En las últimas décadas, los libros de autoayuda han ido ocupando un lugar cada vez más preponderante. No se encuentran solamente en librerías sino también en supermercados o tiendas de regalos. Para muchos es literatura basura, pero su venta creciente indica que para otros representan una propuesta atractiva. ¿Sirven realmente los libros de autoayuda?
Entendemos por libros de autoayuda a aquellos que procuran proveer herramientas a los lectores para manejarse por sí mismos, tomar decisiones acertadas, desarrollar hábitos edificantes y encontrar la felicidad y la paz consigo mismos.

Los intelectuales podrían argumentar, en palabras de Charly García, que los libros de autoayuda son “filosofía barata y zapatos de goma”, una forma de adormecer el razonamiento crítico mediante una suerte de morfina del pensamiento.
Los religiosos dirían que es un culto al egoísmo: sus lectores solo buscan las claves para alcanzar el éxito individual y la prosperidad personal a cualquier precio.
Los psicólogos sostendrían que consiste en una maligna terapia sintomática, que alivia el dolor mientras crece la infección o el cáncer; tarde o temprano, como un trozo de hielo sostenido con las manos debajo del agua, al soltarlo volverá a emerger.
Sin embargo, no se pierde el sentido común por adquirir técnicas motivacionales; el éxito para una persona puede significar servir a los demás y el hielo dentro del agua con frecuencia de derrite. Intelecto e inspiración no son excluyentes, sino complementarios.
POR QUÉ LA GENTE MÁS INTELIGENTE NO ES LA MÁS EXITOSA
Es difícil imaginar a un admirador de Borges leyendo un libro de superación personal; mucho menos a uno de Sartre o de Camus. Sin embargo, muchas de estas personas, brillantes en el terreno profesional o intelectual, se enfrentan con situaciones que no saben resolver: baja autoestima, conflictos familiares, resistencia al cambio, temores irracionales, dificultades para relaciones duraderas o problemas laborales que pueden producir angustia y depresión.

A fines del siglo XX el periodista Daniel Goleman se preguntó por qué los alumnos de mayores calificaciones en la escuela o la universidad no siempre triunfaban en la vida. En su investigación identificó la causa: las instituciones académicas premian un tipo de inteligencia vinculada a la lógica y a la razón, mientras que aspectos esenciales para la paz interior y la convivencia armoniosa no eran tomados en cuenta[1]. Nuevamente citamos a Charly García “no existe una escuela que enseñe a vivir”. Los libros de autoayuda, de alguna manera, intentan llenar ese hueco.
Hoy existe un acuerdo generalizado en que las competencias técnico profesionales, también conocidas como duras son insuficientes; para llevar vidas plenas a nivel familiar, social y laboral es requisito indispensable el desarrollo paralelo de las competencias humanas o conductuales, llamadas blandas. Estos son aspectos que no siempre el hogar llena.
NIVELES DE AUTOAYUDA
Desde luego, como en todos los campos literarios, hay obras de autoayuda paupérrimas o simplemente creadas por oportunismo. Una, de cuyo nombre no queremos acordarnos, proponía una técnica de meditación durante la cual aparecería un anciano sabio que nos daría consejos. Pero no estamos aquí para satirizar publicaciones ajenas, sino para proponer una lectura productiva de obras de autoayuda. A pesar de nuestra formación científica y empresarial, podemos asegurar que nos han ayudado a elevar nuestra calidad de vida, a darles sentido a nuestras acciones cotidianas, a desarrollar proyectos retadores y a mejorar nuestros vínculos con los demás. Presentamos lo que, a nuestro entender, son tres niveles de los libros de autoayuda, del más básico al más elevado.

a. Libros de Recetas
Denominamos así a libros que proveen fórmulas de aplicación concreto, del tipo “si quiere esto, haga lo siguiente…”. Por ejemplo, “seis maneras de agradar a los demás: regla 1: Interésese sinceramente por los demás; regla 2: Sonría; regla 3: Recuerde que para toda persona, su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma, regla 4: Sea un buen oyente. Anime a los demás a que hablen de sí mismos; regla 5: Hable siempre de lo que interese a los demás; regla 6: Haga que la otra persona se sienta importante y hágalo sinceramente”[2].
Estos textos están sazonados con múltiples historias que son utilizadas a modo de ilustraciones. Aquí van algunas de nuestras recomendaciones, acotando que no son una panacea. Como en toda lectura, uno debe seguir el consejo del apóstol Pablo: “examinadlo todo; retened lo bueno”[3].
“Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, Dale Carnegie
“Cómo vencer las preocupaciones”, Dale Carnegie
“El poder del pensamiento tenaz en la actualidad”, Norman Vicent Peale
“Hacia el éxito por el entusiasmo”, Norman Vicent Peale
“Cómo hacer que la gente haga cosas», Roberto Conklin
“Nos veremos en la cumbre”, Zig Ziglar
b. Libros de principios
Si los libros de recetas parecen medios para obtener resultados inmediatos sin mayores esfuerzos, hay una literatura más reflexiva que propone cambios profundos, partiendo de un proceso introspectivo. Proponen un cambio duradero a partir de principios de vida que rijan nuestros comportamientos y promueven hábitos para forjar un carácter capaz de enfrentar con éxito las tormentas de la vida. También contienen numerosas anécdotas que, además de servir de ejemplos, hacen entretenida su lectura.
“Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, Stephen R. Covey
“Una vida con propósito”, Rick Warren
“Liderazgo 360º”, John Maxwell
“La inteligencia emocional”, Daniel Goleman
“La amistad: factor decisivo en las relaciones humanas”, Alan Loy McGinnis
c. Libros de reflexión
Para muchos quizás sea injusto incluir estas obras dentro de los libros de autoayuda. Lo pueden tomar como una rebaja o insulto, pues se tratan de obras de inmenso valor cuya intención no es la autoayuda, pero sí su efecto. Si uno no toma sus enseñanzas, se convierte meramente en literatura testimonial, filosófica o religiosa. Aprovechamos para comentar aquí que la Biblia, aun si cercenáramos su esencia teológica, cabría en esta categoría. El libro de los Proverbios o el Sermón del Monte, incluso, podrían entrar dentro de las categorías anteriores.
“El hombre en busca de sentido”, Viktor Frankl
“El personaje y la persona”, Paul Tournier
“La aventura de la vida”, Paul Tournier
«Los fuertes y los débiles», Paul Tournier
A MODO DE EPÍLOGO
En una etapa de nuestra vida los libros de autoayuda fueron de enorme utilidad. Los citamos con frecuencia en charlas, cursos y conferencias. Algunos de ellos ya tienen las hojas sueltas de tanto releerlos. Seguramente el lector podrá agregar muchos otros títulos más a esta lista, en la que incluimos solo algunos de los muchos que hemos leído.
© Pablo R. Bedrossian, 2023. Todos los derechos reservados.
REFERENCIAS
[1] De su investigación nació el best seller “La inteligencia emocional”, concepto que hoy se utiliza en todos los niveles.
[2] Carnegie, Dale, “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, Editorial Sudamericana, 1940, nonagésima tercera impresión, diciembre 1994, p.156
[3] 1º Epístola a los Tesalonicenses 5:21
