cuando hablando de Jesús dice “siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”[18].

“TONDO DONI” O “SAGRADA FAMILIA” POR MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI (MUSEO DE LOS UFFIZI, FLORENCIA, ITALIA)

Aunque la Biblia habla poco de José, nos provee algunos datos. Era de la tribu de Judá[19], descendiente del rey David[20], de profesión carpintero[21], esposo de María[22], y en su entorno se creía que Jesús era su hijo[23]. El evangelio de Mateo dice también que José “no conoció a su esposa[24] hasta que dio a luz a su hijo primogénito …” con un sentido claramente carnal. Nótese que señala a Jesús como el primogénito[25] de la familia que conformaba con María, no el unigénito, y posteriormente menciona a los hermanos y hermanas de Jesús (incluso a los varones por su nombre: Jacobo, José, Simón y Judas)[26]. Para los evangélicos y reformados Jesús nació de la Virgen María, pero luego ella tuvo otros hijos con José; en cambio, para los católicos, que creen en la perpetua virginidad de María, estos “hermanos del Señor” serían, en realidad, primos, y para los ortodoxos, hijos de un matrimonio previo de José, del cual había enviudado. Sea cual fuere la explicación, José no aparece durante la actividad pública que Jesús inicia cuando tendría unos 30 años[27], y es representado en el arte como un anciano que ocupa un lugar secundario, ocupando el centro la Virgen y el Niño.

Sin embargo, Miguel Ángel recrea una familia donde el padre ocupa un lugar importante. Se trata de una innovadora composición de forma circular realizada en 1506 que muestra un curioso movimiento, donde Jesús parece pasar de los brazos de uno de sus padres al otro. Quizás, debido a la formación de su autor, debemos ver esta figura como una escultura en dos planos. Es una escena de rasgos manieristas donde se observa el profundo cuidado de un hijo. “También sorprenden la posición prominente y la presencia comprometida de san José, que en las representaciones de la Sagrada Familia mantiene habitualmente una actitud pasiva o ausente… por el contrario, en el tondo Doni no solo descuella ampliamente sobre la Virgen, sino que interviene claramente en el acontecimiento representado mediante la entrega del Niño”[28].

La persona de José no debe ser desdeñada. Fue a él quien un ángel le advirtió en sueños de la matanza que Herodes haría los inocentes en Belén y salvó su familia llevándola presurosamente a Egipto[29].

“MADONNA AND CHILD” POR SALVADOR DALÍ (TARJETA DE HALLMARK)

Hallmark, la famosa compañía norteamericana de tarjetas de felicitación, en 1960 encargó a Salvador Dalí la realización de unas postales navideñas. El genial y extravagante artista (en nuestra opinión, el más grande luego de Leonardo y Miguel Ángel) impuso sus condiciones (pago anticipado, libertad absoluta, ninguna fecha de entrega) y se dice que realizó en pocas horas su tarea. De las diez viñetas, solo fueron publicadas dos, entre ellas La Virgen con el Niño, que compartimos.

Aparentemente la obra no fue del gusto del público de los Estados Unidos y fue retirada al poco tiempo. Sin embargo, para nosotros tiene un alto valor por la ternura que transmite y la luz que irradian sus colores.

“LA VIRGEN Y EL NIÑO” O “LA VIRGEN DE BRUJAS” POR MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI (IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE BRUJAS, BRUJAS, BÉLGICA)

¿Qué habrá sentido María al estar a solas con su hijo? Esta es una de las pocas esculturas (acaso la única) de Miguel Ángel fuera de Italia. Se dice que la causa del poco interés en ella se debió a que Jesús aparece con los ojos cerrados; sin embargo, fue hecha por encargo para unos comerciantes belgas[30]. Observamos una Virgen triste y ensimismada, con los hombros caídos y la mirada ausente. Su mano derecha sostiene un libro mientras que la izquierda de entrelaza con la mano derecha del Niño. Si bien mantiene puntos de contacto con La Piedad, una de las obras maestras del artista, la escultura conserva su propia originalidad.

A diferencia de las típicas representaciones medievales y renacentistas, en este mármol esculpido en 1504 Jesús no aparece sentado en el regazo de su madre, sino apoyado en el suelo, con proporciones más grandes que las de su corta edad. Además, su movimiento contrasta con la rigidez de María que parece mantener un diálogo interior sin dedicar su atención al Niño.

Es probable que esa enigmática tristeza represente la plena consciencia del doloroso destino de su hijo. Si bien los evangelios no describen los sentimientos maternos, sí nos cuentan que “María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”[31].

“LA HUIDA A EGIPTO” POR JOSEP CUSACHS (CAPILLA DE LA SAGRADA FAMILIA, BASÍLICA Y CAMARÍN DE LA VIRGEN DE MONTSERRAT, ESPAÑA)

La primera niñez de Jesús, tal como la conocemos, termina con la huida a Egipto y el posterior regreso a la región de Galilea. Volvamos a los Magos. Ellos inicialmente se dirigieron a Jerusalén buscando al nuevo rey de los judíos: “El rey Herodes se turbó… Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea… Entonces Herodes… dijo (a los Magos): Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore”[32]. Tras ver a Jesús “regresaron a su tierra por otro camino… Un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto…  Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores”[33].

Durante un viaje a América, le encomendaron al artista español Josep Cusachs, la realización de esta obra que pudo plasmar en 1904. María y el Niño Jesús van en un borrico mientras José marcha de pie por el desierto. Del otro lado, un ángel avanza junto a ellos mientras arriba otro grupo de emisarios divinos los acompañan. El artista le puso su propio rostro a José y el de su esposa a María otorgándole una cuota extra de realismo. Aunque hemos abordado la temática de Jesús como inmigrante[34], esta pintura nos mueve a pensar en José y María como padres cuidadosos y diligentes, y, por lo tanto, nos invita a ver en ese espejo a nosotros mismos.

La Navidad no es solo una fiesta familiar con deliciosas comidas e intercambio de regalos. Es una asombrosa historia que nos muestra el infinito amor de Dios para con la humanidad.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


NOTA

El autor de esta nota ha visto personalmente casi todas estas obras a excepción de tres, que conoce a través de libros y artículos de Historia del Arte: “La Visitación” por Jacomo Pontorno, “El Pesebre” por Alfredo Gramajo Gutiérrez y “La Huida a Egipto” por Josep Cusachs, además de la tarjeta de Hallmark por Salvador Dalí.


REFERENCIAS

[1] Ver https://pablobedrossian.com/2018/03/31/las-8-mejores-obras-de-arte-sobre-la-crucifixion-muerte-y-resurreccion-de-jesucristo-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Evangelio de Lucas 1:26-33

[3] Ver nuestro artículo  https://pablobedrossian.com/2017/11/25/jan-van-eyck-pasion-por-el-detalle-por-pablo-r-bedrossian/

[4] Beckett, Hermana Wendy, “1000 Obras Maestras”, Editorial El Ateneo, 1999, p.12

[5] Zöllner, Frank, “Leonardo Da Vinci Obra pictórica completa”, Taschen, Edición revisada 2018, p.30 y 216

[6] Hay referencias a querubines, serafines y seres alados en muy contados casos en las Escrituras. Comparto los más importantes: Éxodo 25:19-20 y 1º Libro de Reyes 6:24-27, con su relato paralelo de 1º Libro de Crónicas 3, en ambos casos representaciones artísticas; 2º Libro de Samuel 22:11 y Salmos 18:10 que son expresiones poéticas; Isaías 6 y Ezequiel 10 y en el Nuevo Testamento algunos pasajes del Apocalipsis, todas visiones proféticas.,

[7] Evangelio de Juan 1:14

[8] Evangelio de Lucas 1:5-25

[9] Evangelio de Lucas 1:39-45

[10] Ver, por ejemplo, nuestro artículo sobre la pintura “Visitación con los santos Nicolás y Antonio”, de Piero di Cosimo https://pablobedrossian.com/2017/02/25/la-visitacion-lenguaje-no-verbal-y-conexion-humana-por-pablo-r-bedrossian/

[11] Evangelio de Lucas 1:24,26,36

[12] Evangelio de Lucas 2:1-6

[13] Evangelio de Lucas 2:7

[14] Evangelio de Lucas 2:8-12,15-17

[15] Evangelio de Mateo 2:1-2,9b-11

[16] Isaacson, Walter, “Leonardo Da Vinci La Biografía”, Debate, 2017, p.88

[17] Evangelio de Mateo 28:17a

[18] Epístola a los Filipenses 2:6-11

[19] Evangelio de Mateo 1:2,3; Evangelio de Lucas 3:33

[20] Evangelio de Mateo 1:6; Evangelio de Lucas 3:32

[21] Evangelio de Mateo 13:55 (el término corresponde más bien a artesano)

[22] Evangelio de Mateo 1:16

[23] Evangelio de Lucas 3:23,4:22

[24] Evangelio de Mateo 1:25. Entiendo que esto molesta a nuestros hermanos católicos que creen en la perpetua virginidad de María, algo que no aparece en las Escrituras. Es interesante la sincera afirmación que el erudito católico Mariano Erranz Marcó hace en “Huellas del Arameo en los Evangelios”, Studia Semitica Novi Testamenti, Editorial Ciudad Nueva, 1997, p.243, cuando dice que actúa “no solo movido por un deseo desesperado de defender la doctrina de la perpetua virginidad de María sino partiendo de un hecho lingüístico innegable: el texto de Mateo 1:25 contiene una construcción  que traducida literalmente e interpretada desde el griego no solo da una afirmación que contradice un dogma sino también a nivel de gramática y redacción, un resultado muy sospechoso”.

[25] Evangelio de Mateo 1:25; Evangelio de Lucas 2:7

[26] Evangelio de Mateo 13:55; el nombre Jacobo también se traduce como Santiago.

[27] Evangelio de Lucas 3:23

[28] Zöllner, Frank, “Miguel Ángel Obra Completa”, Taschen, 2018, p.53

[29] Evangelio de Mateo 2:13-14

[30] Zöllner, Frank, “Miguel Ángel Obra Completa”, Taschen, 2018, p.49

[31] Evangelio de Lucas 2:19.

[32] Evangelio de Mateo 2:3-8

[33] Evangelio de Mateo 2:12-16

[34] Ver https://pablobedrossian.com/2018/12/21/jesus-el-inmigrante-por-pablo-r-bedrossian/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotos son de dominio público. Algunas de ellas han sido tomadas por el autor de la nota.

NOTRE-DAME TRES DÍAS ANTES DEL INCENDIO (por Pablo R. Bedrossian)

El viernes 12 de abril visitamos con mi esposa la Catedral de Notre-Dame. Tres días después, el lunes 15, mientras caminábamos por la avenida de Champs-Élysées divisamos una enorme nube de humo que venía del sudeste de la ciudad. En ese momento no imaginamos que la histórica iglesia estaba siendo consumida por el fuego.

La catedral de Notre-Dame comenzó a construirse en 1163, cuando el papa Alejandro III colocó su piedra fundamental. Ubicada en el corazón de l’île de la Cité, la isla más importante de París sobre el río Sena, tiene una notable arquitectura gótica. Se la reconoce fácilmente por sus torres simétricas de 69 metros de altura, erigidas a mediados del siglo XIII. El edificio fue terminado hacia 1330, con unos 130 metros de largo con altas paredes sostenidas por arbotantes a fin de reflejar la pequeñez del hombre frente a la majestuosidad divina.

Durante la visita aproveché para subir a las torres. Era mi tercera vez en Notre-Dame y la segunda en sus terrazas que, además de, ofrecer fantásticas panorámicas de la ciudad, permite observar de cerca las famosas gárgolas o más correctamente quimeras (del francés chimères), pues no son las típicas figuras utilizadas para disfrazar desagües. Se trata de verdaderas esculturas de aspecto monstruoso cuyo propósito primigenio era mantener alejados a los malos espíritus[1].

Subí más de 400 peldaños de una estrecha escalera en espiral. Desde lo alto se veía perfectamente una amplia zona en restauración, cubierta de estructuras metálicas, incluyendo la famosa aguja, una torrecilla en forma de flecha de 90 metros de altura, erigida por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX que colapsó durante el incendio.

Al llegar al nivel donde se encuentran las campanas, el guía, un tico llamado Juan Carlos, nos dijo:

“Aquí no hay conexiones eléctricas pues hay materiales altamente combustibles”.

“Pero mire allí -le dijo un turista señalando un tomacorrientes –; hay un enchufe colocado allí”.

Sin que ninguno de los dos se lo haya propuesto, había algo premonitorio en esa conversación.

Tras bajar, admiramos las imágenes labradas en la fachada e ingresamos al interior de la iglesia.

Los techos elevados, las anchas columnas interiores y la delicada luminosidad que se filtra por los vitrales crean una atmósfera de hondo recogimiento. Fiel al estilo medieval, cuenta con tres naves: la central está ocupada por los bancos para la feligresía, el altar y, detrás, el coro de madera, mientras que en las laterales, que se unen al fondo permitiendo rodear toda la iglesia, se abren numerosas capillas.

Hubo dos capillas que atrajeron mi atención. La primera es la dedicada al mártir chino del siglo XIX san Paul Chen. Toda una curiosidad ver en una catedral gótica imágenes con ideogramas.

La otra, la Capilla del Sagrado Sacramento, por sus extraordinarios vitrales.

No sabemos cuán grande ha sido la magnitud de los daños. Pero, más allá de las religiones y las teologías -quien escribe esta nota no es católico-, Notre-Dame es un símbolo de la cristiandad de Occidente, además de un ícono de la nación francesa y parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Por eso presentamos algunos testimonios de lo que quizás se haya perdido para siempre.

LOS BAJORRELIEVES ALREDEDOR DEL CORO

El coro ubicado detrás del altar cuenta con una hermosa sillería. Sin embargo, en su pared exterior, llamada jubé, que mira al amplio pasillo que conforma junto a las capillas, se encuentran unos bajorrelieves de madera tallada que cuentan la historia de Jesús.

Fueron realizados a mitad del siglo XIV y están pintados a mano[2]. Definitivamente son mis favoritos.

LOS VITRALES

Según pudimos constatar al día siguiente, desde el lugar donde la policía nos permitió llegar (estaba acordonada toda la zona), en el incendio se dañaron algunos vitrales e incluso se perdió al menos un rosetón lateral.

Afortunadamente han sobrevivido los tres principales de 13 metros de diámetro. La extraordinaria vidriería es del siglo XIII pero fueron renovada en numerosas ocasiones[3].

LAS QUIMERAS O “GÁRGOLAS”

Como hemos dicho estas figuras que -aunque se atribuyen a
Eugène Viollet-le-Duc, el mismo autor de la aguja que cayó-, parecen surgidas de la imaginería medieval.

Se encuentran en las terrazas exteriores, muy cerca del lugar donde aparentemente se inició el incendio y parecen surgidas de alguna extraña mitología.

Notre-Dame ha sufrido un devastador incendio, pero esperamos que pueda recuperar la belleza perdida, no solo por lo que es sino por lo que representa no solo para el pueblo francés sino para el mundo entero, símbolo de arte, historia y fe.

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BONUS 1

Fotos del 16 de abril, día después del incendio. Como se observa el fuego se extendió en la zona donde se estaba trabajando.


BONUS 2

Fotos del 4 de mayo mostrando las obras en la Iglesia de Notre-Dame.


REFERENCIAS

[1] Según hemos leído las quimeras de Notre Dame no provienen del medioevo, sino que fueron agregadas por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX.

[2] Si desea más Información, puede leerse un interesante artículo con amplia documentación histórica y fotográfica en https://aquicoral.blogspot.com/2017/03/notre-dame-de-paris-escultura-talla.html

[3] Del Ser, Guimar y Romero, Alejandro, Diario El País, Madrid, España, edición del 18/04/2019. Escriben“aunque los tres rosetones principales, de 13 metros de diámetro, no han sido destruidos, el fuego sí ha afectado a los de menor tamaño situados en el nivel de la cubierta calcinada”. La nota completa puede leerse en:
https://elpais.com/cultura/2019/04/16/actualidad/1555432161_255893.html


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DÍA DE SAN VALENTÍN: POR QUÉ CELEBRAMOS EL AMOR Y LA AMISTAD EL 14 DE FEBRERO (por Pablo R. Bedrossian)

El 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín, popularmente conocido como Día de los Enamorados o Día Internacional del Amor y la Amistad. Aunque algunos sostienen que es una fecha pagana que se cristianizó (de hecho, se empezó a celebrar en el año 494 d.C.), tiene una interesante historia detrás.

Se cuenta que durante el siglo III, el emperador romano Claudio II prohibió casarse a los jóvenes en edad militar porque creía que los solteros sin hijos eran los mejores soldados. Valentín, un médico que se había convertido al cristianismo y era dirigente de la iglesia, consideró injusto el decreto y decidió casar a parejas jóvenes. Fue denunciado, detenido y finalmente decapitado en el año 270.

Una leyenda embellece esta triste historia: durante su encarcelamiento Valentín se enteró que uno de los jueces de sentencia tenía una hija ciega. Siendo un hombre de profunda fe rogó a Dios por la joven, pidiendo que recuperara la vista. El día de su ejecución, durante el camino al cadalso, hizo llegar a la joven un pequeño papel. Cuando ella lo recibió se consumó el milagro pues la joven volvió a ver. Dicen que aquel papelito tenía la inscripción “Tu Valentín”, signo del amor que el cristiano sentía por la joven. Por eso el 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín como el Día de los Enamorados.

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PARQUE NACIONAL JEANNETTE KAWAS: UN PASEO CON HISTORIA (por Pablo R. Bedrossian)

"Champa" es el nombre que recibe este tipo de edificación.Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas, Tela, Honduras

Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas. Este tipo de vivienda se conoce popularmente como “champa”.

El Parque Nacional Jeannette Kawas se ubica en el Caribe hondureño, muy cerca de la ciudad de Tela, Departamento de Atlántida. Incluye sitios muy diversos como la comunidad garífuna de Miami, que es un dedo de arena de unos 150 metros de ancho entre la Laguna de los Micos y el Océano Atlántico, o Punta Sal, en un extremo de la Bahía de Tela. A Miami se llega a través de un arenoso camino de tierra; a Punta Sal, exclusivamente en lancha.

Fue creado bajo el nombre de Parque Nacional Punta Sal, el 4 de noviembre de 1994,  según Decreto Legislativo 154-94 del Congreso Nacional de Honduras. El 17 de marzo de 1995 por Decreto Legislativo 43-95 se cambió el nombre, por el de Parque Nacional Blanca Jeannette Kawas Fernández[1], en honor a la presidente de la Fundación PROLANSATE, asesinada  el 6 de febrero de 1995. Abarca una superficie de 781,45 km². Comienza a muy pocos kilómetros al oeste de la ciudad de Tela. Se extiende unos 35 km de costa por unos 20 km de ancho. Se trata de un humedal costero marino, con ríos, lagunas, canales naturales y artificiales, pantanos herbáceos, manglares y bosques inundables, así como ecosistemas marinos del tipo de playas arenosas, playas rocosas, farallones, arrecifes coralinos y pastos marinos. Es administrado por  la Fundación PROLANSATE, que también maneja el Jardín Botánico de Lancetilla, creado por el agrónomo estadounidense Frederick Wilson Popenoe (el fundador de la famosa Escuela Agrícola Panamericana, conocida como “El Zamorano”) , y el Refugio de Vida Silvestre Texiguat.

De este lado, la laguna donde está el pescador, luego la arena y allí nomás el mar. Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas, Tela, Honduras.

De este lado, la laguna donde está el pescador, luego la arena y allí nomás el mar. Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas, Tela, Honduras.

En la Laguna de los Micos, quien escribe esta nota ha visto personalmente cocodrilos (Crocodylus acutus), pizotes (Nasua narica) y monos cara blanca o “capuchinos” (Cebus capucinus), y en Punta Sal, monos aulladores (Alouatta palliata). Guías y miembros de las dos familias que residen en Punta Sal han visto jaguares (Panthera onca), estimando su población en menos de diez ejemplares.

Quién fue Jeannette Kawas

Como Presidente de la Fundación PROLANSATE, fue la principal impulsora de la creación del Parque Nacional. Su asesinato ocurrió en un contexto de amenazas y agresiones contra ambientalistas hondureños. Esta heroica defensora del medio ambiente denunció no sólo la tala indiscriminada en el área protegida,  sino que se opuso radicalmente a proyectos empresariales que pretendían apropiarse del lugar con fines comerciales. Días antes de ser ejecutada, Jeannette Kawas organizó una marcha en la ciudad de Tela protestando contra la iniciativa del Estado de otorgar títulos de propiedad en el Parque Nacional Punta Sal. La noche del 6 de febrero de 1995, dos hombres armados irrumpieron en la casa de Jeannette y le dispararon. No se realizó una investigación cuidadosa y el crimen permaneció impune[2]. Según fuentes teleñas con las que dialogué, el homicidio fue ordenado por un poderoso empresario agrícola-ganadero de la zona cuyos objetivos se vieron frustrados  por los reclamos de la víctima. La fiscal especial para el Medio Ambiente, Clarisa Vega, que fue perito cuando el caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos,  documentó que el autor intelectual era un coronel que tenía tierras en el área que la Fundación de la ambientalista buscaba proteger, pero su investigación no fue tomada en cuenta[3]. La señora Kawas tenía 48 años y dejó dos hijos.

Ubicación geográfica y límites del Parque Nacional Jeannette Kawas:

Geográficamente el Parque Nacional Jeannette Kawas se encuentra entre las coordenadas 15° 42′ y 61° 00′ latitud Norte, y 87° 23′ y 87° 52′ longitud Oeste. Limita al norte con el mar Caribe (aproximadamente a 3 millas náuticas de la línea de costa); al sur, con la antigua línea férrea que iba de Tela a Puerto Cortés. Al este, con la aldea garífuna de San Juan y al oeste: con el río Chamelecón.

Comparto las imágenes de mi última visita a Punta Sal:

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REFERENCIAS