“LA ENCANTADORA DE FLORENCIA” Y EL REALISMO MÁGICO DE SALMAN RUSHDIE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

A Jorge Molina

Un joven europeo con asombrosas dotes histriónicas visita la corte de un gran rey mogol que está enamorado de una mujer imaginaria. Precedido por dudosos antecedentes el recién llegado logra ganar un espacio en el reino, lo que enciende la ira de sus detractores. A pesar de esa enconada oposición, sus pretensiones ocultas pronto se harán públicas y cambiarán la historia del pueblo.

En forma paralela pero no simultánea, la historia de tres jóvenes toscanos, Nico, Il Machia y Argalia, fluye y confluye hasta que uno de ellos decide romper filas y lanzarse a la aventura de recorrer nuevos caminos emprendiendo una carrera militar. Cada uno debe forjar su propio destino en una Florencia que se ha liberado del tutelaje religioso de Girolamo Savonarola y vive una suerte de destape renacentista bajo el mecenazgo de los Medicis.

Además, sirviendo como puente y centro del relato, aparece una princesa oriental errante, Qara Köz, con alma de hechicera, junto a su inseparable Espejo.

No podemos contar más de esta novela ambientada en el siglo XVI pues esperamos que sus misterios los devele la lectura. Sin embargo, manteniendo esa reserva, resaltamos el peculiar realismo mágico de Salman Rushdie que nos sumerge en el tiempo y en la historia haciendo que lo asombroso parezca natural. En “La Encantadora de Florencia” el autor, un indio radicado en Inglaterra, presenta la confluencia de dos culturas: la oriental y la occidental, cada una con su propia atmósfera: una poblada de imágenes, la otra poblada de ideas. En la intersección de estos conjuntos aparecen los símbolos y también las paradojas, creencias eternas y, a la vez, cambiantes como los sentimientos de los cuales se alimentan: la credulidad y el escepticismo, la apoteosis y el linchamiento, y, desde luego, el amor y el desprecio. Si le gustan los relatos de época y las fantasías, este libro es para Ud.

Quizá el joven protagonista europeo, que se hacía llamar Mogor dell’ Amore, represente al propio escritor: deja una cultura para instalarse en otra contando historias, historias que el público debe decidir si creer o no creer en ellas.

 ACERCA DEL AUTOR

Salman Rushdie, nacido en 1947, se hizo famoso por su novela “Los Versos Satánicos” de 1988, considerada blasfema por algunos grupos musulmanes cuyas autoridades promovieron el asesinato del escritor llegando a poner precio a su cabeza. Debido a la gravedad de las amenazas Rushdie ha pasado largos años en la clandestinidad protegido por el gobierno británico. Pese a ello, en lugar de acomodarse a lo “políticamente correcto” ha sido fiel a sus convicciones expresándose libremente a través de la escritura. En 2007 fue la Reina Isabel II le otorgó el título de caballero a pesar de la indignación del mundo islámico.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“LEONARDO DA VINCI LA BIOGRAFÍA”, DE WALTER ISAACSON (por Pablo R. Bedrossian)

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Siempre tuve especial interés por el Renacimiento; fue un cambio de paradigma que rompió con la oscuridad medieval para abrirse a la aventura del pensamiento. Mis artistas plásticos más admirados son precisamente Leonardo y Miguel Ángel.

Por eso, cuando vi la biografía de Da Vinci por Walter Isaacson no dudé un solo momento en adquirirla. Confluían una vida extraordinaria con un autor de quien había leído “Steve Jobs”[1], un relato extraordinario de la vida del creador de Apple.

 “Leonardo da Vinci La Biografía” no resultó ser lo que imaginaba, quizás porque cuando pienso en biografía, imagino una narración cronológica sobre la vida y obra de una persona, y el libro de Isaacson se aparta de ese modelo.

Más bien la exposición de la vida de Leonardo es interrumpida por extensas secciones para describir su pensamiento. Estas interpolaciones probablemente toman la mitad de la obra. Pareciera que para el biógrafo las ideas de Leonardo, aunque ocupen largos periodos de tiempo, son Leonardo. Quizás se apoye en Emerson: “un hombre es lo que piensa a lo largo del día”; es probable que el día de da Vinci sea toda su vida[2].

El punto de partida para el libro no fueron las grandes pinturas del gran artista sino sus cuadernos; en total se conservan unas 7,200 páginas con notas, esquemas, dibujos y garabatos que revelan su curiosidad insaciable, su capacidad de observación, su deseo de validar sus observaciones mediante experimentos -en ese sentido es un precursor del método inductivo- y su increíble imaginación.

Además de su pensamiento, el texto relata la historia personal de Leonardo. Muestra las distintas facetas de un creador fuera de todo límite: artista, físico, productor de teatro, anatomista, ingeniero hidráulico y militar, por mencionar algunos de los campos que abordó con enorme entusiasmo. El texto no está exento de sabrosos detalles, como su incapacidad de cumplir lo pactado (dejó la mayoría de sus obras inacabadas), la disección anatómica de un hombre centenario o su interés en la lengua del pájaro carpintero, pero son anécdotas. Lo que nos queda es la búsqueda inclaudicable del conocimiento y la innovación como estilo de vida que hicieron de da Vinci el hombre del Renacimiento.

Para una mejor comprensión del texto, “Leonardo da Vinci La Biografía” cuenta con más de 100 ilustraciones muy útiles a pesar de su pequeño tamaño. Además, termina con una desconcertante moraleja. El autor escribe “aunque nunca consigamos igualar su talento, sí podemos aprender de él e intentarnos parecernos más”. Más que de Leonardo parece estar hablando de Jesucristo. No conozco a nadie que quiera ser como da Vinci, pero sé de millones que a pesar del paso del tiempo jamás dejan de admirar su obra.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] La crítica que realicé de esa obra puede leerse en https://pablobedrossian.com/2017/03/11/steve-jobs-su-biografia-segun-walter-isaacson-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Como lector, espero que una biografía me cuente una historia y solo se dedique a exponer el pensamiento del protagonista en la medida que sirva para entender sus decisiones y conductas. Quizás una analogía de mi preferencia pueda proveerla el gran historiador cubano-norteamericano Justo L. González, quien por un lado escribió su magnífica “Historia del Cristianismo” y, por el otro, una extensa “Historia del Pensamiento Cristiano”.

“AMNESIA”, LA NUEVA NOVELA DE FEDERICO AXAT (por Pablo R. Bedrossian)

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Un hombre despierta junto al cadáver de una joven, una pistola en el piso y una botella de vodka. No logra recordar nada de sus últimas horas. Padece un enorme dolor físico y, sobre él, la sensación de haber perdido el control. Intenta inútilmente reanimar a la joven. Se interna en un bosque vecino y arroja el arma al lago. Regresa y el cadáver ha desaparecido, lo mismo que todo rastro de sangre. Así comienza “Amnesia”, la nueva novela de Federico Axat, escrita con el ritmo vertiginoso y cinematográfico que lo caracteriza.

En esos tramos iniciales se encuentran embrionariamente las mayores virtudes literarias de este joven autor: su cautivante manera de contar historias y su elevada capacidad para crear suspenso. La historia, mucho más que los personajes, es la que atrae y crea el misterio. No genera emociones sino sensaciones, sembrando interrogantes sobre quién es quién.

Tal como en su obra anterior, “La Última Salida”, el relato está ambientado en los Estados Unidos y parece una novela norteamericana escrita por un argentino[1]. Quizás porque lo comparo con aquel extraordinario texto, en mi opinión “Amnesia” no logra seducir al lector con la misma fuerza. Padece dos debilidades: en primer lugar, los cabos sueltos que deja el novelista son demasiado obvios para ser considerados simples elementos circunstanciales; el lector intuye inmediatamente que intervendrán en la resolución de la trama. En segundo lugar, algunas situaciones llegan a rozar el absurdo, quitándole credibilidad al momento y, en consecuencia, a la historia.

De todos modos, nos parece interesante el acertijo matemático que el escritor propone al final; además, las últimas dos notas, muy personales y fuera de los relatos, son realmente emotivas. Vamos a seguir a leyendo a Federico Axat, un joven autor cuya mayor muestra de talento creemos que aún está por llegar.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Nuestro comentario a “La Última Salida” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2018/10/09/la-ultima-salida-una-fantastica-novela-de-intriga-por-federico-axat-por-pablo-r-bedrossian/ Consideramos esta obra la mejor novela de intriga escrita por un argentino hasta la fecha.

GABRIEL ROLÓN Y “LA VOZ AUSENTE” (por Pablo R. Bedrossian)

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Gabriel Rolón es un reconocido psicólogo y escritor cuyas obras ponen el psicoanálisis al alcance de todos. Además, ha trabajado en radio con Alejandro Dolina y ha participado en numerosos programas televisivos.

“La voz ausente” es una novela de intriga donde el protagonista, Pablo Rouviot es un psicoanalista decidido a desenmascarar lo sucedido con su mejor amigo y colega, José Heredia, baleado en su consultorio. No creemos que la elección de la profesión sea coincidencia; más bien sugiere que el personaje principal ha sido retratado con pinceladas autobiográficas.

El mayor mérito de la obra -me parece- reside en el ritmo de su relato, eminentemente visual, como si fuera para el cine. Sin embargo, algunas cuestiones le quitan el brillo que su lectura ofrece al principio.

La pareja investigativa que conforman el protagonista y el subcomisario Bermúdez es muy previsible, no por infantilismo sino por sus estereotipos. Las interpretaciones psicológicas y las citas literarias, aunque son presentadas como muestras de sagacidad, se acercan más a la cultura popular que a una cuestión erudita. Las escenas de sexo explícito son innecesarias, y parecen creadas para una versión cinematográfica (que no dudamos que habrá), lo mismo que la artificial relación del Rouviot con Sofía.

En la mitad del relato un lector atento intuye la revelación final, pero debemos confesar que el desenlace nos sorprendió más por absurdo que increíble; sería uno de esos raros casos donde la ficción supera a la realidad.

Resumiendo, la lectura despertó un entusiasmo que a medida que avanzamos se fue diluyendo, como si la voz ausente finalmente fuera la del escritor. Sin embargo, el nuestro es simplemente un punto de vista. ¿Por qué no la lee y nos comenta su percepción?

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

“LAS 4 DISCIPLINAS DE LA EJECUCIÓN”, UN LIBRO CON IDEAS SIMPLES PERO EFECTIVAS (por Pablo R. Bedrossian)

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4D 01Muchos libros de management desarrollan tres o cuatro ideas en gruesos volúmenes. Probablemente bastaban 30 o 40 páginas para entender los conceptos, sus ejemplos, los pasos de su implementación y el manejo de las dificultades. “Las 4 Disciplinas de la Ejecución” de Sean Covey y sus colaboradores Chris McChesney, Jim Huling y José Gabriel Miralles, se encuentra dentro de ese grupo. Sin embargo, presenta ideas tan poderosas que, a pesar de las múltiples repeticiones en sus casi 370 páginas, vale la pena leerlo.

Podemos resumir las 4D en:

Disciplina 1: ENFOQUE. Según los autores, el problema principal de los gerentes reside en la vorágine del día a día. Por eso la primera disciplina propone fijar una meta crucialmente importante (MCI) fuera de ese torbellino de reuniones, llamados, correos y actividades que consumen casi la totalidad del tiempo. ¿Cómo definir esa meta?  “Pasar de X a Y en un plazo concreto”. Un claro ejemplo lo dio John F. Kennedy: “Pongan a un hombre en la Luna y tráiganlo de vuelta antes de que acabe la década”: X = la Tierra; Y = la luna; plazo = antes que acabe la década.

DISCIPLINA 2: ANTICIPACIÓN. Sean Covey y sus asociados nos proponen actuar sobre las causas: elegir indicadores predictivos que adviertan tempranamente los resultados probables. La clave radica en encontrar palancas que muevan nuestras piedras. Compartimos un ejemplo. Meta: incrementar las Ventas un 20% en 1 año. Indicadores predictivos: cantidad de visitas diarias, número de clientes. Datos actuales: 10 visitas al día y 100 clientes. Acciones propuestas: incrementar las visitas un 20% (12 visitas diarias), visitar dos nuevos clientes por día.

4D 02DISCIPLINA 3: SEGUIMIENTO. Los creadores de las 4D impulsan la creación de un tablero de comando práctico y simple que esté a la vista de todos. No se gestiona lo que no se mide. Además, la gente se compromete cuando siente que está compitiendo.

DISCIPLINA 4: RENDICIÓN DE CUENTAS PERIÓDICA. Finalmente consideran imprescindible una reunión grupal de rendición de cuentas, de periodicidad semanal o mensual, breve y concreta, de no más de 30’. Cada miembro del equipo debe presentar sus resultados y exponerse a los demás, rindiendo cuentas por sus compromisos.

El libro se divide en tres secciones: Las 4 Disciplinas de a Ejecución, Cómo instalar las 4D en su equipo, Instalar las 4D en su organización. Al final hay una serie de casos de éxito, incluyendo testimonios de empresas latinoamericanas y hasta un apartado con respuestas a las preguntas más frecuentes.

Puede ser que Ud. se canse porque los autores vuelven una y otra vez a lo mismo, pero si aplica las ideas base de las 4D es probable que mejore consistentemente sus resultados.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

 

“LOS ÚLTIMOS LADRONES”, UNA NOVELA QUE SORPRENDE Y ATRAPA (por Pablo R. Bedrossian)

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¿Qué ocurriría si un dramático acontecimiento borrara repentinamente todo el pasado? ¿Qué pasaría si a ese primer golpe le sucediera otro, que destruyera todas las barreras que separan al rico del pobre, al erudito del ignorante y al delincuente del honrado? La respuesta de Luis Chávez está en esta novela.

San Pedro Sula, la capital industrial de Honduras, durante cuatro años ostentó el triste récord de ser la ciudad con mayor tasa de homicidios del mundo. En ella se desarrolla la trama donde personajes de diversas raíces se exponen a una situación aún más grave, donde el pensamiento colectivo, como un péndulo, oscila entre la duda y la fe, entre la esperanza y la incertidumbre.

Pero no es un drama; es una novela de acción. Con la claridad de un film cinematográfico, el autor le imprime al relato un ritmo vertiginoso, sólo interrumpido por uno de los capítulos finales, donde un diálogo abierto expone sin medias tintas la perspectiva de cada protagonista, indisolublemente unida a las creencias, los valores y la cultura en los cuales han crecido. Narcos, militares, políticos, empresarios, sicarios, mareros y trabajadores son partícipes de una trama intrigante y despiadada.

Es una novela social; no psicológica. Comparte tres características con “El Eternauta”, aquel extraordinario cómic argentino: un acontecimiento que marca un antes y un después en la vida de una ciudad y una nación, el desconcierto de los personajes que tratan de ubicarse en el nuevo escenario sin poder predecir ni prevenir las consecuencias, y, en especial, la épica lucha de quien podríamos llamar el héroe plural o colectivo.

El texto lo va a atrapar. Hay una breve conversación en el anteúltimo capítulo que es la llave para entender la historia. Además, la novela culmina de un modo inesperado, sin perder la tensión en ningún momento.

“Los últimos ladrones” reúne méritos suficientes para obtener premios literarios; no porque el estilo de Luis Chávez sea glamoroso, sino por la arquitectura de una historia sorprendente que puede ser leída y entendida por todos. Digamos, además, que el autor es un genio creativo: caricaturista durante muchos años del desaparecido Diario Tiempo, su arte incluye el dibujo y la pintura. Ha publicado un libro de relatos cortos titulado “Cuentos paranoides”, es conferencista, docente e inventor. Es padre y esposo. Y, además, es un excelente amigo.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

“EL CIUDADANO ILUSTRE”, LA NOVELA QUE INSPIRÓ LA PELÍCULA (por Pablo R. Bedrossian)

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Una novela acerca de un novelista. Una ficción presentada como auténtico relato autobiográfico. Una historia donde el escritor es creación de otros escritores. Todo esto -y aún más- puede decirse de “Daniel Mantovani – El Ciudadano Ilustre”, el texto que inspiró la premiada producción cinematográfica “El Ciudadano Ilustre”.  Si le parece complicado, permítanos contarle de qué se trata.

El cobertor

Para explicar este ingenioso juego partimos de afuera hacia adentro: el libro tiene un cobertor de cartulina que anuncia a grandes letras “La Novela de la Película”, teniendo como fondo el afiche del film. Al retirarlo, queda al descubierto un libro cuya tapa dice “Daniel Mantovani – El Ciudadano Ilustre”, como si la obra fuera escrita por el propio Mantovani, que es, en realidad, su personaje principal.

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El libro

Para hacer más creíble la historia, la misma portada lleva una volanta diciendo “Premio Nobel de Literatura” y un círculo con la frase “El regreso del gran escritor argentino”. Sin embargo, toda la novela es una creación de Andrés Duprat, Mariano Cohn y Gastón Duprat, los verdaderos autores que aparecen con letras diminutas en la página 6. La idea es que el lector crea leer un relato autobiográfico de Daniel Mantovani; pero, no se engañe: se trata de un texto compuesto por estos tres originales mosqueteros del ilusionismo literario.

El protagonista, presentado como ganador del Premio Nobel, regresa a Salas, el pueblo de la Provincia de Buenos Aires que lo vio nacer, tras varios años en Europa. El choque entre el hombre de mundo en que se ha convertido y el ambiente pueblerino es inevitable. Sin embargo, Mantovani, que se ha servido de las historias de Salas para sus textos, revive antiguas vivencias sin poder ejercer sobre ellas control alguno: aunque reniega de su pasado, los recuerdos y los sentimientos afloran con tanta intensidad que las décadas vividas en Europa parecen haber sido un paseo de fin de semana.

Los diversos personajes que aparecen en escena, pese a ser dibujados con pocos trazos, son fácilmente reconocibles. Existen en todos los pueblos. Lo mismo ocurre con las situaciones. Pero se puede decir que el nudo gordiano se origina en una situación cuyo desenlace conduce al personaje a entrar en una suerte de túnel oscuro que lo encadena irrevocablemente a Salas.

Finalmente, la historia, percibida y descrita a través de los ojos y las palabras del protagonista, tiene un lenguaje simple, a pesar que es contada por un ganador del Premio Nobel. Ocurre que su talento radica en lo que cuenta y no tanto en cómo lo cuenta.

“Daniel Mantovani – El Ciudadano Ilustre”, editada por Reservoir Books, es, sin duda, una obra que merece leerse, y puede hacerse al menos desde dos perspectivas: la que disfruta simplemente del relato y la que reflexiona sobre la influencia en el presente de nuestra propia historia.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.

VEMOS LO QUE LEEMOS – BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

“El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia”.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Ningún detalle queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

“Las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”.

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’70 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-sellers “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración -subyacente en la mayoría de las novelas de intriga-, produce en el lector el efecto deseado.

“El conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción”.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

“Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad”. 

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


BONUS:

PALABRA DE BORGES

(Jorge Luis Borges y la novela de intriga)

“’No la explicación de lo inexplicable, sino de lo confuso es la tarea que se imponen, por lo común, los novelistas policiales’. Con estas palabras tomadas de una nota a su ensayo sobre Chesterton, Borges enuncia la esencia del enigma del género policial. Cuanto mayor sea la confusión del misterio criminal, tanto mayor será la exaltación del intelecto que consiga trocar lo confuso en claridad”[1].

Del diálogo con María Esther Vázquez “La novela policial” (1963)

Jorge Luis Borges (caricatura)Consultado por María Esther Vázquez sobre la novela policial, Borges fijó sus orígenes del género en el famoso cuento “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe, escrito en 1841. Pensamos que sus ideas acerca de la novela policial se hacen extensivas a toda la novela de intriga, de la cual la policial forma parte. Leamos una sabrosa parte del aquel diálogo.

JLB: Estos cuentos han creado un tipo especial de lector. Es decir: cuando leemos un libro cualquiera lo leemos sin la menor suspicacia. No pensamos que al autor está tratando de engañarnos.

MEV: Cuando Cervantes nos dice “En un lugar de la Mancha (…) vivía un hidalgo” creemos que verdaderamente un hidalgo vivía en un lugar de la Mancha.

JLB: Claro. En cambio, si esa observación estuviera al principio de un cuento policial, sería sometida a nuestra desconfianza, a nuestra vigilancia; pensaríamos que quizás el hidalgo no viviría en un lugar de la Mancha o que ese hidalgo no era realmente un hidalgo, sino alguien que se hacía pasar por tal y lo que fuere. De igual manera, los primeros cuentos de Poe fueron leídos con la inocencia y buena voluntad con que se lee cualquier relato, pero ahora esos cuentos han creado una manera especial de leerlos.

MEV: En última instancia nosotros mismos en cuanto lectores de cuentos policiales, somos personajes creados por Poe.

JLB: Claro. Esa es la idea.

….

MEV: ¿Qué influencia ha tenido la novela policial en sus poco más de cien años de vida?

JLB: Hablar de esta influencia es hablar de los defectos y de los méritos del género. Stevenson dijo que las ficciones policiales corrían el albur de ser meros artificios, de tener algo de mecánico. Por ejemplo, si en un libro cualquiera, un personaje sale después de almorzar, da una vuelta y luego vuelve a su casa, esto puede hacerlo simplemente porque tales cosas ocurren en la realidad o porque se nos quiere indicar el estado de ánimo de ese personaje. En cambio, si eso ocurre en una ficción policial, el lector sospecha que ha salido para que alguien pueda entrar en su casa; es decir, que los personajes están supeditados al argumento. Y ahí aparece el artificio ingenioso, pero mecánico, porque tiene que seguir un dibujo, la línea premeditada del argumento. En cuanto a los méritos del género policial, creo que podrían ser estos: en un libro policial pocas cosas pueden estar entregadas al azar: esas ficciones tienen que tener un principio, un medio y un fin… La novela policial tiene unidad, y ello es fundamentalmente importante en nuestro tiempo.

MEV: ¿Por qué?

JLB: Porque en nuestro tiempo la literatura es muchas veces un mro ejercicio de la vanidad de los autores, quienes se proponen sólo sorprender. Los relatos policiales, aunque despreciados por muchos, tienen la virtud de recordar a los autores que la obra de arte debe tener un principio, un medio y un fin… los autores de ficciones policiales, buenas o malas, han recordado a nuestro tiempo la belleza y la necesidad de un orden y de una regularidad en las obras literarias.

MEV: ¿Subsistirá la novela policial?

JLB: la profecía es el más peligroso de los géneros literarios. Sin embargo, me atrevo a profetizar qe cierto género policial clásico -digamos- está a punto de desaparecer. Esto se explica porque en el género policial hay mucho de artificio: interesa saber cómo entró el asesino entre un grupo de personas artificialmente limitado, interesan los medios mecánicos del crimen y estas variaciones pueden ser infinitas. Una vez agotadas todas las posibilidades, la novela policial tiene que volver al seno de todas las novelas. Fuera de lo mecánico, volveríamos a lo psicológico, lo cual no está mal, porque volveríamos a Macbeth, a los admirables asesinatos de las novelas de Dostoievsky, al crimen de Raskolnikoff… Pero aunque la novela policial desapareciera como género -todo género muy legislado tiende a desaparecer- siempre quedaría la saludable influencia que hemos mencionado.


REFERENCIAS

[1] Lema Hincapié, Andrés,  “Sangre y enigmas: Borges y la literatura policial”, ensayo de autor, 1999.