PUERCOESPÍN CENTROAMERICANO Y EL HALLAZGO DE UN EJEMPLAR JUVENIL (por Pablo R. Bedrossian)

El puercoespín centroamericano o tropical, cuyo nombre científico es Sphiggurus mexicanus (conocido también como Coendou mexicanus), es uno de los mamíferos más curiosos por su sistema de defensa: su cuerpo está cubierto por unas estructuras rígidas, largas y delgadas de tonalidad amarillenta conocidas como espinas o púas. Se trata de pelos envueltos por queratina, una proteína que les provee su dureza. Las bases de estas púas se encuentran insertadas en la piel.

Ejemplar encontrado en nuestro residencial y reubicado en el cerro Campisa

Las espinas se erizan ante situaciones de amenaza mediante a un mecanismo similar al de la piloerección, y pueden despedirlas o liberarlas sacudiendo su cuerpo. Aunque se dice que es falso que disparen estas púas contra sus atacantes, en nuestra comunidad hemos tenido perros que han sufrido sus dolorosas consecuencias.

Puercoespín fotografiado en la montaña

Suelen pesar de 1,4 a 2,6 kg. El cuerpo es alargado y de color café. Se dice que la cabeza no tiene espinas; sin embargo, todos los ejemplares que hemos visto las poseen. La nariz, que no tienen púas, cuenta con pelos a manera de un bigote, es rosada, redondeada y regordeta remedando a la del cerdo, con el que, a pesar del nombre, no tienen ningún parentesco. La boca cuenta con tiene 20 dientes con incisivos muy desarrollados[1], algo propio de los roedores. Los ojos son pequeños y la cola es prensil, gruesa y con espinas en su base. Poseen cuatro dedos en cada extremidad.

Ejemplar fotografiado entre las ramas de un árbol de la Etapa I de Campisa.

La cola suele ser de la mitad del tamaño de la longitud cabeza-cuerpo. Es interesante que en Sudamérica hay también especies de cola corta (en la especie Echinoprocta rufescens mide alrededor del 30% de la longitud cabeza-cuerpo) y de cola larga (en la especie Coendou melanurus de la zona oriental de la Cordillera de los Andes mide el 85% o más de la longitud cabeza-cuerpo)[2].

Este ejemplar descendió de la montaña y se acomodó en una ventana de las oficinas de Promotora del Norte. Como llegó se fue.

Los puercoespines son animales de desplazamiento lento y hábitos preferentemente nocturnos, aunque nosotros hemos visto adultos en pleno día sobre árboles tupidos. Comen ramas tiernas, frutas, semillas y hojas. Viven en huecos de árboles o en cuevas. Las hembras ponen una cría[3]. Una característica propia de todas las especies de puercoespines en su longevidad, que habitualmente supera los 20 años de vida[4].

EL HALLAZGO DE UN JUVENIL

Vivimos en Residencial Campisa, un complejo habitacional que ocupa un terreno de aproximadamente 300 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de San Pedro Sula, en la región noroccidental del Honduras. Pese a formar parte del casco urbano, hemos documentado la existencia de puercoespines y muy recientemente la observación de un pequeño ejemplar juvenil.

Ejemplar juvenil

El terreno es irregular con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con dos cerros actualmente despoblados cuyo hábitat es el de un bosque seco tropical; entre ellos hay áreas planas urbanizadas con arborización, engramado y jardinería; el residencial cuenta con un canal de agua y una laguna artificial. Todos los puercoespines fueron observados en el cerro más alto o en sus faldas.

Nótese la nariz bulbosa y rosada, los pelos del bigote y las uñas largas en ambas manos

En ese cerro hay una vieja carretera de tierra que se encuentra abandonada. Recientemente, el vecino Gustavo Restrepo, practicando allí ciclismo de montaña, observó un pequeño animalito que fotografió con su celular. Cuando lo compartió, lo reconocimos de inmediato como un puercoespín de pocas semanas de vida. Le pedimos que si lo volvía a encontrar nos avisara. Dos días después, a las 3 de la tarde nos llamó diciéndonos que el pequeño mamífero se hallaba en el mismo lugar. Nos dirigimos allí de inmediato y lo pudimos admirar mientras reposaba en el tronco de un árbol. El color era más rojizo que en los adultos y aún no tenía las espinas plenamente desarrolladas. Se encontraba tranquilo sin signos de alerta por lo que pudimos fotografiar y filmar. No encontramos ningún signo de presencia de la madre en las inmediaciones.

ALGO MÁS SOBRE LOS PUERCOESPINES

Hay dos grandes grupos de puercoespines: la familia Hystricidae, los puercoespines del “Viejo Mundo” y la familia Erethizontidae, los puercoespines del “Nuevo Mundo” o americanos. En Centroamérica, la única especie conocida es Sphiggurus mexicanus, cuya distribución se extiende desde el centro de México hasta el oeste de Panamá, en alturas hasta 3,200m. En Costa Rica se encuentra en las vertientes Caribe y Pacífico (a excepción de Osa y San Vito) en zonas bajas hasta alturas de 3,200 metros sobre el mar[5].

El mismo ejemplar juvenil

Otro animal con púas en la piel es el erizo, famoso por enrollarse sobre sí mismo quedando como si fuera una bola; sin embargo, no está dentro de la familia de los puercoespines.

VIDEOS DEL EJEMPLAR JUVENIL

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AGRADECIMIENTOS

Una de las personas que más me ha enseñado de la biodiversidad centroamericana es Leonel Marineros. Es el autor del único libro de mamíferos que conocemos de Honduras y el primero en publicar un libro sobre las serpientes del país. ¡Gracias, Leonel, por tu amistad y apoyo de siempre!


REFERENCIAS

[1] Marineros, Leonel, Martínez Gallegos, Francisco, “Guía de Campo de los Mamíferos de Honduras”, Instituto Nacional de Ambiente y Desarrollo (INADES), 1998, p.166

[2] Tirira S., Diego, “Mamíferos de Ecuador”, Museo de Zoología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, Ecuador, 1999, p.207

[3] Carrillo, Eduardo, Wong, Grace y Sáenz, Joel C.; “Mamíferos de Costa Rica Mammals”, INBio, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 1999, p.154

[4] Gorbunova, Vera, Bozzella, Michael J. y Seluanov, Andrei, “Rodents for comparative aging studies: from mice to beavers”, Age 30, 2008, p.112

[5] Carrillo, Eduardo, Wong, Grace y Sáenz, Joel C., Op. cit., p.153


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GUARA ROJA – NOMBRE CIENTÍFICO ARA MACAO; NOMBRE EN INGLÉS SCARLET MACAW (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA (Grupo AVES EXTRAORDINARIAS DE HONDURAS)

La guara roja es el ave nacional de Honduras. Mide alrededor de 90 cm, en un rango que va de los 81 a los 96 cm[1]. Pesa cerca de 1 kg. De un intenso color rojo, tiene plumas amarillas y azules en las alas que le proveen una belleza extraordinaria. La parte superior del pico es color marfil con la punta y la base negras mientras que la parte inferior del pico es totalmente negra. Alrededor de sus ojos -que son color café en los juveniles y amarillos verdosos en los adultos- la piel es rosada y sin plumas.

La subespecie que habita entre el sur de México y Honduras se conoce como Ara macao cyanoptera, y no posee la banda verde en las alas que sí muestra la subespecie que se observa desde Costa Rica hacia el sur, denominada Ara macao macao[2].

En otros países es conocida como guacamaya roja, guacamaya macao, lapa roja, bandera o paraba. Pertenece a la familia Psittacidae, la misma que los loros. Habita en bosques húmedos y de pinos, en alturas que van del nivel del mar a los 1000 metros. Se alimenta de frutos y semillas. Anida en huecos naturales de árboles o en nidos viejos abandonados por pájaros carpinteros. Es gregaria. Aunque no hemos encontrado evidencia científica, se dice que una vez que encuentra su pareja es fiel hasta la muerte. Del mismo modo, se cree que pueden llegar a vivir más de 60 años. Debemos resaltar que se la utiliza como mascota, lo que impulsa la casa furtiva. El experto Robert Gallardo dice “Tristemente, ahora es muy probable que haya más guaras rojas enjauladas en Honduras que las que gozan de libertad en la naturaleza”[3].

Hasta hace poco solo se lo observaba en la región Oriental de Honduras (La Moskitia en Gracias a Dios, Olancho y el extremo este de El Paraíso). Sin embargo, gracias a un proyecto del Parque de Aves y Reserva Natural Macaw Mountain, que ha rehabilitado y liberado aves en el sector de Copán Ruinas, hoy ya pueden verse un buen número de guaras rojas en el sector del parque arqueológico adyacente.

La mayor población de esta ave se encuentra en el norte de América del Sud. Hay registros recientes en Guatemala y Belice, pero en El Salvador no se observa desde 1925[4]. El mayor número de observaciones en Centroamérica proviene de Costa Rica; desde luego hay registros en Nicaragua y Panamá, aunque en mucho menor número.

Finalmente, y vinculando la guara roja con la historia, ha sido un ave importante para los pueblos precolombinos, tal como se observa en las ruinas mayas como de Copán.

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VIDEOS


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.337

[2] “Ara macao”, ficha de identificación, Dirección de Especies Prioritarias para la Conservación, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Actualización enero 2009.,

[3] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.265

[4] Según www.ebird.org, al momento de publicar este artículo.


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EL QUETZAL Y SU FAMILIA: LOS TROGONES CENTROAMERICANOS (por Pablo R. Bedrossian)

RESPLENDENT QUETZAL (PHAROMACHRUS MOCCINO; EN ESPAÑOL QUETZAL MESOAMERICANO)

El quetzal, cuyo nombre científico es Pharomachrus moccino y en inglés Resplendent Quetzal, es probablemente el ave más representativa de Centroamérica. Los vistosos colores de esta especie, sobre todo el verde y rojo del macho con sus largas plumas, la han hecho sinónimo de belleza. Su nombre proviene de la voz náhuatl quetzalli, que significa algo así como “ave de cola larga de hermoso plumaje”.

Resplendent Quetzal macho

El macho adulto mide entre 38 y 40.5cm, pero con su cola en serpentina puede llegar a más 61cm[1] e incluso más[2]. La cabeza, de un color intensamente verde, tiene una ligera cresta del mismo color y pico amarillo.

Resplendent Quetzal macho

El color verde a veces puede tornarse azul brillante dependiendo de la incidencia de los rayos de sol; el vientre es intensamente rojo. La hembra es más opaca, con la cabeza grisácea, el pico oscuro, el pecho y las partes superiores verdes y la panza gris. Las plumas cobertoras de la parte superior de la cola son rojas.

Resplendent Quetzal hembra

Los quetzales son difíciles de ver y prefieren los bosques húmedos de zonas altas, que van desde unos 900 a 2,600 msnm[3]. Hay reportes de su presencia desde Chiapas, en el sur de México, hasta el oeste de Panamá[4]. Suelen preferir las zonas altas; sin embargo, descienden en algunos meses en busca de alimento. Su temporada de cría corresponde generalmente a marzo y abril. Los frutos que consumen se conocen popularmente como aguacatillos.  Se les llama así porque parecen aguacates (en algunos países de Sudamérica denominados paltas) pequeños y pertenecen a su misma familia del aguacate, las lauráceas. En Honduras hay entre 50 y 60 especies diferentes, que corresponden a los géneros Aiouea, Beilschmiedia, Cinnamomum, Licaria, Nectandra, Ocotea, Persea y Pleurothyrium.

Pareja de Resplendent Quetzal

Personalmente los he visto en Honduras en el Parque Nacional La Tigra, dos veces en El Cedral, comunidad dentro del Parque Nacional Santa Bárbara, y en varias ocasiones en la Reserva El Jilguero – Sector Bosque Las Trancas, en Opatoro, muy cerca de Marcala, Departamento de La Paz. Se encuentra en la mayoría de los departamentos de Honduras, aunque no se ha observado ni en la zona sur, ni en la Moskitia.

Resplendent Quetzal pareja (video)

LA FAMILIA DEL QUETZAL: LOS TROGONES

El quetzal forma parte de la familia Trogonidae, que incluye un nutrido grupo de especies, conocidas popularmente en español como “coas” o “trogones” y en inglés como “Trogons”. En América hay 24 de las 39 especies conocidas en el mundo[5]. Se caracterizan por cabezas redondeadas con aros perioculares, picos pequeños, cuellos cortos, cuerpos compactos y coloridos pechos y panzas. Vistos de frente, en su mayoría sus colas combinan los colores blancos y negros en diversos patrones que ayudan a distinguirlos. Comen frutas, insectos e incluso pequeñas lagartijas y ranas. Suelen presentar dimorfismo sexual siendo los machos los que tienen plumajes más brillantes y posan en los árboles, a veces cantando y en otras ocasiones permaneciendo en silencio.

Gartered Trogon macho

Presentamos las especies que tenemos en Centroamérica, aclarando que quedan fuera del alcance de esta presentación Citreoline Trogon (nombre científico Trogon citreolus) que se encuentra en el sur de México, zona que geológicamente integra la región centroamericana, dos especies que se ven en exclusivamente Costa Rica y Panamá, Baird’s Trogon (nombre científico Trogon bairdii) y Lattice-tailed Trogon (nombre científico Trogon clathratus) y dos de las que solo hay registros en Panamá, Black-tailed Trogon (nombre científico Trogon melanurus) y White-tailed Trogon (nombre científico Trogon chionurus).

Collared Trogon macho

Podemos agrupar los trogones fenotípicamente en trogones de vientre amarillo y trogones de vientre rojo.

TROGONES DE VIENTRE AMARILLO

Desde luego, cada uno tiene su propio canto. Los dos primeros, el Black-headed Trogon y el Gartered Trogon son los más fáciles de ver de toda la familia Trogonidae, pues se encuentran prácticamente en todo el territorio centroamericano.

BLACK-HEADED TROGON (TROGON MELANOCEPHALUS; EN ESPAÑOL COA CABEZA NEGRA)

Aún recuerdo la emoción de mi primera observación de esta bella ave, que es el único trogon que hemos documentado en la zona donde vivo. Mide algo menos de 30 cm. Es negro, con el vientre amarillo y el aro periocular celeste. Vista el ave de frente, las plumas de la cola parecen dos columnas de triángulos blancos.

Trogon melanocephalus – Black-headed Trogon

El macho es levemente más azulado. Tiene un vuelo típico que lo hace trasladarse entre árboles vecinos. Su canto suele ser grave y apagado.

Su distribución va del sudeste de México a Costa Rica. En Honduras se encuentra en todo el territorio nacional, en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

GARTERED TROGON (TROGON CALIGATUS; EN ESPAÑOL COA VIOLÁCEA)

Es parecido al Black-headed Trogon (quizás algo más pequeño), con la cabeza y el cuerpo negros con el vientre amarillo. Hay tres marcas de campo muy sencillas para diferenciar ambas especies visualmente: el Gartered Trogon macho posee un anillo periocular de color amarillo.

Gartered Trogon macho

La hembra tiene un anillo periocular blanco, más ancho a los lados.

Gartered Trogon hembra

Vista el ave de frente, la cola muestras finas barras blancas y negras. Además, en el macho la espalda y la parte dorsal de la cola son de color verde intensamente oscuro o, si no, negro. En ambos sexos las alas muestran un patrón empedrado.

Gartered Trogon hembra

Su distribución va del este de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el país (solo no ha sido observado en el extremo sudoeste), en alturas que van de 0 a 1,800 msnm.

BLACK-THROATED TROGON (TROGON RUFUS; EN ESPAÑOL COA CUELLO NEGRO)

Este es el único trogon que aún no he podido fotografiar. Lo observé durante una caminata en el Parque Nacional Pico Bonito, en el departamento de Atlántida, cerca de la costa norte de Honduras. Es el más pequeño de los tres, midiendo unos 25 cm. Cito la precisa descripción que hace de él Robert Gallardo: “el macho tiene partes dorsales verdes, máscara negra y anillo periocular azul. Tiene una banda de pecho angosta y blanca y los paneles de las alas son empedrados con blanco y negro”[6]. Mostramos una imagen cedida amablemente por el experto guía de aves Elmer Escoto.

Black-throated Trogon (fotografía por Elmer Escoto)

La hembra tiene las partes dorsales, la cabeza y el pecho color café, separada por una franja blanca del vientre amarillo. El anillo periocular es blanco e incompleto. Su distribución va del norte de México a Sudamérica. En Honduras se observa en la costa norte, incluyendo la Moskitia, y en toda la zona oriental del Departamento de Olancho.

TROGONES DE VIENTRE ROJO

SLATY-TAILED TROGON (TROGON MASSENA; EN ESPAÑOL COA COLA GRIS)

El Slaty-tailed Trogon es la coa de vientre rojo de mayor tamaño (puede medir casi 36 cm). Su nombre proviene del color grisáceo que la cola muestra vista de frente. El macho tiene la cabeza, el pecho y las partes dorsales superiores de tonalidad verde oscura mientras que en la hembra adquieren una tonalidad gris oscura por detrás y un gris claro de frente.

Slaty-tailed Trogon

Ambos sexos tienen un aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura y pico que va del rosa pálido al anaranjado. Su distribución se extiende del sudeste de México a Sudamérica. En Honduras está presente en toda la costa norte y también en la región oriental del departamento de Olancho en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

Slaty-tailed Trogon

Según el experto Robert Gallardo, se ha observado una pequeña población en Río Amarillo, Copán[7], en el occidente del país. Nosotros no encontramos registros en eBird, la base de datos más completa sobre observaciones de aves, ni en los departamentos de Copán, ni de Santa Bárbara.

LOS TRES MÁS PARECIDOS: ELEGANT TROGON (TROGON ELEGANS; EN ESPAÑOL COA ELEGANTE), MOUNTAIN TROGON (TROGON MEXICANUS, EN ESPAÑOL COA DE OCOTAL) Y COLLARED TROGON (TROGON COLLARIS; EN ESPAÑOL COA COLLAREJA).

Por supuesto, estas tres especies son diferentes; cada una posee su propio canto y distinta distribución; sin embargo, comparten características que pueden llevar al observador poco entrenado a confundirlas.

Elegant Trogon macho
Mountain Trogon macho
Collared Trogon macho

Digamos primeramente que todas poseen dimorfismo sexual; es decir que no solo genéticamente sino externamente (lo que en ciencia llama fenotipo) el macho y la hembra son diferentes. Curiosamente, visualmente los machos de estas tres especies tienen más características en común que con sus respectivas hembras.

Observemos estos rasgos en común:

– Tamaño: Los machos de T. elegans y T mexicanus miden alrededor de 30 cm; el macho de T. collaris apenas un par de centímetros menos.

– Aspecto general: Los machos de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho color verde oscuro; el pecho está separado del vientre rojo por una franja blanca, y alas grisáceas

– Detalles de la cabeza: Los machos de las tres especies poseen cabeza verde con pico amarillo

T. elegans y T mexicanus poseen aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura. Al menos en Centroamérica, T. Collaris posee la mascarita pero el aro periocular puede estar ausente o ser poco visible.

Lo mismo ocurre con las hembras: son más parecidas entre sí que con los machos correspondientes a sus especies. Veamos esas características:

– Tamaño: similar al de los machos en las tres especies.

– Aspecto general: Las hembras de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho café con alas color café claro o grisáceas. T. elegans y T mexicanus en la parte inferior del pecho presentan una delgada franja blanca, luego una ancha franja café claro que se angosta en el centro y debajo otra franja blanca aún más ancha que se extiende hasta el vientre, que es de un color rojo más pálido que en los machos. T. collaris entre el pecho verde y el vientre rojo solo presenta una franja blanca.

– Detalles de la cabeza: Las hembras de las tres especies poseen cabeza café con pico amarillo. T. elegans posee una suerte de mancha blanca debajo de los ojos.

Mountain Trogon hembra

Las diferencias más notables, además del canto y algunas que hemos marcado al hablar de atributos en común se encuentran en los patrones de las colas.

– Patrones de la cola: Considerando los machos, siempre vistos frente, T. elegans tiene barras finas blancas y negras interrumpidas regularmente por franjas blancas más anchas. T. mexicanus tiene como dos columnas de barras anchas blancas y negras. T. collaris, tiene barras finas blancas y negras.

– Otras diferencias fenotípicas: Nótese que en las hembras T. elegans tiene una suerte de mancha blanca debajo de los ojos y T. collaris tiene aro periocular blanco incompleto. –

– Hábitat: El hábitat de T. elegans es de bosques secos, en alturas de 0 a 1800 msnm. El hábitat de T. mexicanus son bosques latifoliados en alturas que van de los 600 a los 2500 msnm. T. collaris habita bosques húmedos en alturas que van de 0 a 2,400 msnm.

– Distribución: T. elegans, desde el sur de Estados Unidos al noroeste de Costa Rica. En Honduras tiene una amplia distribución, sobre todo en la zona centro sur y occidente. T. mexicanus se encuentra desde el oeste de México a Honduras. En Honduras se encuentra en la zona central y occidental. T. collaris es la de más amplia distribución, desde el sur de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el territorio.

RESUMIENDO:

El quetzal y su familia, los trogones, se encuentran de las aves más bellas de Centroamérica, por su bello colorido, poblado de verdes, rojos, amarillos, negros y blancos. Distinguir sus detalles contribuye a una mejor experiencia cuando los observamos. Termino con una tabla comparativa sobre la presencia de trogones o coas en los países de la región armada con datos provistos por eBird a la fecha de publicación de esta nota.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Quiero agradecer muy especialmente al Ing. Francisco Dubón por la revisión de este artículo y sus valiosas observaciones y sugerencias y al guía y experto Elmer Escoto por la fotografía del Black-throated Trogon que me facilitó.


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia, “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.436

[2] Por ejemplo, Jesse Fagan & Oliver Komar, hablan de 76 cm y Robert J. Gallardo de 66 cm. Ernest Preston Edwards no da la longitud.

[3] Gallardo, Robert J.,”Guía de las Aves de Honduras”, Edición de Autor, 2018, p.223

[4] Datos tomados de eBird, www.ebird.org

[5] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.222

[6] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.225

[7] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.224


BIBLIOGRAFÍA

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998, 4ta. Reimpresión, 2005

Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016

Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la del Black-throated Trogon de Elmer Escoto y publicada con su autorización.

AGALYCHNIS CALLIDRYAS, LA RANITA DE OJOS ROJOS MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

El género Agalychnis se distribuye desde México hasta Perú y Brasil. Reúne más de una docena de especies de las cuales la más famosa es la Agalychnis callidryas, una ranita verde de ojos rojos y gruesas pupilas elípticas verticales negras.

Agalychnis callidryas

Esta ranita, también conocida como rana de hoja de ojos rojos, rana verde de ojos rojos o rana calzonuda, se encuentra en la vertiente del Atlántico en zonas bajas y moderadas desde el centro de Veracruz y el norte de Oaxaca en México hasta el norte de Colombia. En la vertiente del Pacífico se encuentra desde el sudoeste de Nicaragua hasta el este de Panamá[1].

Agalychnis callidryas

La hembra es más grande (longitud hocico-cola de 48 a 77mm) que el macho (longitud hocico-cola de 30 a 59mm)[2].

MARCAS DE CAMPO

Además de la localización, hay seis marcas de campo observables a simple vista que facilitan su identificación:

  1. El color rojo de los ojos.
  2. La cabeza y dorso de color verde claro homogéneo e intenso.
  3. El color morado azulado de los flancos con rayas verticales amarillas.
  4. Los puntos blancos en el dorso, algo que comparte con otras especies del género.
  5. Los pliegues interdigitales moderados en manos y pies.
  6. Los dedos anaranjados o amarillentos, salvo el borde exterior de los dedos más externos.

Además, McCranie y Castañeda en “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras” mencionan que “los discos (de los dedos) tienen almohadillas muy grandes y cubiertas redondeadas”; luego mencionan que “las superficies dorsales son lisas a levemente granulada”. Finalmente agregan dos peculiaridades: “los especímenes del este de Honduras tienen una raya amarilla blanquecina que separa la coloración dorsal de los flancos, mientras que esta raya está ausente en los especímenes del oeste… el brazo y las superficies posteriores y anteriores de los muslos son de color morado (en el este de Honduras) o anaranjado (en el oeste)” [3].

COMPORTAMIENTO

Agalychnis callidryas es activa durante la noche, en particular, en las estaciones de mayor humedad. Se esconde en los árboles durante el día y en los periodos secos[4].

Agalychnis callidryas

Puede reproducirse en una amplia variedad de hábitats; el macho llama a la hembra que desciende de los árboles; tras el amplexo, la hembra se sumerge e hidrata para luego depositar sus huevos en vegetación que cuelga sobre charcos o humedales -incluso en recipientes con agua-, donde los renacuajos se desarrollan y generalmente nadan con la cabeza hacia arriba.

Agalychnis callidryas

ESPECIES SIMILAES

McCranie y Castañeda mencionan tres para Honduras: Agalychnis moreletii, Agalychnis saltator y Cruziohyla calcarifer. “Agalychnis moreletii tiene los flancos de color anaranjado sin líneas pálidas mientras que Agalychnis saltator tiene flancos de color morado sin líneas pálidas. Cruziohyla calcarifer tiene un calcar en el talón, flancos amarillos con rayas o barras verticales color negro y el iris amarillo a gris”[5]. En ambas Agalychnis, tanto moreletii como saltator, los ojos son más oscuros.

Agalychnis callidryas

Además, en Honduras existe una rana endémica de ojos rojos, la Duellmanohyla salvavida de pupilas negras horizontales, conocida como ranita de arroyo de ojos rojos, mucho más pequeña: longitud hocico-cola de la hembra hasta 34mm y del macho hasta 28mm, que habita en la costa norte del país.

Duellmanohyla salvavida

Para Costa Rica, el Dr. Jay M. Savage en “The amphibians and reptiles of Costa Rica” dice que los adultos de Agalychnis callidryas son inconfundibles, pero menciona que los juveniles deben distinguirse de una “prima” de la anterior, la Duellmanohyla uranochroa, que tiene pupilas negras horizontales y una ancha franja blanca brillante que va desde el labio superior, debajo del tímpano, hasta la ingle[6].

Agalychnis callidryas, nuestra ranita de ojos rojos, es una de las más bellas del continente y es portada de libros y revistas e imagen preferida para pósters y carteles. No se la pierda.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados


BONUS: VIDEOS


REFERENCIAS

[1] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007, p.147

[2] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.281

[3] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.146

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.282

[5] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.147

[6] Savage, Jay M., Op. cit., p.281


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, al igual que de la infografía.

EL RETO DE LOS MOTMOTS O GUARDABARRANCOS (por Pablo R. Bedrossian)

Los motmots son coloridas aves tropicales que solo existen en el continente americano. En cada región reciben un nombre diferente, como torogon, taragon, torogoz, guardabarranco, barranquero, momoto o burgo; pero sin importar el nombre que se les dé, la asombrosa combinación de rojos, azules, verdes, turquesas y naranjas de su plumaje los pone en la lista de los más buscados para fotografiar. Se los reconoce porque la mayoría de ellos tienen gruesos picos largos y curiosas colas en forma de raqueta.

Un motmot con su grueso pico y las puntas de la cola en forma de raqueta

Para describir las diversas especies, además del nombre científico, en Centroamérica suele preferirse el nombre en inglés. Ud. quizás se pregunte por qué. Es para unificar el lenguaje, porque hay un solo nombre en esa lengua para cada especie de ave; en cambio, en español suele diferir de pueblo en pueblo y de país en país.

TURQUOISE-BROWED MOTMOT (EUMOMOTA SUPERCILIOSA)

Turquoise-browed Motmot (Eumomota superciliosa)

En Honduras hay siete especies de motmot, pero en el barrio donde vivo, Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras, solo una, el Turquoise-browed Motmot (cuyo nombre científico es Eumomota superciliosa). Es llamada así por sus enormes “cejas” color turquesa, Su detalle más notable es la cola formada por plumas con forma triangular de color azul con puntas negras. También conocida como talapo, es el ave nacional de El Salvador y Nicaragua.

LESSON’S MOTMOT ( MOMOTUS LESSONII)

En nuestra ciudad hay unos cerros que forman parte de una pequeña cordillera que se conoce como El Merendón, y es un área protegida. Allí también se observa una especie más grande, el Lesson’s Motmot (nombre científico Momotus lessonii), antes conocido como Blue-crowned Motmot.

Lesson’s Motmot (Momotus lessonii)

Junto con el Turquoise-browed Motmot antes mencionado son los más comunes. Posee una corona o anillo turquesa en la parte superior de la cabeza y las plumas en raqueta de las puntas son muy pequeñas.

Lesson’s Motmot (Momotus lessonii)

EL RETO

Las demás especies son más difíciles de observar. Un fin de semana me propuse ver dos de ellas: el Keel-billed Motmot y la especie más pequeña y díscola, el Tody Motmot, algo nada fácil, pero, desde luego, tampoco imposible.

KEEL-BILLED MOTMOT (ELECTRON CARINATUM)

Con mi esposa nos dirigimos al Parque Nacional Cerro Azul Meámbar, más conocido por su acróstico PANACAM. Se encuentra a una hora de viaje de nuestra casa y a escasos 7 kilómetros del Lago de Yojoa, en el centro de Honduras. Se llega ascendiendo por una serpenteante carretera de tierra colorada.

En el Lodge ubicado en su entrada hay senderos que ofrecen una amplia diversidad[1]; también cuenta con torres de avistamiento. En una de ellas, muy próxima a la recepción del hotel, Abiel Martínez, el joven guía que me acompañó en la ocasión, reprodujo el canto del Keel-billed Motmot (Electron carinatum). Lo escuchamos paulatinamente acercarse. Cinco minutos después se mostró cerca nuestro. No era la primera vez que lo veía, pero era la primera vez que lo fotografiaba con claridad.

Keel-billed Motmot (Electron carinatum)

Abiel me dijo: “Cada vez que lo llamo, siempre responde”. Aprovechamos para ver otras aves. Tras la caminata, almorzamos con Graciela en el bello deck con vista al lago de este hotel de montaña; en el lugar hay además comederos para colibríes que llegan raudamente, se alimentan y se alejan dejando la resonancia de su zumbido.

Uno de los miradores del Panacam lodge

Por la tarde, estaba cerca de las cabañas cuando don Teo, uno de los guías que se hallaba a pocos metros, exclamó: “¡Mire lo que hay delante suyo!”.

Keel-billed Motmot (Electron carinatum)

Era otro Keel-billed Motmot a unos tres metros, apoyado en la baranda de una escalera, con tonalidad más verdosa, acentuada por la iridiscencia producida por el sol.

Keel-billed Motmot (Electron carinatum)

La primera misión estaba doblemente cumplida. Pernoctamos en el lodge y tras otra breve caminata fotográfica emprendimos el camino para encontrar el Tody Motmot (nombre científico Hylomanes momotula).

TODY MOTMOT (HYLOMANES MOMOTULA)

Descendimos en nuestro vehículo el camino de piedra y tierra unos 3 kilómetros hasta la aldea Santa Elena y allí doblamos a la derecha para dirigirnos a la EcoFinca Luna del Puente, ubicada a unos 20’, poco después del pueblo de San Isidro, en el Municipio de Santa Cruz de Yojoa, Cortés.

Flores en la EcoFinca Luna del Puente

La EcoFinca Luna del Puente es un hermoso y amplio terreno que cubre varias hectáreas; allí se cultiva el café y el cacao, y cuenta con una magnífica biodiversidad. Nos recibió nuestro amigo Damián Magario, un cordobés radicado en Centroamérica, quien ofició de guía. Mi esposa prefirió recostarse en una hamaca de tela. En cambio, Diana Rosellón, una querida colega observadora de aves que había acampado allí, decidió sumarse a nosotros para ir en busca del Tody Motmot.

Planta de cacao en EcoFinca Luna del Puente

Nos adentramos en el bosque siguiendo el sendero donde tiempo atrás ocasionalmente se dejaba ver el más pequeño de todos los torogones. Es un angosto camino de tierra rodeado de una vegetación muy tupida. Tras cuatrocientos metros de marcha nos detuvimos donde lo habían observado. Damián reprodujo su canto utilizando la aplicación Merlin, favorita de los birders. Como no obtuvimos respuesta, avanzamos unos doscientos metros más. Intentamos de nuevo y pareció responder muy a lo lejos, pero teníamos dudas. ¿Vamos en su búsqueda? Damián no dudó y pronunció un viejo refrán para dejar en claro que la decisión ya estaba tomada: “El que no arriesga no gana”.

Tody Motmot (Hylomanes momotula)

Decidimos penetrar en la espesura. Descendimos lentamente por una barranca, abriéndonos paso trabajosamente entre arbustos con espinos y un grueso zacate, hasta encontrar un pequeño espacio donde agazapados volvimos a reproducir el llamado del Tody Motmot. Para nuestra sorpresa nos respondió. Minutos después se posó por un instante frente a nosotros; sin darnos tiempo para una fotografía partió con la misma velocidad con la que llegó. Esperamos su regreso durante más de media hora. Veíamos y escuchábamos otras aves, pero nuestro pájaro ni siquiera cantaba a la distancia.

Selfie por Diana Rosellón; al lado suyo el autor de esta nota y detrás Damián Magario, todos a la espera del Tody Motmot

Decidimos regresar habiendo obtenido como premio raspones y picaduras. Nos tomó más de veinte minutos la subida sobre ese terreno irregular cubierto de ramas y juncos. Cuando logramos retornar al sendero hicimos una nueva prueba, reproduciendo la llamada, pero el motmot enano no respondía. Era el momento para desistir. “Hagamos un intento más” propuse.

Tody Motmot (Hylomanes momotula)

Habiendo insumido cerca de una hora y media, nuestra búsqueda había resultado estéril. Sin embargo, no perdíamos nada con invertir un rato más. Lo habíamos visto por brevísimos segundos, y aunque no cantara sabíamos que debía estar allí. La tarde estaba avanzando, y el resto de sol que quedaba nos permitiría intentar unos minutos más.

Más flores en la Ecofinca Luna del Puente

 Avanzamos unos treinta metros. Sin previo aviso, el Tody Motmot apoyó sus diminutas patas en una rama justo frente a nosotros. La sorpresa del encuentro no impidió que, al fin, pudiéramos fotografiarlo. No fue fácil ni obtuvimos imágenes perfectas, pues comenzaba a oscurecer.

Tody Motmot (Hylomanes momotula), foto por Damián Magario

Pocos segundos después el ave había desaparecido. Con una amplia sonrisa, nos felicitamos mutuamente por el mágico momento. Emocionados, desde luego, emprendimos el regreso.

Imagen tras el encuentro con el motmot enano; de izquierda a derecha Damián Magario, Diana Rosellón y el autor de esta nota

EL MOTMOT GARGANTA AZUL

He podido ver ya en cuatro ocasiones otro torogon, el garganta azul. Blue-throated Motmot (nombre científico Aspatha gularis). Tiene su santuario en Opatoro, una localidad cercana a Marcala, La Paz, en el Occidente de Honduras.

Blue-throated Motmot (Aspatha gularis)

Muy esquivo, cuesta fotografiarlo pues se esconde entre el follaje con mucha facilidad. Sin embargo, sus colores le dan una belleza única. Se caracteriza por su garganta intensamente azul y la ausencia de raquetas en la cola.

Blue-throated Motmot (Aspatha gularis)

ACERCA DE LOS TOROGONES

Pertenecen a la familia Momotidae. Se los conoce como guardabarrancos o barranqueros porque crean huecos en los barrancos para utilizar como nidos. Solo existen en el trópico latinoamericano. En total hay 14 especies, de las cuales 10 habitan en Centroamérica, y de ellas 7 se observan en Honduras, donde vivo, que es el país con más especies de motmots en el mundo. Comparto una tabla donde se puede ver la distribución de motmots según eBird.

Solo me faltan ver allí el Broad-billed Motmot (Electron platyrhynchum) y el Rufous Motmot (Baryphthengus martii). Se encuentran en la costa norte de Honduras y en la Mosquitia, al oriente del país, lugar donde no es posible acceder por transporte terrestre.

Broad-billed Motmot (Electron platyrhynchum), foto por nuestro amigo y maestro Romel Romero

Compartimos una imagem del Rufous-capped Motmot (Baryphthengus ruficapillus), también con corona rufa, que habita en las selvas tropicales ubicadas al este de Sudamérica (Brasil, Paraguay y Argentina) y es conocido como yeruvá o yeruvá oriental.

Russet-crowned Motmot (Momotus mexicanus), foto por Vicente García

ACERCA DE LOS MOTMOTS, TOROGONES O GUARDABARRANCOS

Su colorido plumaje brillante hace a los motmots sumamente vistosos. Una curiosa característica de la mayoría de los miembros de esta familia son sus largas colas en forma de raqueta. Robert Gallardo, citando a Beebe (1910) explica que “las puntas son formadas por la caída de venas que están débilmente pegadas a lo largo del raquis medial de las dos plumas caudales centrales alargadas”[2].

Turquoise-browed Motmot (Eumomota superciliosa) mostrando las puntas de la cola en forma de raqueta

Según el mismo autor, un experto al que admiramos, se alimentan de “artrópodos, pero también de frutos y ocasionalmente de vertebrados pequeños”. No tiene dimorfismo sexual (externamente el macho luce igual que la hembra) y sus sonidos son graves, cortos y poco atractivos al oído humano.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] Para conocer más de ese lugar, puede leer nuestro artículo https://pablobedrossian.com/2017/09/13/una-caminata-por-panacam-parque-nacional-cerro-azul-meambar-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018, p.227


BIBLIOGRAFÍA

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005)

Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016

Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de:

La foto de los tres observadores de aves agazapados esperando al Tody Motmot, tomada por Diana Rosellón.

La última foto del Tody Motmot (Hylomanes momotula), tomada por Damián Magario.

La foto del Broad-billed Motmot (Electron platyrhynchum), tomada por Romel Romero.

La foto del Russet-crowned Motmot (Momotus mexicanus), tomada por Vicente García

Las cuatro han sido utilizadas con los respectivos permisos de los mencionados fotógrafos, actuales propietarios de sus derechos.

SPILOTES PULLATUS: LA “MICA”, LA SERPIENTE TIGRE AMERICANA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

La Spilotes pullatus, popularmente conocida como mica, es una de las serpientes de mayor tamaño de Centroamérica, pudiendo alcanzar los 2,65 metros. Pero no solo es de las más grandes sino de las más bellas: su color negro con manchas o bandas amarillas en patrones cambiantes, le da un aspecto atigrado que la hacen fácilmente reconocible.

Es la única especie del género Spilotes. Algunos la llaman también zumbadora, pero es un nombre que en popularmente se asigna a diversas especies. No es venenosa. Se la encuentra de México a la Argentina en zonas que van desde el nivel del mar hasta los 1500 metros sobre el nivel del mar, en bosques tropicales y subtropicales lluviosos, húmedos y secos.

Su cabeza es alargada y se distingue del cuello mientras el cuerpo es relativamente delgado (más delgado que el de una boa, más grueso que el de una oxybelis o bejuquilla) y posee una larga cola. Por debajo, el color es amarillo pálido, a veces con manchas negras.

Sus pupilas son redondas. Para los que aprecias datos más técnicos, poseen escamas dorsales en números pares de filas (de 14 a 20) en la mitad del cuerpo[1].

Suele ser un animal tranquilo, que no agrede y solo se reacciona si de lo ataca, pudiendo dar golpes indoloros con su cola[2]. Puede nadar en ríos. Ante la presencia humana, especímenes que se arrastraban por el suelo o cruzaban carreteras se paralizaron y retorcieron sus cuerpos en lugar de tratar de escapar[3]. Sin embargo, parece ser que su principal defensa consiste en inflar grandemente su cuello[4].

Está activa durante el día; posee hábitos terrestres y arbóreos. Las dos ocasiones que hemos visto apareamientos ha sido en ramas altas de árboles grandes. Ovípara, coloca de 7 a 25 huevos[5]; las crías nacen casi dos meses después[6].  

La Spilotes pullatus se alimenta de pájaros, huevos de aves y pequeños mamíferos; el Dr. Gunther Köhler ha documentado en el Volcán Mombacho, Nicaragua, un ejemplar comiendo un juvenil de puercoespín[7]; las crías, en cambio, comen principalmente ranas y lagartijas[8].

Personalmente he visto una docena de ejemplares; la mitad muerta por la acción humana que destruye lo que desconoce. Tanto creencias populares como la falta de instrucción llevan a creer a muchos campesinos e incluso a personas en áreas urbanas que las micas son venenosas.

CÓMO DIFERENCIARLAS

Escribe el Dr. Jay M. Savage que algunos pueden confundirla con la Chironius grandisquamis debido a que algunos adultos de Spilotes pullatus son completamente negros (algo que nosotros nunca hemos observado).

Chironius grandisquamis

Para diferenciarlas, sugiere contar y observar las escamas: Spilotes pullatus cuenta con escamas dorsales distribuidas uniformemente en 14 a 20 filas en la mitad del cuerpo, mientras que en la Chironius grandisquamis las escamas dorsales están dispuestas oblicuamente en diez filas en la mitad del cuerpo, y, como máximo, solo las seis a ocho filas superiores se encuentran anilladas[9].

Chironius grandisquamis. La cabeza se encuentra en el cuadrante inferior derecho

Cuidemos nuestra biodiversidad. Recordemos que las micas son totalmente inofensivas.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.686.

[2] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.116

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.204

[4] Savage, Jay M., Op. cit. p.687

[5] El Dr. Jay M. Savage dice ponen de 7 a 10 huevos

[6] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.260

[7] Köhler, Gunther, Op. cit., p.260

[8] Marineros, Leonel, Op.cit., p.116, citando a Mehrtens (1987),

[9] Savage, Jay M., Op. cit. p.686


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA (por Pablo R. Bedrossian)

Hay aves que ya no existen. Por ejemplo, el famoso pájaro dodo (nombre científico Raphus cucullatus), endémico de las Islas Mauricio en el Océano Índico, desapareció a fines del siglo XVII a causa del hombre. Otro caso es el pájaro carpintero real, (nombre científico Campephilus imperialis) que se hizo popular gracias a los dibujos animados de El Pájaro Loco (en inglés Woody Woodpecker). No ha habido reportes confiables de su avistamiento desde 1956.

Otras aves han desaparecido de algunas regiones o países. Por ejemplo, un pequeño halcón, el Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) que el autor de esta nota ha fotografiado en Tikal, Guatemala, hace años que no se observa en Honduras, país de donde se lo considera extirpado.

Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) 01

Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) en Tikal, Departamento de Petén, Guatemala. Foto tomada en 2009.

Muchas especies se han extinguido, han restringido su hábitat o disminuido sus poblaciones por la acción humana; no solo es debido a la caza sino también a la destrucción de los bosques, la contaminación de los ríos, el uso de plaguicidas y la expansión demográfica, entre otras causas.

El caracara garganta roja (cuyo nombre científico es Ibycter americanus y en inglés Red-throated Caracara) supuestamente tiene una amplia distribución que va de México a Brasil y Bolivia; sin embargo, es una especie cada vez es más difícil de encontrar pues, aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lo ha incluido dentro del grupo de “preocupación menor”[1], sus poblaciones vienen reduciéndose dramáticamente[2]. Al momento de escribir este artículo (fines de octubre de 2018), según eBird[3], la base de datos preferida de los observadores de aves, para México, Guatemala, Belice y El Salvador no hay reportes. La última observación en Nicaragua fue el 14 de diciembre del 2015, y en Costa Rica, donde es muy difícil de hallar, el 24 de agosto de este año, documentado por una foto de pésima calidad según el propio usuario que la tomó.

INTENTOS FALLIDOS

Romel Romero, nuestro maestro y amigo, regresando de un viaje de trabajo por una zona rural del centro de Honduras escuchó a estas ruidosas aves. A pesar de la sorpresa, gracias a su extraordinaria memoria auditiva las reconoció de inmediato. Detuvo su vehículo y luego de una exhaustiva búsqueda logró fotografiarlas. Fiel a su estilo, este experto observador de aves hondureño nos compartió la información y nos propuso ir a buscarlas. Seguramente habría más ejemplares por allí.

Pernoctamos en Siguatepeque, una tranquila ciudad en el centro de Honduras, y a la seis de la mañana once personas provenientes de diversos lugares de Honduras nos montamos en dos camionetas con el único propósito de encontrar el Red-throated Caracara[4]. En el grupo había observadores de aves expertos como John Van Dort, Francisco Dubón, Héctor Moncada, Oscar Suazo y Ricardo Aguilar, fotógrafos eximios como Kathy y Alejandro Sikaffy, además de Karina y Ashley, esposa e hija de Romel.

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El día estaba oscuro y lluvioso, tal como indicaba el pronóstico. Nos dirigimos hacia el noreste por un camino que rápidamente se hizo de tierra. Gracias a la tracción 4 x 4 de las pickups pudimos avanzar sobre el barro y vadear algunos pequeños arroyos; ante los signos de una posible tormenta alguno propuso desistir del intento. Sin embargo, primó el deseo de arriesgarnos y continuar el viaje por un camino sinuoso que bajaba y subía.

Tras andar más de una hora, al aproximarnos al punto donde Romel Romero había visto los dos ejemplares, las nubes comenzaron a alejarse, permitiendo que el sol asome sus rayos. Cuando nos detuvimos cerca de las 7.30 de la mañana en el sector Tierras Blancas (14.7092,-87.6973), Municipio de La Trinidad, Departamento de Comayagua, el cielo se había aclarado. Nos encontrábamos en la cresta de una montaña a 630 metros sobre el nivel del mar, que servía de mirador hacia un fértil valle tras el cual se levantaba otro cerro. La vista era imponente.

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Repentinamente apareció un buen número de payasos, un tipo de pájaro carpintero de aspecto colorido (en inglés Acorn Woodpecker, nombre científico Melanerpes formicivorus).

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También contemplamos, entre otros, a un halconcito llamado en español cernícalo americano (en inglés, American Kestrel, nombre científico Falco sparverius[5]) y, apoyado sobre un poste de madera, un pequeño Rusty Sparrow (nombre científico Aimophila rufescens).

DSC05659.JPGRomel reprodujo desde su celular el canto del caracara garganta roja audible a considerable distancia gracias a un parlante con tecnología bluetooth; en algún momento se oyó la respuesta a lo lejos pero no fue posible identificar de dónde provenía el sonido. El aliciente más significativo provino de un agricultor que apareció en el camino con su machete. Al consultarle nos dijo:

Siempre se escucha; es un ave negra de cuello rojo y pico ganchudo. Aquí le decimos “cuentacacao”.

Sentimos que estábamos más cerca.

Luego de casi una hora en nuestra primera parada, avanzamos cerca de un kilómetro más hasta el sector Terreros (14.7104,-87.6857), a 650 metros sobre el nivel del mar.

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Mientras detrás nuestro se alzaba un bosque mixto de pino-encino, seguíamos desde la carretera de tierra pendientes de oír el canto del caracara garganta roja.

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De pronto en el cielo aparecieron numerosos buitres negros, conocidos en Honduras como zopilotes cabeza negra (en inglés, Black Vulture; nombre científico Coragyps atratus) y gavilanes de ala ancha (en inglés, Broad-winged Hawk; nombre científico Buteo platypterus). En esa media hora volvimos a llamar al caracara garganta roja sin éxito. ¿Estaría realmente allí o la observación que Romel había hecho durante la semana fue pura casualidad?

EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

Decidimos seguir avanzando. Llegamos a La Trinidad, un pequeño pueblo, cabecera del municipio del mismo nombre, que vive de la agricultura y la ganadería. Vimos la iglesia, erigida hace justo un siglo, y aprovechamos para hacer consultas. Todos coincidían que el ave estaba en la zona. Nos brindaron la misma descripción que el campesino y el mismo nombre: cuentacacao.

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Seguimos nuestro viaje cuando alguien señaló la copa de un árbol ubicado a unos 30 metros sobre un montículo . Bajamos de los autos pensando que había visto el ave que buscábamos. Sin embargo, eran dos caracaras comunes o quebrantahuesos, (en inglés Crested Caracara; nombre científico Caracara cheriway), muy parecidos al que conocemos en Argentina como carancho (nombre científico Caracara plancus). No tuvimos tiempo de fotografiarlos pues volaron de inmediato.

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Crested Caracara (nombre científico Caracara cheriway); foto tomada en 2015

Avanzamos unos 150 metros más (ubicación 14.7114,-87.6604) y de repente oímos muy cerca de nosotros su inconfundible canto, que suena parecido a ca-cou, ca-cou, de allí lo del nombre cuentacacao. Una pareja de caracaras garganta roja estaba frente de nosotros. Aunque se movió de inmediato seguimos oyendo las ruidosas voces. Vimos otro ejemplar a nuestra derecha y luego de avanzar unos metros, uno posando directamente frente a nosotros en una rama elevada. Además, se veía la pareja en una zona oscura cubierta por hojas del mismo árbol. En total había cinco.

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Cruzamos un alambre de púas y pudimos observar, fotografiar y filmar desde cerca el ejemplar perchado, quizás un poco más joven que los otros. Se quedó allí largamente, durante más de 15’. Pudimos admirar esta ave de gran porte en toda belleza.

Luego dos ejemplares volaron hasta una rama seca y se dejaron fotografiar allí por unos instantes.

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Misión cumplida. Habíamos podido ver al fin esta peculiar ave cuya supervivencia en México y Centroamérica se encuentra en riesgo.

ACERCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

El caracara garganta roja es altamente territorial y de gran tamaño, pues mide entre 53.3 y 63.5 cm. Su extensión de alas llega a 114.3 cm. No presenta dimorfismo sexual[6].

Su cabeza y cuerpo son de color negro con panza blanca y patas rosadas o rojas; su pico amarillo está rodeado de una cera[7] color celeste; desde luego, su garganta es roja, lo mismo que sus ojos.

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Habita en bosques de hoja ancha y de pino, a una altura que varía de los 500 a 1000 metros sobre el nivel del mar, al menos en Honduras[8]. Anda solo, en pareja o en grupos pequeños; su vuelo es lento.

Contra lo que se cree no es un ave carroñera. Se alimenta principalmente de larvas de abejas y avispas (hurgando en sus nidos) pero también de insectos adultos[9]. Coloca dos a tres huevos blancuzcos con manchas rojizas y amarronadas[10].

Ya los expertos Steve Howell y Sophie Webb al publicar su famoso libro en 1995 sobre aves de México y norte de Centroamérica presumieron que el caracara garganta roja se encontraba extirpado de la región. En aquel entonces utilizaron su anterior nombre científico, Daptrius americanus. Ernest Preston Edwards también en su libro de aves de México y áreas adyacentes, publicado en 1998, los considera extirpados de esas zonas[11]. Por todo ello, haber admirado estas magníficas aves, tan difíciles de hallar, fue uno de esos momentos que recordaremos toda la vida.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] BirdLife International (2018) Species factsheet: Ibycter americanus. Downloaded from http://www.birdlife.org on 25/10/2018

[2] Davis, C. and S. McCann (2014). Red-throated Caracara (Ibycter americanus), version 1.0. In Neotropical Birds Online (T. S. Schulenberg, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/nb.retcar2.01

[3] www.ebird.org, © Audubon and Cornell Lab of Ornithology

[4] Los observadores de aves preferimos usar los nombres en inglés pues en todos los países donde se habla esa lengua (de Estados Unidos a Australia, del Reino Unido a Sudáfrica) las aves mantienen el mismo nombre; en cambio, los nombres populares en español suelen cambiar no solo de país en país, sino de pueblo en pueblo.

[5] Aclaramos el uso de las mayúsculas y minúsculas en las especies animales: los nombres populares en español van en minúscula (uno no escribe “una Jirafa” sino “una jirafa”; en inglés se escriben con la letra inicial en mayúscula. Finalmente, los nombres científicos se escriben con dos palabras en latín; la primera, con la letra inicial en mayúscula expresa el género y la segunda, toda en minúsculas, expresa la especie).

[6] Gallardo, Robert J., “Guide to Birds of Honduras”, Edición de autor, 1ª Edición, 2014, p.236.

[7] “Cera” en español (“cere” en inglés) es una membrana que se encuentra en la parte superior del pico de algunas aves

[8] Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016, p.218

[9] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.236.

[10] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.212

[11] Preston Edwards, Ernest “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005), p.186


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos