PUERCOESPÍN CENTROAMERICANO Y EL HALLAZGO DE UN EJEMPLAR JUVENIL (por Pablo R. Bedrossian)

El puercoespín centroamericano o tropical, cuyo nombre científico es Sphiggurus mexicanus (conocido también como Coendou mexicanus), es uno de los mamíferos más curiosos por su sistema de defensa: su cuerpo está cubierto por unas estructuras rígidas, largas y delgadas de tonalidad amarillenta conocidas como espinas o púas. Se trata de pelos envueltos por queratina, una proteína que les provee su dureza. Las bases de estas púas se encuentran insertadas en la piel.

Ejemplar encontrado en nuestro residencial y reubicado en el cerro Campisa

Las espinas se erizan ante situaciones de amenaza mediante a un mecanismo similar al de la piloerección, y pueden despedirlas o liberarlas sacudiendo su cuerpo. Aunque se dice que es falso que disparen estas púas contra sus atacantes, en nuestra comunidad hemos tenido perros que han sufrido sus dolorosas consecuencias.

Puercoespín fotografiado en la montaña

Suelen pesar de 1,4 a 2,6 kg. El cuerpo es alargado y de color café. Se dice que la cabeza no tiene espinas; sin embargo, todos los ejemplares que hemos visto las poseen. La nariz, que no tienen púas, cuenta con pelos a manera de un bigote, es rosada, redondeada y regordeta remedando a la del cerdo, con el que, a pesar del nombre, no tienen ningún parentesco. La boca cuenta con tiene 20 dientes con incisivos muy desarrollados[1], algo propio de los roedores. Los ojos son pequeños y la cola es prensil, gruesa y con espinas en su base. Poseen cuatro dedos en cada extremidad.

Ejemplar fotografiado entre las ramas de un árbol de la Etapa I de Campisa.

La cola suele ser de la mitad del tamaño de la longitud cabeza-cuerpo. Es interesante que en Sudamérica hay también especies de cola corta (en la especie Echinoprocta rufescens mide alrededor del 30% de la longitud cabeza-cuerpo) y de cola larga (en la especie Coendou melanurus de la zona oriental de la Cordillera de los Andes mide el 85% o más de la longitud cabeza-cuerpo)[2].

Este ejemplar descendió de la montaña y se acomodó en una ventana de las oficinas de Promotora del Norte. Como llegó se fue.

Los puercoespines son animales de desplazamiento lento y hábitos preferentemente nocturnos, aunque nosotros hemos visto adultos en pleno día sobre árboles tupidos. Comen ramas tiernas, frutas, semillas y hojas. Viven en huecos de árboles o en cuevas. Las hembras ponen una cría[3]. Una característica propia de todas las especies de puercoespines en su longevidad, que habitualmente supera los 20 años de vida[4].

EL HALLAZGO DE UN JUVENIL

Vivimos en Residencial Campisa, un complejo habitacional que ocupa un terreno de aproximadamente 300 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de San Pedro Sula, en la región noroccidental del Honduras. Pese a formar parte del casco urbano, hemos documentado la existencia de puercoespines y muy recientemente la observación de un pequeño ejemplar juvenil.

Ejemplar juvenil

El terreno es irregular con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con dos cerros actualmente despoblados cuyo hábitat es el de un bosque seco tropical; entre ellos hay áreas planas urbanizadas con arborización, engramado y jardinería; el residencial cuenta con un canal de agua y una laguna artificial. Todos los puercoespines fueron observados en el cerro más alto o en sus faldas.

Nótese la nariz bulbosa y rosada, los pelos del bigote y las uñas largas en ambas manos

En ese cerro hay una vieja carretera de tierra que se encuentra abandonada. Recientemente, el vecino Gustavo Restrepo, practicando allí ciclismo de montaña, observó un pequeño animalito que fotografió con su celular. Cuando lo compartió, lo reconocimos de inmediato como un puercoespín de pocas semanas de vida. Le pedimos que si lo volvía a encontrar nos avisara. Dos días después, a las 3 de la tarde nos llamó diciéndonos que el pequeño mamífero se hallaba en el mismo lugar. Nos dirigimos allí de inmediato y lo pudimos admirar mientras reposaba en el tronco de un árbol. El color era más rojizo que en los adultos y aún no tenía las espinas plenamente desarrolladas. Se encontraba tranquilo sin signos de alerta por lo que pudimos fotografiar y filmar. No encontramos ningún signo de presencia de la madre en las inmediaciones.

ALGO MÁS SOBRE LOS PUERCOESPINES

Hay dos grandes grupos de puercoespines: la familia Hystricidae, los puercoespines del “Viejo Mundo” y la familia Erethizontidae, los puercoespines del “Nuevo Mundo” o americanos. En Centroamérica, la única especie conocida es Sphiggurus mexicanus, cuya distribución se extiende desde el centro de México hasta el oeste de Panamá, en alturas hasta 3,200m. En Costa Rica se encuentra en las vertientes Caribe y Pacífico (a excepción de Osa y San Vito) en zonas bajas hasta alturas de 3,200 metros sobre el mar[5].

El mismo ejemplar juvenil

Otro animal con púas en la piel es el erizo, famoso por enrollarse sobre sí mismo quedando como si fuera una bola; sin embargo, no está dentro de la familia de los puercoespines.

VIDEOS DEL EJEMPLAR JUVENIL

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS

Una de las personas que más me ha enseñado de la biodiversidad centroamericana es Leonel Marineros. Es el autor del único libro de mamíferos que conocemos de Honduras y el primero en publicar un libro sobre las serpientes del país. ¡Gracias, Leonel, por tu amistad y apoyo de siempre!


REFERENCIAS

[1] Marineros, Leonel, Martínez Gallegos, Francisco, “Guía de Campo de los Mamíferos de Honduras”, Instituto Nacional de Ambiente y Desarrollo (INADES), 1998, p.166

[2] Tirira S., Diego, “Mamíferos de Ecuador”, Museo de Zoología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, Ecuador, 1999, p.207

[3] Carrillo, Eduardo, Wong, Grace y Sáenz, Joel C.; “Mamíferos de Costa Rica Mammals”, INBio, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 1999, p.154

[4] Gorbunova, Vera, Bozzella, Michael J. y Seluanov, Andrei, “Rodents for comparative aging studies: from mice to beavers”, Age 30, 2008, p.112

[5] Carrillo, Eduardo, Wong, Grace y Sáenz, Joel C., Op. cit., p.153


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GUARA ROJA – NOMBRE CIENTÍFICO ARA MACAO; NOMBRE EN INGLÉS SCARLET MACAW (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA (Grupo AVES EXTRAORDINARIAS DE HONDURAS)

La guara roja es el ave nacional de Honduras. Mide alrededor de 90 cm, en un rango que va de los 81 a los 96 cm[1]. Pesa cerca de 1 kg. De un intenso color rojo, tiene plumas amarillas y azules en las alas que le proveen una belleza extraordinaria. La parte superior del pico es color marfil con la punta y la base negras mientras que la parte inferior del pico es totalmente negra. Alrededor de sus ojos -que son color café en los juveniles y amarillos verdosos en los adultos- la piel es rosada y sin plumas.

La subespecie que habita entre el sur de México y Honduras se conoce como Ara macao cyanoptera, y no posee la banda verde en las alas que sí muestra la subespecie que se observa desde Costa Rica hacia el sur, denominada Ara macao macao[2].

En otros países es conocida como guacamaya roja, guacamaya macao, lapa roja, bandera o paraba. Pertenece a la familia Psittacidae, la misma que los loros. Habita en bosques húmedos y de pinos, en alturas que van del nivel del mar a los 1000 metros. Se alimenta de frutos y semillas. Anida en huecos naturales de árboles o en nidos viejos abandonados por pájaros carpinteros. Es gregaria. Aunque no hemos encontrado evidencia científica, se dice que una vez que encuentra su pareja es fiel hasta la muerte. Del mismo modo, se cree que pueden llegar a vivir más de 60 años. Debemos resaltar que se la utiliza como mascota, lo que impulsa la casa furtiva. El experto Robert Gallardo dice “Tristemente, ahora es muy probable que haya más guaras rojas enjauladas en Honduras que las que gozan de libertad en la naturaleza”[3].

Hasta hace poco solo se lo observaba en la región Oriental de Honduras (La Moskitia en Gracias a Dios, Olancho y el extremo este de El Paraíso). Sin embargo, gracias a un proyecto del Parque de Aves y Reserva Natural Macaw Mountain, que ha rehabilitado y liberado aves en el sector de Copán Ruinas, hoy ya pueden verse un buen número de guaras rojas en el sector del parque arqueológico adyacente.

La mayor población de esta ave se encuentra en el norte de América del Sud. Hay registros recientes en Guatemala y Belice, pero en El Salvador no se observa desde 1925[4]. El mayor número de observaciones en Centroamérica proviene de Costa Rica; desde luego hay registros en Nicaragua y Panamá, aunque en mucho menor número.

Finalmente, y vinculando la guara roja con la historia, ha sido un ave importante para los pueblos precolombinos, tal como se observa en las ruinas mayas como de Copán.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


VIDEOS


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.337

[2] “Ara macao”, ficha de identificación, Dirección de Especies Prioritarias para la Conservación, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Actualización enero 2009.,

[3] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.265

[4] Según www.ebird.org, al momento de publicar este artículo.


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BOTHROPS ASPER – BARBA AMARILLA, FER-DE-LANCE O TERCIOPELO: RESCATANDO UN EJEMPLAR (Por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Muchos han leído nuestro artículo “Bothrops asper – Barba amarilla, la serpiente más temida de Centroamérica”, donde presentamos esta especie con datos, fotos y videos y explicamos detalles de su biología y su comportamiento. Para los que no leyeron, lo pueden encontrar en

https://pablobedrossian.com/2015/07/02/bothrops-asper-barba-amarilla-la-serpiente-mas-temida-de-centroamerica-por-pablo-r-bedrossian/

OTRA BARBA AMARILLA ENTRE NOSOTROS

Tiempo después de aquel artículo, un vecino de nuestra comunidad, Residencial Campisa, ubicada en el sector noroeste de San Pedro Sula, Honduras, me pidió ayuda pues había visto una serpiente entre unas maderas frente a su casa. Al llegar, la identifiqué de inmediato: era una Bothrops asper, conocida como barba amarilla, fer-de-lance o terciopelo. Aunque solo se veía una pequeña parte de su grueso cuerpo, los patrones en A de su piel aterciopleada y grisácesa fueron suficientes para comprender que estábamos frente a una de las especies más peligrosas de Centroamérica.

Las maderas se encontraban a pocos metros de un curso de agua. Nos preguntamos cómo retirar el barba amarilla sin correr riesgos, evitando a la vez que huyera al canal desde donde podría regresar. Además no contábamos con pinzas adecuadas para la toma de serpientes. Como no teníamos una mejor opción decidimos quitar con cuidado las maderas que estaban en las partes superiores, hasta que dejamos a la víbora al descubierto.

Desde luego, no fue un proceso fácil y tomó bastante tiempo. La serpiente prácticamente se mantuvo inmóvil, por lo que sospechamos que había elegido ese lugar para reposar tras haber ingerido alguna presa. En una ocasión habíamos observado y filmado a unos 200 metros una Boa constrictor deglutiendo un Ctenosaura similis, una iguana gris o garrobo. La cuestión es que la teníamos al descubierto y había que extraerla.

Este ejemplar medía aproximadamente 1,30 metros. Por el tamaño pensamos que era un juvenil y decidimos tocarla suavemente con un tubo de metal sin agarraderas y una rama seca de aproximadamente un metro para que ingresara por sus propios medios en una bolsa gruesa y resistente para un traslado seguro.

Al mínimo toque la serpiente se movió de inmediato, aunque sin la agresividad que hemos observado en otros adultos de la misma especie.

La fuimos guiando con el tubo y la rama procurando que entrara en la bolsa, cuya ancha boca dejamos abierta frente a ella. Guardamos una buena distancia y no la golpeamos; nuestros movimientos fueron dirigidos a evitar que se desviara. Luego de un par de intentos fallidos, la Botrhops asper ingresó en la bolsa, que cerramos y levantamos de inmediato. Cómo suele suceder, la víbora se quedó tranquila, descansando en la parte de abajo.

La trasladamos en ese mismo momento en una camioneta a una región montañosa cercana donde habíamos visto otros ejemplares de esta especie. Allí la liberamos.

Su comportamiento fue diferente pues rápidamente se movilizó y desapareció entre las piedras y las plantas.

EDUCAR PARA CONSERVAR Y ACTUAR PARA RESCATAR

Desde luego, nuestra actuación es cuestionable; no contar con pinzas entraña siempre peligros. Sin embargo, y luego de trabajar durante mucho tiempo con serpientes, sabemos que no siempre es posible hacer procedimientos de manual. Dejarla allí hubiera sido exponer a la comunidad a su mortal mordedura.

Para nosotros es importante preservar cada animal. Por ello nos ofrecemos a ayudar a nuestros vecinos en caso de visitantes peligrosos como los barba amarillas o las corales. Las rescatamos evitando en lo posible agredirlas y las devolvemos a su hábitat. En 2019 rescatamos una pequeña Bothrops asper (quizás tenía solo un par de semanas de vida) del jardín de una vecina cuyo muro linda con el de nuestra casa.

Invitamos a ver el video de este pequeño pero temible ejemplar:

En 2020, pocos días antes de la publicación de este artículo, también rescatamos una Micrurus nigrocinctus de dos colores.

Esta coral verdadera se hallaba en un terreno baldío, lindante con la vivienda de una familia de nuestra comunidad. Compartimos un video de este ejemplar una vez que fue liberada.

Muchos cuando ven una serpiente, aunque sea inofensiva, la matan de inmediato, actuando por miedo. Ese miedo es producto de la falta de educación ambiental y, en particular, el total desconocimiento de las serpientes. El gran desafío que tenemos todos los que amamos los reptiles es educar para conservar, y solo si es necesario, actuar para rescatar.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


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EL QUETZAL Y SU FAMILIA: LOS TROGONES CENTROAMERICANOS (por Pablo R. Bedrossian)

RESPLENDENT QUETZAL (PHAROMACHRUS MOCCINO; EN ESPAÑOL QUETZAL MESOAMERICANO)

El quetzal, cuyo nombre científico es Pharomachrus moccino y en inglés Resplendent Quetzal, es probablemente el ave más representativa de Centroamérica. Los vistosos colores de esta especie, sobre todo el verde y rojo del macho con sus largas plumas, la han hecho sinónimo de belleza. Su nombre proviene de la voz náhuatl quetzalli, que significa algo así como “ave de cola larga de hermoso plumaje”.

Resplendent Quetzal macho

El macho adulto mide entre 38 y 40.5cm, pero con su cola en serpentina puede llegar a más 61cm[1] e incluso más[2]. La cabeza, de un color intensamente verde, tiene una ligera cresta del mismo color y pico amarillo.

Resplendent Quetzal macho

El color verde a veces puede tornarse azul brillante dependiendo de la incidencia de los rayos de sol; el vientre es intensamente rojo. La hembra es más opaca, con la cabeza grisácea, el pico oscuro, el pecho y las partes superiores verdes y la panza gris. Las plumas cobertoras de la parte superior de la cola son rojas.

Resplendent Quetzal hembra

Los quetzales son difíciles de ver y prefieren los bosques húmedos de zonas altas, que van desde unos 900 a 2,600 msnm[3]. Hay reportes de su presencia desde Chiapas, en el sur de México, hasta el oeste de Panamá[4]. Suelen preferir las zonas altas; sin embargo, descienden en algunos meses en busca de alimento. Su temporada de cría corresponde generalmente a marzo y abril. Los frutos que consumen se conocen popularmente como aguacatillos.  Se les llama así porque parecen aguacates (en algunos países de Sudamérica denominados paltas) pequeños y pertenecen a su misma familia del aguacate, las lauráceas. En Honduras hay entre 50 y 60 especies diferentes, que corresponden a los géneros Aiouea, Beilschmiedia, Cinnamomum, Licaria, Nectandra, Ocotea, Persea y Pleurothyrium.

Pareja de Resplendent Quetzal

Personalmente los he visto en Honduras en el Parque Nacional La Tigra, dos veces en El Cedral, comunidad dentro del Parque Nacional Santa Bárbara, y en varias ocasiones en la Reserva El Jilguero – Sector Bosque Las Trancas, en Opatoro, muy cerca de Marcala, Departamento de La Paz. Se encuentra en la mayoría de los departamentos de Honduras, aunque no se ha observado ni en la zona sur, ni en la Moskitia.

Resplendent Quetzal pareja (video)

LA FAMILIA DEL QUETZAL: LOS TROGONES

El quetzal forma parte de la familia Trogonidae, que incluye un nutrido grupo de especies, conocidas popularmente en español como “coas” o “trogones” y en inglés como “Trogons”. En América hay 24 de las 39 especies conocidas en el mundo[5]. Se caracterizan por cabezas redondeadas con aros perioculares, picos pequeños, cuellos cortos, cuerpos compactos y coloridos pechos y panzas. Vistos de frente, en su mayoría sus colas combinan los colores blancos y negros en diversos patrones que ayudan a distinguirlos. Comen frutas, insectos e incluso pequeñas lagartijas y ranas. Suelen presentar dimorfismo sexual siendo los machos los que tienen plumajes más brillantes y posan en los árboles, a veces cantando y en otras ocasiones permaneciendo en silencio.

Gartered Trogon macho

Presentamos las especies que tenemos en Centroamérica, aclarando que quedan fuera del alcance de esta presentación Citreoline Trogon (nombre científico Trogon citreolus) que se encuentra en el sur de México, zona que geológicamente integra la región centroamericana, dos especies que se ven en exclusivamente Costa Rica y Panamá, Baird’s Trogon (nombre científico Trogon bairdii) y Lattice-tailed Trogon (nombre científico Trogon clathratus) y dos de las que solo hay registros en Panamá, Black-tailed Trogon (nombre científico Trogon melanurus) y White-tailed Trogon (nombre científico Trogon chionurus).

Collared Trogon macho

Podemos agrupar los trogones fenotípicamente en trogones de vientre amarillo y trogones de vientre rojo.

TROGONES DE VIENTRE AMARILLO

Desde luego, cada uno tiene su propio canto. Los dos primeros, el Black-headed Trogon y el Gartered Trogon son los más fáciles de ver de toda la familia Trogonidae, pues se encuentran prácticamente en todo el territorio centroamericano.

BLACK-HEADED TROGON (TROGON MELANOCEPHALUS; EN ESPAÑOL COA CABEZA NEGRA)

Aún recuerdo la emoción de mi primera observación de esta bella ave, que es el único trogon que hemos documentado en la zona donde vivo. Mide algo menos de 30 cm. Es negro, con el vientre amarillo y el aro periocular celeste. Vista el ave de frente, las plumas de la cola parecen dos columnas de triángulos blancos.

Trogon melanocephalus – Black-headed Trogon

El macho es levemente más azulado. Tiene un vuelo típico que lo hace trasladarse entre árboles vecinos. Su canto suele ser grave y apagado.

Su distribución va del sudeste de México a Costa Rica. En Honduras se encuentra en todo el territorio nacional, en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

GARTERED TROGON (TROGON CALIGATUS; EN ESPAÑOL COA VIOLÁCEA)

Es parecido al Black-headed Trogon (quizás algo más pequeño), con la cabeza y el cuerpo negros con el vientre amarillo. Hay tres marcas de campo muy sencillas para diferenciar ambas especies visualmente: el Gartered Trogon macho posee un anillo periocular de color amarillo.

Gartered Trogon macho

La hembra tiene un anillo periocular blanco, más ancho a los lados.

Gartered Trogon hembra

Vista el ave de frente, la cola muestras finas barras blancas y negras. Además, en el macho la espalda y la parte dorsal de la cola son de color verde intensamente oscuro o, si no, negro. En ambos sexos las alas muestran un patrón empedrado.

Gartered Trogon hembra

Su distribución va del este de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el país (solo no ha sido observado en el extremo sudoeste), en alturas que van de 0 a 1,800 msnm.

BLACK-THROATED TROGON (TROGON RUFUS; EN ESPAÑOL COA CUELLO NEGRO)

Este es el único trogon que aún no he podido fotografiar. Lo observé durante una caminata en el Parque Nacional Pico Bonito, en el departamento de Atlántida, cerca de la costa norte de Honduras. Es el más pequeño de los tres, midiendo unos 25 cm. Cito la precisa descripción que hace de él Robert Gallardo: “el macho tiene partes dorsales verdes, máscara negra y anillo periocular azul. Tiene una banda de pecho angosta y blanca y los paneles de las alas son empedrados con blanco y negro”[6]. Mostramos una imagen cedida amablemente por el experto guía de aves Elmer Escoto.

Black-throated Trogon (fotografía por Elmer Escoto)

La hembra tiene las partes dorsales, la cabeza y el pecho color café, separada por una franja blanca del vientre amarillo. El anillo periocular es blanco e incompleto. Su distribución va del norte de México a Sudamérica. En Honduras se observa en la costa norte, incluyendo la Moskitia, y en toda la zona oriental del Departamento de Olancho.

TROGONES DE VIENTRE ROJO

SLATY-TAILED TROGON (TROGON MASSENA; EN ESPAÑOL COA COLA GRIS)

El Slaty-tailed Trogon es la coa de vientre rojo de mayor tamaño (puede medir casi 36 cm). Su nombre proviene del color grisáceo que la cola muestra vista de frente. El macho tiene la cabeza, el pecho y las partes dorsales superiores de tonalidad verde oscura mientras que en la hembra adquieren una tonalidad gris oscura por detrás y un gris claro de frente.

Slaty-tailed Trogon

Ambos sexos tienen un aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura y pico que va del rosa pálido al anaranjado. Su distribución se extiende del sudeste de México a Sudamérica. En Honduras está presente en toda la costa norte y también en la región oriental del departamento de Olancho en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

Slaty-tailed Trogon

Según el experto Robert Gallardo, se ha observado una pequeña población en Río Amarillo, Copán[7], en el occidente del país. Nosotros no encontramos registros en eBird, la base de datos más completa sobre observaciones de aves, ni en los departamentos de Copán, ni de Santa Bárbara.

LOS TRES MÁS PARECIDOS: ELEGANT TROGON (TROGON ELEGANS; EN ESPAÑOL COA ELEGANTE), MOUNTAIN TROGON (TROGON MEXICANUS, EN ESPAÑOL COA DE OCOTAL) Y COLLARED TROGON (TROGON COLLARIS; EN ESPAÑOL COA COLLAREJA).

Por supuesto, estas tres especies son diferentes; cada una posee su propio canto y distinta distribución; sin embargo, comparten características que pueden llevar al observador poco entrenado a confundirlas.

Elegant Trogon macho
Mountain Trogon macho
Collared Trogon macho

Digamos primeramente que todas poseen dimorfismo sexual; es decir que no solo genéticamente sino externamente (lo que en ciencia llama fenotipo) el macho y la hembra son diferentes. Curiosamente, visualmente los machos de estas tres especies tienen más características en común que con sus respectivas hembras.

Observemos estos rasgos en común:

– Tamaño: Los machos de T. elegans y T mexicanus miden alrededor de 30 cm; el macho de T. collaris apenas un par de centímetros menos.

– Aspecto general: Los machos de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho color verde oscuro; el pecho está separado del vientre rojo por una franja blanca, y alas grisáceas

– Detalles de la cabeza: Los machos de las tres especies poseen cabeza verde con pico amarillo

T. elegans y T mexicanus poseen aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura. Al menos en Centroamérica, T. Collaris posee la mascarita pero el aro periocular puede estar ausente o ser poco visible.

Lo mismo ocurre con las hembras: son más parecidas entre sí que con los machos correspondientes a sus especies. Veamos esas características:

– Tamaño: similar al de los machos en las tres especies.

– Aspecto general: Las hembras de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho café con alas color café claro o grisáceas. T. elegans y T mexicanus en la parte inferior del pecho presentan una delgada franja blanca, luego una ancha franja café claro que se angosta en el centro y debajo otra franja blanca aún más ancha que se extiende hasta el vientre, que es de un color rojo más pálido que en los machos. T. collaris entre el pecho verde y el vientre rojo solo presenta una franja blanca.

– Detalles de la cabeza: Las hembras de las tres especies poseen cabeza café con pico amarillo. T. elegans posee una suerte de mancha blanca debajo de los ojos.

Mountain Trogon hembra

Las diferencias más notables, además del canto y algunas que hemos marcado al hablar de atributos en común se encuentran en los patrones de las colas.

– Patrones de la cola: Considerando los machos, siempre vistos frente, T. elegans tiene barras finas blancas y negras interrumpidas regularmente por franjas blancas más anchas. T. mexicanus tiene como dos columnas de barras anchas blancas y negras. T. collaris, tiene barras finas blancas y negras.

– Otras diferencias fenotípicas: Nótese que en las hembras T. elegans tiene una suerte de mancha blanca debajo de los ojos y T. collaris tiene aro periocular blanco incompleto. –

– Hábitat: El hábitat de T. elegans es de bosques secos, en alturas de 0 a 1800 msnm. El hábitat de T. mexicanus son bosques latifoliados en alturas que van de los 600 a los 2500 msnm. T. collaris habita bosques húmedos en alturas que van de 0 a 2,400 msnm.

– Distribución: T. elegans, desde el sur de Estados Unidos al noroeste de Costa Rica. En Honduras tiene una amplia distribución, sobre todo en la zona centro sur y occidente. T. mexicanus se encuentra desde el oeste de México a Honduras. En Honduras se encuentra en la zona central y occidental. T. collaris es la de más amplia distribución, desde el sur de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el territorio.

RESUMIENDO:

El quetzal y su familia, los trogones, se encuentran de las aves más bellas de Centroamérica, por su bello colorido, poblado de verdes, rojos, amarillos, negros y blancos. Distinguir sus detalles contribuye a una mejor experiencia cuando los observamos. Termino con una tabla comparativa sobre la presencia de trogones o coas en los países de la región armada con datos provistos por eBird a la fecha de publicación de esta nota.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Quiero agradecer muy especialmente al Ing. Francisco Dubón por la revisión de este artículo y sus valiosas observaciones y sugerencias y al guía y experto Elmer Escoto por la fotografía del Black-throated Trogon que me facilitó.


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia, “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.436

[2] Por ejemplo, Jesse Fagan & Oliver Komar, hablan de 76 cm y Robert J. Gallardo de 66 cm. Ernest Preston Edwards no da la longitud.

[3] Gallardo, Robert J.,”Guía de las Aves de Honduras”, Edición de Autor, 2018, p.223

[4] Datos tomados de eBird, www.ebird.org

[5] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.222

[6] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.225

[7] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.224


BIBLIOGRAFÍA

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998, 4ta. Reimpresión, 2005

Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016

Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la del Black-throated Trogon de Elmer Escoto y publicada con su autorización.

MÁS SOBRE LOS ARMENIOS EN CENTROAMÉRICA (una entrevista de Artsvi Bakhchinyan al autor de este blog)

Semanas atrás Carlos Antaramian, un destacado experto de origen armenio nacido en México me puso en contacto con Artsvi Bakhchinyan, doctor en filología, investigador de cine y estudioso de las cuestiones armenias que reside en Yerevan. Artsvi, que es colaborador habitual de The Armenian Mirror-Spectator, el primer semanario armenio en lengua inglesa de los Estados Unidos, fundado en 1932, me propuso realizar una entrevista sobre los armenios en Centroamérica. Gracias a la tecnología el encuentro se hizo posible a pesar de la enorme distancia que separa geográficamente a Honduras de Armenia. Aunque el reportaje se publicó el 14 de noviembre de 2019 en inglés (el original puede leerse en https://mirrorspectator.com/2019/11/14/pablo-bedrossian-from-honduras-armenians-wherever-we-meet-we-are-a-family), comparto su traducción al castellano esperando contribuir a la difusión de la presencia armenia en esta región del planeta.

LOS ARMENIOS DONDE QUIERA QUE NOS ENCONTREMOS SOMOS UNA FAMILIA

YEREVAN (ARMENIA)-SAN PEDRO SULA (HONDURAS)

 – Querido Pablo, esta es la primera vez que me encuentro con un armenio que vive en Honduras. Por favor presentate.

Me llamo Pablo Bedrossian. Nací en Buenos Aires, Argentina y actualmente vivo en la segunda ciudad más grande de Honduras, San Pedro Sula. Mi abuelo Agop fue un heroico sobreviviente del genocidio. Mi abuela Loutfia sobrevivió a las masacres de Marash. Soy médico (cardiólogo), pero después de 13 años dedicado a la actividad clínica decidí cambiar mi ocupación y trabajé como gerente senior en compañías farmacéuticas durante 18 años. Estudié negocios y obtuve un MBA. Una empresa de Honduras, llamada Laboratorios Finlay, me trajo a este país. Hace cinco años comencé mi propia empresa de consultoría, GO UP / Expertos en Negocios (www.goup-ca.com). Estoy casado, con una hija. Soy un hombre de fe y mi mayor placer es leer y viajar por el mundo.

Convento armenio mekhitarista en la Isla de San Lazzaro, Venecia, Italia

– Según el libro “The Southern Side of the Earth: Armenians in Latin America From the Beginning to 1950” de Vartan Matiossian, ya en 1929 el gobierno de Honduras exigió $ 2,500 de diferentes migrantes, incluidos los armenios. Esto significa que la presencia armenia en Honduras podría tener ya unos 90 años. Según http://www.armeniadiaspora.com hay 900 armenios en Honduras, pero dudo que este número sea correcto. ¿Qué dirías?

Llegué a Honduras desde Argentina, mi lugar de nacimiento, a fines de 2002. Desde ese momento comencé a buscar armenios, pero la tarea fue muy difícil. Resumí mi búsqueda en un artículo llamado “Los Armenios en Centroamérica”, que fue traducido al inglés, francés e italiano. Encontré la primera referencia en una revista que hablaba de un estadounidense dueño de un restaurante, pero “descendiente medio armenio”. Aunque vivía muy lejos de mi casa, en 2006 conduje tres horas para conocerlo. Se sintió conmovido cuando dije mi apellido. “Bedrossian es el apellido de mi madre también”, dijo. Cuando regresé en 2007, él había regresado a Estados Unidos. Además, Manolo Keosseian, un entrenador profesional de fútbol de Uruguay, vivió en Honduras en varios periodos por razones laborales (entre 2007 y 2019). Ahora vive en Montevideo. Hace tres años, un cliente me contó sobre otra armenia argentina, Adriana Keyichian. Está casada con un hondureño y está a cargo de una escuela para niños especiales. Como se observa, pude encontrar muy pocos armenios en Honduras, la mayoría de ellos inmigrantes actuales.

A la izquierda el técnico de fútbol Manuel Keosseian, en el centro el entrevistado y a la derecha Víctor Coello, ex arquero de la Selección Nacional de Honduras

Hay una familia cuyo apellido es Gurdian. La primera referencia es del siglo XIX en Nicaragua, desde donde se extendieron a Costa Rica y algunos a Honduras. Varios miembros de esta familia se consideran armenios, pero otros creen que son españoles. Nadie sabe el verdadero origen. Pablo Gurdian Bond en un artículo completo apoya que su familia ha venido de España. Le respondí con otro artículo llamado “Las dos historias del apellido Gurdian”. En mi investigación, que incluye entrevistas e intercambio de correos electrónicos con varios de los Gurdian, descubrí una tradición familiar (con diferentes variantes) sobre tres hermanos que vinieron de Armenia a Nicaragua en el siglo XIX. Además, el apellido no existe en España, pero en Armenia existe Kurdian. Entonces, los descendientes de la familia Gurdian podrían ser armenios: el misterio aún permanece.

Catedral Armenia de Moscú, Rusia, y edificios anexos

Sabemos que hay muchas ciudades y pueblos en América Central y del Sur llamados Armenia, incluidos dos en Honduras. ¿Alguna vez has estado allí?

En Honduras hay más lugares llamados Armenia. Cuando publiqué otro artículo llamado “Sitios de Centroamérica que se llaman Armenia”, encontré solo dos sitios en Honduras y ambos con el mismo nombre: “Nueva Armenia”, uno en la costa norte y otro en Francisco Morazán, en el centro del país. Hace años, un joven turista armenio me envió un mensaje diciéndome que había visitado un lugar desconocido para mí, también llamado Nueva Armenia, un pequeño pueblo en el departamento de Copán, en el área occidental de Honduras. Además, en Honduras hay un río Armenia en el departamento de Yoro, así como una pequeña comunidad allí llamada Armenia. Nunca pude visitar esos lugares, pero visité Armenia en Sonsonate, El Salvador. Vartan Matiossian, el extraordinario experto que mencionaste al principio, me explicó el origen de esos nombres: la Vulgata (la Biblia traducida al latín por San Jerónimo), dice “Y el arca descansaba … sobre las montañas de Armenia” en lugar de “Ararat”, la palabra original. Bajo la influencia española había una tradición de elegir lugares bíblicos para nombrar ciudades y pueblos en América; esa es la razón más probable del nombre.

Portada online de la entrevista

– Sabemos que el gobierno de Azerbaiyán hace propaganda anti -armenia en los países con poca población armenia. ¿Lo hacen también en Honduras?

La gente en Honduras tiene un bajo nivel educativo. La mayoría de ellos no saben acerca de Azerbaiyán, por lo que no tenemos este problema. Muchas de las familias más poderosas en Honduras vinieron de Palestina; llegaron a principios del siglo XX. Son cristianos, no musulmanes. Aquí se les llama comúnmente “turcos” porque, bajo la férula del imperio, llegaron con un pasaporte de nacionalidad otomana. Durante el golpe de estado de 2009 tomé una foto de un graffiti curioso con el mensaje “turcos genocidas”, por supuesto, no con el significado que nosotros le damos.

Saint Vartan Armenian Cathedral, New York, Estados Unidos

– ¿Tú o los demás hicieron algún esfuerzo para presentar Armenia en Honduras?

Si. He publicado artículos y enviado obsequiado libros que cuentan la dura historia del genocidio. La gente común no lo sabe. Carlos Antaramian, otro gran experto, autor del libro “Del Ararat al Popocatépetl: los armenios en México” me escribió sobre el interés del nuevo embajador armenio en México (que está a cargo también de América Central) para visitarnos en el futuro. Sería una excelente oportunidad para presentar Armenia y su historia al pueblo hondureño.

En la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral con el Rev. F. Mesrob Lakissian

– ¿Qué dirías sobre los armenios en los países limítrofes de Honduras: Guatemala, El Salvador y Nicaragua?

La situación de los armenios en esos países es muy similar a la de Honduras. Hay muy pocos; la mayoría de ellos nacieron en otros países. Por ejemplo, Samuel Berberian, nacido en Atenas y criado en Argentina, era decano de la Facultad de Teología de la Universidad Panamericana de Guatemala. También Edgardo Surenian, un pastor evangélico de Argentina, vivió durante unos años en El Salvador.

Iglesia Armenia de París, Francia

– Estoy seguro de que está en contacto con los armenios en Argentina. ¿Qué pasa con Armenia y otras comunidades?

Hace solo unos días, visité San Lazzaro, la isla armenia en Venecia. Allí conocí al padre Hamazasp Kechichian. En 2018 conocí a P. Mesrob Lakissian, el sacerdote de la Catedral Apostólica Armenia de Saint Illuminator de Nueva York. Además, en 2019 estuve en la Catedral de Armenia en Moscú y en la Iglesia de Armenia en París. Dondequiera que viajo trato de encontrar armenios. Una de las experiencias más interesantes fue mi visita en 1990 a Krikor Der Balian, en Swazilandia, un pequeño país africano. Krikor construyó allí una pequeña iglesia armenia en su propiedad. ¡Los armenios, donde sea que nos encontremos, somos una familia!

Krikor DerBalian en el frente de su amada iglesia en Pine Valley, en las afueras de Mbabane, Swazilandia, en el sur de África; foto tomada por el entrevistado en 1990

– Bueno, Pablo, gracias … ¡y espero que tu próximo viaje sea Armenia!

Artículo original en inglés por Artsvi Bakhchinyan ©The Armenian Mirror-Spectator, 2019. Todos los derechos reservados. Traducción: Pablo R. Bedrossian, 2019.


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Todas las fotografías fueron tomadas por el entrevistado en esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción del logo de The Armenian Mirror-Spetactor y la portada de la entrevista tomada de dicho medio.



AGALYCHNIS CALLIDRYAS, LA RANITA DE OJOS ROJOS MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

El género Agalychnis se distribuye desde México hasta Perú y Brasil. Reúne más de una docena de especies de las cuales la más famosa es la Agalychnis callidryas, una ranita verde de ojos rojos y gruesas pupilas elípticas verticales negras.

Agalychnis callidryas

Esta ranita, también conocida como rana de hoja de ojos rojos, rana verde de ojos rojos o rana calzonuda, se encuentra en la vertiente del Atlántico en zonas bajas y moderadas desde el centro de Veracruz y el norte de Oaxaca en México hasta el norte de Colombia. En la vertiente del Pacífico se encuentra desde el sudoeste de Nicaragua hasta el este de Panamá[1].

Agalychnis callidryas

La hembra es más grande (longitud hocico-cola de 48 a 77mm) que el macho (longitud hocico-cola de 30 a 59mm)[2].

MARCAS DE CAMPO

Además de la localización, hay seis marcas de campo observables a simple vista que facilitan su identificación:

  1. El color rojo de los ojos.
  2. La cabeza y dorso de color verde claro homogéneo e intenso.
  3. El color morado azulado de los flancos con rayas verticales amarillas.
  4. Los puntos blancos en el dorso, algo que comparte con otras especies del género.
  5. Los pliegues interdigitales moderados en manos y pies.
  6. Los dedos anaranjados o amarillentos, salvo el borde exterior de los dedos más externos.

Además, McCranie y Castañeda en “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras” mencionan que “los discos (de los dedos) tienen almohadillas muy grandes y cubiertas redondeadas”; luego mencionan que “las superficies dorsales son lisas a levemente granulada”. Finalmente agregan dos peculiaridades: “los especímenes del este de Honduras tienen una raya amarilla blanquecina que separa la coloración dorsal de los flancos, mientras que esta raya está ausente en los especímenes del oeste… el brazo y las superficies posteriores y anteriores de los muslos son de color morado (en el este de Honduras) o anaranjado (en el oeste)” [3].

COMPORTAMIENTO

Agalychnis callidryas es activa durante la noche, en particular, en las estaciones de mayor humedad. Se esconde en los árboles durante el día y en los periodos secos[4].

Agalychnis callidryas

Puede reproducirse en una amplia variedad de hábitats; el macho llama a la hembra que desciende de los árboles; tras el amplexo, la hembra se sumerge e hidrata para luego depositar sus huevos en vegetación que cuelga sobre charcos o humedales -incluso en recipientes con agua-, donde los renacuajos se desarrollan y generalmente nadan con la cabeza hacia arriba.

Agalychnis callidryas

ESPECIES SIMILAES

McCranie y Castañeda mencionan tres para Honduras: Agalychnis moreletii, Agalychnis saltator y Cruziohyla calcarifer. “Agalychnis moreletii tiene los flancos de color anaranjado sin líneas pálidas mientras que Agalychnis saltator tiene flancos de color morado sin líneas pálidas. Cruziohyla calcarifer tiene un calcar en el talón, flancos amarillos con rayas o barras verticales color negro y el iris amarillo a gris”[5]. En ambas Agalychnis, tanto moreletii como saltator, los ojos son más oscuros.

Agalychnis callidryas

Además, en Honduras existe una rana endémica de ojos rojos, la Duellmanohyla salvavida de pupilas negras horizontales, conocida como ranita de arroyo de ojos rojos, mucho más pequeña: longitud hocico-cola de la hembra hasta 34mm y del macho hasta 28mm, que habita en la costa norte del país.

Duellmanohyla salvavida

Para Costa Rica, el Dr. Jay M. Savage en “The amphibians and reptiles of Costa Rica” dice que los adultos de Agalychnis callidryas son inconfundibles, pero menciona que los juveniles deben distinguirse de una “prima” de la anterior, la Duellmanohyla uranochroa, que tiene pupilas negras horizontales y una ancha franja blanca brillante que va desde el labio superior, debajo del tímpano, hasta la ingle[6].

Agalychnis callidryas, nuestra ranita de ojos rojos, es una de las más bellas del continente y es portada de libros y revistas e imagen preferida para pósters y carteles. No se la pierda.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados


BONUS: VIDEOS


REFERENCIAS

[1] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007, p.147

[2] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.281

[3] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.146

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.282

[5] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.147

[6] Savage, Jay M., Op. cit., p.281


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SPILOTES PULLATUS: LA “MICA”, LA SERPIENTE TIGRE AMERICANA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

La Spilotes pullatus, popularmente conocida como mica, es una de las serpientes de mayor tamaño de Centroamérica, pudiendo alcanzar los 2,65 metros. Pero no solo es de las más grandes sino de las más bellas: su color negro con manchas o bandas amarillas en patrones cambiantes, le da un aspecto atigrado que la hacen fácilmente reconocible.

Es la única especie del género Spilotes. Algunos la llaman también zumbadora, pero es un nombre que en popularmente se asigna a diversas especies. No es venenosa. Se la encuentra de México a la Argentina en zonas que van desde el nivel del mar hasta los 1500 metros sobre el nivel del mar, en bosques tropicales y subtropicales lluviosos, húmedos y secos.

Su cabeza es alargada y se distingue del cuello mientras el cuerpo es relativamente delgado (más delgado que el de una boa, más grueso que el de una oxybelis o bejuquilla) y posee una larga cola. Por debajo, el color es amarillo pálido, a veces con manchas negras.

Sus pupilas son redondas. Para los que aprecias datos más técnicos, poseen escamas dorsales en números pares de filas (de 14 a 20) en la mitad del cuerpo[1].

Suele ser un animal tranquilo, que no agrede y solo se reacciona si de lo ataca, pudiendo dar golpes indoloros con su cola[2]. Puede nadar en ríos. Ante la presencia humana, especímenes que se arrastraban por el suelo o cruzaban carreteras se paralizaron y retorcieron sus cuerpos en lugar de tratar de escapar[3]. Sin embargo, parece ser que su principal defensa consiste en inflar grandemente su cuello[4].

Está activa durante el día; posee hábitos terrestres y arbóreos. Las dos ocasiones que hemos visto apareamientos ha sido en ramas altas de árboles grandes. Ovípara, coloca de 7 a 25 huevos[5]; las crías nacen casi dos meses después[6].  

La Spilotes pullatus se alimenta de pájaros, huevos de aves y pequeños mamíferos; el Dr. Gunther Köhler ha documentado en el Volcán Mombacho, Nicaragua, un ejemplar comiendo un juvenil de puercoespín[7]; las crías, en cambio, comen principalmente ranas y lagartijas[8].

Personalmente he visto una docena de ejemplares; la mitad muerta por la acción humana que destruye lo que desconoce. Tanto creencias populares como la falta de instrucción llevan a creer a muchos campesinos e incluso a personas en áreas urbanas que las micas son venenosas.

CÓMO DIFERENCIARLAS

Escribe el Dr. Jay M. Savage que algunos pueden confundirla con la Chironius grandisquamis debido a que algunos adultos de Spilotes pullatus son completamente negros (algo que nosotros nunca hemos observado).

Chironius grandisquamis

Para diferenciarlas, sugiere contar y observar las escamas: Spilotes pullatus cuenta con escamas dorsales distribuidas uniformemente en 14 a 20 filas en la mitad del cuerpo, mientras que en la Chironius grandisquamis las escamas dorsales están dispuestas oblicuamente en diez filas en la mitad del cuerpo, y, como máximo, solo las seis a ocho filas superiores se encuentran anilladas[9].

Chironius grandisquamis. La cabeza se encuentra en el cuadrante inferior derecho

Cuidemos nuestra biodiversidad. Recordemos que las micas son totalmente inofensivas.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.686.

[2] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.116

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.204

[4] Savage, Jay M., Op. cit. p.687

[5] El Dr. Jay M. Savage dice ponen de 7 a 10 huevos

[6] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.260

[7] Köhler, Gunther, Op. cit., p.260

[8] Marineros, Leonel, Op.cit., p.116, citando a Mehrtens (1987),

[9] Savage, Jay M., Op. cit. p.686


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