LOS ARMENIOS DE ARTSAJ LUCHAN POR SU SUPERVIVENCIA (por Pablo R. Bedrossian)

Al valiente pueblo de Artsaj que ha dado un ejemplo extraordinario de fe, lucha y esperanza

Toda la antigüedad clásica describe a Armenia como un territorio altamente estratégico por su ubicación entre Persia al oriente y Grecia y Roma al occidente. Luego de conversiones, persecuciones y martirios, San Gregorio “El Iluminador” sanó en el nombre de Cristo al el rey Trdát (también llamado Tiridates III), por lo que el monarca decidió que la nación adoptara al cristianismo como religión oficial en el año 301.

“Tatik Papik” o “Somos nuestras montañas” en Stepanakert, capital de Artsaj, símbolo de la herencia Armenia de Nagorno Karabaj

Tras una gran persecución consumada por los persas, en el siglo V se restableció la libertad religiosa en el país. Posteriormente se instauró la dominación árabe que respetó la cultura nacional, pero la llegada de los turcos selyúcidas en el siglo XI cambió la situación pues tenían la intención de acabar con la armenidad y su fe cristiana[1].

EL GENOCIDIO

A lo largo de los siglos siguientes, con breves periodos de libertad e independencia, los armenios fueron sometidos por ejércitos extranjeros. Los invasores compartían la filiación turca y la religión musulmana. Entre 1884 y 1886, bajo el Imperio Turco Otomano se masacraron unos 300,000 armenios, muchos de ellos quemados dentro de los templos en los cuales buscaron refugio. Estos asesinatos masivos fueron denunciados por la prensa mundial, y las naciones más poderosas de la tierra expresaron su condena. En 1909 los turcos asesinaron 30,000 armenios en Adana y alrededores. Las muertes continuaron. La medianoche del sábado 24 de abril de 1915 inauguró el período más cruel para los armenios. En Estambul (antes llamada Constantinopla) fueron detenidos y en su mayoría asesinados cientos de líderes comunitarios. Fue, además, el comienzo de deportaciones masivas que llevaron a la muerte de los modos más crueles a la sufrida población armenia.

Catedral de Shusha o Ghazanchetsots (del Cristo Salvador), del siglo XIX, en el alto Karabaj; acaba de ser alcanzada por los bombardeos azeríes

Una parte de Armenia quedó definitivamente sometida a Turquía, mientras que el sector oriental tras declarar su independencia fue sometido por los rusos hacho que, paradójicamente, lo salvaron de su destrucción total. En 1991 con la caída de la Unión Soviética, Armenia, la pequeña Armenia que sobrevivió en el este, se volvió una nación soberana.

Vista de Stepanakert, capital de Artsaj

Lo acaecido el 24 de abril de 1915 no fue la acción improvisada de una turba sino la puesta en marcha de un programa minuciosamente diseñado. Los “Jóvenes Turcos”, un grupo de oficiales “progresistas” que pocos años antes habían terminado con el sultanato otomano, pergeñaron este plan cuyo propósito era la aniquilación de una minoría considerada potencialmente peligrosa. Hoy en Arstaj (antes conocida como Nagorno Karabaj) la historia se repite.

 EL CONFLICTO DE NAGORNO KARABAJ

Nagorno Karabaj es el nombre ruso de un enclave montañoso en la región del Cáucaso de aproximadamente 11,500 km2, cuya población ampliamente mayoritaria es armenia. Ya en 1918 los armenios de ese territorio habían proclamado su independencia y nombrado un Consejo Nacional para administrarla. Los azeríes reclamaban para sí la región; los soviéticos que en 1920 tomaron Azerbaiyán mantuvieron la misma pretensión sobre ese territorio poblado por armenios.

Catedral Santa Madre de Dios en Stepanakert; su cripta está siendo utilizada como refugio

El 4 de julio de 1921, el Comité Caucásico del Partido Comunista Ruso decidió que Nagorno Karabaj debía ser integrado a Armenia (algo que debía ser confirmado por un referéndum) pero el 5 de julio, por presión de Nariman Narimanov, presidente del gobierno soviético de Azarbaiyán, cambió su decisión y dejó a Nagorno Karabaj dentro de Azerbaiyán, pero con amplia autonomía. Nótese que en aquel momento que el 94% de la población de Nagorno Karabaj era armenia[2]. A partir de allí esta región autónoma anexada forzadamente a Azerbaiyán vivió bajo la férula soviética; sin embargo, sus habitantes siempre manifestaron su deseo de pertenecer a la vecina Armenia a la que la unían lazos étnicos, religiosos y culturales.

Bandera de la República de Artsaj (ex Nagorno Karabaj) con los colores de la bandera armenia

La disolución de la Unión Soviética rompió el equilibrio que mantenía en paz a las naciones que la integraban. Desde 1988 hubo combates entre los pobladores armenios que se organizaron en milicias contra fuerzas del ejército azerí. Se trató de una cuestión de supervivencia ante un Estado que pretendía eliminar la armenidad de la zona violando impiadosamente los derechos más elementales de la comunidad; se estaban abriendo las puertas a un nuevo genocidio. El 10 de diciembre de 1991 en un referéndum los habitantes de Nagorno Karabaj aprobaron separarse, creando un Estado independiente, lo que desató una guerra. Los armenios surgieron vencedores estableciéndose una precaria tregua a partir de 1994, a pesar de las masacres que los azeríes perpetraron contra armenios que residían en otras partes de su territorio.

Vista de Stepanakert

Los armenios de Nagorno Karabaj establecieron el corredor de Lachín, una vía terrestre que los unía a su Madre Patria. En 2017 esta pequeña república no reconocida internacionalmente cambió su nombre pasando a llamarse República de Artsaj. Prosperaba y su capital Stepanakert se había convertido en una pequeña ciudad bella y pujante.

LA GUERRA EN MARCHA

El 27 de septiembre de 2020, bajo la excusa de un supuesto ataque armenio, comenzó el bombardeo azerí. No era el primer antecedente reciente: en julio ya el mismo ejército había atacado la región armenia de Tavush. 

Monasterio armenio de Gandzasar, del siglo XIII, en el Alto Karabaj

Además, aliado a Azerbaiyán, Turquía, envió aviones caza F16 para apoyar el ataque que se realizó en forma indiscriminada produciéndose numerosas víctimas civiles.

Interior de la Catedral de Shusha o Ghazanchetsots (del Cristo Salvador) que, como dijimos, acaba de ser alcanzada por los bombardeos azeríes (foto de 2019)

Azerbaiyán es aliado de los Estados Unidos y Turquía miembro de la OTAN. Armenia cuenta con cierto apoyo ruso pero el gobierno de Vladímir Putin vende armas a ambos países; pedirle más ayuda sería volverse dependiente gobierno de Moscú. Se trata de una lucha desigual donde los armenios se encuentran solos, únicamente acompañados por las declaraciones de algunos países, pero no por sus armas. Resumiendo, si bien a principios del siglo XX Azerbaiyán se quedó administrativamente con el territorio de Nagorno Karabaj, los armenios han defendido su supervivencia apelando a uno de los derechos fundamentales: la autodeterminación de los pueblos. Su lucha no solo se trata de conservar un pequeño territorio sino de evitar un nuevo genocidio alentado también desde Turquía, ayer con los Jóvenes Turcos, hoy bajo el dictador Erdogan.

Otra vista de Stepanakert

Si las naciones grandes potencias no median, el futuro de los armenios de Artsaj será incierto, aunque cuenta a favor su decisión de luchar con todas sus fuerzas. Alguna vez escuchamos que una guerra no la gana el que tiene más armas sino aquel pueblo que está dispuesto a ofrendar sus vidas en ella. Quizás David vuelva a triunfar sobre Goliat.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bedrossian, Eduardo, “Síntesis de la Historia Armenia”, 1998, 5ª Ed. actualizada 2010, p.8

[2] Torres, Ricardo, “Historia del conflicto de Nagorno Karabaj”, revista Voces en el Fénix; el artículo completo se puede leer en https://www.vocesenelfenix.com/content/historia-del-conflicto-de-nagorno-karabaj#:~:text=En%20agosto%20de%201990%2C%20el,el%20conflicto%20comenz%C3%B3%20a%20militarizarse.


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Todas las fotografías fueron tomadas por Carlos Lavezzari, cuñado y amigo del autor de esta nota; él es el dueño de todos sus derechos y se publican con su autorización.

LOS ARMENIOS EN FRANCIA Y UNA VISITA A LA IGLESIA ARMENIA DE PARÍS (por Pablo R. Bedrossian)

París funciona como la capital de los armenios de Francia. Aunque no hay censos precisos, en 2011 se estimaba que unos 600,000 descendientes de armenios vivían en el país galo; de ellos 200,000 en París y sus alrededores; un caso muy especial lo constituye Alfortville, un suburbio parisino apodado “La Pequeña Armenia”, donde los descendientes de armenios suman aproximadamente un 15% de la población[1]. Otros barrios periféricos con alta presencia armenia son en Issy-les-Moulineaux y Arnouville.  

En la Ciudad Luz están presentes las tres iglesias cristianas a las que adhiere la inmensa mayoría del pueblo armenio: La Iglesia Apostólica Armenia bajo la guía espiritual y la jurisdicción del Catholicos[2] de todos los armenios, con sede en Etchmiadzin, la iglesia católica armenia y las iglesias evangélicas, donde se destaca la Unión de Iglesias Evangélicas Armenias de Francia. Se estima que unos 5.000 evangélicos armenios viven en esa nación.

LA VISITA A LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

La Iglesia de San Juan Bautista es un pedacito de Armenia y, a la vez, un lugar de profundo recogimiento espiritual. Al oír los acordes de la música sacra en su magnífico órgano se abre el corazón para escuchar el mensaje de las Sagradas Escrituras.

Ubicada en Rue Jean-Goujon 15 en el refinado distrito 8 de París, fue una donación del magnate petrolero armenio de Bakú y gran benefactor Alexandre Mantachiants. En el video debajo se puede ver un breve momento de la misa.

Su construcción se inició en 1902 y fue consagrada el 2 de octubre de 1904. El diseño, basado en la Catedral Armenia de la Santa Cruz (Սուրբ Խաչ), en Akdamar, hoy territorio turco, estuvo a cargo de Albert-Désiré Guilbert. Pocos saben que este distinguido arquitecto estuvo activo en Argentina, donde en 1926 erigió el edificio de la Ex Compañía de Seguros Sud-América en Buenos Aires (en Diagonal Norte y Rivadavia), además de otras casas y edificios[3].

El templo mide 25 metros de largo por 13 metros de ancho. En el frontón de la entrada hay un altorrelieve de Jesús rodeado por dos ángeles.

Una khatchkar (cruz de piedra), símbolo de la fe cristiana en Armenia, se encuentra en el frente.

También una estatua y un placa de mármol recuerdan a los armenios que dieron la vida por Francia en la Primera Guerra Mundial.

Por dentro, la típica cúpula octogonal vidriada provee una intensa luz reforzada por una enorme lámpara central en forma de araña, con otras dos lámparas más pequeñas a los lados. Un enorme mosaico de un Cristo reinante (conocido en el arte como pantokrator, que significa Señor de todo) domina el interior.

Debajo, un altar en cuyo fondo brilla una imagen de la Virgen con el Niño es el lugar donde los sacerdotes celebran la misa.

La iglesia de San Juan Bautista fue escenario de eventos muy importantes de la comunidad armenia, como el casamiento del general Antranik, héroe nacional, en 1922.

LOS ARMENIOS EN FRANCIA

Desde la edad Media ha habido armenios en territorio francés, llevando consigo su cultura e identidad nacional. Sin embargo, el proceso migratorio se aceleró en las primeras décadas del siglo XX, cuando muchos armenios se vieron forzados de huir de su tierra natal a causa del genocidio perpetrado por los turcos. El puerto de Marsella atrajo a miles de armenios que se establecieron en la ciudad.

Otros continuaron su camino hacia el norte y se radicaron principalmente en París y Lyon. Francia se convirtió en el nuevo hogar de los exiliados armenios, que trabajaron en la agricultura y en la industria; posteriormente se dedicaron a lo que mejor conocían: el comercio. Se crearon organizaciones comunitarias tanto para conservar la identidad nacional como para apoyarse mutuamente en un entorno hostil y desconocido. Como siempre, la Iglesia Apostólica Armenia se convirtió en una referencia obligada para los inmigrantes.

Al principio la situación de los miembros de la joven colectividad armenia fue complicada. Algunos los consideraban “extranjeros sucios” y oficialmente eran reconocidos como “refugiados apátridas”[4]. Según testimonios, esta situación se perpetuó hasta 1940; sin embargo, era más bien el trato corriente y no una política de Estado. Los armenios siempre estarán agradecidos a Francia por haberlos acogido luego de sufrir tantas penurias.

Las raíces armenias no impidieron que los inmigrantes y sus descendientes lucharan por su patria adoptiva. Hubo armenios que pelearon en el ejército francés tanto en Primera[5] como en la Segunda Guerra Mundial. Un silencioso monumento en el Cementerio del Père-Lachaise los recuerda. También valientes jóvenes armenios tuvieron una destacada participación en la resistencia a la ocupación nazi.

Antes y después de la Segunda Guerra Mundial existieron desencuentros entre facciones pro-soviéticas y nacionalistas que generaron grietas en la colectividad. Es interesante que tras la caída del nazismo muchos armenios residentes en Francia, creyeron en la propaganda soviética y decidieron regresar a Armenia; confiaban que Stalin actuaría en su favor recuperando territorios en poder de los turcos. Cuando vieron que tanto su ingenuidad como su imaginación los había colocado en una situación de riesgo, rogaron volver[6].

En la década del ’50 una nueva oleada de miles de armenios llegó a Francia desde Medio Oriente, en su mayoría desde Turquía, Líbano, Siria e Irán. La colectividad crecía y se consolidaba como una minoría importante. En los ’60 los armenios ya eran reconocidos como una minoría étnica digna, respetuosa y activa.

LA INFLUENCIA ARMENIA EN LA CULTURA

En 2001 la Asamblea Nacional francesa aprobó una ley reconociendo el genocidio armenio. Para algunos puede parecer un gesto tardío; sin embargo, los parlamentarios franceses estuvieron dispuestos a pagar el precio de un deterioro en las relaciones con Turquía sin obtener otro premio que la gratitud de los armenios en el mundo.

Muchos dieron testimonio en Francia de su armenidad. Tal es el caso del cineasta Henri Verneuil, creador del famoso film “I como Ícaro”. Con su nombre verdadero, Ashot Malakian, publicó el libro “Mayrig” donde relató la conmovedora historia familiar. Años después llevó la obra al cine, con la actuación, entre otros, de Claudia Cardinale y Omar Sharif. También el inolvidable Charles Aznavour, el descendiente de armenios más famoso del país galo y quizás de todo el mundo, compuso e interpretó el tema “Ils sont tombés” describiendo el terrible y a la vez anónimo sufrimiento de un millón y medio de personas cruelmente asesinadas. No son los únicos descendientes de armenios famosos en Francia: el tetracampeón de Fórmula 1, Alain Prost, la actriz y cantante Sylvie Vartan y el compositor y cantante Michel Legrand también provienen de la tierra del Monte Ararat.

Entre las numerosas instituciones armenias más importantes de Francia se encuentra la AGBU (en español Unión General Armenia de Beneficencia). Hay organizaciones que, sirviendo como un paraguas, reúnen a varias entidades, tales como el Forum de Asociaciones Armenias de Francia[7], creado en 1991, y el Consejo de Coordinación de Organizaciones Armenias de Francia[8]. Entre las decenas de instituciones se encuentran ONG, clubes deportivos, casas de la cultura y asociaciones profesionales armenias.

El medio de comunicación armenio más importante es el periódico Nor Haratch (www.norharatch.com), una publicación independiente que en 2009 reemplazó al diario a Haratch (Յառաջ), fundado en 1925. Desde luego la comunidad armenia de Francia cuenta con también radios y revistas.

También hay instituciones educativas. Un caso digno de resaltar es la Escuela Tebrotzassere, fundada en 1879 en Estambul, reubicada en Marsella en 1918 y luego trasladada a Le Raincy, en los alrededores de París, donde brinda sus servicios educativos.

Quisiéramos quedarnos; quisiéramos volver, pero, aunque hoy no podamos, nos inspira la historia de los armenios de Francia que, como en otros lugares del planeta, formaron familias honradas y trabajadoras, sirvieron a la patria que los recibió y aún hoy honran la memoria de su pueblo.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Sin firma, “Les Arméniens en France”, Le Point, 22/12/2011, https://www.lepoint.fr/societe/les-armeniens-en-france-22-12-2011-1411512_23.php

[2] Catholicós es el título que recibe la máxima autoridad de Iglesia Apostólica Armenia. Recordamos que Armenia fue la primera nación en reconocer el cristianismo como religión oficial, en 301, incluso antes que el Imperio Romano y que a lo largo de dieciocho siclos ha luchado por su supervivencia.

[3] Machado, Alejandro, “Arquitectos franceses en Argentina. Catálogo online de sus obras”, http://arquitectos-franceses-argentina.blogspot.com/

[4] Zenian, David, “The Armenians of France”, AGBU (Armenian General Benevolent Union), News Magazine, 1/3/1995

[5] Para más información sobre la Legión de Oriente, luego conocida como Légion arménienne, una unidad de la Legión Extranjera dentro del Ejército francés se puede leer a Mathosian, Mark, “Grandfather’s Story–The Armenian Legion and the Battle of Arara”, The Armenian online Weekly, mayo 2003

[6] Minassian, Anahide Ter. “Les Arméniens de Paris depuis 1945” en: “Le Paris des étrangers depuis 1945”, Éditions de la Sorbonne, 1995. Dice: “En el aeropuerto de Ereván, Christian Pineau (Ministro de Relaciones Exteriores francés) es literalmente asaltado por un grupo de madres y niños armenios rogando que sean ‘repatriados’ a Francia”.

[7] Su nombre en francés es Forum des Association Arménienne

[8] Su nombre en francés es Conseil de Coordination des Organisations Arméniennes de France y es conocido por su sigla CCAF


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Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

“ARMENIA!”, SU HISTORIA CONTADA A TRAVÉS DEL ARTE EN EL MET DE NEW YORK (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ARMENIOS EN EL MUNDO

El Metropolitan Museum of Art, más conocido como MET, es el museo más importante de Nueva York, y junto a la National Gallery de Washington y Art Institute of Chicago uno de los tres más prestigiosos de los Estados Unidos. Del 22 de septiembre de 2018 al 13 enero de 2019 presentó “Armenia!”, una magnífica exposición de 148 piezas que representan la cultura armenia del siglo IV al siglo XVII.  En su mayoría son esculturas en piedra y manuscritos bíblicos iluminados que muestran la importancia de la fe cristiana para el pueblo armenio.

Presentamos aquí diez de las obras de la exposición que testimonian esa milenaria historia a través del arte. Nuestra fuente principal de información es el propio catálogo de la exposición. Procuramos seguir un orden cronológico, agregando también algo de nuestro conocimiento acerca de un pueblo que ha sobrevivido a innumerables tragedias.

1. LA ESTELA DE CUATRO LADOS (SIGLO IV O V)

Esta estela pertenece al Monasterio de Kharaba (Kharabavank‘). Labrada en el siglo IV o V, está hecha en toba, un tipo de roca porosa. Estela (en latín stela, que a su vez proviene del griego stéle) describe una piedra con inscripciones colocada verticalmente sobre el suelo.

El monumento constituye una de las esculturas cristianas de Armenia más tempranas que se conservan. Representa a San Gregorio El Iluminador, quien predicó el evangelio al pueblo, y a un hombre con cabeza de animal, que podría tratarse del rey Tirídates III, que gobernó entre el año 287 y el 330 d.C.  Según la leyenda, este rey se transformó en un jabalí tras torturar y asesinar a una muchacha cristiana llamada Hripsime que se negó a tener contacto con él. Solo San Gregorio, quien estaba encarcelado a causa de su fe, pudo sanarlo. Por ese milagro Tiridates III en el año 301 declaró el cristianismo como religión oficial. Aunque no hay evidencia alguna de la leyenda, sí se sabe que Hripsime fue martirizada en Armenia, aproximadamente en el año 290 junto a otras jóvenes cristianas. Volviendo a la estela, la Virgen y el Niño aparecen entronizados en uno de los lados y en otro hay un hombre desnudo que podría ser el donante.

2. FOLIO DE UN TEXTO DE UNA DE LAS CARTAS DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS (SIGLOS V AL X)

En el año 405 el erudito Mesrop Mashtots desarrolló un alfabeto para la traducción de la Biblia al armenio. Su creación impulsó el nacimiento de una literatura nacional. Este trozo de una de las cartas del apóstol Pablo a los Corintios fue realizado en tinta sobre pergamino entre los siglos V al X. El copista utilizó la letra erkat’agir, un tipo de mayúsculas sin espacios entre las palabras (práctica que también se seguía en la primitiva escritura en griego). Nótese que la última letra de cada línea se separa de las demás para crear una columna perfectamente alineada. La hoja sobrevivió de forma azarosa pues fue insertada delante manuscritos posteriores para protegerlos. Con el tiempo, la escritura erkat’agir, se convirtió en la escritura de bolorgir, más redondeada, que fue la habitual entre los siglos XIII y XIV.

3. CAPITEL CON CRUZ (SIGLO V)

El símbolo más popular del arte medieval armenio fue la cruz. Este capitel del siglo V muestra una cruz que se afina hacia el centro y se ensancha hacia los costados, con árboles delgados a sus lados. Se trata de una de las piezas primitivas de la antigua basílica de Yererouk cuyas ruinas aún sobreviven y constituyen uno de los mejores ejemplos de arquitectura paleocristiana armenia.

4. FRAGMENTO DE CAPITEL DE LA CIUDAD DE DVIN (ENTRE LOS SIGLOS V Y VII)

Este fragmento de un capitel que se ha datado entre los siglos V y VII d.C. perteneció a patriarcado de la ciudad de Dvin, una gran urbe comercial en la Alta Edad Media que llegó a albergar 100,000 habitantes. Fue sede de los reyes armenios de la dinastía arsácida. En el siglo IX padeció dos terribles terremotos, de los más conocidos de la antigüedad.

A la izquierda se observa un busto de Cristo con el pelo largo esculpido en la piedra, formando la sección superior de una cruz. Un ángel tallado a la derecha sostiene la cruz.  

5. DOS CUENCOS DE VIDRIO (SIGLO IX)

El bol o cuenco de la izquierda corresponde a mediados del siglo IX y es de mosaico de vidrio, también conocido como millefiori (mil flores), técnica utilizada en la antigüedad, común en Samarra, ciudad a 100km de Bagdag, que fuera capital transitoria del califato abásida. Se supone que este recipiente llegó a Dvin traído por alguno de los príncipes armenios o naxarars (señores feudales) que habían sido tomados como rehenes en Samarra después de que los abasíes capturaron Armenia. Los que sobrevivieron regresaron a Armenia con obsequios y estatus mejorado.

El bol o cuenco de la derecha está datado entre los siglos XI y XII. Su fondo contiene la imagen de un ave heráldica, quizás un águila, con las alas extendidas. La técnica utilizada es una imitación de un lustre cerámico costoso y complejo, popular en el mundo islámico de la época. Se han encontrado piezas semejantes en Dvin y es probable que esta pieza provenga de un taller armenio de esa ciudad.

6. KHACHKAR, EN ARMENIO “CRUZ DE PIEDRA” (SIGLO XII)

Las imponentes cruces de piedra llamadas khatchkars o jachkar son los símbolos más conocidos de la fe cristiana en territorio armenio. Desde 2010 su significado y técnica de esculpido forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.  

Esta cruz de piedra del siglo XII tiene el centro de su base, con un fino y pequeño labrado una representación de los cuatro evangelios: La gran cabeza del ángel de San Mateo preside las cabezas más pequeñas del león de San Marcos, el buey de San Lucas (de lado) y el águila de San Juan (de perfil). Según el catálogo, esta khatchkar provino del norte de Armenia, una región que cayó en manos de los mongoles poco después, a principios del siglo XIII.

7. EVANGELIO DE JUAN (FINALES DEL SIGLO XII)

Este es un manuscrito iluminado del Evangelio de Juan elaborado en el año 1193. Según el catálogo de la exposición, el libro se utilizó en el periodo de los hetumidas, dinastía armenia que gobernó el reino de Cilicia años después. Más allá de las fechas, el libro posee una bellísima ornamentación cuya página izquierda muestra una escena de la crucifixión en dos dimensiones sobre fondo dorado.

8. FRAGMENTO DE OTRA KHACHKAR (SIGLOS XIII AL XIV)

Preferimos mostrar solo una sección de esta otra cruz de piedra para admirar sus espléndidos detalles. Este estilo de talla de encaje es propio de las khatchkars o jachkar de los siglos XIII y XIV, especialmente en el sur de Armenia. El ángel que vemos es uno de los portan la cruz, probablemente aludiendo a la Segunda Venida de Jesucristo, según el evangelio de Mateo 24:30-31.

9. VISTA PARCIAL DE RELICARIO EN FORMA DE BRAZO (PRINCIPIOS DEL SIGLO XIV)

Hecha en plata con lámina de plata dorada, filigrana retorcida y piedras preciosas, este curioso relicario proviene del reino de Cilicia, también conocido como la Pequeña Armenia, un reino cuya capital era la ciudad de Sis y que mantuvo su independencia entre 1078 y 1375

Este antiguo brazo metálico cuenta con elementos agregados en una restauración de 1926. Tanto la imagen en la mano como la inscripción dedicatoria de 1315 del catholicos (máxima autoridad de la Iglesia Apostólica Armenia) Kostandin III lo identifican como el brazo de San Nicolás, el santo patrón de mercaderes y marineros.

10. TABULA CHOROGRAPHICA ARMENICA (FINALES DEL SIGLO XVII)

Este enorme mapa de 1691, del cual solo mostramos un trozo, muestra la expansión de la Iglesia Apostólica Armenia. K‘eomiwrchean, su creador, ilustró casi ochocientos sitios en el mapa, incluidos los principales centros eclesiásticos armenios dentro de su territorio y los patriarcados fuera de él, en Jerusalén y Constantinopla. También muestra la presencia religiosa armenia en el Imperio Otomano incluyendo iglesias y monasterios.  

QUIÉNES SON LOS ARMENIOS

Los armenios se consideran a sí mismos como descendientes de Noé. Según Génesis 10:3, Jafet, uno de los tres hijos de Noé, tuvo un nieto llamado Togarma (Torkom para los armenios). Según antiguas tradiciones “Haik, un legendario hijo de Torkom, se establece con su familia en la planicie más elevada del Ararat a la que llamo Hayastan (‘La tierra de Haik’)”. Haik habría huido del rey Belo, constructor de la torre de Babel (Babilonia) para no someterse a su vasallaje. En cambio, para Heródoto y Estrabón, los armenios eran oriundos de Europa y habían llegado al Asia Menor para radicarse finalmente en la tierra de Urartú (Ararat)[1] .

Armenia fue la primera nación en reconocer el cristianismo y adoptarlo como religión oficial, en el 301 d.C., antes incluso que el Imperio Romano. Armenia gozó de algunos periodos de independencia e incluso poderío, conformando la “Gran Armenia” que se observa en los grandes mapas de las salas de cartografía de antiguos palacios y museos. Sin embargo, siendo paso obligado entre Oriente y Occidente por siglos quedó sometida a diversas potencias. Tal como lo explicaba un póster de esta exposición, bizantinos, persas, árabes, selyúcidas, mongoles y otomanos la invadieron y sometieron.

Pese a tanto sufrimiento, mantuvo la identidad nacional a través de su idioma, su iglesia (la gloriosa Iglesia Apostólica Armenia), sus tradiciones y su cultura, incluyendo su música, su literatura y su gastronomía. Luego del genocidio perpetrado por los turcos a principios del siglo XX una pequeña porción oriental logró constituirse como nación independiente en 1918 pero rápidamente quedó bajo el poder soviético. Finalmente, en 1991 alcanzó su plena independencia.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bedrossian, Eduardo “Síntesis de la Historia Armenia”, 1998


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Todas las fotografías fueron tomadAs por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

MÁS SOBRE LOS ARMENIOS EN CENTROAMÉRICA (una entrevista de Artsvi Bakhchinyan al autor de este blog)

Semanas atrás Carlos Antaramian, un destacado experto de origen armenio nacido en México me puso en contacto con Artsvi Bakhchinyan, doctor en filología, investigador de cine y estudioso de las cuestiones armenias que reside en Yerevan. Artsvi, que es colaborador habitual de The Armenian Mirror-Spectator, el primer semanario armenio en lengua inglesa de los Estados Unidos, fundado en 1932, me propuso realizar una entrevista sobre los armenios en Centroamérica. Gracias a la tecnología el encuentro se hizo posible a pesar de la enorme distancia que separa geográficamente a Honduras de Armenia. Aunque el reportaje se publicó el 14 de noviembre de 2019 en inglés (el original puede leerse en https://mirrorspectator.com/2019/11/14/pablo-bedrossian-from-honduras-armenians-wherever-we-meet-we-are-a-family), comparto su traducción al castellano esperando contribuir a la difusión de la presencia armenia en esta región del planeta.

LOS ARMENIOS DONDE QUIERA QUE NOS ENCONTREMOS SOMOS UNA FAMILIA

YEREVAN (ARMENIA)-SAN PEDRO SULA (HONDURAS)

 – Querido Pablo, esta es la primera vez que me encuentro con un armenio que vive en Honduras. Por favor presentate.

Me llamo Pablo Bedrossian. Nací en Buenos Aires, Argentina y actualmente vivo en la segunda ciudad más grande de Honduras, San Pedro Sula. Mi abuelo Agop fue un heroico sobreviviente del genocidio. Mi abuela Loutfia sobrevivió a las masacres de Marash. Soy médico (cardiólogo), pero después de 13 años dedicado a la actividad clínica decidí cambiar mi ocupación y trabajé como gerente senior en compañías farmacéuticas durante 18 años. Estudié negocios y obtuve un MBA. Una empresa de Honduras, llamada Laboratorios Finlay, me trajo a este país. Hace cinco años comencé mi propia empresa de consultoría, GO UP / Expertos en Negocios (www.goup-ca.com). Estoy casado, con una hija. Soy un hombre de fe y mi mayor placer es leer y viajar por el mundo.

Convento armenio mekhitarista en la Isla de San Lazzaro, Venecia, Italia

– Según el libro “The Southern Side of the Earth: Armenians in Latin America From the Beginning to 1950” de Vartan Matiossian, ya en 1929 el gobierno de Honduras exigió $ 2,500 de diferentes migrantes, incluidos los armenios. Esto significa que la presencia armenia en Honduras podría tener ya unos 90 años. Según http://www.armeniadiaspora.com hay 900 armenios en Honduras, pero dudo que este número sea correcto. ¿Qué dirías?

Llegué a Honduras desde Argentina, mi lugar de nacimiento, a fines de 2002. Desde ese momento comencé a buscar armenios, pero la tarea fue muy difícil. Resumí mi búsqueda en un artículo llamado “Los Armenios en Centroamérica”, que fue traducido al inglés, francés e italiano. Encontré la primera referencia en una revista que hablaba de un estadounidense dueño de un restaurante, pero “descendiente medio armenio”. Aunque vivía muy lejos de mi casa, en 2006 conduje tres horas para conocerlo. Se sintió conmovido cuando dije mi apellido. “Bedrossian es el apellido de mi madre también”, dijo. Cuando regresé en 2007, él había regresado a Estados Unidos. Además, Manolo Keosseian, un entrenador profesional de fútbol de Uruguay, vivió en Honduras en varios periodos por razones laborales (entre 2007 y 2019). Ahora vive en Montevideo. Hace tres años, un cliente me contó sobre otra armenia argentina, Adriana Keyichian. Está casada con un hondureño y está a cargo de una escuela para niños especiales. Como se observa, pude encontrar muy pocos armenios en Honduras, la mayoría de ellos inmigrantes actuales.

A la izquierda el técnico de fútbol Manuel Keosseian, en el centro el entrevistado y a la derecha Víctor Coello, ex arquero de la Selección Nacional de Honduras

Hay una familia cuyo apellido es Gurdian. La primera referencia es del siglo XIX en Nicaragua, desde donde se extendieron a Costa Rica y algunos a Honduras. Varios miembros de esta familia se consideran armenios, pero otros creen que son españoles. Nadie sabe el verdadero origen. Pablo Gurdian Bond en un artículo completo apoya que su familia ha venido de España. Le respondí con otro artículo llamado “Las dos historias del apellido Gurdian”. En mi investigación, que incluye entrevistas e intercambio de correos electrónicos con varios de los Gurdian, descubrí una tradición familiar (con diferentes variantes) sobre tres hermanos que vinieron de Armenia a Nicaragua en el siglo XIX. Además, el apellido no existe en España, pero en Armenia existe Kurdian. Entonces, los descendientes de la familia Gurdian podrían ser armenios: el misterio aún permanece.

Catedral Armenia de Moscú, Rusia, y edificios anexos

Sabemos que hay muchas ciudades y pueblos en América Central y del Sur llamados Armenia, incluidos dos en Honduras. ¿Alguna vez has estado allí?

En Honduras hay más lugares llamados Armenia. Cuando publiqué otro artículo llamado “Sitios de Centroamérica que se llaman Armenia”, encontré solo dos sitios en Honduras y ambos con el mismo nombre: “Nueva Armenia”, uno en la costa norte y otro en Francisco Morazán, en el centro del país. Hace años, un joven turista armenio me envió un mensaje diciéndome que había visitado un lugar desconocido para mí, también llamado Nueva Armenia, un pequeño pueblo en el departamento de Copán, en el área occidental de Honduras. Además, en Honduras hay un río Armenia en el departamento de Yoro, así como una pequeña comunidad allí llamada Armenia. Nunca pude visitar esos lugares, pero visité Armenia en Sonsonate, El Salvador. Vartan Matiossian, el extraordinario experto que mencionaste al principio, me explicó el origen de esos nombres: la Vulgata (la Biblia traducida al latín por San Jerónimo), dice “Y el arca descansaba … sobre las montañas de Armenia” en lugar de “Ararat”, la palabra original. Bajo la influencia española había una tradición de elegir lugares bíblicos para nombrar ciudades y pueblos en América; esa es la razón más probable del nombre.

Portada online de la entrevista

– Sabemos que el gobierno de Azerbaiyán hace propaganda anti -armenia en los países con poca población armenia. ¿Lo hacen también en Honduras?

La gente en Honduras tiene un bajo nivel educativo. La mayoría de ellos no saben acerca de Azerbaiyán, por lo que no tenemos este problema. Muchas de las familias más poderosas en Honduras vinieron de Palestina; llegaron a principios del siglo XX. Son cristianos, no musulmanes. Aquí se les llama comúnmente “turcos” porque, bajo la férula del imperio, llegaron con un pasaporte de nacionalidad otomana. Durante el golpe de estado de 2009 tomé una foto de un graffiti curioso con el mensaje “turcos genocidas”, por supuesto, no con el significado que nosotros le damos.

Saint Vartan Armenian Cathedral, New York, Estados Unidos

– ¿Tú o los demás hicieron algún esfuerzo para presentar Armenia en Honduras?

Si. He publicado artículos y enviado obsequiado libros que cuentan la dura historia del genocidio. La gente común no lo sabe. Carlos Antaramian, otro gran experto, autor del libro “Del Ararat al Popocatépetl: los armenios en México” me escribió sobre el interés del nuevo embajador armenio en México (que está a cargo también de América Central) para visitarnos en el futuro. Sería una excelente oportunidad para presentar Armenia y su historia al pueblo hondureño.

En la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral con el Rev. F. Mesrob Lakissian

– ¿Qué dirías sobre los armenios en los países limítrofes de Honduras: Guatemala, El Salvador y Nicaragua?

La situación de los armenios en esos países es muy similar a la de Honduras. Hay muy pocos; la mayoría de ellos nacieron en otros países. Por ejemplo, Samuel Berberian, nacido en Atenas y criado en Argentina, era decano de la Facultad de Teología de la Universidad Panamericana de Guatemala. También Edgardo Surenian, un pastor evangélico de Argentina, vivió durante unos años en El Salvador.

Iglesia Armenia de París, Francia

– Estoy seguro de que está en contacto con los armenios en Argentina. ¿Qué pasa con Armenia y otras comunidades?

Hace solo unos días, visité San Lazzaro, la isla armenia en Venecia. Allí conocí al padre Hamazasp Kechichian. En 2018 conocí a P. Mesrob Lakissian, el sacerdote de la Catedral Apostólica Armenia de Saint Illuminator de Nueva York. Además, en 2019 estuve en la Catedral de Armenia en Moscú y en la Iglesia de Armenia en París. Dondequiera que viajo trato de encontrar armenios. Una de las experiencias más interesantes fue mi visita en 1990 a Krikor Der Balian, en Swazilandia, un pequeño país africano. Krikor construyó allí una pequeña iglesia armenia en su propiedad. ¡Los armenios, donde sea que nos encontremos, somos una familia!

Krikor DerBalian en el frente de su amada iglesia en Pine Valley, en las afueras de Mbabane, Swazilandia, en el sur de África; foto tomada por el entrevistado en 1990

– Bueno, Pablo, gracias … ¡y espero que tu próximo viaje sea Armenia!

Artículo original en inglés por Artsvi Bakhchinyan ©The Armenian Mirror-Spectator, 2019. Todos los derechos reservados. Traducción: Pablo R. Bedrossian, 2019.


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Todas las fotografías fueron tomadas por el entrevistado en esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción del logo de The Armenian Mirror-Spetactor y la portada de la entrevista tomada de dicho medio.



LOS ARMENIOS DE TRANSILVANIA Y LA IGLESIA ARMENIA DE BUDAPEST (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “ARMENIOS EN EL MUNDO”

Hace unos pocos años tuve la oportunidad de visitar Budapest; es la unión de dos ciudades, Buda y Pest. Cada una se ubica a un lado del Danubio: Buda, en una colina, Pest en una llanura. En Buda se encuentra el Castillo, que fue la sede histórica de los reyes húngaros.

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Caminando por dentro de sus magníficos edificios descubrí una exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” organizada por el Museo Histórico de Budapest y la Biblioteca Nacional Széchényi y patrocinada por el Centro de Humanidades, Historia y Cultura de Europa Central y Oriental de la Universidad de Leipzig (GWZO).

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LA EXPOSICIÓN EN EL CASTILLO: LA HISTORIA DE LOS ARMENIOS EN EUROPA ORIENTAL

Esta presentación se basa en los textos de la exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” que vi en Budapest, a los cuales añadí diversos datos históricos.

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Ani fue la antigua capital de Armenia; se la conocía como la ciudad de las 1001 iglesias. En 1004 la ciudad fue ocupada por los turcos selyúcidas; algunos de sus habitantes huyeron a Crimea, una península al norte del Mar Negro, hoy territorio ruso reclamado por Ucrania. En 1475 los turcos del Imperio Otomano ocuparon Crimea. Muchos armenios fueron asesinados y esclavizados y 16 de sus iglesias fueron convertidas en mezquitas. Un grupo pudo emigrar al este, instalándose en Moldavia donde ya había una colonia armenia. En 1512 el ejército otomano se apoderó de esa nación. En 1669 hubo un levantamiento moldavo al cual se sumaron los armenios que los turcos aplastaron perpetrando una masacre. Unos 3000 armenios huyeron, cruzaron las montañas de los Cárpatos y en 1672 se instalaron en la Transilvania, una región localizada en la zona centro-noroccidental de la actual Rumania y que por varios siglos estuvo bajo el poder húngaro, donde un príncipe protestante les permitió vivir en paz y practicar su fe.

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Sin embargo, en 1700, los armenios entraron en conflicto con los sajones que habitaban de la ciudad de Bistrița, probablemente porque competían en artesanía y comercio. Los sajones acusaron a los armenios de propagar una plaga y ordenaron su expulsión en 24 horas.

LA FUNDACIÓN DE ARMENÓPOLIS

Los armenios expulsados de Bistrița ese mismo año fundaron su propia ciudad a orillas del río Someş: La ciudad de Gherla o Szamosújvár, también conocida Armenopolis, Armenienstadt o Hayakaghak, diseñada bajo una concepción barroca con calles paralelas, callejones diagonales y un mercado simétrico considerados casi únicos en Europa Central.

En 1713 los armenios de Transilvania se convirtieron al catolicismo. Durante el siglo XVIII, cuatro municipios lograron levantar sus propias iglesias católicas armenias, conservando sus comunidades armenias fuertes e independientes. Dos de ellos, Gherla y Dumbráveni, poco después alcanzaron el estatus de ciudades reales libres.

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En Transilvania, como en otras partes de Europa del Este, los armenios se especializaron en el comercio y la artesanía, especialmente en el procesamiento de cuero. Desempeñaron un papel particularmente importante en el comercio internacional, con operaciones que iban desde Isfahan y Constantinopla hasta Ámsterdam. Además, se dedicaron al comercio de ganado vivo, comprando en Moldavia y Valaquia y vendiendo en Pest y Viena.

Los armenios siempre gozaron de los beneficios de la autonomía interna. En 1795 se estableció el Foro Mercantil, que incorporó la estabilidad jurídica interna de la comunidad y se ocupó de la protección frente a otros grupos. Básicamente era un tribunal comercial que también administraba la vida social y, en menor medida, la vida religiosa de los armenios.

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Hoy, como parte de las “minorías nacionales”, los armenios tienen representación en el parlamento rumano.

EUROPA Y LOS LIBROS IMPRESOS EN IDIOMA ARMENIO

Los libros en armenio de la cuenca de los Cárpatos provenían prácticamente de todos los rincones del mundo: Ámsterdam, Venecia, Constantinopla, Roma, París, Marsella, Tbilisi, Jerusalén, San Petersburgo, etc. Llegaron a la región a través del comercio, la iglesia y redes culturales. Un estudio cuidadoso de estos libros revela casi toda la historia de la impresión armenia.

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Al principio, la impresión de libros en idioma armenio estuvo en manos de la diáspora. Hakob Meghapart imprimió el primer en libro en armenio; su labor fue continuada por Abgar Tohatetsi, quien tiempo después trasladó su taller de Venecia a Constantinopla.

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Durante el siglo XVIII, se publicaron alrededor de 300 títulos en más de 20 imprentas armenias en Constantinopla. La primera de esas imprentas fue establecida en 1694 por Grigor Marzvanetsi. Su nombre marcó el inicio de un nuevo período en la ilustración del libro armenio: sus publicaciones fueron decoradas con grabados de calidad que coinciden con el contenido.

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A mediados del siglo XVIII hubo otro exitoso impresor armenio en Constantinopla: Astvatsatur Dpir Konstandnupolsetsi; a través de la red de comerciantes de libros, estaba familiarizado con la situación y las demandas de textos en armenio, tanto en las diásporas como en la madre patria.

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Los libros en armenio aparecieron en Roma ya en el siglo XVI. Sin embargo, llegaron a Transilvania en gran cantidad un siglo después traídos por los sacerdotes armenios que habían estudiado en Roma y publicados por Typographia Poliglotta, una imprenta establecida a mediados del siglo XVII por la Congregación para la Propagación de la Fe. La imprenta publicó principalmente libros necesarios para la actividad exitosa de los misioneros católicos: Biblias en lengua vernácula, comentarios bíblicos, textos de enseñanza de idiomas, diccionarios, obras litúrgicas y libros teológicos. En 1759 publicaba en 27 idiomas y hasta 1796 había editado un total de 44 títulos en armenios.

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ARMENIOS EN LA REVOLUCIÓN Y LA GUERRA DE INDEPENDENCIA HÚNGARA (1848/49)

De todas las etnias en Hungría, los armenios probablemente fueron los más representados en la Revolución y la Guerra de Independencia (1848/49). Dos de los trece militares de alto rango ejecutados por los Habsburgo conocidos como los Mártires de Arad eran de ascendencia armenia: el teniente El general Ernó Kiss y el coronel Vilmos Lazar. Otros dos líderes militares húngaros provenían de la comunidad armenia: János Czetz, quien luego emigró a la Argentina y fue el organizador del Colegio Militar de la Nación, y Dénes Lukács, comandante en jefe nacional de la artillería húngara. De todos los participantes en la Guerra de Independencia, dos tenientes coroneles, seis mayores, 18 tenientes y 25 subtenientes eran armenios. Además de los militares, la comunidad armenia también contribuyó financieramente a esta fallida gesta independentista.

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El papel que los húngaros armenios habían jugado en los eventos de 1848/49 quedó grabado en la memoria cultural de Hungría; Los armenios eran a menudo descritos como los principales aliados de los húngaros. El conde Sándor Teleki, por ejemplo, hizo la siguiente declaración: “Amo a la nación de los armenios porque son húngaros hasta el fondo de sus corazones; Dotan sobre nuestra tierra y aman a nuestra patria; entre todas las nacionalidades, ¡la suya es la única que vive con nosotros y moriría por nosotros! […] Amo tanto a los armenios que puedo ser nombrado armenio honorario!”.

LA IGLESIA CATÓLICA ARMENIA DE BUDAPEST

Intenté dos veces visitar por dentro esta iglesia ubicada en una zona apacible de Buda pero me fue imposible: un domingo fui por la tarde (la misa se celebra solo por la mañana) y al domingo siguiente no hubo misa, porque se celebra cada 15 días. Sin embargo, pude admirar por fuera el templo y sus jardines.

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Cuando uno encuentra un pedacito de la madre patria en territorio extranjero no puede menos que conmoverse.

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La Iglesia Armenia en Budapest testimonia la lucha por la supervivencia de toda una diáspora.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


GALERÍA MULTIMEDIA

MÁS LIBROS ANTIGUOS EN IDIOMA ARMENIO PRESENTADOS EN LA EXPOSICIÓN

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LA IGLESIA ARMENIA CATÓLICA DE BUDAPEST

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CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

ARMENIAN STREET EN SINGAPUR (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “ARMENIOS EN EL MUNDO”

En 1998, durante un viaje en barco, junto a mi esposa Graciela recorrimos algunos países del sudeste asiático.  El viaje se inició en Balí, Indonesia, y terminó en Ho Chi Mihn city, ex Saigón, Vietnam. Durante la travesía, nos detuvimos dos días en Singapur. Allí visitamos las atracciones más importantes, como Clarke Quay (una fantástica costanera), Little India, el Jardín Botánico y realizamos el safari nocturno a su famoso zoológico.

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Singapur es considerado uno de los “tigres asiáticos” debido a sus elevadas tasas de crecimiento e industrialización mantenidas entre 1960 y 1990

Para nuestra sorpresa, durante una caminata llegamos a Armenian Street, en español la Calle del Armenio o la Calle Armenia (en chino, 亚米尼亚 街). Como descendiente de armenio me emocionó saber que había una calle que recordaba nuestros orígenes.

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El autor de esta nota en Armenian Street

Esta céntrica vía está en una zona de museos. Luego supimos que toma su nombre de la vecina Iglesia Armenia Saint Gregory the Illuminator, en español, obviamente, San Gregorio El Iluminador, por patrono de los armenios.

Se trata del templo cristiano más antiguo de Singapur, construido en 1835 por George Drumgoole Coleman, un arquitecto irlandés que tuvo a su cargo el diseño y ejecución de las primeras obras de infraestructura de la ciudad, luego que en 1819 Sir Stamford Raffles fundara esa diminuta colonia británica. Hoy Singapur es una ciudad-estado cuyo territorio es de algo más de 700 km2. En 1963 se independizó del Reino Unido para ser parte de Malasia, de la que se separó dos años después.

LA IGLESIA

Iglesia Armenia de Singapur 02
Foto Wikipedia iglesia: By Iloilo Wanderer – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39697792

La Iglesia Armenia de Singapur posee un estilo neoclásico británico, y se considera la obra maestra de Coleman. La pequeña comunidad armenia de Singapur, que según el censo de 1824 estaba conformada por 16 personas, fue la principal aportante para su edificación. La llegada de armenios a un sitio tan distante de su tierra natal fue resultado de viajes comerciales. La iglesia fue declarada monumento histórico nacional el 28 de junio de 1973[1].

Según leímos una noticia, a fines de marzo de 2016, que la Iglesia Armenia de Singapur quedaba bajo la jurisdicción de P. Zaven Yazichyan, quien fue relevado de sus obligaciones como pastor de los armenios de la India y director del Liceo Humanitario Armenio de Calcuta, al tiempo que se lo designó pastor espiritual de Singapur, Myanmar y Dakka (Bangladesh), y representante en el Lejano Oriente del Catholicós, máxima autoridad de la Iglesia Apostólica Armenia[2].

En la actualidad un grupo está trabajando por crear en la iglesia el primer museo armenio de Asia. Uno de sus impulsores, Pierre Hennes, quien llegó como voluntario en 2003, cuenta que “la comunidad armenia de Singapur cuenta con unas 100 personas, un tercio de los cuales son descendientes de las primeras familias en establecerse aquí; hoy se han casado, no hablan el idioma y no necesariamente se ven como armenios”[3]. Cuenta además que la iglesia está abierta todos los días.

ARMENIOS INFLUYENTES

Entre los armenios ilustres de Singapur se encuentra Catchick Moses (Movessian), quien en 1845 fundó el The Straits Times and Singapore Journal of Commerce, el periódico decano de la comundad en idioma inglés.

En 1887, los hermanos Sarkies (Martin, Arshak, Aviet y Tigran)[4], nacidos en Irán, pero de origen armenio fundaron el bellísimo Raffles Hotel que hasta la actualidad sigue siendo el más emblemático de la ciudad; tuvimos la oportunidad de visitarlo durante nuestra visita.

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El tradicional Raffles Hotel, fundado por los hermanos Sarkies, de estirpe armenia

No podemos terminar sin mencionar a Miss Agnes Joaquim, nacida en Singapur, pero de padres armenios, que en 1893 creó una nueva especie híbrida de orquídea, llamada Vanda Joaquim. En 1981 la Vanda Joaquim fue elegida Flor Nacional de Singapur. Lamentablemente Agnes nunca se enteró de la popularidad de su orquídea porque murió muy joven. Su lápida se encuentra en el jardín conmemorativo en la Iglesia Armenia[5].

 

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] http://www.nhb.gov.sg/~/media/nhb/files/media/releases/new%20releases/2015-2.pdf

[2] http://en.hayernaysor.am/190735/

[3] Revista Muse SG No 32 Vol 9 Issue 01, p. 48 y 49; se puede descargar de http://www.nhb.gov.sg/~/media/nhb/files/resources/publications/muse%20sg/032-bemuse-v9-issue-01.pdf

[4] http://www.amassia.com.au/Raffles.htm

[5] http://www.nhb.gov.sg/resources/national-symbols/national-flower


OTRAS FUENTES

Puede encontrarse más información de la iglesia en https://armeniansinasia.org/

Además, hay un libro obligado para el que quiera profundizar el tema: “Respected Citizens: The History of Armenians in Singapore and Malaysia”, cuyo autor es Nadia H. Wright.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la foto de la iglesia, por Iloilo Wanderer – obra propia, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39697792