“EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO”, UNA JOYA AL ALCANCE DE TODOS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie LECTURA RECOMENDADA

Acabo de releer “El Hombre en busca de Sentido”, uno de los libros que más han influido en mi vida. Me ha impactado tanto como la primera vez.

Escrito por el Dr. Viktor Frankl, es un relato con alto contenido autobiográfico que va más allá de su propia historia para confrontarnos con nosotros mismos, cualesquiera que sean las circunstancias.

Siendo un joven y brillante neurólogo en Viena, el autor fue privado de su libertad y llevado a un campo de concentración por su condición de judío. Con el propósito de darle un significado a una experiencia tan cruel se dedicó a observar su propio comportamiento y el de los demás, abarcando la psicología de los prisioneros desde su llegada, al ser despojados de todo, hasta el periodo posterior a su liberación. Sus conclusiones son sorprendentes y demuestran que la vida puede tener sentido incluso en condiciones extremas.

En los campos de concentración aquel que perdía las esperanzas canjeaba la comida por cigarrillos, rápidamente se desnutría y, al carecer de fuerzas para trabajar, era enviado a la cámara de gas. No se piense que las personas se daban por vencidas rápidamente, sino que la exposición a situaciones límites terminaba quebrando la voluntad de la mayoría. Cuenta el Dr. Frankl que cierta noche un prisionero gritaba a causa de una pesadilla. Estuvo tentado a despertarlo, pero se frenó a tiempo. ¿Para qué hacerlo si la realidad era seguramente más atroz que aquel sueño?

Calzados que testimonian a los seres humanos cruelmente llevados a la cámara de gas

Aunque aclara que los mejores no regresaron, explica que las personas que sobrevivían eran aquellas que tenían un sueño para realizar. Dice que la frase “yo ya no espero nada de la vida” encierra un error; es la vida la que espera mucho de nosotros. Llega así a lo que creo que es el corazón del libro: según el autor, el prisionero, desde luego, no elegía el sufrimiento, ni la tortura ni el dolor, pero sí tenía la libertad de decidir qué hacer frente a su situación. Concluye entonces que no elegimos las circunstancias, pero sí cómo reaccionamos frente a ellas.

La última parte, añadida a pedido de los editores, es un resumen de la logoterapia, la escuela de psicología creada por el Dr. Viktor Frankl. Según Freud el comportamiento humano está impulsado por la búsqueda de placer; según Adler, por la búsqueda de poder. El autor postula que la primera fuerza motivadora del hombre es la búsqueda de sentido a su existencia. Desde esa premisa rescata el valor del espíritu, al que define no en términos religiosos sino como aquello que nos diferencia de los animales y nos hace humanos.

Los inhumanos baños de Auschwitz

No es un libro lacrimógeno ni sensiblero. Todo lo contrario: la experiencia en los campos de concentración del autor nos pone en perspectiva para mirarnos a nosotros mismos y darnos cuenta que la vida no se trata de lo que nos sucede sino de lo que hacemos con ella.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: ALGO MÁS SOBRE ESTA OBRA

El libro puede descargarse gratuitamente en formato pdf de diversos sitios. La edición impresa en la que he releído la obra fue publicada por Herder en 2015 y cuenta con un excelente prefacio de José Benigno Freire, Profesor de la Facultad de Educación y Psicología. Universidad de Navarra.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la portada del libro.

LA DAMA DEL ARMIÑO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES OBRAS DE ARTE

Esta maravillosa obra pertenece a la colección que se exhibe en el Museo Czartoryski, en el casco histórico de Cracovia, la bellísima ciudad polaca que fue declarada Capital Europea de la Cultura en el año 2000. Sin embargo, por trabajos de remodelación del museo, fue trasladada transitoriamente al Castillo de Wawel, ex residencia de la monarquía de ese país, ubicada en una suave colina, en la misma ciudad. Fue allí donde pude contemplar personalmente este magnífico retrato que sigue despertando al mismo tiempo admiración y discusión.

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La dama del Armiño

La Dama del Armiño fue adquirida por el príncipe polaco Adam Jerzy Czartoryski alrededor del año 1800. Rápidamente la cedió a su madre, la princesa Izabela Fleming Czartoryska, quien había fundado el primer museo público de arte en Polonia en 1801 y colocó la obra allí.

IDENTIFICACIÓN EQUIVOCADA

El cuadro comenzó a exhibirse en 1809 como el retrato de una mujer desconocida, pero posteriormente se la identificó como la misma modelo de otra obra de Leonardo Da Vinci conocida como La Belle Ferronière, que se exhibe en el Louvre de París [1].

Esto generó un gran malentendido sobre la protagonista de la pintura; como suele ocurrir, un error inicial se multiplica por simple repetición.

LA BELLE FERRONIÈRE

Debido al apellido de su legítimo esposo (Ferron o Le Féron), o a la profesión que el hombre tenía (ferronnière, en español ferretero), se llamó La Belle Ferronnière a una burguesa parisina, amante de Francisco I de Francia. El esposo despechado fingió tolerar la infidelidad, pero se vengó secretamente: contrajo sífilis, contagio a su mujer, y la mujer a su amante. Ella murió tempranamente y el rey nunca se curó.

Se cree que por ella recibió el nombre ferronnière un tipo de diadema en forma de cinta o cadena ceñida a la frente con una pequeña piedra preciosa suspendida en su centro, de moda en el siglo XV.

Como la modelo de la obra del Louvre luce esta joya, a finales del siglo XVIII erróneamente se creyó que era la amante de Francisco I, pero hoy la mayoría de los expertos consideran mucho más probable que represente a la modelo de La Dama del Armiño, a mayor edad. De todos modos, aquel cuadro del Louvre conserva su nombre primitivo.

OTRO MALENTENDIDO

Seguramente debido a este error de catalogación, a La Dama del Armiño un antiguo restaurador le agregó en el extremo superior izquierdo las palabras LA BELE FERONIERE / LEONARD D’AWINCI. El uso de la w, que no existe en italiano, en lugar de la v sugiere que se trata de un intento de adaptar el nombre del artista al idioma polaco. Es también probable que en ese momento el fondo original de la obra (gris y celeste) fuera sobrepintado de negro, tal como algunos detalles de la vestimenta.

Detalle de la inscripción
Vista de la inscripción

EL CAMINO BORGEANO

Los historiadores polacos Jerzy Mycielski, en 1893, y Jan Boloz-Antoniewicz, en 1900, propusieron que La Dama del Armiño podría tratarse del retrato perdido de Cecilia Gallerani, una joven de la corte de Milán que fue amante del duque Ludovico Sforza, El Moro (1452-1508). El retrato había sido documentado en un soneto del poeta Bernardo Bellincioni y también en un intercambio epistolar entre Cecilia e Isabella d’Este en 1498. Mientras Boloz-Antoniewicz no duda que es Cecilia, Mycielski postula que también podría ser Ana de Bretaña (1477-1514), esposa de Luis XII de Francia, cuyo emblema era el armiño.

En 1907 A.E. Hewwett apoyó la teoría de Boloz-Antoniewicz al señalar que la palabra griega para armiño es galée (algo que no hemos podido corroborar), que comparte dos sílabas con el apellido Gallerani. En 1919 Henryk Ochenkowski sostuvo que el armiño podría hacer referencia a Ludovico Sforza, quien en varias ocasiones fue llamado Ermellino, que es la palabra italiana para nombrar al armiño. Muchos años después, en 1990, Carlo Pedretti descubrió otra singular coincidencia: en 1488 el Rey de Nápoles, Fernando I de Aragón le otorgó a Sforza la Orden del Armiño. Por su pelaje blanco, desde la antigüedad el armiño es asociado con la pureza. Aparece en un grabado atribuido a Leonardo (circa 1490), probablemente base del diseño de una medalla para Ludovico.

Se ha establecido en años recientes que Cecilia Gallerani nació en 1473 y tendría unos 17 años cuando el cuadro fue pintado. Pertenecía a una familia originaria de Siena que se había establecido en Milán. Poseía grandes talentos, especialmente para la literatura y la música, al extremo que en la corte se la llamó “mussa” y “donna docta”.

 UNA LOVE STORY

Ludovico Sforza, el duque de Milán, estaba comprometido con Beatrice d’Este, hija del Duque de Ferrara, pero debido a su apasionado amor por Cecilia iba postergando la fecha. De hecho, en 1490 el embajador de Ferrara informó al duque que la Gallerani -de quien dice que era hermosa como una flor– no sólo tenía toda la atención de Ludovico sino que estaba embarazada. Al final Ludovico y Beatrice contrajeron nupcias en enero de 1491, y a principios de mayo de ese año, Cecilia dio a luz a su hijo César. Debido a la presión de su esposa y de su suegro, el duque de Milán hizo casar a su bella amante con Ludovico Carminati de Brambilla, conde de Bergamino. Cecilia se instaló en el bello Palacio de Carmagnola, regalo de Sforza a su hijo César, y murió a los 63 años, en 1536.

LA MODELO Y EL ANIMAL EN LA PINTURA

Artilio Schiaparelli, en 1921, y Zdzislaw Zygulski Jr., en 1969, publicaron minuciosos estudios sobre el corte de cabello y la indumentaria de la modelo. Según estos autores la vestimenta es a la española con toques moriscos.

El pelo lacio con raya al medio reunido atrás en una trenza, está fijado por una vincha de seda oscura. Ese peinado, conocido como tranzado, de moda en España durante el reinado de los Reyes Católicos, es cubierto por un delicado velo transparente cuyo borde de hilo dorado llega justo hasta las cejas.

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Tiene un largo collar de ágatas entalladas que da una vuelta al cuello y otra que cae más allá del escote cuadrado. El canesú y las mangas de su vestido rojo están adornados con bordados que parecen guirnaldas, y su mantilla azul tiene una larga hendidura a través de la cual sobresale el brazo izquierdo con el que sostiene por debajo al pequeño animal.

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No todos coinciden en que el animalito es un armiño, algunos dicen que es una marta, otros una comadreja; hay quienes creen que es un hurón, un zorrillo blanco o, incluso, un pequeño perro. Sea cual sea, es una alusión a su amante, quien probablemente encargó la obra.

LA CREACIÓN DEL ARTISTA

El experto polaco Janusz Walek enfatiza que Leonardo evitó la representación tradicional que le permitía enfatizar las características faciales como el ángulo de la nariz o el mentón, eligiendo una vista de tres cuartos de perfil que exponía mucho más el torso. Girando la cabeza en dirección opuesta al cuerpo, el artista lograr imprimirle a la figura un dinamismo que no encontramos en sus retratos más tempranos. Además ubicó la figura de modo que la luz partiera de un única fuente, ubicada arriba y quizás algo a la izquierda. La luminosidad se concentra en el rostro de la modelo y en el punto de contacto que se produce entre su mano y el animal; a partir de allí se va difuminando, y aparecen sombras, logrando un espléndido efecto de tridimensonalidad.

La imagen es una obra maestra de realismo no sólo por el perfecto trazo de la anatomía (a pesar de cierta desproporción entre el tamaño de la elegantísima mano y la cabeza de la mujer) sino también por ese supremo manejo del claroscuro. Leonardo es un gran ilusionista.

TAMAÑO Y FECHA

Pintura al óleo sobre tabla de madera, cuyas medidas son 55cm de alto y 40 cm de ancho.

La fecha de la obra es discutida. Por ejemplo, la Hermana Wendy Beckett, experta en Historia de la Pintura, la sitúa en 1483, pero si aceptamos a 1473 como año del nacimiento de Cecilia Gallerani, es una datación prematura. Es más probable que haya sido creada alrededor de 1490.

ANÁLISIS MULTIESPECTRAL

En 2007, por iniciativa de Jean Penicaut, de Lumiere Technology, con el obvio acuerdo de la Fundación Princesa Czartoryski, La Dama del Armiño fue sometida a un nuevo método de análisis multiespectral. Los mismos expertos franceses que en 2004 investigaron la Mona Lisa, utilizaron una cámara especial construida por Pascal Cotte, que dirigió el proyecto. Es una suerte de vivisección natural en toda la imagen. La cámara explora la pintura y barnices a diferentes profundidades, facilitando una eliminación virtual de las capas individuales de la imagen. Este método también permite ahondar en la historia de la obra, y llegar al dibujo primitivo que sirvió de base para la composición. Permite identificar correcciones y restauraciones y acercarse al color original. Este análisis ha servido para confirmar la autoría de Leonardo Da Vinci.

EPÍLOGO

Dicen que el arte es el espíritu que se desprende de un hecho; diría que es lo que se percibe de él. Es una experiencia personal e intransferible. A mí me conmovió su humanidad y su belleza a pesar de los 500 años transcurridos.

Tras la muerte de Cecilia se perdió todo rastro de la obra hasta que reapareció alrededor de 1800. El resto es historia que puede leerse en cualquier website.

© Pablo R. Bedrossian, 2015, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] En nuestra última visita al Museo del Louvre de París no vimos esta pieza expuesta. No dijeron que había sido trasladada desde 2014 al Louvre de Abu Dhabi​ , capital de los Emiratos Árabes Unidos.


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la correspondiente a La Belle Ferronnière, tomada del sitio del Museo del Louvre.


BIBLIOGRAFÍA

Beckett, Hermana Wendy, “1000 Obras Maestras”, Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 2000

Glade Reyes, Alejandro, “El arte de la orfebrería y la joyería: El Ferronière y las cadenas de cintura”, http://orfebrealejandroglade.blogspot.com/2014/06/125-el-ferroniere-y-las-cadenas-de.html

Nowicka, Justyna, “’La Dama del Armiño’ revela secretos” (“’Dama z łasiczką’ zdradza sekrety”), http://www.rp.pl/artykul/68741–Dama-z-lasiczka–zdradza-sekrety.html

Walek, Janusz, “La Dama del Armiño”, ensayo mural en el Museo Nacional en Cracovia, Polonia

Walek, Janusz, “La Dama del Armiño – retrato alegórico de Cecilia Gallerani (c.1473-1536)”, en http://muzeum.czartoryskich.pl/es/Dama_z_gronostajem

SALGAMOS DE NUESTROS PROPIOS GHETTOS (por Pablo R. Bedrossian)

Seguramente usted escuchó hablar de los ghettos (en castellano, guetos). El origen del nombre es conocido. Aunque vivían familias hebreas en Venecia desde hacía varios siglos, la llegada de un alto número de inmigrantes judíos debido a la expulsión padecida en España, movió a las autoridades a establecer en 1516 un barrio donde alojarlos o, más bien recluirlos, que denominaron ghetto. A partir de allí los ghettos en Europa se multiplicaron.

Su propósito era aislar una población para controlarla. Estaban cercados por muros y tenían muy pocas entradas, que de noche debían permanecer cerradas. Además se sancionaban leyes que impedían a los judíos adquirir propiedades fuera del ghetto. Este confinamiento complicaba el desarrollo comunitario, pues el natural crecimiento demográfico terminaba con los pocos espacios disponibles.

EL GHETTO DE PRAGA

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Reloj en el barrio judío de Praga. Las manecillas giran en sentido inverso, imitando la lectura de la escritura hebrea, de derecha a izquierda.

Tuve oportunidad de visitar el barrio judío de Praga, llamado Josefov. Josefov deriva de Josefstadt (del alemán Ciudad de José), nombre que se le dio al lugar en 1850 en honor al emperador José II, quien en 1781 emancipó a los judíos. Sin embargo Josefov tiene una triste y larga historia, iniciada cuando en 1096, durante la Primera Cruzada, se obligó a los judíos a concentrarse en un barrio amurallado. En los tiempos modernos, a fines de la primera mitad del siglo XX, los nazis quisieron hacer de la zona un curioso museo de una “raza extinta”, por lo que paradójicamente salvaron de la destrucción varias bellas sinagogas.

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Sinagoga en el Josefov, el barrio judío de Praga, República Checa

De los muchos testimonios conmovedores que se encuentran allí, hay uno que nos habla a pesar de su silencio: el antiguo cementerio judío de Praga.

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Lápidas del famoso cementerio judío de Praga

El cementerio fue utilizado desde principios del siglo XV hasta 1787. Aunque hoy conserva unas 12,000 lápidas, se estima que en ellas descansan los restos de más de 100,000 israelitas. Durante más de 300 años fue el único lugar de Praga donde se le permitió a la comunidad hebrea enterrar a sus muertos, por lo que debajo de cada tumba visible hay muchas otras de personas anónimas que vivieron, amaron y sufrieron.

He visitado otros ghettos, como el mencionado de Venecia, Italia, hoy reducido a sitio turístico. Me impresionó el de Cracovia, en Polonia, donde vivieron hacinadas 15,000 personas.

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Plaza de los Héroes, Cracovia, Polonia. Monumento a las víctimas del genocidio. Debajo de cada silla hay una vela encendida.

Muy cerca de él tenía su fábrica el empresario Oscar Schindler, cuya intervención en favor de sus empleados israelitas fue testimoniada en el film “La lista de Schindler”. El ghetto de Cracovia estaba cercado por muros, y todas las puertas y ventanas que daban al exterior estaban tapiadas. Sólo había cuatro entradas, todas estrictamente vigiladas.

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Resto que ha perdurado del muro que rodeaba el ghetto de Cracovia

El hambre y las enfermedades producidas por el encierro se llevaron miles de vidas; el genocidio no se realizaba solamente en la vecina Auschwitz.

NUESTROS PROPIOS GHETTOS

Cuando uno observa lo que fueron los ghettos e imagina la vida desgraciada a la que otros seres humanos fueron sometidos simplemente por su origen, no puede evitar sentir dolor e impotencia. Pero también nos mueve a mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos si no construimos nuestros propios ghettos para quedar encerrados dentro de ellos.

Lo veo todos los días. Muchos en lugar de dialogar, nos encerramos dentro de nuestras propias ideas. Sin darnos cuenta, pretendemos imponer a los demás nuestras propias reglas, creyendo que el mundo es de un único modo, aquel en que nosotros lo vemos. A diferencia del forzado sufrimiento del pueblo hebreo, construimos libremente una suerte de prisión social e intelectual para vivir cercados por sus muros.

ABRE TUS VENTANAS

Philip Yancey cuenta una historia que simboliza cabalmente los ghettos a los que involuntariamente pertenecemos. Cita una experiencia que el pastor Eugene Peterson mencionó de su niñez. Peterson asistía a una iglesia asistía en donde se congregaba también una excéntrica anciana conocida como la hermana Lychen. Con frecuencia la mujer se ponía de pie durante de los cultos y decía que Dios le había revelado que no moriría hasta que Jesús regresara a la Tierra. Parecía una mujer dramática pero espiritual. Un día, la madre le pidió a Eugene que le llevara unas galletas a la hermana Lychen. La mujer invitó al niño a pasar a su casa a tomar un vaso de leche. Al entrar notó que todas las persianas estaban cerradas, y que la anciana vivía en una penumbra casi total. Tuvo ganas de abrir las ventanas y decirle “¡Mire afuera! ¡Vea, hay un álamo, y un águila pescadora en el tope de la rama! ¡Hay un venado de cola blanca! ¡Hermana Lychen, hay todo un mundo allá afuera!”.

Muchos sin darnos cuenta vivimos como la hermana Lychen. Esa oscuridad nos lleva a confrontar con el otro simplemente porque sentimos que si una de nuestras creencias se cae, nos desmoronaremos por completo. Hay quienes deciden en lugar de buscar la verdad, negar las evidencias y refugiarse en su propio yo.

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Close up de “Alta intensidad”  de Érro, (seudónimo del pintor islandés  Guðmundur Guðmundsson), Szépművészeti Múzeum, Budapest, Hungría

Nuestros ghettos nos impiden una visión amplia de la realidad y nos conducen a mirarnos a nosotros mismos. Nos limitan, y a veces nos oprimen, quedando encerrados en una cárcel cuyas puertas se encuentran sin llave. Si nuestra mente no tiene las ventanas abiertas, ¿cómo ver  y entender lo que hay fuera de nosotros? Si no nos exponemos a otras realidades, ¿cómo podremos crecer y aprender?  Nosotros no tenemos nazis que nos impidan salir del territorio donde estamos recluidos. Hagámonos el desafío de mirar más allá de lo que hoy pensamos y creemos para encontrarnos con nosotros, conocer la verdad y ser verdaderamente libres.

 

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


NOTA:

Este artículo fue escrito a mediados de 2015 para el número 1 de HORA ZERO MAGAZINE, revista impresa dirigida por Santiago Fernández, de Buenos Aires, Argentina.


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EL PALACIO DE LAS ARTES DE CRACOVIA Y LA PLAZA SZCZEPANSKI (por Pablo R. Bedrossian)

Elegir la portada del muro en una red social no es sencillo. Por lo general, las personas buscan representar allí su identidad, sus afectos o sus gustos. Muchos prefieren compartir una imagen de alguien que admiran o de aquellos momentos que le dieron especial significado a sus vidas. Hace un tiempo elegí una elegante imagen de un friso que fotografié en Cracovia, Polonia, y varias personas me escribieron preguntándome por él.

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En realidad, este bajorrelieve forma parte de una de las es una de las joyas arquitectónicas de esta bellísima ciudad. El Palacio de las Artes de Cracovia, propiedad de la Sociedad de Amigos de Bellas Artes de Cracovia, se ubica en la Plac Szczepański, una espléndida plaza de piedra con una animada fuente de agua que en verano se puebla de niños.

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Pałac Sztuki, Palacio de las Artes de Cracovia, visto desde la Plac Szczepański.

El Pałac Sztuki, como se conoce a este magnífico edificio en lengua polaca, fue construido por el arquitecto Franciszek Mączyński entre 1898 y 1901. Está inspirado en el Pabellón de la Secession de Viena. La influencia del art nouveau y las tendencias modernistas de fines del siglo XIX son fácilmente identificables.

Vista exterior del Edificio de la Secession. Arriba se observa el "repollo de oro", como lo llaman los vieneses.
Vista exterior del Edificio de la Secession de Viena, Austria. Arriba se observa el “repollo de oro”, como lo llaman los vieneses.

El extraordinario friso diseñado por Jacek Malczewski, con relieves de color gris y fondo dorado, muestra el variado destino del artista.

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En el exterior, columnas y pilastras jónicas ornamentan el monumental edificio, cuya fachada está coronada por un mascarón de Apolo.

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Palacio de las Artes de Cracovia 08El Palacio rinde homenaje a grandes artistas polacos, destacándose el busto de Jan Matejko que mira hacia el interior de la plaza. Dentro del edificio se realizan exposiciones e incluso subastas de arte.

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El Palacio de las Artes no es un edificio para mirar, sino para admirar.

LOS ALREDEDORES

La Plaza Szczepański está rodeada de edificios con ricos detalles que el ruido de los autos y los vendedores ambulantes no logran menguar. Comparto algunas imágenes para viajar con la mirada y atreverse a elegir esta increíble ciudad como destino.

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© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


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AUSCHWITZ: A 70 AÑOS DE SU LIBERACIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

“Quien no recuerda el pasado está condendado a repetirlo” (George Santayana)

El 27 de enero de 2015 se cumplieron los 70 años de la liberación de Auschwitz, el campo de concentración más temido de la Historia, y del vecino campo de exterminio de Birkenau, ambos en la Polonia ocupada por los nazis. A partir de mediados de 1940 llegaron a sus barracas aproximadamente 1,300,000 personas, de las cuales sólo sobrevivieron unas 200,000.

La mayoría de los prisioneros eran judíos; además había polacos disidentes, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, personas con defectos físicos y muchos que no adherían al Tercer Reich o no eran considerados dignos de convivir con la raza aria. Morían por la brutalidad de los guardias, las cámaras de gas o las infrahumanas condiciones de vida a las que estaban sometidos.

Durante mi visita a Auschwitz y Birkenau adquirí un libro escrito por un sobreviviente, miembro de la resistencia polaca. Al leer las atrocidades padecidas comprendí que yo no hubiera sobrevivido ni un solo día. Fueron héroes todos, sobrevivientes y muertos.

LA VISITA POR FUERA

Un cartel de hierro negro con la inscripción Arbeit macht frei (“El trabajo los hará libres”) constituía la cínica bienvenida dada a los prisioneros.

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Los herméticos fachadas de ladrillos rojos no revelan las monstruosidades cometidas dentro de sus paredes. Por ejemplo, un castigo “ejemplar” era encerrar a varias personas en un diminuto y asfixiante calabozo de menos de un metro de superficie, donde generalmente alguno de ellos moría.

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Los alambrados electrificados son prueba fehaciente de un destino sin otra escapatoria que la muerte. Javier Gómez Pérez calificó al sistema imperante en Auschwitz y Birkenau como la arquitectura de la demencia.

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 LA VISITA POR DENTRO

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Al cruzar la puerta e introducirse en las barracas uno puede disecar la anatomía del horror. A modo de muestra comparto imágenes de calzados y carteras encontrados en el lugar. Representan cientos de miles de vidas truncadas, talentos cuya oportunidad en la vida les fue amputada por quienes se arrogaron el derecho de hacerlo por creer absurdamente que pertenecían a una raza superior.

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Las camas y los sanitarios son otra prueba de la despersonalización a la que los prisioneros eran sometidos. No había espacio para la privacidad aún de los actos más íntimos.

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Del mismo modo debían hacer sus necesidades en presencia de los demás.

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La cámara de gas representaba el natural corolario a semejante tragedia. Viktor Frankl en su clásico “El hombre en busca de sentido” cuenta de un hombre que padecía una pesadilla muy cerca suyo en el campo de concentración. Sintió los gritos y pensó en despertarlo. Se abstuvo. No tenía sentido devolverlo a una realidad que no podía ser mejor que el peor de los sueños.

LA LIBERACIÓN 

Cuando el ejército soviético entró en Auschwitz se encontró con unos siete mil prisioneros caquécticos y desconcertados; sus captores cobardemente habían huido horas antes. Hallaron además unos mil cadáveres listos para ser cremados y varias centenas diseminadas por el campamento. Ante el avance de los aliados, 10 días antes Rudolf Höss dio la orden para empezar a evacuarlo, en el miserable intento de reubicar 56,000 prisioneros en otros campamentos. Mientras tanto, las SS, una fuerza parapolicial y paramilitar del partido nazi, destruyó los archivos y voló crematorios en el propósito de borrar todo vestigio de la crueldad infinita ejercida por sus hombres en ese lugar.

Quiero a través de este relato rendir homenaje a todos esos valientes hombres y mujeres anónimos, ancianos, adultos, jóvenes y niños, que fueron asesinados por la maquinaria nazi. También quiero invitar a pensar en nuestra vida diaria y meditar sobre nuestra percepción de los problemas. En mi caso, recordar a los héroes de Auschwitz y Birkenau, me ayuda a poner la vida en perspectiva.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


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CRACOVIA! (por Pablo R. Bedrossian)

Sea por su arquitectura, por su entorno, por su gente, su arte o sus comidas, Cracovia es un lugar que sorprende. Ubicada en el sur de Polonia, fue la sede del poder monárquico y religioso del país durante siglos. Declarada Capital Cultural de Europa del año 2000 y bastión del papa Juan Pablo II (dirigió allí seminarios en la clandestinidad), el casco histórico se recorre a pie y vale la pena dedicar tiempo a admirar sus detalles, esos que pasan inadvertidos en las visitas express.  Muy cerca se encuentran las tristemente célebres Auschwitz y Birkenau cuyas emotivas visitas son obligadas.

El Castillo de Wavel

Conviene iniciar el paseo por el Castillo de Wavel (que se pronuncia Vavel), ubicado en lo alto de una suave colina.

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Es un conjunto de edificios que conforman una ciudadela medieval.

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Incluye la espectacular Catedral de San Wenceslao y San Estanislao, que, como la Abadía de Wesminster para los británicos, es a la vez iglesia, edificio histórico, cementerio de reyes, museo y muestra de esplendor. Está prohibido tomar fotos del interior, pero no se puede dejar de admirar el arte expuesto en ella.

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Construida en el siglo XIV, fue el sitio de coronación de los monarcas polacos. Tiene el clásico estilo medieval de tres naves que terminan en el ábside, donde se ubica el altar. Posteriormente se le añadieron capillas funerarias. La más famosa es la de Segismundo, fiel reflejo de la llegada del Renacimiento a Polonia.

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Su campana, la Sikmunda, pesa casi 11 toneladas; para tañer necesita la fuerza de veinte campaneros.

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También puede visitarse enfrente el pequeño museo de la Catedral (recomiendo la audioguía que da una breve explicación de cada objeto). También puede verse al aire libre una estatua en bronce de Juan Pablo II, a quien atribuyen la caída del comunismo. Tras almorzar en un restaurante del Castillo los famosos “pierogi”, los “ravioles” fritos polacos, recorrí también el Palacio Real y los aposentos reales.

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Además admiré La Dama de Armiño, la pintura de Leonardo da Vinci que fue trasladada transitoriamente allí hasta que se complete la remodelación del Museo Czartoryski, que habitualmente la alberga.

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El Castillo tiene excelentes vistas panorámicas para fotos. Desde uno de sus lados se observa el río Vístula. Bajando en esa dirección se observa una estructura metálica que es el famoso dragón de Wavel sobre el cual hay una leyenda y es el lugar favorito de los niños. Se pagan las visitas a los lugares cerrados, no la entrada al Castillo. A veces hay que reservar el día anterior porque en temporada alta cuesta conseguir lugar para algunas visitas.

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Caminando por la Ulica Grodzka

Tras visitar el Castillo de Wawel, lo más recomendable es recorrer la peatonal Ulica (calle) Grodzka que une el Castillo con la enorme y bella Plaza del Mercado.

La Ulica Grodzka es una serpenteante vía peatonal a cuyos lados aloja edificios históricos y numerosas tiendas. Una multitud nunca cesa de caminar por ella. Si uno tiene suerte, puede ser sorprendido por algún colorido desfile de héroes de guerra o de una ruidosa banda militar.

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Al inicio, viniendo del Castillo sobre esta calle hay a mano derecha una excelente tienda de artesanías, la mejor que encontré de la ciudad. Poco después se encuentra la Iglesia de San Andrés  (en polaco: Kościół św. Andrzejacon sus altas torres blancuzcas. De estilo románico, fue construida en el siglo XI. Aún sobreviven algunas partes originales.

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Inmediatamente después, y siempre del lado derecho, está la Iglesia de los Santos Pedro y Pablo (en polaco Kościół św Piotra i Pawla), un imponente templo católico de estilo barroco, construido para los jesuitas en la primera mitad del siglo XVII. En su frente muestra una extensa verja coronada por estatuas de los 12 apóstoles, realizadas entre 1715 y 1722.

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Vale la pena recorrer su interior, donde se destaca el altar mayor, y también observar los detalles externos.

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Un poco más adelante hay también una Iglesia Luterana. Pero a medida que nos acercamos a la Plaza del Mercado, la Ulica Grodzka se vuelve más comercial. Siempre hay músicos ambulantes, mesas en la calle para tomar café o almorzar, y el murmullo de los transeúntes.

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El cruce con la Ulica Dominikańska

Una esquina en la que es necesario detenerse es el cruce con la Ulica Dominikańska. Allí se encuentra el tradicional edificio Antoni Suski, cuyo restaurante de comida rápida es poco recomendable. A ambos lados de esa esquina se observan importantes templos católicos: la Iglesia Dominica y la Franciscana.

A la derecha tenemos la Iglesia Dominica o Dominicana, erigida en la segunda mitad del siglo XIII. Sufrió diversas transformaciones y a mediados del siglo XV tomó el distinguido estilo gótico que luce en la actualidad. Posteriormente se le añadieron varias capillas.

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Delante de la iglesia hay una pequeña plaza donde se detienen autobuses y tranvías, que son el principal medio de transporte de la ciudad.

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Del otro lado, hacia la izquierda de la Ulica Godzka, se encuentra la Iglesia Franciscana. Adquirió su aspecto gótico cuando fue construida (entre el siglo XIII y XV), pero en los siglos XVII y XIX padeció importantes remodelaciones que transformaron su exterior.

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Lo más interesante se encuentra en su interior, como, por ejemplo, el magnífico trabajo de ebanistería del coro.

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Se destacan en particular los magníficos vitraux del pintor, arquitecto, ebanista y dramaturgo polaco  Stanisław Wyspiański, realizadas entre 1895 y 1897,  de admirable policromía y movimiento, consideradas un eslabón entre el arte provinciano de Cracovia y la vanguardia estética de su época. 

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La Plaza del Mercado

Regresando a la calle Grodzka, y retomando nuestro camino, llegamos enseguida a una de las esquinas de la bella Plaza del Mercado. Se llama así porque en su centro se ubica un enorme edificio, el Mercado de Paños. La plaza tiene más 200 metros de lado. Es plana y peatonal; está cubierta de baldosas color gris, sin árboles. En verano se puebla de mesas donde los turistas toman café, almuerzan o cenan.

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Muy próximas a la esquina desde donde ingresamos, sobre la propia plaza se encuentran la pequeña iglesia de San Adalberto y la Torre del Ayuntamiento. En la iglesia de San Adalberto -también llamada Iglesia de St. Wojciech (en polaco, Kościół św Wojciecha)- asistí a un concierto de música clásica donde el primer violinista hizo fantásticos solos de jazz, tanto en Summertime como en el clásico tema de la serie televisiva Bonanza, compuesto por David Rose.

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A muy pocos pasos, la Torre del Ayuntamiento es una imponente estructura gótica de ladrillo rojo con partes blancas, cuya cúpula barroca domina toda la vista de la plaza. Es el último vestigio de Ayuntamiento original del siglo XV.

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En otra de las esquinas de la plaza, se levanta la Iglesia de Santa María con sus altísimas torres. Su construcción se inició en 1355; la bóveda y las capillas se terminaron a mediados del siglo XV, y la torre menor a inicios del siglo XVI.

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Su interior es magnífico. Un Cristo crucificado cuelga  desde lo alto de un techo azul. Sus brazos parecen querer abrazar al mundo por el cual está muriendo.

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Entre las magníficas obras de arte que embellecen su interior, se destaca un gran retablo gótico de 12 metros de ancho por 11 de alto, tallado por Veit Stoss entre 1477 y 1489, que representa la muerte de la Virgen María en presencia de los doce apóstoles. Es el mayor de toda Europa. Un retablo es una obra de arte pintada o esculpida sobre madera, piedra o mármol que se coloca detrás del altar y que generalmente representa escenas bíblicas o religiosas. Este tipo de retablo se llama políptico, pues está compuesto por varias tablas, con tablas laterales móviles.

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Dejando la Plaza -a la cual volveremos- un poco más allá de la Iglesia de Santa María, nos internamos en la calle Floriańska, que es un tramo del Camino Real que recorrían los reyes desde Varsovia para ser coronados en Cracovia. Esta corta vía peatonal termina en la Puerta de Florián, donde se observan restos de la muralla medieval sobre la cual improvisados marchands cuelgan pinturas y reproducciones ofrecidas a los turistas a bajo precio.

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A pocos metros a la izquierda se encuentra el Museo Czartoryski. Fue fundado en 1796 por la Princesa Izabela Czartoryska para preservar el patrimonio polaco según el lema “El pasado para el futuro”. Habitualmente se expone allí La Dama del Armiño, de Leonardo da Vinci, pero debido a la remodelación del museo, la admiramos en el Castillo de Wavel.

 

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Pero sin desviarnos del camino, justo donde termina la Ulica Floriańska, un arco abre el camino hacia un amplio parque en el cual se levanta la Barbacana (en polaco barbakan), una construcción medieval de ladrillo de finalidad defensiva.

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Caminando por el parque hacia la izquierda, y luego retornando en dirección de la Plaza del Mercado, a poco menos que dos cuadras de ella, sale a nuestro encuentro la Plac Szczepanski, un espacio lleno de vida y arte. A pesar de los puestos de comida ambulante, nos sorprende el buen gusto de los edificios que la rodean. Uno de ellos es el Teatro Viejo (Teatr Stary), la sala de representaciones más antigua del país. Fue inaugurado en 1793 y reconstruido dos veces. La última, en estilo art nouveau, se realizó entre 1903 y 1905.

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También sobre la Plac Szczepanski se ubica el Palac Sztuki, edificio de la Sociedad de Bellas Artes, construido en 1901 bajo el diseño de Franciszek Mączyński; sus líneas siguen fielmente el estilo de la Secession vienesa, dentro del movimiento modernista de la época. Merecen especial atención sus frisos neoclásicos con fondo dorado. También hay un busto alusivo a Jan Matejko, considerado el mejor pintor polaco de todos los tiempos.

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Vale la pena detenerse para observar la multitud de detalles que ofrecen los edificios que rodean esta bulliciosa plaza.

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Pero regresemos a la magnífica Plaza del Mercado (en polaco Rynek Glówni). Trazada en 1257, cuando la ciudad obtuvo la carta municipal, sigue siendo el centro neurálgico de la ciudad. Es una de las más bonitas y grandes de Europa.

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El único transporte que se puede observar en el lugar son elegantes carruajes turísticos tirados por caballos.

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Como parte de la experiencia, visitar por dentro el Mercado de Paños y recorrer sus tiendas es una obligación.

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Dejamos la Plaza no sin echar una última mirada.

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Vamos en busca de nuestro último punto de visita, apurando nuestro paso por el costado del Castillo de Wavel, antes que se ponga el sol.

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Entramos finalmente en Kazimierz, el barrio judío, donde se desarrollaron trágicos sucesos durante la Segunda Guerra Mundial.

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En Kazimierz hay antiguas sinagogas, negocios tradicionales y buenos restaurantes, como antesala a un encuentro con la Historia.

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Tiene detalles que le dan un aura bohemia y retro que lo hacen especialmente atractivo para la juventud.

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Sin embargo, perdura una atmósfera de hondo dolor y respetuoso silencio por aquellos que fueron primero segregados, después detenidos y secuestrados y luego cruelmente asesinados en las cámaras de gas de las cercanas Auschwitz y Birkenau.

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Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis confinaron a toda la población judía dentro de una zona totalmente amurallada, conformando un ghetto. Sólo persiste un pequeño sector de aquel muro.

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Se puede visitar un viejo conventillo o cuartería, donde se filmaron escenas del multipremiado film“La lista de Schlinder” dirigido por Steven Spielberg, y también la fábrica donde este empresario alemán se sirvió de su filiación al partido nazi para salvar a unas 1200 personas de una muerte segura.

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Nos despedimos en la Plaza de los Héroes, donde un curioso monumento recuerda a las víctimas del genocidio. Son grandes sillas vacías con velas encendidas debajo, dispersas a lo largo de la plaza.  Allí  los nazis concentraban a los judíos del ghetto en largas filas para enviarlos a los campos de concentración y exterminio.

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Nos despedimos de Cracovia con recogimiento. Una ciudad cuya historia nos habla en cada una de sus calles.

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Videos:

Castillo de Waveel:

Paseo por la Plaza del Mercado y la Ulica Grodzka

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


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ACERCA DEL VALOR DE LAS COSAS Y UN TATUAJE PARA MEDITAR (por Pablo R. Bedrossian)

De visita por Cracovia, Polonia, el tatuaje de una joven atrajo mi atención. Ubicado en su espalda, justo debajo del cuello, tenía forma de espiral y consistía en una frase escrita en portugués: “a valor das coisas não está no tempo que elas duram, mas na intensidade com que acontecem”, que traducido al español es “el valor de las cosas no está en el tiempo que duren sino en la intensidad con que suceden”.

En un primer momento la frase me hizo pensar en el falaz dilema “calidad o cantidad”, pero luego medité en el modo que abordamos las situaciones.  Recordé un pensamiento capital de Viktor Frankl “no elegimos las circunstancias, pero sí elegimos cómo reaccionamos frente a ellas”. De allí provino la luz.

Hay una figura literaria que se llama hipálage. Consiste en asignar a un sustantivo una cualidad o acción propia de otro sustantivo cercano en el mismo texto, rompiendo así con la relación lógica del sustantivo con el verbo o adjetivo.  De algún modo esta figura subyace en la frase del tatuaje, pues el valor no está en la intensidad de las cosas, sino en nuestra intensidad para vivirlas.

Tatuaje "El valor de las cosas"

 

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


NOTA:

He tratado infructuosamente de identificar al autor de la frase. Si alguno lo conoce, por favor, hágamelo saber indicando la fuente. Se ha atribuido a Fernando Pessoa y a otras personas, pero al leer los textos originales, no queda claro si son propias o las hacen propias, citando un pensamiento de otro autor. Muchas gracias.


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