CERTAMEN DE FRASES EN LOS AUTOBUSES (por Pablo R. Bedrossian)

Alcazar de Diego ColónHace unos meses fui invitado a integrar el jurado de un curioso concurso en Santo Domingo, la bella capital de República Dominicana. Frente a la Calle de las Damas, recorriendo una amplia explanada, llegué al alcázar de Diego Colón, hoy convertido en museo. Fuimos convocados para premiar la mejor frase pintada sobre un autobús (en Argentina, colectivo y en Estados Unidos simplemente bus), que debía forzosamente ser creación de su chofer.

LA LLEGADA

Llegaron participantes de casi todos los países de habla hispana y el jurado había sido cuidadosamente seleccionado. Lo integraban un manso y delicado representante del sindicato de camioneros del Paraguay, un intelectual venezolano de gruesos anteojos, una refinada dama boliviana con algunos kilos de exceso, y un mexicano alto, canoso y delgado que me decía que los chistes de argentinos eran injustos porque no existe nadie mejor que la gente de su país.

Una escultural morena dominicana nos acompañó a la sala de deliberaciones mientras hacía estallar globos rosados hechos con sus chicles. El venezolano de lentes vidrio de botella sólo me dijo:

–          Aunque mi vista no es perfecta, si a esta señorita se le afloja un bretel,  probablemente se caiga.

La boliviana lo miró enfadada.

–          ¿Cómo se atreve? ¿No ha aprendido nada en la Revolución Bolivariana?

–          Disculpe, sé de su trayectoria política y del peso que tiene.

La mujer buscó desesperadamente un bate de béisbol pero en la habitación no había ninguno. Entonces le susurré al oído:

–          Mi reina, no tiene sentido crear un conflicto entre dos naciones hermanas. Además no se le debe pegar a un hombre con anteojos. Para mí, usted es una sílfide.

Me miró desconcertada… creo que no sabía de qué le estaba hablando, si de sildenafil, si de sífilis o de alguna otra cosa rara, pero tras una pausa sonrío y dijo:

–          Ya tendré tiempo para vengarme de los dos.

El mexicano comenzó a hablar de las virtudes insuperables de su país mientras encendía un puro dominicano, bebía ron cubano y preguntaba si no había por allí señoritas colombianas; lo último ofendió a los anfitriones que insistían en defender su industria nacional.

LA COMPETENCIA

P1130194Luego del almuerzo el certamen estaba listo para comenzar. Llegaba una fresca brisa desde el río Ozama. La explanada se cubrió de coloridos autobuses con sus respectivos conductores que, habiendo sido seleccionados para representar a su país, se sentían dignos aspirantes al Premio Nobel de Literatura. 

La calidad de algunos textos me sorprendió. De todos modos, y por razones que podrán inferirse de la lectura, omito el país de procedencia de cada examinado.

Al principio, varios cayeron en lugares comunes, tales como “Te deseo el doble de lo que me deseas”, “Confirme con una leve sonrisa su preferencia amorosa por las personas del mismo sexo” o “Si el alcohol te hace perder el trabajo, deja el trabajo”, expresiones que por repetidas, no dejan de ser muestras de buen humor. Pero el concurso comenzó a mejorar cuando un viejo chofer que era manco presentó la suya: “Si necesita una mano, aquí encontrará dos”.

Un joven pelilargo posaba erguido frente a su vehículo, con la frase “No vote basura”. Pensando en el ingenio político le pregunté a quién se lo dedicaba. Mientras arrojaba al piso el envoltorio de un chocolate me dijo:

–          Al medio ambiente. Es mi mensaje solidario para que limpiemos las calles.

Nos miramos con los jurados mientras un asistente nos aseguraba que el participante había ganado un concurso regional de ortografía y que alguna vez había sido candidato a Secretario de Educación.

Luego llegó el turno a un hombre maduro. En su autobús amarillo y con enorme letras de molde llevaba escrito “Soy el Rey de Copas”. Le preguntamos si era fanático de Independiente, el equipo de fútbol argentino.

–          No, señó-. Si fuera del Rojo hubiera escrito “soy del Rey de Copas”.

Entonces nos hizo una guiñadita cómplice y explicó:

–          Siempre digo que es por el naipe de la baraja española…

–          ¿Entonces es por el alcohol?

–          No, señó, no… me dicen el Rey de Copas porque en casa soy el que lava toda la vajilla, sino la “bruja” me c… a palos.

Más allá de su castellano generoso, un jurado me susurró que con semejante mal ejemplo merecía otra corona, la fúnebre.

Se aproximaba el final. El último participante parecía aspirar al título. Su vehículo llevaba escrita la emotiva frase que Antoine de Saint-Euxpery eternizó en “El Principito”: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Estuve a punto de anticiparme y decirle que superaba a todos, cuando el gremialista paraguayo con voz aguda y perfumada expresó:

–           “¡Admirable! ¡Este chauffeur es ciego!”

LA DESPEDIDA

Luego de una breve discusión, acordamos otorgar el premio al que escribió: “Pase usted primero” porque representaba un revolucionario acto de cortesía y un ejemplo a seguir. Con el trofeo en la mano, el ganador nos confesó que la frase continuaba diciendo “pues delante hay un precipicio”, pero no pudo completarla por falta de espacio.

De todos modos, el premio ya estaba concedido y la frase decía lo que decía. Mientras el mexicano se peinaba usando su celular como espejo, el sindicalista paraguayo acarició el arete de su oreja derecha y confesó: los camioneros amamos a los conductores de pasajeros…  cuando no manejan”. Se retiró mientras alguien le abría la puerta de la limusina que había hecho traer especialmente desde su país.

Estaba despidiéndome del venezolano anteojudo cuando la dama boliviana se le acercó .

–          Por favor, ¿me permite sus gafas?

Sorprendido, el filoso filósofo chavista se las dio. Alguien le tocó el hombro. El bolivariano se dio vuelta y dijo:

–          ¿Sí?

Inmediatamente el Rey de Copas de un puñetazo lo derribó. Advertí que la boliviana estaba consumando su venganza así que decidí huir raudamente antes que me llegara el turno.  Corrí entre los autobuses y logré esconderme en uno de ellos que en el frente decía: “Siempre me encontrará”. En ese momento me di cuenta quién merecía ser el ganador.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


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QUETZALES EN EL PARQUE NACIONAL MONTAÑA DE SANTA BÁRBARA (por Pablo R. Bedrossian)

Quetzal 001
Quetzal macho

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

“El quetzal solía cantar bellamente antes de la conquista española, pero ha quedado callado después;  cantará otra vez cuando la tierra esté libre de verdad” (de una antigua leyenda guatemalteca)

El quetzal, cuyo nombre científico es Pharomachrus mocinno, es probablemente el ave más emblemática de Centroamérica. Aunque hay otros “quetzales” en Sudamérica que comparten los vistosos colores de esta especie, el verde brillante y el rojo encendido del macho, esta es la única con largas plumas, que la han hecho sinónimo de máxima belleza. Su nombre proviene de la voz náhuatl quetzalli, que significa algo así como “cola de hermoso plumaje”. El macho adulto mide entre 38 y 40.5cm, pero con su cola en serpentina[1] llega a los 61cm[2]. La cabeza, de un color intensamente verde, tiene una ligera cresta del mismo color y pico amarillo. El color verde a veces puede tornarse azul brillante dependiendo de la incidencia de los rayos de sol; el vientre es intensamente rojo. La hembra es más opaca, con la cabeza grisácea, el pecho y las partes superiores verdes, y la panza gris. Las plumas cobertoras de la parte superior de la cola son rojas.

Quetzal hembra
Quetzal hembra

Los quetzales son muy difíciles de ver, y recorren vastas zonas buscando el alimento. Su temporada de cría aproximadamente en marzo y abril. El fruto que consumen se conoce popularmente como aguacatillo.  Se les llama así porque parecen aguacates (en algunos países de Sudamérica denominados paltas) pequeños. Son todos de la misma familia del aguacate, las lauráceas. En Honduras hay entre 50 y 60 especies diferentes, que correspoden a  los géneros Aiouea, Beilschmiedia, Cinnamomum, Licaria, Nectandra, Ocotea, Persea y Pleurothyrium. Solamente había visto cuatro quetzales en una ocasión, muy de madrugada, en el Parque Nacional La Tigra, cercano a Tegucigalpa, y un nido vacío en el hueco de un árbol, en el Parque Nacional El Cusuco. Pero en el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara, pude admirarlos desde muy cerca (entre 10 y 20 metros de distancia) lo que hizo de la visita una experiencia inolvidable.

EL AVISTAMIENTO

Plantaciones de café en la falda de la montaña
Plantaciones de café en la falda de la montaña

Accedimos a este Parque Nacional, ubicado muy cerca del Lago Yojoa, desde la ciudad de Peña Blanca, tomando el camino a Las Vegas,  doblando luego a la derecha en el desvío de las comunidades Los Andes y El Cedral, pertenecientes al Departamento de Santa Bárbara. Es una zona donde uno asciende a unos de 1,300 metros de altura. Antes de llegar a la zona más poblada de la aldea El Cedral, se encuentra la casa del guía, don Leonel Chávez, un hombre preparado para atender adecuadamente al visitante.

A la izquierda, el guía Leonel Chávez; a la derecha, quien escribe esta nota.
A la izquierda, el guía Leonel Chávez; a la
derecha, quien escribe esta nota.

Tras recorrer un trecho pedregoso, comenzamos a ascender la montaña por un sendero lodoso a causa de las fuertes lluvias de la semana anterior. Tras caminar unos 20’ entramos al bosque que tiene una bella variedad de árboles y flores. A medida que subíamos, el clima se tornaba más fresco a pesar del calor que generan los músculos en movimiento. Ascendimos cerca de 250 metros hasta la zona donde en encuentran los altos árboles que ofrecen al quetzal su comida. Cuando estábamos a unos 1500 metros sobre el nivel del mar[3] encontramos los quetzales en el lugar prefijado -un espacio no mayor a dos manzanas-: diez machos (tres de ellos juveniles) y siete hembras. Estaban quietos “perchando”, como se dice en Honduras, a veces ocultos en un espeso follaje, y por momentos descansando al descubierto, en ramas que los exponían a los escasos rayos de sol que se filtraban a través de los nubarrones. Cuando comenzó a llover no se movieron. Tal como señaló nuestro guía, entre las 11 y las 12 del mediodía fue la mejor hora para la observación. Luego de las obligadas fotos descendimos emocionados por haberlos contemplado.

EL PARQUE NACIONAL MONTAÑA DE SANTA BÁRBARA

Vista del bosque nublado
Vista del bosque nublado

El Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara fue establecido por el Decreto 87-87 del Congreso Nacional de Honduras, dentro de la Ley de Protección de Bosques Nublados[4]. Dentro de él se encuentra el segundo pico más alto de Honduras, el Maroncho, de 2744m. La Montaña de Santa Bárbara es un macizo montañoso de forma triangular  con pronunciadas pendientes a sus tres lados, constituyendo una barrera física al avance de la destrucción por la tala y quema, aunque ha habido invasiones incluso a alturas cercanas a los 2,000m[5]. Esta montaña es una formación masiva de cal, constituyendo la única montaña caliza de altura en Centroamérica. Hay explotación minera en su ladera este (las famosas minas de El Mochito). El Parque Nacional cuenta con una superficie total de 321.23 km2, de los cuales  190.27 km2 pertenecen a la zona de amortiguamiento y 130.96 km2  a la zona núcleo que se encuentra sobre los 1800m. Los quetzales se observan en la zona de amortiguamiento, en la falda del lado este, en las cercanías y al oeste en la aldea de El Cedral[6]. En esta aldea y otras comunidades aledañas al Parque, se cultiva café y la población vive de la agricultura. No hay delincuencia y la gente convive en paz. El Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara es un bosque nublado. Los bosques nublados son bosques húmedos tropicales o subtropicales, con una alta concentración de niebla superficial, sobre todo en la parte superior de sus árboles. Están cubiertos casi totalmente por musgos y vegetación. Generalmente se forman alrededor de montañas, porque retienen la humedad de nubes en formación.

Los invito a sumarse a la página en Facebook llamada El Cedral Las Vegas SB para conocer más de esta pequeña pero vibrante comunidad.

COMPARTIENDO LAS MEJORES IMÁGENES

Quetzal 003 (macho)
Quetzal macho
Quetzal hembra
Quetzal hembra
Quetzal macho semioculto entre el follaje
Quetzal macho semioculto entre el follaje
Quetzal hembra, vista posterior; se advierte el tono azulado por el reflejo del sol
Quetzal hembra, vista posterior; se advierte el tono azulado por el reflejo del sol
Otro quetzal macho
Otro quetzal macho
Otro quetzal hembra
Otro quetzal hembra
Quetzal macho
Quetzal macho
Frambuesa silvestre en la Montaña de Santa Bárbara
Frambuesa silvestre en la Montaña de Santa Bárbara
Moras silvestres en la Montaña de Santa Bárbara
Moras silvestres en la Montaña de Santa Bárbara
Vista al regreso
Vista al regreso
Una curiosa flor que vimos al regreso, una orquídea con forma de pez
Una curiosa flor que vimos al regreso, una orquídea con forma de pez
Vista del bosque nublado
Vista del bosque nublado

VIDEOS:

Los videos tomados durante nuestra visita pueden verse en:

Quetzal macho:

Quetzal hembra:

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS:

A Jafeth Zablah por descubrir este mágico lugar y compartirlo con sus “aleros” de birdwatching.

A Ricardo Bueso, suegro de Jafeth Zablah, por el excelente documento que permite llegar al punto de observación de quetzales con lujo de detalles.

A la Dra.Sherry Lyn “Pilar” Thorn por su habitual ayuda generosa en el conocimiento de los detalles de las aves.

Al Dr.Cyril Nelson por su asesoramiento en cuanto a los “aguacatillos”.

Al guía Leonel Chávez por su amabilidad y generosa actitud hacia los visitantes.


REFERENCIAS

[1] En realidad la cola del quetzal es corta. Popularmente la gente llama “cola” a las cobertoras superiores de la cola, que son plumas que se superponen a las “remiges” (las plumas de la parte trasera de las alas).
[2] Howell, Steve N.G. y Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, 1995 (reimpresión 2007), p.215, Oxford University Press
[3] Bueso, Ricardo Alberto, en “Avistando quetzales machos y hembras en el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara”, enero de 2014, edición del autor en .pdf, da otras alturas: Para casa del guía 1,580m y para la ubicación de los quetzales 1,790m. Las alturas que informo son las que me compartió el guía
[6] Bueso, Ricardo Alberto, Op.cit.

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“TITIRITEROS” (cuento corto por Pablo R. Bedrossian)

TITIRITEROS

Siempre eran los mismos. Ellos. Nos encerraban aun sabiendo que éramos inertes.  Nos movilizaban sólo para sus funciones, usándonos como si fuéramos guantes.

Nos dirigían. Para ellos sólo éramos muñecos manipulables, personajes de tela y papel maché, provisorios y descartables.

Ahora noto cierto temblor. Las manos que nos mueven dudan. Percibo en sus movimientos oscilantes un miedo creciente.

Repentinamente temen convertirse en nosotros. El olor que despiden nos revela otra monstruosa idea que los atormenta: que nosotros nos volvamos ellos.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


 

Títeres 01

HEBREOS, ISRAELITAS Y JUDÍOS (por Pablo R. Bedrossian)

Muchos utilizan los términos hebreo, israelita y judío como sinónimos, pero cada uno de ellos tiene raíces diferentes. En la actualidad conservan usos específicos, tanto en el campo de la nacionalidad como en el comunitario y en el religioso, pero no nos vamos a ocupar aquí de su significado presente, sino de su nacimiento y su significado primitivo.

Israel 01La literatura sagrada judía provee en el libro de Génesis los relatos fundacionales para la nación. Explica el origen del mundo y del hombre, además de expresar su preocupación ética, al abordar la cuestión del origen del bien y del mal. Esta tradición, que posee algunos puntos en común con la vecina sumeria, contiene un profundo valor simbólico hasta nuestros días y nos sirve como fuente primaria.

Abram (luego llamado Abraham) es el primero a quien se designa como hebreo: “Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo”[1]. La palabra hebreo (en hebreo: עִבְרִית, romanización: ʿIvrit)[2], deriva de otra palabra que quiere decir “más allá de” o “del otro lado de”. Se cree que Abraham fue llamado así por haber cruzado el Éufrates para llegar a la tierra de Canaán, pues provenía de la ciudad caldea de Ur, en el actual Irak. Algunos, dándole una diferenciación religiosa al término, sostienen que fueron llamados “hebreos” porque estaban “del otro lado” de la idolatría, al dar culto al único Dios. Sin embargo, existe una segunda teoría, menos extendida, que postula que ʿIvrit podría significar hijo o descendiente de Heber, Eber o Ever, dependiendo de las traducciones. Este Heber es mencionado en el Génesis como bisnieto de Sem, el hijo de Noé: “También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet. Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram… Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber. Y a Heber nacieron dos hijos”[3]. El uso de la expresión “padre de todos los hijos de Heber”, refuerza esa interpretación. Un detalle interesante es que este Heber está mencionado en la genealogía de Jesús que Lucas enuncia en su evangelio, presentado no como bisnieto sino como tataranieto de Sem: “hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé” [4]. No se conocen las fuentes que este autor gentil utilizó para reconstruir el linaje de Jesús, pero no coinciden exactamente con las del Génesis, ni tampoco con las del Primer Libro de las Crónicas, escrito al regreso de la cautividad, que es similar a la del Génesis[5]. Hay una mención a Heber en otro libro de la Torá (Ley) que forma parte de lo que conocemos como Pentateuco o libros de Moisés, que en una severa advertencia dice “Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; mas él también perecerá para siempre”[6]. Heber aquí representa un territorio y se ha postulado que su mención proviene de sus habitantes de habla hebrea. Una curiosidad es que Heber es mencionado en el Corán bajo el nombre de Hud o Houd[7].

Aunque nos limitamos a exponer los hallazgos de nuestra búsqueda, hay coincidencia general en que el término hebreo se aplicó por primera vez a Abraham.

En cuanto al nombre Israel, la misma fuente, el Génesis, lo asigna a los descendientes de Jacob, pues él recibió ese sobrenombre: “Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”[8]. El “varón” que menciona el texto es un misterioso personaje que algunos estudiosos consideran una teofanía, pues de la lectura se infiere que hay en él algún elemento sobrenatural que se atribuye a lo divino. Nótese que a continuación el escrito habla por primera vez en forma genérica de los israelitas, pues luego de la extraña disputa entre Jacob y aquel que le confiere su nuevo nombre, se dice del primero: “Cojeaba de su cadera. Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo”[9].

Según el mismo libro, de Jacob llamado Israel descienden las famosas doce tribus. Aunque el texto lo expone primero de un modo detallado, luego da un resumen de la descendencia de este patriarca:

“Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce: los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Los hijos de Raquel: José y Benjamín. Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram”[10].

Quien está familiarizado con el Antiguo Testamento sabe que no se habla de la “tribu de José”, sino de dos medias tribus, correspondientes a sus hijos Efraín y Manasés. Esto se debería -siempre de acuerdo a  nuestra fuente, el Génesis- probablemente a las palabras de Jacob: “Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos”[11].

El libro de Éxodo, que continúa la historia descrita en el Génesis, comienza con las palabras “estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia…”[12]. De inmediato hace extensivo el concepto a sus descendientes: “Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra”[13], y pone en boca del faraón egipcio la frase “el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros”[14].

En cuanto a judío, es un nombre tardío, pues no aparece ni en el Génesis ni en ningún otro libro de la Torá. Las menciones más antiguas en el Viejo Testamento las encontramos varios siglos después, en el libro del profeta Jeremías. Por ejemplo, dice “que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos”[15], ubicando el contexto en tiempos de Sedequías, el último rey de Judá, que cayó en manos del babilónico Nabucodonosor en el año 597 a.C. El reino del Israel, al norte, había caído en poder de los asirios en el año 722 a.C.

Hay muy pocas menciones posteriores, una en el profeta Zacarías, fechada como posterior a 520 a.C., y varias en el libro del profeta Daniel –de fecha discutida-, y en los textos post-exílicos de Esdras, Nehemías y Ester. Por supuesto, el uso es frecuente en el Nuevo Testamento, pero es muy posterior.

El término judío es el gentilicio utilizado para designar al nacido o habitante de Judea, región cuyo nombre perduró incluso cuando fue convertida en una provincia romana.

La región denominada Judea adquiere su nombre de una adaptación del nombre Judá, el cuarto hijo de Jacob, quien en el libro del Génesis recibe una bendición especial de su padre, prometiéndole un futuro de grandeza. Incluso le dice “Judá, te alabarán tus hermanos… Los hijos de tu padre se inclinarán a ti”[16], dándole una preminencia sobre las demás tribus.

Al retornar de la cautividad babilónica vemos que el nombre de judíos se había extendido a todos los israelitas, los hijos de Israel (Jacob), entendiendo que profesaban la religión judía, hubieran nacido o no en el territorio de Israel, pues para este pueblo monoteísta nación y fe eran conceptos prácticamente indisolubles.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Génesis 14:13, Santa Biblia, RVA 1960, Sociedades Bíblicas Unidas

[3] Génesis 10:21,22 y 24,25, Op.cit.

[4] Evangelio de Lucas 3:34-36,  Op.cit.

[5] 1º Libro de Crónicas 1:18

[6] Números 24:24

[7] Cantú, César, Resumen del Corán, en Historia Universal, tomo XV, Mellado Editor, Madrid 1848

[8] Génesis 32:28

[9] Génesis 31:31c,32

[10] Génesis 35:23-26

[11] Génesis 48:5

[12] Éxodo 1:1

[13] Éxodo 1:7

[14] Éxodo 1:9

[15] Jeremías 34:9

[16] Génesis 49:8


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“TU MANO”: LA HISTORIA DE LA CANCIÓN QUE HABLA DE LA VERDADERA MANO DE DIOS

Cuando Diego Maradona hizo el famoso primer gol a los ingleses en el Mundial ’86, generó la protesta de sus rivales que decían que había convertido con la mano. Al ser entrevistado, en una respuesta ingeniosa por su reveladora ambigüedad, el jugador argentino dijo que hizo el gol “un poco con la cabeza y otro poco con la mano de Dios”. Años después, en un acto de sublime obsecuencia e indudable oportunismo comercial, el periodista Fernando Niembro, publicó un libro sobre Maradona titulado “La mano de Dios”. “Tu mano”, un negro spiritual  presentado en 2013, recupera el sentido original de la frase, que no es religioso y menos aún deportivo, sino testimonial.

House of Blues 01Siempre admiré la música afroamericana. Cuando era niño, en casa había unos discos con negro spirituals que me gustaba escuchar y cantar con mi voz desafinada. Con los años entendí  la enorme carga testimonial que contenían esas canciones de estructura simple y letra repetitiva: Eran cantos de esperanza en medio de circunstancias de peligro extremo, el sueño de una vida libre de toda esclavitud.

Al hurgar en sus raíces, esta música se presentó completamente desnuda, sin nombres famosos o grandes protagonistas. Me encontré con una voz anónima colectiva que expresaba al mismo tiempo dolor y resistencia. Declaraba con fe que Dios terminaría con tanto llanto, dolor y clamor pues traería la aurora de un nuevo día.

“Tu mano” nació de esa idea: Escrito en primera persona, es una oración que reconoce la soberanía divina. Comienza de un modo testimonial: la mano de Dios representa su misericordia, manifestada “cualquiera sea la adversidad”, tal como dice la letra. Al escribirla pensé en las pruebas padecidas no sólo por los esclavos negros en el sur de los Estados Unidos. Pensé en incontables mártires, “de los cuales el mundo no era digno”[1] como dice el autor de la bíblica Epístola a los Hebreos. Pensé en el heroico pueblo armenio, que por su fidelidad a la fe cristiana fue masacrado, y en la gesta de mi abuelo Agop. Para quienes no conocen su historia, fue deportado con su familia durante meses a través del desierto por gendarmes turcos, cuyos líderes organizaron e impulsaron el genocidio. Finalmente, al llegar a la base de una montaña y escuchar los gritos de los que eran asesinados, su madre, que había quedado viuda en el camino, puso un poco de tierra en la boca de cada uno de sus hijos, como si fuera el pan de la Santa Cena, y les dijo “en unos momentos estaremos en la presencia de Dios”. Mi abuelo, dado por muerto y arrojado a una fosa común, logró sobrevivir tras pasar escondido varias horas en la enorme pila de cadáveres. A pesar de tanto sufrimiento, fue un ejemplo de fe. Siempre imputó la crueldad  y la injusticia a la maldad del hombre. Nos enseñó que la comunión con Dios era lo más importante en la vida pues nos permitía hacer frente a la peor adversidad.

Por ello, me indigna escuchar a ciertos predicadores que anuncian una falsa prosperidad a través de la obediencia, una suerte de éxito negociado, no sólo porque se centran en el beneficio material y en el dinero que ellos recogen, sino porque plantean una supuesta retribución divina a la buena conducta, ignorando deliberadamente el sufrimiento de los justos. Sin el menor pudor, ven en los padecimientos ajenos supuestas culpas y merecidos  castigos. Jesús jamás comulgó con esas ideas miserables. Presentó a Dios como “vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”[2], y habló de “toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar”[3]. Él mismo “fue llevado como oveja al matadero”[4].

Los padecimientos de los esclavos negros en el sur de Estados Unidos, los campos de concentración y exterminio nazis, los gúlags soviéticos y las deportaciones y matanzas de armenios  son circunstancias terribles que muestran  al hombre como lobo del hombre. Vivimos en un mundo de violencia y terrorismo que deja al descubierto a las atrocidades a las que estamos expuestos. Agradecer a Dios por esa “mano”, es también reconocer que la necesitamos.

GRITO DE LIBERACIÓN

La mano de Dios 01Cuando dice “Tu mano me ha sanado, mi herida ha curado aunque siga la dificultad”, hace referencia no sólo al dolor físico sino al dolor moral, aquel que surge por el daño que nos ha producido otro ser humano. Dios nos sana del resentimiento y nos mueve a renunciar a la venganza. La frustración, esa herida, ya no nos domina ni ocupa el centro de nuestros pensamientos “aunque siga la dificultad”, pues no han cambiado las circunstancias sino nuestra actitud frente a ellas. Esta experiencia es propia de los spirituals afroamericanos. No son llamados a la revancha o expresiones de rencor, sino un grito de liberación.

La letra termina jugando con el llamado del solista y la respuesta del coro, con rimas que incluyen todas las vocales. Le dicen a Dios que, a pesar de las calamidades y pase lo que pase, confían que su milagrosa presencia estará con ellos hasta el final. No se trata de librarnos de las desgracias sino de ser acompañados y recibir fuerzas en medio de ellas.

Aunque los negro spirituals son cantos eminentemente rurales, este es un salmo urbano. Hoy vivimos en nuestras junglas de cemento y asfalto también una realidad difícil. “Tu mano” es una declaración de fe en medio de los abusos, la impunidad y la opresión,  que siempre terminan teniendo como víctimas a las personas más indefensas, el hombre común, cuyo único interés es servir a su familia y vivir en paz con su prójimo.

SOBRE LA MÚSICA

La mano de Dios He publicado un artículo sobre los negro spirituals donde sostengo que “aunque para algunos no es un género musical, encontramos en esta música rasgos muy definidos que le confiere  identidad propia… Las raíces africanas se advierten  en forma de call and response (llamado y respuesta), donde el solista “dialoga” con el coro enunciando una frase, tras la cual recibe una respuesta colectiva. También hay sílabas que se prolongan, reiteraciones y variaciones melódicas con disminuciones de cuartos de tono”[5]. “Tu mano” es justamente una expresión de ese género. Compuesta en tono menor para crear una atmósfera dramática propia de los spirituals, se nutre también de obras como de “Joshua fit the battle of Jericho”, canción que si bien tiene otro ritmo, siempre me ha inspirado. El “amén” es la respuesta del pueblo a los afirmaciones del solista. El final, con el esquema de sucesivas líneas por solista primero y coro después, unen a ambos  en un solo sentimiento.

LA LETRA

TU MANO

Por Pablo. R. Bedrossian (2012)

Tu mano me ha tomado

y nunca me ha soltado

cualquiera fuera la adversidad.

Tu mano me ha ceñido

siempre me ha sostenido

y cuando hubo dolor puso paz.

Tu mano me ha sanado,

mi herida ha curado

aunque siga la dificultad.

Tu mano me ha guardado

en los momentos malos

por eso en ti yo puedo confiar.

Aunque todo salga mal

sé que Tú me sostendrás

Aunque no pueda entender

sé que buscarás mi bien.

Aunque sienta que no puedo seguir

seguirás actuando en mí

Aunque me agobie dolor

sentiré tu inmenso amor

Aunque cargue con la cruz

siempre me guiará tu luz.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


NOTA: VERSIONES GRABADAS

La canción fue grabada en Buenos Aires y presentada en forma digital en 2013, interpretada por:

Gabriela Sepúlveda (voz y coros), Andrés Partamian (saxo), Irhyna Medina y Juan Carlos Marsili (coros), Marcelo Mollo (teclados, arreglo, mezcla y edición), Alejandro Bedrossian (contrabajo), Carlos Cáceres (guitarra).

Se puede escuchar en:

La pista se puede descargar de:


REFERENCIAS

[1] Epístola a los Hebreos 11:38, Santa Biblia, RVA 1960, Sociedades Bíblicas Unidas

[2] Mateo 5:45

[3] Mateo 23:35

[4] Isaías 53:7

[5] https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/06/17/por-pablo-r-bedrossian-negro-y-spiritual-son-dos/


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ACERCA DE “EGY VILÁG” (“EL MUNDO” O “UN MUNDO”), UNA PINTURA DE MAXIMILIAN LENZ (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE GRANDES OBRAS DE ARTE

Cuando vi la obra “Egy világ” (traducida como “El mundo” o “Un mundo”) en el Museo de Bellas Artes de Budapest, me cautivó a primera vista. Debe ser porque el arte no se piensa: se siente. Con esa misma mirada encendida uno puede profundizar en lo que admira, indagando sobre ese mundo al que fue transportado. Comparto aquí el resultado de mi búsqueda.

Egy Világ 01 (vista completa)Mi primera impresión fue observar un espacio abierto, poblado por verdes y azules y blancos sobre los cuales resaltan pequeñas luminarias marrones y rojas. En ese campo, que parece un enorme jardín, veo tres grupos de etéreas figuras femeninas vestidas de azul:

Grupo de ninfas danzando, atrás, a la derecha.
Grupo de ninfas danzando, atrás, a la derecha.

El primero, al fondo a la derecha, está integrado por cuatro mujeres que danzan formando un círculo tomadas de la mano. A algunos quizás lejanamente les recuerde a “La Dance”, la famosa creación de Henri Matisse, de la cual hizo dos cuadros (una versión preliminar, que vi en el MoMA de New York, de 1909, y la versión definitiva, que está en el Hermitage, en San Petersburgo, de 1910)… pero no tienen ninguna relación, y la de Lenz es diez años anterior, pues es de 1899.

El segundo grupo, siempre en el fondo, está conformado por otras dos mujeres: una de cabello rojizo que mira aparentemente al hombre que está delante, y otra de largo cabello más oscuro que parece hablar con ella.

El grupo de ninfas más importante
El grupo de ninfas más importante

El tercer grupo, adelante a la izquierda, lo constituyen cuatro jóvenes con vestidos semitransparentes -presumiblemente ninfas, lo mismo que las demás mujeres de la pintura- que portan ramas doradas. Las ninfas son divinidades menores de la mitología griega asociadas a paisajes naturales, que con frecuencia se representan como muchachas.

Las miradas de las ninfas que están adelante parecen perderse detrás del hombre, vestido con ropa oscura, sombrero gris, sobretodo marrón y barba también marrón. Claramente ubicado a la derecha, el elegante caballero parece ocupar el centro de la obra. Cabizbajo, con un cigarro en su derecha y la izquierda en el bolsillo, da la impresión de caminar totalmente ajeno al entorno, absorto en sus propios pensamientos. La escena parece situarse en primavera, pero el hombre, ya maduro,  la vive como si fuera su otoño o invierno.

El elegante caballero, presumiblemente el propio Maximilian Lenz
El elegante caballero, presumiblemente el propio Maximilian Lenz

Para mí, como simple espectador, lo único real en esta enigmática obra es precisamente el hombre, que intuyo que es el propio pintor. Eso me lleva a notar una paradoja: A este señor vienés, la escena le resulta indiferente, como si la realidad fuera percibida como pura fantasía; por el contrario, para él, la única realidad es la que no tiene materia, la de los pensamientos.

¿Por qué se llama “El mundo” o “Un mundo”?

Maximilian Lenz, el autor, fue un artista plástico austríaco que adhirió a la Secession, un movimiento artístico de vanguardia en su país, de corte modernista, que tuvo como principal exponente en la pintura a su amigo Gustav Klimt. Como artista innovador, adhirió al simbolismo, que reemplazó la pintura historicista de tipo “objetivo”, por una nueva perspectiva subjetiva, vinculada a lo onírico y a las percepciones idealizadas de la realidad a través del color y la forma. Para los simbolistas, el mundo es un misterio y los objetos mucho más que su apariencia física: buscan lo sobrenatural más allá de la materia y se centran en su imaginación, utilizando los símbolos como medio para revelarla. Su lenguaje pictórico expresa tanto los sueños como las ideas a través de metáforas. Las obras no se centran en su técnica sino en la temática, que permite distintas interpretaciones.

Entonces, bajo este ángulo, “Egy Világ” representa de un modo figurado el sentimiento del hombre (que, como dijimos, creemos que es el propio pintor) que enfrenta el mundo que lo rodea con indiferencia. Cree que existe un solo mundo, el que está dentro de él.

Egy Világ 05
Vista de la pintura con el marco que luce en el Museo de Bellas Artes de Budapest

Dejo abierto el debate para aquel que quiera expresar su opinión sobre esta magnífica obra y compartir su sentimiento o interpretación.

Detalle de las ninfas

 © Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


FICHA

Ubicada en el Museo de Bellas Artes de Budapest , Hungría (en húngaro Szépművészeti Múzeum), la traducimos como complemento informativo.

Artista:

Lenz, Maximilian (1860 – 1948), nacido y fallecido en Viena, Austria

Fecha

1899

Técnica

Óleo sobre tela

Tamaño

121.5 cm x 186 cm

Clasificación

Pintura

Propiedad

Adquirida en 1900

Número de Inventario

20.B

Departmento:

Arte post 1800


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