ESCULTURAS ANTIGUAS EN ESPACIOS PÚBLICOS DE BUENOS AIRES

De Persia a Grecia y Roma: Un recorrido para descubrir obras clásicas que muchos porteños pasan por alto al caminar por Buenos Aires. Conozca estos magníficos testimonios del mundo antiguo escondidos en plazas, parques y edificios de la ciudad.

Buenos Aires es una ciudad europea en el extremo sur del continente americano. Su arquitectura, sus monumentos, sus espacios públicos la hacen única. Cuenta con infinitos detalles que, como suele suceder en otras latitudes, pasan inadvertidos para la mayoría de sus habitantes.

Desde hace años, inspirados por los extraordinarios trabajos del Dr. Eduardo Balbachan, materializados en las tres ediciones de su libro “Los ignorados pasajes de Buenos Aires” y motivados por una colección de fascículos titulados “Buenos Aires: un museo al aire libre” de León Tenenbaum, comenzamos a explorar la ciudad y a publicar sobre sus calles, edificios y curiosidades. A pesar de vivir fuera de la Argentina, en cada viaje miramos a la ciudad que nos vio nacer con ojos de asombro.

Uno de los temas menos explorados es el de las esculturas antiguas que se encuentran dispersas en los diversos barrios. Al realizar una búsqueda mediante una aplicación paga de inteligencia artificial, la respuesta presentó graves omisiones y errores, incluyendo, por ejemplo, la supuesta existencia de una réplica del Discóbolo de Mirón en el Parque Tres de Febrero. Así que decidimos revisar nuestro archivo fotográfico y presentarlas en esta nota. Antes de empezar con esta sorprendente lista, recomendamos una obra extraordinaria para conocer estatuas y monumentos porteños, a la que recurrimos con frecuencia: “Mármol y bronce”, de Nicolás Gabriel Gutiérrez, publicada en 2015.

LA COLUMNA PERSA EN LA AVENIDA FIGUEROA ALCORTA, ENTRE LAS AVENIDAS SARMIENTO Y CASARES

Ciro el Grande fue el fundador del Primer Imperio persa que se extendió aproximadamente entre el 550 a. C. y el 330 a. C., cuando fue derrotado por Alejandro Magno. Tanto Ciro como sus reyes Darío, quien consolidó el imperio, y Artajerjes son nombrados en la Biblia[1]. También los menciona Heródoto, considerado el primer historiador, en su obra Los nueve libros de la Historia[2], que narra las guerras entre griegos y persas. Su dinastía, la aqueménida, fue famosa por las columnas que embellecían Persépolis, su capital. Estas columnas, de las cuales sobreviven varias, estaban rematadas con capiteles con dos animales adosados, muy bien decorados, en su mayoría toros, que sobresalen de la columna; los fustes [3] son acanalados y se apoyan sobre una sólida base.

En 1965 el sah[4]de Persia Mohamed Reza Pahlevi, que por aquel tiempo gobernaba su nación, donó una réplica que llegó desarmada en seis contenedores traídos por barco[5]. El experto Eduardo Parise prosigue la historia en un artículo suyo en el diario Clarín: “Recién en diciembre de 1978 la Dirección de Paseos de la entonces Municipalidad de Buenos Aires le entregó a la empresa constructora los seis contenedores que tenían las piezas para su armado. Cuentan que para armarla se hicieron unos moldes de la columna cónica, divididos en varios segmentos. Después, fueron rellenados con una mezcla hecha con cemento y piedra molida proveniente de Persépolis, donde están las ruinas de ese palacio, destruido en el año 330 a.C. cuando Alejandro Magno saqueó aquella ciudad”[6].

Si bien, como la mayoría de las esculturas antiguas expuestas al aire libre, es una réplica, según la nota se han utilizado en su creación materiales originales. Está emplazada en la plaza República Islámica de Irán, en la avenida Figueroa Alcorta, entre las avenidas Sarmiento y Casares.

POSEIDÓN DE ARTEMISIÓN EN LA PLAZA NACIONES UNIDAS

Esta magnífica estatua, también conocida como dios del cabo Artemisio, fue descubierta en el mar frente al cabo homónimo, al norte de la isla Eubea, Grecia, en 1928. Se cree que fue creada alrededor del año 460 a. C., por lo que pertenece al periodo clásico temprano del arte griego, caracterizado por un mayor equilibrio de las proporciones y una cuidadosa representación anatómica. Son figuras que comunican movimiento, pero con rostros sobrios y poco expresivos[7].

El autor permanece anónimo. Por su maestría, ha sido atribuida a Cálamis, a Onatas de Egina e incluso a Mirón, pero son meras conjeturas. Está fundida en bronce hueco mediante técnica de cera perdida[8], con incrustaciones de otros materiales en ojos, labios y pezones (hoy perdidos). Su altura es de 2,09 metros. Se cree que formaba parte del cargamento de un barco que naufragó, no se sabe si a causa de un saqueo o por alguna tormenta.

Aunque cause sorpresa, se ignora quién es el personaje representado. La identificación hubiera sido factible si se conservara la pieza que sostenía entre las manos: si un tridente, correspondería a Poseidón, si un rayo, a Zeus. Por la diadema que ciñe la cabeza se sabe que es una divinidad, descartándose que sea un atleta -que suelen representarse sin barba- con una jabalina[9].

La obra original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Sin embargo, el gobierno griego ha donado réplicas.

Obra original en el Museo Arqueológico Nacional, Atenas, Grecia

La que admiramos en Buenos Aires se encuentra en la Plaza Naciones Unidas; fue obsequiada en 1999 por la embajada griega y la comunidad helénica.

Réplica en la sede de las Naciones Unidas, New York, Estados Unidos

Lamentablemente en 2012 fue vandalizada, pero gracias a la acción del Gobierno de la Ciudad de aquel entonces, fue restituida. Otra de las réplicas cedida por el gobierno griego se encuentra en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

TRAJANO EN PLAZA LAVALLE

Trajano gobernó el Imperio romano entre los años 98 d. C. y 117 d. C.. Aunque descendiente de una familia romana emigrada, nació en Itálica, una ciudad en la península ibérica, cuyas ruinas se conservan hasta la actualidad. La sorpresiva elección de un emperador nacido fuera de Roma probablemente surgió del descontento reinante en las provincias contra los privilegios que gozaban los habitantes de la ciudad capital[10].

Este emperador tuvo lo que hoy llamaríamos una política inclusiva, pues fue el primero en nombrar un gran número de senadores griegos y africanos. Mejoró puertos y rutas, defendió el libre comercio – aún se conservan en Roma los edificios destinados al mercado que construyó – y desarrolló programas alimentarios para el sustento de huérfanos italianos. Sin embargo, adquirió su mayor fama por la conquista de los dacios, en el territorio de la actual Rumania. Mantuvo el respeto a la vieja tradición republicana, pero hacia el final de su mandato, tras sus victorias contra los partos, permitió que lo representaran con los atributos de Hércules y hasta pareció equipararse con el sol[11]. Sin embargo, su reinado es recordado en la tradición romana como modelo de gobierno justo, militarmente exitoso y administrativamente sólido.

Entre las obras que erigió, se encuentran su famoso foro en el año 112, encargado a Apolodoro de Damasco y su columna en el año 113, que perdura hasta nuestros días. La columna con su pedestal posee una altura de 35 metros y cuenta en sus bajorrelieves en espiral la victoria sobre los dacios.  Estaba coronada por una estatua del emperador, probablemente en bronce y de tamaño mayor al natural, que desapareció en la Edad Media: nadie sabe cuándo – se supone que entre los siglos VIII y X -, ni cómo ni por qué. El 4 de diciembre de 1587 el Papa Sixto V hizo colocar en su lugar una estatua de San Pedro.

Columna de Trajano en Roma, Italia

La estatua de Trajano en bronce que hoy admiramos en la Plaza Lavalle no es una réplica de aquella desaparecida, sino una recreación basada en monedas romanas, relieves y retratos oficiales de Trajano. Está asentada sobre un pedestal con una inscripción en latín: “S.P.Q.R.  IMP CAESARI NERVAE F. TRAIANO OPTIMO PRINCIPI” que podemos traducir como “El Senado y el Pueblo Romano al emperador César Trajano, hijo de Nerva, óptimo príncipe”. Consiste en una forma abreviada del texto grabado en la Columna de Trajano[12].

Por encima, se ve de pie al emperador con la indumentaria de un general romano: la lorica musculata, coraza moldeada en bronce para representar un torso masculino idealizado y atlético, el paludamentum, un manto utilizado por la alta jerarquía castrense que vemos cayendo sobre su hombro izquierdo, y, por debajo, las caligae, un sencillo calzado militar. El rostro luce austero y sereno, con un flequillo corto, sin los rizos trabajados de sus predecesores[13]. Es una típica escultura de propaganda que proyecta una imagen de autoridad y sabiduría de parte del líder.

Del lado izquierdo pende el gladius, la espada corta utilizada por las legiones romanas, y la mano de ese mismo lado sostiene un pergamino, probablemente como símbolo de ley y autoridad. En la estatua original probablemente ostentaba un cetro o una lanza y un globo, iconografía imperial típica, pero no puede afirmarse con certeza porque, como dijimos, la estatua se perdió.

La escultura en Buenos Aires fue inaugurada el 11 de abril de 1961, como adhesión a los festejos del sesquicentenario de la Revolución de Mayo. Las fuentes públicas disponibles no identifican ni el escultor ni el año exacto de su creación. Solo sabemos que llegó por medio del Centro de Acción Latina[14], una organización cultural fundada en Roma en 1952 por el Dr. Guido Zerilli Marimó, con presencia en varios países, incluida la Argentina.

VENUS CITEREA O AFRODITA DE CAPUA EN GUIDO Y JUNCAL

 Afrodita en griego y Venus en latín son los nombres dados a la diosa del amor y la belleza, por eso no sorprende ver sus representaciones provistas de elegancia, delicadeza y refinamiento. Tal es el caso de la Afrodita de Capua, también conocida como Venus Citerea.  Esculpida en mármol en tiempos del emperador Adriano (principios del siglo II d.C.), se cree que, tal como la Venus de Milo, fue inspirada por una Venus de Lisipo del siglo IV a. C., hecha en bronce[15].

La estatua original, de 2,10 metros de altura, fue descubierta en 1750 en el anfiteatro de Capua, edificado en tiempos de Augusto y reconstruido por Adriano, donde era parte de la ornamentación. Al momento del hallazgo le faltaban los brazos, parte de los pliegues del vestido y la nariz, los cuales fueron restaurados en 1820[16]. Actualmente se exhibe en el vecino Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, Italia. Años atrás, los porteños gozaron de una oportunidad extraordinaria: la pieza fue exhibida en el Museo Nacional de Bellas Artes del 15 de noviembre de 2018 al 17 de febrero de 2019. La que permanece en Buenos Aires es una bella réplica en mármol que puede admirarse en la Plazoleta Pedro Miguel Obligado, un pequeño espacio verde de forma triangular en la esquina de las calles Guido y Juncal.

Ya hemos escrito sobre esta hermosa escultura en dos ocasiones[17]. La diosa aparece semidesnuda, con una túnica cayendo en amplios pliegues desde su cintura. Apoya el pie izquierdo sobre un casco de Marte. Se ha postulado que los brazos podrían haber sostenido un escudo – ¿acaso el del mismo dios de la Guerra? – utilizado como espejo. Sin embargo, el dedo índice parece señalar el casco; entonces, la seductora imagen constituiría un símbolo de paz: el amor venciendo a la guerra.

LA COLUMNA ROMANA EN PLAZA ITALIA

La única pieza antigua original que conocemos en Buenos Aires es una columna romana, proveniente de excavaciones arqueológicas en el Foro Romano, centro neurálgico de la capital imperial.

La columna es de mármol y se encuentra trunca, apoyada sobre un pedestal moderno. Su fuste muestra dos tipos de acanalado, uno angosto en la parte inferior y otro ancho en la superior. Está datada alrededor de los siglos I y II debido a que estas estrías profundas y regulares son propias de columnas monumentales imperiales, mientras el tipo de mármol y el acabado corresponden a técnicas estándar de la cantería romana de ese periodo. Tiene una altura de 1,90 metros y un diámetro de 55 centímetros.

Vista del foro romano, Roma, Italia

Una placa colocada en la base informa que es una pieza donada por la Alcaldía de Roma en 1955, procedente de su patrimonio cultural, a la Municipalidad de Buenos Aires. Inicialmente fue instalada en la intersección de la Avenida del Libertador con la Avenida Luis María Campos[18]. Sin embargo, el 24 de septiembre de 1984 fue trasladada a su emplazamiento actual en la Plaza Italia[19].

VICTORIA DE SAMOTRACIA EN EL PALACIO ESTRUGAMOU, EN JUNCAL Y ESMERALDA[20]

La Victoria de Samotracia ocupa un lugar privilegiado en el Museo del Louvre[21]: se la admira en lo alto, subiendo una ancha y extensa escalera. Esta majestuosa figura femenina alada se apoya en la proa de un barco, que a su vez descansa en una base de piedra. Fue esculpida alrededor del año 190 a.C., y pertenece a la Escuela de Rodas, dentro del Periodo Helenístico. Representa a Niké, la diosa griega de la victoria. Probablemente fue erigida tras una victoria naval. Descubierta en 1863 en la isla de Samotracia por el francés Charles Champoiseau, se hallaba enterrada dentro del Santuario de los Grandes Dioses y partida en fragmentos. La cuidadosa reconstrucción estuvo a cargo de los curadores del Louvre, que se basaron en otros modelos de tamaño menor. Incluso se vieron forzados a completar la vigorosa estatua con partes de yeso.

La obra es atribuida a Pythokritos de Rodas, pero, en realidad, no se sabe quién fue su creador. No se han encontrado ni la cabeza, ni los brazos, pero tampoco los necesita; con la pierna derecha extendida, el anónimo escultor le ha dado poder y movimiento, y con los pliegues de su atuendo y la postura del torso, ha sugerido que avanza contra el viento. Además, la ropa, liviana y translúcida en la parte superior y gruesa en la parte inferior, testimonian la maestría del artista.

La Victoria de Samotracia original en el Museo del Louvre, París Francia

La altura de la estatua, hecha de mármol blanco de la isla de Paros, es de 2,75 metros, y la del pedestal en forma de navío, de mármol gris de la isla de Rodas, 2,01 metros. La altura total es de 5,57 metros, que le provee autoridad y esplendor.

Otra vista de la Victoria de Samotracia original en el Museo del Louvre, París Francia

¿Dónde se encuentra la Victoria de Samotracia porteña? Ubicado a metros de la Plaza de Retiro, en Buenos Aires, el Palacio Estrugamou es una monumental construcción de departamentos; su diseño es una de las mejores muestras de la influencia europea – y particularmente francesa – en la arquitectura argentina. Inaugurado en 1929, se erige en la esquina formada por las calles Juncal y Esmeralda. Aunque ocupa toda la cuadra norte de Juncal, su entrada principal está sobre Esmeralda, y sirve a la vez de final a la distinguida y serpenteante calle Arroyo. En él se encuentra una réplica en tamaño real de la Victoria de Samotracia hecha en bronce. Embellece el patio que sirve de espacio compartido para los cuatro edificios que conforman el palacio. Vale la pena ver esta joya en Buenos Aires, de singular belleza.

Aunque por cuestiones de seguridad no se permite el ingreso, esta magnífica Victoria de Samotracia puede admirarse desde uno de los portones de rejas de la calle Juncal. Si pasa por allí, deténgase a observarla. Estará aguardando por usted. Hay preguntas que quizás algunos lectores puedan responder: ¿Quién hizo los moldes de esta réplica? ¿Fue traída de Francia? En caso afirmativo, ¿por quién y cuándo? ¿Cuándo fue colocada allí? Espero que alguno nos ayude a completar este rompecabezas.

LOBA CAPITOLINA EN EL PARQUE LEZAMA

La Loba Capitolina es una escultura en bronce alusiva a la fundación de Roma: una loba amamantando a los míticos gemelos Rómulo y Remo. Según la leyenda, la princesa Rea Silvia, hija del rey Numitor, fue consagrada como sacerdotisa vestal para custodiar el fuego sagrado en el Templo de Vesta, ubicado en lo que luego fuera el Foro Romano. Pese a su voto de castidad, fue embarazada por el dios Marte. Su tío Amulio, quien había usurpado el poder, temió que los mellizos reclamaran el trono, por lo que ordenó arrojarlos al río Tíber. Tito Livio relata la escena: “El agua había dejado la cesta en tierra firme cuando una loba, sedienta, bajó del monte cercano hacia el río. Al oír el llanto de los niños se acercó a ellos y, con tal mansedumbre, les ofreció sus ubres que el pastor real la encontró lamiendo a los pequeños. Se dice que el pastor se llamaba Fáustulo; él los recogió y los llevó a su casa para que su esposa los criara”[22].

Durante mucho tiempo se creyó que esta estatua de la loba era una obra etrusca del siglo V a. C.. Una de las razones es la mención de autores antiguos de una escultura en la colina que puede considerarse la cuna de Roma. Dionisio de Halicarnaso escribe: “todavía hoy puede verse en el Palatino una estatua de bronce de la loba que amamantó a los niños[23]. También se sabía que los gemelos fueron añadidos alrededor de 1470 d. C., probablemente por el artista florentino Antonio del Pollaiuolo.

Loba Capitolina, en la Piazza del Campidoglio, Roma, Italia

Sin embargo, la datación por radiocarbono hecha por el CEDAD de la Universidad de Salento de Lecce, Italia, indica que la loba fue fundida pocos siglos antes que los niños, entre los años 1021 y 1153 de nuestra era, por lo que sería una pieza medieval[24]. El tema sigue en discusión. Actualmente el grupo escultórico se exhibe en los Museos Capitolinos, situados en la Piazza del Campidoglio de Roma, la famosa plaza diseñada por Miguel Ángel.

Piazza del Campidoglio, Roma, Italia

La Loba capitolina que se encuentra en el Parque Lezama, réplica fiel de la original, fue un obsequio por el entonces Reino de Italia, en el contexto de las celebraciones por el centenario de la Revolución de Mayo. Según cuenta Nicolás García Gutiérrez, el grupo escultórico fue entregado el 25 de mayo de 1910 por Vittorio Emanuele III, rey de Italia, al embajador argentino en Roma, el Dr. Roque Sáenz Peña. Al llegar a Buenos Aires, se lo colocó en la esquina de las actuales calles Florida y la diagonal Avenida Roque Sáenz Peña. Posteriormente se la trasladó al Jardín Botánico. Por una disposición municipal se hizo una reproducción que aún se conserva en el predio de Palermo y la original se trasladó al Parque Lezama, donde fue inaugurada el 21 de abril de 1921, fecha tradicional de la fundación de Roma[25]. Originalmente tenía como base una fuente con bajorrelieves de bronce ahuecado con dos figuras masculinas que representaban a los ríos Tíber y De La Plata, realizadas por el escultor argentino Gonzalo Leguizamón Pondal[26]. En la actualidad tiene como base un pedestal de mampostería integrado a una fuente rectangular.

Hecha en bronce, muestra a la loba de pie, con la cabeza girada y las orejas erguidas. Debajo se observan a los gemelos amamantándose. Su longitud aproximada es de 114 cm y su altura de 75 cm. Se ignora la autoría; más bien, se cree que es un calco: una copia realizada en moldes obtenidos de las esculturas originales en los cuales se vierte yeso y se espera hasta que fragüe[27].Cuando la fotografiamos había sido vandalizada, quedando uno solo de los niños[28]. En la actualidad, los gemelos son reproducciones hechas con cemento, luego que los originales de bronce ahuecado fueran robados en agosto de 2007[29].

Recientemente descubrimos en una excelente nota de Agustín Avenali[30], quien explica que no solo pueden admirarse la Loba Capitolina del Parque Lezama y su reproducción del Jardín Botánico: hay una delante de un espléndido balcón en el edificio del Banco Comafi, en la esquina de las calles Bartolomé Mitre y Maipú, y otra en lo alto de una vivienda de dos plantas, en la intersección de la avenida Asamblea y la calle Viel, en Parque Chacabuco, hechas – según nos parece – de cemento o piedra artificial[31].

EPÍLOGO

Buenos Aires es una galería de arte a cielo abierto. Estas ocho piezas son una maravillosa muestra que combina arte con historia. Esperamos que los lectores nos compartan otros hallazgos de obras antiguas que embellecen a la Reina del Plata.

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Ciro es mencionado en 2 Crónicas 36:22,23 y en los libros de Esdras – quien más lo menciona -, Isaías y Daniel. Darío es mencionado repetidamente en los libros de Esdras (por ejemplo, Esdras 4:5) y Daniel (por ejemplo, Daniel 5:31), también en Nehemías, Hageo y Zacarías. Artajerjes (quien sucedió a su padre Jerjes, que murió asesinado), aparece mencionado varias veces en Esdras (por ejemplo, Esdras 4:7) y en Nehemías.

[2] Heródoto, “Los nueve libros de la Historia”, Losada, 2009

[3] El fuste es el cuerpo principal de una columna

[4] La Real Academia Española recomienda el uso de sah como título en lugar de sha, que es la forma habitual utilizada en castellano que corresponde a una grafía anglicada, ver https://www.rae.es/dpd/sah

[5] Sassone, Martín, “Columna persa, de Persépolis”, El Ojo del Arte, sin fecha, https://elojodelarte.com/patrimonio/columna-persa-de-persepolis

[6] Parise, Eduardo, “La columna persa brilla en Palermo”, Diario Clarín, 27/04/2015, actualizado al 08/12/2016, https://www.clarin.com/ciudades/columna-persa-brilla-palermo-secret_buenos_aires-parise_0_B1K8ZjKDXl.html

[7] Se habla del estilo severo; nótese en esta figura desnuda la barba corta y rizada, trabajada con mechones compactos y regulares, comunicando autoridad.

[8] La técnica de la cera perdida es un antiguo método utilizado para crear piezas metálicas, a partir de un modelo en cera. Este modelo se recubre con material refractario; al someterlo a altas temperaturas, la cera se derrite y elimina, y el espacio vacío se llena con metal fundido.

[9] Las divinidades en el arte griego clásico suelen medir más de 2 metros, mientras que las representaciones humanas, alrededor de 1,80 metros.

[10] Piganiol, André, “Historia de Roma”, EUDEBA, 1961, 2ª Ed. 1971, p.280

[11] Piganiol, André, obra citada, p.281

[12] En la Columna de Trajano se lee “SENATVS POPVLVSQVE ROMANVS IMP CAESARI DIVI NERVAE F NERVAE TRAIANO AVG GER DACICO PONTIF MAXIMO…” que traducido al castellano significa “El Senado y el Pueblo Romano al emperador César Nerva Trajano Augusto, hijo del divino Nerva, Germánico, Dácico, sumo pontífice”.

[13] Toda la escultura obedece al estilo imperante en la época, conocido como clasicismo imperial alto que retornaba a los modelos griegos clásicos con figuras idealizadas y proporcionadas.

[14] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, Esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015, p.696

[15] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, obra citada, p.629. Lo de Lisipo es un agregado nuestro, surgido de nuestra búsqueda.

[16] Se menciona como restaurador al escultor Andrea Cali, aunque no hay evidencia documental que lo respalde.

[17] Ver nuestros artículos “La calle Guido: sus escaleras y otras curiosidades”, 1/5/2017, https://pablobedrossian.com/2017/05/01/las-escaleras-y-otras-curiosidades-de-la-calle-guido-por-pablo-r-bedrossian/ y “La Venus de Milo en Buenos Aires”, 27/04/2021, https://pablobedrossian.com/2021/04/27/la-venus-de-milo-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

[18] Sin firma, “La pieza histórica del Imperio romano que se encuentra en un concurrido lugar de la Ciudad de Buenos Aires y pocos lo saben”, Diario La Nación, 19/9/2024, https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-las-redes/la-pieza-historica-del-imperio-romano-que-se-encuentra-en-un-concurrido-lugar-de-la-ciudad-de-buenos-nid18092024/

[19] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, obra citada, p.309

[20] Toda esta sección, aunque con cambios y omisiones, puede considerarse una transcripción de nuestro artículo “La Victoria de Samotracia en Buenos Aires”, 15/05/2016, actualizada 2020, https://pablobedrossian.com/2016/03/13/la-victoria-de-samotracia-portena-por-pablo-r-bedrossian/,  

[21] Ver nuestro artículo “La Victoria de Samotracia”, 20/2/2020, https://pablobedrossian.com/2020/02/20/la-victoria-de-samotracia-por-pablo-r-bedrossian/

[22] Tito Livio, “Historia de Roma desde su fundación (Ab urbe condita)” Libros I-III, Biblioteca Clásica Gredós, nº 174, Gredos, 2007, Libro I, Secciones 3 – 4. La obra fue escrita aproximadamente entre los años 27 a. C. y 9 d. C,

[23] Dionisio de Halicarnaso, “Historia antigua de Roma” Libros I-III, Biblioteca Clásica Gredos nº 73, Gredós, 2016, Libro I Sección 79. El libro también se conoce como “Antigüedades romanas”. La obra fue escrita aproximadamente entre los años 30 a. C. al 7 a. C.

[24] Lorenzi, Rossella, “Rome Icon Actually Younger Than the City”, Discovery News, 25/6/2012, https://web.archive.org/web/20130116211606/http://news.discovery.com/history/archaeology/she-wolf-rome-icon-120625.htm

[25] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, obra citada, p.738

[26] Sin firma, “Nuevo robo de una pieza histórica”, Agencias DyN y Télam, publicada por Diario La Nación, 14/9/2007

[27] Muchos calcos de obras clásicas, incluidas la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo y el David de Miguel Ángel se encuentran en el Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova, ubicado en la esquina de la Avenida España con el Boulevard Elvira Rawson de Dellepiane, en la Costanera Sur, Puerto Madero, CABA. Ver nuestros artículos “La Victoria de Samotracia en Buenos Aires”, 13/03/2016, https://pablobedrossian.com/2016/03/13/la-victoria-de-samotracia-portena-por-pablo-r-bedrossian/, “La Venus de Milo en Buenos Aires”, 27/4/2021, https://pablobedrossian.com/2021/04/27/la-venus-de-milo-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/ o “El ‘David’ en Buenos Aires”, 2/12/2020, https://pablobedrossian.com/2020/12/02/el-david-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

[28] Sin firma, “Volvieron a vandalizar la estatua de la Loba Romana de Parque Lezama”, diario InfoBAE, 28/4/2015, https://www.infobae.com/2015/04/28/1725312-volvieron-vandalizar-la-estatua-la-loba-romana-parque-lezama/

[29] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, obra citada, p.738

[30] Avenali, Agustín, “Las cuatro lobas romanas sueltas en Buenos Aires: cómo encontrarlas”, C5N, 8/3/2026, https://www.c5n.com/sociedad/las-cuatro-lobas-romanas-sueltas-buenos-aires-como-encontrarlas-n231401

[31] Una versión ampliada del “Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura”, Buenos Aires, Argentina, Tomo e/h, 2004, afirma que la Loba Capitolina del Edificio Comafi, diseñado por el arquitecto italiano Francisco Gianotti, está hecha en bronce. Más allá que esta versión ampliada no aparece en la edición de la obra que poseemos (ver p.120), puede encontrarse en línea, buscando por Caride, Horacio, 2004. «Gianotti, Francisco Terencio”.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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