“HOGAR”, UN INTRUSO ADENTRO DE TU CASA (por Pablo R. Bedrossian)

“Hogar” (en inglés “The Occupant”) engrosa la lista de thrillers españoles de alta tensión que atraen cada vez más a los seguidores de Netflix.

La trama comienza con un creativo publicitario de unos 50 años que no consigue trabajo. Había perdido su época de gloria. Los tiempos habían cambiado, pero no había cambiado él. Las deudas lo obligan a abandonar el amplio piso que rentaba en un lujoso edificio en Barcelona y mudarse con su familia a El Carmel, un barrio popular. Su hijo padece de bullying en la Secundaria y comienzan los roces con su esposa que trabaja para pagar las cuentas.

Un día regresa a la espléndida torre donde había vivido y ve que su antiguo apartamento está habitado por una nueva familia integrada por una pareja joven con su hija. Le queda un juego de llaves. Cuando ve que la niña se ha ido a la escuela y la pareja sale, entra al que había sido su piso… allí comienza la verdadera trama de la película: primero en su mente, luego en la realidad. Las visitas secretas se hacen cada vez más frecuentes y decide ingresar en la vida de los nuevos ocupantes.

Es difícil contar más sin revelar el argumento. Solo podemos agregar que la historia mantiene la intriga hasta el final y que el desenlace no es probablemente el que uno imagina.

Aunque el público ama a Mario Casas, creo que los mayores aplausos se los lleva Javier Gutiérrez, de corta estatura pero enorme tamaño actoral, quien con su cara de nada construye un estupendo y temible personaje.

Consulté con algunos conocidos sobre el tema del film. Algunos me dijeron que era la envidia, otros la maldad y no faltó quien dijera, contradiciendo a los anteriores, que trata sobre la determinación de recuperar lo perdido a cualquier precio. Pienso diferente. Me parece que la historia plantea dos temas: la falta de escrúpulos de los narcisistas y, también, los riesgos del contacto con desconocidos. Los más grandes empáticos son los engañadores y muchos incautos no perciben la manipulación que puede haber detrás de una sonrisa.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

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