Algunos artistas son reconocidos por una sola obra; Tal es el caso de dos escultores cuyas creaciones parecen hallarse en constante antagonismo: el italiano Arturo Di Modica, creador de El Toro de Wall Street y la uruguaya Kristen Visbal, autora de La Niña de Wall Street.

Mientras El Toro de Wall Street, cuyo nombre original es inglés Charging Bull (en español Toro embistiendo) representa la fuerza de la Bolsa de Valores de New York y el poder de los inversores, La Niña de Wall Street, cuyo verdadero nombre es Fearless Girl (en español La Niña sin miedo), parece desafiar al sistema financiero.

Contemos brevemente la historia. Contrariamente a lo que pueda imaginarse, El Toro de Wall Street fue financiado por el propio artista e instalado sin permiso en plena vía pública (a la semana fue reubicado en las cercanías del lugar original). En cambio, La Niña de Wall Street fue una obra por encargo.

Una empresa de inversiones, State Street Global Advisors, le encomendó a la artista sudamericana su creación, para utilizarla como un golpe publicitario en el Día de la Mujer de 2017. El propósito fue promocionar un fondo de inversión compuesto por empresas cuyas juntas directivas tenían mayor presencia femenina[1]. La idea provino de las oficinas en New York de McCann, una de las principales agencias de publicidad del mundo[2] y consistió en colocar a La Niña frente a El Toro. Con sus desafiantes brazos en jarra y el mentón en alto, esta figura de 110 kilos de bronce enfrentaba al animal de 3000 kilos del mismo material. El éxito de la campaña fue rotundo. El escultor italiano protestó por la ubicación de la pequeña figura femenina, que, para muchos, remedaba la lucha de David contra Goliat. Finalmente la estatua de La Niña fue trasladada en 2018 a su emplazamiento actual, frente a la New York Stock Exchange.

Aunque nacida de las entrañas del capitalismo, La Niña sin miedo es comúnmente asociada a la rebeldía y a la resistencia contra el poder económico. Muchos ciudadanos estadounidenses recuerdan aún los escandalosos bonos pagados a los ejecutivos de Wall Street en 2009 mientras ellos sufrían la crisis económica[3]; entonces, desde una perspectiva simbólica, es vista como una heroína que lucha contra el imperialismo financiero. Esta curiosa paradoja nos recuerda, a la inversa, el caso de una Ferrari con la famosa imagen del Che Guevara impresa en la luneta.
“LA NIÑA” FUERA DE CASA
No importan las razones, la imagen de “La Niña de Wall Street” comunica, más bien, su verdadero nombre, “La Niña sin miedo”, y por ello las copias de bronce están emplazadas en diversas ciudades del mundo, como Oslo, Melbourne y Londres. Además, hay adaptaciones, tal como la que se encuentra en Yerevan, capital de Armenia, cuya realización -muy controvertida- corrió por cuenta de un equipo de escultores dirigidos por Armen Samvelyan.

Esta gigante diminuta ha recibido críticas de feministas fundamentalistas, ha sido disfrazada por fanáticos de Donald Trump y hasta ha tenido por unas horas la estatua de un perro por compañía. Será cuestionada por algunos, pero, sin duda, no ha pasado inadvertida ni se puede ser indiferente ante esta obra de arte. Con apenas un metro y veintiún centímetros, y contraviniendo la intención primitiva, se ha convertido en un símbolo de lucha contra los poderes que rigen la economía global.
© Pablo R. Bedrossian, 2024. Todos los derechos reservados.
REFERENCIAS
[1] Barraclough, Emma, “El Toro de Wall Street contra La Niña sin miedo: los derechos morales en el ámbito del derecho de autor”, Omni Revista, Abril 2018
[2] Dobnik, Verena, “Behind NYC’s ‘Fearless Girl’ statue are 2 corporate giants”, Associated Press, New York, 9/3/2017; la nota completa puede leerse en su original en inglés en https://abcnews.go.com/US/wireStory/nycs-fearless-girl-statue-corporate-giants-46026204
[3] Ver, por ejemplo, sin firma, “Obama, indignado por los ‘bonus’ de Wall Street mientras los contribuyentes pagan el rescate”, El Economista, 29/1/2009, https://www.eleconomista.es/economia/noticias/1002805/01/09/Obama-indignado-por-los-bonus-de-Wall-Street-mientras-los-contribuyentes-pagan-el-rescate.html
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