Esta miniserie en 8 capítulos retrata la vida de León Trotsky, uno de los líderes de la revolución rusa de 1917 y fundador del Ejército Rojo, cuyos logros militares hicieron poderosa a la desaparecida Unión Soviética.

El cine histórico padece la dificultad de contar los hechos desde un punto de vista siempre interesado. En este caso la obra ha sido producida por víctimas del sistema soviético, los propios rusos. Sin embargo, “Trotsky” no se enfoca en los hechos históricos sino más bien en la psicología de su protagonista.

La serie va intercalando momentos clave de la vida de este intelectual revolucionario. Lo muestran en su exilio en París, sus etapas en Rusia y sus últimos años en México de modo de construir al personaje a través de situaciones sin un orden cronológico, pero intensamente reveladoras.

El film indica cómo León Trotski se convirtió en el monstruo contra quien inicialmente combatió. Su desprecio por la vida ajena, que lo convirtió en un cruel asesino de campesinos y opositores, y la militarización del trabajo que pergeñó muestran y demuestran cómo un hombre que luchaba por la libertad de su pueblo terminó esclavizándolo. Bajo la justificación de clichés como “la revolución” se sentía con el derecho y la autoridad de matar a quienes disentían con él. Ese mesianismo, revelado en la demagogia de su magnífica oratoria y la obsecuencia de los necesarios seguidores, se nutre de lo que llamamos una lógica perversa, que, como tal, tiene un doble efecto: el poder de cambiar el destino y el poder de destruirlo.

Hay varios personajes históricos que decoran el relato: Lenin, Stalin, Frida Khalo, el periodista Frank Jackson (en realidad, el español Ramón Mercader) y Natalia Sedova, la segunda esposa de Trotsky.

Esta producción fue lanzada en 2017 por el Canal 1 de la TV rusa con gran suceso. Desde fines de 2018 puede verse por Netflix. La caracterización de León Trotsky por Konstantin Khabenskiy es extraordinaria. Aunque no es una superproducción, atrapa por el retrato de uno de los grandes protagonistas de la historia, que siempre justificó sus crímenes en nombre de la justicia.

Nada devolverá la vida a los millones de rusos muertos por la revolución y sus secuelas, pero al menos sirve para mantener viva la memoria; como alguien ha dicho “un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

Acerca de Pablo R. Bedrossian

Mi primer propósito es informar y formar. Este no es un blog para obtener seguidores sino para ser utilizado como consulta o referencia en temas muy diversos como historia, naturaleza, arte o fe. Mi segundo propósito es generar opinión. Este mundo necesita pensamiento y participación, no sólo seguimiento y observación. Es un llamado a ser protagonistas y no sólo testigos, actores y no sólo espectadores. Formación Profesional: * Médico Especialista en Cardiología * Máster en Administración y Marketing Estratégico * Máster en Dirección de Empresas (MBA)

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