“LA VEGETARIANA” DE HAN KANG: UNA INTERPRETACIÓN DIFERENTE DE LA OBRA QUE CONSAGRÓ A LA PREMIO NOBEL

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Título: “La vegetariana”

Autor: Han Kang

Año: 2007

Más allá de la lectura habitual sobre resistencia, patriarcado o violencia social – para nosotros sesgada y superficial -, proponemos una interpretación diferente de la novela más reconocida de la Premio Nobel 2024: no trata acerca de Yeonghye , la vegetariana, sino de quienes la rodean, incapaces de comprender aquello que contradice sus expectativas y escapa a su control.

 “La vegetariana” es la obra más reconocida de Han Kang, la surcoreana ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024. Aunque falazmente se le atribuyó a Borges la frase “es lógico que otorguen el Premio Nobel a escritores noveles”, la ironía no aplica en este caso. Puede gustar o disgustar, pero su prosa – y aun cuando la leímos traducida al español-, tiene el mérito de ser clara, directa y precisa; no es minimalista pero carece de barroquismos: se vuelve casi invisible, para que la historia cautive al lector sin que la estética del relato lo distraiga.

Todo comienza cuando Yeonghye, una mujer casada, decide volverse vegetariana a causa de unas pesadillas que la atormentan. Pese a las presiones familiares, se resiste a probar cualquier bocado de origen animal.

La contratapa del libro dice: “Yeonghye impondrá en casa una dieta estrictamente vegetariana que su marido aceptará entre atónito y molesto. Este será un primer acto subversivo seguido de muchos otros en su búsqueda de una existencia más pura y despojada, más cercana a la vida vegetal, un lugar donde el poder erótico y floral de su cuerpo romperá las estrictas costumbres de una sociedad patriarcal y ultracapitalista. Ambientada en Corea del Sur, La vegetariana es la historia de una metamorfosis radical y un acto de resistencia contra la violencia y la intolerancia humanas”[1].

 Nótese que la interpretación “oficial” habla de un primer acto subversivo, de una sociedad patriarcal y ultracapitalista, de un acto de resistencia contra la violencia y la intolerancia humanas. Esta lectura nos parece inadecuada y prejuiciosa, porque reduce la novela a una clave ideológica que excede los límites de la narración e ignora la complejidad psicológica de los personajes.

En nuestra opinión, la novela no se centra en la vegetariana, sino en la reacción que un comportamiento anómalo desata en su entorno. Los verdaderos protagonistas son los tres personajes – el esposo, el cuñado y la hermana mayor – que enfrentan una situación que contradice sus anhelos y expectativas. A cada uno de ellos la autora le dedica un capítulo.  

El esposo reacciona con enojo, aferrado a su presente. El cuñado manipula para concretar sus deseos en el futuro. La hermana manifiesta una enorme tristeza, y todas sus referencias provienen del pasado. Ninguno se interesa realmente en Yeonghye, sino en cómo se siente él mismo; tampoco la escuchan. La prueba está en que no procuran averiguar la causa de su veganismo y, menos aún, el contenido de sus pesadillas. Nos parece que la autora apunta también a desnudar el egoísmo con el que nos movemos ante episodios inesperados: lamentablemente, casi todo pasa por lo que nosotros sentimos. Como una protesta frente a esta circunstancia común, viene a nuestra mente una frase que alguna vez le escuchamos a la hija del Dr. Martin Luther King: “al buen samaritano no le importó qué le podía pasar a él si ayudaba al herido, sino que le podía pasar al herido si él no lo ayudaba”.

Finalmente, desde una mirada clínica, Yeonghye no parece padecer una anorexia nerviosa, como sugiere un psiquiatra en la novela, sino un trastorno psicótico compatible con una esquizofrenia[2]. Sin embargo, Han Kang pudo servirse de cualquier otra manifestación “anormal” para mostrar la naturaleza tan humana como contradictoria de sus personajes.

La vegetariana no solo muestra a una mujer que deja de comer carne, sino también la incapacidad de quienes la rodean para entender su sufrimiento y prestarle ayuda para aliviarlo.

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Kang, Han, “La vegetariana”, Random House, 2007, edición en español 2024, contratapa.

[2] La anorexia nerviosa no suele surgir de pesadillas sangrientas ni de un rechazo simbólico de la carne, sino de una distorsión de la autoimagen corporal, asociada al peso, la figura y el temor a engordar. En Yeonghye, en cambio, lo que aparece es una ruptura más profunda del yo: no quiere simplemente dejar de comer, sino dejar de ser lo que es. Su deseo de convertirse en una existencia vegetal revela una creencia imposible, una separación progresiva de la realidad y una transformación interior que excede el marco de un trastorno alimentario.

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