CÓMO MANEJAR NUESTRAS EMOCIONES EN TIEMPO DE CORONAVIRUS (por Pablo R. Bedrossian)

“El Eternauta” es probablemente el cómic más famoso de la Argentina. Fue escrito en 1957 por H. G. Oesterheld y comienza cuando unos amigos observan que una lluvia de copos fosforescentes cae sobre Buenos Aires. El simple contacto con los copos produce la muerte. Pronto se enterarán que la misma lluvia cae sobre todo el planeta. La gente busca cubrirse de cualquier modo para evitar el contacto con la sustancia asesina, procurando salvarse. No comprende que el principal peligro no son los copos, sino los mismos humanos que en su desesperación pierden todos sus límites morales.

El parecido con estos tiempos es notable. El coronavirus es visto por muchos como si fuera los copos mortales. Por eso quiero describir algunas de las reacciones más comunes ante este mal desconocido.

Están los temerosos, los dominados por el miedo y la ansiedad. Aunque solo haya unos pocos casos en su ciudad, piensan en el riesgo de una muerte inminente. Creen todo lo que se publica. Usan guantes y barbijo desde el primer día, algunos incluso escafandra.

En el otro extremo están los negadores, esos que no aceptan recomendaciones. Actúan como si fueran intocables por esta mortal enfermedad desconocida y confían tanto en su propia opinión, que no toman ningún recaudo.

Photo by Gustavo Fring on Pexels.com

Se han puesto de moda los informantes. Postean en redes sociales continuamente noticias alarmantes sin verificar las fuentes pues creen estar protegiendo a los demás.

No faltas los quejosos, aquellos que expresan su frecuentemente su frustración, amargados por la pérdida que para ellos representa esta nueva situación.

Existen los místicos, aquellos que pasan versículos, oraciones y cadenas como si tuvieran un poder mágico para hacerlos inmunes, olvidando lo que dijo Jesús, que tanto el sol como la lluvia salen sobre justos e injustos, y que las personas de fe también están expuestas.

Photo by cottonbro on Pexels.com

Aparecen los chistosos que siempre comparten memes, videos graciosos y toman con humor las malas noticias, como si una sonrisa hiciera más tolerable la pandemia.

Creo que la mayoría se identifica con alguno de estos comportamientos, que reflejan nuestro temperamento.

OPORTUNIDADES EN MEDIO DE LA CRISIS

Como todos sabemos, mientras las circunstancias no cambien, solo podemos cambiar nosotros. Por eso es importante mirar hacia adentro y encontrar recursos que nos permitan tomar decisiones sabiamente mientras dure esta crisis.

Primero, es importante identificar nuestras emociones; lo que sentimos habla más de nosotros que de la pandemia. Si no entendemos cuáles son nuestras emociones, será difícil mirar la situación con objetividad.

Segundo, necesitamos aceptar la incertidumbre. No hay forma de predecir el futuro, de modo que es inútil lidiar contra lo desconocido. Aceptar la incertidumbre es aceptar las circunstancias de hoy sin saber qué sucederá mañana.

Photo by Andrea Piacquadio on Pexels.com

Tercero, enfocarnos en el presente. No podemos controlar el mañana, pero podemos tener cierto control sobre el hoy. La ansiedad se define como “un miedo sin objeto” y puede consumirnos. Del mismo modo, la preocupación por planes que se ponen en riesgo (viajes, bodas, graduaciones) mientras estén fuera de nuestras manos solo producen dolor y parálisis.

Cuarto, hacer lo que podamos. No nos sirve lamentarnos por lo que no podemos hacer sino trabajar en lo que sí podemos. Por ejemplo, en lo inmediato, decidir cómo aprovisionarnos o evitar riesgos de contagio. Yendo más allá, aquellos que pueden trabajar o estudiar en su casa, cumplir sus responsabilidades lo mejor posible, definiendo rutinas, fijando metas y midiendo su cumplimiento. Esto nos permite desarrollar autodisciplina.

Photo by Andrea Piacquadio on Pexels.com

Finalmente, mantener vivos nuestros sueños. Así como nos ayuda enfocarnos en el presente, tenemos que creer que hay un futuro. Desde luego, ahora no es el momento y no sabemos cuándo; sin embargo, es necesario ejercitar la fe para seguir esperando y luchando por lo que anhelamos. ¿Cuál es tu sueño?

EN QUÉ TERRITORIO CAMINAS

Una manera útil de autoexaminarnos es preguntarnos qué territorio emocional habitamos. Imagine que una raya traza el límite entre dos naciones: uno es el País de las Pérdidas y el otro el País de los Beneficios. El País de las Pérdidas tiene dos provincias. La más cercana a la raya se llama preocupación, la más alejada angustia. El País de los Beneficios también tiene dos provincias: la más cercana a la raya se llama aprendizaje; la más alejada, maduración. ¿En qué provincia habitamos emocionalmente? Una vez que nos hayamos respondido sinceramente, preguntémonos: ¿estamos donde queremos estar? Por favor, desde luego hay muchos motivos para sentirnos alarmados, pero ¿eso nos ayuda a mejorar? La buena noticia es que no hay cuarentena que nos pueda impedir movernos de un territorio emocional a otro y convertir una situación adversa en una experiencia enriquecedora.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

EL LIDERAZGO NO ES CUESTIÓN DE SUERTE (por Pablo R. Bedrossian)

Este es un artículo que fue publicado por el Diario El País de Honduras el 4 de febrero de 2019.

En 2017 una revista de negocios publicó los resultados de una encuesta realizada a directores generales de empresas. Los entrevistados afirmaban que había grandes diferencias entre gerentes y líderes, pero al preguntarles cuáles eran, las respuestas perdían claridad. Quizás la única distinción era que asociaban los líderes a las personas y los gerentes a los resultados.

En realidad, aquella pregunta era falaz, pues la gerencia es una posición y el liderazgo es un rol. Una posición es un lugar establecido dentro de una organización, identificado por sus tareas, responsabilidades y grado de autoridad; tiene un nombre y ocupa un espacio en el organigrama. En cambio, un rol es un patrón de comportamiento manifestado en la interacción con otros, que impacta en el desempeño organizacional. Por lo tanto, todo gerente debería ser un líder. ¿Lo es usted?

El liderazgo está estrechamente ligado a la inteligencia social, que podemos definir como la capacidad de movilizar a otros para el logro de nuestros objetivos. Desde luego, esto es manipulación cuando me sirvo de los demás como instrumentos, y liderazgo cuando sirvo a los demás de modo de guiarlos y apoyarlos para que alcancen las metas. Un gerente puede lograr que le obedezcan por la autoridad que posee, pero un líder hace que los colaboradores lo sigan por propia voluntad. En cierta ocasión le pregunté a una persona porqué servía tan fielmente a su jefe: “porque quiero ser como él” me respondió. Si les preguntaran lo mismo a las personas de su equipo porqué lo acompañan, ¿qué responderían?

LIDERAZGO EXITOSO

Presentamos tres aspectos para un liderazgo exitoso. El primero es entender que para influir en los seguidores es necesario generar confianza. La confianza es un valor que no se regala: se conquista. Hay cuatro elementos que crean confianza: el primero es el ejemplo. Alguien dijo “predica, y solo si hace falta usa palabras”; el segundo es saber comunicar. Comunicar no es solo saber hablar sino saber escuchar. En tercer lugar, el líder tiene conocimiento. ¿Cuándo fue la última vez que tomó un curso o leyó un artículo para elevar su formación profesional? No hay peor enemigo del aprendizaje que creer que uno ya lo sabe. Finalmente, el líder da dirección. Se cuenta que se inauguraba un parque temático de Disney. Al evento estaba invitada la viuda del mítico fundador de la compañía, Walt Disney. Un alto gerente le dijo a la mujer: “Qué pena que Walt no pudo ver esto”. “Al contrario -le dijo ella-, él lo vio antes que todos nosotros”.

El segundo aspecto es conocer y manejar el tipo de liderazgo. No hay una única manera de guiar y conducir. Cada uno tiene su estilo y, además, debe adecuarlo a la situación, pues no podemos actuar antes diferentes circunstancias de una única manera. De hecho, un líder a veces debe proceder como un jefe tradicional, pero sería absurdo que lo hiciera en forma habitual. ¿Cuál es su modo de liderar?

Finalmente, todo gerente tiene el compromiso de cumplir las metas. Es algo no negociable. Para ello cuenta tres factores clave: las personas a su cargo, los recursos que administra y las actividades que ejecuta. Sin embargo, cuando un gerente es un verdadero líder, hay un cuarto elemento que lo distingue: la capacidad de tomar decisiones sobres esas personas, recursos y actividades a fin de lograr los resultados. El líder se reconoce porque se atreve a tomar decisiones y asume su responsabilidad por ellas. ¿Lo hace usted?

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


“LA VISITACIÓN”, LENGUAJE NO VERBAL Y CONEXIÓN HUMANA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ARTE Y MANAGEMENT

Piero di Cosimo (1462-1522) fue un pintor renacentista italiano. La única fuente biográfica es el libro “Vidas”, escrito por Giorgio Vasari a mediados del siglo XVI. Allí lo destaca por “la extrañeza de su mente y por su constante búsqueda, a pesar de las dificultades”; sin embargo, también enfatiza sus manías y su notable misantropía, describiéndolo como “más animal que humano”.  A pesar de ello, nosotros vemos a través de esta pintura el espíritu sensible de un artista, capaz de comunicar emociones a través del lenguaje corporal de sus personajes.

la-visitacion-01

Hace muchos años llegó a mis manos un pequeño librito de Bruce Larson, titulado “Ya no somos extraños”. Sostenía que vivimos en un mundo de relaciones y que la clave del éxito radicaba en aprender a relacionarnos. En el presente esa tesis ha quedado obsoleta.

Hoy vivimos en una época de conectividad. Vivimos conectados a dispositivos, a redes móviles, a redes inalámbricas, a redes sociales, y, sin embargo, tenemos una profunda carencia de conexiones humanas. Dicho de otro modo, las relaciones ofrecen contacto; las conexiones crean confianza. No es lo mismo conocer a alguien que entenderlo, hablar con él que comunicarnos. Para una verdadera conexión es necesario el deseo genuino de establecerla.

Nuestra voluntad se expresa de diversos modos. No sólo hablan las palabras: nuestro cuerpo habla. Los sucesivos experimentos de Albert Mehrabian sobre actitudes y sentimientos, mostraron que sólo el 7% de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38% se atribuye a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc.) y el 55% al lenguaje corporal (gestos, posturas, movimiento de los ojos, respiración, etc).

Los recientes estudios de Paul Ekman han contribuido significativamente a la comprensión del lenguaje no verbal a través del análisis de las expresiones faciales de las emociones primarias (alegría, ira, tristeza, miedo, asco, sorpresa y, posteriormente, desprecio). A través de ellos este investigador demostró contundentemente la universalidad de estas microexpresiones.

HABLAR SIN PALABRAS

El primer punto de contacto con otro ser humano suele ser el saludo. Es muy difícil establecer una conexión con el prójimo sin saludarlo. Veamos en un ejemplo cómo el lenguaje corporal construye puentes interpersonales.

El óleo en tabla “Visitación con los santos Nicolás y Antonio” (“Visitazione con i santi Nicola e Antonio”) fue pintado alrededor de 1490 por Piero di Cosimo; se lo puede admirar en la National Gallery of Art, de Washington D.C., Estados Unidos.

La obra representa una escena relatada en el Evangelio según San Lucas, el encuentro entre dos mujeres: María y Elisabet. Elisabet era estéril y de edad avanzada[1], pese a lo cual quedó embarazada; llevaba en su vientre a quien sería conocido como Juan El Bautista. Según el escritor cristiano, seis meses después[2], María, que era su pariente[3] concibió del Espíritu Santo a Jesús, “por lo cual… será llamado Hijo de Dios”[4].

Continúa el relato “En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet”. Ese es el momento que retrata el pintor en esta obra, que completa con las imágenes de san Nicolás y san Antonio (en realidad, el abad Antonio) en los ángulos inferiores, quienes parecen estar ajenos al encuentro.

Piero di Cosimo reinterpreta el texto bíblico. Pone a las mujeres en un entorno medieval y se concentra en la conexión que establecen a través del lenguaje corporal. Observemos la pintura:

dsc01831

A la izquierda, más joven, vestida de azul y púrpura se encuentra María; a la derecha, mayor, con un vestido oscuro y una mantilla blanca está Elisabet. El artista presenta cuatro elementos no verbales que las vinculan:

Los torsos y cabezas inclinados hacia adelante, que indican proximidad y confianza.

dsc01832

Desde luego, un acercamiento mayor produce incomodidad; todos necesitamos sentirnos dueños de un espacio alrededor nuestro, generalmente de un metro cuadrado; si alguien ingresa a esa zona sin nuestro consentimiento nos sentiremos invadidos. Pero la inclinación del cuerpo hacia la otra persona muestra interés y deseo de cercanía.

Las miradas: ambas se miran a los ojos.

dsc01834-miradas

Se dice que los ojos son las ventanas del alma. Mirar a los ojos significa prestar y dedicar atención. A través de la maestría del artista, percibimos en las apacibles miradas simpatía, aprecio y consideración mutuas.

Las manos estrechadas: Es la forma más simple y a la vez más simbólica del contacto humano.

dsc01834-manos-estrechadas

Ofrecer la mano es una muestra de buena disposición hacia la otra persona. En franquearle el acceso a nosotros. Desde luego, importa cómo damos la mano. Un apretón firme comunica de una voluntad favorable, mientras que una mano blanda puede sugerir que se saluda por compromiso o sin interés.

La mano izquierda apoyada sobre el brazo de la otra mujer quien, a su vez, agita la suya con la palma abierta.

dsc01834-mano-apoyada-y-mano-que-saluda

La mano de María conecta con Elisabet a modo de un puente tendido entre ambas. El gesto sugiere que la pariente más joven es la que toma la iniciativa. La mano abierta de la anciana parece una respuesta al contacto, y expresa satisfacción y bienvenida. Cada una a su manera manifiesta el interés de conectarse con la otra.

Si bien la forma difiere según la cultura, en todas las sociedades el saludo es el punto de partida para toda conexión humana. La pintura de Piero di Cosimo nos propone cómo dar los primeros pasos para una comunicación interpersonal franca y sincera a través de los gestos. A pesar del paso de los siglos, en el contexto de la cultura occidental su significado sigue siendo el mismo: un lenguaje corporal que nos acerca y nos conecta.

Finalmente, pensemos en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea. ¿Nos hemos preguntado alguna vez qué comunica nuestro saludo?  Si nos interesa conectarnos con los demás debemos tomar la iniciativa y expresar no sólo con nuestras palabras el auténtico interés por nuestros semejantes.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados, a excepción de las fotografías.


REFERENCIAS

[1] Evangelio según San Lucas 1:7, La Biblia

[2] Evangelio según San Lucas 1:24-26,36, La Biblia

[3] Evangelio según San Lucas 1:36, La Biblia

[4] Evangelio según San Lucas 1:35, La Biblia

 

¿RELACIONES O CONEXIONES? (por Pablo R. Bedrossian)

handshake-01

Hace muchos años llegó a mis manos un pequeño libro de Bruce Larson, titulado “Ya no somos extraños”. Sostenía que vivimos en un mundo de relaciones y que la clave del éxito radicaba en aprender a relacionarnos. Hoy esta tesis ha quedado obsoleta.

A pesar que vivimos conectados a dispositivos, redes móviles y sociales, tenemos una profunda necesidad de conexión humana. La relación ofrece contacto; la conexión crea confianza. No es lo mismo conocer a alguien que entenderlo, hablar con él que comunicarnos.

¿FAVOR U OPORTUNIDAD?

Para una verdadera conexión es necesario el deseo genuino de establecerla. Basta observar cómo algunas personas atienden a sus clientes. Ud. entra a un comercio donde la única vendedora está hablando por celular. Cuando detecta su presencia, baja el teléfono a la altura del pecho y le pregunta:

interrupcion-celular– ¿Qué necesita?

– Quiero hacerle una consulta sobre algo que vi en la vidriera

De inmediato retoma la llamada y dice:

– Ahora no puedo hablar; enseguida te llamo.

Con esa frase le está diciendo dos cosas: que Ud. la está interrumpiendo y que espera que sea breve, porque lo que realmente desea es continuar su conversación.

UNA REGLA QUE PUEDE AYUDAR

¿Cómo hacer que las personas que sirven a clientes, sean externos o internos, entiendan que su punto de partida es establecer conexión?

Quizás pueda ayudar una sencilla regla de hotelería llamada “10, 5, primero y último”:

A 10 pasos, contacto visual; Ud. está diciendo “existes para mí”.

A 5 pasos, contacto verbal; Ud. toma la iniciativa. No espera que el otro lo haga.

Primero: Ud. es el primero en saludar e interesarse sinceramente en las necesidades ajenas.

Último: Ud. es el último en agradecer y despedirse; nunca deja al otro sin obsequiarle una respuesta positiva.

ESCUCHAR CON LA MIRADA

delegar-01Cierta vez un ejecutivo estaba trabajando en su computadora cuando se acercó un colega a hacerle una consulta. Sin levantar la vista de la pantalla, el ejecutivo le respondió mecánicamente. Su colega guardó silencio. Sorprendido el consultado le prestó atención. Su interlocutor prosiguió, no sin antes decirle:

– Por favor, apreciaría que me escuches con los ojos.

Si no sentimos que el otro es importante, no le prestaremos la debida atención. Será imposible establecer una verdadera conexión, pues, en lugar de centrarnos en él y sus necesidades, ocuparemos nosotros el primer lugar.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados. El autor de esta nota es CEO de GO UP / Expertos en Negocios, http://www.goup-ca.com


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías son de dominio público.

 

LOS DIARIOS Y SUS ERRATAS (por Pablo R. Bedrossian)

“No te sorprendas que suceda; sorpréndete que no suceda más seguido” (palabras de un personaje de Woody Allen en “Hanna y sus Hermanas”[1]).

“Errata: equivocación material cometida en lo impreso o manuscrito”[2]

¿Qué ocurre cuando involuntariamente un diario daña la imagen de un particular? Me refiero a casos sin segundas intenciones, por lo que queda excluida de este análisis la calumnia política o empresarial que, desde luego,  persigue otros fines. Les propongo tomar como ejemplo  una nota de la edición digital de La Prensa[3], el diario de mayor venta  de Honduras, que es el que habitualmente leo y sigo:

Diario 01Al decir “erróneamente” La Prensa reconoce su equivocación y de un modo eventual, los daños que pudo causar. En Derecho Penal, cuando alguien causa daño sin intención se lo llama culpa, y cuando es intencional se lo llama dolo. Ambas situaciones conllevan responsabilidades en distinto grado y están penadas legalmente.

El diario relativiza el impacto de su error. Como si fuera su propio juez, se autoexime de toda culpa pues, a pesar que las provocó, no se hace cargo de las consecuencias (“los daños que se le haya podido provocar”), y considera que una sola palabra, “disculpa”, en un pequeño espacio ubicado entre muchas otras noticias, es suficiente.

Es obvio que los medios periodísticos tratan de minimizar los daños que causan sus yerros  a fin de preservar su imagen. Recordemos que el activo más importante de un diario es la confianza, y perderla significa poner en riesgo su negocio. Pero, esa actitud defensiva, ¿resuelve la situación o la agrava?

EL MANEJO DE LAS CONSECUENCIASPlumas 01

Se cuenta que una joven hizo un comentario negativo contra una compañera que no estaba presente para defenderse. Tiempo después se dio cuenta que su opinión estaba equivocada; a pesar de ello el rumor que generó había crecido. Sinceramente preocupada fue a consultar a su maestro. Él la observó unos momentos y le dijo.

–          ¿Quieres arreglar tu error? Ve al mercado, compra una gallina, mátala y desplúmala. Luego arroja las plumas a lo largo del camino.

La alumna obedeció la indicación y regresó al día siguiente, preguntando:

–          ¿Qué debo hacer ahora?

–          Junta todas las plumas y tráemelas

Sin discutir, la joven revisó el camino recorrido y luego de varias horas halló cuatro plumas. Frustrada, regresó y volvió a preguntarle:

–          ¿Qué debo hacer ahora?

–          ¿Trajiste sólo cuatro? Debías traer todas las plumas y ponerlas en su lugar.

–          Tú sabes que eso es imposible.

–          Ya ves; lo mismo sucede cuando nuestras palabras señalan a otros injustamente.

Soy un firme defensor de la libertad de expresión, pero también de los demás derechos humanos. Creo por ello que este tipo de situaciones deben tener castigos, pues la impunidad alienta su reincidencia. Por ejemplo, el diario debería otorgar, como mínimo, el mismo espacio a la retractación que el asignado a la nota que originó el conflicto (algo que no ocurrió en nuestro ejemplo), y ubicarla en la misma posición o incluso una mejor. Asimismo ¿no sería apropiado también un resarcimiento económico  a la víctima? Sería un modo de compensar parcialmente el daño y reduciría la posibilidad que errores semejantes volvieran a ocurrir.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Allen, Woody, “Hanna y sus hermanas”, Cuadernos ínfimos, Tusquets Editores, 1ª Ed. 1987, p.116