ANOLIS ALLISONI: LA LAGARTIJA DE CABEZA AZUL (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Anolis allisoni 12Hace un tiempo visité los Cayos Cochinos,  en el Caribe hondureño, donde encontré varios ejemplares de la lagartija de Allison o lagartija cabeza azul, cuyo nombre científico es Anolis allisoni y en inglés Allison’s anole o Blue-headed Anole. Esta lagartija o pichete, se encuentra en Cuba; fuera de ese país sólo habita en las Islas de la Bahía y Cayos Cochinos hondureños, en algunos cayos de Belice y en islas de Quintana Roo, en México.

Anolis allisoni 03De hábitos diurnos y de intenso color verde, salvo la cabeza que toma un color azulado, se lo encuentra en palmas y troncos. Su abanico gular es rosado oscuro. La longitud máxima del hocico a la cloaca es de 87mm. Fuera de Honduras el color azulado puede alcanzar las patas delanteras y la mitad frontal del cuerpo.

Tiene la cabeza más triangular que otros anolis y posee almohadillas subdigitales, que le permiten  trepar con facilidad y aferrarse a superficies verticales. Es insectívoro.

Los invito a admirar este hermoso pequeño reptil:

FOTOGRAFÍAS:

Anolis allisoni 02

Anolis allisoni 08

Anolis allisoni 04

Juvenil de Anolis allisoni
Juvenil de Anolis allisoni

 

Anolis allisoni mostrando su gula; foto por Joel Amaya tomada en Mahogany Bay, Roatán, Honduras (foto usada con permiso)
Anolis allisoni mostrando su gula; foto por Joel Amaya tomada en Mahogany Bay, Roatán, Honduras (foto usada con permiso del autor)

VIDEOS:

Los videos pueden verse en:

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la foto Anolis allisoni mostrando su gula de Joel Amaya, utilizada con su permiso.


BONUS:

QUÉ SON LOS ANOLIS

Norops sp.
Norops sp.

Los anolis están dentro de la familia Iguanidae, a la que  obviamente pertenecen las iguanas. Bajo este nombre se agrupan más de 300 especies que corresponden a diversos géneros como Anolis, Norops, Ctenonotus y Dactyloa. Hay mucha discusión sobre estas clasificaciones, si se trata de agrupaciones naturales o artificiales[1], y serán los avances en el conocimiento genético quienes determinen en el futuro la pertenencia de una especie a un determinado género.

La mayoría de estas especies tienen hábitos arbóreos, aunque hay otras que se encuentran en el suelo o entre la hojarasca. En Centroamérica existen también especies semiacuáticas[2].

Son ovíparas y ponen un huevo por vez pero muchas veces a lo largo de un año, con intervalos de una a dos semanas[3].

Norops lemurinus mostrando su gula
Norops lemurinus mostrando su gula

Fenotípicamente los anolis son identificados por el color de su gula o abanico gular (en inglés dewlap) de los machos. Se trata de una delgada solapa de aspecto membranoso que los anolis desde su cuello despliegan y retraen. Aparentemente cumplen dos funciones: establecer su posición de alerta ante otros depredadores y atraer a las hembras durante la época de celo, como una suerte de cortejo.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS:

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.93

[2] Köhler, Gunther, Op.Cit., p.93

[3] Köhler, Gunther, Op.Cit., p.94

 

 


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos

 

 

 

QUETZALES EN EL PARQUE NACIONAL MONTAÑA DE SANTA BÁRBARA (por Pablo R. Bedrossian)

Quetzal 001
Quetzal macho

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

“El quetzal solía cantar bellamente antes de la conquista española, pero ha quedado callado después;  cantará otra vez cuando la tierra esté libre de verdad” (de una antigua leyenda guatemalteca)

El quetzal, cuyo nombre científico es Pharomachrus mocinno, es probablemente el ave más emblemática de Centroamérica. Aunque hay otros “quetzales” en Sudamérica que comparten los vistosos colores de esta especie, el verde brillante y el rojo encendido del macho, esta es la única con largas plumas, que la han hecho sinónimo de máxima belleza. Su nombre proviene de la voz náhuatl quetzalli, que significa algo así como “cola de hermoso plumaje”. El macho adulto mide entre 38 y 40.5cm, pero con su cola en serpentina[1] llega a los 61cm[2]. La cabeza, de un color intensamente verde, tiene una ligera cresta del mismo color y pico amarillo. El color verde a veces puede tornarse azul brillante dependiendo de la incidencia de los rayos de sol; el vientre es intensamente rojo. La hembra es más opaca, con la cabeza grisácea, el pecho y las partes superiores verdes, y la panza gris. Las plumas cobertoras de la parte superior de la cola son rojas.

Quetzal hembra
Quetzal hembra

Los quetzales son muy difíciles de ver, y recorren vastas zonas buscando el alimento. Su temporada de cría aproximadamente en marzo y abril. El fruto que consumen se conoce popularmente como aguacatillo.  Se les llama así porque parecen aguacates (en algunos países de Sudamérica denominados paltas) pequeños. Son todos de la misma familia del aguacate, las lauráceas. En Honduras hay entre 50 y 60 especies diferentes, que correspoden a  los géneros Aiouea, Beilschmiedia, Cinnamomum, Licaria, Nectandra, Ocotea, Persea y Pleurothyrium. Solamente había visto cuatro quetzales en una ocasión, muy de madrugada, en el Parque Nacional La Tigra, cercano a Tegucigalpa, y un nido vacío en el hueco de un árbol, en el Parque Nacional El Cusuco. Pero en el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara, pude admirarlos desde muy cerca (entre 10 y 20 metros de distancia) lo que hizo de la visita una experiencia inolvidable.

EL AVISTAMIENTO

Plantaciones de café en la falda de la montaña
Plantaciones de café en la falda de la montaña

Accedimos a este Parque Nacional, ubicado muy cerca del Lago Yojoa, desde la ciudad de Peña Blanca, tomando el camino a Las Vegas,  doblando luego a la derecha en el desvío de las comunidades Los Andes y El Cedral, pertenecientes al Departamento de Santa Bárbara. Es una zona donde uno asciende a unos de 1,300 metros de altura. Antes de llegar a la zona más poblada de la aldea El Cedral, se encuentra la casa del guía, don Leonel Chávez, un hombre preparado para atender adecuadamente al visitante.

A la izquierda, el guía Leonel Chávez; a la derecha, quien escribe esta nota.
A la izquierda, el guía Leonel Chávez; a la
derecha, quien escribe esta nota.

Tras recorrer un trecho pedregoso, comenzamos a ascender la montaña por un sendero lodoso a causa de las fuertes lluvias de la semana anterior. Tras caminar unos 20’ entramos al bosque que tiene una bella variedad de árboles y flores. A medida que subíamos, el clima se tornaba más fresco a pesar del calor que generan los músculos en movimiento. Ascendimos cerca de 250 metros hasta la zona donde en encuentran los altos árboles que ofrecen al quetzal su comida. Cuando estábamos a unos 1500 metros sobre el nivel del mar[3] encontramos los quetzales en el lugar prefijado -un espacio no mayor a dos manzanas-: diez machos (tres de ellos juveniles) y siete hembras. Estaban quietos “perchando”, como se dice en Honduras, a veces ocultos en un espeso follaje, y por momentos descansando al descubierto, en ramas que los exponían a los escasos rayos de sol que se filtraban a través de los nubarrones. Cuando comenzó a llover no se movieron. Tal como señaló nuestro guía, entre las 11 y las 12 del mediodía fue la mejor hora para la observación. Luego de las obligadas fotos descendimos emocionados por haberlos contemplado.

EL PARQUE NACIONAL MONTAÑA DE SANTA BÁRBARA

Vista del bosque nublado
Vista del bosque nublado

El Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara fue establecido por el Decreto 87-87 del Congreso Nacional de Honduras, dentro de la Ley de Protección de Bosques Nublados[4]. Dentro de él se encuentra el segundo pico más alto de Honduras, el Maroncho, de 2744m. La Montaña de Santa Bárbara es un macizo montañoso de forma triangular  con pronunciadas pendientes a sus tres lados, constituyendo una barrera física al avance de la destrucción por la tala y quema, aunque ha habido invasiones incluso a alturas cercanas a los 2,000m[5]. Esta montaña es una formación masiva de cal, constituyendo la única montaña caliza de altura en Centroamérica. Hay explotación minera en su ladera este (las famosas minas de El Mochito). El Parque Nacional cuenta con una superficie total de 321.23 km2, de los cuales  190.27 km2 pertenecen a la zona de amortiguamiento y 130.96 km2  a la zona núcleo que se encuentra sobre los 1800m. Los quetzales se observan en la zona de amortiguamiento, en la falda del lado este, en las cercanías y al oeste en la aldea de El Cedral[6]. En esta aldea y otras comunidades aledañas al Parque, se cultiva café y la población vive de la agricultura. No hay delincuencia y la gente convive en paz. El Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara es un bosque nublado. Los bosques nublados son bosques húmedos tropicales o subtropicales, con una alta concentración de niebla superficial, sobre todo en la parte superior de sus árboles. Están cubiertos casi totalmente por musgos y vegetación. Generalmente se forman alrededor de montañas, porque retienen la humedad de nubes en formación.

Los invito a sumarse a la página en Facebook llamada El Cedral Las Vegas SB para conocer más de esta pequeña pero vibrante comunidad.

COMPARTIENDO LAS MEJORES IMÁGENES

Quetzal 003 (macho)
Quetzal macho
Quetzal hembra
Quetzal hembra
Quetzal macho semioculto entre el follaje
Quetzal macho semioculto entre el follaje
Quetzal hembra, vista posterior; se advierte el tono azulado por el reflejo del sol
Quetzal hembra, vista posterior; se advierte el tono azulado por el reflejo del sol
Otro quetzal macho
Otro quetzal macho
Otro quetzal hembra
Otro quetzal hembra
Quetzal macho
Quetzal macho
Frambuesa silvestre en la Montaña de Santa Bárbara
Frambuesa silvestre en la Montaña de Santa Bárbara
Moras silvestres en la Montaña de Santa Bárbara
Moras silvestres en la Montaña de Santa Bárbara
Vista al regreso
Vista al regreso
Una curiosa flor que vimos al regreso, una orquídea con forma de pez
Una curiosa flor que vimos al regreso, una orquídea con forma de pez
Vista del bosque nublado
Vista del bosque nublado

VIDEOS:

Los videos tomados durante nuestra visita pueden verse en:

Quetzal macho:

Quetzal hembra:

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS:

A Jafeth Zablah por descubrir este mágico lugar y compartirlo con sus “aleros” de birdwatching.

A Ricardo Bueso, suegro de Jafeth Zablah, por el excelente documento que permite llegar al punto de observación de quetzales con lujo de detalles.

A la Dra.Sherry Lyn “Pilar” Thorn por su habitual ayuda generosa en el conocimiento de los detalles de las aves.

Al Dr.Cyril Nelson por su asesoramiento en cuanto a los “aguacatillos”.

Al guía Leonel Chávez por su amabilidad y generosa actitud hacia los visitantes.


REFERENCIAS

[1] En realidad la cola del quetzal es corta. Popularmente la gente llama “cola” a las cobertoras superiores de la cola, que son plumas que se superponen a las “remiges” (las plumas de la parte trasera de las alas).
[2] Howell, Steve N.G. y Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, 1995 (reimpresión 2007), p.215, Oxford University Press
[3] Bueso, Ricardo Alberto, en “Avistando quetzales machos y hembras en el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara”, enero de 2014, edición del autor en .pdf, da otras alturas: Para casa del guía 1,580m y para la ubicación de los quetzales 1,790m. Las alturas que informo son las que me compartió el guía
[6] Bueso, Ricardo Alberto, Op.cit.

CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

MARISORA BRACHYPODA: UN PEQUEÑO LAGARTO, NO UNA SERPIENTE DE CUATRO PATAS (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Mabuya unimarginata 01Una mañana decidí salir a correr. Había dejado el calzado deportivo al aire libre, muy cerca del jardín, y, tal como era mi costumbre, fui a revisarlo. Al colocar la mano en una de las zapatillas sentí algo escamoso que me tocaba. Solté el calzado, y, al caer, salió de él un pequeño reptil que me miraba tan sorprendido como yo lo observaba. Me dio tiempo de tomar la cámara y fotografiarlo desde muy cerca, pero enseguida escapó a gran velocidad. Su aspecto me sugirió a una serpiente con patas pequeñas. Luego descubrí que se trataba de una Mabuya unimarginata, ahora llamada Marisora brachypoda.

Creo que en los casi diez años que vivo en Residencial Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, capital industrial de Honduras lo he visto sólo cinco veces, en cuatro de las cuales pude documentarlo fotográficamente; en todas las ocasiones me fascinaron su piel pulida y brillante, su larga figura y su amigable comportamiento, dejándose admirar desde una distancia corta, pero huyendo al percibir la menor amenaza.

La Marisora brachypoda es un reptil  perteneciente a la Scincidae, la inmensa familia de los esquíncidos o escíncidos, que contiene unas 1,200 especies. Es más bien una familia del Viejo Mundo, pues en Centroamérica sólo existen cinco géneros suyos, con un total de nueve especies. Los esquíncidos se caracterizan por tener la cabeza, el cuerpo y la cola alargados, con patas relativamente cortas y escamas muy lisas[1]. Las escamas son engrosamientos de la capa córnea de la epidermis, que es la parte más externa de la piel. Debajo de las escamas, en la dermis, como en casi todos los reptiles a excepción de las serpientes, se encuentran los osteodermas. Los osteodermas son pequeñas estructuras óseas laminares (sin ninguna relación con el esqueleto) que al crecer son empujadas hacia la superficie. Me olvidaba de algo importante: a  los esquíncidos se los considera pequeños lagartos.

Mabuya unimarginata 03Uno de los cinco géneros de esquíncidos en Centroamérica es el Marisora (ex Mabuya). Si bien en el pasado se consideraba que sólo en Costa Rica había tres especies, los conocimientos actuales hacen suponer que existe en toda la región centroamericana una sola, la brachypoda (ex unimarginata), que puede presentar variaciones según la zona[2],[3] , aunque el estudio debe profundizarse para ratificar o rectificar esta tesis.

La Marisora brachypoda es insectívora, vive en tierras bajas y aunque comúnmente se mantiene en el suelo, suele  treparse a los árboles para asolearse. Reproductivamente es vivípara[4]. Las crías por camada varían entre dos y siete.  Tiene el dorso color marrón claro, con aspecto metálico, lo que contrasta con los flancos que tienen franjas color chocolate oscuro y blanco. Mide casi 25 cm desde la cabeza al extremo de la cola, siendo la longitud desde el hocico a la cloaca de 6.2 cm a 9.1 cm en las hembras y de 5.6 a 9.1 cm en los machos, que suelen ser más pequeños que las hembras[5]. La cola suele representar dos terceras partes de la longitud total; hemos visto un ejemplar que la perdió completamente, sin alterar en nada su movilidad.

Hemos encontrado la Marisora brachypoda en lugares muy disímiles: adentro de un calzado deportivo, en una toma de agua que estaba seca y con basura, sobre un listón de madera de una cerca, en un hueco en la tierra y adentro de unos bloques de material para la construcción.

A diferencia de las Ameivas, que conviven en el mismo territorio, no son ruidosas, permiten acercarse a menor distancia y, si no se perciben peligro, suelen quedarse más tiempo en la misma posición.

En Honduras se denomina popularmente madreculebra a diversos animales, incluyendo a varios esquíncidos y otras lagartijas de patas cortas. Pero no teman, pese al apodo, la Marisora brachypoda es un pequeño reptil, no una serpiente de cuatro patas.

Comparto aquí algunas imágenes y videos que tomé de Marisora brachypoda:

Aquí la Mabuya unimarginata que salió de mi zapatilla...
Aquí la Marisora brachypoda que salió de mi zapatilla…

  

El ejemplar encontrado en una toma de agua seca y con basura
El ejemplar encontrado en una toma de agua seca y con basura

El ejemplar que encontramos sin la cola
El ejemplar que encontramos sin la cola

El ejemplar encontrado entre unos bloques de construcción
El ejemplar encontrado entre unos bloques de construcción

VIDEOS:

Ejemplar sin cola:

Ejemplar observado entre bloques de construcción:

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.147, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Köhler, Gunther, Op.cit.,p.149

[3] Savage, Jay M., “The Amphibians and Reptiles of Costa Rica”, p.504, The University of Chicago Press, 2002

[4] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4153&-Find INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000

[5] Savage, Jay M., Op.cit p.503


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA:

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

 

 

 

EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS – Parte 2 LOS HUSITAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Jan Hus había sido para mí un nombre más en la lista de reformadores fallidos: hombres que lucharon por ideas legítimas cuya voz fue suprimida por los poderosos de su tiempo, un héroe anónimo, cuyo fuego sólo se recuerda por sus cenizas. Pero al llegar a Praga me di cuenta que su legado sigue vivo de una doble manera: uno religioso y otro espiritual.

Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas
Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas

La actual República Checa es la nación con menos creyentes de Europa. Según los datos que allí me bridaron un 60% de la población es agnóstica, un 20% católico, 10% husita y 10% del resto de religiones. Al profundizar, observé que bajo el nombre de husitas incluyen a evangélicos y a otras confesiones reformadas. Sin embargo, en la actualidad hay husitas, y la Iglesia de San Nicolás, en una esquina de la Plaza, les pertenece. ¿Qué ha ocurrido desde la muerte de Jan Hus?

EN DIRECCIONES OPUESTAS

Los seguidores de Hus en Bohemia continuaron su obra, denominándose “husitas”, divididos en dos alas: una moderada (los “utraquistas”) y otra radical (los “taboritas”). En un primer momento, todos los husitas se pusieron bajo las órdenes del general Jan Zizka, y pelearon contra las tropas del emperador Segismundo. Se cuenta que Zizka, gravemente enfermo por la peste, pidió a sus soldados que a su muerte lo despellejaran “para acompañarlos a la batalla, con mi piel estirada en los tambores”.

Tras la muerte de Jan Zizka, las divisiones se hicieron insalvables pues los husitas radicales se convirtieron en una suerte de guerrilla que fue finalmente derrotada. Cuenta el historiador cubano-norteamericano Justo L. González que pese a ello “las doctrinas de Hus no desaparecieron. A mediados del siglo XV sus seguidores se unieron a algunos valdenses y formaron la Unión de los Hermanos Bohemios, que posteriormente adoptó las ideas de la Reforma Protestante”[1]. Lo que González llama “Hermanos Bohemios” nosotros lo conocemos como “Hermanos Moravos”, cuyas iglesias incluso existen fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos. Entre sus predecesores se encuentra el educador Juan Amós Comenio, quien condujo a sus fieles al exilio debido a las grandes persecuciones padecidas. Pero el espíritu renovador se debe sobre todo al conde Graf von Zinzendorf, un cristiano pietista. Bajo su liderazgo se fundó la comunidad de Herrnhut y un despertar espiritual sacudió la iglesia allí en 1727, generando no sólo una fuerte acción social a favor de los necesitados, sino también una poderosa visión misionera, alcanzando países de África y América.

Los Hermanos Moravos llegaron hasta la costa norte de Honduras y Nicaragua, evangelizando la Mosquitia. Dice el premiado escritor hondureño Julio Escoto “como es sabido, Centroamérica fue hasta el siglo XVII predominantemente católica, pero a partir de ese período, cuando los agentes ingleses comienzan a intervenir en la vida regional, el credo moravo se impone en una amplia franja del istmo, la de los pueblos de La Mosquitia, y empieza a cambiar notablemente el peso de la concepción romana de la relación entre el hombre y la deidad”[2]. Hoy los miskitos en una alta proporción pertenecen a la Iglesia Morava.

LA IGLESIA HUSITA CHECOSLOVACA

Pero la historia también tiene otra vertiente dentro de la patria de Jan Hus. La Primera República Checoslovaca surgió tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia y Moravia fueron integradas con Eslovaquia bajo un mismo estado. Como la Iglesia Católica había sido utilizada por el emperador para frenar el llamado resurgimiento checo, sacerdotes católicos renovadores aprovecharon la coyuntura para separarse y crear la Iglesia Husita Checoslovaca en 1920, introduciendo, entre otros cambios, la abolición del celibato obligatorio y el uso de la lengua checa en los servicios religiosos, democratizando el ministerio eclesiástico a través de la participación directa de los laicos. La Iglesia Husita, que reconoce a Jan Hus como su predecesor e inspirador, participó valientemente de la resistencia a la ocupación nazi, pero durante el comunismo sufrió una gran fractura que la dañó severamente. Del 10% de la población que se identificaba con ella en 1950, hoy conserva menos del 2%.

EL LEGADO MÁS IMPORTANTE

Pero el legado de Jan Hus no es sólo religioso sino espiritual. El coraje demostrado al aceptar la muerte antes que renunciar a sus convicciones lo convirtió en un símbolo patrio. Más que un mártir, es visto como un héroe que amó su nación. Su integridad y su valentía están presentes en el recuerdo de cada checo. La fe en Jesucristo fue su inspiración, y no es improbable que su ejemplo vuelva a mover el corazón de su pueblo en dirección a Aquel por quien dio la vida.

LOS GRUPOS MILENARISTAS

Paul Johnson hace una observación interesante al respecto que ilumina mejor el comportamiento de grupos como los husitas radicales “La creencia de que el milenio era inminente era la señal para el ataque a los ricos: había que derribarlos en un apocalipsis terrenal antes de arrojarlos a las llamas eternas del otro mundo…Los igualitarios formaron el  ala radical de los husitas después de 1419; tenían fondos comunes y comunidades del tipo kibutz… Por supuesto,decía la argumentación, la sociedad cristiana ortodoxa en todos los aspectos ha traicionado sus orígenes y aceptado las normas del mundo; por consiguiente, era la sociedad, no de Cristo, sino del Anticristo, y su derrocamiento sería el preludio de la parousía…  Esta tendencia de los milenaristas anárquicos a dominar y por lo tanto arruinar los movimientos reformistas fue una de las razones por las que la Iglesia (Catolica) había permanecido tanto tiempo sin ser reformada. Lutero estaba decidido a evitar este destino”.[3]

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo II, p.348

[2] Escoto, Julio, “Downtown” paraíso: reflexiones sobre identidad en Centroamérica, “Encuentros”, Centro Cultural del Bid, Enero 2002, No 44

[3] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, 1989, p.299 y 321


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y a él pertenecen todos los derechos.

COLLARED FOREST-FALCON, (MICRASTUR SEMITORQUATUS), OBSERVACIÓN DE UN EJEMPLAR EN RESIDENCIAL CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

INTRODUCCIÓN

El Collared Forest-Falcon, cuyo nombre científico es Micrastur semitorquatus, es un “halcón de bosque”, un “Forest-Falcon”.

Los halcones verdaderos, los true Falcons, pertenecen al género Falco. Tienen alas angulares y puntiagudas, y largas colas. Las patas suelen ser cortas, los individuos difieren con la edad y no presentan dimorfismo sexual. Se encuentran en áreas abiertas y son temibles cazadores.

En cambio, los halcones de bosque, los Forest-Falcons, pertenecen al género Micrastur. A diferencia de los halcones verdaderos, tienen alas cortas y redondeadas, colas con alas escalonadas y patas más largas. Se los oye más que lo que se los ve. Habitan en el interior de los bosques y hacen sus nidos en huecos de los árboles. Tanto los halcones verdaderos como los de bosque corresponden a la familia Falconidae.

El Collared Forest-Falcon, que en español se conoce como Halcón selvático barrado -según Howell & Webb- o Guaquillo collarejo -según Ernest Preston Edwards- es un ave rapaz grande y alargada. El macho mide 56 cm y la hembra 63 cm. El adulto es negro o café y en la cola tiene varias bandas blancas angostas. El pecho y el vientre son blancuzcos y las patas relativamente largas y de color amarillo. Además tiene un “collar” negruzco. Suele encontrarse en el bosque húmedo tropical, y normalmente los individuos son solitarios, aunque puede vérselos en pareja en tiempo de reproducción. Un detalle interesante es que en la Guía de Campo de Aves de Norteamérica de National Geographic, está incluida entre las especies que se observan accidentalmente o están extintas en esa región del continente (esto implica tres observaciones en las últimas dos décadas o cinco en los últimos cien años), por lo que el hábitat de esta especie se ubica más al sur, de México a Sudamérica.

NUESTRO EJEMPLAR

En 2009 Jorge Arévalo, un vecino de Residencial Campisa, fotografió a larga distancia un ejemplar que estaba de espaldas. Hasta principios de 2011 esa era la única observación documentada de esta especie en nuestra colonia (barrio).

Sin embargo, a partir del 15 de enero en la zona de la laguna y la zona contigua del canal hacia la Primera Etapa de Residencial Campisa observé en tres ocasiones un ejemplar, de gran belleza, que pude filmar y fotografiar. Impresiona por la majestuosidad de su vuelo y se aleja de la cercanía de las personas. Compartimos un video de esta bella ave:

 ACERCA DE RESIDENCIAL CAMPISA

Residencial Campisa (www.campisa.com) es la residencial donde vivo. Ocupa un espacio de aproximadamente 250 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de la ciudad de San Pedro Sula, Honduras. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte.

Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas etapas. Es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro (la más quebrada y densamente poblada por animales) estableciendo así un “corredor biológico“. Residencial Campisa está densamente poblado de árboles de madera dura, arbustos, una gruesa alfombra de gramas y hierbas y una población de varias especies animales características de un bosque tropical seco. Cuanta con un canal de agua y una laguna en el centro del canal de una superficie aproximada a una hectárea y media.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.


BIBLIOGRAFÍA

Dunn, Jon L. and Alderfer, Jonathan “Field guide to the birds of North America”, National Geographic, Washington D.C., 5ta Edición, 2006 (2da. reimpresión 2008)

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005)

Gallardo, Robert e Irma, “Field guide to the birds of Lake Yojoa”, Edición del Autor, 2008

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)

Kaufman, Kenn “Guía de campo de las aves de Norteamérica”, Hillstar Editions L.C., 2005


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos