LAS IGUANAS DE HONDURAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

En Honduras se han descrito siete especies de iguanas; solo una pertenece al género Iguana, la que se conoce popularmente como iguana verde, cuyo nombre científico -y no hay error al repetirlo- es Iguana iguana. Las otras seis corresponden al género Ctenosaura, y son consideradas genéricamente como iguanas negras.

P1220073.JPG

Las especies más comunes son la mencionada iguana verde y el garrobo gris o café, cuyo nombre científico es Ctenosaura similis. Ambas se encuentran ampliamente distribuidas por todo el país. Las otras parecen tener localizaciones específicas. Los invito a descubrirlas.

P1220945.JPG

IGUANA IGUANA (IGUANA VERDE, EN INGLÉS GREEN IGUANA)

La iguana verde es un reptil que habita desde México hasta el norte de Argentina, Paraguay y el sur del Brasil. Se caracteriza por su color intensamente verde, que les permite camuflarse, aunque en Honduras los machos adultos pueden tomar un color más pálido, cercano al ocre.

P1040703.JPG

Su gruesa piel está cubierta por diminutas escamas. Poseen un cuerpo alargado con patas cortas, que terminan en cinco dedos con garras en cada una. Uno de sus rasgos más distintivos es la presencia de una escama grande circular cerca de la boca; Además la cola es más larga y lisa que en los Ctenosaura.

Copy of P1040683.JPG

El macho es más grande que la hembra y tiene una cresta mucho más notoria, al igual que la papada que crece a lo largo de los años. Se dice que de la cabeza a la cola pueden medir cerca de dos metros, pero publicaciones científicas sostienen que su longitud hocico-cloaca llega hasta 550 mm[1]. Si bien son de las iguanas mayor tamaño, la más larga que hemos visto en Honduras medía menos de metro y medio.

DSC06147.JPG

Prefieren las tierras bajas, cerca de cursos de agua. Son arbóreos, aunque también se arrastran por el suelo. Los juveniles suelen encontrarse a baja altura y en arbustos y los adultos en las copas de los árboles. Se alimentan de hojas y son grandes nadadoras. Donde vivimos, Residencial Campisa, en San Pedro Sula, cuando sienten la presencia humana suelen arrojarse desde los árboles a la laguna si sufrir perjuicio alguno.

P1110086.JPG

Köhler, basado en observaciones de otros investigadores, menciona que al llegar la temporada seca las hembras cavan un agujero en la tierra que puede tener de 30 cm a 2 metros de profundidad, donde desovan entre 20 y 60 huevos. Las crías nacen tres meses después, al inicio de la época lluviosa.

P1210292.JPG

En Centroamérica hay dos subespecies. En Honduras se encuentra la rhinolopha, mientras que la otra habita desde Costa Rica hacia el sur.

LOS CTENOSAURIOS

Como hemos dicho, las otras seis especies pertenecen al género Ctenosaura, y son agrupadas como iguanas negras, aunque no en todas predomina ese color. Estas especies habitan en tierras bajas de México y Centroamérica hasta Panamá, en algunas islas del Pacífico cercanas a las costas de dichas regiones y también en islas del Mar Caribe.

DSC01820

Todas son ovíparas. Eligen lugares expuestos donde, utilizando un sistema de hoyos y túneles, desovan de 5 a 15 huevos en las especies pequeñas y de 20 a 88 huevos en el caso de C. similis[2]. El periodo de incubación es de aproximadamente tres meses.

DSC00518.JPG

Todos los Ctenosaura (salvo el bakeri) presentan al nacer un color verde intenso que podría mover a un observador sin experiencia a confundirlos con una iguana verde. Sin embargo, la iguana verde se diferencia por esa gruesa escama redondeada cerca de la boca que mencionamos y porque su cola es lisa.

P1000919.JPG

Al crecer, los juveniles toman un color marrón grisáceo o café; alcanzan su madurez sexual a los dos o tres años.

CTENOSAURA SIMILIS (GARROBO, EN INGLÉS SPINY-TAILED IGUANA)

Su color es café claro, a veces virando hacia un tono anaranjado, con franjas oscuras en el dorso. Como describe su nombre en inglés poseen una cola con espinas y en anillos. Los machos son más grandes, pudiendo medir del extremo de la cabeza hasta el final de la cola hasta 1,3 metros (longitud hocico-cloaca hasta 489 mm). Además, poseen una cresta muy notable en su dorso con aspecto de espinas pero suaves al tacto, cabeza ancha y mandíbulas fuertes.

P1110482

La hembra es más pequeña y de cabeza angosta.

P1340293

Es común verlos arrastrarse por el suelo o treparse a un árbol para esconderse en alguno de sus huecos. Pueden desplazarse a gran velocidad. Expresan su sensación de amenaza o enojo con una secuencia de movimientos de ascenso y descenso de la cabeza.

P1360297

Hemos filmado dos veces a machos luchando; en uno de los casos una hembra observaba tranquilamente el combate.

CTENOSAURA MELANOSTERNA (JAMO, JAMO NEGRO, EN INGLÉS BLACK-CHESTED SPINY-TAILED IGUANA)

Esta especie tiene una distribución restringida: Es endémica del valle del río Aguán y de los Cayos Cochinos, ubicados en el Caribe hondureño. En la zona de Olanchito, Yoro, se celebra una fiesta que lleva su nombre, “La fiesta del jamo”. Su existencia está amenazada tanto por el consumo de su carne, considerada por algunos un manjar, como de sus huevos.

DSC00557

Aunque algunos puedan confundirlos con los garrobos, son portadores de algunas marcas de campo particulares: color más oscuro con franjas grises y negruzcas, ojos anaranjados y en los machos una enorme papada.

DSC06725.JPG

Más pequeñas que la I. iguana y el C. similis, su longitud hocico-cloaca alcanza los 310 mm. Aunque solo es producto de observaciones aleatorias y no de una medición rigurosa, todos los ejemplares que hemos visto en los Cayos Cochinos son más grandes que los que vimos en el valle del Aguán.

DSC00943.JPG

Recién en 1997, las investigaciones de Buckley & Axtell demostraron que se trataba de una especie independiente. Hasta esa fecha se pensaba que estos especímenes correspondían a Ctenosaura palearis.

CTENOSAURA OEDIRHINA (IGUANA NEGRA DE ROATÁN, EN INGLÉS ROATAN SPINY-TAILED IGUANA)

Esta especie, que también recibe los nombres en inglés de De Queiroz’s Spiny-tailed Iguana y Wishywilly, vive exclusivamente en la isla de Roatán, la más grande de las tres Islas de la Bahía (Bay Islands en inglés) en el Caribe hondureño. Fue descrita como una especia propia en 1987 por Kevin de Queiroz.

019 Ctenosaura oedirhina

Estas iguanas se reconocen por su color negro con franjas gris oscuras. Tienen el hocico más redondeado debido a que la cápsula nasal está inflada[3] (su nombre oedirhina traducido del griego al castellano significa nariz hinchada).

Copia de 021 Ctenosaura oedirhina

Viven en manglares y bosques secos. Está amenazada por la destrucción de su hábitat, la caza furtiva y el tráfico de mascotas.

DSC03214.JPG

CTENOSAURA BAKERI (IGUANA NEGRA DE UTILA, EN INGLÉS UTILA SPINY-TAILED IGUANA O SWAMPER)

Esta especie es endémica de la isla de Utila, la más pequeña de las tres islas de la Bahía (49 km2) y la más cercana al continente. A estas iguanas también se las conoce como swampers, wishywilly o garrobos de Utila por su coloración oscura. No existen en ninguna otra parte del mundo, salvo que sea como mascotas traficadas ilegalmente.

DSC04900.JPG

C. bakeri fue descrita como una especie hace más de un siglo, en 1901, por el noruego Leonhard Stejneger, que era investigador del Smithsonian Institute. Por ello ha sido mejor estudiada que otras especies de identificación más reciente. Se trata de iguanas pequeñas. Los machos, de la cabeza a la cola pueden alcanzar los 76 cm; las hembras son más pequeñas[4] (Su longitud hocico-cloaca llega hasta 300 mm). Como ya hemos dicha, es la única especie de Ctenosaura en Honduras que al nacer no es de color verde.

Copy of DSC04504.JPG

En la misma isla coexiste con I. iguana y C. similis. La competencia con estos, más grandes y agresivos, parece ser la causa por la cual estas iguanas negras viven exclusivamente en una zona pantanosa poblada de manglares, en un área estimada de 8 km2. Son muy territoriales, al extremo que habitan el mismo sitio (un hoyo de un árbol o una depresión de un árbol hueco) durante muchos años[5].

DSC04981.JPG

Las iguanas adultas son estrictamente arbóreas. Sólo durante la temporada reproductiva dejan su “casa” yendo hasta las pocas playas de arena que Utila tiene, donde colocan sus huevos en túneles excavados por ellas mismas. No se sabe cómo estas hembras son capaces de navegar hasta un kilómetro de regreso a “su” árbol después de que los huevos han sido puestos.

DSC04983.JPG

Gracias al esfuerzo del herpetólogo Gunther Köhler, que a principios de los ’90 encontró casi extinta a la C. bakeri, se creó en 1997 Iguana Research & Breeding Station (IRBS), un ente autónomo dedicado a la conservación de esta especie.

CTENOSAURA PRAEOCULARIS (EN INGLÉS SOUTHERN HONDURAN SPINY-TAILED IGUANA O HONDURAN CLUB TAIL IGUANA)

Esta especie fue descrita recientemente, en 2009, por Carlos Roberto Hasbún y Gunther Khöler. Su hábitat se localiza en la vertiente Pacífica del sureste de Honduras (Departamentos de Francisco Morazan y Choluteca). El nombre praeocularis, que combina las palabras latinas prae (antes) y oculus (ojo), se asignó debido a unas escamas preoculares que son exclusivas de la especie.

CRH-C praeocularis c0001

En las zonas vecinas se encuentran otras dos especies: Ctenosaura flavidorsalis (suroeste de Honduras, El Salvador y sureste de Guatemala) y Ctenosaura quinquecarinata (Nicaragua y Costa Rica). Difiere de ellas en varias características de escamación, coloración y osteológicas[6].

CRH-C praeocularis a0001.jpg

Los especímenes son de tamaño pequeño en comparación con las mencionadas precedentemente. Su longitud hocico-cloaca máxima que se ha encontrado es de 168 mm. La mayoría de los rasgos que permiten diferenciarlas de las iguanas de zonas vecinas son imperceptibles para quien no es especialista, pero hay detalles interesantes; por ejemplo, que no presentan papada y poseen una tonalidad amarillenta, además de una cola espinosa.

CRH-C praeocularis b0001.jpg

Los ejemplares al momento de ser hallados se encontraban en huecos de árboles a no más de 2 metros del suelo, en un medio dominado por arbustos y árboles.

CTENOSAURA FLAVIDORSALIS (RUMIA, EN INGLÉS YELLOW-BACKED SPINY-TAILED IGUANA)

Esta iguana fue descrita en 1994 por Khöler y Klemmer, en el departamento de La Paz, Honduras. Hoy se sabe que hay poblaciones aisladas de esta especie desde el este de Guatemala hasta el este de El Salvador y al sudoeste de Honduras, en el valle de Comayagua[7].

Ctenosaura flaviorsalis - Yellowback-spiny-tailed-iguana

Estas pequeñas iguanas miden de la cabeza a la cola 40 cm. (longitud hocico-cloaca llega hasta 170 mm). Tienen la cabeza claramente separada del cuello. En lugar de papada presentan un pliegue transversal hendido[8] y la piel en la región del cuello muy flexible. Además, tienen una extensa cresta y la cola es sumamente espinosa. En cuanto al color, en los machos se mezclan franjas oscuras con amarillo o suave anaranjado, mientras que en los especímenes juveniles y en la mayoría de las hembras son predominan tonalidades grises o cafés brillantes, aunque en ocasiones pueden ser oscuras. Su nombre proviene del latín (flavus significa amarillo y dorsalis, dorso o espalda).

Habitan en bosques tropicales secos y formaciones de bosque seco subtropical. Son principalmente terrestre y su hábitat preferido es el terreno rocoso. Las grietas y los agujeros se usan como refugios.

Se cree que hay unos 2,500 ejemplares maduros, en unas 20 poblaciones aisladas. La deforestación, la quema regular de su hábitat y el uso de su carne localmente como alimento son sus mayores amenazas. Ninguna ley los protege.

CONCLUSIONES

Hasta la fecha se conocen siete especies de iguanas en Honduras. Al conocimiento tradicional de la Iguana iguana y Ctenosaura similis, en 1901 se añadió Ctenosaura bakeri. Pasaron 86 años para que se identificara una nueva especie endémica de Honduras: en 1987 se demostró que la iguana negra que habitaba Roatán era una especie independiente, y fue denominada Ctenosaura oedirhina. A partir de allí se sucedieron tres nuevos hallazgos: Ctenosaura flavidorsalis en 1994, Ctenosaura melanosterna en 1997 (que hasta esa fecha se consideraban C. palearis, una especie que habita en el valle del Río Motagua en Guatemala) y finalmente Ctenosaura praeocularis en 2009. Aunque es difícil que se identifique una nueva especie, no parece imposible. Mientras tanto sigamos protegiendo las siete iguanas de Honduras y disfrutando de su belleza.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


VIDEOS


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.134

[2] Köhler, Gunther, Op. cit., p.127

[3] De Keiroz, Kevin, “A New Spiny-tailed Iguana from Honduras, with Comments on Relationships within Ctenosaura (Squamata: Iguania)”, Copeia, American Society of Ichthyologists and Herpetologists, December 1987, p.892-893

[4] Sosa, Arturo, “Iguana Station”, http://www.hondurastips.hn/2010/10/04/iguana-station/ Si bien no es un artículo científico contiene información muy útil acerca de la historia natural de esta especie y su conservación.

[5] Goetz, Matthias, “Ctenosaura bakeri, Husbandry Guidelines and Bibliography”, Durrell Wildlife Coservation Trust, Mayo 2006, p.3

[6] Hasbún, Carlos Roberto y Gunther Khöler, “New Species of Ctenosaura (Squamata, Iguanidae) from Southeastern Honduras”, Journal of Herpetology, Society of Amphibians and Reptiles, Vol.43, Nº2, 2009, p.192

[7] Köhler, Gunther, Op. cit., p.128

[8] Köhler, Gunther & Konrad Klemmer, “Eine neue Schwarzleguanart der Gattung Ctenosaura aus La Paz, Honduras”, Revista Salamandra, vol. 30, n. 3, 1994, p.201


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de:

1. Las fotos de Ctenosaura praeocularis, compartidas por Carlos Roberto Hasbun y usadas con su permiso.

2. La foto de Ctenosaura flavidorsalis, tomadas por el Dr. Gunther Köhler y descargada del sitio https://www.arkive.org/yellowback-spiny-tailed-iguana/ctenosaura-flavidorsalis/image-G73315.html


AGRADECIMIENTOS

A Leonel Marineros por ser el primero en enseñarme a distinguir las especies de iguanas de Honduras hace muchos años.

Al Dr. Gunther Köhler, a quien conozco solo por correo electrónico, por sus aportes al conocimiento científico de la herpetofauna centroamericana. Hemos tomado una foto suya sin su permiso, confiando en que no se opondrá, pues nuestro propósito exclusivo es poner la biodiversidad hondureña al alcance de todas las personas.

A Carlos Roberto Hasbún, quien junto al ilustre Dr. Gunther Köhler identificó la Ctenosaura praeocularis, por los artículos y fotos que me compartió y permitió publicar.

Al Dr. Juan Ramón Collart, quien gentilmente me compartió y permitió publicar una de sus fotos de Ctenosaura bakeri en la versión original de este artículo, que posteriormente sustituí por fotos que tomé en los pantanos Utila y en Iguana Station.

A Joel Amaya por su experiencias con fauna en las Islas de la Bahía y su disposición a colaborar con este artículo.

PELEA ENTRE DOS MACHOS DE CTENOSAURA SIMILIS – IGUANA GRIS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Esta mañana, a unos 100 metros de mi casa, contemplé un inusual espectáculo: dos machos de la especie Ctenosaura similis, conocidos como iguanas grises o garrobos, y en inglés, Spiny-tailed Iguana, luchaban encarnizadamente. Filmé brevemente con el celular la pelea, pero decidí buscar la cámara de fotos, sin saber si el combate se extendería hasta mi regreso.

Me imaginé que se trataba de una pelea territorial. Cuando volví los machos se encontraban a unos diez metros uno del otro. Comencé a filmar  y vi como el más pequeño y oscuro se acercaba al más grande, que tenía el típico color naranja con trazas negras que los machos suelen tener por aquí. Enseguida se reinició la lucha que, salvo por algunos movimientos involuntarios al acercarme con la cámara, se puede ver perfectamente.

Luego del film, vi que a pocos metros una hembra observaba el combate. Su foto va debajo del video. Vale la pena ver el esfuerzo de estos machos por vencer al otro. Pareciera que el UFC ha crecido tanto que ha llegado a extenderse al reino animal.

dsc09878
La hembra que a pocos metros observaba la pelea de los machos

Finalmente el más pequeño se retiró, lográndose ocultar en un hueco; el otro no pudo encontrarlo. Aprovechando la distracción del más grande, segundos después la hembra se introdujo en el mismo agujero, siguiendo al macho más pequeño. El más grande continuó infructuosamente su búsqueda durante varios minutos.

dsc09882
El macho más grande buscando al más pequeño tras la pelea

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

BONUS: LAS SIETE IGUANAS DE HONDURAS

En Honduras, donde vivimos, hasta donde sabemos hay siete especies de iguanas:

Iguana iguana, la conocida iguana verde.

p1040728

Ctenosaura similis, muy extendida en el sur de México y todo Centroamérica.

dsc09881

Ctenosaura melanosterna, también conocida como jamo o jamo negro, que se observa en los Cayos Cochinos y en el departamento de Yoro.

05-dsc00943

Ctenosaura oedirhina, la iguana negra de Roatán, la isla caribeña más grande de Honduras.

copia-de-021-ctenosaura-oedirhina

Ctenosaura bakeri, la iguana de la pequeña isla caribeña de Utila.

Ctenosaura flavidorsalis, que se encuentra en Honduras sólo en la zona sudoccidental, que limita con El Salvador.

Ctenosaura praeocularis, una especie descrita en 2009 para la zona de Nueva Armenia, Francisco Morazán, por Carlos Roberto Hasbun y Gunther Köhler.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

DRYMOBIUS MARGARITIFERUS, PETATILLO O FALSO TAMAGÁS VERDE (por Pablo R, Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

drymobius-margaritiferus-107

La Drymobius margitiferus es una de las serpientes más bellas de Centroamérica. Además, según Jay M. Savage es la serpiente más común de ver en Costa Rica[1]. También es una de las más frecuentes donde vivimos, que es a la vez nuestro campo de estudio: en más de nueve años de investigación en Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 13 ejemplares, 7 vivos y 6 muertos.

drymobius-margaritiferus-101

Pertenece a la familia Colubridae. Es una serpiente cuyas escamas dorsales, claramente visibles, lucen un verde amarillento brillante sobre un fondo reticulado romboidal más oscuro. Köhler, más exhaustivo en su descripción, dice que hay “sobre cada escama dorsal una mancha amarilla o verdeamarilla, de manera que la parte superior da la impresión de estar finamente moteada”[2]. De esta trama refulgente de su piel proviene el nombre de la especie, pues la palabra griega µαργαριτάρι, que se lee margaritari, significa perla.

drymobius-margaritiferus-103

Alcanza hasta 1,34 m de largo[3]. La cabeza, que se distingue del cuello, posee grandes escamas que toman un color marrón o café claro, más nítido en la parte superior del hocico, mientras que las de la parte inferior son de color blancuzco o amarillo pálido. Tiene ojos oscuros, pupilas redondas y lengua bífida rosada.

drymobius-margaritiferus-110

En cuanto a la dentición es aglifa: “presenta de 22 a 34 dientes maxilares, los posteriores considerablemente más grandes que los anteriores; los dientes mandibulares son desiguales”[4]. Su cola es larga. Leonel Marineros se apoya en Mendelson para decir que “pueden recurrir a la autonomía, es decir, pueden sufrir amputación en el extremo de la cola, pero ésta no se regenera”[5] ”. El hemipene es sencillo, no bifurcado.

drymobius-margaritiferus-105

Totalmente inofensiva, habita desde el sur de Texas, Estados Unidos hasta Colombia, en diferentes tipos de bosques, en alturas que van desde el nivel del mar a los 1450 m. Es de hábitos diurnos y se alimenta básicamente de ranas. Leonel Marineros, citando a Álvarez del Toro, dice que a estos anfibios los “devora vigorosamente, tragando viva a la víctima”[6]. También se alimenta de lagartijas, huevos de reptiles y pequeños roedores. Se la suele encontrar en el suelo, cerca de pantanos, estanques, arroyos o río. Es ovípara y se ha documentado que colocan de 4 a 8 huevos por vez[7], cuyas crías nacen luego de 64 a 68 días[8]. Podemos decir que los expertos coinciden -con leves diferencias- que las hembras depositan los huevos entre abril y octubre.

drymobius-margaritiferus-102

Köhler describe tres subespecies para Centroamérica [9]:

  • Drymobius margaritiferus margaritiferus, localizada desde Texas, Estados Unidos, a lo largo de la costa del Caribe hasta Sudamérica.
  • Drymobius margaritiferus maydis, propia de la Isla del Maíz Grande, en el Caribe, al sur de Nicaragua.
  • Drymobius margaritiferus occidentalis, ubicada desde Chiapas, México, a lo largo de la costa del Pacífico hasta El Salvador.
drymobius-margaritiferus-106

Hemos encontrado que se le asignan los siguientes nombres populares: falso tamagás verde, petatilla, petatillo, culebra corredora de petatillos, citalcuate, chaquirilla, corredora pintada, margarita, ranera común; en inglés: Speckled racer.

drymobius-margaritiferus-104

Tal como lo indica uno de sus nombres populares, hay quienes la confunden con el tamagás verde, denominación que engloba especies venenosas diversas tales como Bothriechis marchi y Bothriechis bicolor, muy diferentes a la Drymobius margitiferus, pero del mismo color.

Compartimos videos que hemos tomado de Drymobius margitiferus:

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.660.

[2] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.209

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.76

[4] Muñoz Chacón, Federico, en

http://www.crbio.cr:8080/neoportal-web/species/Drymobius%20margaritiferus. Última actualización 4/4/2011

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.67

[6] Marineros, Leonel, Op.cit., p.32

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.125

[8] Köhler, Gunther, Op. cit. p.208

[9] Köhler, Gunther, Op. cit. p.209


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

ANOLIS ALLISONI: LA LAGARTIJA DE CABEZA AZUL (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Anolis allisoni 12Hace un tiempo visité los Cayos Cochinos,  en el Caribe hondureño, donde encontré varios ejemplares de la lagartija de Allison o lagartija cabeza azul, cuyo nombre científico es Anolis allisoni y en inglés Allison’s anole o Blue-headed Anole. Esta lagartija o pichete, se encuentra en Cuba; fuera de ese país sólo habita en las Islas de la Bahía y Cayos Cochinos hondureños, en algunos cayos de Belice y en islas de Quintana Roo, en México.

Anolis allisoni 03De hábitos diurnos y de intenso color verde, salvo la cabeza que toma un color azulado, se lo encuentra en palmas y troncos. Su abanico gular es rosado oscuro. La longitud máxima del hocico a la cloaca es de 87mm. Fuera de Honduras el color azulado puede alcanzar las patas delanteras y la mitad frontal del cuerpo.

Tiene la cabeza más triangular que otros anolis y posee almohadillas subdigitales, que le permiten  trepar con facilidad y aferrarse a superficies verticales. Es insectívoro.

Los invito a admirar este hermoso pequeño reptil:

FOTOGRAFÍAS:

Anolis allisoni 02

Anolis allisoni 08

Anolis allisoni 04

Juvenil de Anolis allisoni
Juvenil de Anolis allisoni

 

Anolis allisoni mostrando su gula; foto por Joel Amaya tomada en Mahogany Bay, Roatán, Honduras (foto usada con permiso)
Anolis allisoni mostrando su gula; foto por Joel Amaya tomada en Mahogany Bay, Roatán, Honduras (foto usada con permiso del autor)

VIDEOS:

Los videos pueden verse en:

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la foto Anolis allisoni mostrando su gula de Joel Amaya, utilizada con su permiso.


BONUS:

QUÉ SON LOS ANOLIS

Norops sp.
Norops sp.

Los anolis están dentro de la familia Iguanidae, a la que  obviamente pertenecen las iguanas. Bajo este nombre se agrupan más de 300 especies que corresponden a diversos géneros como Anolis, Norops, Ctenonotus y Dactyloa. Hay mucha discusión sobre estas clasificaciones, si se trata de agrupaciones naturales o artificiales[1], y serán los avances en el conocimiento genético quienes determinen en el futuro la pertenencia de una especie a un determinado género.

La mayoría de estas especies tienen hábitos arbóreos, aunque hay otras que se encuentran en el suelo o entre la hojarasca. En Centroamérica existen también especies semiacuáticas[2].

Son ovíparas y ponen un huevo por vez pero muchas veces a lo largo de un año, con intervalos de una a dos semanas[3].

Norops lemurinus mostrando su gula
Norops lemurinus mostrando su gula

Fenotípicamente los anolis son identificados por el color de su gula o abanico gular (en inglés dewlap) de los machos. Se trata de una delgada solapa de aspecto membranoso que los anolis desde su cuello despliegan y retraen. Aparentemente cumplen dos funciones: establecer su posición de alerta ante otros depredadores y atraer a las hembras durante la época de celo, como una suerte de cortejo.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS:

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.93

[2] Köhler, Gunther, Op.Cit., p.93

[3] Köhler, Gunther, Op.Cit., p.94

 

 


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos

 

 

 

MARISORA BRACHYPODA: UN PEQUEÑO LAGARTO, NO UNA SERPIENTE DE CUATRO PATAS (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Mabuya unimarginata 01Una mañana decidí salir a correr. Había dejado el calzado deportivo al aire libre, muy cerca del jardín, y, tal como era mi costumbre, fui a revisarlo. Al colocar la mano en una de las zapatillas sentí algo escamoso que me tocaba. Solté el calzado, y, al caer, salió de él un pequeño reptil que me miraba tan sorprendido como yo lo observaba. Me dio tiempo de tomar la cámara y fotografiarlo desde muy cerca, pero enseguida escapó a gran velocidad. Su aspecto me sugirió a una serpiente con patas pequeñas. Luego descubrí que se trataba de una Mabuya unimarginata, ahora llamada Marisora brachypoda.

Creo que en los casi diez años que vivo en Residencial Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, capital industrial de Honduras lo he visto sólo cinco veces, en cuatro de las cuales pude documentarlo fotográficamente; en todas las ocasiones me fascinaron su piel pulida y brillante, su larga figura y su amigable comportamiento, dejándose admirar desde una distancia corta, pero huyendo al percibir la menor amenaza.

La Marisora brachypoda es un reptil  perteneciente a la Scincidae, la inmensa familia de los esquíncidos o escíncidos, que contiene unas 1,200 especies. Es más bien una familia del Viejo Mundo, pues en Centroamérica sólo existen cinco géneros suyos, con un total de nueve especies. Los esquíncidos se caracterizan por tener la cabeza, el cuerpo y la cola alargados, con patas relativamente cortas y escamas muy lisas[1]. Las escamas son engrosamientos de la capa córnea de la epidermis, que es la parte más externa de la piel. Debajo de las escamas, en la dermis, como en casi todos los reptiles a excepción de las serpientes, se encuentran los osteodermas. Los osteodermas son pequeñas estructuras óseas laminares (sin ninguna relación con el esqueleto) que al crecer son empujadas hacia la superficie. Me olvidaba de algo importante: a  los esquíncidos se los considera pequeños lagartos.

Mabuya unimarginata 03Uno de los cinco géneros de esquíncidos en Centroamérica es el Marisora (ex Mabuya). Si bien en el pasado se consideraba que sólo en Costa Rica había tres especies, los conocimientos actuales hacen suponer que existe en toda la región centroamericana una sola, la brachypoda (ex unimarginata), que puede presentar variaciones según la zona[2],[3] , aunque el estudio debe profundizarse para ratificar o rectificar esta tesis.

La Marisora brachypoda es insectívora, vive en tierras bajas y aunque comúnmente se mantiene en el suelo, suele  treparse a los árboles para asolearse. Reproductivamente es vivípara[4]. Las crías por camada varían entre dos y siete.  Tiene el dorso color marrón claro, con aspecto metálico, lo que contrasta con los flancos que tienen franjas color chocolate oscuro y blanco. Mide casi 25 cm desde la cabeza al extremo de la cola, siendo la longitud desde el hocico a la cloaca de 6.2 cm a 9.1 cm en las hembras y de 5.6 a 9.1 cm en los machos, que suelen ser más pequeños que las hembras[5]. La cola suele representar dos terceras partes de la longitud total; hemos visto un ejemplar que la perdió completamente, sin alterar en nada su movilidad.

Hemos encontrado la Marisora brachypoda en lugares muy disímiles: adentro de un calzado deportivo, en una toma de agua que estaba seca y con basura, sobre un listón de madera de una cerca, en un hueco en la tierra y adentro de unos bloques de material para la construcción.

A diferencia de las Ameivas, que conviven en el mismo territorio, no son ruidosas, permiten acercarse a menor distancia y, si no se perciben peligro, suelen quedarse más tiempo en la misma posición.

En Honduras se denomina popularmente madreculebra a diversos animales, incluyendo a varios esquíncidos y otras lagartijas de patas cortas. Pero no teman, pese al apodo, la Marisora brachypoda es un pequeño reptil, no una serpiente de cuatro patas.

Comparto aquí algunas imágenes y videos que tomé de Marisora brachypoda:

Aquí la Mabuya unimarginata que salió de mi zapatilla...
Aquí la Marisora brachypoda que salió de mi zapatilla…

  

El ejemplar encontrado en una toma de agua seca y con basura
El ejemplar encontrado en una toma de agua seca y con basura

El ejemplar que encontramos sin la cola
El ejemplar que encontramos sin la cola

El ejemplar encontrado entre unos bloques de construcción
El ejemplar encontrado entre unos bloques de construcción

VIDEOS:

Ejemplar sin cola:

Ejemplar observado entre bloques de construcción:

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.147, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Köhler, Gunther, Op.cit.,p.149

[3] Savage, Jay M., “The Amphibians and Reptiles of Costa Rica”, p.504, The University of Chicago Press, 2002

[4] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4153&-Find INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000

[5] Savage, Jay M., Op.cit p.503


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA:

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

 

 

 

LOS GECKOS DE CAMPISA: HEMIDACTYLUS FRENATUS Y THECADACTYLUS RAPICAUDA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Los geckos o guecos son pequeños reptiles escamosos comunes en regiones de climas templados y tropicales de todo el mundo, agrupados taxonómicamente en la familia Gekkonidae. En Centroamérica, hay nueve géneros y 24 especies[1]. Popularmente se los incluye dentro las “lagartijas” o “pichetes” pero tienen características que los diferencian. La mayoría de estas especies se caracterizan por poseer laminillas adhesivas ensanchadas debajo de los dedos que les permiten adherirse a paredes y techos y caminar sobre ellos. Además, carecen de párpados móviles. Los ojos están cubiertos por una fina membrana transparente. Los invito a conocer dos guecos que forman parte de la asombrosa fauna que nos rodea.

HEMIDACTYLUS FRENATUS

Hemidactylus frenatus (Bridled Gecko – Gueco casero común o Gueco de frenillo)

Todas las noches, las paredes y los techos de las casas de Residencial Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, se pueblan de numerosos Hemidactylus frenatus. Esta especie de gecko o gueco, que se alimenta de insectos y arácnidos, fue introducida por el hombre desde el Viejo Mundo[2], más precisamente del sudeste asiático. Suele ubicarse cerca de los focos de luz y sus sonidos, que parecen besos, se oyen a gran distancia. Siempre ponen dos huevos, de los que nacen crías tras aproximadamente dos meses de incubación. Muchas hembras pueden depositar sus huevos en un mismo nido, por lo que se pueden encontrar huevos en diversos estadios de desarrollo junto a cáscaras en un solo lugar[3]. Fue importado a Centroamérica por las compañías bananeras, para prevenir que el banano fuera dañado por insectos. Ocasionalmente puede verse de día.

Un Hemidactylus frenatus que perdió la cola, caminando de día por una pared.

Se sujeta perfectamente a las paredes gracias a unas almohadillas plantares cubiertas con láminas microscópicas adherentes llamadas lamelas. Como todos los miembros del género Hemidactylus, el frenatus tiene como característica principal las lamelas subdigitales divididas.

La longitud máxima de este gueco de hocico a cloaca es de 60 mm; la cola es más larga que el resto del cuerpo. Sus ojos están cubiertos por una cutícula transparente; las pupilas son verticales y elípticas. Tanto la cabeza, garganta y la superficie dorsal del tronco y cola están cubiertas de escamas granulares pequeñas. Las escamas ventrales son planas, lisas, imbricadas y más grandes que las dorsales. Las superficies dorsales y laterales de la cola están cubiertas de escamas aplanadas y pequeñas que son interrumpidas por grupos de tubérculos agrandados y puntiagudos; cada agrupación aparece entre cada ocho filas de escamas aplanadas[4].

THECADACTYLUS RAPICAUDA

El primer ejemplar de Thecadactylus rapicauda, foto del 20/09/2009
El primer ejemplar de Thecadactylus rapicauda, observado el 20/09/2009

El 20 de septiembre de 2009 por la tarde, Aldo Romero, un querido vecino, me llamó para que admirara algo poco común en la urbanización ecológica donde vivimos. Se trataba de un gueco mucho más grande y con algunas diferencias evidentes con respecto al que recién presentamos. Se trataba de un Thecadactylus rapicauda, otra especie de gueco de hábitos nocturnos, propia de los bosques húmedos tropicales. Se sabe que en la noche se pueden encontrar estos robustos guecos apoyados en troncos, mientras que durante el día se ocultan en las fisuras de la corteza de los árboles o en huecos formados por ramas caídas[5]. También se los encuentra en los nichos triangulares formados por raíces grandes, escondidos entre la hojarasca. Se alimentan de todo tipo de invertebrados (tienen predilección por saltamontes, grillos, polillas y arañas) e incluso lagartijas pequeñas. Las hembras ponen un solo huevo varias veces durante la temporada. En Honduras se encuentra en la zona norte, incluyendo la biósfera del río Plátano.

Imagen del segundo Thecadactylus rapicauda, observado el 07/12/2013
Imagen del segundo Thecadactylus rapicauda, observado el 07/12/2013

No volví a ver ningún ejemplar hasta el 7 de diciembre de 2013.  Se movía dentro de una pequeña construcción rústica con paredes de cemento y mosaicos, puertas de madera y techo cubierto de palmas, que sirve de sanitario para el comedor ubicado en el parque frente a la laguna. Pude fotografiarlo e identificarlo sin dificultad. Era mucho más grande que un Hemidactylus frenatus y mostraba la cola con una tonalidad diferente. Pueden desprenderse de ella en caso de necesidad o ataque.

Este gueco puede ser reconocido rápidamente por la combinación de grandes almohadillas digitales, dedos encerrados en una membrana carnosa bien desarrollada, y garras retráctiles en las puntas de los dedos de manos y pies. Ninguna otra especie de lagartija en la región que carezca de párpados móviles comparte estas características[6].

Vista comparativa de los geckos 01El Thecadactylus rapicauda es autóctono de Centroamérica y uno de los guecos más grandes de la región, alcanzando una longitud del hocico a la cloaca de hasta 126mm. La cola es corta, apenas superior a la mitad del largo del resto del cuerpo, en la base tiene una constricción desde donde se engrosa abruptamente. La cabeza, la garganta, la superficie dorsal del tronco y la cola están cubiertas por escamas granulares pequeñas. Las escamas ventrales son planas, lisas, imbricadas y más grandes que las dorsales. El ojo está cubierto por una cutícula transparente, la pupila es vertical con los bordes ondulantes. Tiene una o dos espinas oculares en el margen superior de la órbita. La coloración varía de café (marrón) o crema a gris como color de fondo, con muchas manchas y bandas irregulares grandes y pequeñas que cubren todo el dorso, incluyendo la cola[7]. Emite sonidos agudos que se escuchan a distancia.

GALERÍA MULTIMEDIA

 HEMIDACTYLUS FRENATUS

Hemidactylus frenatus 01

P1340780

P1350987

VIDEOS:

 

 THECADACTYLUS RAPICAUDA

Thecadactylus rapicauda 01

Thecadactylus rapicauda 02

Thecadactylus rapicauda 03

VIDEOS:

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.

REFERENCIAS:

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.68, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Köhler, Gunther, Op.cit. p.71

[3] Savage, Jay M., “The Amphibians and Reptiles of Costa Rica”, p.484, The University of Chicago Press, 2002

[4] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4146&-Find, INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000

[5] Köhler, Gunther, Op.cit. p.79

[6] Savage, Jay M., Op.cit. p.486

[7] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4145&-Find, INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.