UNA BOA CONSTRICTOR COMIENDO UNA IGUANA GRIS (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Una de las serpientes más famosas del mundo es la Boa constrictor. Esa popularidad quizás se deba a su amplia distribución, que va desde el norte de México a la Argentina, y a su impactante tamaño, que puede alcanzar unos cuatro metros.

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En Campisa, San Pedro Sula, Honduras, donde resido, he visto personalmente más de veinte ejemplares en estado natural, algunos de más de dos metros. No solo sorprenden por su longitud sino por su grosor. Su ancho cuerpo cilíndrico les permite comprimir mortalmente a sus presas gracias a la fuerza provista por robustos anillos musculares. El nombre constrictor precisamente se deriva de su capacidad de matar por estrangulamiento.

UNA BOA COMIENDO UNA IGUANA

En una ocasión, mientras almorzaba sonó el teléfono. Un vecino me sugirió.

– Véngase pronto, hay una boa comiéndose un garrobo.

Tardé cinco minutos en llegar hasta el lugar. Allí encontré una Boa constrictor devorando – en realidad, engullendo, porque no mastican- un Ctenosaura similis, una iguana gris o iguana café de cola espinosa, conocida en inglés como Spiny-tailed Iguana.

Pude registrar el momento en video:

ACERCA DE LA BOA CONSTRICTOR

La Boa constrictor es una serpiente de color marrón o café claro cubierto por 17 a 29 manchas ovaladas color café oscuro. Pese a que la cabeza se destaca claramente del cuerpo y su pupila es elíptica, no es venenosa. Suele presentar un triángulo oscuro (o una franja) con vértice en el ojo que se extiende hacia el ángulo de la boca. La cola es relativamente corta. Las escamas superiores de la cabeza suelen ser más pequeñas o iguales que las del dorso.

No pone huevos: es vivípara, pariendo de 10 a 64 crías por vez, generalmente de marzo a agosto. Las boas recién nacidas miden cerca de medio metro y pesan unos 50 gramos[1].

Copy of P1230755Vive desde el nivel del mar hasta 1370 metros[2], en hábitats boscosos muy diferentes y también en manglares. De hábitos nocturnos, a veces se las observa activas de día. Pueden encontrarse sobre la tierra, en zonas cubiertas por abundante hojarasca o en ramas de árboles grandes, donde suelen esconderse en alguno de sus huecos.

Su dieta es variada: reptiles, aves y mamíferos pequeños. Cuando se sienten amenazadas adoptan una posición defensiva, bufando con el hocico abierto. Pueden morder causando heridas dolorosas y sangrantes debido a sus numerosos y poderosos dientes. Al cazar ratones, arañas y otros animales evitan plagas y contribuyen a preservar el medio ambiente.

OTROS NOMBRES POPULARES

En Centroamérica, según la región, se la llama boa, boba, mazacuate, mazacuata, tragavenados, waula (en lengua miskita) o matacaballos. Algunos de estos nombres se utilizan también en zonas de Sudamérica, donde también hay quienes la conocen como mantona, tragavenao, jiboia y lampalagua.

LA BOA ROSADA

Finalmente, en los Cayos Cochinos, un conjunto de islotes del Caribe hondureño, existe una variedad más pequeña de Boa constrictor de color rosado pálido, conocida como boa rosada. Personalmente he llegado a ver seis en ese lugar en un mismo día. Aún se discute si su coloración se debe a cuestiones genéticas o alimenticias.

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© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.175

[2] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.63


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

OSOS HORMIGUEROS EN CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

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Serie MAMÍFEROS DE CENTROAMÉRICA

Vivo Residencial Campisa, un proyecto residencial y ambiental de unas 300 hectáreas, en San Pedro Sula, Honduras. Su entorno es el de un bosque seco tropical. Posee una cobertura vegetal típica de las urbanizaciones, con arborización, engramado y jardinería, pero en su mayor proporción es una reserva natural con cobertura vegetal continua. El terreno es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sudeste y norte.

Tamandúa mexicana 04 DSC04624Una mañana, hace pocos días, un trabajador de la empresa que desarrolla el proyecto me mostró algo asombroso: un oso hormiguero mediano, conocido como tamandúa, instalado en uno de los árboles, saboreando un manjar de insectos. Sus movimientos lentos y ordenados me permitieron fotografiarlo y filmarlo sin dificultades a una distancia de unos 5 o 6 metros.

No es la primera vez que alguien informa haber visto un tamandúa en la comunidad donde vivimos. Ya lo habían hecho dos vecinos, Frank Gallardo y Eduardo Fiallos, pero es la primera vez que su observación se documenta. El tamandúa se encontraba a sólo unos 200 metros de mi casa y a unos 50 metros del nacimiento del cerro.

QUÉ SON LOS OSOS HORMIGUEROS        

Los osos hormigueros conforman la familia Myrmecophagidae, que significa literalmente comedores de hormigas, en referencia a su dieta preferida. Son mamíferos placentarios exclusivamente americanos, que habitan regiones tropicales desde México hasta el norte de la Argentina. Sólo hay cuatro especies. ¿Qué tienen en común? Dejemos que un experto señale la más importante: “El cráneo es tubular; el hocico es cilíndrico, con una estrecha abertura, que permite únicamente la entrada y salida de la lengua, la cual es larga y delgada, con abundante saliva; no poseen dientes”[1].

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Estos hormigueros (no son verdaderos osos) tienen la piel cubierta de pelos y, según el mismo autor, las cuatro extremidades poseen cinco dedos, aunque, dependiendo de la especie, no todos son visibles externamente; además los miembros superiores son más desarrollados que los inferiores y tienen garras potentes.

EL MÁS PEQUEÑO, EL CYCLOPES DIDACTYLUS U OSO HORMIGUERO ENANO

Cyclopes didactylus 05 P1260163La observación del tamandúa no fue mi primer contacto con osos hormigueros. En diciembre de 2009, un colega de La Ceiba, en el norte de Honduras, planteó un dilema ético a un grupo dedicado a preservar la biodiversidad nacional. Alguien le había ofrecido un Cyclopes didactylus, (un oso hormiguero enano). Si lo compraba, estaría alentando el tráfico de especies; pero si no lo hacía, el pobre animalito terminaría de mascota en algún sitio alejado de su entorno. Luego de un breve debate, la mayoría recomendó su compra para liberarlo en el Parque Nacional Lancetilla, zona donde habita la especie. Interactuar con este osito hormiguero fue una experiencia memorable.

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A pesar de su naturaleza salvaje se comportó amigablemente, sin rehuir al contacto humano. Comprobé la suavidad de su pelaje cuando lo tuve en mis brazos.

Lo liberamos la misma noche que lo trajeron, el 11 de diciembre de 2009.

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Conocido en inglés como Silky Anteater y en español como oso hormiguero enano, hormiguero pigmeo, hormiguero sedoso, hormiguero de seda, hormiguero oro, oso dorado, serafín de platanar, ceibita, angelito, flor de balsa, gato balsa o perico ligero dependiendo el país y la región, es el más diminuto de la familia. Pesa aproximadamente medio kilo[2]; de los hormigueros, es el que tiene la cabeza menos alargada y la nariz más pequeña. Su color dorsal va del dorado al ocre brillante, con una franja café o marrón en su centro, mientras que el vientre tiene una tonalidad más amarillenta. Su cola es prensil, peluda, sedosa y más larga que el cuerpo[3]; se sirve de ella para moverse entre las ramas. En cuanto a su reproducción, tiene sólo una cría por camada[4][5].

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Se distribuye desde México hasta el norte de Bolivia. En Sudamérica se ubica en la zona oeste del continente, en zonas aledañas a los Andes, pero hay poblaciones de esta especie en Brasil, en áreas cercanas al océano Atlántico. No se ha documentado su presencia en El Salvador[6]. En México se lo considera en peligro de extinción[7].

Su hábitat son los bosques húmedos, bosques de crecimiento secundario y manglares. Vive en los árboles y prefiere la vida solitaria. Suele actuar de noche y dormir de día, enrollado a las ramas como un ovillo. Los pocos datos disponibles indican que el macho se moviliza más que las hembras, pero siempre dentro de un perímetro muy limitado, menor a medio kilómetro cuadrado.

LOS MEDIANOS, LAS DOS ESPECIES DE TAMANDÚAS

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Los osos hormigueros medianos se denominan tamandúas y hay dos especies: Tamandua mexicana (Northern Tamandua en inglés), que se distribuye desde México hasta el noroeste del Perú y el noroeste de Venezuela[8], y Tamandua tetradactyla (Southern Tamandua en inglés), que se encuentra sólo en Sudamérica desde Colombia, Venezuela, y la isla Trinidad hasta el norte de Argentina y Paraguay. El modo más sencillo de diferenciarlos es observar si poseen una mancha negra en forma de chaleco: El T. mexicana lo posee, y el T. tetradactyla no[9].

Los tamandúas poseen diversos nombres populares, según la región: oso hormiguero mediano, oso mielero, oso melero, oso colmenero, oso brazo fuerte, brazo fuerte, chupa miel, entre otros.

Hablemos del que observamos, el Tamandúa mexicana. Posee un cuerpo alargado de pelaje corto, con una trompa delgada y desnuda que se va oscureciendo hacia la punta. Como todos los hormigueros, no tiene dientes y posee una lengua delgada y pegajosa[10]. Sus ojos son pequeños y las orejas redondeadas.

Tamandúa mexicana 01 DSC04607El animal pesa entre 3.8 y 8.5 kg. Su dorso es un color crema amarronado con el mencionado chaleco oscuro. Los miembros delanteros son fuertes, con dos garras grandes y dos pequeñas; las patas traseras terminan en cinco garras y la cola es prensil[11].

Su ámbito natural son tanto los bosques secos como los bosques húmedos. Puede tener hábitos diurnos o nocturnos, pero siempre en solitario. En Panamá se ha estimado que tiene un campo de acción de hasta 75 hectáreas, pero en Centroamérica el rango identificado es más reducido, hasta unas 25 hectáreas[12]. Aparentemente su distribución es amplia, pero debido a sus costumbres solitarias su densidad poblacional es muy baja.

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Puede ser terrestre o arborícola, pero duerme entre las ramas. Se esconde en huecos, sean de troncos o de tierra, incluso en el suelo. Se alimenta de hormigas y termitas. El sureño Tamandua tetradactyla también gusta de las abejas. Las hembras dan a luz un ejemplar por vez, y, cuando van a comer, suelen ubicar a su cría en un nido en el hueco de un árbol. Se han observado hembras cargando en sus espaldas a sus crías[13]. Está relativamente protegido de la caza furtiva debido a que su piel no es codiciada por su rugosidad, ni su carne utilizada para preparar comidas.

EL OSO HORMIGUERO GIGANTE

Myrmecophaga tridactyla 02 DSC04708Su nombre científico es Myrmecophaga tridactyla (en inglés Giant Anteater) y es, sin duda, el más conocido de la familia de los hormigueros. En español, se lo conoce como oso hormiguero gigante, oso caballo, oso bandera o yurumí. Lo he visto solamente en cautiverio. Es un animal realmente único, pues no se parece a ningún otro. Lamentablemente es una especie seriamente amenazada.

Myrmecophaga tridactyla 03 DSC04714Es de gran tamaño (puede medir más de dos metros) y posee hábitos terrestres. Su alargada cabeza de forma cónica y sin cuello parece la continuación natural del resto del cuerpo. Posee una larguísima lengua retráctil puede alcanzar los 60 cm de largo, y está cubierta por una sustancia adhesiva que le permite capturar las hormigas con facilidad. Su extensa cola que no es prensil está cubierta de largos pelos, [14]. Tiene un color café o marrón oscuro, con una típica mancha negra en forma de V, que va del pecho hasta la parte media de la espalda. Sus patas delanteras son color crema, con dedos que terminan en garras[15].

Su hábitat son bosques secos y bosques húmedos. Si bien se dice que se encuentra desde el sur de Belice hasta el norte de Argentina, es muy raro en Centroamérica. Recientemente, utilizando cámaras trampa, David Gonthier y Franklin Castañeda documentaron fotográficamente la existencia de al menos dos osos hormigueros gigantes[16] en los alrededores del río Sikre, en la Reserva de la Biosfera de Río Plátano, confirmando su existencia en Honduras[17]. Este hallazgo es esperanzador pues el Myrmecophaga tridactyla es considerado el mamífero más amenazado de Centroamérica y se cree extinto en Belice y Guatemala, and probablemente también en Costa Rica[18].

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS

Agradecemos muy especialmente a Franklin Castañeda por toda la información brindada sobre el Myrmecophaga tridactyla, el oso hormiguero gigante.


REFERENCIAS

[1] Tirira S., Diego, “Mamíferos de Ecuador II”, Museo de Zoología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, Ecuador, 1999, p.59

[2] Carrillo, Eduardo, Grace Wong y Joel C. Sáenz, “Mamíferos de Costa Rica Mammals”, INBio, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 1999, p.56 dan un peso menor, entre 155g y 275g.

[3] Hayssen, Virginia, Flavia Miranda, and Bret Pasch, “Cyclopes didactylus (Pilosa: Cyclopedidae)”, Mammalian Species 44(895):51-58, enero 2012. © 26 de septiembre de 2012, American Society of Mammalogists, p.53

[4] Carrillo, Eduardo et al., Op. cit,, p.56

[5] Leyendo diferentes libros y publicaciones se encuentra que hay quienes dicen que la cría es transportada en el vientre por la hembra y quienes dicen que por el macho sobre su espalda.

[6] Hayssen, Virginia et al., Op. cit., p.54

[7] Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994, que determina las especies y subespecies de flora y fauna silvestres terrestres y acuáticas en peligro de extinción, amenazadas, raras y las sujetas a protección especial, y que establece especificaciones para su protección, DOF (Diario Oficial de la Federación) del 16/05/1994,

[8] Carrillo, Eduardo et al., Op.cit. p.54

[9] Tirira S., Diego, Op. cit., p.60

[10] Navarrete, Daya y Jorge Ortega, “Tamandua mexicana (Pilosa: Myrmecophagidae)”, Mammalian Species 43(874):56–63, © 28 de marzo de 2011, American Society of Mammalogists, p.58

[11] Carrillo, Eduardo et al., Op.cit. p.54

[12] Navarrete, Daya et al., Op. cit., p.60

[13] Navarrete, Daya et al., Op. cit., p.61

[14] Tirira S., Diego, Op. cit., p.60

[15] Carrillo, Eduardo et al., Op.cit. p.52

[16] Las cámaras trampas capturaron cuatro imágenes de osos hormigueros, que, según los autores, corresponden, al menos a dos ejemplares diferentes. Esto sugiere que su presencia en la zona en mucho más alta de lo esperado.

[17]  Gonthier, D. J. and Castañeda, F. E. 2013. “Large- and medium-sized mammal survey using camera traps in the Sikre River in the Río Plátano Biosphere Reserve, Honduras”. Tropical Conservation Science. Vol. 6(4):584-591, p.584

[18] Superina M., Miranda F.R., & Abba A.M. 2010. “The 2010 Anteater Red List Assessment”. Edentata 11:96-114. Google Scholar, p.104


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PELEA ENTRE DOS MACHOS DE CTENOSAURA SIMILIS – IGUANA GRIS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Esta mañana, a unos 100 metros de mi casa, contemplé un inusual espectáculo: dos machos de la especie Ctenosaura similis, conocidos como iguanas grises o garrobos, y en inglés, Spiny-tailed Iguana, luchaban encarnizadamente. Filmé brevemente con el celular la pelea, pero decidí buscar la cámara de fotos, sin saber si el combate se extendería hasta mi regreso.

Me imaginé que se trataba de una pelea territorial. Cuando volví los machos se encontraban a unos diez metros uno del otro. Comencé a filmar  y vi como el más pequeño y oscuro se acercaba al más grande, que tenía el típico color naranja con trazas negras que los machos suelen tener por aquí. Enseguida se reinició la lucha que, salvo por algunos movimientos involuntarios al acercarme con la cámara, se puede ver perfectamente.

Luego del film, vi que a pocos metros una hembra observaba el combate. Su foto va debajo del video. Vale la pena ver el esfuerzo de estos machos por vencer al otro. Pareciera que el UFC ha crecido tanto que ha llegado a extenderse al reino animal.

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La hembra que a pocos metros observaba la pelea de los machos

Finalmente el más pequeño se retiró, lográndose ocultar en un hueco; el otro no pudo encontrarlo. Aprovechando la distracción del más grande, segundos después la hembra se introdujo en el mismo agujero, siguiendo al macho más pequeño. El más grande continuó infructuosamente su búsqueda durante varios minutos.

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El macho más grande buscando al más pequeño tras la pelea

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BONUS: LAS SIETE IGUANAS DE HONDURAS

En Honduras, donde vivimos, hasta donde sabemos hay siete especies de iguanas:

Iguana iguana, la conocida iguana verde.

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Ctenosaura similis, muy extendida en el sur de México y todo Centroamérica.

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Ctenosaura melanosterna, también conocida como jamo o jamo negro, que se observa en los Cayos Cochinos y en el departamento de Yoro.

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Ctenosaura oedirhina, la iguana negra de Roatán, la isla caribeña más grande de Honduras.

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Ctenosaura bakeri, la iguana de la pequeña isla caribeña de Utila.

Ctenosaura flavidorsalis, que se encuentra en Honduras sólo en la zona sudoccidental, que limita con El Salvador.

Ctenosaura praeocularis, una especie descrita en 2009 para la zona de Nueva Armenia, Francisco Morazán, por Carlos Roberto Hasbun y Gunther Köhler.


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RHINOPHRYNUS DORSALIS, EL SAPO QUE ES UNA RANA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

prb120Hace unos años, el Diario La Prensa de Honduras publicó un artículo titulado “Encuentran rara especie con cuerpo de tortuga y de rana”[1]. Esta llamativa descripción resumió el habitual desconcierto del hombre común frente a un Rhinophrynus dorsalis. Para aumentar la confusión, en español se lo llama sapo borracho, sapo cavador, sapo nango o sapo mexicano de madriguera, y en inglés Mexican burrowing toad; sin embargo, no es un sapo sino una rana. Tres factores alientan el malentendido: su forma de disco con patas y cabeza triangular, la sensación gelatinosa que infunde al tacto y su gran tamaño, que de hocico a cola mide hasta 89 mm en las hembras adultas y hasta 75mm en los machos[2].

dsc06359Su piel color gris, café o marrón oscuro está atravesada por manchitas claras a los costados y una muy visible franja anaranjada o amarilla, que nace en la cabeza y atraviesa la zona dorsal. Los ojos son pequeños y oscuros. No suele tener membrana interdigital en las manos o está apenas insinuada. En cambio, en la porción interna de los pies (lo que popularmente se llama patas) cuenta con dos grandes tubérculos excavadores en forma de espátula[3] y una extensa membrana interdigital entre los cuatro dedos.

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SOTERRADA

Se la considera una especie fosorial, lo que significa que tiene vida subterránea. Esta rana excava con sus extremidades traseras para alojarse debajo de la tierra, donde se alimenta de insectos, especialmente hormigas y termitas. Jay M. Savage sostiene que “sale a la superficie sólo para reproducirse durante un breve periodo de tiempo al inicio de la estación lluviosa”[4]. Uno de los escasos ejemplares que hemos visto aquí en Campisa, San Pedro Sula, Honduras, lo encontramos durante una remoción de tierra hecha por una retroexcavadora. También hemos filmado otro ejemplar enterrándose completamente en un pequeño espacio de tierra (ver debajo).

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REPRODUCCIÓN Y HÁBITAT

Dicen McCranie y Castañeda “Esta especie tiene una reproducción explosiva y forma coros de machos durante unas pocas noches en el transcurso del año. Normalmente son las lluvias fuertes las que disparan este comportamiento. Los machos cantan mientras flotan sobre el agua en áreas inundadas”. Agregan de inmediato un detalle importante: “Esta rana camina en forma extraña y ocasionalmente puede caminar hacia atrás, por lo que se le llama sapo borracho”[5].

Se encuentra desde el sur de Texas, Estados Unidos hasta Honduras y noreste de Nicaragua en la vertiente del Atlántico, y desde el sur de Michoacán, México, hasta en noroeste de Costa Rica en la vertiente del Pacífico. Habita en zonas que van de 20 a 1000m sobre el nivel del mar.

Si usted encuentra una ranita Rhinophrynus dorsalis siéntase afortunado. No todos los días uno puede admirar una especie que vive bajo tierra.

VIDEOS:

Aquí puede ver un ejemplar que encontramos en Campisa:

Este es el mismo ejemplar, enterrándose hasta cubrirse totalmente. Recomendamos ver el video hasta el final:

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REFERENCIAS

[1] Mendoza, Karen, Diario La Prensa, Edición impresa del 7 de enero de 2011, p.12

[2] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.184

[3] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007, p.258-259

[4] Savage, Jay M., Op cit., p.183

[5] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit. p.259


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BIBLIOGRAFÍA

McCranie, James R. y Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

DRYMOBIUS MARGARITIFERUS, PETATILLO O FALSO TAMAGÁS VERDE (por Pablo R, Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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La Drymobius margitiferus es una de las serpientes más bellas de Centroamérica. Además, según Jay M. Savage es la serpiente más común de ver en Costa Rica[1]. También es una de las más frecuentes donde vivimos, que es a la vez nuestro campo de estudio: en más de nueve años de investigación en Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 13 ejemplares, 7 vivos y 6 muertos.

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Pertenece a la familia Colubridae. Es una serpiente cuyas escamas dorsales, claramente visibles, lucen un verde amarillento brillante sobre un fondo reticulado romboidal más oscuro. Köhler, más exhaustivo en su descripción, dice que hay “sobre cada escama dorsal una mancha amarilla o verdeamarilla, de manera que la parte superior da la impresión de estar finamente moteada”[2]. De esta trama refulgente de su piel proviene el nombre de la especie, pues la palabra griega µαργαριτάρι, que se lee margaritari, significa perla.

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Alcanza hasta 1,34 m de largo[3]. La cabeza, que se distingue del cuello, posee grandes escamas que toman un color marrón o café claro, más nítido en la parte superior del hocico, mientras que las de la parte inferior son de color blancuzco o amarillo pálido. Tiene ojos oscuros, pupilas redondas y lengua bífida rosada.

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En cuanto a la dentición es aglifa: “presenta de 22 a 34 dientes maxilares, los posteriores considerablemente más grandes que los anteriores; los dientes mandibulares son desiguales”[4]. Su cola es larga. Leonel Marineros se apoya en Mendelson para decir que “pueden recurrir a la autonomía, es decir, pueden sufrir amputación en el extremo de la cola, pero ésta no se regenera”[5] ”. El hemipene es sencillo, no bifurcado.

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Totalmente inofensiva, habita desde el sur de Texas, Estados Unidos hasta Colombia, en diferentes tipos de bosques, en alturas que van desde el nivel del mar a los 1450 m. Es de hábitos diurnos y se alimenta básicamente de ranas. Leonel Marineros, citando a Álvarez del Toro, dice que a estos anfibios los “devora vigorosamente, tragando viva a la víctima”[6]. También se alimenta de lagartijas, huevos de reptiles y pequeños roedores. Se la suele encontrar en el suelo, cerca de pantanos, estanques, arroyos o río. Es ovípara y se ha documentado que colocan de 4 a 8 huevos por vez[7], cuyas crías nacen luego de 64 a 68 días[8]. Podemos decir que los expertos coinciden -con leves diferencias- que las hembras depositan los huevos entre abril y octubre.

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Köhler describe tres subespecies para Centroamérica [9]:

  • Drymobius margaritiferus margaritiferus, localizada desde Texas, Estados Unidos, a lo largo de la costa del Caribe hasta Sudamérica.
  • Drymobius margaritiferus maydis, propia de la Isla del Maíz Grande, en el Caribe, al sur de Nicaragua.
  • Drymobius margaritiferus occidentalis, ubicada desde Chiapas, México, a lo largo de la costa del Pacífico hasta El Salvador.
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Hemos encontrado que se le asignan los siguientes nombres populares: falso tamagás verde, petatilla, petatillo, culebra corredora de petatillos, citalcuate, chaquirilla, corredora pintada, margarita, ranera común; en inglés: Speckled racer.

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Tal como lo indica uno de sus nombres populares, hay quienes la confunden con el tamagás verde, denominación que engloba especies venenosas diversas tales como Bothriechis marchi y Bothriechis bicolor, muy diferentes a la Drymobius margitiferus, pero del mismo color.

Compartimos videos que hemos tomado de Drymobius margitiferus:

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REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.660.

[2] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.209

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.76

[4] Muñoz Chacón, Federico, en

http://www.crbio.cr:8080/neoportal-web/species/Drymobius%20margaritiferus. Última actualización 4/4/2011

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.67

[6] Marineros, Leonel, Op.cit., p.32

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.125

[8] Köhler, Gunther, Op. cit. p.208

[9] Köhler, Gunther, Op. cit. p.209


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

ARCHIMANDRITA TESSELLATA, UNA DE LAS CUCARACHAS MÁS GRANDES DEL MUNDO (por Pablo R. Bedrossian)

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Serie INVERTEBRADOS DE CENTROAMÉRICA

La Archimandrita tessellata es una de las cucarachas más grandes del mundo. Conocida en inglés como Peppered roach o Giant cockroach, su distribución se extiende de Guatemala a Colombia.

Esta curiosa cucaracha, muy diferente a las comunes que suelen invadir las casas, se puede encontrar en el cerro Campisa, en el sector noreste de San Pedro Sula, Honduras, donde la hemos observado en dos ocasiones, en enero de 2010 y en agosto de 2015.

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Ejemplar observado el 24 de enero de 2010

He encontrado poca información de la especie, y el propósito de esta publicación es mostrarla e informar a la comunidad. Animo a los lectores a compartir información de esta especie. Lo repetimos hasta la saciedad: los animales no son nuestros enemigos.

Ejemplar observado el 8 de agosto de 2015
Ejemplar observado el 8 de agosto de 2015

Algo de información

Las cucarachas, insectos de cuerpo aplanado, se conocen desde la más lejana antigüedad. (hay fósiles de sus predecesores de hace 300 millones de años y de los modernos de hace unos 100 millones de años).

Hay en el mundo unas 4,500 especies de blatodeos (se los llama así por estar agrupados en el orden Blattodea), que miden de 3 a 7.5 cm. Dentro de este orden, la Archimandrita tessellata corresponde a la familia Blaberidae. Los machos alcanzan un promedio de 63 mm y las hembras 64 mm, aunque hay ejemplares de mayor tamaño. Aquí mostramos el ejemplar observado en 2015, de unos 69 mm.

Archimandrita tesselata 06

Archimandrita tesselata 05

Archimandrita tesselata 02

 

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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UN HALCÓN COLLAREJO JUVENIL (MICRASTUR SEMITORQUATUS) EN CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Micrastur semitorquatus juvenil 01

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

Como integrante del Comité Ambiental de Residencial Campisa, un proyecto urbanístico ubicado en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, desde 2007 me he dedicado a la observación, registro, identificación, y estudio de la fauna silvestre que nos rodea. Comparto ahora el hallazgo que hicimos allí de un bello halcón collarejo juvenil (cuyo nombre científico es Micrastur semitorquatus).

EL LUGAR

Residencial Campisa es un complejo habitacional que sirve también como refugio de vida silvestre. La filosofía de su desarrollador, Promotora del Norte, de su Patronato, de su Comité Ambiental y de su comunidad es la preservación del medio ambiente. Está ubicada en la formación ecológica de bosque seco tropical. Presenta una cobertura vegetal típica de las urbanizaciones -con arborización, engramado y  jardinería- pero en su mayor proporción es una reserva natural con cobertura vegetal continua. Ocupa un espacio de aproximadamente 300 hectáreas. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte. Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas: es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro estableciendo así un “corredor biológico“.

La parte plana está surcada por un canal de agua que fluye de norte a sur entre ambas Etapas. En su centro se creó una laguna artificial que ha atraído a un importante número de aves. El canal servía de límite noroeste y oeste a Residencial Campisa, pero desde la adquisición e incorporación al proyecto de una nueva área habitacional denominada La Hacienda, un vasto trecho ha quedado dentro del proyecto, separando La Hacienda de la Segunda Etapa.

EL HALCÓN COLLAREJO

Micrastur semitorquatus 01En junio de 2008 el vecino Jorge Arévalo me envío una foto de un ave para identificar. Aunque se trataba de una vista dorsal, era un inconfundible Micrastur semitorquatus[1], popularmente conocido como  halcón collarejo. Su nombre proviene de una banda blanca alrededor del cuello que recuerda a un collar. Su larga cola tiene cuatro bandas blancas características. Los adultos miden de 50.8 a 61 cm y su envergadura alar alcanza los 94 cm[2]. En castellano también recibe otros nombres populares, tales como halcón montés collarejo, halcón montés grande, halcón de monte acollarado, halcón del bosque de collar, halcón selvático de collar, halcón selvático barrado o guaquillo collarejo.

Micrastur semitorquatus 02En enero de 2011 lo vi por primera vez. Se dejaba ver con frecuencia, generalmente en un hueco de unos 80 cm de alto por 50 cm de ancho, ubicado en la unión entre el tercero y el último cuarto de un enorme gualiqueme (Erythrina sp.) de unos 20 metros de altura. También en ocasiones se posaba en árboles aledaños. Sólo una vez lo vi desde una distancia de unos cinco metros, en una rama a unos dos metros del suelo. La última observación de ese año fue en abril.

En 2012 lo vi únicamente en abril, pero, hay que tener en cuenta que el horario donde se lo veía con mayormente en 2011 era a las 6 AM, horario en el que me era difícil iniciar las observaciones.

Micrastur semitorquatus juvenil 03En 2013 la primera observación fue de a fines de marzo, y la última a fines de abril. También fue documentado fotográficamente por el vecino Héctor Santos.

Hasta allí había inferido las siguientes conclusiones:

  1. No estaba seguro si siempre se trataba del mismo individuo. En las fotos no se observaban diferencias.
  2. Si fuera el mismo individuo, debería tener una memoria prodigiosa para recordar exactamente el sitio.
  3. Nos visitaba en época que recibimos otras aves migratorias, de enero a abril aproximadamente.
  4. Solía ocupar el hueco que había en lo alto del gualiqueme (Erythrina sp.) que estaba junto al canal de agua, muy cerca de la laguna

En este video mostramos un Micrastur semitorquatus adulto vocalizando:

Micrastur semitorquatus juvenil 02A fines de mayo de 2013, para mi sorpresa, vi un juvenil de Micrastur semitorquatus justo en el hueco que solía ocupar el adulto. Fue la única observación (documentada por fotografías y video, tal como las del adulto). Estaba solo; en ningún momento vi un ejemplar adulto en las cercanías. Sus características eran el color marrón o café en la cabeza, dorso y alas, el pecho y el vientre moteados con colores café y beige, el pico, “cera” (que es lo que está arriba del pico) y “lores” amarillos, y presentaba la inconfundible banda en el cuello de color blanquecino.

Presentamos el video del Micrastur semitorquatus juvenil que observamos el 25 de mayo de 2013:

¿DÓNDE NACEN LOS PICHONES?

Micrastur semitorquatus juvenil 03

A partir de allí hice una investigación bibliográfica.

Quien escribe ya había publicado el artículo “Collared Forest-Falcon (Micrastur semitorquatus), observación de un ejemplar en Residencial Campisa”[3] donde diferenciaba los halcones verdaderos (los “true falcons”) de los halcones de bosque (los “forest-falcons”); en referencia a los últimos, había mencionado que hacen sus nidos en huecos de los árboles.

Stiles & Skutch en “Birds of Costa Rica” dicen que los Collared Forest-Falcon hacen sus nidos en cavidades naturales de árboles grandes pero que los huevos no han sido descritos[4].

Howell & Web afirman, citando a Cobb (1990), que raramente pueden anidar en edificios abandonados, y, citando a Wetmore (1994), que ponen dos huevos marrones o pálidos claros con moteado marrón oscuro[5].

Micrastur semitorquatus juvenil 05Claudia Cinta Magallón y Carlos Bonilla Ruz, a raíz de un nido de Micrastur semitorquatus previamente ocupado por Ara militaris, en El Refugio, Jalisco, México, hacen en la Revista Mesoamericana una exhaustiva revisión bibliográfica:

“Micrastur semitorquatus considerada como especie secundaria en el uso de cavidades – nidos (Waters et al., 1990), se ha registrado empleando nidos usados previamente por otras especies como Ara ambiguus y Coragyps atratus (Thorstrom y Morales, 1993; Thorstrom et al., 2000). También se ha reportado no solo la utilización del nido sino el acoso a una pareja de Ara ambiguus en Ecuador, consumando el despojo con la expulsión física del pollo que habitaba dentro del nido (López-Lanus, 2000)” [6].

“Son escasos los estudios que se han llevado a cabo sobre la biología reproductiva de M. semitorquatus. Mader (1979) registra el primer nido en Venezuela, mientras que los estudios de Thorstrom (1990) y Thorstrom et al. (2000), proveen un panorama más completo acerca de su reproducción, comportamiento, vocalizaciones, nidos y huevos”.

Micrastur semitorquatus juvenil 05Estos investigadores ubicaron un nido en un árbol vivo de parota (Enterolobium cyclocarpum), en un agujero sobre el tronco principal aproximadamente a cinco metros de altura. El nido –que estaba al cuidado de los habitantes del lugar- había sido utilizado por una pareja de guacamayas verdes (Ara Militaris), que habían criado un pichón que abandonó el nido meses antes. Cuando ascendían a estudiar el nido vieron salir volando el Micrastur semitorquatus. Al subir al nido se encontraron tres huevos de color pardo claro con pequeñas máculas pardo oscuras y tintes rojos. Midieron dos de los tres huevos (44.15 x 35.20 mm y 40.42 x 30.41 mm, respectivamente). Tomaron muestras del sustrato del nido el cual contenía restos de piel y un trozo de cadera de reptil del género Ctenosaura, así como una tibia de chachalaca (Ortalis sp.)… Hallaron también restos de insectos, plumas, hojas y semillas en un sustrato limpio, principalmente compuesto por trozos finos de madera. Estos últimos restos, dada su escasa presencia no fueron analizados.

Resumiendo:

  •  La presencia del nido en el hueco de un árbol grande concuerda con las observaciones de estos investigadores y con lo descrito por Thorstrom et al. (1990).
  • Aparentemente el Micrastur semitorquatus no tiene preferencia por alguna especie de árbol para hacer sus nidos.
  • Aunque vimos solamente un juvenil, la especie pone de dos a tres huevos, por lo que podría haber habido otro pichón.
  • En cuanto a las características fenotípicas del halcón collarejo juvenil, coinciden con las descritas por los autores de los libros.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


VIDEOS DEL MICRASTUR SEMITORQUATUS ADULTO Y JUVENIL

Micrastur semitorquatus adulto:

Micrastur semitorquatus juvenil:


REFERENCIAS

[1] Habitualmente utilizamos los nombres científicos de los animales porque son universales; la primera palabra, cuya primera letra va en mayúscula, describe el género; la segunda, en minúsculas, enuncia la especie. A veces utilizamos también los nombres populares en inglés, pues son los mismos en todos los países de habla inglesa. En cambio, en castellano encontramos que los nombres populares varían de país en país, y de región en región. Esta misma ave en México se conoce como guaquillo collarejo.

[2] Gallardo, Robert J., “Guide to the Birds of Honduras”, 2015, limited edition, p.235

[3] https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/02/10/collared-forest-falcon-micrastur-semitorquatus-observacion-de-un-ejemplar-en-residencial-campisa/

[4] F. Gary Stiles & Alexander F. Skutch, “A Guide to the Birds of Costa Rica”, 1989 (reimpresión 1995), p.115,  Comstock Pulishing Associates, A division of Cornell University Press.

[5] Howell, Steve N.G. & Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, 1995 (reimpresión 2007), p.215, Oxford University Press.

[6] Magallon, Cinta, Claudia Cristina y Bonilla Ruz, Carlos Raúl, “Reporte de un nido de Micrastur semitorquatus previamente ocupado por Ara Militaris en El Refugio, Jalisco, México”, Revista Mesoamericana 13(3), Noviembre 2009.


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LOS GECKOS DE CAMPISA: HEMIDACTYLUS FRENATUS Y THECADACTYLUS RAPICAUDA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Los geckos o guecos son pequeños reptiles escamosos comunes en regiones de climas templados y tropicales de todo el mundo, agrupados taxonómicamente en la familia Gekkonidae. En Centroamérica, hay nueve géneros y 24 especies[1]. Popularmente se los incluye dentro las “lagartijas” o “pichetes” pero tienen características que los diferencian. La mayoría de estas especies se caracterizan por poseer laminillas adhesivas ensanchadas debajo de los dedos que les permiten adherirse a paredes y techos y caminar sobre ellos. Además, carecen de párpados móviles. Los ojos están cubiertos por una fina membrana transparente. Los invito a conocer dos guecos que forman parte de la asombrosa fauna que nos rodea.

HEMIDACTYLUS FRENATUS

Hemidactylus frenatus (Bridled Gecko – Gueco casero común o Gueco de frenillo)

Todas las noches, las paredes y los techos de las casas de Residencial Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, se pueblan de numerosos Hemidactylus frenatus. Esta especie de gecko o gueco, que se alimenta de insectos y arácnidos, fue introducida por el hombre desde el Viejo Mundo[2], más precisamente del sudeste asiático. Suele ubicarse cerca de los focos de luz y sus sonidos, que parecen besos, se oyen a gran distancia. Siempre ponen dos huevos, de los que nacen crías tras aproximadamente dos meses de incubación. Muchas hembras pueden depositar sus huevos en un mismo nido, por lo que se pueden encontrar huevos en diversos estadios de desarrollo junto a cáscaras en un solo lugar[3]. Fue importado a Centroamérica por las compañías bananeras, para prevenir que el banano fuera dañado por insectos. Ocasionalmente puede verse de día.

Un Hemidactylus frenatus que perdió la cola, caminando de día por una pared.

Se sujeta perfectamente a las paredes gracias a unas almohadillas plantares cubiertas con láminas microscópicas adherentes llamadas lamelas. Como todos los miembros del género Hemidactylus, el frenatus tiene como característica principal las lamelas subdigitales divididas.

La longitud máxima de este gueco de hocico a cloaca es de 60 mm; la cola es más larga que el resto del cuerpo. Sus ojos están cubiertos por una cutícula transparente; las pupilas son verticales y elípticas. Tanto la cabeza, garganta y la superficie dorsal del tronco y cola están cubiertas de escamas granulares pequeñas. Las escamas ventrales son planas, lisas, imbricadas y más grandes que las dorsales. Las superficies dorsales y laterales de la cola están cubiertas de escamas aplanadas y pequeñas que son interrumpidas por grupos de tubérculos agrandados y puntiagudos; cada agrupación aparece entre cada ocho filas de escamas aplanadas[4].

THECADACTYLUS RAPICAUDA

El primer ejemplar de Thecadactylus rapicauda, foto del 20/09/2009
El primer ejemplar de Thecadactylus rapicauda, observado el 20/09/2009

El 20 de septiembre de 2009 por la tarde, Aldo Romero, un querido vecino, me llamó para que admirara algo poco común en la urbanización ecológica donde vivimos. Se trataba de un gueco mucho más grande y con algunas diferencias evidentes con respecto al que recién presentamos. Se trataba de un Thecadactylus rapicauda, otra especie de gueco de hábitos nocturnos, propia de los bosques húmedos tropicales. Se sabe que en la noche se pueden encontrar estos robustos guecos apoyados en troncos, mientras que durante el día se ocultan en las fisuras de la corteza de los árboles o en huecos formados por ramas caídas[5]. También se los encuentra en los nichos triangulares formados por raíces grandes, escondidos entre la hojarasca. Se alimentan de todo tipo de invertebrados (tienen predilección por saltamontes, grillos, polillas y arañas) e incluso lagartijas pequeñas. Las hembras ponen un solo huevo varias veces durante la temporada. En Honduras se encuentra en la zona norte, incluyendo la biósfera del río Plátano.

Imagen del segundo Thecadactylus rapicauda, observado el 07/12/2013
Imagen del segundo Thecadactylus rapicauda, observado el 07/12/2013

No volví a ver ningún ejemplar hasta el 7 de diciembre de 2013.  Se movía dentro de una pequeña construcción rústica con paredes de cemento y mosaicos, puertas de madera y techo cubierto de palmas, que sirve de sanitario para el comedor ubicado en el parque frente a la laguna. Pude fotografiarlo e identificarlo sin dificultad. Era mucho más grande que un Hemidactylus frenatus y mostraba la cola con una tonalidad diferente. Pueden desprenderse de ella en caso de necesidad o ataque.

Este gueco puede ser reconocido rápidamente por la combinación de grandes almohadillas digitales, dedos encerrados en una membrana carnosa bien desarrollada, y garras retráctiles en las puntas de los dedos de manos y pies. Ninguna otra especie de lagartija en la región que carezca de párpados móviles comparte estas características[6].

Vista comparativa de los geckos 01El Thecadactylus rapicauda es autóctono de Centroamérica y uno de los guecos más grandes de la región, alcanzando una longitud del hocico a la cloaca de hasta 126mm. La cola es corta, apenas superior a la mitad del largo del resto del cuerpo, en la base tiene una constricción desde donde se engrosa abruptamente. La cabeza, la garganta, la superficie dorsal del tronco y la cola están cubiertas por escamas granulares pequeñas. Las escamas ventrales son planas, lisas, imbricadas y más grandes que las dorsales. El ojo está cubierto por una cutícula transparente, la pupila es vertical con los bordes ondulantes. Tiene una o dos espinas oculares en el margen superior de la órbita. La coloración varía de café (marrón) o crema a gris como color de fondo, con muchas manchas y bandas irregulares grandes y pequeñas que cubren todo el dorso, incluyendo la cola[7]. Emite sonidos agudos que se escuchan a distancia.

GALERÍA MULTIMEDIA

 HEMIDACTYLUS FRENATUS

Hemidactylus frenatus 01

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VIDEOS:

 

 THECADACTYLUS RAPICAUDA

Thecadactylus rapicauda 01

Thecadactylus rapicauda 02

Thecadactylus rapicauda 03

VIDEOS:

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REFERENCIAS:

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.68, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Köhler, Gunther, Op.cit. p.71

[3] Savage, Jay M., “The Amphibians and Reptiles of Costa Rica”, p.484, The University of Chicago Press, 2002

[4] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4146&-Find, INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000

[5] Köhler, Gunther, Op.cit. p.79

[6] Savage, Jay M., Op.cit. p.486

[7] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4145&-Find, INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000


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COLLARED FOREST-FALCON, (MICRASTUR SEMITORQUATUS), OBSERVACIÓN DE UN EJEMPLAR EN RESIDENCIAL CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

INTRODUCCIÓN

El Collared Forest-Falcon, cuyo nombre científico es Micrastur semitorquatus, es un “halcón de bosque”, un “Forest-Falcon”.

Los halcones verdaderos, los true Falcons, pertenecen al género Falco. Tienen alas angulares y puntiagudas, y largas colas. Las patas suelen ser cortas, los individuos difieren con la edad y no presentan dimorfismo sexual. Se encuentran en áreas abiertas y son temibles cazadores.

En cambio, los halcones de bosque, los Forest-Falcons, pertenecen al género Micrastur. A diferencia de los halcones verdaderos, tienen alas cortas y redondeadas, colas con alas escalonadas y patas más largas. Se los oye más que lo que se los ve. Habitan en el interior de los bosques y hacen sus nidos en huecos de los árboles. Tanto los halcones verdaderos como los de bosque corresponden a la familia Falconidae.

El Collared Forest-Falcon, que en español se conoce como Halcón selvático barrado -según Howell & Webb- o Guaquillo collarejo -según Ernest Preston Edwards- es un ave rapaz grande y alargada. El macho mide 56 cm y la hembra 63 cm. El adulto es negro o café y en la cola tiene varias bandas blancas angostas. El pecho y el vientre son blancuzcos y las patas relativamente largas y de color amarillo. Además tiene un “collar” negruzco. Suele encontrarse en el bosque húmedo tropical, y normalmente los individuos son solitarios, aunque puede vérselos en pareja en tiempo de reproducción. Un detalle interesante es que en la Guía de Campo de Aves de Norteamérica de National Geographic, está incluida entre las especies que se observan accidentalmente o están extintas en esa región del continente (esto implica tres observaciones en las últimas dos décadas o cinco en los últimos cien años), por lo que el hábitat de esta especie se ubica más al sur, de México a Sudamérica.

NUESTRO EJEMPLAR

En 2009 Jorge Arévalo, un vecino de Residencial Campisa, fotografió a larga distancia un ejemplar que estaba de espaldas. Hasta principios de 2011 esa era la única observación documentada de esta especie en nuestra colonia (barrio).

Sin embargo, a partir del 15 de enero en la zona de la laguna y la zona contigua del canal hacia la Primera Etapa de Residencial Campisa observé en tres ocasiones un ejemplar, de gran belleza, que pude filmar y fotografiar. Impresiona por la majestuosidad de su vuelo y se aleja de la cercanía de las personas. Compartimos un video de esta bella ave:

 ACERCA DE RESIDENCIAL CAMPISA

Residencial Campisa (www.campisa.com) es la residencial donde vivo. Ocupa un espacio de aproximadamente 250 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de la ciudad de San Pedro Sula, Honduras. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte.

Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas etapas. Es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro (la más quebrada y densamente poblada por animales) estableciendo así un “corredor biológico“. Residencial Campisa está densamente poblado de árboles de madera dura, arbustos, una gruesa alfombra de gramas y hierbas y una población de varias especies animales características de un bosque tropical seco. Cuanta con un canal de agua y una laguna en el centro del canal de una superficie aproximada a una hectárea y media.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.


BIBLIOGRAFÍA

Dunn, Jon L. and Alderfer, Jonathan “Field guide to the birds of North America”, National Geographic, Washington D.C., 5ta Edición, 2006 (2da. reimpresión 2008)

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005)

Gallardo, Robert e Irma, “Field guide to the birds of Lake Yojoa”, Edición del Autor, 2008

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)

Kaufman, Kenn “Guía de campo de las aves de Norteamérica”, Hillstar Editions L.C., 2005


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QUÉ SON LOS ORIOLES – ORIOLES (“CHORCHAS”) DE CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

INTRODUCCIÓN

Para la presente publicación elegimos la expresión orioles en lugar de chorchas, bolseros u otros nombres populares en español porque en inglés cada ave recibe un nombre común único, válido para todos los países que hablan esa lengua, a diferencia de los que utilizan el español, en donde una misma ave recibe distintas denominaciones.

Los orioles (en inglés) son aves pertenecientes a la Familia Icteridae, y dentro de ella al género Icterus. El término Icterus proviene de la palabra griega Ikteros, que significa amarillo. A pesar del color amarillo o naranja que los caracteriza están incluidos dentro de los blackbirds o “aves negras”.

Los orioles son pájaros de colores brillantes. Frecuentemente exhiben una marcada variación según la edad, el sexo y la distribución geográfica, pero sin un patrón determinado. Por ejemplo, machos y hembras en algunas especies lucen diferentes en el norte pero se van asemejando en el sur. Por todo lo expuesto, presentan complicados problemas de identificación y algunas especies no pueden ser reconocidas a través de la simple observación.

Típicamente los picos son de color negro o gris perla y las patas suelen ser grises azuladas. Muchas especies tienen como un babero o gargantilla negro. En los juveniles de la mayoría de las especies falta esa coloración propia de los adultos. Las especies de orioles tropicales cambian su plumaje más rápidamente que las especies de orioles que viven en el norte, que son naturalmente regiones más frías. Su canto es rico y sonoro, y sus llamados parecen chirridos. Los nidos de la mayoría de las especies son como bolsas colgantes en ramas de los árboles hechos con fibras vegetales. En algunos casos como las de los orioles de Altamira, los más comunes en Residencial Campisa, suelen ser largos y llamativos, similares a los de las oropéndolas, pero a diferencia de éstas no son gregarios.

Nuestro campo de estudio: Residencial Campisa

Residencial Campisa (www.campisa.com) es mi campo de estudio. El propósito de este trabajo es describir los orioles o chorchas que es posible encontrar allí. Residencial Campisa ocupa un espacio de aproximadamente 250 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de la ciudad de San Pedro Sula, Honduras. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte.

Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas. Es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro estableciendo así un “corredor biológico“. Residencial Campisa está densamente poblado de árboles de madera dura, arbustos, una gruesa alfombra de grama y hierbas, y una población de varias especies animales características de un bosque tropical seco. Cuanta con un canal de agua y una laguna -ubicada en el centro del canal- de una superficie aproximada a una hectárea y media.

Los Orioles de Campisa

Los orioles son comunes en Residencial Campisa, durante todo el año, siendo la especie más observada la de Altamira.

Icterus gularis (Altamira Oriole)

Es uno de los orioles más grandes y corpulentos. Tienen un pico color negro o aperlado con una inserción muy profunda en su base, y el culmen (que es lo que va desde la base del pico a su punta) es recto y liso. Difieren con la edad pero los sexos son indistinguibles. La cabeza y las partes inferiores son color naranja (según su hábitat la tonalidad puede variar de un intenso naranja rojizo a un naranja amarillento), pero siempre muestran una homogénea coloración negra en los “lores” (la zona que va del ojo al pico) y la zona del babero o garganta.

La espalda es negra, en cambio los muslos y la parte superior de la cola son naranjas. Las alas son negras con hombros que van de naranja a amarillo y están frecuentemente cubierto por las escapulares (las espaculares son un grupo de plumas prominentes que salen del hombro). En la parte inferior de las alas tienen una barra blanca brillante sobre la base de las plumas primarias (que son las que se localizan en los extremos de las alas), y filamentos blancos hacia los extremos distales de las alas. La cola es negra pero las plumas de la cola, denominadas rectrices, timoneras o caudales, pueden tener las puntas blancas.

Los inmaduros son de un color naranja más amarillento que el fuerte naranja de los adultos, con color verde oliva en la espalda y alas marrones o café, con cola también verde oliva. Aquí mostramos un inmaduro que está convirtiéndose en adulto. Las alas ya son negras y el color se ha vuelto naranja, sin embargo, la espalda y la cola conservan aún el color verde oliva.

Icterus gularis (Altamira Oriole) inmaduro

Los juveniles son similares a los inmaduros pero de un amarillo más pálido, además le falta el babero o garganta y los lores negros.

Icterus gularis (Altamira Oriole) juvenil

Nota: Las upperparts son el dorso, el manto, la parte superior de la cabeza y el obispillo (que es la parte inmediatamente superior a la cola); y las underparts son el babero, pecho y vientre.

Icterus gálbula (Baltimore Oriole)

Algo más pequeño que el Icterus gularis, es relativamente “rabón” (de cola corta) y culmen recto. Difiere tanto en edad como en sexo. El macho tiene el pico aperlado con culmen negruzco. La cabeza, la parte superior del pecho y la espalda son de color negro, y el resto del cuerpo es de un color naranja brillante. Las alas son negras con hombros anaranjados comúnmente cubierto por las escapulares, y una ancha barra blanca a lo ancho y filamentos blancos hacia los extremos distales de las alas. La cola es negra con sus plumas rectrices más externas con amarillo-anaranjadas distalmente.

Icterus gálbula (Baltimore Oriole) macho adulto

La hembra presenta diferencias con el macho (dimorfismo sexual). La cabeza y la espalda moteada en colores verde oliva, negro y naranja. Las partes inferiores (babero, pecho y vientre) son naranja amarillento, aunque el vientre puede tener un color grisáceo). Los muslos y las partes superiores son de un color oliva amarillento. Las alas son color café o marrón negruzco con dos anchas bandas blancas en las alas y filamentos blancos hacia los extremos distales de las alas. Cola color oliva con las plumas rectrices más externas color amarillo pálido distalmente.

Icterus gálbula (Baltimore Oriole) hembra adulta

En el caso Icterus gálbula inmaduro, el macho más brillante que la hembra, usualmente más negro en la cabeza y la espalda. La hembra se asemeja a la hembra adulta pero la cabeza y la espalda tienen u color oliva grisáceo más pálido en la cabeza, alas más marrones o café, muslos oliva grisáceos y el pecho y el vientre más pálidos. Este es un ejemplar de Icterus gálbula inmaduro hembra:

Icterus gálbula (Baltimore Oriole) inmaduro hembra

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole)

Tiene el pico con una inserción muy profunda en su base y el culmen levemente curvado. Tal como el Icterus gularis (Altamira Oriole), pico color negro o aperlado. Su aspecto cambia con la edad y los sexos difieren levemente.

La cabeza y las partes inferiores son color naranja a un naranja amarillento, pero siempre con una homogénea coloración negra en los “lores” (la zona que va del ojo al pico) y la zona del babero o garganta. Lo que lo caracteriza son las manchas negras moteadas a los lados del pecho.

La espalda es negra, y los muslos y la parte superior de la cola son también naranjas. Las alas son negras con hombros color amarillo (frecuentemente cubierto por las escapulares) con un triángulo negro en las alas terciarias y en el interior de las secundarias con un destello blanco en la base de las alas primarias. La cola es negra pero las plumas de la cola, denominadas rectrices, timoneras o caudales, tienen angostas puntas blancas.

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole) adulto

En los juveniles faltan los “lores” y el babero negro, y pueden faltar el moteado en el pecho. El color es un amarillo más pálido que el del inmaduro y el dorso es oliva.

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole) juvenil

 

Icterus spurius (Orchard Oriole)

Es el más pequeño y estilizado de los que tenemos en Residencial Campisa. El pico es corto y el culmen curvo. Su plumaje lo diferencia en dos subespecies, la nuestra es la philipsi. Difieren el macho y la hembra. El macho se caracteriza por tener la cabeza, la parte superior del pecho y la espalda negra. La parte inferior del pecho, el vientre, la parte superior de la cola y los muslos son de color café oscuro (también denominado marrón oscuro o castaño oscuro). También el hombro tiene ese color pero las alas son negras con una barra blancuzca. La cola es negra pero sus plumas pueden tener filamentos blanquecinos.

Icterus spurius (Orchard Oriole) macho adulto

En la hembra la cabeza, el babero, pecho y vientre son de un color amarillo verdoso y las partes superiores (el manto, la parte superior de la cabeza y el obispillo) son de un tono verde oliva grisáceo. Las alas son color café (esa tonalidad que también se denomina marrón o castaño) con dos bandas blancas y delgados filamentos blancos.

Icterus spurius (Orchard Oriole) hembra adulta

Frecuencia de Observación de Orioles en Residencial Campisa

Frecuencia de Observaciones 2008 2009 2010
Icterus gularis 5 5 5
Icterus galbula 3 4 4
Icterus spurius 1 2 3
Icterus pectoralis 0 1 1
Escala:
5: Diaria (se ve en todas las caminatas)
4: Muy frecuente (se ve habitualmente)
3: Frecuente (se ve todos los meses)
2: Poco frecuente (se lo ve sólo ocasionalmente)
1: Infrecuente (se lo observó dos veces o menos en el año)
0: No se observó
Escala:
5: Diaria (se ve en todas las caminatas)
4: Muy frecuente (se ve habitualmente)
3: Frecuente (se ve todos los meses)
2: Poco frecuente (se lo ve sólo ocasionalmente)
1: Infrecuente (se lo observó dos veces o menos en el año)
0: No se observó

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.


ANEXO 1:

“APRENDIENDO A DISTINGUIR VISUALMENTE LOS ORIOLES DE CAMPISA”

Icterus gularis (Altamira Oriole) adulto

Icterus gularis – Altamira Oriole (Vista frontal)

Icterus gularis – Altamira Oriole (Vista lateral)

Icterus gularis (Altamira Oriole) inmaduro

Icterus gularis – Altamira Oriole inmaduro (Vista lateral)

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole)

Icterus pectoralis - Spot-brested Oriol 01.jpg

Icterus galbula (Baltimore Oriole) macho

Icterus galbula- Baltimore Oriole (Vista dorsal)

Icterus spurius (Orchard Oriole) macho

Icterus spurius macho (Vista lateral)

Nido de Icterus gularis (Altamira Oriole)

Nido de Icterus gularis (Altamira Oriole)

 


AGRADECIMIENTOS

Agradezco especialmente a Alex Alberto, Daniel Germer, Robert Gallardo (compañeros de la Sociedad Hondureña de Ornitología) por leer previamente este trabajo y hacer muy útiles observaciones.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotos y videos fueron tomadas por el autor y a él le pertenecen todos los derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Dunn, Jon L. and Alderfer, Jonathan “Field guide to the birds of North America”, National Geographic, Washington D.C., 5ta Edición, 2006 (2da. reimpresión 2008)

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005)

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)

Kaufman, Kenn “Guía de campo de las aves de Norteamérica”, Hillstar Editions L.C., 2005