“LOOK WHO’S BACK” (“HA VUELTO”), UN FILM BIZARRO Y SORPRENDENTE (por Pablo R. Bedrossian)

Hace un par de años me sorprendió la película alemana “Er ist wieder da”, titulada por Netflix en inglés como “Look Who’s Back” y en español como “Ha vuelto”. Acabo de volver a verla, motivado por un comentario que el periodista mexicano Rubén Aguilar hizo en su blog. Tal como la primera vez, el film me atrapó del principio hasta el final.  

La historia comienza con Adolf Hitler despertándose en un jardín en pleno siglo XXI. Desubicado y despojado de todo poder se cruza con un periodista fracasado que sueña con un reportaje que lo reivindique. De ese encuentro surge un Hitler que llega a la televisión y vuelve a ser popular en su país.

La película en realidad no trata sobre el führer que sigue fiel a su discurso nacional socialista, sino sobre las reacciones que despierta. “Mucho de lo que dice es cierto” o “Tiene razón” son algunas de las respuestas que recibe, como si en la memoria colectiva no hubiera registro de su monstruoso pasado genocida. Desde luego, la gente cree que trata con un imitador; sin embargo, son sus ideas auténticas las que permean a un público que simpatiza con ellas. Solo una mujer con Alzheimer lo reconoce y unos pocos rechazan el manojo de antivalores que representa.

Dirigida por David Wnendt y protagonizada magistralmente por Oliver Masucci, la película cuenta con escenas improvisadas que no siguen un guion, sino que más bien lo escriben; una de ellas fue filmada en la famosa Puerta de Brandemburgo de Berlín, donde algunos se toman selfies con Hitler, lo saludan al estilo nazi o lo abrazan.

“Look Who’s Back” pone al desnudo no solo la amnesia consciente sino la impúdica banalidad de la sociedad posmoderna, que elige taparse los oídos ante la famosa advertencia de George Santayana: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

AUSCHWITZ: A 70 AÑOS DE SU LIBERACIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

“Quien no recuerda el pasado está condendado a repetirlo” (George Santayana)

El 27 de enero de 2015 se cumplieron los 70 años de la liberación de Auschwitz, el campo de concentración más temido de la Historia, y del vecino campo de exterminio de Birkenau, ambos en la Polonia ocupada por los nazis. A partir de mediados de 1940 llegaron a sus barracas aproximadamente 1,300,000 personas, de las cuales sólo sobrevivieron unas 200,000.

La mayoría de los prisioneros eran judíos; además había polacos disidentes, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, personas con defectos físicos y muchos que no adherían al Tercer Reich o no eran considerados dignos de convivir con la raza aria. Morían por la brutalidad de los guardias, las cámaras de gas o las infrahumanas condiciones de vida a las que estaban sometidos.

Durante mi visita a Auschwitz y Birkenau adquirí un libro escrito por un sobreviviente, miembro de la resistencia polaca. Al leer las atrocidades padecidas comprendí que yo no hubiera sobrevivido ni un solo día. Fueron héroes todos, sobrevivientes y muertos.

LA VISITA POR FUERA

Un cartel de hierro negro con la inscripción Arbeit macht frei (“El trabajo los hará libres”) constituía la cínica bienvenida dada a los prisioneros.

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Los herméticos fachadas de ladrillos rojos no revelan las monstruosidades cometidas dentro de sus paredes. Por ejemplo, un castigo “ejemplar” era encerrar a varias personas en un diminuto y asfixiante calabozo de menos de un metro de superficie, donde generalmente alguno de ellos moría.

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Los alambrados electrificados son prueba fehaciente de un destino sin otra escapatoria que la muerte. Javier Gómez Pérez calificó al sistema imperante en Auschwitz y Birkenau como la arquitectura de la demencia.

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 LA VISITA POR DENTRO

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Al cruzar la puerta e introducirse en las barracas uno puede disecar la anatomía del horror. A modo de muestra comparto imágenes de calzados y carteras encontrados en el lugar. Representan cientos de miles de vidas truncadas, talentos cuya oportunidad en la vida les fue amputada por quienes se arrogaron el derecho de hacerlo por creer absurdamente que pertenecían a una raza superior.

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Las camas y los sanitarios son otra prueba de la despersonalización a la que los prisioneros eran sometidos. No había espacio para la privacidad aún de los actos más íntimos.

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Del mismo modo debían hacer sus necesidades en presencia de los demás.

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La cámara de gas representaba el natural corolario a semejante tragedia. Viktor Frankl en su clásico “El hombre en busca de sentido” cuenta de un hombre que padecía una pesadilla muy cerca suyo en el campo de concentración. Sintió los gritos y pensó en despertarlo. Se abstuvo. No tenía sentido devolverlo a una realidad que no podía ser mejor que el peor de los sueños.

LA LIBERACIÓN 

Cuando el ejército soviético entró en Auschwitz se encontró con unos siete mil prisioneros caquécticos y desconcertados; sus captores cobardemente habían huido horas antes. Hallaron además unos mil cadáveres listos para ser cremados y varias centenas diseminadas por el campamento. Ante el avance de los aliados, 10 días antes Rudolf Höss dio la orden para empezar a evacuarlo, en el miserable intento de reubicar 56,000 prisioneros en otros campamentos. Mientras tanto, las SS, una fuerza parapolicial y paramilitar del partido nazi, destruyó los archivos y voló crematorios en el propósito de borrar todo vestigio de la crueldad infinita ejercida por sus hombres en ese lugar.

Quiero a través de este relato rendir homenaje a todos esos valientes hombres y mujeres anónimos, ancianos, adultos, jóvenes y niños, que fueron asesinados por la maquinaria nazi. También quiero invitar a pensar en nuestra vida diaria y meditar sobre nuestra percepción de los problemas. En mi caso, recordar a los héroes de Auschwitz y Birkenau, me ayuda a poner la vida en perspectiva.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

EL DÍA DEL ESCRITOR (por Pablo R. Bedrossian)

El 13 de junio se celebra en Argentina el Día del Escritor. La fecha se tomó del natalicio de Leopoldo Lugones -un escritor admirado y temido por Jorge Luis Borges- que tuvo una enorme influencia en la literatura argentina de la primera mitad del siglo XX.

Asociamos la palabra escritor a los libros. El oficio trasciende la mera tarea de escribir, pues el escritor es un creador de sueños, de ideas, de sombras y de emociones. A través de esos maravillosos signos que llamamos palabras, el escritor nos mueve a pensar, a imaginar y a sentir, dejando de alguna manera en nosotros algo de sí mismo; es un amigo que nos habla cada vez que queremos oírlo.

El autor de esta nota en la Bebelplatz
El autor de esta nota en la Bebelplatz

Los escritores son temidos por los poderosos. En 2013 visité en Berlín la Bebelplatz, un amplio espacio frente a la Universidad Humboldt.

Su piso está cubierto de rectángulos empedrados.

 

Monumento conmemorativo de "La quema de los libros" en la Bebelplatz
Monumento conmemorativo de “La quema de los libros” en la Bebelplatz

Uno de ellos está interrumpido por un cuadrado de grueso cristal, a través del cual se ven anaqueles vacíos. Este monumento subterráneo conmemora una de los episodios más tristes de ese país, la quema de libros del 10 de mayo de 1933, realizada por las SA, una milicia del partido nacionalsocialista, junto con las Juventudes Hitlerianas. Esa noche fueron incinerados más de 40,000 libros, por instigación de Joseph Goebbels, el temido ministro de propaganda alemán.

Entre los volúmenes que ardieron se encontraban textos de reconocidos autores germanos, como  Thomas Mann, Bertolt Brecht o Heinrich Heine. Las hogueras literarias nazis eran una amenazante proclama a favor del pensamiento único y de la hegemónica verdad oficial. Disentir era un delito.

Allí, en la Bebelplatz, se ha colocado una placa con una profética cita que Heine escribió en 1817: “Donde se queman libros, se terminan quemando también personas”

Siempre me impresionó en Farenheit 451, la famosa novela de Ray Bradbury,  que los bomberos no apagaran incendios sino que quemaran libros por orden del gobierno. Es un símbolo feroz e inmisericorde del poder que pretende silenciar a los que no se le someten; es inevitable a esta altura recordar la frase sarmientina: “bárbaros, las ideas no se matan”.

Quiero rendir, entonces, un sentido homenaje a todos los escritores en este día, pero en particular a aquellos que no se venden al poder. Entre ellos, el valiente poeta cubano Armando Valladares, que quedó paralítico en una cárcel castrista, a Orham Pamuk, el Premio Nobel turco que casi va preso por denunciar el genocidio armenio, a Milan Kundera, cuya obra “La insoportable levedad del ser” nos enseña la persecución de los justos, a Karl Popper, a Raymond Aron, a Milovan Djilas, a Alexander Solzhenitsyn, y a todos aquellos que a través de su pluma lucharon por la libertad y se expusieron desafiando el poder de turno. Feliz Día del Escritor a todos ellos.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


DEDICATORIA

Este artículo está dedicado especialmente a a mi hermano Alejandro Bedrossian, arquitecto, profesor de Literatura, músico y, sobre todo, un gran escritor. Recomiendo sus novelas “La confesión”, “La profecía de Roberto Crawell” y “La primera entrada”


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La primera fotografía fue tomada por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos; la segunda fotografía fue tomada del sitio: http://dragondebiblioteca.blogspot.com/2011/09/lugares-literarios-i-bebelplatz-berlin.html

 

 

“TU MANO”: LA HISTORIA DE LA CANCIÓN QUE HABLA DE LA VERDADERA MANO DE DIOS

Cuando Diego Maradona hizo el famoso primer gol a los ingleses en el Mundial ’86, generó la protesta de sus rivales que decían que había convertido con la mano. Al ser entrevistado, en una respuesta ingeniosa por su reveladora ambigüedad, el jugador argentino dijo que hizo el gol “un poco con la cabeza y otro poco con la mano de Dios”. Años después, en un acto de sublime obsecuencia e indudable oportunismo comercial, el periodista Fernando Niembro, publicó un libro sobre Maradona titulado “La mano de Dios”. “Tu mano”, un negro spiritual  presentado en 2013, recupera el sentido original de la frase, que no es religioso y menos aún deportivo, sino testimonial.

House of Blues 01Siempre admiré la música afroamericana. Cuando era niño, en casa había unos discos con negro spirituals que me gustaba escuchar y cantar con mi voz desafinada. Con los años entendí  la enorme carga testimonial que contenían esas canciones de estructura simple y letra repetitiva: Eran cantos de esperanza en medio de circunstancias de peligro extremo, el sueño de una vida libre de toda esclavitud.

Al hurgar en sus raíces, esta música se presentó completamente desnuda, sin nombres famosos o grandes protagonistas. Me encontré con una voz anónima colectiva que expresaba al mismo tiempo dolor y resistencia. Declaraba con fe que Dios terminaría con tanto llanto, dolor y clamor pues traería la aurora de un nuevo día.

“Tu mano” nació de esa idea: Escrito en primera persona, es una oración que reconoce la soberanía divina. Comienza de un modo testimonial: la mano de Dios representa su misericordia, manifestada “cualquiera sea la adversidad”, tal como dice la letra. Al escribirla pensé en las pruebas padecidas no sólo por los esclavos negros en el sur de los Estados Unidos. Pensé en incontables mártires, “de los cuales el mundo no era digno”[1] como dice el autor de la bíblica Epístola a los Hebreos. Pensé en el heroico pueblo armenio, que por su fidelidad a la fe cristiana fue masacrado, y en la gesta de mi abuelo Agop. Para quienes no conocen su historia, fue deportado con su familia durante meses a través del desierto por gendarmes turcos, cuyos líderes organizaron e impulsaron el genocidio. Finalmente, al llegar a la base de una montaña y escuchar los gritos de los que eran asesinados, su madre, que había quedado viuda en el camino, puso un poco de tierra en la boca de cada uno de sus hijos, como si fuera el pan de la Santa Cena, y les dijo “en unos momentos estaremos en la presencia de Dios”. Mi abuelo, dado por muerto y arrojado a una fosa común, logró sobrevivir tras pasar escondido varias horas en la enorme pila de cadáveres. A pesar de tanto sufrimiento, fue un ejemplo de fe. Siempre imputó la crueldad  y la injusticia a la maldad del hombre. Nos enseñó que la comunión con Dios era lo más importante en la vida pues nos permitía hacer frente a la peor adversidad.

Por ello, me indigna escuchar a ciertos predicadores que anuncian una falsa prosperidad a través de la obediencia, una suerte de éxito negociado, no sólo porque se centran en el beneficio material y en el dinero que ellos recogen, sino porque plantean una supuesta retribución divina a la buena conducta, ignorando deliberadamente el sufrimiento de los justos. Sin el menor pudor, ven en los padecimientos ajenos supuestas culpas y merecidos  castigos. Jesús jamás comulgó con esas ideas miserables. Presentó a Dios como “vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”[2], y habló de “toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar”[3]. Él mismo “fue llevado como oveja al matadero”[4].

Los padecimientos de los esclavos negros en el sur de Estados Unidos, los campos de concentración y exterminio nazis, los gúlags soviéticos y las deportaciones y matanzas de armenios  son circunstancias terribles que muestran  al hombre como lobo del hombre. Vivimos en un mundo de violencia y terrorismo que deja al descubierto a las atrocidades a las que estamos expuestos. Agradecer a Dios por esa “mano”, es también reconocer que la necesitamos.

GRITO DE LIBERACIÓN

La mano de Dios 01Cuando dice “Tu mano me ha sanado, mi herida ha curado aunque siga la dificultad”, hace referencia no sólo al dolor físico sino al dolor moral, aquel que surge por el daño que nos ha producido otro ser humano. Dios nos sana del resentimiento y nos mueve a renunciar a la venganza. La frustración, esa herida, ya no nos domina ni ocupa el centro de nuestros pensamientos “aunque siga la dificultad”, pues no han cambiado las circunstancias sino nuestra actitud frente a ellas. Esta experiencia es propia de los spirituals afroamericanos. No son llamados a la revancha o expresiones de rencor, sino un grito de liberación.

La letra termina jugando con el llamado del solista y la respuesta del coro, con rimas que incluyen todas las vocales. Le dicen a Dios que, a pesar de las calamidades y pase lo que pase, confían que su milagrosa presencia estará con ellos hasta el final. No se trata de librarnos de las desgracias sino de ser acompañados y recibir fuerzas en medio de ellas.

Aunque los negro spirituals son cantos eminentemente rurales, este es un salmo urbano. Hoy vivimos en nuestras junglas de cemento y asfalto también una realidad difícil. “Tu mano” es una declaración de fe en medio de los abusos, la impunidad y la opresión,  que siempre terminan teniendo como víctimas a las personas más indefensas, el hombre común, cuyo único interés es servir a su familia y vivir en paz con su prójimo.

SOBRE LA MÚSICA

La mano de Dios He publicado un artículo sobre los negro spirituals donde sostengo que “aunque para algunos no es un género musical, encontramos en esta música rasgos muy definidos que le confiere  identidad propia… Las raíces africanas se advierten  en forma de call and response (llamado y respuesta), donde el solista “dialoga” con el coro enunciando una frase, tras la cual recibe una respuesta colectiva. También hay sílabas que se prolongan, reiteraciones y variaciones melódicas con disminuciones de cuartos de tono”[5]. “Tu mano” es justamente una expresión de ese género. Compuesta en tono menor para crear una atmósfera dramática propia de los spirituals, se nutre también de obras como de “Joshua fit the battle of Jericho”, canción que si bien tiene otro ritmo, siempre me ha inspirado. El “amén” es la respuesta del pueblo a los afirmaciones del solista. El final, con el esquema de sucesivas líneas por solista primero y coro después, unen a ambos  en un solo sentimiento.

LA LETRA

TU MANO

Por Pablo. R. Bedrossian (2012)

Tu mano me ha tomado

y nunca me ha soltado

cualquiera fuera la adversidad.

Tu mano me ha ceñido

siempre me ha sostenido

y cuando hubo dolor puso paz.

Tu mano me ha sanado,

mi herida ha curado

aunque siga la dificultad.

Tu mano me ha guardado

en los momentos malos

por eso en ti yo puedo confiar.

Aunque todo salga mal

sé que Tú me sostendrás

Aunque no pueda entender

sé que buscarás mi bien.

Aunque sienta que no puedo seguir

seguirás actuando en mí

Aunque me agobie dolor

sentiré tu inmenso amor

Aunque cargue con la cruz

siempre me guiará tu luz.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


NOTA: VERSIONES GRABADAS

La canción fue grabada en Buenos Aires y presentada en forma digital en 2013, interpretada por:

Gabriela Sepúlveda (voz y coros), Andrés Partamian (saxo), Irhyna Medina y Juan Carlos Marsili (coros), Marcelo Mollo (teclados, arreglo, mezcla y edición), Alejandro Bedrossian (contrabajo), Carlos Cáceres (guitarra).

Se puede escuchar en:

La pista se puede descargar de:


REFERENCIAS

[1] Epístola a los Hebreos 11:38, Santa Biblia, RVA 1960, Sociedades Bíblicas Unidas

[2] Mateo 5:45

[3] Mateo 23:35

[4] Isaías 53:7

[5] https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/06/17/por-pablo-r-bedrossian-negro-y-spiritual-son-dos/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.